Y se supone que sólo sería un capítulo, pero esta es la parte final del que debió ser el penúltimo capítulo.
Que lo disfruten.
Capítulo 35
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El destino de la bestia Pt 3
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El fin de la maldición.
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Día siguiente al Snoggletog.
El día había amanecido nevado, dragones y demás criaturas se movían de sus usuales lugares de descanso hacia a una habitación especial dentro del castillo que utilizaban para la temporada; Hiccup apreció todo el movimiento desde la ventana de su habitación, por la fiesta se había dormido tarde y por ende despertado casi a medio día, sin embargo, con su característica energía rápidamente se preparó para ofrecer la ayuda que se necesitara.
Saliendo de la habitación, bajó presurosamente las escaleras pasando después de lado por un pasillo que conducía a un atajo a la torre más alta, y del cual percibió una suave melodía.
¿Qué era eso?
Se asomó por el pasillo enfocando su oído en aquel tarareo; ingenuamente pensó que era uno de los trolls, pero siendo sincero consigo mismo, aquella melodía era muy suave para aquellos pequeños cuyas canciones eran más bien alocadas.
Curioso por saber quién tarareaba, caminó lentamente por el pasillo y al llegar al final se asomó cuidadosamente, cuando…
—¡Ay, Hiccup! —se espantó Astrid azulándose.
El herrero casi sufre un paro cardiaco también por el susto.
—¡Ah, lo siento Astrid! No sabía que estabas aquí y… me pareció escuchar un canto. ¿Acaso eras tú?
—¿Qué? ¿Yo? ¡No!… para nada. —respondió esta avergonzada.
—Ouh… entonces ¿qué habrá sido?
—Eh… Este castillo es muy viejo, probablemente sólo fue el viento. —comentó ella nerviosa.
—Probablemente. —sonrió. —¿Y… cómo dormiste? ¿Madrugaste?
Astrid asintió, y tímidamente se echó parte del flequillo hacia atrás de su puntiaguda oreja. Ese movimiento atrajo la atención de Hiccup especialmente por lo que vio que ella llevaba puesto.
—¡Hey! ¿Te la pusiste? —señaló la corona, casi pasa por desapercibido ese detalle pues no era muy bueno notando accesorios.
—Oh… ¡sí! Claro que sí. —la tocó Astrid apenada. —Es realmente bonita, me gustó mucho, te lo agradezco otra vez… siempre me la pondré.
—No es para tanto. —se sonrojó Hiccup, pensando que probablemente era un comentario exagerado, pero extrañamente le gustaba que fuera así, aunque no entendía por qué.
Ahora sí lo sabía…
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—Hiccup… ¡Hiccup! Levántate amigo, te necesito.
El lloroso caballero se reincorporó afligido, ver a la persona que amaba convertida en un monstruo le causó un fuerte shock emocional, pues la criatura que ahora saltaba y gruñía como un animal salvaje no era para nada la amable chica que había conocido.
—Sé que es difícil. —apretó Toothless los dientes. —Pero tenemos que pensar en algo.
—¿No es demasiado tarde? —preguntó desesperanzado.
Toothless aun sobrevolando por encima de la criatura que solía ser su guardiana lo analizó nuevamente.
—"Tu corazón está cegado por el odio y la tristeza, te comportas como una bestia, y dado a que eso parece, en eso te convertirás, sabrás lo que es vivir con miedo, desahuciada, lo que se siente ser un animal." —recordó las palabras del dios con tristeza.
—Le quitó su sentido de pensar por sí misma y con eso la capacidad sentir apego o empatía por alguien más. —observó Hiccup sintiendo ira por dentro. —Incluso su capacidad para ver. ¡Que estupidez! ¿No le bastó con haberla dejado como lo hizo?
El dragón asintió concordando con él.
—Pero… se supone que: "vivirás como bestia hasta que aprendas el verdadero significado del sacrificio y del amor, y este te sea reciproco". Tal vez si…Hiccup, ¿Quién es ese? —se interrumpió el dragón al observar algo.
El caballero enfocó su vista hacia donde su amigo señalaba, una ventana a unos cuantos metros de donde la criatura seguía saltando para alcanzarlos. Estando lejos, no alcanzaba a ver bien pero el reflejo del arma con el que apuntaba a la bestia y una singular armadura blanca le dio las pistas para saber de quién se trataba.
—¡Es Drago! ¡Quiere matar a Astrid! ¡Toothless!
—Lo sé. —gruñó este lanzado una de sus plasmas al mismo tiempo que se escuchó el disparo del arma de Drago.
Un ataque cruzado. La gruñona bestia en medio del ataque y distraída por el ruido desde ambos ángulos no supo de qué lado moverse, e instintivamente escogió el lado contrario a donde escuchó el sonido de la plasma; decisión acertada ya que la salvó del arpón y de una muerte segura, pero no del todo ya que el arpón aun así la alcanzó y perforó su hombro, provocándole un severo daño y fuerte dolor
—¡Astrid! —gritó Hiccup al verla herida
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—¡Maldición! —refunfuñó el furioso Drago por el otro extremo.
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—Maldita sea. —gruñó Toothless. —Perdóname Hiccup.
El caballero apretó los puños.
—No fue tu culpa amigo, pero si queremos salvar a Astrid, primero debemos deshacernos de Drago.
—Como tú digas.
El furia nocturna voló por encima de la bestia que, adolorida trataba de quitarse el arpón del hombro, Hiccup hizo lo posible para no verla pues dolía de tan solo ver, pero le fue inevitable y fue empático con su dolor que al mismo tiempo se convirtió en una incontrolable ira.
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Al ver que el dragón y el jinete se aproximaban, Drago se apresuró a internarse hacía el interior que no era más que una habitación vacía que tenía otra ventana del otro extremo y que conducía a un balcón largo y ancho que era adornada por tenebrosas estatuas de gárgolas.
Había dado con un punto clave para matar a la bestia; viendo que era ciega y que se guiaba más que nada por el oído formuló el plan para deshacerse de ella de la manera más silenciosa, pero lo que no se esperó fue que el legitimo jefe de Berk junto con un dragón llegaran para arruinar sus planes.
Y pensando justamente en ellos, la ventana por donde había disparado se hizo añicos con la entrada del furioso dragón y su jinete. Drago dio un grito ahogado ante la amenaza y se apresuró para salir del otro lado de la ventana.
Toothless y Hiccup lo siguieron teniendo seguro que lo podrían acorralar, sin embargo, al salir por la otra ventana, fueron embestidos por algo que los hizo caer y separarse.
—¡¿Quién fue?! —se levantó el atolondrado Hiccup.
—Tenías que ser tú…—gruñó el furioso Toothless al ver que se trataba de Kiba, quien para la fortuna de Drago había llegado para hacerle segundas.
—Malditos cobardes.
—¿Qué jefe de Berk? ¿Dos contra uno no se te hacía injusto? —preguntó Drago sonriente.
El de armadura negra no respondió y desenvainó la espada que solía ser de Viggo. La intención estaba más que clara y tanto Toothless como él se pusieron en posición frente a sus respectivos contrincantes, teniendo sólo a Arroyin de intermedio pues seguía cautivo en su jaula.
Blanco y negro se enfrentarían a un duelo a muerte, donde la recompensa a reclamar eran los dragones, Vanaheim y la vida de la reina.
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Valka junto con Brinca Nubes, comandaron al grupo de jinetes sobre distintos puntos del atacado castillo; juntos, lograron ahuyentar a los pocos cazadores que quedaban, ya que muchos habían caído al vacío por el terremoto y otros habían huido al ver a la poderosa bestia, sólo eran pocos los necios que se encontraban haciendo maldades y hurtando lo ajeno.
—No veo a mi mamá por ningún lado. —observaba Pihc alrededor, expectante cada vez que las amigas y mamá de Hiccup liberaban a dragones cautivos.
—Tampoco a Poppy. —comentó Branch preocupado.
Hookfang ya había puesto a salvo a varios trolls que había caído junto con los dragones cautivos.
