CAPITULO 36: Nadando a la superficie.

DECLAIMER: Avatar the last airbender y sus personajes no me pertenecen, pero esta trama si.


-Azula-

Han pasado dos días desde el caos, y mi mente lo único que quiere es huir de aquí. Quiero estar con mi familia, quiero saber si mi hermano despierta y si Haru progresa en algo; pero no puedo estar bajo el mismo techo que "él" sabiendo que podría estar respirando el mismo aire que "él" respiró, imaginando cada vez que alguien abre mi puerta que es "él" viniendo a cobrar su venganza, y cada vez que haya algún ruido fuerte no pueda evitar pensar que esta vivo y podría tomar un arma en cualquier momento y terminar por matarnos a todos. No estaba bien, dicen que un loco nunca sabe que esta loco, pero yo si sabía que no estaba bien, probablemente no estaba loca aún… pero lastimosamente cerca.

La única razón por la que no he escapado es porque tío Iroh tuvo que contratar una enfermera que no me dejara sola en ningún momento, incluso no iba al baño con tal de no dejarme sola, por lo que solía esperar que tío Iroh estuviera aquí para desaparecer un momento, los psicólogos y psiquiatras del hospital lo habían dejado claro, "no puedo estar sola", eso lo decidieron desde que les conté lo que solo Haru sabía. No estaba feliz de hablar, pero si hablando era la única forma de que mejorara, lo iba a hacer… no podía seguir pensado que mi vida no valía la pena cuando alguien prácticamente dio la suya por la mía, no podía ser así de egoísta, el valor de su vida estaba sobre mis hombros.

Casi lo habían perdido, dos balas habían entraron en su cuerpo, una le perforo el colon y el intestino… de paso también le dio a una de sus vértebras, los doctores dicen que no será fácil, dado que tuvieron que reconstruir el hueso, aunque por suerte no daño la medula. La otra bala dio en el pulmón derecho, traspasando y quebrándoles las costillas. Como resultado obtuvo hemorragias internas, una posible septicemia por lo que tuvieron que hacerles múltiples transferencias de sangre y llenarlo con antibióticos. Según Toph, estaba lleno de tubos… no imagine menos. Aún se encontraba en cuidados intensivos y los doctores no podían decir si saldría de allí alguna vez, la cantidad de sangre que perdió fue inmensa, no sabían como respiraba cuando llego al hospital. Pero si había sobrevivido sabía que no se daría por vencido, no me lo imagino así.

Mi hermano por otro lado tuvo algo de más suerte, la bala le traspaso por un costado hiriendo el ciego y dado la gran cantidad de sangre que perdió, no llego para nada bien. Pero los doctores ya decían que estaba fuera de peligro y ayer salio de cuidados intensivos, aún estaba inconsciente, lleno de tubos e intravenosas para los antibióticos y demás; pero todos estaban expectantes, iba a despertar, era solo cuestión de tiempo. Eso hizo respirar a casi todos, sobretodo a Katara, pero nadie estaría del todo bien hasta el día en que Haru abriera los ojos. Nadie sabía cuando porque los doctores lo mantenían en coma.

- ¿Cómo estás? – Reconocí la voz de Toph, pero la sorpresa no impidió que actuara con gato engrifado, al casi saltar de la cama. La enfermera se acerco a mí preguntándome con la mirada si requería de algún calmante… me tenían conectada a los calmante por intravenosa. – Lo siento, suelo olvidar – Dijo Toph acercándose a mi lado, mientras que yo le indicaba a la enfermera que no se preocupara.

- No te preocupes… tengo que acostumbrarme a las sorpresas, sino estaré así para siempre – Dije acomodándome mientras que observe que la enfermera salía del cuarto.

- Todo sigue igual, por si quieres saber, salvo que a "él" lo están trasladando a Ba Sing Se… aparentemente solo los equipos médicos de allá pueden mantenerlo vivo por lo que supe, aunque a mi opinión, "hierba mala nunca muere" – Dijo mientras jugaba con las perillas y los cables del monitor de mis signos vitales… estaba esperando que desconectara el del corazón y saliera como si me hubiera muerto. El pensamiento no estuvo muy lejos de la realidad cuando escuche un largo pitido y vi que el monitor se volvía una línea.

