Hola!!...
Veo que la ingratitud está volviendo... de a poco se ponen más ingratos... espero que en éste cap hagan una excepción (no me gusta amenazar xD).
Un saludín gigante a:
Esme Black, lara evans, margara, marmarcruz8, Emma.Zunz, Jose C., Chibik-Lady, karyta34, Gossip Giirl, andeli Malfoy Cullen,
drajer, patricia21,Makarva, joyce malfoy black, RebecaNara,
DracoOHermioN, remmy-ro, Zorion, a1dee,
Kunii-24, SamarKanda, Karix7,
Santalia, Marie Malfoy.
Y ya saben... entre más reviews, más esfuerzo haré por subir chap día por medio... o sino, tendré q subir dos chaps por semana... o uno, quien sabe.
besitos!
Ember.
Capítulo XXXVI: Sin apuro.
Al separar sus labios se sonrieron, fascinados de poder estar juntos después de un tiempo sin verse. Ella lo atrapó con sus brazos desde el cuello y esperó que él la aprisionará entre los suyos musculosos, para demostrarle una vez que jamás la dejaría ir... y ante las últimas tonadas de una canción, se besaron nuevamente.
- Creo que deberíamos desaparecer de aquí...- le murmuró él con su voz ronca que tanto adoraba la muchacha.
- ¿Temes de que nos vean?- preguntó coqueta, besando levemente el cuello del muchacho sobre la camisa.
- No, temo de la cara que pondrían mis hermanos si me viera haciendo lo que pretendo hacer contigo ahora- respondió, cerrando los ojos y aceptando de buena gana los besos de su novia.
Ella rió bajo ante la confesión y tomó la mano del joven para desaparecer tras la puerta. Salieron a las escaleras principales y apenas susurrando se acercó a su oído.
- Tengo un problema eso sí... mi pieza está ocupada- le dijo, recordando que Draco ya había desaparecido de la fiesta y, por los murmullos que escuchó al salir de Lavander, Hermione tampoco estaba a la vista.
- ¿Olvidas que yo también estudié en Hogwarts?- preguntó alzando una ceja y sin esperar respuesta de la muchacha la guió en silencio por las escaleras hasta llegar al primer piso.
Una vez en el corredor principal, salieron con cuídado por la puerta y llegaron al jardín, donde una maravillosa luna llena iluminaba el lago a lo lejos.
- Sígueme- le dijo Charlie con una sonrisa y, ahora a paso aún más acelerado, decidió tomar a su novia en brazo y corrió con ella hacia el lugar que tenía pensado.
Pansy besó la mandíbula de su novio mientras éste corría, luego siguió con la comisura de sus labios hasta detenerse en el lóbulo de su oreja. Charlie suspiró al sentir su último beso y agradeció ver los invernaderos tan cerca.
Una vez en la entrada sacó su varita escondida en su bolsillo y con un efusivo ¡alohamora!, guió a la chica entre los mesones de la clase de Herbología hacia el último invernadero, el invernadero de las flores.
Pansy, que nunca había sido muy amante de Herbología, se sorprendió de ver unas maravillosas flores jaspeadas, abiertas como una campana invertida bajo la luz plateada que las bañaba. No recordaba haberlas visto antes y su aroma, su aroma dulzón era algo absolutamente nuevo para ella.
- Se llaman Dianas, las flores de la luna- le comentó Charlie, despejando una mesa que había en una esquina y levantando a la muchacha para que se sentara sobre ella- sólo se abren en las noches de luna llena.
- ¿Y tú cómo las conoces...?- preguntó, haciendo un par de análisis, a pesar de que las manos de Charlie acariciaban sensualmente su cintura- no me digas que ya habías traído a otras... en tu época de estudiante-.
Charlie rió por lo dicho y detuvo sus besos en el cuello para desamarrar el antifaz de la chica y observar sus pálidos ojos azules.
- Eres la primera a la que traigo- aclaró con una sonrisa burlona- y si conozco este lugar es porque Herbología era la materia favorita de Percy y nunca dejaba de hablar del invernadero y sus hermosas flores... ahora si me permites- dijo, buscando el cierre del vestido de la muchacha y bajándolo de a poco- ...creo que seguiré con lo que había empezado-.
Pansy sintió un escalofrió cuando la gran mano de su novio comenzó a recorrer toda su pierna y se dejó llevar... necesitaba dejarse llevar.
