SANSA
Un mes transcurrió en el Eyrie, a Sansa le daba la impresión de que las arenas en los relojes corrían más aprisa, o tal vez fuera sólo lo feliz que se encontraba—. Aún me parece un sueño, hay días en los que abro los ojos y pienso que tan pronto entremos en Winterfell mis padres, Arya, Bran y Rickon saldrán a recibirnos, que Jon estará ahí también, como si todo esto no hubiera sido más que una pesadilla—. Entonces Sansa recordaba que su realidad era muy distinta, pero ni siquiera la memoria de sus sufrimientos pasados podían robarle su recién recuperada sonrisa—. Haremos pagar a todos nuestros enemigos, lo haremos, uno por uno, y la casa Stark recuperará su pasada gloria—. Sola aquello se le había antojado como una batalla perdida, una empresa demasiado grande, pero con Robb a su lado y Jon en el Muro, ya no era más un sueño lejano.
Al cabo de ese mes, Daenerys voló de regreso a Dragonstone sobre Drogon, deseosa de ver a sus hijos y lista para continuar con sus planes. Y Robb, después de meditarlo con cuidado, decidió ir a Casterly Rock con Sansa y la escolta de Unsullied que habían dejado para protegerlo.
— ¿Por qué a Casterly Rock? —quiso saber su hermana, sentada frente a él en la biblioteca del Eyrie. El viento afuera aullaba y golpeaba las ventanas con furia, cada vez hacía más frío, y los preparativos habían dado inicio para mudar al joven Lord Robert a las Puertas de la Luna para pasar el invierno en un sitio más cálido.
— No podemos llegar al Norte por tierra —le explicó Robb, mostrándole el mapa entre ellos—. Los Frey controlan Riverrun y todas las Riverlands, así que nuestra mejor opción para encontrarnos con nuestros banderizos es llegar por mar a Bear Island, con los Mormont.
— ¿Y por qué no a White Harbor? —el dedo índice de Sansa señaló el pequeño punto al norte del Valle de Arryn—. Está más cerca de donde nos encontramos ahora.
— Porque es justamente donde nos están esperando —Robb respondió—. Lord Manderly, el Señor de White Harbor, me dijo que tiene como prisionero a uno de los hombres de confianza de Stannis, a Lord Davos, y que sabe de buena fuente que sus huestes están rondando cerca de su territorio, buscándome. Y eso no es todo, dice que ha escuchado rumores de que Rickon está vivo.
El corazón de Sansa latió con emoción—. ¡Dioses! ¿Ocurrió un milagro y mis sueños podrían hacerse realidad?
— ¿Es eso posible?
— No lo sé, y no quiero abandonarme a la felicidad todavía —dijo, antes de que Sansa comenzara a hacerse ilusiones y a brincar de alegría, aunque ya era demasiado tarde para eso—. Primero hay que llegar al Norte y después hacer las indagatorias.
Tiene razón, será mejor esperar, pero… ¡oh, Dioses! Al fin la suerte nos sonríe —Sansa trató de mantener su expresión de seria gravedad, pero falló, demasiado feliz.
— Robb, el sacerdote de R'hllor que mencionaste hace tiempo ¿te dijo algo sobre Arya?
— Tyrion me hizo favor de preguntarle pero lo que le respondió no tiene mucho sentido —Robb rascó su cabeza, despeinando aún más su despeinado cabello—. Dijo que Arya carece de rostro, que no es nadie y es todos, y que la ve cerca de donde confluyen los ríos.
— ¡Eso no tiene sentido! —Sansa exclamó, sintiendo que la habían estafado— Salvo la parte de los ríos, podría ser Riverrun, lo que quiere decir que no puede ser la esposa de Ramsay Bolton si está ahí.
— Podría ser cualquier cosa —Robb sintió el impulso de arrancarse el cabello a manojos—, pero mantendré los oídos abiertos por si alguien escucha de ella ahí.
— De acuerdo. ¿Cuándo partimos a Casterly Rock? —quiso saber Sansa.
— Hoy mismo, ya hemos perdido demasiado tiempo —dijo Robb—. Tenemos que llegar lo más pronto posible así que temo que no será un viaje cómodo.
