High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Darius red: como se explicó, para los vikingos sus Dioses eran amigos, seres a los que respetar. Es una relación distinta a otras religiones. Aquí no se juzga si una raza es buena o mala, Issei ha luchado en todos lados y contra muchos. En este caso contra los jotuns por el ataque a su mundo. Jajajaja, no soy un experto en nada, solo me informo de lo que necesito :D
RedSS: gracias, y ciertamente ambos se cayeron bien.
miguelgiuliano co: el motivo es que luchan junto a los humanos cuando estos los necesitaban. Eso para Issei es algo importante. Lo de Loki se verá ahora. Esa idea me agrada. Me la apunto, pero veremos en su momento :)
Nechrz: Göndul no es joven, pero tampoco vieja. Se podría decir que en edad humana sería una mujer en sus cuarenta o cincuenta años, más o menos. Y no, Rossweisse aún no nace. Le queda mucho.
Morphos: hostias ! Fíjate quien ha hecho acto de aparición XD Me alegra volver a saber de ti colega. Y si, mejor tarde que nunca jajaja.
CHRISTOFELD: me temo que no. Ya hemos estado demasiado en Europa. Es hora de abandonarla.
axelkaiser56: lo siento tío. Bueno, si esto te ayuda a pasar el rato, pues me doy por satisfecho :)
ezequiiel mtd: lo siento, pero Issei no se mete con mujeres casadas :D
Bryan: por supuesto de internet, no tengo biblioteca en casa, y la más cercana esta muy lejos. Además, pa un cap. paso de ir y sacar un libro XD Ambos se verán, pero en un futuro aún lejano.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
-comentarios.
-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*
Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil
Capítulo 30:
EURASIA – PARTE 03
KACHIN-KACHIN
PAM
-¡Cough!
Salí rodando por el suelo mientras me llevaba la mano al estomago. A pesar de llevar la armadura, ese golpe me había dolido horrores.
-¡!
TROOOMP
Rodé y evité por los pelos un poderoso rayo. Observé a mi rival. Thor hijo de Odín, el Semidiós del Trueno, me sonreía con satisfacción. Un poco de sangre caía rozando su ojo izquierdo, siendo evitado por su roja ceja, producto de un corte en su frente. Pero, ¿cómo había llegado a enfrentarme en combate al Semidiós más poderoso de toda Asgard? Bueno, admito que fue por una circunstancia que no esperé.
.
(Flashback)
.
Habían pasado cerca de tres semanas desde el fin de la guerra contra los jotuns, por el momento. Un alto el fuego, una tregua, que no tardaría en finalizar. En fin, como se me había hecho costumbre, paseaba por las calles de la ciudad en dirección a las afueras. Asgard no solo era la ciudad, sonó todo el planetoide, y había mucho más allá de la ciudad. Hermosos paisajes por descubrir y lugares en donde poder mantenerme apartado de los asgardianos.
Puede que me hubiera ganado la simpatía de Odín, sus hermanos y sus hijos, pero aun así no era bien visto por la gran mayoría de los asgardianos. Los miembros del ejército originales, no los humanos reencarnados, así como la gran mayoría de las valkirias me miraban con malos ojos, y con los ciudadanos no eran muy distinto. Puede que me hubiera ganado la fama de gran guerrero humano, pero seguía siendo eso, humano.
Las clases sociales de los sobrenaturales no distaban mucho de las propias humanas. Existía una jerarquía. En caso de los asgardianos era así; los Semidioses como Odín y Thor eran los que mandaban y los más poderosos por mucha diferencia; los que ellos consideraban Semidioses, como podían ser las valkirias, se encontraban justo debajo; luego iban los ciudadanos, asgardianos que no poseían el poder de héroes, valkirias o Semidioses; y por último los humanos, como era costumbre.
