Intermedio: El diario de Ian.

Fecha: 05 de mayo de 2286.

Jamás olvidare el día que tuvimos que abandonar Washington D.C., el recuerdo sigue aun bastante vivo en nuestras memorias, como las llamas de los combates en la ciudad la noche que nos fuimos, Three Dog no dejo de conducir durante horas, creo que él y Sarah querían alejarse lo más posible de la región, no los culpo, todos allí queríamos lo mismo, estábamos exhaustos, lastimados…y tristes, llegado a un punto finalmente nos quedamos todos dormidos, Nami dormía junto a la silla donde habíamos dejado a Yuki, Ren dormía abrazada con fuerza de Ángel, creo que ahora más que nunca necesitaba de ella…, Yuzu dormía cerca de mí, me da algo de pena admitirlo, pero se sentía agradable tenerla cerca…y tras todo lo que paso…sentía que debía quedarme con ella…creo que fue cerca del amanecer que finalmente sentí el auto detenerse, creo que fui el único en despertar, no recuerdo mucho del inicio, pero cuando pude echar un ojo pude notar que Sarah estaba hablando con Three Dog que se había bajado del Kuroi Kitsune.

-¿seguro que quieres regresar?- le pregunto Sarah un tanto preocupada.

-si…con todo lo que está pasando ahora la gente de la región necesita que alguien les recuerde que aun hay esperanza…y que debemos seguir con la buena batalla- dijo Three Dog en ese momento, podía escuchar que sonaba más animado, eso fue un alivio, creo que nunca me habría acostumbrado al Three Dog deprimido. -¿y a donde iras con las peluditas y sus amigos?-

-al sur, lo suficiente para no perder contacto con Washington y pasar desapercibidos del Enclave, con algo de suerte encontrar un buen lugar donde quedarnos- dijo Sarah, por un momento me pareció que ella sonaba muy cansada, quizás lo estaba, todos lo estábamos en realidad.

-con todo lo asombroso que las peluditas y sus amigos han logrado, es difícil recordar que siguen siendo solo unos jóvenes…y después de lo que paso…tu y ellos se merecen un descanso…- menciono Three Dog algo pensativo, creo que nunca me acostumbrare a escucharlo así.

-lo sé…creo que eso es lo que más necesitan ahora…mucho descanso…y tiempo para sanar- dijo Sarah algo triste.

Luego de eso Sarah condujo hasta casi el medio día, hasta que pudimos notar como el marrón y desértico paisaje al que tanto estábamos acostumbrados pasaba a ser uno verde, lleno de árboles y plantas vivas, Sarah nos explico que era porque habíamos salido de la zona irradiada en que vivíamos, donde el fuego nuclear que arraso con todo durante la gran guerra no había llegado, allí encontramos el lugar en que ahora estamos quedándonos, una gran casa de madera justo en medio del bosque, un bosque…jamás creí que de verdad existieran, junto a esta había algo que Sarah nos explico era un granero, allí supimos que todo eso era parte de una granja del viejo mundo, la cual había sido reclamada por la naturaleza en buena parte del exterior, como ahora sabíamos había pasado con el resto de lugares que no fueron bombardeados y contaminados por la radiación, el aire aquí es tan limpio como el que respiro con mi casco puesto, aun me cuesta creerlo. El interior de la casa estaba increíblemente bien preservado, era casi como si solo se hubiera acumulado el polvo allí y nada más, lo primero que hicimos fue bajar a Yuki del Kuroi Kitsune y la recostamos en una cama grande en una de las habitaciones del segundo piso, ella sigue sin responder…pero al menos creo que está más cómoda, las chicas luego hicieron un altar con sus fotografías con el maestro Kuro y del antiguo clan también en una especie de ceremonia fúnebre…al menos ellas pudieron recuperar esas fotos…así podremos recordarlo mejor.

Ya ah pasado un buen tiempo desde que llegamos aquí, logramos quitar toda la hierba de las murallas exteriores de la casa y del granero, al igual que la hierba alta alrededor, juro que si no fuera por la pintura desgastada, este lugar parecería que se congelo en el tiempo, y poco a poco nos hemos acostumbrado a estar aquí, Sarah logro rescatar un equipo de radio de una jefatura de un puesto policial en las afueras del bosque, gracias a este logro contactarse con Colvin y Reddin, por suerte lograron escapar de la estación a salvo junto a otros paladines de la tropa Lyons, reuniéndose con otros paladines que escaparon de la traición del centinela Tristan, dijeron que este y los traidores ahora forman parte de las fuerzas del Enclave, juro que nunca había visto a Sarah tan furiosa como cuando escucho eso, pero no todo está perdido en Washington, los paladines leales de la hermandad se reunieron con soldados de Rivet City y otras personas formando un grupo de resistencia, al parecer Yoichi y Sosuke los están ayudando cada que pueden por su cuenta, del clan Hasashi no sabemos nada, al parecer están teniendo un perfil bajo desde que escapamos de la ciudadela. Ángel por su parte se encarga de cuidar de los animales que logramos conseguir, más que nada conejos y gallinas, resulta que es muy buena con los animales. Yuzu hiso un pequeño laboratorio en el granero con lo que rescato de la estación y de la Ciudadela, ahora mismo está centrada en crear nuevos métodos para que Yuki sane más rápidamente. Nami ah mejorado mucho en su forma de cocinar, en parte gracias a unos libros de recetas que encontramos en la casa, aun le gusta divertirse y hacer cosas locas, me alegra que lo haga, nos mantiene con el espíritu en alto. Ren pasa buena parte del día entrenando, creo que lo que paso con Yuki y el maestro Kuro la han motivado a hacerse más fuerte, y cuando no está entrenando…ella pasa la mayor parte de su tiempo junto a Yuki…cuidándola …y esperando a que ella despierte. Por mi parte, Sarah me continua entrenando, literalmente me está haciendo sudar la gota gorda, a veces entreno con Ren, ella también es buena enseñándome lo básico de las artes marciales, si, nos hemos acostumbrado a este lugar, pero aun así no puedo evitar pensar en lo que dejamos atrás…extraño a Colvin y a Reddin, extraño a la señora Kobayashi y sus fideos, a Bishop y sus locos ataques de ira primordial…y al igual que todos…extraño al maestro Kuro…pero no hemos perdido la esperanza, algún día regresaremos a nuestro hogar, pues como estoy seguro que diría el maestro Kuro…la vida continua…