- ¿Te mate? – Esa fue su pregunta con la ceja alzada, con un cable en la mano, mientras más de una docena entre médicos y enfermeras llegaron a la habitación, mientras que Toph ponía una inocente sonrisa – Lo siento… soy ciega así que no me di cuenta que el cable que tiré indicaba su corazón – Aparentemente le creyeron la mentira, no que me importara realmente. Nada era más aburrido que estar en un hospital. Los doctores y enfermeras se fueron, salvo la que se quedaba conmigo, usualmente desaparecía durante toda la visita a menos que tío Iroh estuviera… siempre ha sido extra amable con las mujeres después de todo.

- Así que el bastardo va a ser trasladado… mejor aunque siga vivo, no seguirá contaminando con su aire este hospital.- Aunque no podía evitar pensar que eso estaba mal, quizás alguien que si mereciera vivir necesitara ese equipo medico mas que él.

- Si, bueno no sigas pensando en esa basura… Por cierto Katara te manda saludos, esta tan feliz como tú de estar hospitalizada – No pude evitar reír un poco ante su sonrisa irónica.

- Me imagino – Podría visitar a Zuko si estuviera bien ponerla sobre sus dos pies, pero no, aun estaba bajo observación – No creo querer tener hijos alguna vez en mi vida, si eso implica todo esos posibles problemas.

- Yo tampoco, pero quien a mi edad se imagina teniendo hijos, bueno hace medio milenio quizás fuera así, pero no ahora… a menos que este mal de la cabeza por pensar así, quien sabe – Una media sonrisa salio de mi.

- Quizás lo estás, estoy mal de la cabeza y te apoyo.

- Ugh, tío Iroh no va a estar feliz que sus sobrinas estén mal de la cabeza… mejor no le contemos.

- Mejor no.

Nos mantuvimos pensativas toda la tarde, cada una en lo suyo, pero no estaba mal algo de compañía… quizás no todo era malo, de alguna manera en esta crisis nos mantuvimos juntos, tengo algo a lo cual llamar familia ahora mismo, y era mucho más grande de lo que espere alguna vez… pero

- ¿Me ayudas a escapar de aquí?

- Nop.

- Sabía que ibas a decir eso.

-Sokka-

Estaba exhausto, tener a tu abuela, tus dos hermanas y a tus amigos hospitalizados era un infierno, a veces me gustaría cambiarle el lugar a uno de ellos, aunque probablemente se enojarían conmigo si lo llegaran a saber. Por suerte hoy daban de alta a gran-gran. Estábamos en problemas con la casa dado que aún estaba bajo investigación, pero Katara me recordó que ahora éramos dueños de la casa de papá, así que al menos teníamos un lugar a donde llegar. Fuimos con Gran-Pakku, Suki y el señor Iroh que se ofreció a ayudarnos, en conjunto con un centenar de cajas. La casa estaba llena de Iris y papá, por suerte tenían una gran bodega que no habían alcanzado a ocupar, la ropa fue decidido que la donaríamos. No sabía que hacer con las cosas personales de Iris, se las podría mandar a su madre o bien dejarlas para Itzel; Suki me ayudo en eso, algunas cosas las dejo para Itzel, cosas que pensó que le interesarían, mientras que el resto puso Ba Sing Se fuera de la caja.

Las cosas de mi padre, fueron una sorpresa, tenía una caja fuerte, me había dado la clave antes de morir, sabía que había dinero, pero nunca espere encontrar recuerdos de mi madre en ella. Ahí estaban sus anillos de matrimonio, y una piedra que recuerdo haber visto alguna vez, era circular, azul y tenía un dibujo de líneas gravado… me dio la sensación que era vieja, pero por sobretodo estaba la imagen de mi madre con ella. Se lo mostré a Suki.

- ¿Era de tu padre? – Pregunto, rozándole los dedos, estaba pulida… quizás por el tiempo.

- No, era de mamá – dije tomándola de sus manos – Recuerdo que me la mostró, no recuerdo lo que me dijo de ella, pero recuerdo haber estado sorprendido.

- Quizás Gran-gran sepa más sobre ella – Dijo tomando esta vez los anillos de bodas y unas cartas que estaban atadas con una cinta azul - ¿Qué piensa hacer con esto?

