Capítulo XXXIV: Pandemónium

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—Nii-san debes prepararte— reprendió una extranjera de ojos plateados— pronto te llamarán.

Un gran hombre de mirada sombría y aura letal, se encontraba sentado en el alfeizar de la ventana abierta inhalando una prolongada calada de su cigarrillo obviando la presencia de su hermana pequeña y la de las asistentas que iban y venían por el camerino sin atreverse a acercarse demasiado a ese monstruo que debía ser una actuación pero parecía muy real.

—Que molesto— gruñó destrozando el cigarro contra la pared, consiguiendo un hoyo negro entre la blancura y espantar a las molestas trabajadoras.

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Una semana antes:

Ren-san estoy realmente emocionado con todo esto, hemos superado todas nuestras expectativas— decía emocionado el director— la audiencia quiere saber quién es el misterioso actor así que hemos decidido hacer una puesta en escena con el propio Cain Heel.

La idea es que te vuelvas a vestir como Cain Heel, te entrevisten en un show y delante de todas las cámaras reveles tu verdadera identidad— explicó Yashiro-san— he estado hablando con el director y creemos que será impactante y certero, sin lugar a dudas.

Si ya lo habéis hablado no tengo nada que objetar—respondió Ren con tranquilidad.

Sólo hay un pequeño problema…—Mencionó el director mirando al manager de reojo.

"Yo no se lo voy a decir" respondió Yashiro telepáticamente al pobre hombre que comenzaba a tornar su piel de un extraño color azulado.

¿Qué es?

Mmm… verás— carraspeó nerviosamente el mayor— al parecer se ha filtrado información sobre que Cain Heel tenía una hermana con él todo el tiempo y bueno… no hace falta ser un genio para llegar a la conclusión de que si Cain es una actuación la hermana también, así que los periodistas estarían interesados en conocer a Setsu.

La frase la terminó rápidamente y con apenas un hilo de voz. Kyoko-chan era una dulzura de persona, una magnifica actriz y una principiante que no había debutado. También era la favorita de Tsuruga Ren, el director no sabía muy bien de qué forma o qué tipo de relación tenían y por su propia salud no quería saberlo, pero le había quedado perfectamente claro que esa chica era intocable, las manos de un poderoso hombre la guardaban y ese hombre estaba frente a él martirizándolo con la mirada por haber dejado desprotegida ante las cámaras un trabajo supuestamente secreto y muy comprometedor si se llegaban a revelar ciertos detalles.

No— contundente, rotundo.

Ren…—suspiró Yashiro— hay imágenes… ella estaba ahí cuando se grabó el "making of" de hecho el director Konoe ha pensado en incluirla a ella también en las entrevistas como tu asistente.

No, no tienen por qué reconocerla— respondió el actor con gesto serio.

Es cierto, pero si por algún motivo se llega a filtrar, las cosas serán peores, sabes cómo son los periodistas cuanto más intentas esconder algo más les gusta. Por lo menos háblalo con Kyoko-chan— persuadió Yashiro.

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Setsuka Heel volvía a la vida en ella. Respiraba con tranquilidad, casi aburrimiento, pestañeaba con sus largas pestañas postizas sintiéndolas pesadas por las capas de rímel. Agudizaba la mirada plateada, tan característica suya hacia su hermano que yacía enfurruñado con un aura tenebrosa a su alrededor, sonreía ladinamente separando levemente sus labios rosados y encadenados hasta su oreja por medio de un piercing.

—Nii-san, eso ha sido grosero— reprendió— ¿qué haremos si no se atreven a entrar para avisar de que es tu turno?

—Lo harán. Es su trabajo— Afirmó, mirándola con rudeza.

Ahh… aún estaba enfadado porque hubiese aceptado el trabajo como Setsu pero ¿qué se suponía que debía hacer ella? En realidad ya sabía que eso le podía traer problemas, que era mejor dejarlo en secreto cómo él le había propuesto, que los rumores sobre ellos se acrecentarían pero la verdad… quería volver a ser Setsu.

Podía ser una tontería, una muy peligrosa, pero quería compartir con Setsu su felicidad, que ella también estuviera con su amado nii-san.

