El loco y el corrupto
Spitfire y Clara fueron al hospital de Ponyville al sótano del mismo ahora usado como manicomio, ambas entraron a esta zona, pasaron por los pasillos rebosantes de locura y sufrimiento que se podía sentir incluso a través de las paredes. Clara observaba atentamente el lúgubre lugar no tenía idea alguna de que hacían ahí y tampoco estaba segura de querer estar ahí
-Esto me pone nerviosa ¿Qué hacemos aquí? -cuestionó Clara
-Buscando al único que ha sobrevivido un ataque de Harrapair – respondió Spitfire
Clara iba a responder, pero al lado suyo una puerta retumbo y esta se sobresaltó y retrocedió.
-¡Mon Coeur! ¡Mon âme! ¡aquí me va a dar un infarto! -sentenció Clara
-No te preocupes no nos quedaremos mucho – dijo Spitfire entrando a una de las celdas la cual les había sido indicada por un médico.
Al entrar aquí vieron a un Pony tirado en el suelo en pésimas condiciones, era el exguardia Mark, su sanidad mental se había quebrado el día que Fluttershy lo había perseguido y casi asesinado. Lo único que el pobre repetia una y otra vez eran las facciones de Shy y debes en cuando las palabras que Clara y Spitfire lo escucharon decir:
-Ese predador nocturno, está cerca lo se lo siento, huele mi temor, escucha los latidos de todo mortal desde la distancia. Las tinieblas son su capa y la noche su amparo. ¡maldita sea esa bestia alada, sedienta de sangre! no le puedo permitir alcanzar mi cuello. oigo el viento zumbar ante su rápido vuelo, siento su presencia demasiado cerca, me asecha... me asecha… me quiere matar… alguien ayúdeme, ayúdenme no me quiero morir, no me quiero morir.
Al decir esto el pony comenzó a llorar, Clara lo vio extrañada le dio su mirada a Spitfire y le dijo:
-Est pony cette fou
-Lo sé, pero necesito su información
-quoi?! ¡¿El darte información?! il est clair que lui est fou, fol, zinzin, fini!
-Tranquila algo sabrá -respondió Spitfire
-Si tú lo dices – añadió Clara recargándose a una pared
Spitfire se acercó a Mark y pronunció su nombre este se sobresaltó, lanzó un golpe creyendo que Spitfire era Shy, Spit bloqueó el golpe y lo sostuvo contra el suelo diciéndole:
-¡Clama, calma! No te aré nada… vamos tranquilo.
Una vez se calmó Mark este observó a los ojos de Spitfire y a su alrededor de manera descontrolada. Spitfire lo notó y decidió que era mejor preguntarle cuanto antes.
-¿Qué sabes de la vampira que viste aquel día? – cuestionó Spitfire
-¿Qué vi? Esa es la pregunta más curiosa, vi muerte, vi sangre, vi una sombra persiguiéndome como un rayo entre la noche, una bestia jugando conmigo como si no fuera más que un juguete para ella. Y más que preguntar que vi, debería preguntar que sentí… nunca olvidare como asesino a mi compañero, nunca olvidare como me hizo las heridas que vez en mi cuerpo, nunca olvidare su cruel sonrisa… ni la furia de su voz cuando vio a aquella pegaso -explicó
-¿Qué pegaso? Cuestionó Spitfire
-Una pegaso muy similar a ella, demasiado diría yo traía una bufanda y un moño purpura sus colores eran borrosos para mí, pero para la vampiresa había algo atrayente en aquella pegaso.
Al escuchar lo poco que describió el loco a Clara le vino a la mente Hope, era la única pegaso que conocía que usara moños, pero no podía estar segura de ello sin saber el color de crin y el color de pelaje. Aunque imaginando a la vampiresa sospecho todavía más que era Hope, a ambas les dijeron toda la vida que Hope era hija de Sparkle, que su nombre era Hope Sparkle… pero ¿si fuera en realidad Hope Shy? A diferencia de Hope a Clara si le había contado Rarity acerca de Fluttershy, ella sabía quién había sido alguna vez.
Al salir de ahí Spitfire no estaba muy satisfecha con lo que tenía eso hasta que Clara le contó lo poco que sospechaba. Spitfire estaba por preguntarle a Clara unos detalles más y que tan segura podía estar cuando escucharon el disparar de los mosquetes… ambas voltearon hacia el lugar donde provenía el sonido, justo afuera del capitolio estaba el pegaso causante de la desgracia de Spitfire y de Clara, el actual general de la armada. Clara se quedó muda al ver a ese pagaso que reconoció de inmediato como un recuerdo traído a la vida una vez más. Clara sintió su corazón acelerarse lentamente mientras su cuerpo temblaba y se encendía un deseo asesino dentro de ella, Clara llevó su casco al corazón y notó como su respiración se había vuelto pesada mientras revivía el momento de la muerte de su padre una y otra vez en su cabeza.
Fue entonces cuando pusieron más ponys al frente de los mosquetes y dispararon a modo de ejecución, estaban fusilando a los revolucionarios. Entonces, el general puso su mirada en Spitfire sonrió y dijo en un tono de burla:
-Miren quien está aquí la traidora Spitfire y trae consigo la pequeña escoria de las calles de Canterlot, la que se hace llamar le Reine du monde. Ambas nos han causado muchos problemas, una con sus travesuras en las calles de Canterlot y la otra con su constante resistencia al arrestó.
