La última esperanza

Capítulo 34

La caballero de Ren usó toda su Fuerza para repeler los múltiples ataques. Poe, que ya había alucinado con su alta capacidad de lucha, la ayudó disparando desde detrás de las puertas siempre que le era posible.

Finn sabía que Shyla no podría sola contra todos, de hecho tres Pretorianos consiguieron bloquear sus ataques y perdió la espada láser.

No pudo pensar mucho, solo acercarse a Hux por detrás y agarrarlo por el cuello, apretándoselo con el antebrazo, apuntándole además con su arma, a la cabeza.

—¡Parad! —gritó Hux, inclinado hacia atrás, pues era más alto que Finn.

Lo Pretorianos se detuvieron, pero no soltaron a Shyla.

—Soltadla, o lo mato ahora mismo —amenazó.

—¿Eres FN—2187, verdad? El traidor… —preguntó el Líder Supremo.

—Me llamo Finn —dijo, y apretó más el cañón del bláster contra su sien.

—Arma cargada al 60%... —gimió el encargado de ponerla en marcha.

—¡Para eso! —ordenó Finn.

—No se puede, está hecho así adrede. Para que nadie pueda manipular los mandos. Snoke lo planeó todo de este modo —informó Hux, con una sonrisa ladina en los labios.

El exsoldado de asalto pensó entonces en una solución.

—Cambia el objetivo, eso sé perfectamente que se puede hacer.

Hux se quedó helado ante aquello.

—80%...

—Hazlo o te mato.

—Eres un cobarde, un traidor a la Primera Orden incapaz de matar a nadie. ¿Realmente te crees capaz de matarme a mí?

Finn puso el bláster en su brazo y disparó.

Hux gritó de dolor y cayó al suelo. Finn lo asió del cabello pelirrojo y volvió a ponerle el arma en la cabeza, mientras el Líder Supremo apretaba los dientes por los daños en su brazo.

—90%...

—Quiero que apunte al Celler, ¡ya!

—Hazlo… —gimió Hux.

El operador del cañón tocó diversos botones en la pantalla táctil y el arma comenzó a variar su dirección de disparo, dirigiéndose a las coordenadas donde estaba el acorazado.

—95%...

La StarKiller tembló al albergar tanta potencia.

Todos observaron la escena a través de la cristalera.

El acorazado, batiéndose contra el crucero, no se esperaba su incipiente destino.

—97%

En el Celler, sin saber lo que estaba a punto de acontecer, Ben aterrizó y bajó a Rey en brazos. Corrió con ella hasta llegar a su Tie Silencer.

Todos estaban entrando en pánico y no comprendió la razón. De todos modos, acomodó a su mujer en el regazo y volvió a pilota su querida nave.

Al salir al espacio abierto, entendió de inmediato todo.

Una cegadora luz emergió de la StarKiller. Ben tuvo que cerrar los ojos para no quedar ciego, y usar la Fuerza para no estrellarse contra cualquier otra nave.

Fue hacia el crucero de Lando, per una honda expansiva empujó la nave. Dieron tantas vueltas que tuvo que soltar los mandos y sujetar a Rey con todas sus fuerzas. Esta lo abrazó a su vez, para no salir despedida contra las paredes del Tie.

En cuanto le fue posible, Ben asió los mandos y enderezó la nave de nuevo.

A sus espaldas ya no quedaban más que restos del Celler, que probablemente caerían sobre Arkanis.

Supo entonces que la Resistencia había tomado la StarKiller y ganado una batalla importantísima a la Primera Orden.

Entró en el hangar del Crucero y bajó a Rey.

Lando corrió hacia ellos y lo ayudó con la joven.

—Aunque han conseguido acabar con el Celler, tenemos que ocupar del todo la StarKiller y sacarlos de allí. Los cazas siguen en batalla, por lo que no es seguro que la tengan del todo controlada.

Ben besó a su mujer en la frente.

—Rey, he de ayudarlos.

—Ten cuidado —susurró ella, acurrucándose en el pecho de Lando.

El hombre se volvió a subir en su Tie Silencer, pero este falló debido a la onda expansiva y sus consecuencias.

—¡No! Necesito otra nave.

Chewbacca, allí presente, le habló.

Ben lo miró con los labios apretados, luego dirigió su vista al Halcón Milenario y tragó saliva.

En la StarKiller, todos se habían quedado en silencio tras escuchar: "Cargada al 99%".

Fue todo tan rápido, que la luz los cegó. El Celler pasó a ser polvo de estrellas en cuestión de nanosegundos. Fue tal la potencia del arma, que toda la StarKiller tembló.

Finn cayó de lado, soltando a Hux, que aprovechó para arrastrarse fuera de su alcance.

Poe no vio nada, cegado como estaba, así que tuvo que quedarse en el sitio. Y Shyla, con el uso de la Fuerza, se deshizo del agarre de la guardia Pretoriana, buscando a la sabandija pelirroja.

Todo resultó ser un caos. Muchos de los presentes escaparon dejando su puesto. La Guardia Pretoriana volvió a atacar a Shyla, mientras Finn buscaba al escurridizo Hux. Tuvo que dejar de hacerlo cuando otros soldados de asalto le dispararon.