Y yo pertenecía a esta última clase social. Los humanos no eran mal vistos por los asgardianos. Ciertamente se creían superiores, pues lo eran, pero era muy distinto a como lo veían los demonios, por ejemplo. Los vikingos consideraban a sus Dioses como amigos, seres a los que respetar, y en caso contrario era parecido, solo que un asgardiano era bien recibido en cualquier Reino vikingo, pero un humano no era bien recibido en Asgard, exceptuando cuando es para la guerra, como nos pasó a mis compañeros y a mí durante la guerra contra los jotuns.
Pero bueno, como siempre, poco me importa lo que piensen. Pero si me parece injusto que ellos puedan vagar libremente por la Tierra y los humanos no puedan hacer lo mismo. En esos son todos iguales.
Ese mismo día, justo cuando me encontraba caminando de vuelta a mi habitación, pude notar cierta presencia. No era tan poderosa como Thor, ni de lejos, pero sin duda era el poder de un Semidiós. ¿Y quién era ese ser? Curiosamente un jotun.
-Humano, ¿qué has estado haciendo por ahí?
Pse. En serio había llegado a odiar esa voz.
-Eso no es asunto tuyo, Loki. Tengo permiso de Odín de pasear por todo el Reino como me plazca. No tengo por qué dar explicaciones a un jotun.
Jotun, sí. Muchos eran los que creían que Loki era un Æsir, hijo de Odín o incluso su hermano, pero eso no se acercaba a la verdad. Es hijo de los gigantes Farbauti y Laufey y tiene dos hermanos, Helblindi y Býleistr. Se mezcló con los dioses libremente, llegando a ser considerado por Odín como su hermano. No era un Dios, hablando religiosamente, pues no poseía culto entre los humanos, y yo tampoco lo consideraba un Semidiós, pues biológicamente no lo era.
Pero a pesar de todo, Loki no era un ser al que uno pudiera juzgar a la ligera. Era sumamente astuto y poseía la capacidad de cambiar su biología, es decir, su forma, pues no solo podía cambiar de aspecto humanoide, sino también al de otros animales, fuera cual fuera.
En cuanto a su poder, su fuerte, al igual que el mío, no era la fuerza bruta como la de Thor. No, su fuerte era su inteligencia y la capacidad de crear ilusiones cuasi perfectas. Era increíblemente difícil distinguirlas incluso aunque las analizarse con el Senjutsu o su firma mágica, por no mencionar su capacidad metamórfica.
-Cuidado humano, deberías hablarme con respeto. Estás ante un Dios.
-Ya, ya. Lo que tú digas. – resté importancia agitando la mano.
Continué mi camino ignorando la mirada amenazante de Loki. No era alguien al que debía mostrar respeto ni amistad. En toda la guerra contra los jotuns, no le había visto lucha ni una vez a nuestro lado. Entiendo que era un jotun, por mucho que se autonombrara un Dios, y que es difícil enfrentarte a tu especie y eso lo respeto. Pero desde que acabó la guerra hace semanas, son numerosas las veces que he escuchado rumores negativos sobre mí, todos ellos siendo originados por él.
Cuando pasé a su lado me agarró con fuerza del brazo. Como bien he dicho, Loki no posee la fuerza física de un asgardiano, pero si la de un jotun, que no es precisamente poca. Al notar como sus dedos se cerraban con fuerza, invoqué mi Touki para plantar cara, provocando que el agarre se suavizara mucho, hasta apenas notar sus dedos.
-La próxima vez que no me muestres respeto, ten por seguro que te lo haré pagar. – siseó.
-Pues inténtalo. Me da igual que tan cercana sea tu relación con Odín y Thor. Si osas tocarme un pelo, prepárate para la batalla de tu vida.
Dicho esto me liberé con brusquedad de su agarre. Nos miramos durante unos pocos pero largos segundos. Sin duda jamás nos íbamos a llevar bien. Entonces rompí la conexión visual y seguí mi rumbo, dejando al jotun ahí parado, notando su aura asesina y su sed de sangre sobre mí. Que poco me importaba. A Loki si podía partirle la cara.
Abandoné aquel lugar hasta llegar cerca del palacio de Odín.