— No te preocupes por mí, estaré bien.
-o-o-o-
A Sansa y su grupo les tomó poco más de una semana llegar a Casterly Rock y eso que una parte del camino la hicieron por el río, gracias a Brienne hallaron a alguien con una pequeña embarcación dispuesto a navegar por los ríos rumbo a las Westerlands; el hombre y su hijo les confiaron que ya nadie hacía este recorrido pues era garantía de que te cortaran el cuello, pero se sintieron seguros con la escolta que llevaban y Brienne consiguió convencerlos con una pesada bolsa de monedas. Sansa no alcanzó a escuchar, distraída en sus propios pensamientos, pero en todo el camino, Brienne no se cansó de repetirle a Robb que debería hablar con su hermana acerca de Jaime, más ahora que era cuestión de días para encontrarlo, pero obtenía siempre la única respuesta de: "ya sé, y lo haré pronto," pero no hacía nada.
— Cuando me obligaron a contraer matrimonio con Tyrion, Olenna Tyrell me había ofrecido contraer nupcias con su nieto mayor y heredero, Willas —Sansa le compartió a Robb, mientras viajaban en la barca—. Durante mucho tiempo, creí que el día que dejara King's Landing sería para ir a Highgarden, todo me imaginé menos que un día terminaría en el hogar de Tyrion.
— No sé mucho de Olenna Tyrell, pero alguna vez escuché a madre decir que es una mujer brillante.
— Lo es, ella insistió que Ser Loras entrara a la Kingsguard para estar cerca de Margaery y así poder protegerla —dijo Sansa—. Es una pena, Ser Loras es tan guapo… —suspiró con la ensoñación que sólo las chicas son capaces de evocar.
— Y estaba enamorado de Renly Baratheon —Robb no pudo evitar comentar.
— ¿Tú crees eso? Yo no —Sansa habló con tal seguridad que pareciera que el asunto le constaba—. Es decir, piénsalo Robb, ¿por qué un caballero como Ser Loras, tan guapo y refinado, se fijaría en otro hombre? Sólo los degenerados, pervertidos, hombres sin honor, de baja condición social y sin escrúpulos se fijan en su mismo sexo. Madre siempre lo dijo.
— Ah —Robb ya no dijo nada.
-o-o-o-
Robb, Sansa, Brienne y Podrick, abrieron la boca al distinguir Casterly Rock a lo lejos, ninguno había ido antes y contemplar la Roca en todo su esplendor les robó el aliento—. Ahora comienzo a entender por qué la gente dice cosas como "tan rico como un Lannister" —se dijo Sansa, comprendiendo muchas otras cosas de la familia del león, entre ellas, porque Cersei sentía que podía hacer lo que se le viniera en gana y que podía comprar desde muebles hasta personas con el oro suficiente—. No puedo ni imaginar lo que será tener el dinero para hacer lo que desees, para cumplir todos tus caprichos. Tal vez es por eso es que Cersei no soporta cuando las cosas no salen como ella quiere.
Jaime sonrió tan radiantemente al ver a Robb que Brienne se sonrojó y Sansa, si bien se extrañó de tan cálido recibimiento, se perdió en esa sonrisa, como raras veces en la vida se logra contemplar una: cálida, un bálsamo que sana heridas y tranquiliza el alma, una sonrisa que evoca el deseo de entregar lo que sea por seguirla contemplando, donde todo alrededor desaparece y te hace sentir lo más precioso en este mundo; una sonrisa dedicada a una sola persona. Y Robb se la regresó, rendido a su encanto y sabiendo perfectamente que le pertenecía a él, únicamente a él, pero su hermana no lo notó, perdida en sus pensamientos—. ¡Dioses! Si sonriera así más seguido el mundo estaría a sus pies, pero en King's Landing solían decir que sus sonrisas eran como afilados cuchillos. ¡Qué equivocados estaban! O tal vez nunca lo habían contemplado así… Ha cambiado, no recuerdo que cuando padre, Arya y yo llegamos a King's Landing él luciera así, casi como una persona enamorada: feliz y radiante.
