Les costó levantarse, abrazados, besándose y dedicándose caricias, ambos sabían que después de esa larga "luna de miel" se terminaba eso de estar pegados el uno al otro todos los segundos del día, pero ninguno quería decirlo, únicamente estaban ahí, en silencio, piel contra piel. Hasta que ella decidió hablar
- No me importaría quedarme aquí hasta que llegue la hora de ir al aeropuerto, pero me gustaría conocer Versalles antes de irnos.
- Si – le dijo él besándola – preparo mis cosas mientras te duchas y luego lo haces tú mientras me ducho yo.
- Si – respondió ella cogiéndole del brazo mientras él se levantaba y volviendo a besarlo
- Vamos amor… te espera Versalles, si sigues así no saldremos del hotel.
Ella le dejó levantarse, viendo como se dirigía al armario para preparar sus cosas. No sabía como decirle que esa noche ella se quedaría en su casa, tendría que deshacer maletas y prepararse para volver a comisaría, y aunque no volvería al día siguiente, prefería dormir en su propia casa y poder dejar todo preparado para enfrentarse de nuevo a la vida de siempre… aunque ya no sería la vida de siempre.
Él pidió que les llevasen el desayuno mientras ella se duchaba, y llamo por teléfono al chófer que les había traído el día anterior, para que estuviese listo para ir a Versalles y pasar la mañana allí. Acordó con recepción la reserva de una mesa en el propio restaurante del hotel para el medio día, y cuando ella salió de la ducha, él no había terminado aún de recoger sus cosas.
- ¿Se puede saber que has estado haciendo?
- ¿Pensar en ti? – le dijo abrazándola – y luchando para no entrar a enjabonarte.
- Venga, ve a ducharte, ya termino yo tu maleta.
- ¿Lo harás?
- Claro… y elegiré tu ropa para hoy… sin quejas… - el lanzó una carcajada
- He pedido el desayuno, deben estar a punto de traerlo
- Date prisa o no te dejaré nada, estoy hambrienta
- Elige también la ropa que llevaré en el avión, cuando volvamos supongo que me daré una ducha y me cambiaré, a ser posible algo cómodo y de abrigo ¿vale? – ella asintió mientras le empujaba hacía el baño
Cuando bajaron a la recepción, su chófer les esperaba allí y se encaminaron hacía el coche. Mientras salían de París, ambos iban en silencio, cogidos de la mano, cada uno mirando por su propia ventanilla.
- Kate
- ¿Mmm?
- ¿Qué ocurre? ¿Es porque volvemos a casa? – ella le miró asintiendo
- Supongo que si
- Pero si estamos así, no podremos disfrutar de lo que nos queda ¿Por qué no te olvidas y sonríes un poco? Te prometo que viajaremos más… todos los fines de semana si quieres… el próximo, si tu quieres, podemos ir a mi casa de los Hamptons..
Ella siguió mirándole y le sonrío
- Tienes razón, pero no puedo evitarlo…
- Inténtalo por mi
- ¿Quieres que te diga lo que vamos a ver hoy? – le dijo animándose
- Soy todo oídos pero… ¿no dijiste que no lo conocías?
- No tuve tiempo… pero lo preparé.
- Vamos profe…
- Versalles es una pequeña ciudad a las afueras de Paris, a unos veinte kilómetros, fue sede no oficial del gobierno durante unos treinta años, en la época de Luis XIV, a finales del siglo XVII y principios del XVIII, cuando murió el monarca y mientras su hijo Luis XV llegaba a su mayoría de edad, la corte volvió a Paris, pero en cuanto este alcanzó el trono, volvieron a Versalles otro periodo de unos setenta años, hasta finales del siglo XVIII cuando los ciudadanos de Paris obligaron al Luis XVI volver a la capital efectiva, puesto que Versalles nunca fue considerada capital, aunque se manejase el destino del país desde allí durante el reinado de tres monarcas.
Un siglo después, a finales del XIX, y tras la caída de Napoleón como Emperador, el gobierno volvió a ir a Versalles, esta vez obligados por las revueltas de París, se discutía si eran república o si volvían a instaurar una monarquía, donde reinarían los borbones, que son los actuales monarcas en España. Finalmente, ganó la república. Durante casi diez años Versalles fue de nuevo la capital no oficial de Francia.
Me gustaría conocer su Palacio, donde se firmaron muchos pactos importantes, entre ellos en 1738 el que concedía Inglaterra a Estados Unidos para su independencia, o el II Reich donde Alemania fue declarada Imperio y como no el famoso Tratado de Versalles que puso final a la Primera Guerra Mundial.
- Siguen maravillándome tus conocimientos sobre historia… cuéntame como es el Palacio
- No seas bobo, ya te he dicho que me lo preparé
- Si pero aún te acuerdas… yo ya lo habría olvidado.
- Lo dudo, tú eres escritor, no olvidas nada.