Draco sonrió al ver que Pansy rápidamente se hizo cargo de Potter y de pobretón y sin perder tiempo, tiempo que prometía ser muy valioso, se acercó al oído de Hermione y le murmuró.
- Ahora podemos escapar...- le aclaró, indicando el espacio vacío en el que antes estaban los Gryffindor-... sal tú primero, espérame en el recodo del tercer piso.
La muchacha que estaba sonrojada por el beso que aún ardía en su mejilla, mordió sus labios y se quedó quieta, mirando a Draco sin saber si hacerle caso o no.
En dos ocasiones Draco la había invitado a salir de una fiesta. En la primera el resultado había sido, en un principio, devastador para terminar siendo lo más maravilloso del mundo... Abri, y en la segunda había descubierto una faceta más humana del frío muchacho, que la había desconcertado.
Pero mientras analizaba la situación, en donde confiar o no era fundamental, se topó con esos ojos grises que la miraban... ¿suplicante?. Y ya decidida en que no tenía nada más que perder, salvo lograr que Draco le explicara su actitud de los últimos días, asintió y caminó hacia la puerta... intentando pasar desapercibida.
Bajó las escaleras con cuídado de no hacer ruido, no quería que nadie la viera ahí y una vez llegó al tercer piso se escondió en el oscuro recodo, esperando que su corazón no saliera de su pecho producto del suspenso de toda la situación.
Se acomodó su cabellera suelta, intentando peinarla con sus dedos y se alisó su vestido, para verse perfecta... dentro de lo posible.
Y aguardó, con su alma en un hilo, a que Draco llegara.
- Nadie te vio salir- murmuró entonces una brisa helada en su oído y su corazón dió un vuelco por el nerviosismo- acompáñame- le dijo el muchacho con una sonrisa y la tomó de la mano para guiarla por el pasillo.
Se detuvo frente a un cuadro, a sólo unos pasos de su propia sala, y observó una enorme serpiente anacarada que la observaba con sus iris alargadas y amarillas de las cuales denotaban un gesto de astucia y altanería. La serpiente siseó ante la pareja y esperó que alguno de los dos hablara.
- Hasta rastreando por el suelo podemos llegar más alto- dijo al cuadro el chico, elevando su mentón y enviando una mirada suficiente a la castaña.
La serpiente siseó y se enroscó en su sitio antes de que el cuadro se corriera para dejarlos pasar.
Un largo túnel iluminado por antorchas adoseladas a las paredes de piedra gris, llevaba a la pieza de Pansy en las mazmorras. Draco sonrió a la chica y estrechó más fuerte su mano con la de ella para proseguir el camino a unas escaleras que llegaron a una gran puerta de sólida madera.
Tras ella había una amplia alcoba. Una alfombra verde oscura cubría el piso, del mismo color que las cortinas abiertas que dejaban pasar los rayos de luna. La enorme cama adovelada se encontraba en el centro y frente a ella un escritorio color caoba en el cual había uno que otro libro de los tantos que Pansy había buscado en la sección prohibida.
Hermione sospechó de inmediato de quién era la pieza, gracias a su fanatismo por la historia del colegio sabía que cada casa tenía una habitación especial por si su alumno salía Premio Anual y, seguramente, éste era el de Slytherin.
Nerviosa caminó hasta llegar a la ventana y se volteó para observar a Draco, sacándose de paso la máscara que le producía bastante picazón en su nariz.
El muchacho cerró la puerta tras él y se sacó la chaqueta para mayor comodidad, la lanzó sobre la silla y se dirigió hacía la muchacha, que con su pelo suelto bañado por la plata y su vestido blanco que caía como espuma de nieve sobre su cuerpo, parecía una visión eteréa, demasiado voluble para ser real.
- Sabes... te ves hermosa- le señaló, sonriendo galante mientras se acercaba.
Hermione se sintió intimidada con esa frase y desvió un poco su mirada, para pensar con raciocinio cómo debía manejar la situación.
- Gracias...- murmuró ella abochornada- a ti esa máscara también te queda bien...- señaló sonriendo.
Draco divertido por el comentario de Hermione, agarró la máscara negra con sus dos manos y se la quitó, dejando su hermoso pelo platinado libre y desordenado cayendo sobre su frente.
- ¿Ahí está mejor?- preguntó con su voz áspera, tomando de la cintura a la castaña y hundió sus ojos grises en aquellos miel que brillaban a pesar del contraste sombrio que producía en su rostro la luz de la luna a su espalda.
