Fe de errata: Bueno chicos, antes de iniciar con el siguiente capítulo, he hecho una revisión a los anteriores. En el capítulo 22: Los piratas llegan a la Tierra, al inicio dije que los Briefs estaban esperando la llegada del año 800 D.D., pero revisando las fechas he cometido un error, pues Michelle ha nacido en el año 997, es decir, en el 800 ya ha cumplido sus 3 años. Por lo tanto, la fecha correcta para ese segmento es 31 de diciembre del 800, y no del 799. Espero que me disculpen.

Ahora continuemos.


CAPITULO 34: LAZOS DE SANGRE

*** FLASHBACK ***

Calixta trata de calmar a su amiga, quien aún se encuentra en shock, sin lograr concebir que ella esté esperando un hijo, para luego reaccionar abruptamente, levantándose de su asiento mientras apoya sus manos sobre el escritorio. – ¡Pero eso es imposible!

– Tranquilícese, joven. – Responde el doctor, con mucha calma. – Entiendo su reacción, pero…

– ¡No! ¡No lo entiende! Esto debe ser un error, ni siquiera tengo pareja.

– Umm… ¿Kyra? – Interrumpe Calixta. – ¿Qué hay del chico con quien estuviste antes de venir a Zhe-Ar?

– ¿Qué? – Esta vez los negros ojos de la Saiyajin muestran mucho asombro, sentándose lentamente en el sillón, muy nerviosa. – Es cierto… entonces el padre de este bebé es…

*** FIN DEL FLASHBACK ***

Andros se levanta de su asiento, lleno de confusión. – ¡NO PUEDO CREERLO!

– Capitán, por favor cálmese…

– ¿Cómo quieres que me calme, Maya? Es inconcebible la idea de que mi abuela haya tenido un hijo de… de… ¡VEGETA!

– Lo sé y entiendo su reacción, pues esto es algo que nadie se esperaba. Pero creo que debería tranquilizarse.

– Yo… no lo sé… Esto está cada vez más confuso… – El joven se sienta nuevamente, con la musa a su lado, mientras siguen oyendo el mensaje del holograma.

*** FLASHBACK ***

Kyra mira su vientre, colocando ambas manos sobre el mismo. – Es increíble admitir que justo ahora, dentro de mi vientre, está creciendo el hijo de Vegeta, príncipe de los Saiyajines.

– Doctor. – Añade la Tsufuru. – Usted dijo que tenía dos noticias. ¿Cierto?

– Así es. Obviamente el embarazo es la primera de ellas. Pero la otra es, lamentablemente, muy terrible.

–Perderá al bebé, ¿verdad?

– Por supuesto que no. Pero aun así su embarazo será riesgoso, debido a su enfermedad.

– ¿Qué cosa? – Pregunta la joven guerrera, un poco angustiada. – ¿De qué enfermedad me habla?

– Seré honesto con usted, Srta. Alpheratz: Usted padece una enfermedad muy rara llamada Mal de Adharon.

– ¿Mal de Adharon? ¿Es muy grave?

– Temo que sí. Esta enfermedad provoca un desarrollo acelerado de las células, y por ende usted envejecerá prematuramente, algo muy perjudicial para alguien de su raza.

– ¿Y hay alguna cura?

– Lamento decirle que no. A medida que pasa el tiempo, usted envejecerá el doble de lo normal, disminuyendo sus fuerzas. En los casos crónicos el envejecimiento podría acelerarse mucho más a una edad avanzada.

– Esto… no puede ser… – Ella ahora se deprime al saber sobre la gravedad de su dolencia, pero como orgullosa Saiyajin trata de ocultar su pesar, mostrando fortaleza. Sin embargo, hace una pregunta que la inquieta: – ¿Cómo pude haberme contagiado?

– La enfermedad no es contagiosa, Srta. Alpheratz. Se trata más bien de una mutación genética, y fue muy reciente. Dígame: ¿Ha estado últimamente expuesta a algún arma o foco radiactivo?

– Ahora que lo menciona, durante la batalla en DX3 nos han arrojado una extraña bomba… todos a mi alrededor murieron al instante, y yo apenas pude sobrevivir a ese ataque.

– Eso lo explica. Al parecer esa explosión afectó sus genes.

– Y… ¿nacerá mi bebé con esa enfermedad?

– Afortunadamente no. La criatura aún está en etapa embrionaria y en esa fase sus células tienen propiedades increíblemente regenerativas, sobretodo tratándose de un Saiyajin. Tal vez algunos de sus genes hayan mutado, pero los mismos se habrían restaurado.

– Eso espero…

– Disculpe, doctor. – Pregunta Calixta. – ¿No morirá Kyra tan pronto, verdad?

– Bueno, manteniendo una vida sana, una dieta balanceada y jornadas de ejercicios, ella podría vivir por mucho tiempo.

– Entiendo. Muchas gracias, doctor. – Dicho esto, ambas jóvenes se levantan, estrechan la mano del galeno y se marchan.


