Amigos míos:
Se que no he actualizado por muchíííííííííísimo tiempo y de verdad lo siento pero el 2014 ha sido por mucho uno de los años más difíciles que he tenido en toda mi vida, la verdad es que parecía que todo el universo conspiraba en mi contra, me convertí en una víctima más de la Ley de Murphy y como ustedes comprenderan es muy difícil escribir cuando no tienes la suficiente tranquilidad para hacerlo.
Felizmente ese nefasto año ya pasó y las cosas están empezando a volver a la normalidad por aquí, incluso estoy empezando trabajando en paralelo otro proyecto en otra web, en la cual voy a publicar historias de mi propia autoría en formato de video, ya tengo las historias preparadas, al menos en ideas generales pero a partir de la próxima semana voy a empezar a trabajar con fuerza en ambos proyectos esperando que sean de su agrado.
Por ahora no puedo adelantarles mucho más, salvo que ya estoy trabajando en el próximo capítulo de esta historia y espero publicarlo máximo en dos semanas.
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo sólo los estoy tomando prestados para brindarles una bonita historia alternativa no relacionada con la trama del manga o el ánime.
Cazador cazado
Tras retirarse de la oficina de Tsunade, Naruto se dirigió a Ichiraku, donde fue recibido por Ayame y su hijo quienes estaban atendiendo a Hana Inuzuka y a Ino.
- Buenas tarde Naruto ni-chan ¿Qué te sirvo? – lo saludo Ayame con una sonrisa.
- Un especial Naruto. – dijo el rubio antes de tomar asiento.
- Por si acaso no estamos pintadas. – dijo de pronto algo molesta con el rubio.
- Lo siento Ino es sólo que estoy algo preocupado por la última misión que me acaba de asignar la Hokage. – dijo el jinchuriki mientras tomaba asiento.
- Debe ser algo muy importante para que traigas esa cara. – añadió Hana mientras observaba al rubio.
- Ni que lo digas y lo peor de todo es que no puedo tener todo el apoyo que necesito, sólo puedo llevar dos compañeros como máximo. – respondió el rubio.
- ¿De qué tipo de misión hablamos? – pregunto de pronto Ino algo intrigada.
- Es de Rango S, no puedo darte detalles, pero necesito un rastreador y quizá un ninja médico. – respondió el rubio, mientras recibía su plato de manos de Ayame.
- Pues resulta que tengo el resto del día libre y si gustas puedo echarte una mano en tu misión. – dijo Ino con una sonrisa.
- Pero ¿No tenías que hacerte cargo de los heridos? – inquirió el rubio mientras la miraba a los ojos.
- Ya están fuera de peligro, todo gracias a esa chica del clan Uzumaki. – respondió Ino con total calma.
- ¿Te refieres a Karin? – preguntó Naruto algo dubitativo
- ¿Tienes acaso otro pariente con esas habilidades?
- Ella y yo no somos parientes, al menos no cercanos. – dijo el rubio mientras reflexionaba sobre cuál era el lugar de Karin dentro del nuevo clan Uzumaki, el mismo que era regentado por él.
- ¿Ocurre algo Naruto? – pregunto de pronto Hana sacando al rubio de su ensimismamiento.
- No es nada, sólo estaba reflexionando sobre la organización interna de mi clan. Creo que debería revisar algunos textos sobre la historia de mi clan para comprenderla mejor. – respondió el rubio.
- Tómatelo con calma Naruto, después de todo tú eres ahora la cabeza del clan Uzumaki y cualquier cosa que decidas estará bien. – dijo Hana con una sonrisa.
- Espero que tengas razón Hana. – respondió el rubio antes de comer algo de ramen.
- ¿Qué sucede? Te vez aún muy pensativo. – preguntó Ino.
- Lo que sucede es que aún necesito un rastreador y no tengo idea a quién recurrir para ese trabajo.
- Que yo sepa, hoy es el día libre de Shino, quizá él pueda ayudarnos. – dijo Ino con una sonrisa.