-Todo lo que dices son mentiras y engaños… Taylor, ni yo soy una traidora ni ella un vándalo, es más tú me engañaste el día que llegaste a Clousdale sentenciaste ante mí, que tenías la orden directa de relevarme de mis deberes, me robaste mi puesto con un engaño y me hiciste ver como una traidora ante todos.
-A ver si tus wonderbolts opinan lo mismo -sentenció Taylor
Al decir esto, varios pegasos fuertemente armados aparecieron en los tejados de los edificios aledaños, eran los wonderbolts, incluyendo los cadetes. Taylor sonrió al ver a Spitfire acorralada, sin embargo, no satisfecho llamó la atención de Clara.
-Reine du monde, quiero que veas a quien capturamos en el camino de Canterlot a Ponyville.
Al decir esto posicionaron a los prisioneros los cuales tenían una bolsa de tela en la cabeza y el general comenzó a decir sus nombres y su lugar de procedencia uno a uno, cada que decía uno de los nombres el guardia frente a dicho prisionero disparaba. Así siguió hasta que se detuvo junto a un prisionero al que le quito la bolsa y dijo:
-Raul de Canterlot
Tanto la vista de Clara como la de Raul se cruzaron, el rostro de ambos expresó todo, la sorpresa de verse así y de saber que sería la última vez. Antes de que Clara pudiera correr hasta Raul y Spitfire detrás de ella intentando detenerla, Taylor sacó su pistola de chispa y le disparó por la espalda a Raul cuando este intento torpemente correr hasta su amiga. Oír el disparó y ver caer frente suyo al que había sido su mejor amigo desde pequeña le destrozó cada trozo de su corazón, las lágrimas no tardaron nada en brotar. Clara se cayó de rodillas al suelo abrazada por Spitfire quien intentaba calmarla inútilmente, la sangre de Raul corrió hasta donde estaba Clara y esta la tocó y dijo entre su llanto:
-Raul… mon Raul… mon ami, mon frére… mon amour
Spitfire entonces alzó su mirada hacia Taylor, una mirada llena de odio, Taylor desenvainó una espada e hizo un par de movimientos con ella, mientras se burlaba.
-¿Cuántas vidas más te llevaras para saciar tu sed de poder descarado?
-Rindete Spitfire y ven a prisión conmigo ya tenemos preparada tu estancia -respondió burlándose.
-No me tientes Taylor…- le advirtió Spitfire.
-¡¿Qué me harás?! ¡Yo soy la ley ahora Spitfire!
-¿debajo de ese uniforme, de esas medallas y de ese orgullo, debajo de tu mascara que eres Tailor? No eres más que un miserable asesino, no tienes honor, no poses sentido del decoro. – sentenció Spitfire levantándose en dos patas y desenvainando su espada.
Los guardias quisieron lanzarse contra Spitfire, pero Taylor los detuvo y apuntando su sable a Spitfire le dijo:
-Tu eres mía Spitfire, solo mía
-No seas ridículo, tú no eres nada contra mí.
Al escuchar esto Tailor se lanzó contra Spitfire, los ataques de Taylor eran más que predecibles para Spitfire, tenía práctica, pero al final no era nada contra ella. Los ataques de Tailor poco a poco fueron perdiendo fuerza y la defensa de Spitfire no cedía. Taylor no tardó mucho en comenzar a hartarse y cuando lo hizo lanzó un tajo demasiado flojo y mal calculado, tajo en el cual Spitfire contra-atacó, de un tajo le arrebato su sable y de otro le hizo un corte en la pierna trasera derecha haciéndolo caer al piso.
Taylor comenzó a retroceder desesperado y asustado mientras Spitfire se acercaba a él apuntando su espada al rostro de su enemigo dispuesta a matar, cuando Tailor vio que Spitfire lo atacaría se cubrió el rostro con sus cascos delanteros y ordenó:
-¡Disparenle, no dejen que me mate!
Spitfire reacciono rápido y gracias a sus alas y a su entrenamiento en vuelo logró evitar los disparos justo a tiempo. Cuando aterrizó de nuevo un guardia le puso una pistola en la nuca pidiéndole que soltara su arma, pero la hoja afilada de una rapier atravesó a dicho guardia. Era Clara quien había reaccionado colérica después de su intenso dolor, al caer muerto el cuerpo del guardia Clara en su rabia ciega le arrebato el arma con su casco desocupado y le disparó a Taylor acertándole en un hombro, derribándolo de esta manera.
-¡Tueur! ¡Je te maudis! ¡Oeil pour oeil, Sang pour sang!
Al ver la desventaja numérica Spitfire hizo a Clara guardar su espada rápido y ambas huyeron lo más rápido posible de la zona. Taylor con ayuda de sus guardias se levantó y estaba dispuesto a dar la orden de perseguirlas cuando un guardia se le acercó comunicándole:
-General exigen su presencia en la frontera norte de Equestria.
-¿Por qué? ¿para qué me necesitan? – cuestionó Taylor furioso.
-El imperio de Cristal, la princesa Cadence, está tomando la frontera de Equestria y brindándole armas al pueblo, apoya la revolución está del lado de Celestia. Quieren que tu armada apoye a nuestros soldados en la frontera para detener la avanzada del ejercito azul -explicó el guardia.
Taylor se quedó observándolo un momento luego volteó a donde se habían ido Clara y Spitfire y finalmente ordenó:
-Reagrupen a todas las tropas, partiremos al norte.
