Debería arrepentirse por su poca fuerza de voluntad y autocontrol. Fue demasiado fácil perder todas sus reservas para dejarse llevar en un momento tan poco apropiado, sin embargo, no se arrepentía de absolutamente nada.

Se movió por pura inercial para concederle el paso. Aún estaba adormilado por el sueño reciente y hacia apenas unos segundos estaba dispuesto a cantarle un par de verdades a cualquier pobre desgraciado que se había atrevido a tocar su puerta a esas horas de la mañana, sin embargo, fue suficiente verla para que todo pensamiento coherente huyera de su mente.

Paso a su lado, rozando su brazo causándole un estremecimiento. Girando lentamente el cuerpo mientras cerraba la puerta se encontró mirándola de espalda, observando su rítmico caminar. Sus cabellos rubios y largos se mecían con cada paso. Como siempre, los llevaba sueltos y ciertamente despeinados.

Theo camina un par de pasos tras de ella, con las manos en los bolsillos y sus ojos puestos en cada movimiento en su andar.

Tenia un cuerpo menudo y espigado, sus curvas se insinuaban tímidamente bajo sus ropas estrambóticas de siempre. Aun con todo se quedo un rato en silencio, solo mirando, hasta que giro para encontrarse con su mirada evaluativa.

-Buen día. -Saludo con voz cantarina.

Sus grandes ojos azules esperaban una respuesta, que llego un poco mas tarde cuando la mirada de Nott se elevó lo suficiente para encontrarlos.

-Buen día. -Contesto escueto aun escaneando su imagen.

Trataba de encontrar que era eso que le llamaba poderosamente la atención. No sabía definir qué era lo que le obligaba a mantener esa necesidad casi enfermiza por tenerla.

Luna no es de esas mujeres llenas de curvas, no era sensual, ni sexual en ningún sentido. Solo era, asi sin mas cautivante en su estado mas natural y femenino. No era lo que portaba, si no la paz que irradiaba en cuanto entraba en cualquier habitación.

Era una paz que le encandilaba y le llamaba como si el fuera una mísera polilla buscando la luz.

-En que te puedo ayudar.

-Vengo a ver a Hermione y a Tiny.

-No crees que es muy temprano para visitas. -Pregunto recargando la espalda en una de las paredes.

-No para Hermione, ya debe estar a punto de salir.

Apenas termino la frase la castaña se asomó a la sala.

-Buen día, Hermione. Te traje tus cosas y las de Tiny. – La rubia le tendio un pequeño bolso.

-Hola Luna, muchas gracias.

-No me dirás que te atreviste a ir solo su mansión sola. -Dijo Nott repentinamente enojado.

-No te preocupes Theo, no es lo que estas pensando. -Se apresuro Hermione en intervenir. -Aprendí desde la guerra que siempre debes de tener un plan de escape. Siempre tengo preparado varios equipajes en puntos estratégicos por si tengo que salir de prisa. Lo había dejado de hacer, pero desde que Lestrager esta suelto volví a mis viejas costumbres.

Nott movió la cabeza en entendimiento, un poco avergonzado por su arrebato.

-Tiny está a punto de salir. Gracias por todo Theo, pero tenemos que movernos de inmediato.

-No tienen por qué, este es un lugar seguro.

-Es muy arriesgado, incluso para ti. Además, no tardaran mucho en buscarnos entre nuestras amistades mas cercanas.

-Es mas arriesgado que vaya ustedes dos solas. Aquí al menos puedo cuidar de ustedes.

-No estarán sola. -Contesto Luna, fijando sus ojos en los de Nott.

No tenia mucho que opinar al respecto Nott, después de todo tenía razón. Por mucho que no le agradara tenían que ser lógicos en ese momento y lo mejor era que Hermione tomara todas las medidas necesarias para proteger a Destiny, ahora que sabia que Rodolphus estaba tras ella.

-Aquí tienes el traslador que me pediste. -Se apresuro a decir la rubia, abriendo una caja para dejar a la vista un espejo redondo con una base plateada que se había roto del mango.

Tiny entro a la sala sin hacer mucho ruido, tranquila y seria como siempre. Se aferro a la falda de Hermione antes de saludar a Luna y a Theo.

-Todo estará bien. -Dijo Nott acariciando la cabeza de la pequeña.

Luna le dio un corto abrazo y le entrego también una pequeña mochila. -Aquí puedes meter a Isabella para que no la pierdas en el viaje, así estará segura.

Pensando en la seguridad de su muñeca la pequeña siguió en consejo de su tía Luna, metiéndola en la mochila y colgándola en su espalda antes de tomar el pequeño objeto de la caja como le indico Hermione.

Desaparecieron a los pocos minutos después de una corta despedida.

Fue quedarse solos que la tensión creció en el cuerpo de Nott. Tener a Luna es su casa era toda una tentación en su estado de confusión actual.

Luna estaba completamente ajena a la guerra que libraba en ese momento el castaño. Observaba con curiosidad a su alrededor viendo los marcos de plata que se encontraban sobre las pocas repisas.