Cain observó a su hermana apoyada contra la mesa de maquillaje, con los brazos cruzados y gesto serio, debía estar enfadada por su actitud infantil. Sonrió. Echó una mirada a la puerta cerrada y bajó de su asiento acercándose a la joven muchacha.

Los sentidos de Kyoko se alertaron ante una presencia avasalladora que se erguía frente a ella engulléndola entre su sombra.

—Nii-san ¿ocurre algo? — su mirada se dirigía hacia arriba, sin pestañear, controlando el latido de su corazón desenfrenado y la cruel descarga que había cruzado por todo su cuerpo. Sin embargo sus pupilas dilatadas la delataban.

—Estamos solos— contestó él sin quitar el gesto adusto de su cara pero con diversión en sus ojos.

—Eso es porque has asustado al personal—suspiró ella con obviedad.

—Setsu…— murmuró con ojos de cachorro abandonado— estoy cansado.

Cain dejó caer su cabeza en el hombro de su hermana y se pegó a ella lo máximo posible colocando sus brazos alrededor de sus hombros.

"¡Kyyyyaaaaaaaa! ¡ ¿Qué estás haciendo?!" gritó Kyoko interiormente sin saber qué hacer con el peso muerto que tenía encima.

—Nii-nii-san… pesas— "Nos van a ver ¡nos van a ver!"

—…

—Esto no pasaría si hubieses dormido por la noche— sentenció severamente la joven quitándose los brazos del actor de sus hombros— no voy a cuidar de alguien tan irresponsable como nii-san.

—Que cruel… ¿y de quien es la culpa de que no durmiera? — preguntó él con una sonrisa socarrona en los labios que se ensancho con suficiencia al ver como su compañera se sonrojaba hasta límites insospechados— por favor toma la responsabilidad por tus actos, imouto.

—…

—…

—Deja de echarle la culpa a los demás— replicó con gesto parco dándose la vuelta y sacudiendo la larga melena rubia furiosamente mientras se alejaba unos pasos de él. Interiormente Kyoko cavaba un profundo, profundo agujero en el suelo en el cual se enterraba para no salir por un buen rato, tal vez el resto de su vida y que esas vergonzosas memorias que pugnaban por llegar a su mente y mostrarse en el rostro de Setsu le dieran a ese el placer de verla débil.

Se sentó en el sofá más lejano que encontró, cruzando las piernas y mirándolo con severidad, mientras él mantenía esa sonrisa ladina y una mirada que la recorría desde las largas piernas ceñidas a una muy corta minifalda de cuero hasta un moldeador corsé negro con cruzado esmeralda que resaltaba las mechas rosáceas del cabello.

Se sostenían las miradas. Una presa a punto de ser cazada que advertía a su cazador que no se atreviese a dar un paso más o lo lamentaría. Un cazador dispuesto a recibir daños y castigos con mucho más que gusto.

Unos leves toques en la puerta avisaron de que alguien iba a entrar.

—Di-disculpen— Tartamudeó una joven azafata que no se atrevía a mirar a los huéspedes— Le están esperando, Cain Heel-sama.

Tras una última mirada de soslayo, Cain dejó atrás a su inmutable hermana, cerrando la puerta lentamente.

Setsu estaba sentada con la espalda reposando lánguidamente en el respaldó del sofá y con su mirada de mercurio enmarcada por unas cejas fruncidas en molestia. El sonido del silencio fue suficiente para que de su nariz comenzara a chorrear sangre y su pose de tranquilo enfado se rompiera en pedazos.

Se levantó del sitio bruscamente y comenzó a zarandearse la cabeza de un lado a otro.

"No ¡No! No podía, ahora no, no dejaría salir esas memorias"

Pero el proceso había comenzado. Sus mejillas se sonrojaban, sus orejas se coloreaban, hasta sus ojos adquirían un insalubre tono sanguinolento producto del esfuerzo.

Si, recordaba por qué nii-san no había dormido bien, ella tampoco había dormido mucho, había sido su rencuentro… tanto tiempo separados…

Abrió la puerta con calma para no encontrarse a nadie. La habitación ya conocida en la que había vivido los últimos meses en ese estrambótico país estaba desoladamente desierta… y sucia.

