¡Hola a todos!
Siento tanto retraso. Por twitter, comenté un poco los motivos. La mezcla de turnos dobles en el trabajo más el comienzo de un nuevo curso en la Universidad, apenas me dejaba tiempo para nada. Ahora estoy un poco mejor y tengo algo más de tiempo libre.
Por cierto, ¿Soy la única que esta decepcionándose cada vez más con todo el tema Glee/Brittana? Creo que por ahora, me aislaré en el mundo fanfic.
Sobre los comentarios:
Panquem: Jajaja entonces te gustará el próximo Fic… Brittany conserva su esencia pero cambia totalmente la historia entre ellas. Muchas gracias por tu comentario como siempre.
AndruSol: Muuuchas gracias por la corrección. El error tiene una explicación: en un inicio, cuando hice las ideas generales del fic, Alexia iba a ser su prima, pero al final decidí darlas más parentesco y lo cambié. Al reescribirlo, se ve que no llegue a cambiar el parentesco. Gracias también por tu comentario, un abrazo. :)
Muchas gracias como siempre a Daniela y a Cristaleheart, por el apoyo incondicional.
Aquí os dejo el capítulo, espero que os guste.
- No puedo creer que estemos aquí…
Brittany y Santana acababan de aterrizar en el aeropuerto de Le Bourget de París. El día siguiente de la ceremonia, Puck fue a buscarlas con su coche para llevarlas al aeropuerto. Tras una parada en casa de las Faberry para dejar a la pequeña Sarah y estar un buen rato despidiéndose, fueron a la terminal dónde salía su avión. Una escala y once horas después, ya se encontraban en la capital de Francia.
Puck, Finn y Alexia, habían organizado una semana en la ciudad para su viaje de bodas. Era un pequeño deseo que tenían ambas desde que eran adolescentes.
- Se han tenido que gastar mucho dinero, no tenían que haberlo hecho. Con algo más sencillo…
- Lo han hecho con todo el cariño del mundo San, no seas así y disfrútalo.
La pareja, tras caminar un par de minutos, no lograba situarse en el aeropuerto. Todo era muy diferente a su país, no encontraban ni si quiera la cinta con las maletas.
Santana comenzó a desesperarse y suspiró, sentándose en unos bancos cercanos a la sala de espera. Miró el reloj de su muñeca, con el cambio horario, debían ser más o menos las tres de la mañana. Brittany se acercó a ella, besándola la coronilla tratando de tranquilizarla, sabía lo nerviosa que podía llegarse a poner la latina con los viajes largos.
- Quédate aquí. Voy a dar una vuelta para intentar localizar nuestras maletas.
Santana vio desaparecer a la rubia tras una nube de gente. No podía entender como a esas horas podía haber tanta gente en un aeropuerto.
Metió su mano al bolsillo de su cazadora localizando su móvil. Estaba apagado, debía de haberse quedado sin batería tras tantas horas de vuelo.
Levantó la cabeza y localizó a su mujer que la estaba sonriendo y tendiéndola la mano.
- No has tardado nada...
- Ya, me he encontrado con una mujer que venía en el vuelo con nosotras y la he preguntado. Me ha dicho que las maletas están en esa dirección.
Dos minutos después, ambas vieron la cinta en la que se encontraban únicamente sus bolsos dando vueltas. Santana, literalmente, se tiró hacia su maleta rezando para que no faltase nada. Alma la había contado muchísimas historias sobre lo que pasaba con las maletas en los aeropuertos y la daba muy mal presentimiento desde pequeña, por si su maleta aparecía en otro lugar distinto o peor, no aparecía.
Suspiró feliz al bajarla de la cinta y revisar los cuatro pequeños candados que aseguraban las cremalleras. Al levantar la vista con una gran sonrisa, vio a Brittany frente a ella, riéndose con ganas.
Santana miraba a la otra chica con cierto enfado, hasta que observó detrás de su mujer, a un hombre de unos cuarenta años, bien peinado y vestido de traje, con un cartel en el que ponía "López-Pierce".
- ¿Quién es ese? –preguntó confundida la morena haciendo que la bailarina se girara para mirarlo- ¿lo conoces?.
