¡405 RW! Y no he llegado al capítulo 40 todavía. ¡¿Eso es emoción o qué?! ¡Gracias chicas! De veras, se que debería de ser más agradecida subiendo los capi más rápido, pero no me culpen, a veces la inspiración se me escapa entre los dedos. ¿Mis agradecimientos? Nada más que súper agradecida a las que han continuado y a las que no, me gustaría saber que no para mejorar. De hecho cada una de ustedes me anima con sus comentarios sinceros y no dañinos.

Bueno, ahora sí agárrense, porque finalmente viene el secretito que tanto nos ha estado carcomiendo. No será la gran cosa, no se entusiasmen, solo es... ¿Cómo decirlo? Lo más difícil que Kagome haya podido hacer, digo, contar un secreto que tanto nos carcome no importa si éste sea grande o pequeño para los demás, siempre es difícil.

A cada una les mando un MP para hacer más corto esto, además así me puedo explayar en mi comentario personal. Así que gracias a haru10, paovampire, Marlene Vasquez, Naty117 (mi querida desaparecida), Faby Sama, pame.30, Nai-Reedus, Desirena, Sasunaka doki, Sweetpeachpie, MisatoNara, morgiana de los 7 mares, Orkidea16 y Kagome de Taisho.

MirozK, no entendí tu comen, ¿yo Cristian? Jajaja estaría muy lejos de serlo. También gracias a las que no tienen cuentas pero que si me dejan RW, (solo me gustaría que algunas dejaran algún Nick para referirme a ellas). Maria, ¿Inuyasha que tiene que ver? Creo que estaremos a pocos capítulos de descubrirlo, solo un poco de paciencia. Marry, claro! Solo hay que tenerme paciencia n_n pero de que tiene fin lo tendrá. Shiroi5, Me alegro que la escapadita te haya gustado y bueno, Kagura saca lo peor de cada una verdad? Y Cecilia, amiga, que linda eres, me alegra que te haya gustado tanto para que lo continuaras a horas "no aptas" jajaja, espero te sigas actualizando, porque de veras que esto está que arde! Luego no acepto reclamos.

En fin, chicas! Gracias y ténganme paciencia como siempre, Gracias a haru10 quien siempre me recuerda que no las olvide ;)

Todos los disclaimer en el primer capítulo completamente detallados.

Advertencia: capítulo en primera persona, desde el punto de Kagome.


CAPÍTULO 36:
«PASADO»

Un olor bastante familiar y reconfortante inundaba mi cabeza, los ojos me pesaban como si pequeños sacos de arena estuvieran deteniéndome a que los pudiese abrir. Estaba apoyada en algo sumamente cómodo, necesitaba despertar.

•••••

Empecé a correr de manera desesperada, estaba sucia cubierta de lodo, el olor a semen que estaba por todo mi cuerpo me daba náuseas, me sentía sucia y no por estarlo físicamente sino porque lo era interiormente. La voz de Masaki suplicando por mi ayuda inundaba mis tímpanos, quería, necesitaba ayudarla, pero no podía o quizás realmente no quería. Me di cuenta en ese momento: estaba teniendo una pesadilla.

Quise despertarme, pero me era imposible.

Me encontraba con unas esposas en mis brazos y unos policías pegándome con la puntas de sus zapatos, me dolían las costillas, la cabeza y comencé a vomitar. Lo que salía de mi boca eran pastillas, anfetaminas, inyecciones y hasta un pequeño saquito de cocaína, ¿Qué era eso? Es una pesadilla, Kagome despierta... Me obligué, pero aun así mi voluntad parecía ser demasiado débil.

Sesshoumaru y mis padres estaban frente a mí, los veía a través de un grueso vidrio, me intentaban decir algo pero no escuchaba y no les entendía, vi como Sesshoumaru agachó su cabeza completamente decepcionado alejándose de mí, empecé a leer un papel que me dejaba con su perfecta caligrafía "Me das asco, aléjate de mí y nunca más me busques".

—Kagome... Kagome... Despierta pequeña...

Su voz era como un suave susurro cargado de ansiedad y dolor, me ardía la garganta al igual que mis ojos, pero al encontrarme con su mirada mágica cargada de preocupación, pasión y amor me sentía mejor, me envolvía en la burbuja de seguridad que tanto ansiaba.

