Disclaimer: todos los personajes pertenecen a Akira Toriyama. La historia a continuación es mía.
Agradezco a todos los que leen la historia, próximo capítulo FINAL, que lo disfruten.
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Caminaba hacia la cabaña, ¿Qué había sido todo eso que dijo?, ni él podía reconocer la forma en la que actuó, simplemente le salió decir todo aquello, vio su rostro desencajado mientras la hería profundamente, pero era lo mejor para él, esperaba Bulma comprendiera y de una buena vez se fuera, no tenía caso pensaba vegeta, que ella siguiera ahí. Caminaba sumida en sus pensamientos, que la llevaban por diversos caminos, dolor, temor, arrepentimiento, resentimiento, todo mezclado; no supo si era por lo mismo pero cada vez se sentía más débil, llego hasta su casa de campaña, estaba decidida a deshacerla y guardarla, pero nuevamente se sintió mareada, por lo que a pesar de lo que vegeta le dijera, se quedaría ahí unas horas más, no quería saber nada, solo recostarse y dormir, se metió en la bolsa de dormir, sintió demasiado frio, comenzó a dolerle todo el cuerpo y no supo cuándo, empezó a soñar; veía a sus hijos, trunks tenía solo seis años y corría, en un parque rumbo a los juegos, ahí estaba Bra de tan solo dos años, en el arenero, de pronto vio acercarse a una pareja, al principio no pudo reconocer a nadie, pero cuando más cerca los tenia, distinguió a vegeta, que era acompañado por una mujer con el color de cabello igual que ella, pero perfectamente sabía que no era ella, vegeta abrazaba y besaba a esa mujer, sintió que su corazón se partía, pero su sufrimiento se incrementó cuando trunks corrió a abrazar a la pareja, vegeta cargaba al niño mientras que la mujer se acercaba a la pequeña Bra y de la misma forma la tomaba en sus brazos, la familia por demás feliz, hacia caso omiso de la presencia de Bulma, al acercarse a detenerlos de llevarse a sus hijos, una pared invisible, la detenía de su avance, comenzó a golpear con todas sus fuerzas, a gritar desesperadamente, pero nadie se detenía o volteaba siquiera a mirarla; sintió una fuerte sacudida que la hizo regresar a la realidad despertando de aquella horrible pesadilla; lo vio parado fuera de la casita de campaña, -¿te has vuelto loca?, ¿quieres decirme por que estabas gritando?-, con las pocas fuerzas que tenía, se levantó y salió, trato de incorporarse pero casi se cae, por fortuna vegeta la ayudo, a pesar de no quererlo, fue instintivo, la ayudo a levantarse, manteniendo en todo momento el ceño fruncido, ya de pie Bulma pudo percatarse de que era de noche y que nuevamente, estaba arreciando el frio, giro para verlo a la cara, -¿Qué paso vegeta?-, su voz era apenas audible y parecía como si estuviera alcoholizada, -¿Qué no lo recuerdas?, te metiste a la porquería esta, después de un rato de no hacer nada, comenzaste a gritar y patalear, lo sé porque vi como casi rompes esa cosa-, dijo señalando el objeto donde dormía Bulma, -no recuerdo muy bien, sentí mucho sueño y dolor en el cuerpo, quería irme te lo juro, pero el cuerpo no me respondía, tenía mucho frio y creo que me quede dormida-, vegeta la vio inquisitivo, tal vez fingía de nuevo para hacerlo caer en sus trampas otra vez, sin embargo al verla sumamente pálida y que casi se cae de nuevo, lo pensó mejor, toco su frente y se dio cuenta que estaba ardiendo, -ya me voy, discúlpame otra vez, por haberte molestado…,-, no termino de decirlo cuando se desmallo en los brazos del hombre, vegeta de inmediato la tomo en sus extremidades, llevándola dentro de la cabaña, ingreso hasta la habitación, y la deposito en la cama, comenzó a quitarle la ropa, la dejo solo en pantaletas, se encamino a buscar una de sus camisetas, y se la puso, la metió dentro de las cobijas, salió para buscar agua y un paño, lo humedeció y regreso con aquellos instrumentos a donde reposaba Bulma, le puso el paño en la frente, se lo cambiaba lo más seguido que podía, pero al pasar varias horas vio que la fiebre no cedía en absoluto, en su maleta llevaba solo medicamentos para curación, y un antibiótico, pero no estaba seguro de si era el correcto por lo que tuviera Bulma, lleno la tina del baño con agua fría, termino de desnudar a Bulma y la metió en el líquido; a la espera de que aquello ayudara a bajarle la fiebre, después de un rato la regreso a la habitación, la vistió y se quedó frente a la cama esperando que reaccionara.
