Disclaimer: Nada ni nadie de la serie o de los comics me pertenece, si lo hiciera, otro gallo cantaría. No saco mayor beneficio que el entretenimiento puro.

Sumario: AU sin zombies. Beth se ha independizado, tiene un trabajo y cierta costumbre de realizar compras on-line. (Bethyl)

Perdonar las erratas y zarpas que pueda haber acabo de terminar de escribirlo y no me da tiempo de repasarlo ahora mismo pero quería subirlo ya (os lo debo).

Vigésimo segunda parte de: El Mundo a Tiempo


Daryl POV

No había pensado demasiado cuando había terminado con su sándwich y su soda sentado en la hierba junto a Beth Greene en el parking adyacente a su edificio. Realmente, se había tenido que desviar de su ruta de reparto para terminar aparcando la camioneta de reparto frente a su portal para acercarse y comer ella. Sí, eso era lo que estaba haciendo, devorar su sándwich con la mirada gacha paseándose por la hierba y siguiendo de vez en cuando la estela blanca y negra del cachorro correteando a su alrededor persiguiendo insectos.

Un nuevo mordisco de su sándwich y la mirada de Daryl se desvió por voluntad propia a su compañera de comida. Beth había terminado su almuerzo y había recostado su espalda contra el tronco de un árbol, su pierna apoyada sobre lo que parecía una sudadera elevando así levemente su tobillo vendado. Su mano izquierda permanecía sobre la hierba, el movimiento de sus dedos atrajo la atención del cachorro que se estrelló contra ellos, revolcándose sobre su espalda antes de comenzar a lamerlos, haciéndola reír.

Daryl se limpió los labios con el dorso de la mano mirando de reojo a la joven reír cogiendo al cachorro sobre su regazo y viéndole caer de culo de nuevo a la hierba. Y otra vez la escuchó reír. No le resultaba incómodo, ni estridente, era una risa sincera, agradable; un sonido que no le importaría volver a escuchar.

Aprovechando que parecía no percatarse de su mirada en ella, y que era incapaz de apartar durante más de cinco segundos; Daryl la observaba.

Desde que sus interacciones se habían vuelto frecuentes, Daryl se había percatado de la cantidad de ocasiones en las que sus caminos se habían cruzado, viéndola incluso cuando no estaba trabajando (aunque en esas ocasiones se había asegurado de camuflarse entre la gente o desaparecer antes de que pudiera verle). Pensaba que esa clase de cosas sólo ocurrían en los libros que no había leído o las películas que en raras ocasiones había podido ver. Pero a raíz de todos y cada uno de esos encuentros obligados o espontáneos, había ido anotando mentalmente todos esos detalles que había ido guardando en ese pequeño espacio de su mente para cuando se cruzaba con ella de nuevo o simplemente su imagen aparecía en su cabeza (más de lo que jamás reconocería).

Y por ese cúmulo de encuentros, por esas conversaciones compartidas, por esa cena en su casa y esa… despedida en la misma; había terminado conduciendo en dirección a esa casa. Porque aunque fuera incapaz de comprender el verdadero por qué, había visto ¿decepción? En su mirada clara cuando le había dicho que estaba trabajando esa mañana. Había intentado solventarlo de alguna manera ofreciéndose a ayudarle con la compra (además, no era bueno que cargara peso en ese tobillo, debería comprar también la comida por internet como todo lo demás). Pero lo había sentido… insuficiente, y su mente había pensado igual al llevarle hasta allí en su descanso atrasado para el almuerzo.

Tal vez no llegara la hora exacta a su primer reparto, pero conocía al destinatario y sabía que no tendría ningún problema serio por ello.

- Quizá el sol no te siente del todo bien…- Daryl parpadeó levantando la mirada del suelo, viéndola aguantar una media sonrisa.- Quizá la sombra… te ayudaría a resolver ese problema.

- No tengo ningún problema.- Aseguró él murmurando buscando entre los árboles la bala peluda de cuatro patas. No tardó en dar con él meneando la cola y la mitad de su cuerpo al hacerlo.

- Aja…- Asintió ella mirándole con una ceja arqueada.- Sigo creyendo que tanto sol no te va a hacer bien.- Añadió ella, sus manos jugueteando con una brizna de hierba.

Daryl se frotó la mejilla sintiendo su coronilla arder levemente bajo el sol que no terminaba de calentar tanto como en pleno Agosto pero que si estaba logrando crearle una leve sensación de picor en la nuca.

Haciendo una bola de papel con la bolsa, y con su soda abierta en la mano, Daryl se levantó de su hueco en la hierba y se acercó hasta la linde de la sombra.

- Pronto dará el sol ahí.- Comentó ella viéndole flexionar las rodillas para sentarse.