— Lady Sansa, un gusto verte —Jaime se inclinó y besó su mano, desempolvando su galantería y sacando sus encantos. Si Tyrion pensó que el amor que Robb sentía por Jaime era tan grande como para tocarlo a él también, lo mismo aplicaba para ella. Jaime amaba tanto a Robb que sus sentimientos se derramaban también sobre su hermana. Sansa sintió cosquillas en cuanto sus labios apenas y la rozaron, y retuvo el aliento, encantada con sus modales—. Tu hermano, Lord Stark, no podía vivir sin saber qué había sido de ti. Me alegra tenerte aquí.
— Mi Señor —Sansa sonrió con las mejillas rosas, fascinada con él, pero ella siempre había tenido debilidad por los hombres así: caballerosos, guapos, refinados y galantes. ¿Por qué nunca antes, en todo el tiempo que estuve en King's Landing, jamás me fijé en él? Es decir, ¿siempre ha sido así de encantador o cambió? Bueno sí, es mayor que yo, mucho mayor, como unos 20 años mayor. Tal vez fue por eso, pero cuando padre vivía él no lucía así, estoy segura, era más cínico y distante.
— ¡Moza! Me alegra que sigas con nosotros, creí que regresarías con tu padre a Tarth —Jaime dijo, contento de tenerla a ella también en su hogar.
— Mi Señor, le pedí a Lord Stark que me permitiera continuar a su lado, deseo marchar con ustedes al Norte.
— Eres una Moza tan fea como valiente —Jaime palmeó su hombro con cariño, haciendo reír a Sansa al ver la expresión de pocos amigos de Brienne al ser llamada así.
Al menos lo hace con cariño y no por ofenderla —se dijo Sansa—. Y a juzgar por lo que veo en Brienne, ella también lo sabe, son buenos amigos.
Jaime los llevó a descansar a uno de los jardines internos, donde pronto les sirvieron algo de beber y comer, lo cual agradecieron, pues el viaje había sido largo e incómodo. Grey Wind, como siempre, tomó camino solo, nada feliz de estar de vuelta cerca del mar. Sansa iba a protestar de que lo dejara marchar así, pero Robb le aseguró que volvería cuando tuvieran que partir y que era mejor darle tiempo para él.
— Me gustaría dejarlos descansar primero pero hay cosas que debo comunicarles —les dijo su anfitrión, lamentando tener que arruinar así el momento.
— ¿Pasó algo? —Robb preguntó, súbitamente serio.
— Varias cosas. Lord Frey está muerto —Sansa jaló aire, Brienne abrió los ojos y Robb no varió su expresión tensa y alerta. Podrick prestó atención a cada palabra—. Nadie parece saber cómo fue que ocurrió, pero todo apunta a que fue asesinado mientras tomaba sus alimentos. Como se podrán imaginar, la casa Frey está en un completo caos, así que envié tropas por tierra para tomar Riverrun, ahora que no saben qué hacer. Y te aconsejo que nos reunamos con ellos para marchar al Norte través de las Riverlands, en vez de hacerlo por mar, eso te ayudará a que Stannis y tus hombres vean que vas en serio.
Robb asintió.
— Me parece bien, entonces deberíamos partir lo antes posible —dijo, listo para ponerse de pie y salir en ese momento.
— Y no hay nada que me gustaría más pero, tenemos otra situación —Jaime, cruzó la pierna, el tobillo sobre la rodilla, los brazos estirados detrás sobre el respaldo de su asiento—. La Reina viene para acá. Hoy por la mañana llegó una carta suya anunciando que desea conocer Casterly Rock, así que mañana por la noche tendremos un cena de gala en su honor. Vienen todos mis banderizos con sus esposas e hijos, así que no podemos movernos hasta dentro de tres o cuatro días.
— ¿Sabe que estoy aquí? —Sansa no comprendió por qué su hermano preguntaba aquello, pero al parecer Jaime sí, pues sonrió con arrogante pereza, sin mostrar los dientes.
— No. Y también te tengo noticias de Aegon —continuó Jaime—. La Golden Company y las huestes de los Tyrell se han enfrentado tres veces en lo que bien podrían catalogarse como escaramuzas, no una batalla propiamente. No hay ni rastro del chico, nadie lo ha visto, pero escuché que ambos bandos se están preparando para una gran batalla, ahora sí, cerca de Blackhaven, a medio camino de Highgarden y Storm's End, así que si es verdad que Aegon tiene un dragón debería mostrarlo ahí.