- Sí... mejor- opinó ella con una risa nerviosa y despeinó aún más el cabello de Draco. Cuando se sentía superada por la situación o se enojaba o reía... en este caso reír parecía más apropiado.
- Sabes... me recuerdas a un sueño que tuve una vez...- le dijo él, llevando un rizo de la muchacha tras su oreja.
- ¿Un sueño?- preguntó ella extrañada, intentando no mostrarse intimidada por la cercanía del rubio.
- Sí...- asintió, tornándose serio de un golpe- hace un poco más de un mes soñé contigo...- continuó cabizbajo- estabas con un vestido muy parecido a ese y brillabas, brillabas como un ángel...
Hermione abrió levemente la boca y observó a Draco con sus ojos a punto de llorar. Ella recordaba ese momento, ese brillo... el día del nacimiento de Abraxas, el día que sintió como todo el dolor de Draco atravesaba su cuerpo y la ahogaba en una pena tan profunda que necesitaba intentar salvarlo, intentar salvarlo de la miseria.
El muchacho se acercó a ella y dejó que sus frentes se rozaran, permaneciendo en esa posición mientras hablaba con su voz gastada.
- ... estaba todo muy oscuro y yo escuchaba tus gritos Hermione... ¡tú gritabas! Y yo no podía hacer nada. Entonces apareciste y te pude abrazar y te sentí tiritar y reír y llorar...-.
- Lo recuerdo...- susurró ella, con una lágrima escapando de sus ojos- lo recuerdo Draco.
- ¿Lo... lo recuerdas?- preguntó él, alzando la mirada y abrazando aún más a la muchacha que comenzaba a llorar entre sus brazos.
- Sí Draco... yo te quise salvar... tú me rogaste que te salvara- gemió enter hipos- y tú, tú me negaste... tú... tú me negaste como siempre.
El chico se tensó ante aquellas palabras y un miedo, el terrible miedo de perder todo lo que había ganado se apoderó de él.
- ¡Yo no te negué!- espetó apretándola entre sus brazos- yo... yo tenía que hacerlo, por ti y por... por mi hijo.
- ¿Qué dices Draco?... ¿a qué te refieres con eso?- le preguntó ella, intentando zafarse de ese abrupto abrazo. ¿Qué tiene que ver Abri en todo esto?, se preguntó
- Era lo que debía hacer...- cortó él soltándola y caminando hacia atrás, alejándose de ella con sus ojos grises oscurecidos y su flequillo rubio cubriendo parte de su rostro lívido.
- ¡Draco explícame!... te ruego que me explique qué sucede- suplicó y su voz se quebró como un jarrón de cristal que caía al suelo.
Una rabia abrupta dominó la garganta del chico y sintió como se ahogaba en un intento de dominarla. Sabía que un momento de verdad había llegado, que ahora debía ver si Hermione lo podría aceptar y comprender, como él esperaba que lo hiciera.
- ¿Quieres que te explique Hermione? ¿estás segura?- cuestionó intimidante, dirigiéndole una mirada fría que se suavizó al ver el rostro afectado de la chica.
- Quiero entenderte...- murmuró ella.
- Te lo diré, pero te pido que no me juzgues- rogó, volviendo a acercarse a la muchacha y acariciando su mejilla con su mano pálida- sólo recuerda lo que le sucedió a los papás de Blaise.
Hermione asintió y esperó que él volviera a hablar, por eso se sorprendió cuando él caminó uno pasos hacia atrás y comenzó a soltar los botones de la manga izquierda de su camisa. Lentamente él envolvió la tela hasta llegar al codo y ahí reveló, con una ira indómita en sus ojos, la marca que tanto daño le había hecho y que tando daño le podía llegar a hacer.
- Por esto te pedía que me salvaras... porque no quería ser marcado Hermione... no quería-.
- La... marca...- murmuró ella buscando las palabras que se habían escapado de su garganta...
¡No podía ser!, pero nada más podía calzar tan bien en una explicación para todo como esa horrenda marca. Por eso Draco la alejaba de él, por eso había negado a su hijo, por eso no respondía sus cartas... sentía miedo, ira, odio contra sí mismo por aceptar ser un seguidor más...
O, quizás, todo era una farsa, toda esa careta sensible era para que ella confiara en él... y así le contara sobre sus planes, sobre lo que pretendía hacer Harry... sobre el antídoto de Pansy...
Sus manos sudaban nerviosas y no sabía qué hacer.