Tenía razón, así que tragando grueso, se sentó donde sabía no daría la sombra en unos cuantos minutos: a su lado.

- Perdona.- Se disculpó Daryl queriendo que una grieta del tamaño de Ohio se abriera y le tragara cuando su brazo desnudo rozó con el de ella. ¿Por qué había tenido que arrancarles las mangas a todas sus camisetas?

- Tranquilo.- Murmuró ella en voz queda sin apartar los ojos del frente.

Daryl le miró de soslayo, visiblemente tensa, sus dedos inquietos pellizcando de forma incesante la brizna de hierba. ¿Se habría sentado demasiado cerca? Beth le miró de reojo, y esbozó una media sonrisa con las mejillas coloradas cuando sus miradas se cruzaron.

Sí, definitivamente demasiado cerca.

Permanecieron en silencio durante varios minutos, él bebiendo de su soda, ella arrancando alguna que otra brizna de hierba más, haciéndola añicos sobre su regazo.

- ¿Todo bien?- Le preguntó incapaz de controlarse cuando la vio estirar una hierba hasta partirla con el ceño fruncido.

- ¿Eh?- La hierba cayó sobre sus rodillas.- No, nada, estoy…- Tragó saliva mirándole con una sonrisa inquieta.- Estoy perfectamente.- Le aseguró apartando su mirada. Aunque no llegó a alcanzar a escuchar nada, la pudo ver mover los labios, negando con la cabeza.

¿Quizá realmente estaba loca? Daryl bebió un trago de su soda. No, no parecía estar realmente loca, aunque también era cierto que él no había tenido mucho trato con esa clase de gente así que…

Daryl sintió su espalda tensarse como un arco cuando la vio con los ojos cerrados fuertemente, tomando aire profundamente, sus manos aferradas a sus muslos.

- ¿Beth?- Preguntó con incertidumbre y la lata de soda bien segura en su mano. Nunca le pondría una mano encima a una mujer, pero aquellas uñas podían ser peligrosas si se le cruzaban los planes.

- No puede ser tan complicado…- Escuchó escurrirse entre sus labios.

- ¿De qué estás hablando?

La punta de sus dedos se emblanquecieron con la fuerza con la que se aferraba a sí misma, mientras seguía con su monólogo interno que era evidente ya no lo era.

- Y no es nada malo tampoco…- Continuó hablando ella gesticulando con los ojos cerrados. ¿Realmente no era consciente de lo que hacía?

Con cuidado, con la misma lentitud con la que se habría acercado a un animal herido, Daryl rozó con la punta de sus dedos el antebrazo de ella. Beth dio un respingo, llevándose la mano al pecho.

- ¿Cuánto tiempo has estado antes al sol?- Preguntó intentando no alterarla si es que realmente estaba sufriendo algún tipo de episodio de locura o estaba alucinando por una insolación.

Vale que él no fuera un santo, pero no se merecía ser atacado por una rubia que no pesaba ni 50 kilos en mojado en su hora de almorzar.

- ¿Qué? ¡No! No…- Se apresuró a negar ella con una risa nerviosa frotándose la frente.- Lo siento, a veces… Me olvido que no estoy sola mientras… Intento pensar y… Lo siento.- Se disculpó de nuevo cubriéndose su piel de un tono rojizo que parecía querer rivalizar con el de cualquier cangrejo.

- No, no pasa nada.- Eso esperaba al menos.- ¿Pero te encuentras, bien?

Beth abrió la boca y la cerró varias veces, el frentismo de su mirada diluyéndose poco a poco hasta suavizarse en una mirada cálida y tranquila. La joven asintió curvando sus finos labios en una sonrisa.

- A veces me cuesta… Decir ciertas cosas… a ciertas personas y… Imagino escenarios en mi cabeza con todas las posibles situaciones y…- ¿Ella dificultad para hablar con la gente? Lo dudaba. Su dedo pulgar frotaba la palma de su mano contraria.- Estoy un poco fuera de práctica con estas cosas.- Confesó ella mirándole a través de sus pestañas con la mirada vuelta casi por completo al suelo.

- ¿Qué cosas?- Preguntó él aunque realmente prefería no saber la respuesta. El picor del sol en su nuca no tenía nada que ver con el que estaba recorriendo su cuello o sus entrañas en ese instante.

- ¿Tegustaríaveniracenaracasaotrodía?- Dijo de forma atropellada y prácticamente en una sola palabra.

Daryl frunció el ceño. ¿Lo había entendido bien? Beth le miraba con cierto modo en la mirada, su labio inferior casi sangraba por culpa de sus dientes sobre él y… No lo pensó, su dedo pulgar lo empujó lejos de ellos, su dedo índice rozó su mentón al hacerlo.

