A RAYAS

Arrgh, toda la noche con el niñato este, dejando que me toque, y yo mordiéndome las ganas de darle un buen zarpazo en las tripas, o de arrancarle la cabeza de un bocado… ¿Pero se puede ser más tonto? Canta bien, es cierto… Pero esa clase de música no es buena para la salud de mis delicadas orejas…

Porque una es una profesional, que si no…

Eso sí, tendrá que ducharse mil veces para quitarse mi felino olor de encima…