—Pequeña ¿Estás bien?

Intenté reaccionar restregando mis ojos, ahora estaba bien, el tenerlo cerca me regresaba a mi realidad, porqué él lo era, era mi realidad ¿En qué momento él se convertía en mi todo?

—Te desmayaste en la fiesta. Un amigo médico te revisó al mismo tiempo que Totosai, dijeron que estabas bien, solo deshidratada, cansada y que necesitabas reposo, no dudé en tomarte en mis brazos y salir inmediatamente de allí, Sango estuvo de acuerdo.

Me aferré a su cuerpo intentando abrazarlo, pero él tenía razón, la limusina era completamente incómoda, así que tampoco pasaba mi control de calidad.

—Estamos estacionándonos, pronto estaremos en el pent-house. Espero no te moleste —negué.

Nos bajamos al instante en que Kawamaru nos abría la puerta mientras me deseaba que siguiera mejor, a decir verdad después de conocerlo ya no lo veía tan "caradura". Sesshoumaru me tomó en sus brazos y subimos por elevador. Apoyé cómodamente mi cabeza en su hombro. Me abrazaba como si fuera algo sumamente valioso y lo apreciaba.

—Después de nuestro último encuentro, Jakotsu se llevó toda la ropa que era para ti, deshicimos por completo el cuarto, ahora solo es uno vacío. Tengo dos habitaciones de huéspedes en la parte de arriba y una en la de abajo, puedes quedarte en mi habitación y yo me instalaré en la que tú quieras y en donde te sientas segura.

—T-te quiero... Conmigo... —conseguí articular.

—Kagome, ahora fue mi primer día con Totosai, él no es muy dado a recetar pastillas pero debido a mi insistencia me recetó unas, las compré antes de la fiesta, pero aun así no estoy seguro de tomarlas.

—Lo sé...

—¿El qué?

—Que Totosai... No es afecto a recetar pastillas a pesar que puede hacerlo... Él... Confía en la voluntad de cada persona... Y en la terapia...

—¿Investigaste sobre él? —negué.

—M-me gustaría darme un baño y luego... Hablar contigo... ¿Podemos hacerlo?

—Lo que tú quieras princesa...

Llegábamos hasta su habitación y me bajaba gentilmente sentándome en la cama. Me invitaba a que pudiera tomar una camiseta de él o cualquier cosa con la que me sintiera a gusto. Me desvestí y me limpié el rostro con un poco de dificultad ya que solo contaba con agua y jabón. La ducha y el descansar en la tina eran bastante reparadores.

Esa noche le diría todo, no importaba el qué.

•••••

Encontraba una camiseta blanca que a pesar de estar limpia tenía impregnado el olor tan peculiar de Sesshoumaru, ese con el que me sentía segura y totalmente cómoda. Vi el reloj y marcaba las 2 am, no era hora de empezar una conversación tan seria como la que estaba por tener, pero si no lo hacía, nunca lo haría.

Salí de la habitación, el ambiente estaba cálido, perfecto. Escuché las melodías de Richard Clayderman, eso me relajaba, me gustaba.

El pent-house era perfecto igual que Sesshoumaru ¿Tendría cabida yo en todo ello? Intenté recordar un poco sobre su relato intentando interpretarlo, un hijo no deseado que aparentemente era abandonado pasando por una o varias casas hogar hasta que su abuelo decidía llevárselo solo por conveniencia, ya que al conocerlo se daba cuenta que era sumamente inteligente y que podría continuar con su imperio, lo cual resultaba correcto. Encontró refugio en los brazos del BDSM, quizás algún tipo de control.

Obsesivo, dominante y sobretodo controlador, por eso necesitaba a mujeres que se convirtieran en sus sumisas para que acataran cualquier orden dictaminada, no eran novias para tomarlas de la mano y salir al cine, no alguien como yo. Una lágrima recorrió mi mejilla, la quité rápidamente para luego pasar mis manos por mi cabeza y mi cabello ¿Qué estaba haciendo? No el hecho de estar en su casa, sino de encontrarme en su vida. Me cuestioné.