- Bueno… profe, ya sé que no te gustan los halagos, continua, me resultan muy instructivas tus enseñanzas
- El palacio… fue construido en tres etapas, seguidas y encomendadas por monarcas diferentes, se construyó en treinta años, y es de tal magnitud que en su interior llegaron a vivir veinte mil personas. Al principio era un pequeño palacete de caza, después fue ampliándose en dos alas laterales, dejando en su interior una plaza de armas al cerrarse completamente. Consta de tres plantas, y tiene un gran jardín italiano, construido en su segunda etapa. En la tercera se construyo una capilla de dos alturas, la más alta destinada a la familia real, que fue copiada después en otro Palacio, el Real de Madrid. El jardín es majestuoso, organizado y lleno de esculturas y fuentes, muy cuidado en su zona más cercana al Palacio y más asilvestrado según se aleja del palacio. Para que te hagas una idea, tiene veinte kilómetros de caminos y más de doscientos mil árboles. Para poder alimentar todas las fuentes que tiene, se desvió el agua del Sena mediante un ingenio llamado Máquina de Marly, que bombeaba el agua hasta allí.
- Espero que no quieras recorrerlo entero…
- No tendríamos tiempo… me conformaré con un paseo abrazada a ti.
- Concedido. Sigue…
- Dentro del recinto, y formando parte del patrimonio de la humanidad junto al Palacio y a los jardines, esta el Gran Trianón y el pequeño Trianón. Primero fue edificado el pequeño, era un conjunto de zoológico, jardín, invernadero y escuela botánica, lo empezó Luis XV, Madame de Pompadur, la favorita del monarca, hizo construir un castillo, y allí cenaban y pasaban mucho tiempo juntos y posteriormente Luis XVI regaló todo el conjunto a su mujer María Antonieta. El gran Trianon, también fue construido por Luis XV, pero esta vez pasaba allí sus horas con Madame de Montespan…
- Vaya con Luis XV… - ella sonrío
- Si… ¿continuo?
- Claro
- El gran Trianón, fue construido porque el pequeño era frágil, al estar revestido de porcelana. El gran Trianón es de mármol. Fue ocupado por Napoleón. Aún es utilizado para grandes recepciones. Su estilo es clásico francés con toques italianos. No escatimaron en costes, mármol rosa para las columnas, de carrara para los capiteles, los muros de piedra dorada… tiene una galería que comunica dos de sus edificios, y que rodea por completo el patio. La verdad es que ya no me acuerdo de mucho más – le dijo ella - ¿lo he hecho bien?
El chófer la miró por el retrovisor y no pudo evitar una sonrisa
- Señorita – le dijo con su perfecto inglés y su encantador acento – disculpe mi intromisión pero lo ha resumido perfectamente. La mayor parte de los turistas vienen a hacer fotos bonitas sin saber lo que realmente vienen a ver, ni molestarse por su historia.
El chófer comprobó por el espejo como ella se sonrojó dándole las gracias con timidez y Richard la besó en la cabeza.
- Ella es así – le dijo al chófer sonriendo
No tardaron en llegar. El chófer sonriente, le abrió la puerta a Kate, y ella volvió a sonrojarse.
- Parece mentira que seas inspectora de homicidios en la gran Nueva York, te enfrentes a diario a asesinos y te sonrojes así por un cumplido.
- Bueno, tu lo has dicho… soy así.
Él pasó su brazo por encima de los hombros de ella y la pegó a su cuerpo, Kate por su parte, volvió a meter su mano en el bolsillo trasero de él, mirándole y sonriendo, habían descubierto que esa forma de abrazarse era la más cómoda para caminar, y a ambos les gustaba sentirse tan cerca.
Accedieron al interior del Palacio, visitando las estancias, admirando las obras de arte expuestas y la magnitud de la riqueza. Kate le llevo hasta la galería de los espejos, había sido construida sobre una antigua terraza, y por sus diecisiete ventanas, repartidas a lo largo de setenta y cinco metros de galería, entraba la luz que era reflejada mediante trescientos cincuenta y siete espejos (que conformaban diecisiete principales), dotando a la galería de una inmejorable luz natural. La fabricación de los espejos realizada por artesanos franceses, cobro tal importancia, dada la calidad y el tamaño de los mismos, que se llego a prohibir que se importasen de Venecia. Se vieron reflejados de cuerpo entero (algo imposible hasta la fecha de esta galería) y comprobaron como los jardines del palacio parecían reproducirse por toda la galería, al igual que las pinturas que Kate le instó a mirar en el techo, de doce metros de altura estaba cubierto por completos de pinturas, de una técnica denominada marouflage, que consistía en pintar sobre lienzo para luego pegarlo en la bóveda. Eran treinta lienzos sobre Luis XIV. En ocasiones, el monarca exhibía su gran trono de casi tres metros de altura sobre un lienzo tejido en hilo de oro.
Admiraron las esculturas de la sala, de mármol y dedicadas a dioses de la mitología clásica, Baco, Venus, Hermes, Némesis… cada una de ellas cerca de un busto de mármol de emperadores romanos. El mobiliario original había sido devastado durante la revolución francesa.