Cerró la puerta tras de sí eliminando la única fuente de luz. No iba a encender la lámpara. Sentía su maleta barrer las numerosas latas de cerveza tiradas en el suelo y sus altos tacones no paraban de toparse con colillas esparcidas.

Sintió un ruido tras ella y el pomo girarse nuevamente. Se quedó estática en el sitio observando como un hombre alto y fuerte, de aspecto tenebroso, ingresaba en la habitación.

No pudo más que apretar los dientes con frustración.

Nii-san ¡baka! — una de las latas vacías salió despedida impulsada por un poderoso taconazo desde el suelo para dar directamente contra el pecho del hombre— ¿¡qué demonios es este basurero!?

Setsu…— murmuró levemente sorprendido

Esto… es un… desastre— balbuceó horrorizada al abrir el frigorífico y encontrarse hasta criaturas fantásticas habitando allí… y latas de cerveza.

Te dije que no vinieras— dijo él. Le había dicho que no lo hiciera, que no aceptara el papel ¿qué hacía ahí? ¿qué hacía caracterizada como Setsu?

Ella cerró la puerta de la nevera y lo miró con serenidad.

Tsk. Que cruel. ¿De verdad piensas que puedo dejarte solo? — Preguntó ella en tono burlesco.

Puedo cuidarme perfectamente bien solo— Declaró seriamente el actor dando un paso hacia ella.

Ya lo veo— contestó la joven acercándose otro paso.

No me contestes, mocosa malcriada— el hermano mayor acortó distancias de un rápido paso y pellizcó los mofletes de la chica comenzando a estíralos deformando la hermosa cara de su pequeña hermana— ¿De quién es esa boca que se atreve a replicarme? ¿¡ah!?

Mmnn, nii-san ¡malo! — declaró la chica como pudo mientras palomeaba y luchaba por apartarse alcanzando con su mano la cara de su hermano y tapándole la visión

¿¡Cómo dices!? — siguió estirando mientras conseguía llevarse los dedos de la mano de su hermana a la boca y los empezaba a mordisquear— ¿Quién es tu querido onii-sama?

Au, au—aulló ella ante su mano roída— Cain-nii-san, ¡Cain nii-san!

Él contuvo una sonrisa soltando las mejillas sonrojadas y la miró con prepotencia sobarse la piel con el ceño fruncido y lágrimas en los ojos.

Sin pensarlo pasó un dedo por su tez, contorneando desde el pómulo hasta la barbilla. Era hermosa, demasiado, tanto que le hacía enfurecer ¿ellos se parecían? No lo creía, excepto en el color de ojos y el apellido heredado de su padre, no tenían nada en común. No, pero se complementaban, se completaban y se necesitaban.

Setsu se puso de puntillas al sentir el abrazo posesivo de su hermano y alcanzó sus labios.

Ellos compartían mucho más que la sangre, lo quisieran o no.

Kyoko suspiró levantándose de su incómoda posición desganada para ir a mirarse al espejo el camerino.

Inspiró con fuerza, dejando a un lado las memorias de la noche anterior. Debía tranquilizarse, hoy era un día importante, hoy, en ese momento se iba a romper la magia. La historia de Cain y Setsuka Heel, esa que habían llevado al límite, hasta el final, hasta el último día, terminaría definitivamente, se desenmascararía como si hubiese sido una mentira una completa farsa… cuando para ella había sido tan verdadero, tan importante. Que abrumador. Que desolador. Tachar de mentira tal verdad. ¿Sería para Kuon tan duro como lo estaba siendo para ella?

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El ambiente era frío y un tanto oscuro ¿podría ser por ese hombre de negro frente a sus ojos? Sumire no lo sabía, llevaba mucho tiempo en el mundo del espectáculo como idol, no demasiado como anfitriona y ahora mismo se sentía más como un florero que como una entrevistadora.

—Así que díganos, Heel-san, usted es supuestamente inglés ¿no es así? — Preguntó más desenvuelto Ranmaru-san, el otro anfitrión.

