Capítulo 36: UNA NUEVA VIDA

Versión de Harry Potter.

Este es el mejor cumpleaños de toda mi vida. Soy mayor de edad, arregle las cosas con Hermione, estamos solos en una cabaña y anoche, anoche fue la mejor noche de toda mi vida.

Recuerdo cada segundo; cuando la bese, acaricie y pude demostrarle de mil maneras lo mucho que la amo y necesito en mi vida.

Todo es perfecto. La amo. Me ama. Y además de eso, hoy por fin abriré más mis sentimientos hacia ella.

Hoy le pediré algo de lo que estoy seguro que cambiara nuestras vidas para siempre.

Justo ahora me encuentro debatiéndome mentalmente en como expresarle con palabras todo lo que siento y lo más importante, lo que quiero de nuestra relación.

— ¿Qué sucede Harry, porque te quedaste tan pensativo? — me llama sacándome de mis pensamientos.

— No es nada… — ¿cómo que no es nada?, me reprocho a mi mismo — quiero decir, lo que quiero decirte es que… Hermione sé que hasta hace poco es que hemos empezado a salir juntos y pues lo de anoche… ¡lo de anoche fue lo mejor que pudo haberme pasado en la vida, pero…! — mi garganta se quedo seca.

— ¿Pero?… — me mira confundida y luego su rostro se ve claramente triste — ¡Harry, ¿tú me amas? — me pregunta con voz entrecortada.

— ¡Por supuesto que te amo Hermione… tú eres lo que más amo en la vida y siempre será así, jamás lo dudes, pase lo que pase siempre te amare! — y quiero que… se forma en mis pensamientos.

— ¿Entonces porque te has quedado tan pensativo cuando me dices que lo de anoche fue lo mejor que te haya pasado en la vida, pero…?

— Pero ya no quiero un noviazgo contigo — termino por ella.

— ¡¿Qué? — me dice con lágrimas en los ojos mientras aparta la vista de mi.

Maldición Potter ¿que cosas dices, porque no eres directo y ya?

— Lo que quiero decir es que… ya no quiero un simple noviazgo… — otra metida de pata, ¿no podría ser más idiota? — Hermione yo… — ¡vamos ya díselo! me reprocho — ¡Hermione, ¿quieres… quieres irte a vivir conmigo a Grimmauld Place antes de regresar a Hogwarts? — digo esto rápidamente.

— ¿Qué? — levanta la vista rápidamente y me mira con una mirada que no me dice nada, tal vez me apresure.

— ¡¿Quieres vivir conmigo? — pregunto lentamente y más seguro de lo que yo me había sentido en la vida.

Pasaron varios minutos que se me hicieron eternos, mi garganta esta seca y ella parece que medita la respuesta pero no muestra ningún gesto de negación o de afirmación.

Merlin lo que daría porque aclarara de una vez por todas esto.

Siento los latidos de mi corazón cada vez más lentos. Me he equivocado, ella no va aceptar, después de todo apenas y hemos iniciado con nuestro noviazgo y ya le estoy pidiendo más de lo que podría merecer de ella.

— ¡Está bien, si no aceptas, yo…! — digo con voz entrecortada pero no termine porque se lanzo a mis brazos tirándome de nuevo en la cama.

— ¡Si quiero vivir contigo, nada me haría más feliz que despertar todos los días entre tus brazos! — me dice con una enorme sonrisa.

— ¿Es en serio?… — pregunto dudoso y ella asiente, rápidamente cubro sus labios con los míos — ¡te amo, te amo, te amo! — digo entre besos mientras ella ríe.

— ¡Yo también te amo!

Y no necesitamos más, nos volvimos a entregar como la primera vez, haciendo un pacto de no separarnos jamás.

Y nos quedamos dormidos.

Versión de Hermione Granger.

No lo puedo creer, esto es definitivamente lo más cerca que he estado del paraíso. Aparte de haber hecho el amor con Harry me ha pedido que viva con él. Mi corazón se paralizo al igual que mi garganta se quedo muda de la impresión, pero obviamente le dije que si.

Nada me haría más feliz que vivir con él y tal vez en un futuro no muy lejano formar una familia. Nuestra familia. La familia Potter Granger.

Esto no puede ser nada más que un sueño, un maravilloso sueño, el cual no pienso dejar que termine.

Solo existimos Harry y yo, el ahora, adiós al pasado, las peleas, los malos entendidos. Desde hoy somos otras personas. No más inseguridades.

Despierto cansada y adolorida pero me siento maravillosamente bien. Harry esta dormido aún, parece un ángel, le doy un pequeño beso en los labios y observo como sonríe entre sueños.

Me cubro con una sabana y me visto sin hacer ruido.

Es un hermoso dia, salgo fuera de la cabaña y Desaparezco.

Estoy en una tienda muggle comprando algo de comida. Revivo cada momento vivido con Harry desde el dia que nos conocimos en el tren. Me resulta muy gracioso como reaccione cuando lo vi.

Hogwarts es el lugar que nos permitió conocernos y ha sido nuestro segundo hogar.

— Son 26 libras — me dice la cajera.

— ¿Perdón? — pregunto confundida.

— Son 26 libras señorita — me repite.

— Ohh, claro, aquí tiene — le entrego el dinero y me sonrojo un poco por no haber prestado atención.

— Su cambio, ¡que tenga un buen dia! — recibo el cambio y salgo con las bolsas con comida.

Desaparezco y Aparezco nuevamente en la cabaña.

Hoy es el cumpleaños de Harry y tengo preparada una sorpresa para él.

Han pasado varios minutos y Harry sigue dormido, debe estar exhausto después de todo lo de anoche y durante todo el día; continuo con mi labor de cocinar y pronto la cabaña se llena de un dulce aroma a desayuno-almuerzo-comida o lo que sea ya que ni siquiera sé que hora es. Estuvimos muy entretenidos que no prestamos atención a el tiempo.

— ¡Buenas tardes dormilón! — le susurro al oído.

— Otros 5 minutitos — me dice soñoliento y yo sólo puedo reír por su comentario.

— Bien, entonces yo me comeré toda esta rica comida sola y tendré que darle su regalo de cumpleaños a otra persona — le digo en broma pero seria.

— ¡Ya estoy despierto! — se levanta inmediatamente quedando al completo descubierto y yo me sonrojo al máximo.

— Bien… pero… ahh… te debo el regalo, lo deje en el hotel — le digo nerviosa.

— Yo sé una forma en que puedas compensarme — coquetea mientras se acerca a mi para luego besarme.

— Creo que ya tuviste suficiente compensación por hoy, — le digo jugando — además prepare el desayuno, almuerzo y comida ya que necesitamos recobrar fuerzas si no queremos que nos lleven a San Mungo por una crisis de… — le digo mientras camino hasta una mesa que repare.

— ¿De amor?, ¡correré el riesgo! — me dice jugando.

— Pues yo no, además tengo mucha hambre, no he comida nada desde… bueno desde antes que nos peleáramos — comentó cabizbaja.

— Eso ya esta en el pasado, — me sonríe — bien, ¡vamos a probar tu fantástico desayuno! — me dice mientras se empieza a vestir.

Es genial como siempre encuentra la manera de hacerme sentir mejor aunque sea por un simple comentario.

Es una de las cosas que más amo de él. Su completa amabilidad y alegría.