—La última vez que la vi iba en dirección a la torre de la reina. Tal vez están ahí.
—¿Están todos a salvo aquí? —llegó la agotada Valka junto con las chicas después de haber liberado a más dragones.
Los que tripulaban al pesadilla asintieron.
—Entonces continuemos.
—Valka, señora mamá de Hiccup. Por favor, ayúdenos a buscar a mi mamá. —pidió Pihc angustiado.
—Uh… claro pequeño… ¿Por dónde? —no se resistió Valka a una petición tan inocente y noble.
—Por aquí ¡vamos! —guio Hookfang al grupo.
Valka ordenó también a sus chicas y dragones a seguirlos, mientras que Liris veía todo a su alrededor con angustia, preocupada especialmente por su herrero.
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En las cercanía de la torre destruida, Stormfly seguía removiéndose en su lugar mientras que los cazadores trataban de jalarla hacia una de las jaulas, con una cadena que arrojaron a distancia, lograron amarrarla del cuello y así la estiraron unos centímetros de donde inicialmente estaba, pero el que no se quedara quieta les dificultaba las cosas, lo mismo pasando con Barf /Belch que se negaban a dejarse llevar y Meatlug que sencillamente no podía moverla porque estaba más pesada que una roca mientras que Poppy seguía inconsciente en el suelo.
—Debemos calmarla. —dijo uno de ellos agotado.
—Pero ¿cómo? —preguntó otro.
—Oh, sí… ¡Las flechas!
Uno de los cazadores corrió hacía donde estaba lo poco quedaba de su armamento y que estaban reservando por si la bestia los atacaba. Al sacar una de estas, el hombre se las mostró a su grupo con una sonrisita y juguetonamente se acercó la agitada nadder.
Stormfly se estremeció al ver lo que ese hombre pretendía hacerle y más se removió cuando vio que ese hombre pasaría por donde estaba Poppy y que siendo tan ignorada de seguro pisaría, pero sus esfuerzos por zafarse eran inútiles y quedó más inhabilitada cuando otro hombre que sujetaba la cadena a su cuello la apretó con más fuerza.
—Con esto nena, dejarás de fastidiar. — amenazó el cazador sacando el arco y acercándose más al punto donde pisaría a Poppy.
—No. —chilló entre dientes al ver que todo se acabaría para ella y su amiga.
—¡MAMÁ!
Luego ese grito y un pequeño disparo que quemó la mano de su atacante. Stormfly observó como el cazador se quejaba y agitaba la mano para aminorar el dolor de la quemadura, y de repente una mujer que salió de lo alto con una lanza terminó con la vida de este, mientras que, por detrás de ella, sólo percibió un quejido de parte del que apretaba la cuerda, así como gritos del resto de cazadores que los estaban amenazando.
—¡Poppy! —luego vio a Branch que saliendo también de sabrán los dioses donde se acercaba a socorrer a su amiga, mientras que ella…
—¡Mamá! —apareció Pihc frente a sus ojos.
En ese momento gruñó sintiendo una felicidad infinita al ver de nuevo a su pequeño hijo, y se removió con la añoranza de poder restregar su cabeza con la de él, pero aún estaba atada.
—¡Señora Valka mamá de Hiccup! —llamó Pihc a la que se deshacía del último miedoso cazador.
"Mamá de Hiccup". —pensó la nadder. ¿Entonces Toothless había logrado dar con él?
—Descuida pequeño, yo ayudo. —se escuchó otra sutil voz.
Era de una chica de cabello castaño con un vestido blanco que a los ojos de la nadder se le hizo muy hermosa.
—¿Supongo es tu mamá? —preguntó Liris entre pujidos tratando de liberarla de la cadena de su hocico.
Vio que su hijo le respondía que sí entre saltos, pero esa chica no parecía comprender su idioma tal como Hiccup y Astrid lo hacían.
—A ver Liris, hazte a un lado eres muy débil.
De repente otra chica con un cabello dorado como el de su amiga Astrid apareció y apartó con una singular rudeza a la castaña, y con más sutileza y también distintiva fuerza logró quitarle las cadenas del hocico, al mismo tiempo que sentía sus patas liberadas, entonces observó que otra chica de cabello negro también ayudaba, esta tenía unos ojos verdes como los de Hiccup. Finalmente, llegó la mujer que Pihc mencionó era la mamá de Hiccup y coordinando al resto de las chicas le liberaron el resto de cuerpo y alas.
—¡Mamá! —celebró Pihc una vez quedó liberada.
—Pihc, estás aquí. —restregó la nadder su cabeza con la de su pequeño, luego se volvió al cuarteto de mujeres. —Muchas gracias. —dijo a sabiendas de que no podrían entenderla.
—No fue nada. —respondió Valka para su sorpresa.
—¡Ella nos puede entender mamá, así como Hiccup! —contó Pihc emocionado.
La nadder no esperaba eso, pero dejando por un momento eso de lado, observó por detrás de ella, viendo con alivio que Meatlug y Barf /Belch también habían sido liberados por Hookfang y demás dragones; sin embargo…
—¡Poppy! —se escuchó el grito de Branch.
La nadder se abrió el paso entre las mujeres, viendo que Poppy aun no despertaba pese a los esfuerzos de Branch. Lavander, Bo, Copper y Sir Allard lo acompañaban, todos preocupados por la princesa troll.
—Poppy…—seguía insistiendo el amargado mientras la movía con sutileza.
—Ay no puede ser, no puede ser…—chilló Lavander.
Stormfly también estaba angustiada, pues si perdía a Poppy sería la segunda amiga que habría perdido en ese día.
—¡NOOOO! —de repente Cooper gritó con lagrimas en los ojos. —¡Lo estás haciendo mal hermano!
Y de empujón retiró Branch de la rosada para tomar su lugar.
—Oye, con sutileza. —reclamó el amargado. —No estamos jugando.
—Es que, para despertarla, debes hacerlo así…
El troll de cuatro patas comenzó a acercarse lentamente a la desmayada princesa.
—¡Infiel! —acusó Bo al ver lo que pretendía hacer este y justo frente a la nariz de Lavander.
Sin embargo, lo que hizo el singular Cooper fue darle una cachetada a la princesa con una de sus rastas e increíblemente Poppy se levantó de golpe ante la atónita mirada de Branch.
—Siempre funciona. —suspiró el aliviado Cooper.
—¿Qué pasó? —preguntó esta confundida.
—Poppy, ¿estás bien? —se acercó Branch para ayudarla a levantarse.
—Eh sí… ¡Branch, volviste! —rápidamente lo abrazó y también notó que había compañía de más. —¿Quiénes son ellas? —preguntó separándose de él.
—Ah… ella es la mamá de Hiccup. —señaló el troll a la mayor de las mujeres.
—Oh ¡La suegra de Astrid! —exclamó sintiendo nerviosismo. —¿Y las otras? —preguntó con un leve tono celoso.
—Eh… amigas del herrero, créeme no quieres preguntar mucho de eso, en especial de una de ellas. —advirtió Branch entre dientes viendo de reojo a la apenada Liris.
—Hiccup me dijo que ayudáramos también a su amiga, a… Astrid. —interrumpió Valka su conversación. —¿Nos pueden decir dónde está?
En ese momento, tanto Poppy como Stormfly dieron un grito ahogado y se volvieron hacia la torre.
—¿Qué pasó ahí? —preguntó el amargado apenas notando la torre destruida.
—Lo que temíamos Branch, la maldición culminó… Astrid se convirtió en un monstruo.
—¿Esa criatura? —balbucearon Hookfang y Kaiser recordando la pelea previa que había tenido contra esta.
Stormfly ni Poppy respondieron sólo bajaron sus cabezas con tristeza.
—¿Qué? ¿De qué maldición hablan? —preguntó Valka sin comprender.
En ese momento, unos gruñidos a lo lejos se escucharon, y la tierra empezó a temblar levemente, pero con la suficiente fuerza para provocar más grietas en la tierra.