—…Sí— Los periodistas no habían logrado mucha información de ese extraño actor que estaba sentado frente a ellos. Cain Heel, aquel actor que supuestamente no existía como tal sino que era un conocido famoso que se había ocultado durante el rodaje y hasta publicación de la película que había filmado, todavía permanecía en el personaje que había sido diseñado para ocultarse.

Con pose lánguida y aura amenazadora, ese hombre sin duda atraía la atención pero no dejaba que nadie se le acercase, una simple mirada afilada de reojo bastaba para que cualquier curioso caminara más rápido o desviase la vista.

Sumire se aclaró la garganta recientemente reseca.

—No eres una persona muy habladora ¿verdad? — Ella había sido vocalista y bailarina en un popular grupo desde su adolescencia, sabia como tratar éste tipo de gente ególatra y fría, además, él no existía, sólo era una actuación— Cain-san no ha estado en ninguna de las presentaciones, ni entrevistas, luego resulta que Cain Heel no existe, es una farsa y hay alguien escondido tras su máscara. Quiero ver.

Quería ver. Sí claro que sí, ella más que nadie quería ver quien se ocultaba tras esos ojos platinos que le dedicaban una mirada de frío desdén, cómo si poco importasen sus deseos.

"¿Q-qué pasaba ahí? ¿qué con esa tensión?" pensó nervioso Ranmaru. Por eso no le gustaba trabajar con bonitas y ególatras idols, se había saltado la mitad de programa ¿qué pasaba con la hermana? ¡Todavía quedaba su presentación!

— ¿Quieres ver? Que mala suerte…— unos tacones resonaron en el escenario, ante el repentino enmudecimiento general. Una figura femenina apareció enfocada por los focos hasta el centro del escenario, miró a la audiencia desde allí con su mirada gatuna y pasó sus esbeltas piernas por delante del sofá de los locutores hasta llegar al del invitado especial, sentándose a su lado con un leve suspiro.

—Se-Setsuka Heel, imagino— Tartamudeó el joven presentador ante tan repentina aparición que tal vez, podría reconducir el programa.

—Buena imaginación.

Su pose relajada, con las piernas cruzadas peligrosamente debido a esa minúscula falda que lucía y su excesiva cercanía física con su supuesto hermano quien la había recibido pasando un brazo por sobre el sofá, hacían al presentador sentir terriblemente incómodo.

¿Era una actuación? ¿En serio? Porque hacía rato que lo dudaba, además ¿se suponía que eran hermanos? Parecían más una pareja…

Ranmaru volvió a tragar saliva, desviando la mirada del hombro femenino cubierto por los dedos del hombre, quien lo miraba fieramente, como un depredador que protegía su terreno.

— ¿E-eres su hermana? — Preguntó entre curiosa y espantada Sumire

—Así es— contestó con voz desganada la rubia. Los ojos afilados eran muy parecidos. Fríos como el mercurio, pero por algún motivo los de la joven hermana no resultaban dolorosos, no, ella enredaba, atraía como un imán. Ella quemaba.

—Estábamos comentando con Cain-san, su opinión sobre la película y el rodaje— reinició Ranmaru siguiendo las instrucciones del director— tenemos entendido que tú estuviste con Heel-san como su intérprete durante todo el rodaje ¿Qué te pareció la experiencia de participar en una de las películas más aclamadas de este año?

—Si es nii-san, obviamente iba a ser un éxito, él es el mejor actor.

"Eso no es lo que te he preguntado" pensó el presentador.

— ¿Y qué opinas de que no haya participado en ninguna de las presentaciones? —Preguntó la anfitriona controlando sus nervios.

—A nii-san le aburren esas cosas— contestó con sinceridad brutal.

—…

—…

No lo entendía, simplemente no lo entendía, ¿acaso no era ese hombre una actuación? ¿por qué seguían adelante con ello? ¿Por qué no simplemente arrancaban la verdad de una estúpida vez? Esa mujer de apariencia extravagante y voz desganada la estaba desquiciando.

— ¿¡Acaso vosotros dos no sois una farsa!? — Encaró la anfitriona con dureza.