Draco la miraba con sus ojos expectantes en su reacción... ¿qué estará pensando?, se preguntaba.
¿Pero, de estar cumpliendo una misión, se arriesgaría a revelarle la verdad?, ¿le diría que es un mortífago sabiéndo que ella podría, en cualquier momento, revelárselo a Harry?... ¿esos ojos miedosos serán una máscara o sólo reflejaban la realidad?...
Pensó en Zabinni y en la horripilante noticia del asesinato de sus padres, en lo que ella pensó cuando la leyó... en como Voldemort era capaz de matar a sus aliados, sin importarle que los que quedaban lo odiara después. Él era poderoso... y si los que lo debían seguir, se negaban, él los exterminaría... tal como los padres de Zabinni llegaron a averiguar.
Temía confiar y verse decepcionada, pero le era aún más terrible pensar en qué pasaría con Draco si lo único que lo mantenía al lado de la la luz, el nuevo sentimiento de padre que parecía crecer en su interior, era sacado de un tirón de su corazón y era mandado al olvido... porque el prejuicio no le permitiría a ella en confiar que las personas cambiaban.
Pansy había tenido su oportunidad de cambiar, ella había sido otra una vez que se atrevió a amar y se enamoró de la persona correcta. ¿Por qué Draco no podía pasar por lo mismo?, ¿podía acaso el Prínscipe de Slytherin tener un corazón, y entregarle ese corazón a ella?, ¿podía ser que un niño nacido un 31 de julio también estuviera marcado para salvar, pero salvar en éste caso a su propia padre?.
Sus ojos se unundaron en lágrimas ante la visión de un Draco duro, corroído por la maldad y por el odio, un Draco que no tuvo la oportunidad de salvarse y que debió vagar por los lindes oscuros en busca de una oportunidad perdida. Ella no quería ser la causante de dicho Draco, ella no quería cargar con el dolor de que el muchacho frente a ella se perdiera por no haber sido invitado a amar. Ella no sería quien cargara con ello, porque pasar su vida sin ver esos ojos grises le dolía, le dolía tremendamente.
- Lo siento... - murmuró entonces, después de un largo debate interior- supongo que es horrible...
El muchacho alzó la mirada sorprendido y una leve sonrisa nació de sus labios, junto a una alegría que no pensaba sentir, que se esparció como un néctar dulce a su interior.
- Es peor de lo que piensas...- confesó él aliviado y se acercó nuevamente a ella, muy agradecido- gracias Hermione, gracias por no juzgarme...
- Intentaré confiar en ti Draco, después de todo eres el padre de Abraxas y quiero creer que jamás podrías hacerle daño a él-.
- Jamás, te lo juro... jamás-
Y mientras la luz de la luna los bañaba a través de la ventana, él se acercó a los rosados labios de ella y los besó, provocando un estremecimiento en toda la espalda de la muchacha.
Sus labios se rozaban con delicadeza, como en una danza lenta que pretendía disfrutar de cada segundo, como si una armoniosa música de fondo los guiara. Entonces Draco bajó su mano hacía las piernas de la chica y con agilidad la tomó entre sus brazos y la llevó a la cama, sin dejar de besarla con esa dedicada precaución.
Se acomodó junto a ella y su mano acarició sus hombros, su pecho, bajó por su vientre y sintió como la muchacha suspiraba entre sus labios. Sonrió y besó su mentón, bajó hasta su cuello y dejó que ella acariciara su espalda con su pequeña mano tímida sobre su camisa.
Buscó tras su espalda las cintas que desatarían el vestido y jaló de ellas justo en el momento que Hermione cerraba los ojos y besaba al rubio con una pasión escondida y las mejillas sonrojadas.
Ambos respiraban con dificultad y sus ojos brillaban por la exitación de descubrir algo completamente nuevo, de tener entre sus brazos a esa persona que por tanto tiempo habían deseado.
Draco acarició con el dorso de su mano las caderas de la chica y de a poco comenzó a soltar el vestido que cedía fácilmente a sus diestras manos. Hermione abrió los ojos con sus labios carmesí abiertos a un nuevo beso y atrapó con ellos el cuello del muchacho que pronunció un ronco ronroneo tras ese gesto inesperado...
Draco terminó de tirar del vestido y con dulces besos encendidos recorrió los hombros y los brazos de la chica hasta bajar las mangas anchas que simulaban alas alredededor de la imagen de diosa de la castaña. Ella tiritó con las caricias del muchacho y dejó escapar un suspiro de satisfacción que hace algunos minutos se le atragantaba en el pecho...