- En esta sala recibieron a Kennedy y Jaqueline en 1974 – dijo Kate
- ¿De eso te acuerdas porque lo viste en la tele? – le dijo él
- Viene aquí – le dijo levantando el libro que habían comprado junto a la entrada – aunque deberías acordarte tú, que eres lo suficientemente mayor yo no había nacido aún ese año … 1974 creo que mis padres ni se conocían– le dijo muy seria y pensativa
Él la miró, ella lo había dicho sin pensar, la abrazó riendo sonoramente, contagiándola su risa y provocando las miradas de otros turistas que admiraban la sala en silencio
- ¿Qué he dicho? Calla Castle o nos echarán… - le dijo ella y fue silenciada por un beso.
Salieron de la sala de los espejos evitando así que el resto de turistas se enfadasen
- Lo siento – le dijo él – me ha entrado la risa tonta - ella le miró moviendo la cabeza y girando sus ojos hacía arriba en esa mueca que tantas y tantas veces le había hecho en el pasado
Decidieron visitar otras estancias del Palacio, decidieron ir al "gran apartamento del Rey" descubriendo rápido porque le llamaban así, pues se componía de 7 salas, cada una de ellas de una temática diferente y todas ellas dedicadas a la mitología clásica (Salones de Abundancia, Venus, Diana, Marzo, Mercurio, Apolo y Guerra). Toda la pared estaba recubierta de mármol, y revestidas de tapices y pinturas que representaban diferentes escenas que ensalzaban al Rey.
- El mobiliario del Rey estaba realizado en plata – leyó Kate – quedan muy pocos de los muebles originales, pues tuvieron que fundirlos cuando el tesoro necesito dinero y lo convirtieron en monedas en tan solo cinco meses..
- La guerra es un arte que destruye todas las otras – dijo Richard
- Hey… eso lo dijo el Rey Luis XIV – le dijo Kate
- Si… grandes palabras ¿verdad?
- Tú sabes más de lo que dices… - le dijo entrecerrando los ojos
- Puede ser… - le dijo mirándola y sonriendo
- Castle… ¿Tú ya has estado aquí verdad?
- Tu no me preguntaste, no te he mentido – le dijo suplicante
- Castle… ¿Vas a compartirlo con el resto de la clase? –le apremió
- ¿La profe va a regañarme?
- No seas bobo
Él volvió a reírse como en la sala de los espejos. Y ella le pidió que parase en silencio, con gestos. Cuando él se hubo calmado le dijo
- Lo siento, de verdad, lo siento. Tan sólo me acordaba.. estuve aquí y …
- ¿Y?
- Si no salimos no podré contártelo, me entrará la risa… vamos fuera, luego volvemos a entrar para ver la estancia de la reina.
- No, luego me lo cuentas cuando salgamos por el jardín, tenemos poco tiempo ¿recuerdas?
- Esta bien, ya paro
Llegaron hasta El gran apartamento de la Reina, que constaba de cinco estancias, la habitación de los guardias, la antecámara del gran cubierto, la habitación de los nobles, el dormitorio y el salón de la paz. En estas estancias la reina recibía a las damas de la corte y concedía audiencias privadas. El mobiliario existente era prácticamente el original del siglo XVIII. Los techos estaban decorados con pinturas dedicadas a divinidades, pero básicamente femeninas. Estudiaron la estancia, mirando la puerta por la que se decía que María Antonieta huyo de los amotinados cuando irrumpieron en su habitación y que concluyó con la detención de toda la familia Real.
De vez en cuando Kate le miraba, viendo que él contenía como podía la risa. Se preguntó que clase de gamberrada habría cometido para tener ese ataque de risa. Pensó que de adolescente tuvo que ser insufrible y compadeció a Martha por ello, afortunadamente Alexis no se parecía a ninguno de sus padres… ahora entendía porque se casó con Meredith, en aquella época debían estar igual de locos, aunque a él pareció llegarle un poco de cordura cuando nació Alexis… se preguntó como serían sus hijos si alguna vez los tenían… sacudió la cabeza alejando el pensamiento, aún no sabía si él sería capaz de permanecer a su lado y ya estaba soñando con formar una familia...
No se dio cuenta que él la estaba observando, y cuando lo hizo él, como si intuyese sus pensamientos, la abrazó y la beso en la mejilla
- Te amo Kate – le dijo y la abrazó por el hombro encaminándola hacía fuera de aquellas estancias- vamos a ver un cuadro dedicado a ti
La dirigió hasta la exquisita y opulenta ópera. Él fue quien explicó que fue construida bajo el mandato de Luis XV, a la muerte de su amante Madame de Pompadur, que era gran aficionada a las artes, fue inaugurada para celebrar la boda de su hijo con María Antonieta. Le explicó que aunque pareciese que estaba construida con mármol, no era así, y que en realidad era de madera con pintura simulando este material. Le explicó que una de las partes de aquel edificio fue hecho con un estilo que luego se conocería como Luis XVI, aunque el resto del conjunto era neoclásico. El teatro tiene capacidad para setecientas personas, y una excelente acústica, aunque a pesar de esto, no era utilizada a menudo, dado el alto coste que suponía el hacerlo. La decoración está basada en Apolo y los dioses del olimpo.
- Mira – le dijo señalando el lienzo techo – Apolo y sus musas….
Habían recorrido gran parte del Palacio, que empezaba a aburrirles, saturaba tantos datos y tantas estancias. Decidieron salir a los jardines, visitar fuentes, paseos y el gran lago, y quizás les diese tiempo para poder ver el pequeño y gran Trianón antes de regresar a París.
