Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei Animation, no hago esto con fines lucrativos.
Propuesta número setenta y seis, propuesta por Natsichan.
Personaje: Yamato.
Antología
La llave perdida
La mayoría, si es que no todos, han de pensar que el mayor problema de Yamato es que no expresa sus sentimientos a los demás. Ni siquiera a sus amigos más cercanos.
Pero si se lo preguntaran a él sabrían que se equivocan. Sabrían que el verdadero problema no es ser incapaz de expresarlos, sino bloquearlos hasta para ti mismo. Reprimirlos y guardarlos en un sitio tan recóndito de tu propio ser, que hasta a ti te sea casi imposible acceder a ellos.
Lo que no se ve no daña, o eso dicen. No es así. No del todo. Porque aunque metas todo a la fuerza en un cofre y te olvides deliberadamente la llave en algún lugar, el cofre seguirá estando ahí. Las emociones palpitando en tu pecho y los sentimientos construyéndose cual enredaderas a pesar de la falta de luz.
Lo único que cambiará serás tú, que andarás a ciegas por la vida, delineando tu camino a tropezones y tanteando las paredes para no caer. Cometiendo más errores que aciertos. Avanzando siempre por puro instinto y retrocediendo más veces de las necesarias. Quedándote estancado en medio de una noche sin estrellas.
A veces Yamato se pregunta dónde olvidó la llave de su cofre. Si fue de niño, enterrada en algún parque de esos a los que solía acompañar a Takeru, o quizá más recientemente, en uno de sus viajes a la luna. Porque desearía destrabarlo. Desaprender la forma en que aprendió a convivir con sus emociones desde que era un niño, con esos pequeños impulsos que a veces le saltan en los dedos como viejos reflejos de lo que una vez sintió y que solo la experiencia le permite contener en la garganta, o más abajo, en el estómago. Sentimientos a destiempo que ya no tienen asidero ni razón de ser.
No lo sabe con certeza. Certezas es lo que menos hay en su vida. Pero al menos sí sabe algo: Ocultar tus sentimientos no solo es la peor manera de gestionarlos, sino la forma más segura de condenarte a vivir en la oscuridad.
Una oscuridad de la que no se puede escapar ni te acecha desde afuera. Una que está en ti y representa el misterio en el que te has convertido. Un cofre sin llave que hasta tus mismos dedos son incapaces de abrir.
Notas finales:
Sé que esto es más una reflexión que una historia, pero también hay una historia detrás. Quizá algo difusa y un poco densa, pero historia al fin y al cabo.
¡Gracias por leer!