—La batalla no se ha terminado. —gruñó Stormfly. —Tengo que ir a ayudar a Astrid.
—Yo también. —se apuntó Poppy.
—Poppy, ¿estás loca? Apenas te recuperaste. —la detuvo Branch.
—Pero tenemos que… no podemos dejar que termine así, ¡no es justo!
El troll suspiró refunfuñón.
—Está bien, pero yo voy contigo.
—Yo también voy. —se apuntó Kaiser adolorido. —Algo me dice que Kiba también sigue por ahí.
—Pero estás lastimado. —le recordó el lobo café.
—Cierto, no te arriesgues por nada. —regañó Bo. —Es mejor reunirnos con los demás, ver si están bien.
El lobo gruñó sintiendo impotencia, pero asintió rendido.
—¿Mamá, yo puedo ir contigo? —preguntó Pihc.
—No, mejor ayuda a Hookfang y a la señora mamá de Hiccup a ayudar a los demás.
El dragón asintió contento de poder al menos hacer algo.
—Bueno, creo que ya está decidido. —dijo Valka viendo hacia lo alto del castillo, luego hacia la tierra y grietas que afectaban a los animalillos más pequeños y que por supuesto tenían que salvar. —Equipo dragón, ¡adelante!
Con un grito, dragones y jinetes se prepararon para auxiliar a quién lo necesitara mientras que Stormfly junto con Branch y Poppy se dirigían a los puntos altos del castillo.
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La pelea de los caballeros, dragón y lobo había empezado con violentos espadazos, mordeduras y ataques de plasma. Ambos bandos dando todo de si mismo para terminar rápidamente con su enemigo, pues la bestia del otro extremo, que aun no podía deshacerse del arpón de su reciente herida, pronto podría alcanzarlos.
En tanto en la pelea del furia nocturna y el lobo, era más la ventaja del dragón sobre el canino, quien teniendo la desventaja de volar trataba de sobrellevar las embestidas del furia, pero su ventaja era la velocidad y agilidad, y así como la bestia podía dar grandes saltos.
El objetivo de Kiba era la cola del dragón, a la cual pretendía arrebatarle la prótesis, pero Toothless consciente de lo que intentaría procuraba evadir su cercanía, sin embargo, pronto llegó al limite de sus plasmas que muy apenas habían tocado al veloz lobo y se vio en la necesidad de hacer un combate cuerpo a cuerpo.
Mientras tanto, Hiccup y Drago cruzaban sus espadas a cada momento, el segundo teniendo una obvia ventaja de altura y supuesta fuerza, aprovechaba esto para hacerle frente al de armadura negra, pero si algo tenía Hiccup de ventaja era su capacidad para pensar rápidamente y por cada golpe que Drago le daba, él se lo devolvía con la misma fuerza, mientras que Arroyin sólo rezaba por su vida.
—Vaya, no pensé que un herrero flacucho tuviera tanta fuerza. —se mofó Drago cruzando espadas con su contrincante.
—He entrenado, no soy el mismo de antes. —gruñó Hiccup separándose del cruce.
—¡JA! ¿Entrenar? ¿Con quién? ¿Con tu preciado monstruo?
El de armadura negra tronó los dientes por sus burlas y a la vez nostálgico por su adolorida reina que seguía quejándose del dolor del otro extremo.
—Oh, ¿no me digas que es tu novia? ¿Esa cosa fea? ¡Qué espantosos gustos!
—¡Cierra la boca! —blandió este velozmente su espada de tal manera que se la arrebató a Drago.
Este sorprendido se hizo hacia atrás, pero Hiccup le dio un empujón a sabiendas de que la espada de Viggo no podría atravesar su armadura, pero lo seguiría empujando hasta que este cayera del balcón, donde lo esperaba una caída a un naciente rio rápido.
Drago viéndose casi en la orilla de la desprotegida estructura, se rehusó a dejarse vencer y de tal forma; divisó su espada a lo lejos, al inútil lobo que parecía más bien que jugaba al gato y al ratón con el dragón y finalmente escuchó los alaridos dolorosos de la bestia, y pensó:
¿Y si la utiliza a su favor?
—Este es tu fin Drago. —sentenció Hiccup dispuesto a empujarlo.
—Yo no estaría tan seguro jefe. —rio este cínicamente y enseguida comenzó a gritar desquiciadamente.
Un grito como el que había usado para ahuyentar a la princesa troll y que servía para intimidar a cualquier criatura, pero para una bestia necia, esos gritos era un llamado a un reto.
—Pero ¿qué haces? —preguntó Hiccup sin saber que pretendía, hasta que escuchó que Astrid respondió a su desafío. —No puede ser…—dio un grito ahogado.
Toothless y Kiba dejaron de pelear al momento que escucharon a la bestia responder al llamado de Drago, que aun gritando clamaba por que se apareciera.
—¡Cierra la boca! —corrió Hiccup con la espada apuntando hacia su abdomen, esperando poder atravesarlo, sin embargo, antes de que pudiera alcanzarlo alguien más llegó a su pequeño campo de batalla.
La criatura, había saltado por encima de la habitación que los separaba, quedando en medio y separando a Drago y Hiccup de Toothless y Kiba.
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—Maldito, ¿qué pretende? —gruñó Toothless al ver que la bestia no se decidía a qué lado atacar.
Mientras que Kiba refunfuñó, le había parecido estúpido lo que había hecho su aliado, que no consideró tan fuerte como pensaba.
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Del otro lado, Drago sonreía maliciosamente y la expresión preocupada que Hiccup mostró cuando esta llegó, extrañamente le dio la razón de que este le tenía afecto a esa cosa tan fea.
—Esta es la verdadera pelea final. —empujó Drago a Hiccup quien distraído por ver la recién llegada bajó la guardia.
El de armadura blanca se apresuró a tomar la espada y con el mismo grito retador la llamó a enfrentarlo.
La bestia detectando nuevamente el sonido se volvió hacia el lado de Drago que después guardó silencio, pausando también hasta la respiración para no ser detectado. La bestia entonces uso su sentido del olfato, sin embargo, había demasiados olores, incluyendo el apesto olor a perro, pero no en dirección hacia donde la habían retado.
Así que dando cortos pasos caminó buscando al retador, Drago ya en posición para darle un certero golpe, sonrió maliciosamente.
—¡No te acerques Astrid! —advirtió Hiccup, sin embargo, fue un grave error ya que la bestia reaccionó creyendo que él era el retador.
Rápidamente corrió hacia donde estaba, y Drago no blandió la espada pues era lo que había planeado, y regocijó al ver que Hiccup era el que estaba a punto de caer del balcón.
—¡Hiccup! —gritó Toothless al verlo en peligro, pero Kiba se lanzó contra él para detenerlo.
—No te dejaré ir. —gruñó el lobo reteniéndolo y teniendo su cola al alcance de sus dientes.
—Ya me tienes harto ¡estúpido! —bramó este sacudiéndose para quitárselo de encima.
Extendió sus alas, logrando con eso apartarlo antes de que pudiera morderlo, y teniendo su hocico tan cerca de su cola, aprovechó para abofetearlo con esta, el lobo salió disparado por el golpe hacia la ventanilla de la habitación anexa y ya no salió, Toothless poca importancia le dio y se apresuró a ayudar a su amigo, que trataba de sobrellevar a la bestia y al mismo Drago.
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—¡Astrid, soy yo Hiccup! —trataba de hacerla razonar, mientras que esta trataba de morderlo.
Hábilmente pasó por debajo de ella para alejarse de la orilla, pero del otro lado esperaba Drago que pretendía atacar por la espalda, pero lo que ambos no esperaron es que la bestia ya los tenía detectados, a uno por el sonido y el otro por el asqueroso olor a muerte que se cargaba, y los golpeó con su gruesa cola antes de que pudieran atacarla.
Hiccup y Drago terminaron estrellándose contra la pared de la habitación, quedando a merced de la enloquecida bestia que se preparó para aniquilarlos, sin embargo, unas espinas de nadder le impidieron el paso al mismo tiempo que Toothless se acercó velozmente para recuperar a Hiccup y alejarlo del peligro, dejando al cazador a su suerte.