A medida que pasan los meses, Kyra y su amiga han estado acudiendo al médico para su chequeo periódico, asegurando así el desarrollo saludable del bebé, hasta que finalmente nace un hermoso varón, a quien ella llama: Merak.

*** FIN DEL FLASHBACK ***

Esta vez el joven capitán queda sin palabras, con su rostro en blanco y sus manos algo temblorosas. Maya trata de tranquilizarle, pues las palabras que él acababa de oír han sido fuera de lo común, algo totalmente inadmisible. – ¿Se siente bien?

– No… esto… no me puede estar pasando…

– Le prepararé un té.

– No gracias. No me apetece.

– Pero usted lo necesita. Está muy pálido.

– ¿Cómo no habría de estarlo? Maya: Merak Alpheratz era mi padre.

– Su… ¿padre? Entonces eso significa que…

– Sí… que Vegeta, príncipe de los Saiyajines… es mi abuelo.


De vuelta a Northern Capital.

Emily se encuentra en su dormitorio, junto a sus amigas, quienes se habían enterado de la ruptura con Hayden, siendo Anahís la primera en comentar. – Cuánto lo siento amiga.

– Gracias.

– Ese Hayden… – Añade Anette. – Últimamente lo vi muy raro. Pero no te dije nada porque pensé que era por los exámenes. De haber sabido que era por esa tal… víbora…

– Déjalo así…

– Emie… – Dice Katty, pensativa, sosteniendo un trozo de papel en la mano. – Él definitivamente no era tu verdadero amor… El destino te depara a alguien más…

– ¿Acaso lo dices por el jueguito ese?

– Amiga, sé que sonará muy raro pero… sí.

– Oh, por favor…

– ¡En serio! Es más, aquí está su nombre. – Dicho esto, la rubia le hace entrega del trozo de papel. – Míralo.

– No me interesa…

– Qué tonta eres, Katty. – Reclama la joven achinada, susurrándole al oído. – No deberías venir con esas cosas. Sabes que ella es muy escéptica.

– De acuerdo… – Ella toma el papel y lo guarda dentro de un libro, por si un día decide leerlo, para luego mirar el reloj. – Chicas, debemos irnos, el ensayo es en media hora.

– Amiga. – Pregunta la morena. – ¿Estarás bien sin nosotras?

– Sí, no se preocupen. Gracias por su visita. – Acto seguido, las amigas se retiran, dejando a una deprimida Emily sola en su habitación.


Andros suspira, pensativo, lleno de confusión, aun tratando de asimilar que él pertenece a la casta real Saiyajin. La musa toma su mano, mirándole directamente a los ojos. – Capitán, sé que aún le cuesta admitir esa realidad, de hecho, lo entiendo y entiendo su malestar. Pero al menos debería verle el lado bueno: Ahora usted conoce su verdadero origen.

– Lo sé, pero tal como dijiste, aún me cuesta creer todo esto… *suspiro* pero continuemos escuchando.

– ¿Aún desea seguir?

– Sí. Quiero oír todo lo que mi abuela me tenga que decir. – Ambos miran al holograma de Kyra, quien sigue narrando su historia:

– Tu padre creció sano y fuerte, y su amor de hijo llenó el vacío que había en mi vida. Cuando se convirtió en hombre, conoció la mujer con quien se casaría: Sakura Grus, tu madre. Al tiempo recibí por su parte el regalo más especial que he recibido en mi vida: Tú, mi amado nieto… – Una leve sonrisa se esboza en el rostro de Andros y, sin darse cuenta, aprieta fuertemente la mano de su compañera. – Tú y tu padre han sido mis más grandes tesoros, y procuraba dar lo mejor de mí por su bienestar. Entonces sucedió…

*** FLASHBACK ***

Han pasado 24 años. Kyra está en su casa cuidando al pequeño Andros, de 2 años de edad. Ella observa cómo el niño camina graciosamente, jugando con sus juguetes, mientras su amiga Calixta está en la cocina, preparando la cena. En ese momento alguien toca la puerta y la mujer la abre: Se trata de alguien vestido de negro. – ¿Sra. Alpheratz?

– Sí, soy yo.

– Le tengo graves noticias…


Kyra y su amiga se encuentran frente a los cuerpos inertes de Merak y Sakura, quienes fallecieron de manera muy misteriosa, dejando al pequeño Andros huérfano, quedando de esta manera bajo los cuidados de su abuela. Ella llora en silencio por la pérdida de su hijo y nuera, aun preguntándose qué había pasado.

La Tsufuru se acerca al hombre vestido de negro, quien pertenece al cuerpo de policía interestelar. – ¿Qué les ha sucedido?

– No lo sabemos. Los hemos encontrado así en el interior de su nave. Nos dimos cuenta de ello porque la misma viajaba en forma errática, sin responder a nuestros mensajes. Se sospecha que ellos han sufrido una muerte natural.