Armitage se arrastró hasta los mandos y movió el cañón hacia la Resistencia, activando de nuevo el arma, que comenzó su cuenta atrás sin que nadie más se enterara.

Cayó de lado, dolorido por el disparo del traidor. Pero comenzó a reírse por su maestría.

Shyla lo asió, de pronto, por la chaqueta, y le dio un puñetazo que lo dejó medio inconsciente.

Fue todo lo que pudo hacer. Ya no fue capaz de más físicamente, ni a través de la Fuerza.

Los Pretorianos yacían en el suelo, fuera de combate.

Poe la ayudó a levantarse, pues se le abrió la herida de la pierna y se estaba poniendo más pálida a cada instante por la pérdida de sangre.

—Tenemos que salir de aquí.

Finn, ya sin casco, se les unió.

—¡Esperad!

Se acercó a Hux, que estaba aturdido en el suelo, y lo apuntó con el bláster.

—Lando me encomendó una misión, y tengo que cumplirla.

—¡Finn, no es el momento! Shyla se está desangrando.

Este no hizo caso. Pero algo llamó la atención en la pantalla de los controles.

"60%"

Volvió a mirar a Hux.

—¡Qué has hecho!

El Líder se echó a reír, con el labio partido.

—Estáis condenados, todos.

—¡Cómo se cambia esto! —Finn lo agarró de la chaqueta negra y le apuntó de nuevo, entre los ojos.

—Mátame… —dijo sarcásticamente.

—¡Finn, vámonos, tenemos que avisarlos!

El joven dejó a Hux y ayudó a Poe a llevar a la caballero de Ren.

—Debemos llegar a hangar cuanto antes.

El Halcón Milenario salvó la prudencial distancia entre la nave de Lando y la StarKiller, pero no sin dificultad, pues todos los Tie lo atacaron.

Chewbacca dijo algo al piloto, y este se fijó en el cañón de la poderosa arma de la Primera Orden.

—¡Maldita sea! —exclamó Ben, que estaba sentado, por vez primera, donde su padre lo estuvo gran parte de su vida.

—Calrissian, la StarKiller os está apuntando y empieza a brillar de nuevo.

—Recibido —dijo este.

Los Ala—X comenzaron a volverse a la nave madre. Los cruceros más pequeños se movieron para coger el hiperespacio, desapareciendo uno tras otro. Quedó solo el principal.

—¡Tenéis que iros!

—No hasta que traigáis de vuelta a quien quede vivo de la Resistencia.

Ben no dijo nada, solo hizo las maniobras pertinentes para esquivar el fuego enemigo, mientras el wookiee disparaba con pericia.

Entró derrapando en el hangar de la StarKiller, llevándose por delante un montón de naves.

Chewbacca se quejó de semejante entrada.

—¡No sé pilotar bien esta chatarra! —le contestó Ben, molesto—. Quédate aquí, voy a buscarlos.

El hombre salió del Halcón y se concentró en buscar el rastro de la Fuerza de Shyla, el cual era un latido muy débil.

La StarKiller comenzó a temblar peligrosamente, de tal forma que perdió el equilibrio.

Se levantó como pudo y siguió buscando el rastro.

Poe y Finn aparecieron llevando a Shyla por las piernas, mientras ella les pasaba los brazos por los hombros.

—¡Vamos! —Ben llevó a la mujer en volandas, y corrieron los cuatro.

—¡Tenemos que avisar a Lando de que el cañón apunta a las naves! —dijo Dameron.

—¡Lo sabe!

Se subieron todos al Halcón Milenario y la mítica nave partió.

—¡Calcula las coordenadas para el hiperespacio! —ordenó al wookiee.

—¡Lando! —habló Poe—. Estamos todos.

—Nos vemos en D'Qar —dijo Calrissian.

—¡Chewbacca! —gritó Ben a pleno pulmón, enfadado—. ¡Qué pasa que no salimos ya!

—No funcionan bien los hiper propulsores, mira en la consola —Dameron la señaló.

Un bramido del wookiee indicó que estaban casi apunto, pero les costaba cargarse.

—¡No tenemos tiempo! —chilló Finn—. ¡Mirad!

Vieron desaparecer al Crucero Estelar.

Un tremendo disparo de la StarKiller atravesó ese espacio dos segundos después, yendo directo hacia Arkanis.

Desde la StarKiller, Hux observó toda la escena:

La Resistencia comenzó a desaparecer.

—90% completado —rezó la voz robótica del ordenador de a bordo.

Los pequeños Ala—X volvieron al crucero principal de Lando.

—96% completado.

Hux los había subestimado a todos. A Kylo Ren, a la Jedi, a la Resistencia…

—99% completado.

El crucero desapareció justo antes de que el rayo saliera despedido de la StarKiller, en su dirección.

En su lugar impactó en Arkanis.

Escuchó la voz de Snoke en su cabeza, desdeñándolo, riéndose de él.

Lo siguiente fue una tremenda explosión planetaria que se llevó por delante todo lo que estaba cerca, incluida la propia StarKiller.

Y a Hux.