- Muy bien, entonces manos a la obra. – dijo el rubio poniéndose de pie para dirigirse a la puerta con paso firme.
Sin embargo, no pasaron ni tres segundos antes de que Ayame lo interrumpiera.
- Disculpa Naruto ni-chan no me has pagado. – dijo la hija de Teuchi con una sonrisa.
- Etto, discúlpame Ayame ne-chan. – respondió el aludido mientras jugaba con sus dedos al puro estilo de Hinata. - ¿Cuánto te debo? Lo que ocurre es que estoy algo preocupado por esta misión, no sé el porqué, pero algo no encaja del todo. – añadió el rubio mientras metía su mano al bolsillo
- Son 300 ryos. – respondió Ayamae con una sonrisa. - Tranquilo ni-chan, todo va a salir bien, ya lo verás.
Tras algunos minutos de marcha, Ino y Naruto se toparon con Shino quien se dirigía hacia el centro de la villa a comprar unos materiales de trabajo para dar mantenimiento a los criaderos del clan.
- Hola Shino ¿Cómo estás? – lo saludo Ino.
- Ino, Naruto. Buenas tardes. – respondió el Aburame mientras se acomodaba las gafas.
- Hola Shino, Ino y yo nos preguntábamos si estarías dispuesto a acompañarnos a una misión. – dijo Naruto con calma.
- Está bien, pero primero debo comprar unos materiales para dar mantenimiento a las colmenas del clan. – respondió Shino.
- ¿Podemos ayudarte con eso? – preguntó Ino.
- Seguro, gracias. – respondió Shino mientras le daba una pequeña lista a cada uno de sus compañeros junto con el dinero necesario para adquirir los materiales especificados en cada lista.
Al cabo de una hora, el grupo finalmente pudo ponerse en marcha, previo paso por el almacén central para recoger el equipamiento necesario para su misión.
Una vez en la puerta de la aldea, Naruto uso el Hiraishin no jutsu para llevar a su equipo hasta la marca que había dejado la noche anterior en el lugar donde encontraron a Jugo y Suigetsu.
- Este es el lugar donde encontramos a Jugo y Suigetsu. – dijo el rubio.
- Muy bien. – dijo Shino mientras liberaba a sus insectos. - Esto no tardará mucho.
- Según la Hokage fueron atacados por una jauría de lobos ninja. – así que manténganse alerta. – dijo Naruto mientras recorría el prado con la mirada.
Tras unos cuantos segundos de búsqueda, los insectos de Shino encontraron el rastro de la jauría de lobos, el mismo que conducía hacia el oeste. Algunos minutos más tarde el grupo se detuvo en una hondonada.
- ¿Qué ocurre Shino? – preguntó Naruto
- El rastro termina aquí.
- No es posible, la ladera es muy escarpada como para que… - dijo Ino antes de empezar a toser.
- Es una trampa. – dijo Naruto mientras intentaba formar un Rasengan.
- Claro que es una trampa ¡Idiotas! ¿Acaso creerías que dejaríamos un rastro tan obvio? Malditos tarados. ¡Ahora los mataré!. – dijo un shinobi enmascarado desde lo alto de la hondonada.
- ¡No lo harás! – dijo Shino mientras se ponía de pie
- Maldito Aburame, no creerás que podrás con nosotros tú sólo. Ahora todos van a morir y te aseguro que pienso disfrutar esto. – dijo un segundo shinobi enmascarado mientras aparecía de entre los árboles rodeado de lobos.
- Koga no olvides las prioridades, el Aburame y la chica son prescindibles, pero el jinchuriki es del jefe. – dijo un tercer shinobi enmascarado mientras aparecía detrás de Shino y bloqueaba sus tenketsus con una muy precisa secuencia de golpes.
- No te entrometas Hanzo, ese bastardo es mío. – respondió Koga.
