Se que las abandoné y las dejé comiéndose las uñas, pero trabajaré sobre la marcha, lo prometo. Dejo este capi.


CAPITULO XXXVI

Los días siguientes no fueron más agradables, la semana pasó más rápido de lo que Isabella hubiese querido y más pronto de lo que creía se encontraba en las manos de Alice y Rosalie mientras planeaban como la peinarían para recibir el año nuevo. Aquello no era algo que a la castaña le interesara, no después de saber que en muy poco tiempo Tanya sería la esposa de Edward. Era algo absurdo ahora que evaluaba la situación, pues las únicas que se mostraban con ánimos en aquella casa eran Tanya, por razones obvias, y Rosalie, algo realmente desconcertante.

—Quita esa cara, Isabella.

La voz de la muchacha atrajo la atención de la castaña mientras los ojos de Isabella enfocaban su rostro. Rosalie estaba de pie en el umbral de la puerta, había acompañado a Alice en busca del maquillaje que tenía en la habitación que tenía con Tanya, pero al parecer, la había dejado sola. Rosalie dio un paso dentro de la habitación y cerró la puerta a sus espaldas, cosa que en seguida disparó un pensamiento en la mente de Isabella, y es que tenía la impresión de que Rose compartiría con ella algo que no había compartido con nadie, ¿ni siquiera con Emmett? Y con aquel último pensamiento, se vio obligada a centrar la atención en la rubia.

—Sé que es lo que pasa, pero te prometo que esto no va a pasar a mayores.

Isabella la observó sin comprender y solo fue capaz de abrir su boca un par de veces, quería decir algo, quería preguntarle cómo era que estaba tan tranquila, pero Rosalie se mostraba repentinamente irritada y eso la hizo fruncir el ceño con expectación. La aludida resopló y arrastró una silla desde el fondo de la estancia para posicionarla frente a Isabella, cosa que le pareció eterna a esta última.

— ¿Recuerdas las copias que te di? — La castaña asintió sintiéndose incapaz de responder algo coherente después del extraño asalto de Rosalie —Nada ha cambiado, quiero que las tengas a la mano el día de la boda. Bella... Son las copias del diario de esa mujer y créeme, no tienes ni idea de lo importante que son.

— ¿Pueden impedir una boda? — Bella se sorprendió a sí misma por las palabras que habían salido de sus labios, sin que un filtro las evaluara antes.

Rosalie sonrió de forma triunfal y asintió con lentitud tortuosa.

En un segundo, el corazón de Isabella había saltado de su lugar y se había precipitado en caída libre, sentía sus mejillas sonrojadas y su pulso se había acelerado, ¿era emoción? No lo sabía, no lo entendía ¿qué contenía esas copias? Los ojos de la castaña se clavaron en el rostro sonriente de la rubia y durante unos segundos, ella también le sostuvo la mirada.

—Te estás preguntando sobre el contenido de ese diario— Rosalie dio en el blanco con su afirmación y la castaña asintió para que prosiguiera —Edward va a ponerse furioso cuando lo sepa, así que no quiero que estés implicada es mejor que…

La rubia guardó silencio y fue en ese momento en el que Isabella fue capaz de percatarse de que la puerta de la habitación estaba abierta y, a unos cuantos metros de ella, Tanya se mostraba con rostro impasible, sus brazos estaban posicionados como jarras en torno a su cintura y su mirada evaluaba a Rosalie y se detenía con brevedad en la castaña que miraba nerviosa sus manos, dudosa de si debía de decir o no algo.

— ¿Se te ha perdido algo, Tanya?

La voz de Rose estaba cargada de desdén casi podía palparse el fastidio con el que la rubia se dirigía a la prometida de Edward; Isabella no la observaba, su postura seguía rígida y ella estaba decidida a no levantar el rostro, Rosalie había estado a punto de decir algo importante, pero Tanya estaba dentro de la habitación ¿se habría dado cuenta? No lo sabía, no lo entendía. Con renovada actitud, la castaña alzó el rostro y notó el intercambio de miradas de las dos rubias, era como si se estuvieran bofeteando mentalmente; durante un segundo, el rostro de Tanya se transformó en una máscara consternada y algo pareció hacer "click" en el ambiente. La mujer había dado media vuelta y cerró la puerta tras su partida.