A decir verdad, no había demasiado que ver, todos los muros eran de un blanco impoluto y no había ningún tipo de adorno aparte de los 3 marcos con fotos mágicas no había ningún indicio de que alguien habitara el lugar.

En el primer marco estaba la foto de una hermosa mujer de cabellos castaños y los mismos ojos azules de Nott.

-Tu madre era muy bonita. -Comento Luna, sacando un poco al muchacho de su letargo.

Hubiera querido preguntar como sabia que era su madre, pero se abstuvo de hacerlo. Después de todo no era difícil suponer quien era cuando el poseía algunos rasgos y características de su progenitora.

-Tus amigos. -Dijo poco después viendo la imagen moverse de 4 jóvenes Slytherin que parecían ataviados con túnicas de gala.

-Este será para tu amor. -Acaricio el marco vacío. -Aunque crees que jamás ninguna foto estará en este marco.

-¿Cómo…?

-Eres como Draco, tienen miedo de dar un paso adelante y darse cuenta de que merecen ser felices.

El comentario de Luna le sentó mal. Quiso negar que tuviera razón, pero en el fondo de su interior siempre se había sentido de esa manera.

Se acerco a ella, hasta tenerla a un palmo de distancia. La había tomado por los brazos casi de manera violenta, haciéndola chocar con su cuerpo. Fue entonces con su cercanía, con el calor de su cuerpo y el dulce aroma que despedían sus cabellos rubios, que perdió todo pensamiento coherente y la beso.

Fue violento al principio. Era mucha su necesidad y sus ansias, quería exorcizarse de esos deseos poco castos de poseer a Luna, quería borrarla de su mente para no sentirse tan perdido.

Creyó tontamente que al besarla todo terminaría, que una vez probando el fruto prohibido sería más fácil sacarla de su sistema, pero no era así, por el contrario. Besarla estaba resultando tanto como usar una droga, era completamente adictivo.

Su violencia se aplaco al segundo que sintió la suavidad de sus labios contra los suyos, entonces se movió lento, saboreando, acariciando con sus labios y la punta de su lengua. Quería más, no podía detenerse.

La ínsito a separa los labios, jugueteando con su lengua, en cuanto lo logro, un gemido satisfecho salió de su garganta. Soltándola de los brazos la atrajo en un apretado abrazo, antes de que uno de sus brazos se aferrara a su estrecha cintura mientras que su mano libre la sujetaba de la nuca para ahondar en ese juego de bocas.

La escucho suspirar y corresponder con timidez sus exigencias hasta que el estrepito de cristales rompiéndose lo volvió a la realidad.

El marco que había mantenido sujeto Luna en su mano se había resbalado y al golpearse el cristal se rompió con tan mala suerte que en el proceso hacia cortado uno de los fragmentos el tobillo de la chica haciendo que un hilito de sangre rápidamente ensuciara sus medias.

-Lo siento. -Ser había disculpado torpemente el castaño.

No sabia bien si se disculpaba por su arrebato de besarla o por el corte que se había hecho por su causa.

-Estoy bien. -Insistió con las mejillas arreboladas y los labios hinchados. -No a sido nada.

Nott parecía no escucharla solo podía ver el rojo de su sangre manchando la ropa de Luna y el desespero se hizo presente.

-Estoy bien. -Insistió tocando su brazo para sacarlo de su estado aletargado. -Con un poco de díctamo quedara todo solucionado.

Nott asistió en afirmación y casi corrió para conseguir lo que necesitaba. Apenas regreso la hizo sentarse en uno de los sillones para ser el mismo quien curara la pequeña herida.

Pasado el susto y siendo mas consiente de la situación en sí, se maldijo internamente. Tener las piernas ya desnudas de Luna a un palmo de narices ya no resultaba tan buena idea como antes.

No, no se arrepentía de besarla.

*o*O*o*

Por mucho que le simpatizara su inesperada visita, no era el mejor momento para ello. A pesar de todo, se había hecho aun lado para dejarla pasar cuando le había pedido hablar.

Mientras hacía algunas cosas a un lado, para despejar uno de los sillones y su visita pudiera sentarse, se disculpo avergonzado por el desorden.

-Lamento el desorden ¿Qué ocurre? -Pregunto tenso, tratando de hacer esa visita lo más corta posible para buscar a Harry.

-¿Es cierto? -Cuestiono con casi en un susurro.

-¿Ciento qué? -Pregunto a su vez desconcertado el pelirrojo.

-Draco y Hermione se casaron por conveniencia.

-¿Quién te dijo?

-¡Es verdad! -Urgió casi llorando. Sus ojos azules estaban cristalizados por las lágrimas parecía a punto de llorar.

Ron lo pensó por un momento, si Astoria sabia de la situación no tenía por qué negarlo.

-Es verdad.

La rubia suspiro con alivio. Lo que enfado mucho a Ron al suponer las razones.

-Malfoy no es una buena persona.

-Si lo es.