Aparentemente él tenía un pasado traumático quizás nunca parecido a mi rebeldía que conllevaba a casi la destrucción de mi vida, pero traumático al fin y al cabo ¿Qué nos podía diferenciar? No era el pasado en sí, sino la familia, yo había tenido a mi madre para apoyarme y tenderme la mano para poderme levantar aunque no lo quería, inclusive y a pesar que en ese tiempo no deseaba ver a Suikotsu él siempre estaba muy al pendiente de todas mis necesidades ya que siempre me decía "Un padre no es solo el que engendra, sino el que cría", y eso había hecho conmigo.

Pero ¿Y Sesshoumaru? La escasez de amor era algo tan natural y normal que al encontrarlo quizás impactaba directamente sobre ese pasado, quizás la clave de todo ello podía ser alguien bastante cercano a él, probablemente su madre o su padre.

—Por un momento pensé que no saldrías.

El fuego de la chimenea ambientaba de manera romántica la inmensa sala, Sesshoumaru estaba sentado en unas pieles, todas mis dudas desaparecieron. Se levantó muy despacio tomando una copa para luego llenarla de alguna bebida, me instó a tomarla y pude sentir que era una hidratante.

—Totosai me dijo que necesitabas muchos líquidos, un suero con sabor fresa no te caerá nada mal. Yo odio tomarlos, pero cuando hay que hacerlo, por lo menos se tiene que hacer con estilo —dijo al enseñarme la copa de cristal.

—Pensé que habías dicho que el romanticismo no existía en tu reportorio.

—No hay flores ni chocolates —aseguró con ademanes invitándome a pasar para luego sentarme en el suelo sobre las cómodas pieles, traté de no pensar en el pobre animal dejando a sus hijos huérfanos a la intemperie, no quería arruinar el momento con "eres un asesino".

Apoyamos nuestras espaldas en los sillones tomando las bebidas sin decir una palabra. Acariciaba mi mejilla de manera tan tierna que parecía que la tocaba con el pétalo de una rosa.

—No tienes que esforzarte conmigo Sesshoumaru.

—Nunca lo hago —su respuesta fue inmediata y segura.

Las increíbles melodías de Clayderman resonaban en toda la habitación, yo las disfrutaba, era uno de los pianistas favoritos de Suikotsu, podía sentir como Sesshoumaru me tocaba delicadamente con cada compás marcado. Yo tenía los ojos cerrados imaginándome como la burbuja intangible nos rodeaba y nos protegía del pasado, y aunque era difícil de admitirlo, Kagura tenía razón, si quería honestidad también tenía que brindarla.

—Tal vez lo mejor sería que te fueras a dormir, Totosai dijo que necesitabas reposo —negué.

—Gracias... Pero no... Yo... Quiero hablarte sobre algo.

Volví a tomar un trago de mi suero con sabor a fresa ¿En qué momento me deshidrataba tanto al punto de llegarme a desmayar? Recuerdo haber desayunado algo junto a Sesshoumaru y Suikotsu, pero ¿Almorzado? ¿Cenado? Mi primer bocado era aquella diminuta crepa en el desfile, tenía que ser más cuidadosa en el futuro. Tomé aire y lo expulsé, estaba dándole muchas vueltas al problema.

—Yo... Tenía razón —mi fuerza se encontraba en lo más recóndito de mi conciencia y tenía que encontrarla aunque fuese en la oscuridad que mis ojos cerrados me brindaban—... La confianza es lo que le dará una opción de futuro a nuestra relación, no solo de parte tuya, sino que también... De mí.

No sabía cuál tendría que ser el principio, el cuerpo o el fin de lo que estaba a punto de decirle. Mi corazón volvió a subir a mi garganta, estaba demasiado nerviosa.

—T-T-Tengo que decirte algo...

Abrí lentamente mis párpados encontrándome con aquellos preciosos ojos dorados observándome detenidamente, no decía nada, estaba segura que me dejaría hablar sin presionarme.