Fue su turno de apartar la mirada de ella y de apartar su mano con rapidez, moviendo todo su cuerpo unos centímetros lejos de ella.

- Debería… Tengo que subir al estudio… En media hora llamará Maggie, y tengo que prepárame la cena y si no contesto…- Beth recogía sus cosas sin mirarle, hablando en voz alta. Se puso en pie ayudándose del tronco y una de las muletas.- Gracias por…-No se lo había imaginado. Había dicho exactamente lo que había creído escuchar.

Beth echó a andar por la hierba con cierta dificultad llamando la atención del cachorro que correteó hacia ella.

- Este viernes lo tengo libre.- No sabía si había hablado lo suficientemente alto, realmente, no sabía por qué diablos había abierto la boca para decir eso. Por eso no levantó la mirada de la lata de soda sujeta entre sus piernas flexionadas. Por eso no vio la silueta de Beth detenerse y mirarle con una expresión entre sorpresa y alivio en su cara.- Podría… Pasarme el jueves por la noche.- Añadió tomando aire y atreviéndose a mirarle a través del torrente de pelo que ocultaba parcialmente sus ojos clavados en ella.

- ¿A las siete te viene bien?- Preguntó Beth reacomodando el peso de su cuerpo sobre las muletas. Daryl asintió mordiéndose la uña del pulgar.

- ¿Necesitas que… traiga algo?

Estaba coja y aunque tuviera tiempo libre, eso podía ser un hándicap en la cocina, y más si acababa arrastrando a ese pequeño espacio esa habilidad suya de caerse entre otras cosas. Además, ¿eso era lo que solía hacerse en esa clase de ocasiones no?

- No hace falta.- Aseguró ella con una amplia sonrisa que parecía amenazar con enseñarle hasta sus muelas del juicio. Daryl no pudo evitar esbozar una de menor tamaño.

- ¿Segura, Greene? La última vez pensabas subirte a un taburete con el pie así.- Daryl sintió la tensión abandonar sus hombros cuando la vio rodar los ojos sacándole la lengua.

- Muy gracioso, señor Dixon, pero no. Puedo apañármelas sola.- Le aseguró.- Sólo necesitas traerte a ti mismo.

- Veré si puedo hacer eso.- Beth arqueó una ceja, mirándole con suspicacia.

- ¿Me estás tomando el pelo?- Daryl negó con la cabeza, sus dientes dando cuenta de la uña de su dedo pulgar.- Ya… Bueno, el jueves tenemos una cita.- Beth abrió los ojos de forma desmesurada.- Quiero decir… Que el jueves nos vemos… para cenar… No quiere decir que…- Balbuceó.- Bueno, tengo que irme, Maggie me espera.

El jueves tenemos una cita.

Beth avanzaba cuán rápido se lo permitían las muletas y el correteo del cachorro interponiéndose en su camino.

El jueves tenemos una cita.

Su coleta se balanceaba de izquierda a derecha a cada paso que daba.

El jueves tenemos una cita. Sólo necesitas traerte a ti mismo.

El jueves por la noche. Su mirada huidiza. Sus mejillas rojas. Los escenarios en su cabeza.

¿En plan… diferente del tipo "raro que habría que pasar de largo al cruzarse con él en una carretera" o diferente del tipo "tengo curiosidad por… saber más de él"?

Tenía que preparar la cena. Acababan de almorzar.

Me alegra haberte visto. Cuando quieras. Arándanos.

El jueves tenemos una cita.

¿En qué lío se había metido?

Su rubia cabeza desapareció en el interior del portal tras enviarle un saludo de despedida con la mano, la muleta escurriéndose entre sus dedos cayendo al suelo. Casi podía escucharla maldecir entre dientes desde donde se encontraba.

Daryl sonrió.

El jueves, tenía una cita.


Por fin encontré el modo en que quería continuar ese encuentro del parque, bueno más bien fue la musa la que dictó el camino y ha hecho lo que ha querido vamos.

Parece que, aunque a estas alturas haya quien ya esté afilando los cuchillos, ALGO está pasando entre estos dos, o que al menos uno de ellos está decidiendo encauzar en una dirección. ¿La otra media parte del trato estará de acuerdo? No creo que vaya a ir a regañadientes en mi opinión jajaja

En fin, espero que todo el mundo esté bien y de una pieza. Gracias por vuestros comentarios y lecturas de este AU y los OS anteriores independientes (estoy pensando en continuar el titulado como "desandando el camino recorrido"); y como siempre os digo, soy toda oídos ante sugerencias, quejas, ideas, peticiones.

Nos vemos,