- No las… las, ti, marás a mis ami, amigos. – dijo de pronto Naruto poniéndose de pie cubierto por el manto del zorro.
- ¡No es posible! Nadie resiste mis venenos. – dijo el shinobi que estaba en la parte alta de la hondonada.
- ¡No lo subestimes Naraku! He visto a ese bastardo darle una paliza a un escuadrón completo. – dijo Koga mientras lanzaba a sus lobos al ataque.
- Si trabajamos juntos tendremos una oportunidad. – dijo Hanzo mientras se lanzaba a toda velocidad contra Naruto.
Mientras Naruto bloqueaba torpemente los ataques de los lobos de Koga usando las tres colas que tenía a su disposición, Hanzo aprovechó la oportunidad para bloquear los tenketsus del brazo derecho del jinchuriki dejándolo vulnerable al ataque de Naraku, quien le lanzo cinco senbons envenenados.
La virulenta toxina de Naraku se esparció por el metabolismo de Naruto como un reguero de pólvora, debilitando tremendamente al jinchuriki provocando que el manto del zorro empezara a desvanecerse.
- No pien, no pienso perder con, con ba, ba, basuras como, mo uste, ustedes. – dijo el rubio mientras intentaba formar un Rasengan.
- ¡Ya perdiste idiota! – gritó Koga mientras lanzaba a otros cuatro lobos contra el rubio.
- ¡Koga no lo mates! – gritó Hanzo mientras observaba preocupado como los lobos de koga se convertían en espectros.
- No te preocupes, no pienso matarlo. Sólo voy a despedazarlo. – respondió Koga mientras empezaba a reír a carcajadas al tiempo que un enorme lobo blanco con armadura se sentaba a su costado.
Por su parte Naraku observaba a la distancia como los lobos de Koga alcanzaban finalmente a su presa y empezaban con su frenético festín. Sin embargo, el éxtasis de Koga no duró mucho, pues súbitamente una oscuridad profunda invadió el campo de batalla, dejando a los enmascarados completamente a ciegas.
- ¿Qué significa esto? ¿Desde cuándo ese maldito jinchuriki puede hacer esto? ¿Creí que sólo los Nara podían manipular las sombras? – dijo Hanzo preocupado mientras un chillido agudo se escuchó por toda la hondonada.
- Maldito Naruto, no vas a hacerme esto de nuevo. – dijo Koga mientras él y su lobo blanco se ponían en alerta.
- ¡Koga, Hanzo, váyanse de a…! – gritó Naraku al tiempo que una cadena negra se enredaba en su tobillo.
- ¡Ahora eres mío! – gritó una voz siniestra mientras otras tres cadenas amarraban las demás extremidades de Naraku. – ¡Prepárate para conocer el verdadero sufrimiento!
Unos cuantos segundos más tarde, las gruesas cadenas empezaron a desgarrar la piel de Naraku al tiempo que dislocaban las articulaciones de sus piernas y brazos.
- Descuida no vas a morir hoy, pero te aseguro que cuando termine contigo vas a desear estar muerto. – dijo Yami al tiempo que clavaba un kunai en la rodilla de un muy aterrorizado Naraku.
- ¡Arghh!
- Hanzo, larguémonos antes de que ese bastardo centré su atención en nosotros. - dijo Koga mientras él y su lobo desparecían en medio de una nube de humo.
- ¡Espérame Koga! – grito Hanzo al tiempo que dos cadenas negras se incrustaban en su muslo.
- ¿Te vas tan pronto?
- ¡No me atraparás Uzumaki! – dijo Hanzo al tiempo que realizaba un sello de manos y escapaba de las cadenas que le habían perforado el muslo para luego desaparecer en medio de una nube de humo.
- Al parecer tus amigos se perderán la fiesta, pero no importa puedo divertirme mucho contigo antes de que me supliques por una muerte rápida, pero primero tengo que llevar a mis compañeros de vuelta a Konoha. – dijo Yami mientras la oscuridad se tragaba a Naraku.