—Mierda…— susurró Rosalie sin aliento.

Isabella escudriñó su rostro, intentando por todos los medios saber si lo que ella pensaba también se había proyectado en la mente de aquella rubia, en sus ojos podía verse un miedo contenido, una rabia que florecía, y por primera vez, la castaña comprendió que Rosalie era un enigma, alguien a que ella no podía leer con solo una mirada, su mente era demasiado confusa y ella ni siquiera estaba familiarizada con sus planes.

—Lo sabe, Bella. Lo sabe— aquel murmullo sin aliento hizo que el cuerpo de Isabella estuviera alerta; sus ojos incitaban a Rosalie a seguir, pero ahora ella respiraba dificultosamente —Lo vi en sus ojos, ¿no viste como se fue sin decir nada? Perdió su norte Bella, estaba… perdida, se sintió descubierta.

Rosalie empezó a caminar de un lado a otro de la habitación y por un segundo Isabella creyó que quien había perdido el norte era aquella muchacha, no entendía lo que sucedía, no sabía a lo que Rose se refería. Decidida, se plantó frente a su acompañante y sus manos se cernieron sobre los hombros de ella, obligándola a detenerse; sus miradas no se encontraron en ningún momento mientras Isabella hacía el intento porque así fuese; Rosalie paseaba la vista por la habitación, con aire pensativo, de repente la enfocaba en un ponto, parecía evaluar algo y después simplemente movía su atención a otro punto.

—Rose— la llamó la castaña, pero ella no hizo caso —Maldita sea Rose, háblame.

La rubia suspiró y cerró sus ojos durante unos segundos que parecieron eternos, pero cuando habló su voz había adquirido un tono profundo, pensativo, bastante cuidado y a Isabella le pareció que era para no mostrar ningún atisbo de desespero.

—Tanya es una mujer de armas tomar, no en sencillo tratar con alguien como ella. Lo que leí en ese diario me demuestra que ella no está bien Bella y… si ella se ve acorralada, yo no sé lo que pueda hacer— Aquella explicación fue demasiado vaga para alguien que no sabía de qué demonios estaba hablando su acompañante, la verdad es que Rosalie pareció notarlo, pues empezó a hablar con claridad la próxima vez —Mira, Tanya está medicada. Sufre de los nervios, suele perder los estribos cuando algo está fuera de su control, y esto lo está ¿ahora entiendes? Si ella explota, puede ser muy peligrosa, ¿ves lo que hizo con los anónimos, Bella? Ella te estaba acosando, e iba en serio.

El rostro de Isabella era una máscara de confusión en ese momento, ¿de dónde Rosalie había sacado esa información? ¿Del diario? No tuvo tiempo de decir más, Alice entró casi como un torbellino a la habitación, estaba hecha una furia y, una mirada de advertencia de Rosalie bastó para que ella decidiera que hablarían de Tanya luego.

— ¿Quién demonios se ha creído esa mujer? — por el tono de exasperación de la chica Cullen, a ninguna de las dos les fue difícil deducir que quien se trataba —Me ha echado de su habitación como si esta no fuera mi casa— Alice masculló algo que Isabella no entendió muy bien y segundos después, la chica Cullen se encontraba revolviendo su maquillaje sobre su cama — ¿La han visto? Ustedes, ¿le hicieron algo? ¡Estaba hecha una furia!

Isabella contuvo el aliento durante unos segundos e intercambió una rápida ojeada con Rosalie, quien había endurecido su mirada. Solo un momento después, al rubia abandonó la habitación dejando realmente fría a Isabella, quien no tenía mente para controlar la furia creciente de Alice; con una última mirada, la castaña decidió salir tras Rosalie, pero ella ya no estaba en el pasillo cuando se atrevió a inspeccionarlo.