—Toothless, Hiccup… ¿están bien? —preguntó la nadder.
—Llegaste justo a tiempo Stormfly. —respondió el furia, mientras que Hiccup, aun adolorido, se movía para quedar en su lomo.
—Amigos, debemos ayudar. —dijo sobándose la cabeza, donde un poco de sangre empezó a emanar.
—¿A BestiAstrid o a este tipo? —se preguntó Toothless al ver que esta ya lo acechaba llevándolo a la orilla del balcón mientras que el otro agresivamente se trataba de defender.
—Por supuesto que a Astrid. —sintió Hiccup impotencia por no poder acercarse a ella y dejarla con ese loco.
—Pero ¿cómo? —preguntó Poppy preocupada.
—¿No funcionó lo de decirle que la amabas? —cuestionó también Branch.
—Aun no lo hago. —se quejó Hiccup. —Ni siquiera me reconoció.
Y de repente, un alarido de parte de la bestia nuevamente le partió el corazón, Drago había logrado darle con su espada en una de las patas, lo que le provocó nuevamente dolor.
—Y lo siento. —gruñó. —No puedo quedarme aquí, mientas veo como la mata ese desgraciado.
Sin que nadie se lo esperara, Hiccup se lanzó de Toothless, a pesar de las advertencias de este y extendiendo las alas de su traje se apresuró a atacar a Drago.
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Drago rio cuando la bestia quedó nuevamente herida gracias a sus habilidades, mientras que Arroyin lloraba y suplicaba porque lo dejara libre.
—¡Como fastidias! —tomó la jaula y se la arrojó a la bestia.
Esta percibiendo los chillidos de troll, sólo golpeó la jaula por un extremo, haciendo que esta quedara de lado contrario a donde estaba Drago, para fortuna y alivio de Arroyin. Mientras tanto el cazador, nuevamente acorralado, preparó su espada para concentrarse en un golpe certero que inhabilitara a la bestia; sin embargo…
—¡DRAGO! —se escuchó de repente a su costado, y antes de que la bestia pudiera contratacarlo otro se le adelantó dándole una fuerte embestida en las costillas.
Hiccup había intervenido de tal manera, que el golpe que le propició a su enemigo lo hizo retroceder lo suficiente para que el atónito Drago cayera del balcón. Sin embargo, el arrebatado impulso del caballero negro, también le había costado un aterrizaje forzoso y doloroso.
—¡Hiccup! —gritaron Toothless y los demás, al ver que tenía dificultades para ponerse en pie, mientras que la bestia nuevamente comenzaba con el acecho hacia este.
Viendo que no lograría recuperarse y que tampoco dejaría a Astrid por nada, hizo a Toothless ponerse de señuelo en lo que su amigo se recuperaba del golpe.
Haciendo que lo siguiera, Toothless sobrevoló por encima de ella, llamándola a que intentara atraparlo, la bestia en respuesta gruñó furiosa y comenzó a perseguirlo y en su correteo golpeó con la cola la jaula del asustado Arroyin, la cuál cayó hacia un costado del balcón.
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—¡Arroyin! —exclamó Poppy al verlo caer.
—Ay, no me digas que quieres ir por él— se quejó Branch.
Su respuesta fue respondida cuando la nadder voló al fondo para recuperar la jaula.
—Ay, mi bondadosa princesa. —agradeció este con ojos brillosos. —Libéreme de esta jaula y prometo nunca, nunca, nunca hacerle daño a alguien más y nunca traicionarlos.
—Cierra la boca Arroyin. —ordenó la princesa sin creer ninguna de sus palabras.
—Pero…—sonrió este nerviosamente. —Somos trolls y los trolls siempre perdonan…
—¡Ay, que cierres la boca! —se apresuró el furioso Branch a ahorcarlo.
—¡No, Branch! —detuvo Poppy.
—¡¿Por qué lo defiendes?!
—Porque nosotros no seremos los que lo juzgaremos. —señaló la sonriente princesa al liberado Roba huesos y demás escaldarones que acompañados por Eret y Gobber, se aproximaban a donde estaban, todo con una expresión muy furiosa.
—Ay, no. —tembló el troll, mas al ver la mirada de odio que percibió de Huesitos.
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Mientras tanto, Hiccup trataba de recuperar el movimiento de su cuerpo, la caída y aparte el golpe que Astrid le había dado lo habían dejado muy atolondrado, sin embargo, vio que la situación estaba controlada un poco por Toothless, que jugaba a provocarla, una pésima idea cuando lo que quería era calmarla.
Pero ¿cómo hacerlo? Gruñó para sus adentros. No tenía la menor idea, pero tenía que intentarlo, así que se levantó adolorido, viendo con tristeza a su desenfrenada reina.
—Toothless, basta…—pidió tranquilamente llamando la atención del dragón y la bestia.
Esta sintiéndose provocada, se olvidó del dragón y se volvió al que había hablado. Hiccup respiró profundo al ver que había obtenido su atención y que lentamente comenzaba a acecharlo. En lo alto Toothless viendo las intenciones de la bestia, trató de impedir que se acercara a él, pero con un movimiento de cabeza, Hiccup le dio a entender que no quería que interviniera.
La bestia dando pequeños e intimidantes pasos, se acercó a aquel que detectaba con una respiración pausada que no hacían más que enfurecerla sin ningún motivo, sin embargo, cuando se iba a lanzar contra él para aniquilarlo…
—Por bravo mar navegaré…ahogarme… yo no… temo.
—¿qué está haciendo? —susurró Toothless al ver que sorprendentemente la bestia se había detenido.
Ni Hiccup había esperado ese resultado, de la nada se le ocurrió cantar esa canción que su padre le había dedicado alguna vez a su madre; y que en ese momento cantaba ya que su corazón lo único que quería hacer era responderle a Astrid de la misma manera, tal como ella había planeado con esa canción que al final Pihc le cantó.
—Astrid… y sortearé la tempestad, si eres… para mi…
Lentamente se comenzó a acercar cuidadosamente hacia la estática bestia, mientras que por detrás de donde estaba la bestia, al final del otro extremo del balcón, los demás jinetes y dragones se aproximaban con los bebés, refugiados y demás habitantes del castillo.
—¿Esa es la novia de Hiccup? —se preguntó Camicazi sintiendo muy extraña ese tipo de relación.
—No, así no es…—respondió Liris no creyendo que esa criatura fuera la reina de su amigo.
—Guarden silencio. —Pidió Valka para evitar meter en problemas a su hijo y junto con los demás guardaron una prudente distancia.
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Del otro extremo del balcón, la bestia, ignorando todo el ruido de los que se aproximaban, se enfocó y agachó la cabeza para así poder seguir escuchando el sutil canto del caballero negro, que poco a poco terminaba la distancia con ella.
—Ni ardiente sol, ni frio atroz… me harán… dejar mi viaje…, si me prometes tú corazón…
Y terminó, Hiccup había logrado terminar la distancia entre él y la bestia, y tenerla cerca y de esa forma nuevamente hizo sentir a su corazón dolor.
—Astrid…—lloró. —¿Me recuerdas?
La bestia respondió dando un alarido que el caballero sólo pudo interpretar como una absoluta tristeza.
—No te entiendo Astrid, pero siento tu dolor, te lastimaron mucho ¿verdad? —la tomó de la cabeza para juntarlo con su frente.
La bestia emitió otro gruñido triste.
—Yo también te lastimé, perdóname… te prometo que haré lo posible por salvarte, para que seas quién eres en realidad.
En ese momento Toothless descendió al ver que ya no había peligro, y se acercó a la nostálgica bestia.
—Yo también te lo prometo BestiAstrid.
La bestia dio otro alarido triste que nadie pudo entender, pero que respondía sutilmente a los deseos de su principal protegido.
— Ya díselo Hiccup, tengamos fe.