Algunos minutos más tarde, Naruto y sus amigos eran ingresados de emergencia en el hospital central de Konoha mientras Yami presentaba su reporte ante Sasuke.
- Ya veo, muy bien Yami, al parecer tu conexión con Naruto fue lo que le salvó la vida, pero la próxima vez infórmame antes de actuar. – dijo Sasuke con seriedad.
- Lo intentaré, pero no prometo nada, después de todo, sólo puedo sentir el vínculo cuando ese cabeza hueca está en peligro mortal y en ese momento cada segundo cuenta. – respondió Yami con calma.
- Entiendo.
- Bueno, si no necesitas más de mí, me retiro, tengo asuntos que atender. - dijo Yami con una sonrisa siniestra.
- Ahora que lo mencionas, necesito a tu prisionero con vida. – dijo Sasuke con total tranquilidad.
- Planeaba interrogarlo esta tarde. – respondió Yami con total frialdad.
- Sabes que los interrogatorios son prerrogativa de Hibiki ¿Cierto? – dijo Sasuke cruzándose de brazos.
- Creo que mi método es un poco más efectivo que el de Morino-san.
- No lo dudo, pero debemos cumplir con el procedimiento de rutina, de lo contrario tendremos problemas con la Hokage, a menos qué. – dijo el Uchiha mientras se rascaba el mentón.
- ¿A menos que qué? – pregunto Yami con impaciencia.
- ¿Qué te parece si lo interrogamos juntos? Después de todo yo también tengo asuntos que atender con esta gente y me muero de ganas de verlos a los ojos. – añadió Sasuke mientras sus ojos se tornaban rojos como la sangre y el Sharingan hacía acto de presencia.
- Muy bien capitán. Usted manda. – respondió el interpelado con una gran sonrisa.
Mientras Sasuke y Yami interrogaban gentilmente al prisionero, Hinata y Natsuki esperaban noticias sobre el estado de Naruto, quien estaba siendo atendido directamente por Tsunade y un miembro del clan Hyuga.
- Tsunade-sama ¿Cómo está Naruto? – dijo la morena angustiada.
- Hinata, tengo buenas y malas noticias. – respondió la Hokage.
- Dígame por favor. – rogó Hinata.
- Él está fuera de peligro, pero ha perdido el uso del brazo derecho. – dijo Tsunade.
- Eso quiere decir que mi papá no volverá a poder hacer sellos de mano. – preguntó Natsuki preocupada.
- Me temo que no, al menos por un buen tiempo, el daño es grave, pero no irreversible, pero si no recibe el tratamiento adecuado y descansa lo suficiente, su condición podría agravarse con facilidad, pues la médula del hueso está muy dañada. – respondió la sanin mientras se cruzaba de brazos.
- No se preocupe Tsunade-sama yo me encargaré de que Naruto haga caso de sus indicaciones. – dijo Hinata muy seria.
- Está bien Hinata, te lo encargó.
- Hokage-sama ¿Quién le hizo esto a mi padre? – preguntó Natsuki furiosa.
- Aun no lo sabemos con certeza, pero quien haya sido, usó una técnica muy similar al Juken. - respondió la sanin pensativa.
- Eso es imposible, el Juken es una técnica exclusiva del clan Hyuga y sólo ataca el flujo de chakra sin causar un daño a los músculos o los huesos. – dijo Hinata bastante confundida.
- Lo sé, pero tanto los puntos de impacto como el tipo de chakra empleado coincide con el patrón del Juken.
- ¿Cómo puede estar tan segura de eso Tsunade-sama? – Inquirió Natsuki.
- Para serles sincera, al principio tuve mis dudas, pero fue el propio Dr. Hitoshi Hyuga quien confirmó mis sospechas.
- ¿El médico de mi padre? – preguntó la morena algo confundida.
- El mismo, tu hermana lo envió como apoyo a solicitud de Yami.
- Ya veo.