-¡Hyodo!
Ante el llamado, me detuve y volteé, encontrándome con Váli y Vidar. Junto a él estaban Bragi, hijo de Odín y la giganta Gunlod, encargado en el Valhalla de entregar la copa de bienvenida a los recién llegados y acogerles con palabras corteses, además él ameniza el Valhalla recitando versos; Iðunn, esposa de Bragi y guardiana de las manzanas que dan a los Semidioses su longevidad; Balder, el segundo hijo de Odín; Hermóðr, hijo de Odín y de Frigg; Meili también hijo de Odín, Váli, y Vidar.
No pude evitar asombrarme por verlos a todos juntos. No era extraño, pues en las fiestas que se realizaban lo más normal era ver a la familia de Odín junta, pero sí lo era que en plena tarde estuvieran todos juntos buscándome. Un leve escalofrió recorrió mi espalda.
-¿En qué puedo ayudaros?
-¿Es cierto lo que dicen? – Preguntó Vidar – Tienes mucho valor para algo así. – se carcajeó mientras me daba unos golpes en la espalda.
-¿A qué te refieres?
-A que quieres enfrentarte a Thor en un duelo, por supuesto. Debo admitir que no se si eres valiente o idiota para retarle a él. – opinó Iðunn.
-¡!
La reputísima madre. ¡¿Quién demonios había di… cho…?! Será hijo de puta. ¡Loki! Ese maldito desgraciado. ¡En cuanto me lo encontrara le daría la paliza de su vida!
-Mi respeto por ti acaba de subir como la espuma, muchacho. – admitió Hermóðr cruzándose de brazos.
Me sienta raro que me digan muchacho, pero en comparación con su edad real, sí que debo serlo.
-Venga, vamos al campo de entrenamiento. Thor está tan ansioso que ya está allí, realizando unos calentamientos. – dijo Meili.
-U-un segundo… y-yo no…
-Un humano luchando contra el más poderoso de todos los asgardianos. ¡Esta historia se contará hasta el Ragnarök! – anunció Bragi.
Los asgardianos hablaron entre ellos sobre lo que estaba a punto de ocurrir, aprovechando para hacer apuestas y burlarse de mi próxima muerte. Carbonizado, electrocutado, aplastado, desmembrado… sí que había formas en la que podría morir a manos de Thor. Al final llegamos al principal campo de entrenamiento, donde la elite del ejército asgardiano se entrenaba. El lugar estaba repleto de soldados, valkirias, Semidioses y civiles de la ciudad.
Pero justo en frente de mí, con los brazos cruzados sobre su pecho, una sonrisa guerrera, con su martillo en mano, estaba Thor hijo de Odín, esperándome para luchar. Y detrás estaba su familia; su esposa Sif, y sus hijas e hijo; Móði, Þrúðr, su hija con la giganta Járnsaxa, Magni y Ullr, hijo de Sif, su hijastro.
-No esperaba que fueras a pedirme un combate. ¡Pero no negaré que estoy emocionado por esto! Espero que me demuestre todo tu poder. Quiero luchar contra aquel que demostró estar a nuestro nivel en la guerra contra los jotuns.
Ante las palabras de Thor, tanto civiles como militares clamaron a la espera del combate. Pude ver a Göndul mirándome con asombro, pero no con uno precisamente positivo, sino más bien sin creerse que hubiera cometido tal locura. Yo le devolví la mirada, dándole a entender que no fui yo. Entonces ambos miramos a Loki, que sonreía arrogante. Ese maldito jotun… ya le daré su merecido.
-Bien, pues entonces empecemos. Será mejor que vayas con todo desde el principio, no vaya a ser que acabes muy mal. – me advirtió Thor al tiempo que se colocaba su armadura de guerra y comenzaba a agitar su poderoso martillo.
