Howard y Sheldon permanecían en el sofá. La tarde había avanzado lentamente dando paso a la noche mientras ambos intentaban buscar una solución a todo aquello, sin éxito.
- ¿Qué hora es?- preguntó Howard mientras se estiraba.
- Las once menos cuarto… Se ha hecho tarde- respondió Sheldon y sin mucho ánimo.
- Debería irme, ya llevo mucho fuera de casa, y no me gusta la idea de dejar sola a Bernadette, en especial ahora.
- ¿Cómo se encuentra? Hace unos días que no la veo por aquí.
Howard se revolvió en el asiento, algo incómodo.
-Lo cierto es que ahora mismo está en una fase algo… delicada. –Sheldon lo miró interrogante- Es igual- Añadió Howard restándole importancia- Manda saludos, con todo este lío se me olvidó mencionarlo.
Howard se levantó del sofá y fue a por su cazadora mientras Sheldon también se levantaba y se dirigía hacia la puerta.
-Mañana hablaremos, ¿de acuerdo Sheldon?
-Sí, claro… Howard… ¿me podrías hacer un último favor?
-Claro, dime.
-Si sabes algo de Leonard… ¿podrías avisarme?
-Se fue con Raj, no le pasará nada. –Contestó con una sonrisa tranquilizadora al entender por dónde iban los tiros.- De todos modos, cuando lo sepa te lo diré.
-Gracias… Dale recuerdos a Berndatte.
-Claro, adiós Sheldon.
-Adiós…
Howard le dio una palmada en el hombro, y se marchó analizando y asimilando todo lo ocurrido hasta ahora, y con la terrible sensación de que el grupo desaparecería para siempre.
Sheldon cerró la puerta tras Howard, y al volverse se encontró en mitad de un piso envuelto en la oscuridad. Se sentía solo y perdido, sin saber qué hacer o qué pensar. Estaba extenuado, así que se fue a la cama, con la esperanza de que al día siguiente todo mejorara, sin embargo, no fue capaz de asimilar el sueño, pasando toda la noche en vela. Después de todo, su habitación nunca le había parecido tan grande.