Seguían pasando las horas, ya eran las diez de la mañana del otro día, y Bulma seguía inconsciente, a ratos parecía despertarse pues comenzaba a retorcerse en la cama, hablaba cosas extrañas, por lo que vegeta de inmediato entendió que estaba delirando; entre sus delirios, lo llamaba a él, le pedía que la escuchara, le pedía perdón, y le suplicaba no se llevara a sus hijos, lloraba y después de unos momentos se volvía a quedar dormida, le dio el antibiótico y algún medicamento para la temperatura, los resultados eran muy tardados, vegeta a ratos se desesperaba al verla así, por momentos pensaba que haría si ella muriera, desde luego sus hijos se sentirían muy tristes y tal vez sabiendo que ella había muerto estando el cerca, lo culparían por no haberla cuidado lo suficiente; por otro lado, tal vez sería lo mejor para él, al fin se libraría de esa pesadilla de cabello azul, y podría comenzar una nueva vida, se reprimió en seguida, estaba claro que aún le tenía mucho resentimiento, pero jamás desearía que la única mujer que verdaderamente había sido importante para él, le sucediera nada.
Bulma volvió a moverse violentamente, llamando a vegeta, -vegeta escúchame, te amo, siempre lo he hecho, perdóname, perdóname, perdóname…, perdona…, perdón-, volvió a quedar tranquila tendida en la cama, su semblante era pálido, tenía ojeras pronunciadas, los labios partidos; vegeta trataba de hidratarla, dándole a beber como podía un poco de agua, pero Bulma parecía no querer responder, y decidió que de seguir así, tendría que dejarla sola para ir en busca de ayuda, no le agradaba el hecho de tener que abandonarla a su suerte, y dejarla, pero no podía llevarla a cuestas, por esas sendas y en su estado, esperaría a la mañana siguiente, pues de nuevo se había hecho de noche, había encendido la chimenea para darle más calidez al lugar esperando el frio de la intemperie no le hiciera más daño a Bulma, largos ratos se sentaba en un sillón pequeño que había frente a la cama en la recamara, no le quitaba la mirada, sabía que a pesar de todo, del tiempo, de sus estupideces, de sus desprecios; la amaba más que a su vida, lejos de todo lo que le dijo haya en el rio, la deseaba con cada pulgada de su cuerpo, incluso ahí en su reposo y su enfermedad, no evitaba mirar sus senos que se apreciaban aún por debajo de su camiseta, deseaba tanto verla repuesta, y tumbarla en esa misma cama pero no por inconciencia, si no sintiendo todo el placer que mutuamente podían experimentar, la haría gritar, la haría gemir, y entre los gemidos rogarle por su nombre para que le diera más placer; sonrió de lado imaginando la escena, cuando se percató de que su miembro había sido cómplice de sus fantasías y ambos deseaban lo mismo, trato de calmarse; salió de sus ideas cuando la oyó gemir, pero para su desgracia no era de placer; Bulma estaba recobrando