Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.
Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.
libbnnygramajo: *ríe* Isabella no va a morir, no te preocupes.
Cary: ¿Cómo va a beber la sangre de Bella si está calcinada? *ríe* Lo convirtió otro vampiro.
Capítulo 35: Ángel de la Muerte
Aquel líquido… lo necesitaba como el agua… era tan dulce y… me sentía como un adicto a las drogas. Cada gota que caía sobre mis labios hacía que me sintiera con más fuerza… sentía que todo volvía a la normalidad… ¿Porqué ya no caía más en mis labios?… ¡No! ¡Lo necesito!
Apenas aquella droga dejó de estar en mi boca, sentí como si estuvieran quemándome desde el interior hacia afuera… dolía todo mi cuerpo, especialmente mi espalda en el lugar donde fui disparado y donde tenía mi tatuaje de cazador, que era en mi hombro derecho… en donde fui herido sentí como algo salía de ellas y con mi tatuaje solo sentía como si me estuvieran quemando en ese lugar…
Apenas mi vista fue recuperada, un techo alto estaba delante de mí y este tenía decoraciones antiguas, de pronto todo a mi alrededor se veía más detallado, podía ver las partículas de polvo delante de mí y…
¿Qué es aquella sombra que está a mi lado?
Al volver mi tacto, la quemazón empeoró… las heridas de mi espalda sentía como la carne se movía poco a poco y la quemazón en mi hombro empeoró horriblemente… sentía que estaba sobre algo acolchado y sentía una leve corriente sobre mi piel… como si tuviera una segunda piel…
Cuando mi oído volvió pude escuchar un extraño tamborileo, uno muy conocido en mis estudios de medicina… era mi corazón… podía escuchar respiros de diferentes estilos y ritmos… escuchaba personas caminar, correr… me era imposible analizar todo lo que escuchaba a mi alrededor… de la nada empecé a escuchar gritos de dolor y susurros de ayuda… empezaba a tener miedo…
Finalmente, cuando mi olfato regresó, pude percibir diferentes olores… especialmente uno que se me hacía agua la boca… era tan dulce…
—Ya falta poco. —escuché el susurro de alguien, me giré al originario de aquella voz. Era Alice.
Antes no lo había detallado, pero Alice era verdaderamente hermosa… podía ver con detalle sus ojos violetas y las pecas de su rostro…
—¿Qué es eso? —escuché otra voz masculina. Era Jasper.
Pude ver con gran detalle como su cabello crecía lentamente…
¿Qué me sucedía?
Vi como Alice me miraba fijamente y luego hacia un lado de mí, nuevamente me observó.
—Dios mío… esto no lo vi venir. —vi como llevaba sus manos a su boca y me miraba con una mezcla de horror y sorpresa.
—¿Qué pasa Alice? —preguntó Jasper.
—Es… Tánatos* y Érebo* a la vez. —respondió asustada. —¿Cómo es esto posible?
Escuché como alguien corría hasta acá y al colocarse en mi punto de visión, observé que era Stefan. El vampiro me miró igual que Alice.
—Jasper, avisa a todos los de la mansión que saquen a los cuerpos humanos de aquí y que salgan los fantasmas. —ordenó y observé como Jasper se iba.
De pronto escuché como mi corazón empezaba a disminuir su ritmo… sabía que pronto dejaría de escucharlo y moriría…
—No morirás Edward, solo estás cambiando. —respondió Alice.
¿Cambiando?
—Fuiste transformado. —respondió Stefan.
Poco a poco la quemazón empezaba a dejar mi cuerpo y se reunía en mi pecho, ya no quemaba sino dolía como si me apuñalaran en el pecho… parecía taquicardia o un infarto… por el dolor, empecé a gritar, al mismo tiempo que sentía como aquella corriente que estaba sobre mi cuerpo me abandonaba y empezaba a ver todo más oscuro… mi vista estaba perfecta, pero algo estaba oscureciendo la habitación. La sombra que estaba a mi lado ahora se encontraba con Stefan y Alice en una posición de ataque.
—¡NO! —le grite a la sombra mientras hacía el intento de moverme hacia ella, haciendo que yo cayera al suelo. Vi como la sombra se giró hacia mi dirección, para luego alejarse de ellos y colocarse nuevamente a mi lado de forma protectora.
De pronto aparecieron fantasmas a nuestro alrededor. Todos se mostraban asombrados, confundidos o llenos de miedo.
—¡Váyanse! —ordenó Stefan.
—No podemos, él nos llamó. —respondió un fantasma señalándome.
Escuché como mi corazón hacía los últimos tamborileos, avisando que iba a morir pronto…
Uno…
Dos…
Tres…
Ya no me dolía absolutamente nada, ni podía escuchar mi corazón, solo escuchaba unos susurros a mi alrededor y en mi cabeza. Me levanté con mucho cuidado del suelo, estaba rodeado de fantasmas, de aquella sombra oscura y los dos vampiros, miré a mí alrededor y todavía estaba oscuro el lugar.