Mierda. Dado que sabía que sus palabras eran ciertas por completo, invoqué mis armas y armadura, las cuales estaban en mi habitación. Al instante la armadura griega envolvió mi cuerpo, esta vez imitando a las armaduras asgardianas. Andúril apareció en mi mano derecha y Ame no Nuboko en la izquierda. Las auras de Senjutsu, Touki y Magia me envolvieron. Thor sonrió satisfecho mientras leves chispas eléctricas surgían de su cuerpo. Su electroquinesis era sumamente poderosa, pues había llegado al límite de su capacidad.
Thor no era solo poderoso por su fuerza física superior incluso entre todos los asgardianos, siendo uno de los más poderosos físicamente. También era poderoso por sus rayos, producto de la electroquinesis. Lo había desarrollado hasta el pináculo de dicha habilidad quinésica. Y además, el Mjolnir era un perfecto conductor de esto, permitiéndole concentrar aun más el poder de sus rayos. Obviamente no era inmune a la electricidad ajena, pues las habilidades quinésicas afectan si no son tuyas. Si yo le ataco con electricidad, obviamente puede hacerle daño, pero es sumamente difícil lograr algo así.
-¿Puedo hacerte una pregunta? – preguntó mientras comenzaba a caminar.
Yo le imité, con la guardia en alta, manteniendo la distancia.
-Depende.
-¿De dónde sacaste esa armadura?
-¿La conoces?
-Sin duda. Pertenece a un Olímpico.
-Te refieres a Zeus, Poseidón y compañía, ¿verdad?
-Así es. Verás, no hemos tenido buenas relaciones con ellos desde hace mucho tiempo, y el ver a un humano, y más siendo tú ese humano, me da a entender que no te la dieron, precisamente. No. Ellos suelen dar regalos a sus híbridos, pero no a otros. Y bueno, todos conocemos tu opinión sobre nosotros. Así que, ¿cómo lo lograste?
-Digamos que uno de ellos no se tomó muy bien mis opiniones y vino a intentar darme una lección.
La sonrisa de Thor se ensanchó mientras abría y cerraba su mano libre, liberando leves chispas.
-Y tú lo derrotaste. – no preguntó, afirmó.
-¿Difícil creérselo?
-¡Jajajaja! No niego que antes sería casi impensable, pero existían casos. Pero desde la llegada de las Longinus, ya no es tan impensable.
Longinus. Sí, tengo entendido que el número de Longinus ha aumentado y ya no son tres, aunque no he buscado información sobre ellas.
-Bueno, como puedes ver, no poseo una Longinus. ¿Acaso crees que hace falta una para derrotaros?
-Mejor dejemos. Ahora solo quiero ver el poder del humano que venció a un Olímpico. No sería Zeus por casualidad, ¿verdad?
-No. Me temo que no. Era uno llamado Libis.
-Da igual. Me vale. ¡Ahora luchemos!
.
(Fin flashback)
.
Y por ese motivo estoy ahora en el combate más duro de toda mi existencia. Incluso con todo mi poder y mis conocimientos, me era increíblemente complicado seguirle el ritmo. Era ahora cuando entendía el motivo de que este ser estuviera entre los más poderosos seres que existían en este universo.
-¡Ugh!
Un puñetazo en mi esternón me hizo caer de espaldas y rodar hasta poder lograr recuperar el equilibrio. Clavé a Andúril en el suelo y me llevé la mano al esternón, notando como las fisuras se curaban rápidamente.
-Venga Hyodo. No me digas que ya has terminado. ¡Demuéstrame el alcance del poder humano!
Pse. Estoy seguro de que si no llevara su cinturón, Megingjörð, el cual le doblaba su fuerza física, ni los Járngreipr, sus guantes que le permiten manejar el Mjolnir, este combate estaría más igualado. Pero tampoco puedo quejarme. Después de todo, yo estoy usando mi lanza, mi espada, mi armadura, Touki, Senjutsu y Magia. Íbamos con todo, y esta era la consecuencia de ello.
Rodé por el suelo, impulsándome con la pierna para evitar los rayos del martillo. Thor acababa de caer, golpeando el suelo con el Mjolnir, provocando una onda expansiva de rayos. Sin duda eran mucho más potentes que un rayo normal y corriente de la Tierra, lo cual ya era mucho en sí.