el conocimiento, se removía nuevamente en la cama, pero ahora abrió los ojos para darse cuenta que estaba en otro lugar que no era la casita de campaña donde se alojaba, de inmediato se asustó y levanto, para su sorpresa, lo primero que vio fue a vegeta custodiándola desde los pies de la cama en la que se encontraba, trato de analizar lo más rápido posible, ¿qué pasaba?, toco su cuerpo, y sintió al tacto que traía otra vestimenta distinta de la que ella usaba, palpo que no llevaba ropa interior arriba, pero se tranquilizó al sentir que si la llevaba abajo, -¿no pensaras que iba a tomarte estando al pie de la tumba verdad?-, se ruborizo al visualizar la mirada divertida de vegeta, cuando él se dio cuenta de a dónde iban sus escrutinios físicos, -no, claro que no es solo que no recuerdo mucho, estaba parada afuera de la casa de campaña, creo que hablaba contigo y después nada, siento haberte molestado aún más, ya estoy mejor así que me apresurare a recoger mis cosas e irme, lo más rápido que pueda-, dijo intentando levantarse de la cama, pero aún estaba muy débil, por lo que cayo sentada de nuevo, -tu sí que estás loca, no llegarías ni a la puerta en ese estado, por mí no te preocupes, no soy un asesino, por lo que quédate lo que necesites, cuando de verdad estés mejor te vas, yo dormiré en la sala-, diciendo eso, salió de la recamara dejando a Bulma, mas intrigada que nunca, primero le gritaba que se largara y ahora se preocupaba por ella, pero era tan tierno al haberla cuidado, que todo lo pasado valía la pena; se acomodó de nuevo en la cama, que a pesar de haber recibido el sudor por la fiebre, seguía teniendo el aroma que tanto amaba Bulma, maderas y bosque, el aroma de su hombre, el que ella tanto necesitaba y deseaba, recordó olerlo cuando le hacia el amor, desde adolescentes, la primera vez que tuvieron sexo, después cuando la tomo en la casa de playa de Broly, ese aroma siempre la enloquecía, y le encendía la pasión que llevaba dentro por él; poco a poco se fue quedando dormida, sentía como si estuviera en los brazos de su vegeta.
Se recostó en el sofá de la sala, miraba hacia el techo, ahora que Bulma ya se encontraba mejor de salud, podría estar más tranquilo, al mismo tiempo se enojaba consigo mismo, ¿Cuánto más tendría que soportarla en su vida?, ¿y por qué, siempre sucumbía ante alguna necesidad de ella?, ¿Por qué la había cuidado hasta verla mejor?; definitivamente debía dejar que se fuera para siempre, aunque una parte en el fondo de su ser le gritara que fuera con ella a la recamara, que se quedara con ella y la amara; no, era tiempo de dejar ese asunto por la paz, trato de dormir aunque muy bien sabía que no lo lograría, al menos pronto, se dejó de seguir pensando, giro su cuerpo hacia el respaldo del sillón y colocando su brazo debajo de su cabeza, cerró los ojos para intentar adormecerse.