Por un momento Ranmaru sintió como el ambiente se congeló. Ni un cuchillo podría cortarlo ¿Qué era aquello? ¿tensión? No ¿dolor? Sí, posiblemente. No era un experto, pero en sus tiempos de actor había aprendido a valorar sus papeles y si a él le había dolido dejar compañeros de reparto con los que llevaba trabajando mucho tiempo y un personaje en el que se esforzó de verdad, para un actor profesional, para aquellos dos que estaban tan metidos que se habían fusionado con sus personajes… eso había sido una estaca en el corazón.

—…Ara, ara… que cruel… Sumire-san— Intentó conciliar Ranmaru— nunca le digas eso a un actor, le herirás.

—Pero…

— ¿No es así, Tsuruga-san? — Terminó Ranmaru. Ya era hora. El tiempo había acabado. La promesa hecha a los espectadores no perdonaba.

Un gran alboroto se produjo en cuestión de segundos. Todo el mundo parecía descentrado y buscaban al famoso actor con la mirada, expectantes de su entrada en plató.

Cain Heel pasó una mano por su oscuro cabello y se lo echó hacia atrás dejando su cara despejada y dando paso a una cálida sonrisa.

—Así es, el ego de los actores es muy frágil— murmuró Ren con voz cálida— así que de ahora en adelante, por favor tenga cuidado, Sumire-san.

Una exclamación de asombro generalizada se extendió por toda la sala, flashes y móviles empezaron a relucir, preguntas a gritos, gritos exacerbados de fanáticas de Tsuruga Ren que se encontraban repentinamente con un maravilloso día.

— ¿Y la señorita es…? —Preguntó Ranmaru, sabiendo ya la respuesta.

—Mogami Kyoko-san— la presentó con la mano Ren, mientras ésta inclinaba la cabeza a modo de saludo y volvía a una posición recta y disciplinada— ella me ha ayudado mucho, así que le estoy muy agradecido.

—No, por favor, el placer ha sido mío—respondió ante el cumplido ella.

—Creo que lo que todos nos preguntamos es ¿por qué? — Dijo Ranmaru cuando la sala se hubo calmado— ¿Por qué Tsuruga Ren decide esconder su identidad y hacerse pasar por un actor desconocido hasta incluso cuando la película es lanzada?

—Bueno, la respuesta es sencilla—sonrió Ren— Cuando llevas varios años en el mundo del espectáculo y ya te has ganado un renombre te surge una duda y es si eres un buen actor o simplemente te has convertido en un reclamo publicitario. El director me propuso un trabajo diferente como era ser un antagonista tan cruel y legendario como Black Jack y además me dio la oportunidad de poder volver al pasado. Para mi Tragic Makers es una película muy importante, ha supuesto el poder reencontrarme a mí mismo, al yo de nombre desconocido.

—Entiendo, es una oportunidad para poder ser valorado únicamente por tus capacidades como actor— resumió Sumire— como si fueses un aspirante.

"Es otra forma de interpretarlo" pensó Kyoko conteniendo una sonrisa.

—Sí, es cierto, y ha tenido muy buenas consecuencias, las críticas han sido muy positivas con respecto a tu actuación— Ranmaru se acercó y preguntó— ¿Es cierto que las escenas de acción las realizaste tú?

—Sí

— ¿En serio? ¿Con saltos mortales y todo? — Preguntó fascinada Sumire

—Prefiero hacer las cosas por mí mismo.

— ¡Eso es increíble! — exclamó el presentador — Oye Kyoko-san ¿tú estuviste allí? ¿lo viste?

—Algunas escenas sí, es realmente aterrador— Confesó. Era cierto, como Setsu tenía que actuar calmada y confiada, pero lo cierto es que cada escena peligrosa que hacia le ponía los pelos de punta.

— ¿Y Kyoko-san que hacia ahí? Tú no actúas en la película ¿no? — Volvió a preguntar él.

—No. Digamos que hice el papel de manager temporal—explicó ella actuando con calma, había previsto la pregunta— hay mucha gente que conoce al manager de Tsuruga-san así que el presidente del LME, creó el papel de Setsuka Heel para que pudiera ser la intermediara de Tsuruga-san y de paso ayudar a ocultar su identidad lo máximo posible.