En cuanto salieron al jardín, él la abrazó por el hombro y ella metió la mano en su bolsillo trasero.
- ¿Me lo cuentas ya o tendré que hacerte un tercer grado? – le instó
- Si… – le dijo volviendo a reír – ya te dije que pase aquí unos días con mi madre y un amigo, viajamos por una obra de teatro donde participaba la gran Martha Rodgers. Ella se ocupó de contratarnos las visitas, aunque Michael y yo no teníamos ningún interés en los monumentos de París, a esa edad nos interesaban otras cosas…
- Ya imagino… chicas ¿no?
- Y juerga… mi madre llegaba muy tarde al hotel, no estábamos controlados… nos envió aquí y cuando llegamos a la galería de los espejos… nos reflejamos en ellos… digamos que… -dijo sin poder evitar las carcajadas -nos interesaba muy especialmente reflejar nuestros traseros en ellos….
- Rick! ¿fuisteis capaces? – le preguntó Kate contagiada de su risa imaginando el momento.
- Vaya que si… un vigilante uniformado nos echo de la sala –dijo entre risas- y amenazó con llamar a la policía, entonces apareció uno de los administrativos que viajaba con la compañía de mi madre, y se hizo cargo de nosotros, nos obligó a visitar todo el palacio con él, y con un guía… y no puedes imaginar cuando llegamos…
- ¿La bronca de Martha?
- Ufs… yo creo que fingió que la daba un ataque de histeria y se desmayó en el hotel…- dijo riendo – Michael y yo aprovechamos para volver a irnos mientras el pobre contable la atendía…
- ¿Cómo pudiste?
- Bah… ya conoces a mi madre. Cuando le digamos que hemos estado aquí, ya verás como exagera la historia y dice que ese día casi muere.
- Castle, eras un gamberro.
- Siiii –le dijo con una gran sonrisa de orgullo – como te dijo mi madre.. la culpa era de ella…
- No seas caradura… debió de ser duro para ella criarte sola…
- Bueno, yo lo he hecho con Alexis y el resultado es bien distinto… solo consiste en estar día a día…
- Rick…
- Adoro a mi madre, pero no llevé una infancia normal… un niño debe estar con sus padres y a ser posible con ambos… –le dijo mirándola fijamente a los ojos
Hicieron un silencio y él continuo
- El día que tengamos hijos me gustaría que les dediquemos tiempo… sé que tu trabajo… yo me ocuparé, pero quiero que estemos juntos… ¿querrás tener hijos verdad? – le dijo al ver la cara de ella y se paró en seco
- Rick…
- Yo siempre he pensado que te gustan los niños ¿no es así?
- Rick…
- Vale, tranquila… olvídalo – le dijo con una mirada un tanto triste
- Rick, escúchame – le dijo en voz alta pero sin llegar a gritar
- Perdona… te escucho
- ¿No crees que vas demasiado deprisa Rick?
- No te he dicho que sea ya… ¿pero querrás? – ella suspiró
- Aún no sé si mañana correrás tras la primera modelo exuberante que te pida un autógrafo sobre su pecho… ¿querrás tú Rick? – él la miró en silencio y sonrío
- Tal vez no te lo haya dejado aún claro… yo quiero pasar el resto de mi vida a tu lado – le dijo y ella sonrió sonrojada
- ¿Entonces no crees que tenemos tiempo de sobra para hablarlo y tenerlos?
- ¿Has dicho tenerlos? ¿Cómo cuantos? Porque a mi me encantaría tener dos o tres más, ya sabes para que u..
- Rick, para ya! – le dijo riendo – y claro que me gustan los niños ¿acaso no tengo contigo ya uno?
Ambos rieron
- Sé que te dije que recorreríamos los jardines abrazados pero… ¿te apetece un paseo en coche de caballos? Aquí pone que podemos alquilar uno …
- ¿De verdad?
- Claro… si tú quieres…
- Me encantaría…
Se dirigieron hasta el lugar indicado para alquilar un coche de caballos, y allí, uniformados cocheros esperaban con sus coches en perfecto orden. Alquilaron el primero, un bonito coche negro, brillante, con los ejes de las ruedas de color amarillo brillante, y tirado por una preciosa yegua de color castaño. El interior del carro estaba preparado para albergar a cuatro personas, dos en sentido de la marcha y dos al contrario, sus asientos eran de cuero blanco y sobre el asiento reposaba una manta, que el cochero les dijo que era por si tenían frío.
Ayudo a Kate a subir y acomodarse en el coche y él antes de subir, se acercó y le preguntó al cochero si podía salir del recorrido normal y del precio estándar, el cochero sonrío asintiéndole y le preguntó donde quería ir exactamente.
- Nos gustaría ver todo, pero no creo que sea posible, debemos volver a París al medio día… ¿Si lo dejo en sus manos? Me gustaría que ella recordase este paseo no como algo típico, me gustaría que viviese la magia de estos jardines.
- De acuerdo señor, les llevaré por el recorrido preferido de mi hija pequeña.