Brittany negó con la cabeza. Cogió su maleta y después, entrelazo su mano con la de su mujer para acercarse rápidamente al extraño.
- Frena Brittany -protestó la latina unos pocos metros antes de llegar- no tengo ni idea de francés, solo lo poco que aprendimos en el colegio, tenemos que buscar un interprete que…
- Bonjour Monsieur –comenzó Brittany con una pronunciación casi perfecta interrumpiendo las divagaciones de la otra- qui êtes-vous? (Buenos días señor, ¿quién es usted?)
Santana miró sorprendida a la rubia, ¿desde cuándo hablaba francés? y ¿por qué ella no sabía nada? El hombre al ver la cara de sorpresa de la latina, rió levemente. Dejó el cartel a un lado y las tendió la mano.
- No se preocupen, hablo su idioma perfectamente. Me llamo Gatien Aubriot y me ha enviado el hotel Champs Elysées para acompañarlas hasta nuestras instalaciones. Seré su asistente en todo lo que necesiten mientras estén en nuestro país.
Gatien, sin decir nada más, cogió sus maletas para subirlas a un pequeño carrito y dirigirse a la puerta de salida seguido de la pareja que aun lo miraban con cara de sorpresa. Santana en ese trayecto, cogió a su mujer por el brazo para acercarse a su oído y con una sonrisa la susurró:
- ¿Cuándo has aprendido a hablar francés?
- Cuando te fuiste de tu casa y desapareciste, pensé en venir aquí a trabajar de bailarina. Era nuestro sueño y la verdad es que pensaba en que tú también lo harías como cantante y nos encontraríamos. Pero luego, me di cuenta que era muy difícil y al salirme trabajos en Lima, decidí quedarme.
La latina la miró con una sonrisa triste mientras besaba su mejilla, no la gustaba recordar aquella época. Después se acercó de nuevo a su oído.
- No te puedes imaginar lo que me gusta que hables francés. Después tú y yo vamos a tener una conversación en la habitación…
Tras un viaje un poco largo en coche, entraron al centro de la ciudad. Brittany estaba buscando en su teléfono móvil dónde se encontraba el hotel en el que habían reservado sus amigos. Se llevaron una gran sorpresa cuando vieron que estaba en pleno corazón de la ciudad. Era perfecto.
Gatien se bajó del coche, para abrir la puerta trasera y dejarlas salir. Ambas se quedaron impresionadas por la belleza del edificio en el que se hospedarían durante su viaje.
- Esto es… -murmuró Brittany.
- Bienvenidas al Hotel Champs Elysées señoras. Ahora saldrá un botones para recoger su equipaje, por el momento, si pueden acompañarme al interior, las daré la tarjeta de su habitación para que puedan descansar.
Tras una corta tramitación en recepción, subieron a la habitación acompañadas por Gatien que las iba explicando todas las rutinas del hotel, las actividades... Un joven botones que llevaba sus maletas, caminaba tras ellos.
Al abrir la puerta de la habitación, se quedaron totalmente anonadadas. El asistente de las chicas las hizo pasar, enseñando toda la estancia. La Prestige Suite, era impresionante. Decorada en tonos claros con todo tipo de detalles, prácticamente parecía una casa.
- Nos comunicaron que era indispensable que tuviéramos una buena conexión a Internet. Solo tienen que dar a este botón para conectar el Wi-Fi. Además para mayor comodidad, las hemos facilitado un ordenador, lo tienen encima de la mesa. Si tienen algún problema –comentó el hombre caminando hacia la salida- nada más que tienen que marcar el 0238 en el teléfono y se pondrán directamente en contacto conmigo. Tengan buena noche.
Las chicas se despidieron y automáticamente ambas, miraron el reloj. Eran las 3:45 a. m. por lo que en su casa, serían las 8:45 p.m.
Era la hora de la cena de Sarah, estaría despierta por lo que podrían saludarla y de paso, avisar de que habían llegado bien. Brittany se sentó en la silla frente al ordenador, encendiéndolo mientras que Santana comenzaba a deshacer las maletas. Cuando consiguieron conectarse a Skype, una imagen un poco distorsionada de Quinn y la pequeña Sarah salió inmediatamente.