Hiccup asintió inhalando y exhalando profundamente, concentrándose en poner su mente, corazón y fe en que esas tres palabras fueran la clave para romper el hechizo.
— Astrid, yo te…
Y de repente un ruido metálico por detrás de él, y las advertencias de Stormfly y sus amigos por frente de él.
Hiccup y Toothless se giraron, viendo boquiabiertos que Drago había sobrevivido a la caída, y aparentemente había escalado hasta el balcón con la ayuda de su espada.
El cazador, estando de nuevo en la cima, se aceleró para atacar al primero que le quedara de paso, este era el furia nocturna.
Todo pasó lentamente en ese momento, Toothless abriendo el hocico para lanzar su plasma y repelerlo, Stormfly desde donde se encontraba lanzando sus espinas, Hiccup tomando la espada, los demás apresurándose a volar a donde se encontraban, pero quien al final fue más rápido, fue la bestia, que saltando por encima de Hiccup y de Toothless se lanzó a atacar a Drago.
Sin embargo, el cazador viendo que la bestia caería encima de él, blandió la espada de tal manera que se la incrustó en el vientre.
—¡Astrid/ BestiAstrid! —gritaron Hiccup y Toothless conmocionados por ver como su amiga había quedado entre la espada de Drago.
—¡Astrid! —gritó la nadder, cuyas espinas casi se le incrustaban también a su amiga.
La BestiAstrid salvaje e incontrolable, luchaba y gruñía para zafarse de la estocada de su enemigo, mientras que este con las fuerzas que aun tenía, encajó más y más aquella espada hasta que le atravesó por el otro extremo, no fue hasta ese momento que esta se quedó quieta.
—¡Muérete, maldita! —le dio Drago un último empujón y logrando quitársela de encima.
La criatura en shock por su herida y con la espada aun incrustada, se puso en sus dos patas y desorientada por el dolor se volvió hacia donde percibía a los atónitos Hiccup y Toothless; y con un último gruñido de dolor perdió la conciencia cayendo de espalda del balcón.
—¡Astrid! —gritaron todos horrorizados.
Stormfly fue la que se apresuró a ir por ella, pero una inesperada intervención caída de la nada se interpuso en sus planes; Kiba que se habían mantenido oculto, saltó sobre la nadder para impedir que salvara a la bestia.
Al mismo tiempo que pasaba aquello, los furiosos Hiccup y Toothless, le hicieron frente a Drago, este tomando una de las espinas de la nadder, corrió a su encuentro, pero el furia no le permitió llegar muy lejos y lanzó una de sus plasmas directo al pecho.
Drago por el impulso salió volando, casi cayendo nuevamente del balcón, perdiendo a la vez parte de la armadura de su pecho.
Hiccup se adelantó entonces para clavarle la espada, pero los gruñidos de la nadder por debajo los distrajeron tanto a él como a Toothless.
—¡Ese Kiba! —gruñó Toothless furioso al ver como atacaba a su dragona.
—Ve amigo. —ordenó Hiccup viendo como Drago se levantaba y tomaba otra espina de nadder. —Yo acabaré con este.
El dragón no lo pensó, y saltó volando en picada hacia donde la nadder y el lobo estaban, de BestiAstrid, ya no se veía nada, todo parecía indicar que ya había caído a los rápidos y fue arrastrada por la corriente.
A punto de alcanzarlos, se arriesgó a lanzar una de sus plasmas; dándole afortunadamente justo en el lomo del lobo quien, herido, se zafó de la nadder, cayendo también a los rápidos y no sólo él también la jaula de Arroyin que inesperadamente fue salvado por el Roba huesos, que al tener lo que quería se alejó con el resto de los escaldarones.
—Toothless… gracias. —susurró la agitada nadder junto con sus acompañantes que igualmente se habían asustado por el ataque.
—No veo a BestiAstrid. —comentó Toothless viendo hacia todos lados.
—Yo la buscaré Toothless… tú ayuda a Hiccup
La nadder ni siquiera esperó una respuesta y salió volando en dirección a la corriente. El furia volviendo su vista hacia lo alto del castillo, observó y escuchó una explosión y luego de entre el humo del fuego vio cómo su amigo también se lanzaba del balcón con Drago incrustado en su espada.
—¡Hiccup! —se apresuró a rescatarlo.
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Drago no se rendía, y seguía luchando a capa y espada contra el furioso caballero de armadura negra, que teniendo de objetivo el abdomen de este trataba de incrustarla.
—¡Se acabó Drago! ¡¿No ves que estás perdido?!
—No se acabará hasta que yo sea el amo de los dragones.
—¡¿Qué no entiendes que es el fin? ¡Estás solo! ¡Ya nadie vendrá a protegerte! —llegó Valka con los demás jinetes y dragones.
El cazador gruñó al ver que estaba acorralado, pero sediento de poder y venganza aun así se dispuso a acabar con el heredero de Berk, pero los furiosos dragones no se quedaron quietos y lanzaron sus ataques haciendo que el hombre se retractara, y de entre las flamas que provocaron salió Hiccup corriendo con la espada en mano la cual empuñó en su cuerpo sin ningún remordimiento.
—¡MUERE! —gritó empujándolo hacia la orilla.
El de blanco aun aferrado a sus objetivos trató de impedirlo, pero la herida comenzaba a hacer estragos en su cuerpo y poco a poco se dejó arrastrar por el caballero negro, sin embargo, antes de pudiera caer, tomó a su enemigo del brazo para que cayera con él.
—¡Hiccup! —se apresuraron Valka y las chicas para ayudarlo.
Sin embargo, llegando a la orilla, se detuvieron abruptamente por la salida del furia nocturna que dejó reposando al caballero de nuevo en tierra firme.
—¡Hiccup! —Valka se lanzó para abrazarlo.
—Estoy bien mamá. —dijo este cansado, y se separó de ella para asomarse por el balcón y asegurarse de que Drago no volviera a aparecer.
Para su alivio, el cazador estaba más que muerto, había caído sobre unas rocas y luego cayó a los rápidos. Respiró. La batalla por fin había terminado.
Sin embargo, la respiración se le cortó rápidamente al recordar a Astrid.
—Toothless… ¡¿dónde está Astrid?!
El dragón negó con la cabeza.
—Stormfly fue a buscarla, debemos ayudarla.
El caballero rápidamente montó al dragón y junto con los demás jinetes, incluido Eret y Gobber, se dirigieron en dirección a la corriente.
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Stormfly, Poppy y Branch buscaban desesperadamente a su amiga, viendo en su recorrido la gran alteración que habían sufrido lagos y ríos por el terremoto, sin embargo, notaron algo peculiar, cuando se acercaron al rio que conducía al lago resplandeciente, este pese a estar unido con el resto de la corriente mantenía su agua tranquila, como si existiera una especie de barrera que impidiera el paso de la feroz corriente.
La nadder sintiendo una corazonada voló en aquella dirección esperanzada de poder encontrar a su amiga.
—¡Mira Stormfly! —señaló Poppy de repente.
A la altura del jardín de la concentración de Cooper, dragón y trolls observaron que algo salía del agua dando una gran bocanada.
—¡¿Astrid?!
Se sorprendieron los tres, ya que la que había salido del agua era la bestia azul que ellas conocían, no aquella horrible criatura.
—¡Astrid! —se apresuró Stormfly a ayudarla a salir del agua.
Sin embargo, la fatigada bestia al estar nuevamente en tierra sólo se quedó acostada sobre su costado en el pasto.
Poppy y Stormfly vieron con dolor, que su amiga estaba muy herida, aun con esa apariencia, tenía las heridas que el salvaje Drago le hizo tanto en el vientre, en el hombro y la pierna, y otra más en la boca (que le hizo Krogan) y que con esa apariencia sus colmillos fueron los afectados, su cuerno central se había quebrado en los rápidos y la corona de Hiccup se perdió junto con este, tampoco tenía cabello y tenía las marcas de las espinas de las enredaderas que la habían atrapado.