— ¿Y la Reina? ¿Planea hacer algo? —quiso saber Brienne.
— A mí no me ha comunicado nada —respondió Jaime—, pero Tyrion dice que a él le dijo que no. Por ahora, Daenerys está concentrada en el Norte y su sobrino en el Sur, lo interesante será cuando tengan que enfrentarse —guardaron silencio un momento.
— Entonces, es probable que Aegon tome King's Landing —comentó Sansa.
— Si derrota a los Tyrell, sí —respondió Robb, analizando la situación—. Pero no hay nada que podamos hacer por el momento para evitarlo, es como dice Jaime, nosotros nos concentraremos en el Norte y Aegon en el Sur, después veremos.
¿Jaime? Habla de él y con él con mucha confianza. Claro que, bueno, Robb dijo que son amigos —pensó Sansa.
— ¿Puedo preguntarles qué ocurrió con Littlefinger? —quiso saber Jaime.
— Daenerys fungió como juez, jurado y verdugo, estuvo presente la semana completa que duró su juicio y después de que los hombres del Valle lo declararon culpable de traición, ella se lo entregó a Drogon para que lo quemara vivo y lo devorara —relató Robb. Sansa había estado presente en la ejecución, por más que su hermano no lo había deseado así, pero ella necesitaba ver el final de ese capítulo de su historia para poder darle la vuelta a la página de una vez por todas.
— Es lista —dijo Jaime—, de esa forma les demuestra a sus nuevos súbditos el poder de sus dragones al mismo tiempo que reparte justicia.
— La Reina es joven, pero como le dije a Robb en una ocasión, también es sabia y valiente —dijo Brienne y ni Jaime ni Robb comentaron más, algo que no pasó desapercibido para Sansa.
Tiene días que lo noté, pero estoy convencida de que a mi hermano no le agrada la Reina Dragón, aunque no puedo imaginar porqué —se dijo, intrigada.
-o-o-o-
Las habitaciones que les asignaron dejaron a Sansa sin habla, eran hermosas, y a ella como la esposa de Tyrion Lannister, la trataron con toda la deferencia que le correspondía. Se dejó caer boca arriba en la esponjosa cama, contenta y tranquila por más problemas que les estuvieran acechando, e ilusionada al saber que habría un baile de gala al día siguiente. Eran pequeños placeres, pequeñas cosas que a ella le habían gustado tanto, que le brindaban alegría, y no podía creer que las disfrutaría de nuevo—. Lord Baelish ya no será nunca más un problema, mi hermano Robb está vivo y a mi lado, mi hermano Rickon parece que también vive y Arya podría estar cerca. Al fin las cosas comienzan a mejorar —Sansa suspiró y llevó ambas manos a su pecho—. Aún no puedo creer que los Lannister terminaron por ser nuestros aliados, aunque ahora que lo pienso, fue gracias a Lord Baelish, Varys y Cersei que se convirtieron en nuestros enemigos. ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado?
Ahora veía la sabiduría en la petición de Robb, de mantener su matrimonio con Tyrion por el momento—. Su padre, Lord Tywin nos obligó a contraer matrimonio para fastidiar los planes de los Tyrell, pero ahora creo que nos ha hecho un favor inmenso… Los Tyrell, aún no puedo creer que me hayan utilizado para asesinar a Joffrey, tal vez por eso era que Lady Olenna me propuso contraer matrimonio con su nieto, para aliviar su conciencia, o lo más probable, al igual que Lord Baelish, quería reclamar Winterfell para su familia. ¡Dioses! Si me hubiera ofrecido ser esposa de Ser Loras creo que habría hecho lo que me pidiera. ¡Qué tonta era! ¿Por qué no podía ver más allá de mis narices? —escondió el rostro entre sus manos. Entonces recordó lo que Robb le había dicho acerca de Ser Loras y Renly Baratheron y bajó las manos y rio divertida— Escuché ese rumor cientos de veces en King's Landing, pero siempre me pareció absurdo, no puedo creer que Robb se lo creyera. Si fuera cierto, no creo que Margaery lo hubiera aprobado, que hubiera amado tanto a su hermano… yo no podría hacerlo. Madre fue muy clara, ese tipo de comportamiento no es propio de una casa noble.