-No Astoria, no es un buen hombre. Puede ser que por estar enamorada de ese tipo no veas lo que es verdaderamente, pero el no te conviene. El que hubiera obligado a Hermione a casarte debería de darte al menos una idea del desgraciado que es

-Te equivocas y es precisamente también lo que sientes por Hermione lo que te ciega a lo demás.

-La obligo. -Dijo casi en un bufido.

-Granger es un adulto, se sabe defender perfectamente. Si no hubiera querido casarse no lo hubiera hecho. No se cual fue su acuerdo o cuanto durara, pero es un hecho que ambos lo hicieron en mutuo acuerdo.

-No es así. -Contesto dando un par de pasos amenazante al lugar donde estaba sentada.

-Lo es. -Dijo levantándose para enfrentar al molesto pelirrojo.

-¡Como puedes estar tan ciega! -Exclamo con exasperación.

-Tu terquedad no te deja darte cuenta de las cosas. Absolutamente nadie pudo obligar a Hermione a casarse en contra de su voluntad.

Ron hubiera querido contarle toda la verdad, que en realidad si había sido chantajeada, pero seria tanto como exponer a su hermana y además había prometido no cortarle a nadie lo que sucedió realmente.

-No entiendes. -Fue lo único que dijo antes de girarse y comenzar a caminar de nuevo por la reducida sala como animal enjaula. -Lo único que debes de tener claro es que no te conviene.

-Voy a esperar a que su contrato termine. -Advirtió. -Y cuando este libre Draco, hare todo lo posible para que se case conmigo.

-Tu no harás tal cosa.

-Lo hare. -Reto.

-No, no lo harás, no voy a permitirlo.

-No necesito de tu permiso, es mi vida.

En algún momento habían quedado frente a frente con los rostros rojos de furia, respiraban agitadamente. Sin darse cuentas solo unos centímetros lo separaban de besarse, estaban a nada de hacerlo cuando el sonido de la puerta los sobresalto haciéndolos que se separar bruscamente, al fin conscientes de que estuvieron a punto de besarse.

*o*O*o*

En una de las habitaciones de una casa de dos pisos se encontraba una pareja hablando en voz baja, mientras el sonido intermitente de las maquinas sonaba de fondo.

-Crees que lo logre.

-Es difícil saberlo. Tu misma lo has visto.

-Pero algo se tiene que hacer. -La desesperación era evidente en su voz.

-Estoy haciendo todo lo que está en mis manos. Pero esto me supera, tu misma lo has visto.

Las lagrimas rodaron por las mejillas pálidas de mujer.

-Tiene que haber algo.

-Mientras no sepamos cual fue la maldición, no podemos hacer nada mas que luchar contra lo inevitable, en este momento solo es cuestión de tiempo.

-Pero aun puedes intentar lo que encontraste en el libro.

-Puedo intentarlo, pero hay el riesgo de que solo acelere su final.

-Está muriendo, tienes que intentarlo, por favor. -Suplico, cayendo de rodillas a su lado.

La ayudo a levantarse, haciéndola sentar en una silla cercana.

-Me pides demasiado. Puedo matarlo.

Pansy sonrió con tristeza. -Estabas dispuesto a hacerlo. -Acuso. -Cual es la diferencia ahora.

-Hermione nunca me lo perdonaría.

-Yo no te perdonare jamás si no lo intentas al menos.

Fue lo ultimo que dijo Pansy antes de estirarse para tomar la mano fría de Harry. Draco salió en silencio viendo una última vez a su amiga llorar mientras sujeta con fuerza al hombre que estuvo a punto de asesinar.

Con cansancio acomodo algunas cosas antes de salir de la casa. Debía alejarse lo suficiente de la casa antes de intentar aparecer para que no hubiera nada de magia ligada al lugar que acababa de abandonar. Debian tener ciertas medidas para que nadie diera con el paradero de Potter, al menos hasta tomar una decisión definitiva.

Draco paso toda la noche en vela tratando de estabilizar a su enemigo jurado. Pansy había llegado en el momento justo cuando se debatía en darle de beber una poción concentrada para acelerar su muerte. No era un veneno como tal, de hecho, era uno de los medicamentos que tomaba para tratar los síntomas más fuertes de la enfermedad que le aquejaba, pero sabía que estaba tan débil que no lo resistiría.

No tenía muy claro, si en el ultimo momento se hubiera arrepentido o si en verdad estaba dispuesto a matarle con tal de que los dejara en paz a Hermione y a el. Quizás nunca lo sabría.

Recibió la nota donde le informaba sobre lo ocurrido en su casa. Su primer impulso había sido dejarlo todo para comprobar que su mujer y su hija estaban bien, pero Theo le aseguro que cuidaría de ellas y las suplicas de Pansy no le permitieron dejar a Potter morir a su suerte.

Fue verdaderamente difícil reanimarlo, su corazón había dejado de latir y ya no respiraba. Solo altas dosis de drogas muggles inyectadas directamente en el corazón, junto con descargas eléctricas lograron reiniciado su ritmo cardiaco. Aun no podía respirar por si mismo requería de oxígeno.

Potter estaba en coma y no sabía si lograría sacarlo de ese estado.