Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, cuya historia y personajes han inspirado este fanfic.
No sabes lo que tienes… hasta que lo pierdes.
XXXIV
— ¿Qué opinas de esta?— levanté la vista del portátil para ver que Edward levantaba un catálogo de Ikea abierto por la página del apartado infantil. Señalaba con el dedo un armario con cajones y puertas de colores brillantes.
Desde que habíamos vuelto de Forks Edward estaba obsesionado con arreglar la habitación de Sean, en la que ahora había un sofá cama, una cómoda y unas cuantas cajas de colores de cartón. Todo, según él, con vistas a que en el futuro 2 niños en esa habitación.
Suspiré.
— ¿Por qué no se lo preguntas a él? Es su cuarto.
—Si, pero pronto será el cuarto que tendrá que compartir.
—Ni siquiera estoy embaraza Edward.
—Pero lo estarás, antes o después. ¿Qué opinas de este?, si es una niña quedará más... ¿bonito?
Miré que me señalaba un mueble similar en colores pastel.
—Opino que a Sean no le va a gustar que una de las puertas sea rosa, Edward.
— ¿Qué te gustaría tener?
Le miré unos segundos antes de suspirar y volver a llevar la mirada a la pantalla del ordenador.
—Me da igual.
—Ya... pero... por experiencia sé que siempre hay una preferencia.
—De momento quiero quedarme embarazada, Edward, no quiero fantasear, nuestras madres y tú ya lo hacéis por mi.
Pude oír como se levantaba, cerré el portátil y no le miré hasta que se puso de cuclillas a mi lado.
—Bella... vamos...
—Estoy bien, es solo que mi madre solo habla de cosas que tengo que comprar...
—Tenemos que comprar—suspiré.
—Tenemos que comprar. La tuya ha hecho ya 5 jerseys de punto en colores neutros.Y tú ahora con muebles y...
—Hay que arreglar esa habitación Sean no puede dormir en ese sofá-cama de por vida.
—Lo sé... compra los muebles para él, pensando en él, Edward no en un bebé que ni siquiera hemos concebido todavía.
— ¿Qué escribes?
— ¿Qué?
— ¿Por qué no quieres que lo vea? Has cerrado la pantalla.
—Oh...—suspiré y abrí la pantalla dejando que Edward viese lo que aparecía en ella.
Edward observó en silencio la página sobre información sobre distintos métodos de reproducción asistida.
Después se puso de pie y se sentó frente a mí en la mesa.
No era capaz de descifrar su expresión, no sabía si estaba enfadado, ofendido o simplemente sorprendido.
—Edward... yo...
— ¿Por qué no me has consultado?
—Solo estoy leyendo... solo quería... no sabía... yo...—suspiré y cerré los ojos—y si hay algún problema... en mí.
—Bella no tiene porque a ver ningún problema.
—Ya, pero... bueno está claro que si hay algún problema... no eres tú.
—También podría haberlo en mí.
—Tu tuviste a Sean.
—Si, pero eso no implica...
—Solo estoy cansada de llevarme un disgusto cada mes.
— ¿Te ha venido el periodo?—Asentí.
Edward suspiró y apoyó los codos en la mesa apoyando la cabeza en sus manos.
—Podríamos pedir una cita, ¿solo para... ver?
—No quiero concebir mi hijo en un laboratorio—susurró.
—Gracias—dije levantándome bruscamente de la mesa dirigiéndome hacia nuestra habitación.
—Bella, espera, eso ha sonado fatal, lo sé, lo siento, no era mi intención, es solo que me gustaría forma parte del proceso y haciéndolo así... bueno, no es lo mismo—Edward me detuvo antes de cruzar la puerta de nuestro cuarto.
—Quizás deberíamos dejar de intentarlo durante un tiempo. Quizás sin la presión...
— ¿Es lo que quieres?
—No lo sé.
Edward me abrazó y besó mi pelo mientras yo hundía mi frente en su pecho.
Que poco tacto Edward... de verdad xD (que mala soy... prometo que pronto los embarazo)