- ¿Estás segura?- preguntó de pronto él, levántándose con ambas manos apoyadas en la cama alrededor de la cabeza de la muchacha y con su cabello platinado cayéndose desordenado sobre sus ojos.
Hermione lo observó y se mordió el labio. Desvió su rostro hacía la habitación y centró su vista en la noche tras la ventana, la luna llena y el silencio que los rodeaba. Pensó en todas las decisiones importantes que había tenido que tomar y en lo que para ella significaba ese nuevo paso, que aunque no fuera el primero de por si, bajo el contexto, sería el primero para su corazón...
- Creo que aún no estoy lista...- confesó, sonrosándose más de lo que pretendía y sin atreverse a mirar nuevamente al muchacho que esperaba su respuesta.
Él sonrió decepcionado y, con cuídado, acunó entre sus brazos a la muchacha, besándo su frente con dulzura y preocupación.
Acaricio la espalda de ella y volvió a jalar las cintas, pero con el fin de amarrarlas esta vez y esperando que su corazón calmara un poco su agitado repiqueó, murmuró.
- No te preocupes... no hay apuro- aclaró con una sonrisa.
Hermione agradeció el gesto besando su mejilla y se acomodó nuevamente en sus brazos mientras sus ojos se comenzaban a cerrar...
- Duerme... yo te despertaré cuando sea hora de que vuelvas- le dijo Draco acariciando el cabello de la castaña... y en unos minutos, para la chica, todo se envolvió en un agradable sopor.
Sentía su corazón latir con fuerza, mientras corría a todo lo que le daban sus débiles piernas. Sus mejillas sonrosadas y el sudor en su frente revelaban su cansancio y esfuerzo y esa necesidad de beber cualquier cosa se apoderaba de forma apremiante de su reseca garganta.
El prado por el que pasaba estaba cubierto por un largo pastizal muy fresco, donde el color verde predominaba en contraste con el pálido azul cielo. Su vestido hasta las rodillas se levantaba con la leve brisa que corría y sus pies desnudos amortguaban su peso en el pasto espeso.
Ya se acercaba, estaba segura y su sonrisa se ensanchaba en su rostro mientras veía cada vez más cerca al muchacho de pelo rubio y regio porte que se encontraba dándole la espalda. Gritó su nombre con todo lo que su pulmón le permitió y él se dió vuelta revelando su masculino y pálido rostro y al pequeño que se le era muy parecido sonriente entre sus brazos...
- Hermione... ¿qué haces aquí?- la despertó con una leve sacudida de su brazo Harry, quien con el cabello aún más desordenado y los lentes redondos ladeados la observaba extrañado de que la muchacha estuviera en el sillón.
- Ehm... - musitó, con los rayos de sol golpéando sus ojos- ¿qué hora es?-.
- Son las siete de la mañana- respondió Harry con su ceño molesto- ¿a qué hora llegaste?, ayer me preocupé mucho porque no estabas aquí cuando llegué, pero supuse que te habías escabullido con Pansy... ¿no?
- Claro.. sí Harry- explicó, sentándose en el sillón y observando su arrugado vestido- Pansy necesitaba contarme ciertas cosas...de chicas, ya sabes-.
- Seguramente la visita de Charlie tiene algo que ver- dijo el muchacho sentándose cansadamente junto a su amiga y apoyando su rostro adormilado en las piernas de ellas- pero avísame para la próxima por favor... me preocupé mucho-.
Hermione sonrió y acarició el cabello de Harry mientras búscaba sus sandalias por el suelo. Y a sus pies las encontró, sólo que sobre una había una pequeña cajita de terciopelo.
- Nunca más Harry... nunca más- murmuró quieta observando esa cajita que estaba segura de quien la había dejado ahí... y sin dejar de pensar en su sueño, sonrió.
:o!...
¿Y qué opinan?... Draco le dijo la verdad (pseudo) a Hermione!!... Le confesó que era mortífago!
Y ya vemos como ahora su relación es algo más sólida, en el sentido de que hay confianza...
Charlie y Pansy! moría por hacer una escena de ellos... :)... espero que les haya gustado.
¿Qué sucederá?, ¿Cómo va la investigación?, ¿Cómo mejorará o empeorará la relación de Draco y Herms?, ¿Sospechará algo Harry?...
ya iré respondiendo todo!!
kiss.