A la mañana siguiente, se levantó, preparo un tazón de sopa caliente, y un poco de hongos silvestres, coloco todo en una charola y la llevo a la recamara donde Bulma con su acostumbrada manera de dormir, cuando se encontraba en perfectas condiciones, tenía las sabanas a la cintura, los brazos abiertos por todo el colchón y la piernas debajo de las mismas, de igual forma abiertas a la par; era una escena divertida para vegeta, en muchas ocasiones cuando dormían juntos ella literalmente lo atacaba mientras dormían, dejando caer un puño, el brazo o alguna de sus piernas sobre él, y despertándolo de golpe al instante de sentir aquello, -mujer loca, tu sí que no cambiaras jamás-, se decía mientras avanzaba para que Bulma despertara y se alimentara, lo que ocurriera después ya sería otro asunto, no podía permitirle irse sin alimento en el estómago, o podría morir en el camino y eso también para su desgracia seria su culpa; -mujer despierta-, la zarandeo un poco para que abriera los ojos; Bulma de apoco fue despertando, sintiéndose mucho mejor, emitió una sonrisa enorme al ver parado junto a ella a vegeta, -buenos días vegeta…-, se removió aun en la cama, por un instante olvido todos los problemas en los que se encontraban y se permitió pensar que eran la pareja feliz que siempre debieron ser, concluyo su fantasía al ver el ceño fruncido del hombre, -toma esto, te hará bien comer-, Bulma miro la charola que él había puesto en el mueble que se hallaba junto a la cama, se veía realmente delicioso, pero disfruto más que vegeta se lo hubiera llevado, -gracias vegeta, eres muy amable conmigo y no lo merezco-, decía Bulma apenada sentándose para tomar los alimentos, -no te confundas, es solo que me has dado lastima, no quiero que me culpen a mí porque te pase algo, si has de morirte que sea lejos de aquí-, Bulma lo miro a la cara, su mirada era indiferente, eso y sus palabras eran navajas filosas que traspasaban su alma, y la hacían en verdad querer morir, -no, no te preocupes ya no quiero molestarte más, ya estoy muy bien, así que terminando esto me iré de inmediato-, no quería volver a llorar y menos frente a él, era por demás, lo que había entre ellos termino y definitivamente; vegeta siguió mirándola cuando Bulma comenzó a comer, prefirió salir de ahí, giro y se marchó al comedor, tomo una silla y dejo caer de mala gana su cuerpo, era lo mejor, pero no para el sino para Bulma, desde que ella llego no podía dejar de lastimarla, si bien en un principio sonaba divertido, a esas alturas ya no lo era, pero no podía evitar que de su boca salieran esas palabras tan hirientes, solo las soltaba y ya; por lo que era mejor que ella, se fuera y desapareciera de su vida para siempre, sin embargo, también sabía que no quería que eso pasara, había esperado tanto por ella, ahora era ella quien lo buscaba y era el momento en que las cosas ya no podían darse como hubiera querido tantas veces.
Bulma comía despacio, la comida le sabia horrible, no porque estuviera mal preparada si no porque simplemente, su cuerpo reaccionaba a su depresión interior, aun así termino todo lo que le habían servido, tomo la charola con los platos y cubiertos, y la llevo a donde vio se encontraba la cocina, no quería dejarle incluso algún plato sucio que motivara a que la volviera a insultar, salió de la recamara, vegeta seguía en el comedor, Bulma lo paso y se dirigió a donde quería, realizo el aseo y regreso por el mismo lugar, se detuvo detrás de la silla en donde estaba el pelinegro, -gracias por haberme cuidado y ayudado-, no vio respuesta alguna, -quiero que sepas antes de que me vaya, que te amo, que siempre te amé, tenía miedo de enamorarme de ti y que tú nunca lo hicieras de verdad, sentía que no era lo suficiente para ti, que en cualquier momento podrías abandonarme, y eso me hizo no darme cuenta de que tú me amabas tanto o más que yo, perdóname por no haberlo visto antes, eres el único hombre que he amado en