—Astrid…—chilló Stormfly, sin encontrar cómo ayudarla o qué hacer.
—¿Stor-mfly? —llamó la bestia con la respiración pausada, pese haber recuperado sus ojos, aun no podía ver.
—Sí, soy yo…—se acercó esta. —Poppy y Branch también están aquí.
Los mencionados trolls se acercaron y reposaron sus pequeñas manos con la de ella.
—Tranquila Astrid. —evitó Poppy llorar y de decir algo imprudente como "Te pondrás bien", lo mismo pasando con Branch que tampoco encontraba palabras de consuelo.
—Stormfly… —repitió Astrid derramando unas cuantas lágrimas.
—¿Sí?
—No me arrepiento…—susurró.
—¿Qué?
La azulada tragó saliva, tratando de encontrar las fuerzas para seguir hablando, aun cuando sentía que la vida se le estaba escapando.
—No me arrepien-to…—repitió. —De haber…curado… tu patita. —sonrió.
—¡Astrid! —juntó la nadder su cabeza con la de ella y los trolls se aferraron con fuerza a su mano.
La reina bestia cerró los ojos sintiendo dicha de al menos no estar sola en ese momento, aunque también muy en el fondo de su corazón le hubiera gustado ver a su querido herrero por última vez, el cuál le había parecido que gritaba su nombre, al mismo tiempo que su paisaje negro comenzaba a hacerse blanco por una cegadora luz que la llamaba a acudir con ella.
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—¡ASTRID!
Después de una apresurada búsqueda, Hiccup, Toothless y los demás habían dado con la nadder y la reina. Los habitantes, así como los jinetes dieron un grito ahogado al ver que ya no era una horrible bestia, sin embargo, tampoco era la chica que la seid había visto en sueños.
Hiccup ni siquiera esperó a que Toothless aterrizara, sólo se lanzó de su lomo y corrió a donde la nadder y su reina estaba, mientras que el furia no se atrevió a acercarse sólo observó la tristeza de su dragona y los trolls, que con una negación de cabeza le daban la mala noticia a su amigo.
—Astrid, no, no, no, no, no…—la tomó Hiccup entre sus brazos. —Vamos a Astrid, tú puedes. —insistió zarandeándola sutilmente. —Por favor….
Tanto Valka como las demás chicas cubrieron sus bocas, aguantando el nudo de sus gargantas al escuchar al muchacho quebrado por el dolor.
—Vamos a Astrid… Te amo con todo mi corazón, te amo con todo mi corazón… por favor despierta. —lloró.
Pronto los demás dragones (adultos y bebés por igual) trolls, hadas, gnomos, lobos también lloraron en compas con el caballero.
Sólo Toothless seguía sin reaccionar, viendo confundido a su alrededor como Stormfly y Pihc se desmoronaban por la perdida, así como Poppy, Branch, Lavander, Kaiser, Bo y hasta Sir Allard que parecía tener más emociones que él.
Pero ¿Qué sentía él? Era lo que lo tenía confundido.
—Perdóname Astrid. —escuchó sollozar a su amigo, que aun aferrado al cuerpo de su guardiana la arrullaba entre sus brazos. —Yo fui el que no supo cómo amarte…
—Y yo no supe cómo cuidarte. —se lamentó la nadder también.
—Ni yo pude cuidar a tus estatuas. —lloró Lavander.
Toothless se confundió más.
¿Por qué Hiccup, Stormfly y Lavander se culpaban? ¡¿Por qué?! No entendió. Sí ellos o más bien ¡TODOS! los que estaban ahí habían ayudado a la bestia de una forma u otra. Y su guardiana, también había hecho lo que estaba en sus manos para romper el hechizo, entonces ¿Por qué?
Hacerse esa pregunta lo hizo sentir una ira que se manifestó en él con sus primeras lágrimas.
—No es justo. —gruñó llamando la atención de todos.
Los dragones y el lloroso Hiccup se volvieron hacia el cabizbajo Toothless , que entre gruñidos parecía que pronto explotaría.
—¡NO ES JUSTO! —gritó al cielo. —¡ELLA HIZO TODO LO QUE LE PEDISTE! ¡NOS CUIDÓ, APRENDIÓ A AMAR Y ES AMADA! ¡SE SACRIFICÓ! ¡¿qué más querías de ella?!
—Toothless…—llamó Stormfly sorprendida de verlo reclamando al dios que una vez lo protegió.
—Todos la perdonaron…—se lamentó cabizbajo. —Yo la perdoné…
—Era lo que quería escuchar…—se escuchó de repente.
Todo se giraron hacia Liris, que para sorpresa de Valka y demás jinetes estaba en una especie de trance. El dios Amaru se estaba manifestando inesperadamente en ella y había estado presente en las reclamaciones del furia nocturna.
—¿Liris? —llamó Valka.
Pero el cuerpo de la seid lo negó y dio unos pasos hacia el frente, Hiccup sospechando de quien se trataba se aferró más al cuerpo de su amada.
—¡¿Por qué?! ¿Por qué la hiciste sufrir así? —reclamó.
—Ella tenía que aprender, pero, no sólo ella sino las demás criaturas también… ¿de qué me servía que sólo uno aprendiera si los demás iban a guardar rencor en su corazón? Sólo hubieran repetido los actos de sus antepasados.
—Pero debiste advertirnos también. —gruñó Toothless. —¡¿Cómo demonios íbamos a saber eso?!
—Hay cosas que debes aprender por ti mismo…
—¡Pero aún faltaba tiempo! —reclamó Stormfly. —¿Por qué la hiciste sufrir así?
—Detecté la amenazaba que se acercaba, yo no puedo intervenir tan fácilmente con la creación de otros dioses, así que tuve que despertar a la bestia para que los enfrentara…
—¡Que estupidez! —gruñó Hiccup.
—Quéjense todo lo que quieran, pero dioses más poderosos me otorgaron esta isla y a todo ser que viva y se interna aquí, y aunque no le guste deberán vivir bajos mis mandamientos. Aquella vez con aquellos humanos pagué las consecuencias de mi decisión, sin embargo, deposité mi esperanza en esa chica, que sabía que tenía bondad en su corazón, la guardiana perfecta…
—¿Entonces sólo la utilizaste? —reprochó Toothless.
—Sí, era un mal necesario. —respondió con tranquilidad. —Y la bestia ya cumplió con su misión ahora deben dejarla ir.
—¡¿Qué?! —se abrazó Hiccup más al inerte cuerpo de la bestia.
—Déjala ir. —repitió la diosa a través de la seid con una expresión de indiferencia. —Debes dejar que se una con la corriente, así ella podrá encontrar la paz.
Hiccup negó con la cabeza, no quería hacer eso.
—Déjala…—repitió la diosa con una expresión más molesta.
El caballero se echó a llorar, pues no deseaba hacerlo, no tenía el valor, pero viendo a la diosa a través de su amiga, sabía que esta haría su voluntad de una forma u otra, y le dio coraje, pues en cierto sentido eso le recordó a los métodos de Drago.
—Hijo, por favor. —se acercó Valka él para consolarlo y para tratar de persuadirlo a que obedeciera a la diosa. —Déjala…
—Pero mamá… ¿qué se supone que voy a hacer sin ella? —lloró.
A Valka se le entumió el corazón al escucharlo, y ahí supo cuanto su hijo amaba a esa chica, pues esa pregunta también se la hizo ella cuando perdió a su marido. Una pregunta que hasta el presente no lograba responder del todo.
—Déjala ir…—repitió Amaru más sutilmente dando por entendido que sería la ultima vez que lo pediría.
Con todo el dolor de su corazón, Hiccup se rindió al ver que no habría piedad por parte de esta y cargando el cuerpo de la bestia la llevó hasta la orilla de aquel tranquilo rio. Ahí, con la respiración entrecortada la hundió permitiéndole a la corriente llevársela, después de hacerlo se dejó caer en llanto, y Liris salió del trance al que fue sometida, siendo sostenida por Camicazi y Heather, y sin recordar lo que le había pasado, viendo solamente que Hiccup lloraba a la orilla del rio, mientras que el cuerpo de la bestia…
—¡Miren el agua! —exclamó de repente Lavander.