- No lo se, quizás Katara los quiera conservar, cuando volvamos al hospital se los mostrare.

Seguimos limpiando, y entre todos pudimos lograr que la casa se viera decente, sin todo el polvo que se había acumulado en tan poco y largo tiempo a la vez… con todo sucediendo tan rápido, parecían meses en vez de solo algo más de una semana.

Gracias a los contactos del señor Iroh logramos entrar a casa con Gran-Pakku a buscar las cosas de gran-gran, mis cosas… en realidad TODO lo que podíamos. Iba a tomar un tiempo arreglar la casa… No deje que Suki entrara, las manchas de sangre aún estaban en el piso.

Tuvimos que arrendar una camioneta, y repartirlo entre las tres casas, la del señor Iroh donde llegaron a parar todas las cosas de Katara, Zuko, Azula y Toph. La de Suki donde dejamos sus cosas y las de Haru, y ahora la también nuestra, donde llegaron las cosas de gran-gran, gran-Pakku y las mías. Por un momento pensé que seguiríamos todos juntos como en lo estuvimos hasta hace unos días, pero una vez que todos estuvieran bien, podríamos por fin despertar de la pesadilla y tener una vida normal, o lo más normal que se pudiéramos llegar a tener.

Me acomode en una de las habitaciones que habían, tenía una cama y un escritorio; Gran-Pakku se acomodo en otra y dejamos a gran-gran en la que se veía más cómoda. La habitación de mi padre e Iris se encontraba ahora vacía, pero no pude siquiera pensar en que alguno de nosotros pudiera dormir allí con tranquilidad, con gran-Pakku decidimos simplemente cerrarla, hasta que encontráramos una razón para abrirla nuevamente. Solo enfrente de esta habitación se encontraba otra, llena de anhelos, papá ya había puesto una cuna en el lugar, y solo había un par de cosas de bebe, pude sentir que la estaban esperando. Iris no era la mejor mujer que pudiera haber conocido, pero supongo que como casi toda mujer quería a su bebe. No pude evitar sentir un nudo en la garganta, había perdido a mis dos padres en tan poco tiempo, pero viví con ellos, estuvieron a mi lado cuando más los necesite, pero Itzel nunca tendría la oportunidad de conocer a ninguno de los dos. Ozai le debía a Itzel algo que ni el dinero ni el tiempo en que se pudriera en la cárcel podría pagar; Le debía el amor de sus padres.

- Sokka, ¿estás bien? – Quería contestarle que estaba bien, pero no podía hablar. Solo me abrazo, Suki estaba sufriendo también, calladamente pero sufriendo.

-Katara-

Estaba literalmente viendo al vacío, mientras mis pequeños se movían como si tuvieran una fiesta dentro, los únicos que quitaban la muerte por sobre mis ojos; Hace no más de una semana me había quedado sin padre, hace no más de dos días pude haber perdido a toda mi familia, y aun esperando no perder a mi amor, aunque los médicos digan que esta fuera de peligro, aún no despierta. No puedo evitar sentir esta tristeza; lo extraño de todo es que tengo la sensación de conocer esta tristeza desde un tiempo inmemorable, es como siempre haberla tenido pero solo ahora reconocerla… extraño.

Gran-gran estaba al lado de mi cama sentada, recién la habían dado de alta y estaba esperando a gran-Pakku para que la llevara a casa de papá, dado que la suya aparentemente quedo irreconocible. Estaba callada, supongo que no sabía que decirme. Pobre gran-gran esto fue demasiado para todos, pero con sus años, aún estaba en shock.

No pude evitar dar un salto, una de las patadas me dio en las costillas, se estaban moviendo demasiado para ser tan pequeños, aún les faltaban tres meses por nacer y eso que era adelantado, los médicos no quería arriesgarse a un termino completo con todas mis complicaciones; por ahora aunque todo hubiera parado, debía estar por lo menos una semana en control y en reposo. Eso no era nada con lo que Zuko tendría que pasar cuando despertara, si cuando despertara, porque el despertaría… no podía seguir sumergiéndome en la miseria, debía confiar en él, despertaría, nunca nos abandonaría, Zuko nunca se rinde.