– Pero ambos eran jóvenes saludables. ¿No han considerado que esto se trate de un vil asesinato?

– Hemos investigado al respecto, pero no hemos hallado evidencias que confirmen esa teoría. Lo lamento mucho, señoras, pero este caso ya ha sido cerrado…

*** FIN DEL FLASHBACK ***

– Hasta el día en que fue grabado este mensaje aún no se ha descubierto la causa de la muerte de tus padres, pero sé que tarde o temprano se resolverá este misterio. – La mujer sonríe a un confundido Andros, para luego decir sus palabras finales. – Cuánto ansío poder verte convertido en un hombre, con la fortaleza de tu padre y la nobleza de tu madre, pero tal vez eso nunca llegue a suceder. Lo que sí puedo hacer es pedirte esto: Procura ser un hombre de bien, amable y comprensivo, dispuesto a defender la verdad… Con esto doy por finalizado este mensaje, uno que espero que haya aclarado tus dudas, revelándote una única verdad: Tu verdadera identidad… – En ese instante el holograma se desactiva, quedando sólo una esfera fría sobre las manos del capitán. Andros afloja lentamente sus manos, por lo que la esfera cae bajo su propio peso, luego él se levanta, pensativo y lleno de confusión.


Mich se encuentra atada por manos y pies en una plataforma especial, en la cual se verifica su energía interna, recibiendo fuertes descargas que le causan mucho dolor, pero ella increíblemente resiste, dejando a Mirfak anonadado: Si ella puede soportar eso, significa que posee mucho más poder del que aparenta tener. En esto, él dirige la mirada al soldado que controla la plataforma. ¡Tugone! Won nowki tawidu low kowont (¡Suficiente! Ya sé lo que quería saber) Entonces el subordinado desactiva el dispositivo, liberando así a una agotada niña, a quien carga mientras recibe la última orden de su líder:Erparep eresh ucaeb onos… ¡Liwel katcat! (Prepárenla, porque pronto… ¡Atacaremos!)


El confundido Saiyajin aún observa las estrellas, pensando en todo lo que ha oído, aun recordando esas palabras: Su abuela tuvo un hijo de Vegeta, quien al mismo tiempo era su padre… Es allí cuando sus ojos muestran horror, golpeando con ambas manos el cristal, confundiendo así a Maya. – ¡NO! ¿QUÉ HE HECHO?

– ¿Qué sucede, Capitán?

– Ahora todo tiene sentido… ahora entiendo todo este pesar, este dolor que siento dentro de mí… este vacío que me tortura…

– No logro entenderle…

– Son los lazos de sangre Maya… los lazos que me unen a esa niña… a Michelle…

– ¿Qué? – Entonces ella recuerda que, en Rhodan, Andros mencionó a Mirfak que esa pequeña es descendiente de Vegeta, por lo que cubre sus labios con ambas manos, llena de asombro y nervios. – Ustedes… son parientes…

– Sí… y ahora yo, estúpidamente, acabo de dejar a mi única familia en manos de esos… ¡monstruos! – Él mira entonces el cofre. – ¡Todo por este maldito dinero! – dicho esto atea la mesa donde se apoya el baúl, esparciendo así todas las monedas en el suelo. Luego el joven Alpheratz apoya las manos sobre el cristal, cabizbajo, hablando en voz baja. – Ahora una inocente criatura, sangre de mi sangre, corre un grave peligro. – Enseguida él empieza a caminar hacia la entrada, a paso firme y con ojos llenos de determinación.

Maya lo sigue, más confundida que antes. – ¿Qué piensa hacer?

– Lo que debí haber hecho desde hace mucho tiempo: Regresarla a casa.

– ¿Piensa ir allá y devolver el dinero a cambio de Michelle?

– No Maya, ellos jamás lo aceptarán. – En ese momento ambos entran al pequeño hangar, encontrando allí a unos pods. – Si quiero recuperar a esa niña, será de la forma más difícil.

– ¿Nos enfrentaremos a ellos?

– No hables en plural: Yo iré solo, pues esa niña es mi responsabilidad.

– ¡No! ¡No puede hacer eso! – Dice la joven mientras sostiene fuertemente la mano de su superior, con sus ojos humedecidos. – ¡Es muy peligroso!

– Debo hacerlo…

– Capitán… yo… no soportaría perderlo… – Él mira fijamente a su compañera, ese bello rostro, esa ternura irradiada de sus cristalinos ojos celestes, para luego recibir algo totalmente inesperado.

Maya se ha armado de valor, para robarle… un beso.


Comentario de la autora:

¿Pero qué tenemos aquí? ¿Andros nieto de Vegeta? Eso no me lo esperaba... más bien ustedes, yo sí que lo tenía planedo MUAJAJAJAJAJA!

Y vaya que directa nos salio Maya... robándole un beso a ese papasito lindo! (qué envidia)

Nos leemos en una próxima entrega. Chaito ^^