Santana sin perder un segundo, soltó todo lo que llevaba en las manos y se sentó encima de Brittany la cual la abrazó por la cintura inmediatamente. Quinn sonrió cogiendo la mano de Sarah y haciendo que saludase a sus madres.
- Hola pareja. ¿Qué tal todo, os está gustando todo aquello?
- Es estupendo Q, impresionante. Estamos en el centro de París, aunque al ser de noche apenas hemos visto nada. Pero solamente por ver la ciudad iluminada desde la ventanilla del coche hace que merezca la pena el viaje, además...
- Wow wow para San... -rió Quinn mientras quitaba el babero a Sarah que seguía mirando a la pantalla sin pestañear apenas- No os quiero imaginar mañana cuando veáis la ciudad de verdad.
- Será impresionante -comentó Brittany besando después a Santana en la sien- ¿Y qué tal todo por allí, Sarah se está portando bien?
- Es un ángel –dijo Rachel saliendo por detrás con Ian en brazos- mañana nos vamos a ir los cuatro al zoo. A lo mejor también vienen Puck y Alexia, que últimamente no se separan para nada.
- ¿Para qué vais al zoo si ya te tienen en casa Berry? –rió Santana mientras recibía un codazo por parte de Brittany- B, ella sabe que es broma...
- Eres muy graciosa Santana pero tú…
- Parar las dos, parecéis niñas pequeñas. Ni a kilómetros de distancia paráis.
- Bueno, lo siento enana. Q, si en cualquier momento estás cansada, ya sabes, por el embarazo… y Rach no puede con los dos niños, podéis dejar a Sarah con Kurt y Blaine, nos dijeron que…
- Tranquilas -interrumpió Quinn abrazando fuertemente a la niña- Ian está encantado con tener alguien con quien jugar y nosotras también lo estamos por tener una niña en casa.
- Bueno os tenemos que dejar, aquí es bastante tarde. Darle un beso a todos y decirles que estamos bien.
Se despidieron y cerraron el ordenador. Santana se volvió hacia la otra, quedándose sentada encima a horcajadas. Miró a su mujer por unos segundos para después, besarla apasionadamente.
- Si nos quedamos un ratito despiertas no pasa nada ¿no?… -gimió Brittany pasando las manos por debajo de la camiseta de su mujer, mientras que esta se entretenía mordisqueado su cuello.
- Solo un ratito…
Brittany abrió lentamente los ojos. Habían estado hasta bastante tarde despiertas y al final, habían caído rendidas a las seis de la mañana. Santana estaba desnuda tumbada sobre ella, con la cara enterrada en su cuello, durmiendo tranquilamente.
La rubia levantó su mano sonriendo, observando el hermoso anillo que estaba en su dedo anular. Aun no podía creerse que estuviera casada por fin con Santana. Comenzó a pasar sus dedos entre los oscuros mechones de su mujer mientras que esta se abrazaba más fuertemente al cuerpo desnudo de la rubia suspirando.
Al cabo de unos minutos, dos somnolientos ojos marrones se encontraron con unos azules. Ambas sonrieron y se besaron lentamente.
- ¿Has dormido bien? –preguntó Santana pasando su mano por las costillas de su mujer sin levantarse aun.
- Perfecto. ¿Y tú?
- Lo poco que me has dejado, muy bien… -rió la morena- ¿Qué hora es?
Brittany se apartó ligeramente del cuerpo caliente de Santana y alcanzó de su mesilla de noche el móvil. Cuando desbloqueó la pantalla para ver la hora, vio su imagen de fondo con una sonrisa: Sarah riéndose mientras Santana la sostenía en brazos con la misma expresión, en el parque que estaba al lado de su casa. Estaban preciosas con esa sonrisa tan López que las caracterizaba.
- Tierra llamando a Brittany… -rió la morena poniéndose a la altura de su cara y besando la nariz de su chica- ¿estás bien?
Brittany asintió con una sonrisa.
- Sólo estaba mirando mi fondo de pantalla. Nos tenemos que levantar ya, son las dos de la tarde.
- Se nos ha pasado un poco la hora… -comentó riéndose Santana- ¿Te apetece que busquemos un sitio para comer y después vayamos a ver un poco la ciudad?