—Suikotsu me dijo que lo conoces desde mucho tiempo atrás —asintió, quería una explicación y sobre todo una ampliación del tema, pero quizás no era el momento, sin darme cuenta volví a inhalar todo el aire posible para encontrar valor en alguna ráfaga—. Mi madre y él estuvieron casados durante algún tiempo... —me detuve, recordar ese pasado y sobre todo contarlo, aparentemente no eran tan fácil como lo creía porque mi voz se cortaba al decirlo en voz alta.

—¿Ese fue el hombre de quien me hablaste alguna vez que te había enseñado a tocar el piano? Aunque le dijiste otro nombre —sonreí sintiéndome feliz, se lo había comentado la primera noche que dormíamos juntos casi 3 semanas atrás, Sesshoumaru me prestaba atención.

—Jynx fue antes de Suikotsu, solo un novio o un "colega" como le llamaba mi madre en ese entonces, quizás estaba demasiado chica para percatarme de la mentira ya que era obvio no lo eran, ella estudiaba psicología y él era un músico —sonreí, a veces los padres se aprovechan de la inocencia de los infantes para decir algunas mentirillas piadosas o verdades complicadas—. Suikotsu fue después, cuando ya tenía una mejor conciencia de lo que sucedía a mí alrededor.

Tomé el último sorbo de mi copa y él me la llenó instantáneamente, estaba determinado a que terminara el líquido del bote que estaba envuelto en una manta como si de una botella de champagne se tratara.

—Desde los 8 años cuando Suikotsu empezó a salir con mi madre, él me agradó. Se casaron a menos de 6 meses de estar saliendo, después que cumplí los 9, quizás la mejor época de mi vida —recordé con nostalgia como era jugar inclusive hasta con mis muñecas con él—. Cuando tenía 14 no sé qué fue lo que les pasó pero ya no eran felices... Masaki, una de mis mejores amigas estaba atravesando por el divorcio de sus padres y se refugiaba detrás de la droga, el alcohol y el sexo.

Mordí una de mis uñas recordando a Masaki y detuve mi relato, mi corazón parecía que se divertía subiéndose a una montaña rusa, pero para mí era algo asfixiante.

—¿Por la situación te sentiste identificada con ella? —asentí bajando mi mirada.

—Siempre... Le tuve miedo al sexo inclusive más que al alcohol y a las drogas. En ocasiones mi madre jugaba conmigo y mis muñecas, cuando lo hacía casi siempre intentaba integrar una historia en ello, una chica guapa conociendo a un chico y acostándose con él, 9 meses después un hijo a quien ella no podía criar; claro, no lo planteaba de esa manera exactamente ya que hubiese sido completamente traumático, sino que era de alguna manera divertida para que yo lo pudiera entender, por lo menos de manera subliminal.

—¿Te daba miedo el sexo? —era algo vergonzoso pero cierto. Mi madre me explicaba que entre una pareja —hombre/mujer— tenía que existir una relación sexual para poder concebir, inclusive en la clase de educación sexual lo decían, y sobre todo tenía que hacerlo en ciertos días de su ciclo menstrual para quedar embarazada, pero por muy absurdo que pareciera, sí, le tenía miedo.

Asumí que se reiría al instante en que se lo reconfirmaba, pero no se asomaba ni siquiera una pequeña mueca, al contrario solo había ternura en su rostro. Me dio ánimo de continuar.

—Poco a poco... Me fui haciendo más amiga de Masaki, era jovial, una de las más populares del colegio, muy hermosa y sobretodo con un novio muy rico que siempre la llegaba a recoger en su auto último modelo, todo un prototipo de novela romántica —suspiré—. Para ese tiempo Suikotsu ya no dormía en la casa, solo pasaba a verme cuando mi madre no estaba, para mí era obvio que estaban separados.

Varias lágrimas recorrieron mi rostro, sentía como el nudo en mi garganta se endurecía, tomé otro trago mientras Sesshoumaru acariciaba uno de los mechones de mi cabello. Estaba sumamente nerviosa.

—Empecé a ir a fiestas diciéndole a mi madre que me quedaba a dormir en casa de mis amigas, lo cual solo eran mentiras. Conocí a los amigos del novio de Masaki, uno quería acostarse conmigo pero le hice ver que yo no lo quería y después de un tiempo dejó de insistir —mi corazón latió más fuerte—. Ellos tomaban toda clase de licores e ingerían cualquier estupefaciente que salía a la venta, yo nada más simulaba que lo hacía para poder estar adentro del círculo, aunque nunca probé nada, no me gustaba ni el alcohol ni las drogas, pero en las fiestas, algunas veces, las cosas se salían fuera de control...