De hecho, la casa estaba bastante callada. Por un momento, las palabras de aquella rubia la abrumaron, ella no tenía necesidad para mentir. Cerró sus ojos, en unas horas tendría que estar vestida y arreglada, los Denali vendrían a casa muy seguramente harían comentarios sobre la boda; una punzada de dolor se asentó en el corazón de Isabella, aquello era real, muy real. ¿Edward en realidad se iba a casar con una mujer… enferma? ¿Era eso lo que estaba en el diario o Rosalie había obviado una parte importante? ¿Había un secreto que no le había dicho? De pie y de espaldas a la habitación que compartía con Alice, Isabella estudió nuevamente las palabras de Rosalie.

Mira, Tanya está medicada. Sufre de los nervios, suele perder los estribos cuando algo está fuera de su control, y esto lo está…

¿El control? ¿Le haría daño a alguien? La casta cerró con más fuerza sus ojos e intentó aclarar su mente. Antes, la relación que ella había tenido con Edward, también había estado fuera del control de Tanya, pero ella había encontrado una forma de ejercer presión ¿no? Había enviado anónimos; sin embargo, si se sentía descubierta, si todos sabían su "secreto", lo que estaba escrito en su diario, sería rechazada, y eso no lo podía controlar. Una persona enferma de los nervios puede ser agresiva, consigo misma y con otros pero ¿ella llegaría a hacer algo? Tal vez Rosalie solo estaba exagerando.

Lo que leí en ese diario me demuestra que ella no está bien Bella y… si ella se ve acorralada, yo no sé lo que pueda hacer…

Si, ese control del que Tanya se jactaba podría perderse y si se perdía, ¿Cómo podrían controlarla? Nadie estaba preparado para algo así. «Tal vez su familia, si» esa idea hizo prácticamente saltar a Isabella, ellos habían sabido de esa enfermedad durante todo ese tiempo, ¿Por qué no se lo habían dicho a Edward? «Tal vez él lo sabe» la mente de Isabella le jugó una mala pasada y en un segundo, sus ojos estaban abiertos nuevamente, si Edward sabía ¿por qué no se lo había dicho? «Tal vez se casa por ella porque lo sabe y no quiere arriesgar al niño… Tal vez tiene miedo de que Tanya "pierda los estribos" y se haga daño, un daño que va a afectar a su hijo» Isabella contuvo la respiración.

Edward va a ponerse furioso cuando lo sepa…

¿Saber qué?

No quiero que estés implicada es mejor que…

¿Por qué él estaría furioso? ¿Por qué Rosalie no terminó de decir nada? Isabella negó con la cabeza y su decisión fue rápida, tenía que saber ese secreto, tenía que leer las malditas copias que Rosalie le había entregado, así Edward enfureciera con ello. La castaña se dio la vuelta y, segundos después, se encontraba abriendo la puerta de la habitación que compartía con Alice.

La muchacha casi saltó cuando observó a Isabella, Alice se encontraba aplicando una base en su rostro y observaba de reojo como Isabella rebuscaba entre sus cosas, pero no dijo nada, tal vez el aire de la habitación había cambiado, tal vez había tensión. Isabella suspiró cuando encontró las copias y tomó asiento en su cama, dispuestas a leerlas, pero su teléfono vibró y eso la entretuvo, dejó las copias sobre la colcha y rebuscó en el bolsillo de su albornoz rosa, el mensaje era de Edward.

Rosalie ha hablado conmigo; Bella, necesito verte. En la Push, en una hora. No faltes. Te amo.

Isabella respiró con dificultad durante unos segundos, ¿era eso lo que estaba haciendo Rosalie? ¿Por eso salió disparada de la habitación? Una nueva pregunta invadió su mente… « ¿Por qué la Push?» pero se adelantó a negar con la cabeza, Edward se lo había pedido. Lo haría.