Ame no Nuboko se estiró, pero Thor pudo evitarlo ladeando su cuerpo. Agarró con fuerza la lanza, arrebatándomela de las manos. Hice un gesto con los dedos y su sonrisa se borró al notar una enorme cantidad de poder mágico surgiendo del suelo.
BOOOM
Una potente explosión reventó el suelo. El pelirrojo tuvo que cubrirse y soltar mi lanza, la cual volvió a mis manos. Me puse en guardia, usando el Senjutsu para observar más allá de la negra nube negra producto de la explosión. Entonces…
CLANC
Pude desviar el Mjolnir con Andúril. El martillo siguió un largo viaje en línea recta. La nube se disipó lo suficiente como para ver al Príncipe con su brazo extendido hacia mí, producto el movimiento de lanzamiento. Chasqueando la lengua procedí a agacharme, evitando nuevamente el poderoso martillo.
-Muy listo. – alabó Thor.
-Ese martillo siempre vuelve a tus manos y supuestamente nunca falla. Lo primero es cierto, lo segundo es más discutible.
-¿Quieres comprobarlo?
Tragué saliva al verle girar el martillo a una velocidad increíble mientras leves chispas surgían de este. Me preparé para el inminente ataque… solo que no llegó como yo esperaba.
La velocidad de giro del martillo aumentó a tal punto que con un leve salto en el momento apropiado, Thor salió disparado hacia mi dirección. Aumenté el Touki a todo lo que daba y me cubrí con ambas armas así como con refuerzo mágico.
PUUUM
-¡Ugh!
Vale, esto ha sido más de lo esperado. Incluso con todo esto, el impacto del martillo y el propio Thor contra mi había sido increíblemente doloroso. Los brazos me temblaron y los hombros comenzaron a dolerme. No solo había sido por la fuerza del propio impacto así como la del Mjolnir. La propia fuerza multiplicada por dos de Thor me había golpeado con todo.
Derrapamos muchos metros, hasta que me dejé caer de espaldas para permitir que Thor siguiera hacia adelante, liberándome así del ataque.
-Tsk. Duele mucho. – siseé cuando me puse de pie.
Mis brazos temblaban aún por la fuerza del impacto. Sin duda podía asegurar de que este ser debía estar en el top cinco de seres físicamente más fuertes del mundo.
-Eso ha estado bien pensado. – comentó Thor a mi espalda.
Me giro rápidamente, bloqueando un nuevo ataque.
KACHIN
Martillo y lanza chocan, provocando una onda de choque bastante potente. Mi brazo vuelve a temblar ante la fuerza del golpe. Si no hubiera usado el Touki, fácilmente me hubiera roto el brazo.
ZAS
Blando a Andúril y Thor se protege con su brazo. La mayor parte de la hoja choca contra la armadura asgardiana, pero la espada corta a la altura del hombro. Un hilo de sangre brota del corte, lo cual provoca el asombro de los presentes. Esta debía ser la primera vez que ven a Thor ser herido. ¿Acaso en la Gran Guerra no se enfrentan contra otros que puedan matarles?
Como respuesta, Thor intenta un puñetazo a mi costado, pero hago una finta, moviendo la muñeca de tal modo que el martillo siga un recorrido horizontal. Debido al movimiento de este, Thor no conecta su puño con mi costado, permitiéndome contraatacar.
Invoco un hechizo y el Semidiós sale volando por una potente corriente de aire, pero rápidamente vuelve a recuperar el equilibrio. Como respuesta golpea el suelo y envía una corriente de rayos en mi dirección. Doy un salto y me mantengo en el aire con un hechizo. Una vez finaliza el ataque desciendo lentamente.
Nos quedamos quietos unos segundos, analizándonos. El pelirrojo sonríe divertido, volviendo a cargar.