- Buen plan, tengo un poco de hambre. ¿Te apetece una ducha conjunta?
Una hora después, ya estaban vestidas y listas. Cogieron el bolso, la cámara de fotos y bajaron a recepción. Al salir del ascensor, se encontraron con Gatien que estaba hablando con la recepcionista.
- Muy buenos días señoras, espero que hayan pasado una buena noche.
- Perfecta... -comentó Brittany mientras ambas se miraban sonrientes.
- Me alegro. ¿Las puedo ayudar en algo?
- Si, la verdad es que estamos un poco perdidas. Nos gustaría ir a algún buen lugar para comer con comida típica de la zona ¿Nos puede recomendar alguno?
- Si claro, hay un restaurante muy bueno con comida típica local, cerca del Museo del Louvre. Os dejo la dirección –comentó el hombre mientras comenzaba a escribir con una perfecta caligrafía la dirección y la recepcionista las tendía un mapa turístico de la ciudad- se llama Le Quai.
- Muchas gracias a los dos.
La pareja salió de la mano y cogieron un taxi para llegar antes. Sabían que los franceses comían a unas horas muy concretas y no querían quedarse sin comer. Cuando llegaron el sitio era espectacular. Tenía el suelo de madera, estaba al aire libre, con una terraza donde predominaba el blanco, que cubría cada uno de los muebles, y el verde de las plantas. Contrastaba perfectamente con los edificios de alrededor.
Brittany se acercó al maître de la puerta.
- Bonsoir. Une table pour deux, s'il vous plait. (Buenas tardes. Una mesa para dos, por favor).
El hombre sintió con una sonrisa mientras las cedía el paso. Las sentó en la terraza, en una mesa apartada del resto. Rápidamente una joven camarera tendió una carta de comidas, quedándose mirando más de la cuenta a la rubia.
Santana observó esto y sonrió negando con la cabeza. Hace años, hubiera montado en cólera y hubiera reprendido a la chica por fijarse en Brittany.
- Vaya… creo que has ligado -comentó con una leve sonrisa Santana mientras intentaba comprender algo de lo que ponía en la carta.
Brittany la miró con cara de confusión, no se estaba enterando de nada. Pero sonrió al ver la expresión de la que ahora era su mujer. Al cabo de unos segundos, se acercó la misma chica, portando una pequeña libreta y un bolígrafo.
- Brittany no tengo ni idea de lo que pone en la carta…
- ¿Quieres que pida por ti?
- Por favor.
Brittany rió asintiendo mientras dirigió su mirada a la joven que esperaba pacientemente la decisión de las chicas.
- Que recommandez-vous? Y a-t-il une spécialité de la maison? (¿Qué nos recomienda? ¿Cuál es la especialidad de la casa?)
- Carré d'agneau à la semole épicée (Carré de cordero con cuscús picante)
- Parfait –comentó la rubia dándola las cartas de menú- Je prendrai une bouteille de vin de la maison (Perfecto. Nos gustaría una botella de vino de la casa).
La chica asintió volviendo al interior de nuevo. Santana la miraba con una sonrisa.
- ¿Tienes alguna sorpresa más que darme estos días, aparte de que dominas a la perfección otro idioma?
- Aun tengo que darte mi regalo de bodas… -sonrió la rubia cogiendo la mano de su chica acariciando la alianza con su pulgar- te va a gustar. Pero para eso quedan un par de días.
Iban caminando por los jardines de Luxemburgo comiendo un helado e intentando orientarse con ayuda del mapa. Santana había insistido en ir a ese jardín para dar una sorpresa a Brittany. No sabía si se seguía acordando, pero cuando en la adolescencia hablaban de ir a París, Brittany quería ir a "un lugar lleno de patos que había visto en una de las fotos de su libro de historia".
Santana había prometido llevarla algún día. Y ese día había llegado.
- Mmm, este sitio me resulta familiar... -comentó Brittany mientras se acariciaba la barbilla intentando encontrarse en el mapa.
Santana, que estaba algo alejada de ella, localizó la gran fuente que estaba buscando. Era enorme, los jardines que había a su alrededor estaban llenos de gente y lo más importante, el agua estaba repleta de patos.