- Gracias
Subió junto a Kate, que le preguntó que había estado hablando con el cochero, él le dijo que simplemente le preguntó la hora de vuelta, para llegar a tiempo a París.
El cochero se encaminó hacia el gran canal, donde antaño navegaban góndolas venecianas, en la actualidad pequeñas embarcaciones de alquiler hacían las delicias de los turistas. Antes de llegar al mismo y en uno de los extremos pudieron observar la fuente de Apolo, un grupo escultórico en bronce, formado por cuatro caballos que tiraban del carro de Apolo, que surgía del interior del agua, arrastrando el carro hacía la superficie, cuatro tritones y cuatro peces rodeándoles. En esa zona, el jardín era bajo, visible desde el palacio, con un entramado de parterres y jardines, setos de boj, formando dibujos que mezclaban formas geométricas y curvas formando bucles.
Pasaron el gran canal, rodeado por árboles perfectamente podados, casi esculpidos, que formaban verdaderas paredes que escoltaban el gran canal. Más allá una gran explanada de césped, a cuyos lados alineadas, diferentes estatuas dedicadas a los clásicos.
Según se iban alejando del palacio, iban adentrándose poco a poco en zonas de arbolado más alto, estratégicamente plantados en grupos formando pequeñas estancias de multicolores jardines. Por todas partes aparecían fuentes y esculturas. Los turistas cada vez eran más escasos, y el cochero se adentraba en caminos más estrechos y alejados del paseo principal, donde descubrían la magia y la tranquilidad de los jardines de Versalles. En algunas zonas, la vegetación se hacía tan espesa que la luz del sol no terminaba de encontrar el camino y el paseo se hacía algo fantasmagórico.
Podían apreciar el cuidado de aquellos jardines, aquí y allá surgían zonas de cuidado césped, rodeadas de boj perfectamente esculpido, y en la mitad del jardín, un jarrón o una columna. Hasta los árboles bajos que rodeaban los caminos eran multicolores, verdes intensos, amarillos, rojos… árboles con flores de color lila o blancas…
El cochero les indico que iba a llevarles al invernadero de los naranjos, donde bajaron a visitar un invernadero donde limoneros, naranjos y granados traídos desde España e Italia se conservaban durante todo el año en aquel lugar, al abrigo de las inclemencias.
Vieron el estanque de Neptuno, con la estatua del Dios y su mujer Ócena, rodeados de cupidos y dragones. Tras la fuente de Neptuno y de Apolo, las demás fuentes se les hacían pequeñas, Saturno, Flora, Ceres, Baco, del Dragón, Latona…
El cochero les llevó hasta el pequeño Trianón y el gran Trianón, que observaron desde el coche, sin tiempo para poder bajar y recorrer su interior.
Poco a poco, el cochero fue acercándose al lugar de partida, según se acercaban observaron la magnitud del gran canal y el palacio al fondo…
Abandonaron Versalles rumbo a Paris, con el tiempo justo para comer, darse una ducha y terminar de recoger sus cosas.
- Tendría que llamar a Alexis – dijo Richard
- No te preocupes, me ha dicho que irá a esperarnos al aeropuerto
El la miró sonriendo, le gustaba que Alexis y ella se mantuviesen en contacto.
Comieron en el restaurante del hotel en una de las plantas superiores, en una mesa junto a la cristalera, contemplando Paris desde las alturas. Eligieron pate confitado al oporto y medallón de ternera con puré de manzana y patata al aroma de trufa, eligiendo de postre un surtido de quesos franceses.
Volvieron a la habitación para tomar una ducha rápida.
- ¿Tú crees que nos daría tiempo…? – le dijo Richard abrazándola por la espalda nada más entrar
- ¿Quieres compartir mi ducha? – le dijo Kate abrazándole por el cuello y dando un pequeño salto para impulsarse y rodearle con sus piernas mientras él comenzó a besarla y andar hacía el baño.
Bajaron a recepción, aún les quedaban quince minutos, y decidieron pedir un café mientras esperaban al chófer. Él la observó con detenimiento
- Claro… ¡Ahora sé de donde viene tu gusto por el café con vainilla! – le dijo y ella le sonrió
- Premio Castle, acertaste.
- ¿Y cual es el premio?
- ¿Qué tal un beso?
El chófer no tardó en llegar, y mientras abandonaban París, Richard entrelazó sus dedos con los de ella, cogiéndola por la barbilla y besándola, haciendo que ella grabase recuerdos nuevos de aquella ciudad.
Subieron al avión, mirándose en silencio mientras se sentaban y siguieron en silencio mientras el avión se elevaba rumbo a Londres.
- Bueno… - dijo él – en una hora recogeremos a Harry, Alexander y Jimmy… no sé que voy a hacer sin tenerte para mi sólo – ella sonrío
- No voy a escaparme… - le dijo mirando a su alrededor indicándole que era un avión.