—¿Qué…? —los miré a todos. —¿Porqué todo está más oscuro…?
—Edward necesito que te relajes. —habló Alice con una calma tensa. —Necesitas saber ciertas cosas.
Apenas dijo esto, recordé a Isabella. Mi respiración se aceleró y el lugar se volvió más oscuro de manera misteriosa, al mismo tiempo que los fantasmas empezaban a gritar de miedo y estaban cayendo al piso.
—¡QUE ALGUIEN PARE ESO! —gritó uno de los fantasmas.
—Edward necesitamos que te tranquilices. —escuché a Stefan decir en voz calmada. Vi a los fantasmas y se les notaba que estaban sufriendo por algo. —Tú lo estás provocando. —me giré sorprendido ante lo que dijo.
¿Le estoy provocando dolor a los fantasmas?
—Si Edward, por eso te estamos diciendo que te calmes. —dijo Alice alterada. —Si estás alterado les harás más daño.
—¿Dónde está Isabella? —pregunté preocupado.
—Ella está bien, pero necesito que te calmes por favor. —esta vez Stefan estaba alterado.
Me senté en la cama, estaba confundido y no entendía nada, lo importante es que Isabella estaba bien, eso era lo que me importaba. Intenté calmarme un poco pero era imposible, todo a mí alrededor era muy sensible y nuevo para mí.
—Sé que te sientes desorientado Edward. —escuché a Stefan decir. Giré mi vista hacia él y su rostro mostraba miedo. —Pero tienes que saber como controlar lo que estás sintiendo.
¿Por qué mostraba miedo?
Vi a los fantasmas y todavía seguían algunos arrodillados, se les notaba que estaban sufriendo.
—Edward, te convertí en vampiro. —aclaró Alice. Lo miré sorprendido y nuevamente el lugar se puso más oscuro aún. —¡EDWARD CONTROLA TUS EMOCIONES! —me gritó asustada.
—¿Qué está pasando? —pregunté alterado. —¿Por qué me tienen miedo?
—No te tenemos miedo a ti Edward, sino tus poderes. —lo miré confundido. —Siendo humano eras conocido como "Ángel de la Muerte", debido a que eres apuesto y tu experta forma de asesinar. —recordándome aquel estúpido sobrenombre y la razón de ello. —Ahora te volviste uno de verdad, muchos de nosotros tenemos miedo de que no puedas controlar lo suficiente tus emociones y nos asesines.
—¿Estás queriendo decir que… soy un "Angel de la Muerte"? —pregunté confundido. —¿Literal? —Stefan asintió.
Nuevamente el lugar se volvió más oscuro y todos los fantasmas empezaron articular gemidos de dolor. Intenté como pude controlar mis emociones alteradas debido a la información imposible que me daban.
—Es un poco difícil explicar tus poderes. —habló Stefan con calma tensa. —Debido a que eres hijo de Alice. —miré a la vampiresa y esta me miraba con miedo. —Tienes los mismos poderes que ella, solo que naciste con otros que no imaginábamos que tu pudieras tener. —explicó rápidamente. —Acabamos de descubrir que eres capaz de controlar la oscuridad y las sombras a tu antojo, por eso el lugar está más oscuro de lo normal. Esto lo estás provocando.—explicó lo ultimo con mucho cuidado. Estaba empezando a entender lo que yo estaba haciendo. —También tienes la capacidad de convocar a los muertos a tu antojo, físico o espiritual. Por eso aquí están los fantasmas. —señalándolos. —Cuanto más te alteres, ellos sufren y puedes llevarnos a un abismo que no sabemos que es. —finalizó Stefan.
Asimilé toda la información que me dio… era un poco difícil de comprender todo esto, pero sabía que con el tiempo lograría entender mejor.
—Intentaré calmarme, pero necesito ver a Isabella. —pedí.
—No es el momento Edward, si la llegas a ver te puedes alterar mucho más. —explicó Stefan.
De pronto escuché una dulce voz en mi oído, alguien estaba cantando. Me levanté de la cama y caminé hacia aquel canto que sonaba como un coro celestial o una sirena.
Una vez fuera de la habitación decidí aproximarme hacia aquel canto, lo que no me esperé fueron los segundos en que tardé desde la habitación hasta el final del pasillo. De pronto mi vista se pone borrosa sin razón alguna y caí al suelo.
Cuando volví abrir mis ojos estaba nuevamente en la misma habitación, miré a mí alrededor y vi a mi lado, una mesa de noche y encima de esta una bolsa de sangre. Al verla, por alguna extraña razón se me hizo agua la boca.
¿Cómo me puede dar hambre la sangre?