- Britt, por aquí -gritó Santana acercándose rápidamente, cogiéndola la mano y prácticamente arrastrándola bajo la atenta mirada de unos ancianos sentados en un banco- Venga.
- ¿Pero porqué tienes tanta prisa...?
Brittany automáticamente se quedó callada al ver la escena, acordándose al instante de aquella conversación que tuvo con su mujer hace tanto tiempo.
- San...
Santana sin decir nada más, se acercó besándola lentamente. Al separarse rozó lentamente con sus labios la nariz de su chica dándola un pequeño beso.
- ¿Aun te acordabas?
- Claro que si cariño -rió Santana acercándola más a ella- Quiero una foto contigo aquí.
Brittany se abrazó a ella, besándola la mejilla mientras que la morena ponía su cámara apuntando hacia ellas, capturando parte del fondo también.
Tras el sonido del obturador, Santana se giró hacia la rubia besándola de nuevo.
- Te quiero mucho.
- Yo también te quiero.
El día había pasado rápidamente. Se habían pasado la tarde caminado por las estrechas calles de París haciendo algunas compras y preparando el siguiente día, comentando las cosas que querían ver. Habían hecho muchísimas fotos, de las cuales habían pasado algunas por el móvil a sus amigos.
Santana abrió la puerta y automáticamente se tiró a la cama suspirando. Brittany la siguió con la mirada.
- ¿Cansada?
- Un poco, pero sabes que me encanta hacer turismo por una ciudad nueva. Y que sea París es aun mejor.
Brittany asintió sentándose al lado de su mujer, comenzando a quitarse los zapatos. Santana comenzó a acariciarla la espalda.
- ¿Es muy tarde para llamar a las chicas y ver a Sarah?
- La echas mucho de menos ¿eh? –comentó la rubia mirando a Santana mientras asentía- yo también. Podemos llamarla, solo son las seis de la tarde allí.
Se volvieron a sentar en la misma posición que el día anterior. Abriendo el skype, encontrándose esta vez con Puck y Alexia en pantalla con la pequeña en brazos.
- ¿Qué tal estáis por allí? ¿Pasándolo bien? ¿Habéis visto la luz del sol o aun no habéis salido de la habitación?
Después de hacer esas preguntas, Noah recibió un golpe en la cabeza por parte de Alexia mientras la chica mantenía sentada en sus piernas con el otro brazo a la pequeña Sarah.
- Todo esto es genial, muchas gracias por el regalo. A los tres.
- No todos los días se casan dos de tus mejores amigas. Finn vendrá mañana de viaje y podréis también darle las gracias.
- ¿Y que tal estáis vosotros por allí?
- Todo perfecto, hoy vamos a comer aquí. A Rachel la ha vuelto a dar la obsesión de la comida fusión… creo que esta tratando de experimentar con nosotros.
Ambas se rieron.
Después de un rato hablando con todos las personas que pudieron y que estaban en la casa en ese momento, cerraron el ordenador.
Ya era el segundo día.
En esta ocasión, era Santana la que se despertó antes. Se levantó desnuda hasta llegar a una camiseta holgada de Brittany la cual se puso junto con unos pantalones cortos y salió al balcón respirando profundamente el olor que la envolvía. Se oía el transito típico de una ciudad pero con un encanto característico.
Comenzó a sonar el teléfono de la habitación, haciendo que Santana volviera rápidamente dentro descolgando sin darse cuenta del poco francés entendía. Al escuchar al otro lado un hombre hablando puso un rostro de confusión.
Brittany abrió lentamente los ojos sonriendo mientras veía como su novia intentaba explicarse con el poco francés que se acordaba de cuando eran pequeñas. No quería que pasara mal rato así que la quitó el teléfono poniéndose ella al aparato.
Santana se sentó junto a su novia mientras que esta la acariciaba la espalda. Estaba deseando continuar con su luna de miel.
Y esto es todo por hoy. Antes de nada pedir perdón por los posibles errores de mi nivel de francés y los posibles errores en las localizaciones de París.
He preferido cortar la luna de miel en dos. Después de esta segunda parte, vendrá el epílogo y el final de este fic. Espero que me acompañéis hasta el final : )
Un saludo
...Mune9117...