Suspiró y se dio la vuelta hasta que escuchó que entraba una joven y bonita sirvienta de nombre Muriel, y se ponía a sus órdenes.
-o-o-o-
Jaime les presentó a su señor tío Kevan, quien por alguna razón que se le escapaba a Sansa, no dejaba de ver a Robb con insistencia y había pedido hablar con él a solas tan pronto tuvieran un momento. La cena la habían compartido con el tío Kevan y su familia, Lady Dorna Swyft, su señora esposa, y sus hijos: Lancel de 22 años, Martyn de 19 y Janei de 8. También los acompañaron el primo de Jaime, Tyrek de 18 y su esposa Ermesande Hayford de 6 años, con quien había sido obligado a contraer nupcias para que pudieran reclamar sus tierras. Tyrek había sido escudero del Rey Robert, y por un tiempo estuvo desaparecido, hasta hacía poco que el tío Kevan logró hallarlo.
— Varys lo tenía escondido en King's Landing —relató Kevan durante la cena—. No fue hasta que escapé de la corte que escuché rumores de que lo tenían oculto en Flea Bottom. Nos costó una buena suma de oro pero lo recuperamos y Tyrek me confirmó mis sospechas: Varys está sembrando confusión en los Seven Kingdoms y estuvo involucrado en el "accidente" de caza que acabó con la vida del Rey Robert, por eso escondió a Tyrek, no quería testigos, y si mi sobrino no acabó muerto fue por la avaricia de los hombres a los que Varys lo encomendó. Vieron la oportunidad de sacar más dinero pidiendo un rescate que acabando con él como quería el eunuco.
Sansa y Brienne lucieron igual de sorprendidas al escuchar aquello—. ¿Qué todo en esta vida es una conspiración política? Hay ocasiones en las que desearía jamás haber salido de Wintefell y continuar viviendo en mi dulce ignorancia.
— Escuché poco de sus planes —dijo Tyrek, quien lucía demasiado delgado y pálido, aún recuperándose de sus dos años de encierro—, pero me da la impresión de que sólo apoyó a Robert mientras esperaba a que algo ocurriera, aunque ignoró qué.
— A que Daenerys, Viserys y Aegon crecieran —respondió Robb, sin dudarlo—. Tiene sentido. En cuanto escuchó que Daenerys estaba esperando un hijo de khal Drogo, acabó con Robert Baratheon.
— Mis pensamientos exactamente, Lord Stark —admitió tío Kevan, viéndolo como lo haría un profesor examinando un alumno—. Después de las noticias que me compartió mi sobrino, estoy convencido de que Varys lo ha planeado todo por años. Fuimos unos estúpidos por no verlo antes.
— O Varys demasiado astuto —dijo Jaime.
— Primo, quiero marchar contigo para luchar en Riverrun —dijo Lancel de pronto.
— ¿Estás seguro? Puede ser peligroso.
— Lo sé, mi hermano pereció en Riverrun, pero quiero hacerlo.
— En ese caso yo también quiero ir —dijo Martyn—. Willem era mi gemelo, yo tengo más derecho de ir.
— Veremos más tarde —intervino su padre, no queriendo discutir el tema delante de su esposa.
— ¿Se sabe a qué hora llegará la Reina mañana? —preguntó Sansa, juzgando oportunamente que era mejor hablar de algo más y Kevan se lo agradeció en silencio.
— Por la mañana, de acuerdo a su última carta —respondió Jaime.
— Lady Sansa —habló Lady Dorna, por primera vez desde que comenzara la cena—, sería un honor si pudieras ayudarme con los preparativos, temo que es demasiado para mi sola, y mientras nuestro querido sobrino no nos de la alegría de traer una Lady Lannister a Casterly Rock, me encuentro a cargo de todo —rio discretamente, pero por la expresión del querido sobrino fue claro para Sansa que Jaime no pensaba contraer matrimonio pronto. ¿Por qué no? Nunca entenderé a los hombres.
— El honor es mío, Lady Dorna —Sansa sonrió, aceptando.