—Porque eres vampiro. —escuché la voz de Alice aparecer de repente. Esto hizo que saltara y sin saberlo llegué a una esquina de la habitación, la figura de una persona en forma de sombra apareció delante de mí en posición de defensa hacia la vampiresa. —No te haré daño Edward. —dijo calmada, pero en su voz se le notaba el miedo. —Si, tengo miedo Edward. —admitió. Dejé de estar en posición defensiva y de pronto aquella sombra desapareció. —Tengo miedo de tus poderes y también que no tengo idea de criar a mi primogénito vampiro.
—Discúlpame Alice, todo esto me resulta difícil de digerir. —admití. —Y menos con Isabella a mi lado.
—Lo sé. —asintiendo en comprensión. —Pero si quieres verla, tienes que adaptarte un poco a esta nueva vida y controlarte, no querrás hacerle daño. —me aconsejó. Yo asentí dándole la razón.
Me aproximé a ella, pero en vez de hacerlo a paso humano como estaba acostumbrado, mi paso era vampírico, haciendo que me sorprendiera lo que hacía. Me pregunto como luciré ahora, siendo vampiro.
—¿Cambié algo? ¿Mi aspecto sigue igual? —pregunté. Ella negó con la cabeza. —¿Luzco como un demonio? —pregunté nuevamente.
Ella cogió mi mano y me llevó a otra puerta en la habitación; al atravesarla nos conseguimos con un cuarto de forma redonda con colores blanco y negro, había ropa y zapatos en el lugar. En eso veo delante de mí tres figuras: un hombre, una mujer y lo que parecía la sombra de un hombre de la misma estatura que yo.
Al acercarme al espejo noté los grandes cambios en mí: mi piel era muy pálida y lisa, sin ninguna imperfección; mis rasgos faciales se habían perfeccionado, solo que mis ojos eran atemorizantes… el globo ocular se encontraba completamente negro, el iris de mis ojos era rojo como la sangre y mis parpados se encontraban levemente oscurecidos, dándome una apariencia terrorífica; mi cabello ya no de color bronce sino castaño. Decidí quitarme la camisa que me habían puesto para ver mi cuerpo, me giré hacia el hombro derecho y ya no estaba el tatuaje de la "Cruz de Catacumbas" que representaba mi símbolo de cazador; me di la vuelta y en mi espalda ya no estaban las heridas de bala.
Alice se acercó a mí con cierta precaución, colocándose a mi lado izquierdo.
—¿Ves aquella sombra oscura que está detrás de nosotros? —preguntó mientras señalaba a la figura. Yo asentí. —Esa figura a estado protegiéndote desde que tus poderes se manifestaron, esa es tú sombra. —explicó y yo asentí en comprensión. —Solo tú puedes dominarla. —finalizó. Me miré nuevamente al espejo y no me gustaba mi nuevo aspecto. —Tu apariencia no es normal entre los humanos, así que tendrás que usar lentes oscuros o de color. —bufé.
—No esperaba tener una apariencia tan perturbadora. —le comenté mientras me miraba entre una mezcla de asombrado y horrorizado por como lucía.
—Nadie lo esperaba, pero créeme que Isabella estará feliz de saber que estás vivo. —dándome ánimos.
A pesar de mi demoníaca apariencia, me alegraba saber que ella hubiera sobrevivido. Ahora me tocaba adaptarme a esto para no hacerle daño.
—Dime todo lo que sepas para que yo pueda controlar este poder tan extraño que tengo. —pedí. —Explícame bien todo esto que no logro asimilar bien.
—Está bien. —asintió. —Lo primero que tienes que aprender es sobre tu alimentación…
Tánatos: En la mitología griega, Tánato o Tánatos era la personificación de la muerte sin violencia.
Érebo: En la mitología griega, Érebo ('oscuridad', 'negrura' o 'sombra') era un dios primordial, personificación de la oscuridad y la sombra, que llenaba todos los rincones y agujeros del mundo. También se le llamaba Skotos. Se decía que sus densas nieblas de oscuridad rodeaban los bordes del mundo y llenaban los sombríos lugares subterráneos.
*Grita*
¡Hola chicas!
Edward fue transformado por Alice, y aparte de heredar las habilidades de su creadora, es un Ángel de la Muerte (controla las sombras a su antojo y controla a los muertos). En los próximos capítulos verán (o leerán) de una mejor manera como se maneja con sus habilidades.
En mi blog (está en mi perfil de FanFiction) subí las imágenes de la nueva apariencia de Edward y como es la "Cruz de Catacumbas".
Les informo a las lectoras que hice un grupo en facebook, para comunicarme mejor con ustedes y darles más información de la historia. Aquí les dejo el link: www . facebook groups / 1516438578430064 / ? ref = aymt _ homepage _ panel (junten los espacios por favor)
¡Hasta la próxima chicas!