— ¿Es cierto que hablaste en inglés durante todo el rodaje? — Preguntó Sumire a Ren

—Así es. El director creó a Cain Heel como un actor mestizo inglés-japonés, Sestu fue acomodada de la misma manera, pero por la personalidad antisocial de Cain él no habla con los demás excepto su hermana, así que es ella quien ejerce de traductora, por lo demás el resto del tiempo hablábamos en inglés.

—Así que a Kyoko-san también se le da bien el inglés.

—Tsuruga-san me ayudó mucho a refinarlo—confesó ella.

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La gran televisión se oía lejana, sus oídos la debían haber traicionado, había sido un duro día de trabajo. Sí, eso debía ser.

Mimori parpadeó repetidamente, despejándose y se giró hacia su querido Sho-chan a quien había ido a visitar a su camerino privado.

—Sho-Sho-chan, esa no puede ser esa Kyoko ¿verdad? — Se atrevió a preguntar, levemente atemorizada por la furia que desprendía.

— ¡Por supuesto que no! —Gruñó, agarrando los posabrazos del sofá con fuerza sin despegar los ojos del televisor.

Claro que no podía ser ella, esa emperatriz de la noche cruel y despiadada, sexy y magnífica que le había rechazado, no podía ser esa plana, sosa y sin ningún atractivo, amiga de la infancia.

Por mucho que esa sonrisa fuese suya, por mucho que esos gestos fuesen suyos, por mucho que esa posición extremadamente correcta de sentarse fuese la que le había enseñado su madre… ¡maldición!

—De-demonio…—susurró quedamente. Sus ojos debían estar engañándolo… sí, eso le hubiese gustado creer, pero no, no podía, era ella. Ese demonio devorador de almas, cambia formas ¿cuándo estaría satisfecha?

"Delante de mis narices" pensó con rencor, rememorando su estancia en el hotel "todo el tiempo burlándose de mí, en mi cara" "¡Y con ese tipo al lado!" recordó ¡ha estado durmiendo con ese tipo, en su misma habitación, en su misma cama!" su mirada pasó de indignada a escandalizada ¡¿qué clase de mujer es esa?!

—¡Joder! — El cantante se levantó de su cómodo asiento y empezó a rondar por la habitación sin poder evitar que sus recuerdos se mezclaran con su libre imaginación que hipotetizaba las miles de cosas que su amiga de la infancia podía haber hecho sola con un hombre en su cuarto durante varios meses.

—Sho-chan…—murmuró la idol asustada por la cara demencial del rubio. Su hermoso rostro estaba contorsionado por la ira y el rencor, seguro que esa actriz de tercera categoría le había hecho algo—Sho-chan, ¡yo te ayudaré! Mimori te ayudará a vengarte de tu enemiga.

—…— "Venganza" Pensó el cantante parando su andar repentinamente. Sí, eso sonaba bien. Después de todo el ridículo que le había hecho pasar lo justo sería un castigo adecuado…

En realidad si lo pensaba fríamente no creía que Kyouko pudiera haber hecho nada con Tsuruga Ren, era demasiado mojigata, y él un supuesto caballero. Seguro que ese estúpido actor se había quedado con las ganas y Kyouko había pasado noches en vela por tener a un hombre en su mismo cuarto. Pero eso no era suficiente, aunque muy probablemente esa actuación de "novios" que habían realizado delante de él había sido para molestarlo, que por cierto le había dado igual, él se vengaría, la avergonzaría y le recordaría que por mucho maquillaje que se pusiera, independientemente de su vestimenta provocadora mostrando que se estaba desarrollando bien… aun así, seguía siendo una mocosa, plana y sin atractivo. La misma que había dejado y de lo cual no se arrepentía para nada.

—Muy bien. Piensa en una venganza entonces, Pochiri— mandó, ya más calmado dejándose caer de nueva cuenta en el sofá y observando detenidamente a su enemiga en un plano completo.

Sí. Se había desarrollado bien

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