Imaginé que me preguntaría ¿Cómo? Pero no dijo nada, solo sostuvo mi mano. Mi voz se empezó a quebrar.

—El... Señor Matsuo Terada era el psicólogo del colegio... Intentaba ayudarme teniendo sesiones privadas conmigo... Sabía que yo tenía demasiado rencor a todo, que mi rebeldía se estaba saliendo de control... Llamó a mi madre varias veces, pero yo siempre fingía poniendo mi mejor cara por lo que ella siempre decía que quizás estaba exagerando... Un día nos escapamos del colegio... Unos maestros con unos agentes de la policía nos encontraron... Yo... Nosotros... Estábamos en un campo fuera de la ciudad, con el novio de Masaki, sus amigos y ella... Mi amiga estaba completamente drogada y había sido violada por todos ellos... —hice una pausa conteniendo mi llanto intentando borrar las pocas imágenes que tenía de mi amiga.

—¿Te hicieron algo? —negué con todo el dolor que el recuerdo me provocaba.

—No de la manera que crees —cerré mis ojos llevando mi mano a mi boca, quería vomitar—. Según lo que dijeron, ellos le ponían cocaína a unas tabletas de chocolates que nos regalaban... No... No recuerdo que fue lo pasó, de hecho durante algún tiempo quise hacerlo pero lo único que he tenido siempre son pequeños fragmentos que no estoy segura si sucedió o no... O si todo eso ha sido influenciado por las historias que me contaron.

—Kagome... —sabía lo que me diría, que no era necesario que continuara, pero tenía que hacerlo.

—L-Lo poco que recuerdo, es que era yo... Quien sostenía las manos de Masaki... Era yo quien le decía que... Todo iba a pasar rápido... Era yo... La que le decía... Que mejor disfrutara... —quise tirarme al suelo a llorar desconsoladamente, pero las palabras de Kagura regresaron como una bofetada a mí "Como una buena niña buscarás las faldas de alguien para llorar".

—Y te culpaste por ello —me dijo con ternura en donde sus palabras "no fue tu culpa" estaban implícitas, pero negué.

—Intenté tomar toda la responsabilidad pero... No podía recordar nada en ese momento —le aseguré encogiendo mis hombros—, de hecho los médicos no entendían porque yo continuaba siendo virgen mientras que a mi amiga estaba siendo tratada por... Algunas enfermedades venéreas y un posible embarazo. Masaki tampoco lo recordaba, ella inclusive tenía más psicotrópicos en su interior que yo —tragué nuevamente mis lágrimas.

—¿A eso te referías cuando en tus mensajes me decías que tú también tenías problemas? —eso quisiera.

—No del todo —mis lágrimas salieron y no las pude contener—... Yo... Y-yo i-intenté... Matar a Akio... El novio de Masaki.

Me fue imposible detener mis lágrimas y lloré desconsoladamente. Sesshoumaru me soltó la mano levantándose dejándome sola en el suelo, sentí desfallecer. Todo había terminado, lo sabía.

Sentí que los segundos eran minutos, los minutos horas y las horas días. Todo pasaba demasiado lento. Sesshoumaru regresó sentándose frente a mí con un pañuelo con el cual me retiraba las lágrimas. Abrió una botella con agua y me la sirvió en un vaso instándome a tomarla.

—Esos hijos de puta ¿No hicieron otra cosa nada más que drogarte? —asentí un poco más tranquila, no se había ido, solo se levantaba para traerme algo y reconfortarme de alguna manera, parecía una tonta, pero eso me daba un poco de felicidad.

—Lo único que necesitaban... Era... Algún tipo de coartada... Si no era violación... Era un sexo consensuado en donde dábamos la autorización para que sucediera lo que fuera... Y con eso... Las únicas culpables del resultado... Éramos nosotras.

—Eso les garantizaba que no los denunciaran —moví la cabeza afirmando su conjetura, tomé otro trago de agua.