Todos se volvieron hacia donde señalaba la pequeña hada, el agua que rio comenzaba a iluminarse con el paso del cuerpo de la bestia.
Hiccup sintiendo un ardor en su pecho se levantó y siguió la corriente tratando de alcanzar a aquella luminosidad, Toothless y todos los demás lo siguieron, al llegar a los limites del rio que conectaban con el lago resplandeciente, vieron como el agua de todo el lago se alzó en lo alto formando una gran burbuja de agua, en donde ignoraban se estaba llevando a cabo una milagrosa transformación.
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El inerte cuerpo de reptil que yacía dentro del agua se sacudió recobrando la vida, las heridas fueron cerrándose poco a poco y las escamas comenzaron a removerse como si fueran pétalos de rosas, las alargadas garras de pies y manos se volvieron más pequeñas y delicadas y aquella puntiaguda cola desapareció en un destello, los cuernos restantes cayeron como hojas en el otoño, dándole oportunidad de salir a un largo y vibrante cabello dorado, por último, las escamas del rostro de aquella persona se removieron mostrando a uno más hermoso.
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Los que aguardaban en el lago, observaron boquiabiertos como la burbuja de agua volvía a donde pertenecían. En especial, Hiccup que seguía sintiendo ese ardor en su pecho.
Cuando la burbuja finalmente se unió con el resto del agua, todo volvió a la normalidad,
Hiccup renuente a dar todo por sentado, dio unos cuantos pasos, sin embargo, se detuvo abruptamente al ver que alguien emergió en el centro del lago dando un gran respiro: una chica.
Una chica que le daba la espalda y no parecía estar consciente de su presencia y la de los demás.
— "¿Quién es?" "¿Podría ser…?" — Se preguntó pensante dando un par de pasos, tragó saliva antes de averiguarlo. —¿Astrid?...
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En medio del lago, la chica que había emergido apenas recuperaba el aliento cuando se percató de algo curioso, su cabello era demasiado largo que flotaba por toda el agua, al querer tomarlo se espantó al ver su mano libre de escamas y luego se miró incrédulamente la otra así como el largo de todo su brazo; confundida, llevó sus manos a su rostro sintiendo lo suave que tenía la piel, así como unos dientes sin colmillos, orejas más pequeñas y ya no tenías cuernos, y el resto de su cuerpo era lo mismo, solo estaba cubierta por un extraño vestido blanco.
Pero seguía muy confundida, no sabía que había pasado, lo último que recordaba era había sido atrapada entre las enredaderas de espinas y rosas.
¿Qué era lo que había pasado? Se preguntó, cuando de repente…
—¿Astrid?...
Esa voz.
Sus mejillas se tornaron rojas al reconocerla, y temerosa de que fuera sólo un sueño se giró para saber si no estaba alucinando.
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Su corazón casi dejó de palpitar al verla, Hiccup quedó boquiabierto, la chica que estaba frente a él era más hermosa que jamás había visto, pero lo que más le impactó de ella fueron sus ojos azules, esos preciosos ojos azules que tanto le gustaban, y que contestaba a su pregunto.
—¡Eres tú! —sollozó sin poder creerlo. —¡ERES TÚ!
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Astrid en lago, llevó sus manos al pecho, y asintió emocionada por ver de nuevo a su herrero, riendo tímidamente cuando este se lanzó al lago para alcanzarla, mientras que los demás celebraban emocionados su renacimiento, pero a pesar de toda esa felicidad algo le inquietó, si ella estaba bien entonces… ¿las estatuas?
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—¿Y las estatuas? —se preguntó lo mismo Lavander apagando un poco la dicha que sentían.
Todo los demás pararon su ajetreo, e incluso Hiccup dejó de nadar al escuchar aquel detalle, con qué cara iba a decirle a Astrid que no la había podido proteger del todo ni a su pueblo.
Sin embargo…
—¡¿Qué me pasa?!
El caballero se giró viendo con preocupación que el que se había quejado era Bo, luego Lavander, Sir Allard, Cooper, un extraño lobo café que acompañaba a Kaiser y otros animales, hadas, trolls y hadas que extrañamente comenzaron a brillar ante la atónita mirada de los confundidos dragones, jinetes y la reina misma.
Los padres de Bo, familia de Lavander, Poppy y Branch acudieron preocupados con sus respectivos hijos y amigos que cada vez se perdían más en esa luminosidad.
El gnomo, quien había sido el primero en tener aquella reacción de repente sintió que algo creció en su cabello de césped, nada más ni nada menos que una hermosa rosa color rojo.
—¡Mi flor! —exclamó emocionado al mismo tiempo que la luz lo terminaba de iluminar; una luz que se volvió más grande y que al disiparse lo convirtió increíblemente en una de las personas que se habían convertido en estatua, y que confundido sólo sostenía la rosa entre sus manos.
—¿Fishlegs?
Reconoció Lavander antes de pasar por el mismo trance que la volvió también una chica más grande que un hada y que de un sentón cayó en el césped, y aun lado de ella, Cooper que cayó convertido en muchacho flaco.
—Ay, ¿que fue eso? —se preguntó este confundido.
—¿Tuffnut?
El muchacho se giró hacia donde debía estar Lavander pero lo que vio era a una persona casi igualita a él.
—¿Ruffnut? —la señaló.
Esta recordándolo, asintió con una gran sonrisa y se abalanzó hacia él para abrazarlo.
—¡Hermano, te encontré!
—¡Wow!… y yo me encontré a mí mismo…—sonrió este apretándola.
Por otra parte, el fantasmita no soportando lo que su ser sentía huyó y su ocultó detrás de unos arbustos, ahí la luz se hizo más intensa y de la nada salió un muchacho fortachón de cabello color negro.
—Ay, ¿qué hago aquí? —se preguntó confundido y luego se dio cuenta de algo en particular. —¡Ay, PUEDO HABLAR!
—¿Sir Allard? —señaló Ruffnut incrédula. —Snotlout, ¿tú eras Sir Allard?
—¡Eso creo!, PERO ¡¿YA VIERON? ¡PUEDO HABLAR! ¡PUEDO HABLAR! —bailó este feliz.
—¿Qué alguien me diga que está pasando porque estoy muy confundido? —pidió Fishlegs aun sosteniendo su flor, mientras que Snotlout se trepaba encima de él para darle un coscorrón.
—¡Lo mismos queremos saber! —exigió Poppy con las manos en la cintura.
—Poppy… ¿eres tú? —se agachó Tuffnut para verla. —¿Cuándo te volviste tan pequeña?
—¡Que tonto! Ustedes son los que crecieron, y por lo que veo no fueron los únicos. —dijo Branch viendo a su alrededor.
Los demás observaron también que muchos de los que pensaban eran animalillos, trolls, hadas y gnomos resultaron ser los mismos pobladores de Nomen. Entonces ¿las estatuas sólo habían sido un truco para amenazar a la reina?
—Y creo que eso explica lo que queríamos decirles…—dijo el padre del que solía ser Bo acercándose a su enorme hijo junto con la reina de las hadas.
—¿Papá?…
—¿Mamá?...
Se agacharon estos a su altura.
—Ah… Lavander querida. —carraspeó el hada no sabiendo si la debía seguir llamando así. —¡Son adoptados! —dijo como sin nada.
La ex hada, y el ex gnomo exclamaron un gran "¡Ohhh!" al menos eso explicaba unas cosas.
—Los encontramos de pequeños y los acogimos, pero ustedes no recordaban nada y siguieron con su vida sin importarles su pasado.
—Lo mismo pasó con Cooper. —recordó Poppy como había conocido a su amigo.
—Oh, ya veo… pero bueno, eso no importancia, igual los queremos…—sonrió Ruffnut tomando del brazo a su hermano y a su regordete amigo, quien seguía siendo molestado por Snotlout. —Lo importante es que estamos aquí. ¡ASTRID MÍRANOS! ¡SOMOS NOSOTROS! —gritó y saludó con efusividad a su amiga, que aun en el lago, había apreciado todo a lo lejos.