-o-o-o-
— Brienne, estás demasiado callada, ¿pasó algo? —le preguntó Sansa, caminando con ella hacia sus habitaciones en cuanto la cena terminó y Robb, Jaime y Kevan se retiraron a conversar.
— No es nada, mi Señora. La conversación de esta noche me ha sentado mal —respondió, cabizbaja—. No soy buena lidiando con conspiraciones y artimañas detrás de las sombras, y lo que hemos escuchado sobre Varys, y lo que vivimos con Lord Baelish, temo que me ha afectado. Soy ingenua, lo sé, pero ver hasta qué grado se ha jugado con la vida de tanta gente en los Seven Kingdoms me enferma.
— Lo sé, así me ocurrió a mí en un inicio, no quería creer muchas cosas, pero… terminas por endurecer tu corazón o de lo contrario no podrías seguir adelante.
— Desearía que no fuera así, pero tiene razón. Es curioso como, al inicio de esta guerra, juraba que no había hombre más ruin que Ser Jaime el Kingslayer y que la gente honorable era quien gobernaba desde King's Landing —pudo haberse reído pero estaba demasiado deprimida para hacerlo.
Sansa se detuvo a medio pasillo, frente a ella, y levantó el rostro para encararla.
— Brienne, disculpa que te lo pregunte así, pero desde hace tiempo he notado algo.
— ¿De qué se trata, mi Señora?
— Tú sientes algo por Jaime Lannister, ¿verdad?
Brienne ni siquiera lo negó, tan sólo afirmó con pesar.
— ¿Tanto se me nota?
— Oh, Brienne —Sansa tomó sus manos con fuerza—, díselo, él te aprecia, deberías confesarle tus sentimientos, además, ya escuchaste a su tía, están desesperados porque contraiga matrimonio y tú eres una dama de una familia noble.
— No mi Señora, hace mucho tiempo que sé que el corazón de Ser Jaime le pertenece a alguien más —respondió intrigándola—. Y está bien, así debe ser, esa persona lo ama más de lo que yo podría, y Ser Jaime siente un amor que lo consume hasta los huesos por quien es su otra mitad. Es lo correcto y yo soy feliz de que sean felices juntos.
Y hablaba en serio que fue lo más increíble para Sansa.
— Pero, tú lo amas, ¿cómo puedes pensar así?
— Mi Señora, amar a alguien es desear su bienestar por encima del propio —respondió Brienne—, además, al ver la intensidad de los sentimientos del amor de su vida hacía Lord Jaime, me hace cuestionarme los míos. Tal vez yo sólo me dejé deslumbrar por él; es muy guapo, como un sueño de verano, y me trata con amabilidad, aunque no se le note siempre —bromeó al recordar el "moza"—. Es el segundo hombre que me toma en serio, y es difícil resistirse a sus encantos cuando sonríe. Pero no es el hombre para mí, es mi muy querido amigo, y prefiero que continuemos así a perderlo por un capricho que no puede ser.
Sansa la observó con toda su admiración, ella no estaba segura de poder lograr hacer lo que Brienne, renunciar al hombre que amaba para dejarlo ser feliz lejos de ella—. Pero tiene razón, y ella es mejor persona que yo al haberlo aceptado.
— Eres admirable, Brienne, y lo digo en serio.
— Sólo soy una Moza común y corriente —rio y Sansa rio con ella, sin saber qué más hacer.
-o-o-o-
Por la noche, Sansa despertó sobresaltada, presa de una pesadilla común para ella, una en la que aún se encontraba en King's Landing y en la que Joffrey la obligaba a ver la cabeza decapitada de su padre, día tras día. Tomó asiento tratando de tranquilizarse, respirando hondo, y repitiéndose una y otra vez que se hallaba a salvo, que Joffrey estaba muerto y ella no tenía nada que temer. Se puso de pie, buscó la jarra con agua para beber un poco y se encontró con el hermoso vestido que usaría a la noche siguiente, colgado al lado de un espejo de cuerpo completo con marco de piedras preciosas. Lady Dorna lo había elegido para ella y Sansa no tuvo nada de qué quejarse, pero en ese momento no estaba de humor para frivolidades—. ¿Algún día podré olvidarme de todo?— En lo más profundo de su corazón sabía que la respuesta era no, pero aprendería a vivir con su pasado.