- Gran-gran podrías hacerme un favor.

- ¿Qué quieres mi niña? – Dijo finalmente tomándome la mano.

- Puedes decirle a tío Iroh que venga a hablar conmigo, necesito pedirle algo.

- ¿No me lo puedes pedir a mi?

- No te preocupes gran-gran es mayormente burocracia de hospital… todo va a estar bien – No pude evitar sonreír un poco, no sabía si funcionaría, pero tenía una idea. Solo esperaba que Aang tuviera razón.

-Iroh-

Volví al hospital a ver a mis sobrinos, Kanna a la cual Pakku y el joven Sokka habían venido a buscar, me dijo que su nieta quería hablar conmigo. No era que no fuera a verla de todas formas, quizás solo se quería asegurar de que fuera.

- Hola querida, ¿como están? – Me sonrió, pude ver en sus ojos que tenía algo que decir.

- Estamos bien, esperando a que vinieras tío, tenemos un favor que pedirte – Su sonrisa me dijo que esto iba a ser complicado.

- ¿Qué es querida? – Pero no creo poder decirle que no.

- Necesito ver a Zuko… más que eso ¿Puedo ser movida a su habitación? – Si, esto iba a ser complicado

- No creo que eso sea posible querida, comenzando, se encuentran en distintas secciones del hospital… y no creo que los médicos aprueben que lo veas en su estado – Pude ver la determinación en sus ojos. Zuko y ella no eran muy diferentes en este aspecto, ambos eran igual de tercos.

- Soy más fuerte de lo que aparento – Dio un suspiro, pude ver que estaba poniendo sus ideas en orden – Se que todos dicen que sería mal para mi verlo como está, se que probablemente este lleno de tubos y cosas así pero el no verlo me es peor. Se que estuve mal al ponerme histérica cuando le dispararon, pero creí que se moría, no podía perderlo a él también; Pero se me olvido que es más terco que yo, no me dejo ir cuando se pudo ahorrar todos los problemas, se que ahora que nos tiene no se rendirá – Sus ojos eran como los de él hace muchos años atrás, esa determinación que solo ahora con el tiempo veía resurgir en Zuko… ahora puedo decir cual es la causa, el amor puede realizar cosas misteriosas - Pero necesito estar a su lado, para recordárselo por si lo llega a olvidar.

- Cuando Zuko tenía doce años, tenía la misma mirada que tienes tú en estos momentos, pero en estos momentos me alegra que sea por algo bueno. Esa vez Zuko estaba jugando con fuego – Un escalofrió recorrió mi espalda al recordar aquella quemadura, era una suerte que aún pudiera ver con aquel ojo – Veré lo que puedo hacer querida, entiendo como te sientes.

- Gracias tío – Había pasado un tiempo desde que veía un signo de esperanza en sus ojos, aunque no podía evitar seguir preocupándome por ella – Por cierto, necesito un consejo, no quería preocupar a gran-gran con esto dado su estado, pero estoy preocupada por Itzel.

- ¿Esta ella bien? – Nuestra familia le debía a esa bebe solo por ser parientes de Ozai, siquiera pensar que es mi hermano menor. Aquella sensación de pesadez se poso por mis hombros, si mi esposa no hubiera muerto y el duelo no hubiera sido tan grande… quizás mi atención sobre Ozai hubiera sido mayor y no hubiera terminado como termino.

- Se que esta progresando, pero también se que estará un largo tiempo en la incubadora, es muy pequeña; Sokka pudo actuar cuando aun no me encontraba en mis cabales, y ahora somos sus guardianes, pero eso no parece muy seguro; solo somos estudiantes, ninguno tiene un trabajo estable, además yo tengo dos bebes en camino y soy soltera. No nos han dicho no hasta ahora porque estará aquí por un largo tiempo… si sobrevive, no hay más familia que la quiera, ningún centro de cuidado quiere tener otro bebe con problemas, por lo que somos los únicos que tienen hasta ahora. Eso no me gusta, tenemos que asegurarnos de que Itzel siga en la familia, es lo que quería papá, y aunque nunca he logrado llegar a verla es mi hermanita, no puedo abandonarla a su suerte.