- Ha sido un viaje extraordinario Kate… si hace un mes me llegan a decir que íbamos a estar hoy aquí… me hubiese reído – ella llevó su mano a la mejilla de él y se acercó despacio a sus labios
- Me ha encantado tu compensación por ese beso a Harry…
- ¿Sabes? Pensaba traerte de igual forma…
- Ah ¿si? ¿te pido otra compensación entonces? – le dijo entrecerrando los ojos y el río
- Lo que quieras, lo sabes. Estos días a tu lado… he descubierto cosas de ti que necesitaba conocer…
- ¿Cómo que? – le dijo interesándose
- Tu tatuaje… bueno… ese tatuaje me vuelve loco ¿lo sabes no? –ella río – me encanta ver como estiras todo tu cuerpo cuando te despiertas, adoro el olor de tu piel por la mañana, cuando aún no te has despertado y pego mi nariz a tu cuerpo – él comenzó a ver como ella se sonrojaba – y tienes la piel fría y suave, y no puedo hacer otra cosa que besarla. He descubierto que me encanta que dormida, metas tu nariz helada en mi cuello y me acaricies con ella hasta que encuentras el sitio justo donde dejarla. Me encanta cuando sueñas y te abrazas a mi, y me dices entre dientes que me amas…
- No sabía que hacía eso… ni sabía que me mirabas al dormir….
- Me gusta como dormida rascas tu cara – continuó él- con la palma de la mano abierta y ese pequeño ruidito que haces cuando una comida te gusta mucho. Adoro que me mires y escondas tu labio inferior, y como tus mejillas se ponen rojas cada vez que algo te avergüenza, o como enredas un mechón de tu pelo en tu dedo cuando te concentras o cuando te pones nerviosa. Quiero que sigas quedándote dormida sobre mi mientras tomamos un baño… quiero que sigas metiendo tu mano en mi bolsillo cuando caminamos, pero lo que más quiero de ti, lo que mas me gusta… es tu sonrisa… esa sonrisa que aún no conocía y que me has enseñado durante estos días, antes medio sonreías, ahora… tu sonrisa se adueña de tu cara, quiero ver siempre esa sonrisa Kate.
Ella le sonrío, acercándose a sus labios y besándole. Él era un maestro con las palabras, pero que se fijase en esos detalles que a ella le pasaban inadvertidos… Cuando quisieron darse cuenta, entre besos y caricias, el avión descendía aproximándose a Londres.
La auxiliar abrió la portezuela y Kate y Richard descendieron del avión para encontrarse con Harry y Jimmy, que les esperaban con un montón de maletas y sin Alexander. Se saludaron cordialmente y empezaron a subir las maletas.
- ¿Y Alexander? – preguntó Kate
- Es una larga historia, que te la cuente Harry – le dijo Jimmy – se te ve bien inspectora ¿han desaparecido tus fantasmas?
- Creo que sí –le dijo ella mirando a Richard y sabiendo que le preguntaba por sus dudas- creo que se han esfumado por completo
- Me alegro
- Tenéis un bonito color de piel – les dijo Harry
- ¿Si? – preguntó Richard – no me he dado cuenta, la verdad es que nos ha hecho un tiempo estupendo.
- ¿Dónde habéis estado?
- Ahora cuando recupere mi portátil descargo las fotos y lo veis…
- Hablando de fotos – dijo Jimmy – tengo aquí un par de revistas con unas fotos un tanto comprometedoras Ricky – y Jimmy miró a Kate que sonrío sabiendo de que fotos se trataba
- ¿Y que dicen de las fotos? – preguntó Richard
- No he podido oírlo – contestó Jimmy riendo– mi futuro suegro no dejaba oír de los gritos que daba
- ¿Tu futuro suegro? – le preguntó Kate
- Harry te lo contará todo… - Kate la miró a ella
- Si, no te preocupes, en un rato te pongo al día.
Terminaron de colocar el equipaje y se sentaron abrochando sus cinturones para despegar, en cuanto el avión normalizó su altura desplegaron una de las mesas y se sentaron los cuatro frente a frente, pidieron unas cervezas a la auxiliar, y Jimmy les mostró las revistas, donde en primer plano y a toda página, un sorprendido Castle era besado por Harry, en una de las esquinas de la fotografía, una pequeña biografía de ella y una foto de carnet de Lord Winfield, en la siguiente página, una foto de la boda de Harry con Nigel Percy, y sobre ellos el titular "¿Divorcio?"
- Bueno ¿Qué ha pasado? – preguntó Kate
- El divorcio no viene por las fotos. No nos divorciamos antes porque la abuela de Nigel hizo testamento y el no recibiría ni un penique si nos divorciábamos. A cambio Nigel me ha compensado bastante generosamente durante todo este tiempo. Lady Percy ha estado internada durante años en una clínica, con Alzheimer, murió hace unos meses, y ahora que Nigel ya ha recibido su herencia, podemos divorciarnos, pero claro, ha coincidido la demanda de divorcio con estas fotos… no podéis imaginar como se puso mi padre. Si ya de por sí le molestaba el divorcio, por el revuelo, encima aparecer en una foto porque es mi padre… menos mal que no has salido Alexander ni Jimmy. Avisamos a mi padre que podrían salir fotos, pero no pensábamos que armasen tanto revuelo. Jimmy y yo hemos venido al aeropuerto por separado.
- Y ¿Alexander?
- Se ha quedado con mi padre, tengo que volver a firmar el acuerdo de divorcio a finales del verano, es una forma de compensar a mi padre, y Alexander lo pasa bien con él.