Bebió tres vasos de agua y supo que ya no podría volver a dormir, así que se vistió y salió en búsqueda del weirwoods que había escuchado se hallaba dentro de la Roca. Tenía tanto tiempo desde que no viera uno, en el Eyrie no crecían, y extrañaba tanto su hogar, que estaba segura que en cuanto tomara asiento entre sus raíces se sentiría mejor, que su pasado le daría un respiro—. No puedo esperar por volver a Winterfell—. Tan pronto puso un pie fuera de su habitación, apareció Muriel, la sirvienta que le habían asignado, quien corrió medio adormilada a preguntar si necesitaba algo, pero Sansa la mandó a dormir respondiendo que sólo iría a caminar.
Tuvo que preguntar a unos sirvientes más allá por el weidwoods y se perdió en tres ocasiones, pero en cuanto llegó…
— Te amo… —la voz de Jaime le puso la piel de gallina, ronca, cargada de emoción, intensa.
Jamás había escuchado a nadie pronunciar dos palabras con tanta solemnidad, con tanta sinceridad, como si entregara sus sentimientos desnudos y su corazón expuesto —Sansa se ruborizó y avanzó despacio en el pasillo medio iluminado por las lámparas de aceite.
— Te he extrañado cada momento, cada latido de mi corazón te pertenece, no tenerte cerca es como si me faltara el aire —la voz de Jaime flotó hacia ella, no sabía de dónde provenía, ni a quien le hablaba, pero escucharlo la hacía soñar despierta, deseando que alguien le hablara así, que algún día hallara a quien le susurrara palabras como ésas y con la misma fidelidad. Alguien le respondió, escuchaba los susurros pero no conseguía distinguir ni la voz ni las palabras.
¡Dioses! Esto es como esas novelas de caballería, en las que el galante caballero recita poemas de amor debajo del balcón de su amada —sonrió emocionada, mordiéndose el labio inferior, la curiosidad empujándola para ver qué clase de mujer había conseguido hacerse con su corazón, con su misma alma—. Y de paso que me diga cómo lo consiguió —Jaime debía encontrarse con la misteriosa mujer de la que Brienne le había hablado, el amor de su vida—. Y si es así, ahora entiendo porqué dice que la ama con locura.
— Nunca podré desposarte, al menos no como los hombres dictan que debe hacerse, pero frente a tus dioses te juro que nunca dejaré de amarte, que no hay lugar para nadie más en mí y así será hasta que exhale mi último aliento…
¡Oh, Dioses! ¿Se enamoró de una chica del Norte? O tal vez de una de esos grupos salvajes que viven en las montañas y dicen que descienden de los Primeros Hombres y por eso es que no puede tomarla como su esposa —Sansa avanzó más y se ocultó detrás del inmenso árbol, haciéndose ideas cada vez más fantásticas sobre la misteriosa chica. Su corazón latió emocionado, casi sintiendo que era a ella a quien le juraban amor eterno de forma tan pasional, y se asomó discretamente, no queriendo que la descubrieran.
La luz era escasa pero se alcanzan a ver con claridad a Jaime, inclinado sobre alguien, besando a…
— ¡ROBB! —exclamó, levantando la voz que retumbó en cada rincón, fuerte y clara.
Continuará…
A/N:
¡Hola Therila! ¡Mil Gracias! No te preocupes, a mí me encanta que me escriban, es de las cosas que me hacen el día así que para nada, no me harto de los mensajes (mucho menos de la gente), todo lo contrario. ¡Ohh! Va a ser súper interesante cuando Robb llegue al norte, y como bien dices, vean con qué ojos ve al Señor de Casterly Rock jajajaja, ya casi llegamos ahí, ya casi. La historia con los Targaryen es súper complicada, no sólo por la existencia de Aegon (no Jon) en los libros, sino porque al Sr. Martin se le ocurrió escribir la historia completa de los Targaryen en Fuego y Sangre y el Mundo del Hielo y el Fuego, entonces es muchísima información que afecta también esta parte de la historia. ¡Muchas gracias!