Pude decir que iba a ser una buena madre, con tantos problemas sobre sus hombros y aún así preocupándose por la pequeña bebe… si creo que tengo gente a la cual preguntar.

- Creo que puedo averiguar algo… bueno creo que me haz dejado trabajo por hacer, así que iré a ver que puedo hacer.

- Muchas gracias por todo.

- No te preocupes querida, eso es lo que las familias hacen – Si, eso es lo que las familias hacen, y si este viejo aún puede ayudar a una hermosa señorita que aparte es por ser su sobrina, obviamente la ayudaría.

Me marche dejando que el joven Sokka entrara a la habitación, eran de buena familia, algo que la nuestra necesitaba; ya habíamos pisado el fondo del pozo, ahora solo debíamos nadar para llegar a la superficie, algunos lo harían mas rápido y otros mas lento, pero tenía la confianza de que todos lo harían. Visite a Azula primero, estaba más relajada ahora que sabía que Ozai ya no estaba en el mismo hospital, quizás el hospital psiquiátrico no sería del todo necesario… quizás. Luego visite a mi sobrino, pude ver más color en su rostro, pero no estaba relajado como se supone, quizás estaba soñando o quizás estaba combatiendo con lo que lo mantenía durmiendo. Finalmente fui a mi ultima visita, dado que no era familia solo la podía ver a través del vidrio, aún estaba en coma, otra vida a la que nuestra familia queda debiendo, pero lo mínimo que podía hacer era pagar anónimamente por su tratamiento; una mujer hermosa atrapada en su mente por tratar de capturar a mi hermano… si aun me faltaba mucho tiempo para salir de mi propio pozo.

-Aang-

Era extraño volver a esta normalidad forzada, mis padres pretendían actuar como si nada hubiera pasado, Teo estaba sufriendo pero por no querer oír lo estaba hiriendo más, así que teníamos que hacer lo que teníamos que hacer. Era gracioso que Meng nos ayudara, pero ya sabia como llegar sin ser atrapado en el camino. Tomamos algunas pocas cosas en nuestras mochilas, suficiente dinero para comer algo y para el viaje, Meng nos presto un poco más, y de paso le mando un saludo a Toph… diciéndole que debió pelear más por mí, pero entiendo porque no hizo nada, entendió que Teo me necesitaba.

Ahora estábamos ambos en la carretera viendo si alguien nos podía llevar hasta la siguiente ciudad, era algo sospechoso que un niño de diez y alguien de mi edad anduviera solos… pero nos pudimos liberar de varias sospechas por los consejos de Meng. Ahora debíamos ir a apoyar a los que nos necesitaban. Teo era solo un niño pero se que puede pelear sus propias batallas, no estaba nada feliz con dejar a gran-gran atrás, se había convertido en su abuela, mamá nunca había sido del todo una abuela para él, después de todo lo criaron más como mi hermano que como mi sobrino y gran-gran era prácticamente la abuela que cualquiera soñara. Y por otro lado ninguno de los dos estaba feliz de dejar a Itzel como lo hicieron mis padres, Sokka y Katara eran su familia, pero nosotros también lo éramos, no podría tener padres, pero no significaba que no fuera amada. Teo lo sintió mas, le dolió lo que hicieron por Itzel, se pregunto que hubiera sido de él si estuviera en la misma situación de ella, la familia de su madre nunca se hizo presente, sin o hubiera sido por mis padres no tendría familia. Estaba vez ella estaba siendo dejada a un lado.

Pudimos tomar un tren desde la ciudad a la cual llegamos a Vauparadis, tomaría un tiempo, pero llegaríamos… nuestra familia estaba ahí.


TUVE QUE LEER EL PRIMER CAPITULO PARA RECORDAR COMO HABÍA NOMBRADO A LA CIUDAD EN LA CUAL VIVÍAN XD.

ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, EL PRÓXIMO CAPITULO VA A ESTAR UN POCO MÁS EMOCIONANTE.

NOS VEMOS ENTONCES Y MUCHAS GRACIAS POR LOS REVIEW.

CUÍDENSE.

.ARALYS.

PDTA: Por cierto si le hacen link a mi nombre(perfil) pueden encontrar un fanart de esta historia (hecho por mi) xD