- Y ahora ¿os casaréis? – le preguntó Richard a Jimmy
- Eso creo… yo no era quien lo impedía… - contestó
- Si… nos casaremos… - dijo Harry- pero cuando se calmen las aguas… ahora solo faltaba una boda rápida y después de todo este lío… aparece Alexander y a mi padre le da algo… la prensa me había dejado en paz hace mucho tiempo, solo hay que desaparecer y volverán a olvidarme.
- ¿Puedo hacer yo algo? –preguntó Richard - ¿Alguna declaración negándolo o lo que necesites?
- No creo que eso te convenga, eres el más vendido de la última semana – y buscó en otra revista el ranking de ventas de libros y se la mostró.
- ¡Madre mía! Paula no me ha dicho nada de esto… hablaré con ella ¿crees que una declaración mía te solucionaría problemas?
- No hace falta, en serio, no solucionaría nada. Tampoco tenemos que casarnos pasado mañana, aún tenemos que discutir si en Londres o Nueva York… y eso puede costarme mi herencia – dijo riendo
- O la mía – dijo Jimmy – ya sabes como es mi madre… aunque con un buen acuerdo de divorcio a mi favor prefiero la tuya – le dijo guiñándole un ojo a Harry.
- ¿Y tú que opinas Kate? – le dijo Harry – te has quedado muy callada.
- Espero que estas fotos no hayan sido publicadas en Nueva York, o sé de alguien que lo va a pasar un poco mal – dijo mirando a Richard que metió un dedo por su propio cuello estirando el jersey y tragando exageradamente.
- Hablaré con Paula, no quiero seguir apareciendo en las listas de solteros – le dijo mirándola y dando a entender que por él haría declaraciones a la prensa para dar a conocer su relación – y ahora si no os importa voy a cargar las fotos que hemos hecho en mi portátil
Richard se levantó a por su portátil y aprovechó para buscar los regalos que habían comprado en Venecia para ellos. Les entregaron sus regalos, para Harry un colgante y unos pendientes de oro y cristal de murano, y para Jimmy una reproducción de una pistola italiana del siglo XVIII.
Descargó las fotografías, y estuvieron viéndolas durante un rato, recordando lugares y situaciones mientras se las mostraban a sus nuevos amigos.
Decidieron que no iban a descansar en el avión, pues cuando llegasen a Nueva York sería de noche y debían acomodarse al horario de allí. Siguieron hablando sobre el viaje y riendo sobre las fotos de Harry y Richard, hasta que un poco aburridos, Richard y Jimmy decidieron jugar un rato con sus consolas, y Harry y Kate compartieron confidencias.
- Tu cara ha cambiado Kate, sonríes más.
- Es la segunda vez que me lo dicen hoy – y se echó a reír – creo que ambos nos debíamos unos días a solas.
- Lo entiendo. ¿Preparados para el día a día con esta nueva situación?
- Tengo algo de miedo por eso… pero… ¿Cómo lo hicisteis vosotros?
- No fue complicado… nos comportamos como siempre… trabajo en el trabajo, y el resto lo dejábamos para casa… aunque no es fácil separarlo, pero a la vez lo hace divertido, buscando escusas para robarnos un beso en mitad de un caso, o para darnos un abrazo a escondidas… pero con el tiempo, cuando tranquilizamos las ganas de uno por el otro, las cosas fluían mucho mejor, el resto de compañeros fueron viendo normal nuestra relación, y a nadie le extraña vernos abrazados o besándonos.
- Y ¿en casa?
- No puedo decirte que no hemos discutido por trabajo, pero es inevitable, también nos ha servido esa continuidad para analizar y resolver algunos casos.
- Lo dibujas muy bonito
- No todo lo fue. Cuando me quede embarazada la cosa se complicó bastante… le entró el pánico y me protegía con demasiado celo, entre mis hormonas y su miedo, discutíamos a diario, estuve a punto de volver con mi tripa a Londres con Gordon y el SI10 y dejarle allí. Al final tuve que pedir una excedencia, quedarme en casa, y no volví hasta que Alexander cumplió un año.
- Entiendo – dijo Kate pensativa
- Lleváis poco aún ¿vais a vivir juntos ya?
- La gran pregunta – dijo Kate suspirando – Rick vive con su madre y su hija, y yo vivo sola desde que entré en la universidad… él quiere que me mude a su casa, pero … lo veo todo tan complicado…
- Pero te llevas bien con ellas ¿no?
- Si, ambas son estupendas, aunque deberíamos acostumbrarnos mutuamente claro… no nos conocemos 24 horas seguidas… estos días con Rick han sido estupendos, pero también tenemos que acostumbrarnos el uno al otro, cada uno con sus manías y sus gustos… y eso me recuerda que todavía no le he dicho que esta noche quiero dormir en mi casa, y supongo que él querrá ir a la suya, Alexis vendrá a buscarle y a mi me recogerá una amiga…
- No tenéis prisa…
- Lo sé, aunque ahora, la verdad es que no hay nada que no me apetezca más que estar pegada a él constantemente… - Harry se echo a reír
- No te preocupes, es lo normal, lo raro sería que no quisieras verle…
Siguieron hablando durante más de dos horas, y cuando Harry se levantó de su asiento para ir al baño, Richard se instaló a su lado
- Te echaba de menos – le dijo besándola
- Rick… esta noche…
- Quieres dormir en tu casa…
- Si y tú…
- Me gustaría hacerlo en la mía, quiero estar un rato con Alexis.