la vida, y también es preciso que sepas que nunca hubo otro hombre para mí, trate de enamorarme de otras personas, no voy a negarlo, pero nunca tuvieron la importancia en mi corazón o…, en mi cuerpo, que tuviste tú, nunca pude ser de otro hombre, sé que no lo crees pero es la verdad, se también que ya no tiene caso que te esté diciendo esto, pero no quiero que queden cabos sueltos, no te lo digo por otro motivo que desahogarme, en mi vida he sido mujer de un solo hombre, ese eres y siempre serás tu-, limpio una lagrima, preparando a caminar hacia la habitación vestirse y marcharse de ahí, de inmediato; vegeta tenia apretados los puños mientras la oía, de un momento a otro los relajo, -mujer loca, ¿crees que vas a llegar muy lejos en este bosque, así como estas?, aun no estás bien, …quédate aquí Bulma-, Bulma giro para mirarlo, el continuaba de espaldas a ella, al principio observo su cuerpo tenso, para después verlo relajarse, -es que no quiero incomodarte aún más, sé que no me quieres aquí, así que es mejor que me vaya y…-, vegeta se levantó de improviso, asustando en demasía a Bulma que seguía de pie detrás de él, -ya cállate, deja de pensar por mí, ¿quieres?-, dijo acercándose peligrosamente a la mujer, la tomo entre sus brazos y la atrajo para besarla, Bulma no lo pensó ni un segundo, aferrándose a él con sus brazos alrededor de su cuello, respondió con amor y pasión a ese beso, acaricio su cuello y después su rebelde cabello, aferrándolo más a ella, vegeta la cargo por las nalgas y coloco sus piernas alrededor de su cintura, la llevo a la mesa en donde hacia un momento se encontraba, le quito la playera que era suya y que le había puesto para que estuviera cómoda, le arranco de un solo movimiento y sin resistencia alguna por parte de ella, la pantaletas que llevaba, ninguno podía pensar en ese momento, solo se dejaron llevar por lo que sus cuerpos les pedían que pasara, querían entregarse sin límites, ni escrúpulos; Bulma al igual que él lo hizo, le quito casi arrancándola, la camiseta que vegeta llevaba, desabrocho lo más rápido que pudo el short que llevaba y le dio un fuerte tirón a sus bóxer para que finalmente cayeran, dejando a su amor desnudo como lo estaba ella, vegeta vagaba por el cuello de Bulma, abrió sus piernas bruscamente sin penetrarla aun, la tumbo sobre la mesa y comenzó a acariciar su senos, Bulma acariciaba los brazos del hombre, sintiendo en cada atención plena satisfacción, vegeta se inclinó para succionar desesperado cada uno de los montículos rosados de ella, Bulma seguía aferrándose al cabello de vegeta, con cada espasmo de placer que este le daba, de pronto sintió como él se levantaba, la observo un momento, pero su mirada no reflejaba nada que ella pudiera entender en esos instantes, cuando quiso incorporarse, vegeta volvió a empujarla dejándola recostada en la mesa, dejo su mano en el cuello de ella, sin ejercer presión solo quería que se mantuviera acostada, al tenerla ahí tumbada, abierta para él, no se resistió mas y acariciándose a sí mismo, penetro a la mujer de un solo movimiento, fue tan recio el empuje, que Bulma tuvo que agarrarse con ambas manos de las orillas de la mesa para no caer, vegeta no le quitaba la mano del cuello, mientras seguía introduciéndose en Bulma, hasta que deslizo su mano por detrás del cuello de la peli azul, atrayéndola a él para besarla profundamente, Bulma solo se dejaba llevar, no podía hacer mucho ya que él era quien llevaba el control de la situación, mas no por eso lo disfrutaba menos, era lo que tanto había soñado, estar en brazos del que era el amor de su vida, mientras él seguía entrando y saliendo de ella, hasta cierto punto con rudeza, Bulma entre todas las sensaciones que estaba experimentando, dejo que su voz saliera entre gemidos potentes, -vegeta te amo, te amo, siempre te amado-, el hombre sin disminuir su velocidad, sonrió placido al oír aquello de los labios de su mujer, de su diosa