PAM
Bloqueo su puño con mi antebrazo. Noto un gran dolor aunque use el Touki. Pero respondo conectando una patada en su costado. Retrocede producto del golpe, llevándose la mano a la zona golpeada.
-Ese Touki es bastante molesto. He podido notar como mi alma dolía por ello.
Hace unos estiramientos, haciendo una pequeña mueca cuando hacia un mal movimiento.
-Es sin duda un Arte de lo más útil. No solo mejora las capacidades físicas, sino que puede llegar a dañar el alma.
-¿Quieres dañar mi alma? – preguntó con una sonrisa.
-No. Pero no negaré que deseo ganar este combate, así que usaré todos mis recursos. Pero tranquilo, no iré al punto de dañar tu alma… quizás un poco.
Ambos sonreímos antes de volver al ataque. Este es un enfrentamiento cuya victoria supondría mucho para el vencedor: en mi caso significaría que estoy al nivel de los más poderosos del mundo, y para Thor supondría no ser derrotado en combate, lo cual supongo nunca le habrá pasado. No sería algo satisfactorio para los asgardianos ver al más poderoso de todos ellos siendo derrotado por un humano.
Además, dudo que a sus hijos Móði, Þrúðr, Magni y Ullr, aunque Magni era su hija con la jotun Járnsaxa y Ullr hijo de Sif pero no suyo, estuvieran contentos por dicha posible derrota.
KABOOOM
Una poderosa onda expansiva nos tiró a ambos de espaldas, volando varios metros antes de caer con fuerza.
-¡Cough! ¡Joder, eso ha sido muy intenso! – mascullo mientras me rio.
¿El motivo? Andúril y Mjolnir chocaron cuando habían liberado gran parte de su poder. El choque de ambas armas había provocado una liberación de energía que podría haberme provocado grandes daños si no hubiera estado defendido.
Incorporé medio cuerpo, observando como Thor se reía mientras se incorporaba. Apenas tenía algún rasguño, pero yo ya sangraba por varias partes. La diferencia de poder era demasiada… por el momento…
Me costaba ponerme de pie. Me encontraba demasiado agotado como para poder continuar. Me tumbé y estiré en toda mi longitud, intentando normalizar mi respiración. Solté mis armas, las cuales volvieron a mi habitación así como la armadura. El Touki y Senjutsu desaparecieron así como mi aura mágica. No podría realizar ni un hechizo de nivel bajo.
-No ha estado mal, pero insuficiente para derrotarme.
Thor se acercó hasta mí y extendió su mano, la cual estreché, y me ayudó a levantarme. No me había dolido tanto el cuerpo desde hace demasiado tiempo.
-Puede que a ti no, pero hay otros a los que sí podría.
-¿Asgardianos? Sin duda podrías derrotar a muchos de los nuestros, pero tu poder aun es menor que el de los más poderosos de aquí.
-Es una respuesta que ya esperaba.
Me senté en uno de los bancos mientras suspiraba y cerraba los ojos, dejando que mi cicatrización se realizara con completa normalidad, sin una nueva que retrasase el proceso. Esto me llevó más tiempo de lo esperado, pues el número de heridas, tanto leves como graves, eran numerosas. Pedí un buen plato de comida y bebida, pues el hambre me abrumó una vez hubo finalizado la cicatrización.
-Admito que es sorprendente. – Göndul se sentó a mi lado, cogiendo mi brazo izquierdo. Hasta hace unos instantes, este se encontraba lleno de heridas y los huesos fisurados. Ahora estaba como si nada – Es una regeneración celular sin precedentes. Ni siquiera aquellos que poseen alta regeneración es tan rápida. Si por algún casual Thor fuera herido por una espada que profanara su cuerpo, tardaría unas horas en curarse, pero en tu caso es cuestión de segundos o minutos.
-Una ventaja con una gran desventaja. El pago por tener una regeneración celular tan veloz es el consumo de mi energía. Más me vale tener un buen plato de comida luego de una pelea de este calibre, o es posible que muera por hambruna. – expliqué mientras recibía un verdadero manjar, el cual comencé a devorar veloz.