- ¿No te importa?
- ¿Me hablarás por el Wasapp hasta que me duerma? - Ella le miró riendo…
- Eres un caso… lo haré.
- Pero mañana dormimos juntos… ya veremos donde.
- Te lo prometo.
Llegaron al aeropuerto, los cuatro estaban cansados, Lanie, Alexis y Martha les esperaban. Hicieron las presentaciones y se despidieron rápidamente, a Harry y Jimmy les esperaban.
- Nos vemos esta semana, creo que tenemos que ir a la 12 un tiempo – le dijo Jimmy a Kate.
Richard tenía la mano de Kate y no la soltaba.
- Papá… es tarde…
- Lo sé, darnos tres minutos ¿es mucho pedir tres minutos de intimidad?
- ¿Es mucho pedir poder ver como os besáis después de cuatro años? – le contestó Lanie y Kate sonrío
- Tendré que besarte como si estuviésemos en una boda – le dijo él acercándose a sus labios y besándola durante un largo rato
- Vamos, Rick, nos vemos mañana… - le dijo Kate soltando su mano y dirigiéndose al coche de Lanie – Alexis, Martha, hasta mañana
Se metió en el coche de Lanie, y le miró viendo que él también hacía lo mismo.
- Parece que no os vayáis a ver en un año – le dijo Lanie.
- Llevamos casi un mes pegados… ya le echo de menos….
- Creo que tienes muchas cosas que contarme Kate…
- Oh no Lanie, hoy no…
- Venga Kate…
- Ya te lo dije Lanie, supera todas mis expectativas, todas, en todo. Es adorable, atento, cariñoso, se ha desvivido por llevarme a los mejores hoteles, no te puedes imaginar, no faltaba ni un detalle, ni un momento…
- ¿Y?
- Lanie
- ¿Y?
- No pararas ¿verdad?
- No
- Es el mejor amante que he tenido y si, me arrepiento de no haberlo hecho antes…
- Bien… te lo dije…
Kate entró en su casa, decidió que no se iría a la cama hasta no organizar toda su ropa, deshizo las maletas, puso a lavar parte de la ropa, guardo sus zapatos, limpió y guardó las maletas, metió en la secadora la ropa recién lavada y puso a lavar el resto… su móvil sonó
- Te estoy echando de menos, no quiero irme a dormir –le escribió él
- A mi me pasa igual ¿Qué tal Alexis?
- Esta viendo las fotos, creo que no podré evitar que viaje a Europa, ha aburrido hasta a mi madre que después de volver a recriminarme que casi muere en París por mi culpa, se ha ido a la cama.
Kate siguió recogiendo y colocando sus cosas mientras leía y contestaba.
- Me da miedo irme a la cama, Kate, creo que no voy a conseguir dormir sin ti.
- Te dije que te escribiría hasta que te durmieses
- Tendría que haber ido a tu casa, mañana no trabajas y podríamos quedarnos en la cama hasta tarde
- Necesitabas estar con Alexis.
- Ya… pero te echo de menos, tengo que conformarme con tus fotos…
Siguieron un largo rato intercambiando frases, Kate había terminado con toda su ropa que ya estaba seca y colocada para plancharla.
- Definitivamente no voy a dormir hoy Kate.. ¿y tú?
- Alexis te regañará
- Se fue a la cama hace un rato… te echo de menos
- Eso tiene solución
- ¿?
- Ábreme la puerta
Richard saltó del sofá y abrió la puerta, ella estaba de espaldas a él y se giró sonriéndole.
- No creo que pudiese dormir hoy – le dijo y él se abalanzó fuera de la casa y sobre ella, besándola
No se dio cuenta de la leve corriente de aire que se produjo cuando abrió la puerta, y mientras se besaban está se cerró con un pequeño golpe.
- Vaya… y ahora… ¿Qué? – le dijo divertido.
- Podíamos ir a mi casa, pero … - le miró él estaba descalzo y solo llevaba el pantalón del pijama
- Manda un mensaje a Alexis… acaba de irse a la cama…. Que baje a abrirnos…
Alexis tardó unos minutos en abrir y cuando lo hizo se encontró a ambos abrazados y besándose.
- Kate, esto no me parece bien – le dijo muy seria
- Alexis… yo – le dijo Kate sonrojándose
- ¡Alexis! –exclamó sorprendido Richard
- Lo siento papá, pero esto no es lo que yo pensaba… ahora en vez de hacerme cargo de las locuras de uno, tengo que hacerme cargo de las de los dos – les dijo riendo – anda, pasar antes que os pueda ver cualquier vecino
- Gracias cariño – dijo Richard entrando de la mano de Kate.
- Me voy a dormir, espero que no tenga que volver en vuestra ayuda – y los tres rieron
La vieron desaparecer por las escaleras, entonces él la miró sonriéndola y la cogió en brazos dirigiéndose a su habitación….