azul, siguió con los embistes, apresurando aún más la velocidad, pues tanto el como ella tenían ya cerca el orgasmo, que los transportaría por un buen rato a otra dimensión, cuando vegeta sintió como se liberaba en todos los sentidos, se dejó caer encima del cuerpo de Bulma, quien solo jadeaba, por la excitación experimentada, lo abrazo, acunándolo cerca de su corazón, impidiéndole que se moviera de ella por nada, Bulma sin querer evitarlo lloro, las lágrimas más felices que alguna vez saco, estaba absolutamente feliz de volver a ser una con el hombre que amaba, de ser nuevamente su mujer físicamente, y haber sentido todo el amor que el seguía teniéndole, de haber podido recuperar a su amado vegeta; ninguno de los dos pronunciaba palabra alguna, después de un rato y en un momento de curiosidad por parte de Bulma, quiso saber que pensaba el, pero era ella ahora la que tenía miedo de ver en el rostro del hombre de su vida, otra cosa diferente, que no fuera el amor que ella sentía hacia él, -vegeta, …¿qué piensas?...-, él se incorporó, de repente asombrando a la mujer, la vio impávido, sin un solo gesto en la mirada, -¿te arrepientes?-, volvió a interrogarlo Bulma, vio lo que podría interpretarse como una pequeña y escurridiza sonrisa de medio lado, cuando Bulma iba a pronunciar otra palabra, él puso un dedo sobre la boca de ella, la tomo de nuevo entre sus brazos y juntos los dirigió hacia la recamara, dejo caer a Bulma un tanto brusco sobre la cama, para tumbarse el de la misma forma sobre Bulma, en aquella posición la observo por un rato, vio sus labios rosas, sus ojos azules muy abiertos viéndolo a los ojos, con el amor que ahora el sabia era totalmente sincero, recorrió su cuello, y se permitió deleitarse con su hermoso cuerpo; Bulma lo tomo del rostro, para besarlo, fue tierna, cálida, amorosa, vegeta respondió a ese beso, de la misma manera, era el turno de hacer el amor, como ella se merecía, delicadamente, tenían todo lo que quedaba del día y toda la noche, y aunque Bulma había recién terminado de salir de la enfermedad que la había aquejado, vegeta no pensaba parar, más que para tomar agua y algo de alimento, pero eso todavía podía esperar, así que sin más volvió a besarla recorriéndola de norte a sur, sintiendo su cuerpo caliente, y suave, volvió a introducirse en su intimidad, varias veces, satisfaciéndose y satisfaciéndola a ella, que seguía gimiendo su nombre una y otra vez, con cada caricia.
Empezó a removerse sobre la cama, aun adormecido, estaba de verdad exhausto, habían hecho el amor hasta la mitad de la madrugada, e incluso antes de quedarse ambos dormidos, se sorprendió como era posible que Bulma aguantara ese ritmo; entre sus movimientos quería abrazar a su reencontrada mujer, pero le sorprendió al punto de asustarlo el encontrar la cama vacía del lado en que ella se había quedado dormida, se levantó ofuscado, giro la vista hacia cada rincón de la habitación buscándola, y nada, levanto su cuerpo desnudo del lecho, tratando de ver si estaba en la sala-comedor, en el baño también la busco, se asomó a la cocina por si tal vez estaba preparando algo, o tomando agua, pero nada, simplemente Bulma se había esfumado, rasco su cabello desesperadamente, ¿acaso se la había vuelto a hacer, es que quizá era la cereza en el pastel de su enfermiza venganza personal?, camino de nuevo a donde estaba su bóxer, el cual estaba puesto en el respaldo de la silla del comedor, el recordó que toda la ropa que los dos llevaban había quedado esparcida en el suelo por todo el lugar, así que se extrañó de que además la playera que le había prestado a Bulma como su ropa interior, no estaban donde encontró su propia ropa íntima; ¿Qué sucedió?, ¿acaso lo abandono de nuevo?; frustrado como estaba oyó fuera de la cabaña movimiento, por supuesto no se quedó parado en donde estaba y salió a revisar de donde provenía aquel sonido, cuando abrió la puerta, podría haber dicho el mismo que el alma