—Al regresar al colegio algunos se compadecían de mí pensando que me habían violado y otros me repudiaban porque yo era cómplice del abuso al que Masaki había sido sometida. En el lapso de 4 meses mi vida cambiaba radicalmente, para ese momento todos me trataban como una paria y yo me sentía como tal. Cada noche soñaba con eso, pequeños fragmentos nada más, en donde era yo quien amarraba las muñecas de Masaki y quien la obligaba a disfrutar. Soñaba que me besaba con Akio mientras lo hacían y todo eso me atormentaba.

—Pero ¿Eso era lo que te habían contado no? ¿O fue lo que sucedió?

—A ese instante no sabía que era verdad o que era mentira... —respondí con pesar—. Masaki se recuperó casi a los 4 meses, obviamente para ese momento su padre le ganaba la custodia a su madre y se la llevó a otro país, nunca me enteré a cual. Me quedé sola y confundida.

—¿No enjuiciaron a esos cabrones?

—No podían... Masaki... Era drogadicta y en más de una ocasión ella se acostaba con uno de los amigos de Akio, además su madre ya la había castigado porque le encontraba cocaína en su habitación pero era obvio que siempre argumentaba que era de alguien más que no era de ella; todos tenían antecedentes previos pero por su dinero nunca les hacían nada. Al final se concluyó que aquella vez solo se había salido de control la situación.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo al recordar lo que continuaba.

—Después de un tiempo, finalmente tuve el valor de hablar con Akio y su relato era que mi personalidad al estar drogada cambiaba, alegó que los incité y los alenté para que eso sucediera. Caí en una extrema depresión, al punto de quererme suicidar tomando pastillas, pero mi cuerpo no las resistía y al instante las vomitaba, inclusive intenté hacerme daño pero no podía, era algo frustrante. Dejé de ir al colegio, aborrecía la comida, la vida, todo. Fumiko, el chico que había querido acostarse conmigo me contaba una historia muy diferente.

Sesshoumaru continuaba callado completamente atento a mi relato.

—Akio quería tener relaciones conmigo, pero era obvio que Masaki no se lo permitía, así que ese día para vengarse de la negativa de su novia nos drogó a ambas y me amenazó diciendo que si no hacía lo que él ordenaba me violaría por cada orificio de mi cuerpo hasta que él se cansara y luego lo harían todos sus amigos, que me quitaría mi virginidad y que lo recordaría hasta el día de mi muerte, que nunca disfrutaría el tener un hombre cerca porque cada vez que lo hiciera lo recordaría a él —odiaba a Akio más que a cualquier otra persona—. Fumiko me dijo que yo lloraba y no paraba de hacerlo durante todo el acto suplicando porque dejaran en paz a Masaki. Me enfurecí, el maldito de Akio me había manipulado y despertó algo en mí que jamás debería de haberlo hecho.

—Kagome... —dijo con sumo dolor retirando las lágrimas de mis mejillas.

—Esa noche Akio daba una fiesta, yo había pasado investigando muchos detalles esa tarde para que mi plan pudiese funcionar —recordé con odio—. Aparecí en su casa intentando seducirlo diciéndole que había recordado fragmentos de aquella tarde con Masaki y que eso me excitaba, que lo había pensado y que necesitaba hacer el amor con él. Era un tonto drogadicto con una erección perenne, era fácil convencerlo.

Me dio asco el volver a recordar aquella escena, yo detestaba tenerlo cerca, pero para que mi plan funcionara necesitaba que él creyera que me gustaba.

—Yo llevaba una botella de cerveza, de vidrio, tenía que actuar rápido y por impulso. Al momento en que él cerraba la puerta yo la quebraba para luego metérsela en el estómago, estaba ofuscada y no pensaba con claridad, pero no le hacía mayor daño, era más grande y fuerte que yo.

Tomé aire para darme valor.

—Me quebró la nariz y me rompió un pómulo... De no haber sido porque Fumiko entró a la habitación quizás me hubiese violado y probablemente matado. La policía llegó y llamaron a mi madre y a los padres de él. Akio argumentaba que yo lo había querido matar por lo que le había pasado a Masaki, abrieron un caso y con ello encontraron la oportunidad de registrar cada objeto personal y dieron con mi diario en el que decía que lo odiaba y quería verlo muerto. Los padres de él me llevaron a juicio.