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Astrid al principio se había preocupado por sus pequeños amigos, pero luego sintió un revuelo en el corazón al ver que finalmente a quienes había protegido todo ese tiempo era a su mismo pueblo. Ahora con el corazón y la conciencia más tranquila, se dispuso a seguir adelante para empezar de nuevo y tal vez algo más.
Observó a su herrero que también se había distraído con las trasformaciones de sus amigos le sonrió tímidamente a lo lejos.
¿Debía esperar a que se acercara o debía acortar la distancia? Pensó viendo como su piel ahora se enrojecía. Esta era más chismosa que su anterior piel azul. Sin embargo, optó por la primera opción ya que sentía muy raro su cuerpo y le costaba moverlo.
Hiccup dejando por un lado la celebración de los demás, nadó lentamente a donde aguardaba su reina, que cubriéndose con sus manos el pecho esperaba por él.
Sin embargo, unos movimientos entre los arbustos llamaron su atención, así como el de ella.
—¡Cuidado! —gritó llamado la atención de todos, al ver que Kiba seguía vivo y dispuesto a cobrar venganza.
El lobo enloquecido, corrió velozmente antes de que alguien se interpusiera y de un salto por encima del lago se propuso a aplastar a Astrid, que asustada sólo vio como este también inesperadamente brillaba antes de caerle encima.
Hiccup sintió impotencia al ver que Kiba había logrado su objetivo y desesperadamente trató de localizar a Astrid, quien segundos después del ataque salió del agua junto con su captor: un hombre.
—¡No se muevan o juro que la mato! —gritó este tomando a la reina por el cuello.
—¡¿Lenny?! —gritó Ruffnut. —¡¿Lenny era Kiba?!
—¡Caballero blanco! —acusó también Liris interpretando de otra forma sus predicciones.
—¿Lenny? —repitió Astrid sofocándose por su agarre.
—Así es, y no sabes cuánto me alegro de que hayas arreglado tu problema cosmético, preciosa…—susurró burlonamente en su oído y le dio un pequeño beso en la sien que no hizo más que para provocar a Hiccup. —Cuando ese dios nos comenzó a transformar, me aferré a los deseos de venganza de mi padre, por años olvidé quien era por ser un maldito animal, pero siempre sospeché que no estaba en el lugar al que pertenecía, y no fue hasta que el agua de este lago me lo confirmó… que yo ¡Lenny! Era un ser un humano.
—¡Y por eso tu afán de conquistar el castillo! —gritó Kaiser comprendiendo todo.
—Siempre fue un salvaje…—masculló el muchacho que solía ser el lobo café y que recordaba como este de niños lo había golpeado casi hasta la muerte.
—Sí, por eso me las ingenié para manipular a troll y al imbécil ese de Drago.
—Eres un maldito. —gruñó Toothless con los ojos afiliados, recordando a la perfección al bribón como uno de los testigos de la muerte de su padre, y era momento de cobrar una venganza, se preparó con una de sus plasmas para dispararle.
—¡Ah, no, no, no! ¡Toothless! ¿Qué no ves que puedes hacerle daño? —le dio otro beso a Astrid en sien, esta sintiéndose ultrajada y asqueada trataba inútilmente de zafarse.
—¡No la toques! —sintió Hiccup hervir su sangre.
—¡Ush, tú! No eres más que un imbécil que arruinó todos mis planes, ahora en venganza le haré cositas sucias a tu bestia.
Mostrando que con él no se jugaba, Lenny bajó atrevidamente el brazo con la ahorcaba para tocar el pecho de la reina.
—¡Te dijo que no me tocaras! —reclamó Astrid sintiéndose hervir por la ira y aprovechando que este zafó su agarre le dio un certero cabezazo.
Lenny, por haber estado pendiente de las reacciones de Hiccup, no previno su movimiento, y la soltó al momento que sintió sangrar su nariz.
Hiccup aprovechó para nadar y atacarlo, en lo que Astrid muy apenas trataba de huir de él, al mismo tiempo que Toothless acudía para ayudarlo. Pero el ex lobo, con una ira desenfrenada tomó a la reina de su cabello y junto con él la hundió en el agua para ahogarla.
El de armadura negra pronto se hundió también, llevando a cabo una batalla por debajo del agua, golpeó a su enemigo hasta que por fin este soltó a su reina, quedando sólo ellos dos en medio del forcejeo.
—¡BestiAstrid /Astrid! —llamaron Toothless y Stormfly cuando la vieron emerger del agua.
—¡Ayuden a Hiccup, por favor! —pidió esta desesperada, pues su caballero no había salido.
El furia nocturna rápidamente se hundió en el agua, encontrándose inmediatamente con los hombres en pleno forcejeo, ambos apretándose del cuello, peleando por ver a quien se le acaba más rápido el oxígeno, sin embargo con lo que no contó el antiguo Kiba era que el furia nocturna atacara por su espalda, este dándole un golpe lo separó de su amigo.
Hiccup al ser ayudado por el dragón, nadó rápidamente a la superficie para tomar aire.
—¡Hiccup! —gritó Astrid al verlo salir.
—¡¿Qué haces Astrid?! Sal ya de aquí…—regañó este cansado.
—¡No sin ti y sin Toothless! —lo zarandeó esta firme a quedarse.
Esa era la Astrid que le gustaba, se embobó Hiccup con ella, cuando de repente el furia salió del agua y tomó distancia junto con ellos, y el atolondrado Lenny también.
—Toothless…—se puso Hiccup frente a Astrid para protegerla. —¿Qué pasó?
—Que yo no soy igual a él… no seré yo quien lo juzgue.
—¡Malditos! —siguió gritando Lenny enloquecido, dispuesto a seguir con la pelea.
Sin embargo, el hombre se detuvo al sentir unas vibraciones; el agua del lago y todo a su alrededor comenzó a temblar, los pobladores recién transformados se aferraron a los dragones, así como las pequeñas criaturas.
En el agua, Hiccup y Astrid se abrazaron, sintiendo de repente como una corriente extraña de agua amenazaba con arrastrarlos.
—¡El lago se va a desmoronar! —advirtió Stormfly.
Toothless viendo el peligro rápidamente fue por sus amigos y los sacó del agua antes de que fuera demasiado tarde, sólo Lenny quedó, y cuando se dispuso a salir, un gran boquete por debajo de él se formó y lo succionó, así como el resto del agua del aquel lago sagrado.
Hiccup y Astrid miraron espantados los últimos momentos de su enemigo, sintiendo después un tremendo alivio cuando todo dejó de temblar, pero a la vez sintieron pesar por ver el lago completamente vacío.
—Hiccup, BestiAstrid… ¿Están bien? —preguntó Toothless acercándose.
—Sí amigo. —respondió él con una sonrisa. —¿Astrid? —preguntó nervioso por tenerla tan cerca.
Sin embargo, ella no respondió. Aferrada a su herrero en el césped, la reina miró de manera penetrante al furia nocturna.
—¿Qué pasa Astrid? —preguntó Stormfly preocupada.
—No los entiendo. —dijo esta al escuchar solo gruñidos por parte de los dragones.
Los dragones y Hiccup dieron un grito ahogado, mientras consideraban lo que implicaba que la maldición se hubiera roto. Astrid había recobrado su apariencia normal, pero había perdido con ello su habilidad para comunicarse con los animales.
Continuará.
Lo prometido, espero les haya gustado el próximo capítulo (Que espero solo sea uno) es el capítulo final "El jefe y la bella" así que atentos :D.
Agradecimientos a sus animados reviews:
Vivi, Maylu, Astrid fangirl, Guest, Aki Electric, daglass, Kuromojinsei.
Gracias por haber apoyado este fic hasta este momento.
También a los seguidores, favoritos y lectores anónimos hasta la próxima.
20 de enero de 2019