le regreso al cuerpo de nuevo, Bulma estaba parada a unos metros de la entrada, llevaba nada más que la playera y su tanga, tenía lo brazos abiertos en posición de "y", y miraba hacia el horizonte, expresamente hacia donde estaba terminando de salir el sol, la contemplo feliz, seguía con él, y por su actitud no había tenido la intención siquiera de cambiar aquello; Bulma cruzo sus brazos detrás de su cabeza, parecía que estaba meditando o algo parecido, respiraba muy placida sin dejar de mirar hacia donde lo hacía; vegeta hiso un sonido con la garganta, para que al fin Bulma se diera cuenta de que él estaba ahí; Bulma giro sorprendida, pero cambio su semblante de inmediato al verlo recargado en el marco de la puerta de la entrada de la cabaña, sonrió enormemente feliz, cuando sus miradas se encontraron, -mujer, nunca me dejara de sorprender lo loca que eres, mira que salir a la intemperie vestida así, después de que casi te mueres por la neumonía, solo tu podrías hacerlo-, dijo con una sonrisa divertida en el rostro, Bulma lo ojeo de regreso con el ceño fruncido, -si esa es la forma que tienes de decirme que te preocupas por mí, solo te diré que estoy bien, sentí tantas ganas de ver el amanecer, en este lugar se disfruta tanto, además ya estoy perfectamente, por si ayer no te diste cuenta, no me costó nada seguirte el ritmo en la cama-, sonrió pícaramente, vegeta se asombró de inmediato, Bulma no tenía ese lenguaje, y hasta cierto punto siempre era muy reservada con asuntos de cama, Bulma supo por su expresión lo que estaba pensando, -no te extrañez, ahora puedo decirte que soy todo lo sincera que nunca fui, no pienso volver a reprimirme o reprimirte de lo que sintamos, ahora soy completamente libre, ya no quiero más escrúpulos tontos en nuestra vida, quiero entregarme a ti plena, y que tu hagas lo mismo, te deseo y lo he hecho siempre, amo tu cuerpo, me enerva tu aroma masculino, y soy la mujer más feliz cuando estas dentro de mí-, vegeta seguía admirado por lo que su diosa azul le confesaba, y realmente sentía que ahora nada podría separarlo de ella, puesto que era ella ahora la fuerza de esa relación, se acercó, la atrajo hacia si de la cintura, -todo lo que acabas de decir me lo vas a tener que demostrar, ¿sabes?, porque aún no me lo creo, y si vamos a confesar cosas, debo decir que me asusto el no verte en la cama, no soportaría que me dejes de nuevo Bulma, ¿espero te esté quedando claro?-, la vio totalmente serio, pero Bulma puso las manos en su rostro, -no pienso dejarte vegeta, nunca, sé que aun estas un poco renuente y lo entiendo, además pienso demostrarte todo lo que te amo, cada día de nuestra vida, eres todo lo que tanto he deseado, y eres junto a nuestros hijos lo que más amo en el mundo-, lo atrajo para besarlo, sentía que las palabras se las lleva el viento, pero los hechos, esos son innegables, era la única manera en la que Bulma podía hacer que vegeta, volviera a confiar en ella totalmente, y no pensaba defraudarlo nunca. Vegeta la estrecho más fuerte y ahondo más en su boca, pegándolos de una manera en la que solo fueran uno y el mismo, Bulma no se quedó atrás seguía adentrando más sus manos en la cabeza de él, bajando por su cuello, sus fuertes hombros, su ancha espalda, hasta llegar a su trasero, ella también tenía derecho de tocarlo y explorarlo como quisiera, era suyo, tanto como ella era de él; estrujo sus nalgas vigorosamente, logrando encenderlo; en la tomo también de las nalgas haciendo que sus piernas lo rodearan, y los guio de nuevo dentro de la cabaña, esta vez la tumbo en el sofá de la sala, de nuevo despojándola de la ropa que llevaba y el haciendo lo propio en su cuerpo, los dejo desnudos, listos para entregarse de nuevo al deseo contenido por mucho tiempo, estaban listos para explorarse con pasión deseo y por supuesto amor; y así lo hicieron toda la mañana hasta llegar a la tarde donde comieron algo, siguiendo con su reencuentro físico.