Detuve mi relato y me levanté de un solo golpe dirigiéndome al gran ventanal del salón. Las luces de todos los edificios pululaban centellantes como si la vida fuera perfecta, pero no lo era. Mi reflejo en el vidrio era deprimente, quería parar pero necesitaba contarle todo hasta al final. Me di la vuelta para volverlo a ver otra vez.

—Fumiko estaba convencido que Akio estaba obrando mal, según él si me quería de verdad y no podía permitir que me arruinara la vida, así que testificó y contó toda la verdad sobre el caso de Masaki, aseguró que yo era incapaz de cometer un asesinato y que él había sido un cobarde porque estaba viendo todo detrás de la puerta, que Akio me había golpeado primero y que yo solamente me defendía provocándole la herida.

—¿Te defendió a pesar que él podía resultar culpable? —asentí.

—Se abrió un juicio y todo su grupo se encontró culpable del caso de Masaki y los obligaron a cumplir 1 año de trabajo social.

—¿Sólo trabajo social? —preguntó con furia en sus palabras

—Sí, todos ellos... Tenían mucho dinero y a pesar que sus padres sabían que todo aquello era verdad tampoco iban a permitir que sus hijos cayeran en la desgracia de ir a la cárcel o algo parecido.

—Se perfectamente lo que el dinero es capaz de hacer... —aceptó con algo de vergüenza.

—Mi caso hubiese salido intacto, pero el Sr. Terada dictaminaba que yo empezaba a tener un desequilibrio mental, argumentaba que mis emociones opacaban mis acciones al punto de actuar sin pensar. El Estado tomó su declaración y dictaminó que tenía que estar en terapia durante dos años, evaluándome cada 6 meses el progreso con un médico que ellos designaran.

—Fue así como conociste a Totosai.

—Sí. Tuvimos que mudarnos a Kioto en donde estaba ejerciendo el Dr. Totosai, y durante esos dos años me inscribieron a una nueva escuela y estuve en terapia con él. Totosai me diagnosticaba como un caso de trastorno bipolar, el cual podía llegar a ser crónico sino me llegasen a tratar. Llegué a odiar mucho al Sr. Terada ya que por su culpa mi vida se había arruinado, pero después se lo agradecí ya que en realidad hubiese sido lo contrario de no haber sido por su intervención.

—¿Luego regresaste a Hong Kong? —asentí.

—Totosai decía que era lo mejor para mi recuperación, tenía que regresar a mis orígenes, aunque recomendaba que lo hiciera en una escuela diferente en donde nadie conociera mi pasado para que éste no me atormentara y así lo hicimos. Mi madre y Suikotsu pagaron una buena cantidad de dinero para que me aceptaran obviando mi pasado y que éste se omitiera en mis registros, el director lo aceptó con la condición que yo tenía que mantener un récord impecable durante mi estadía y así lo hice, siempre fui el primer lugar tanto en disciplina como en el estudio, era el ejemplo de todos.

Por muchos años me rehusé a pensar en ello, pero Sesshoumaru necesitaba conocer la verdad.

—A eso me refería cuando te decía que yo también tenía problemas... La verdad no pude pensar en ello hasta que perdí mi control con Kagura la noche de la fiesta de Ayame... Es probable que mi caso se esté repitiendo, de hecho... Le escribí a Totosai para contárselo.

Caminé alejándome de él, todo terminaba y a diferencia de lo que pensaba me sentía ligera como una pluma, como si el gran peso que había estado sosteniendo en mis hombros hubiese desaparecido por arte de magia. Intenté buscar la reacción de Sesshoumaru pero el reflejo de sus ojos solo indicaba que estaba dolido, decepcionado. Sonreí tristemente.

—No sé si puedas llamarme un taxi o decirle a Kawamaru que me lleve a mi casa, odiaría salir sola a esta hora.

Empecé a caminar triste pero satisfecha, Sesshoumaru y yo finalmente terminábamos, quizás era lo mejor.