-¿Cuál es el límite de esta regeneración?
-Hum, pues no lo he pensado. Sé que puedo regenerar miembros y que en caso de que sea decapitado puedo "revivir" si en un cortísimo plazo de tiempo unen mi cabeza al cuerpo.
-¿Puedes regenerar cualquier órgano? ¿Cualquier extremidad?
-No lo sé. Supongo que podría, a excepción de mi cabeza. Dudo que me creciera otra.
-Sin duda alguna muchos desearían poseer una habilidad como esta. Es una gran ventaja con respecto a los demás.
-Cada uno tiene sus ases bajo la manga. Yo tengo los míos propios.
-¿Y ya has pensado en hacer algo con Loki?
Le da un largo trago a mi bebida, clavando la mirada en el jotun. Loki charlaba animadamente con varios Semidioses. Oh si, podía sentir su alegría. Había disfrutado de verme recibir tal paliza del hijo de Odín. Pero lo que no sabía es que pronto le borraría esa sonrisa de su rostro.
-Por tu sonrisa puedo suponer que ya has pensado en algo.
-Así es Göndul. Si te has dado cuenta, Loki está sumamente contento por mi derrota aplastante en la lucha contra Thor. Pero usaré su misma jugada contra él.
-¿A qué te refieres? Un momento, ¿acaso tu…?
-Así es. Dime, ¿qué crees que pensarán todos cuando escuchen el rumor de que Issei Hyodo quiere enfrentarse a Loki?
XXXXX
Obviamente el combate tardó tiempo en llevarse a cabo. Primero quería pasar más tiempo en Asgard y conocer mejor las habilidades de mi próximo contrincante. Además, aproximadamente un año después de la lucha contra Thor, una idea llegó a mi mente. Algo que, si salía como esperaba, me daría un margen para luchar.
Un día como otro en la tregua en Asgard, fui hasta mi habitación luego de haber conseguido tinta y un aparato que me permitiría llevar a cabo dicha idea. Eché la tinta en el aparato y clavé la aguja en mi piel. Usé mi Magia mientras comenzaba a grabarme mi lengua por todo el antebrazo, uniéndolas de diferentes formas. De esta manera, aunque alguien llegara a conocer mi idioma, le resultaría extremadamente difícil comprender todo lo escrito en mi piel. Todo tipo de hechizos defensivos de diferentes tipos de nivel grabados. De este modo contaría con una defensa absoluta o casi absoluta, la cual se convocaría sola, permitiéndome centrarme más en el ataque que en la defensa.
Escuche unos pasos acercarse, pero no desvió mi mirada de mi antebrazo izquierdo. Había finalizado con el derecho y aún me quedaba la mitad del izquierdo.
-¿Qué haces Hyodo? – preguntó Göndul al verme.
La miré por el rabillo del ojo. La mujer observó con curiosidad mis tatuajes, agachándose para estudiarlos más a conciencia. Nos quedamos varios minutos en silencio, ella estudiando y yo tatuando. Sonreí divertido al ver que fruncía el ceño y se incorporaba.
-No logro reconocer el lenguaje. – reconoció.
-Es normal que no lo hagas. Es mi lengua materna, ya extinta y sola conocida por mí. A no ser que hubierais tenido contacto con los míos, lo cual dudo, sería imposible reconocerlo.
-¿Podrías enseñarme? Esto son simples palabras entrelazadas, pero puedo reconocer la Magia que poseen.
-La Magia es mi propio poder. Si no tuviera Poder Mágico, simplemente serian palabras tatuadas.
-Eso es cierto, pero incluso con la Magia que usaste en el combate, pude reconocer una similitud con nuestra Magia Rúnica. Es una Magia a la vez parecida y diferente de la Rúnica Asgardiana.
-Eso he podido comprobar.
-¿Los tuyos nos conocían? ¿Conocían nuestra Magia?
-Esa es una pregunta para la que no poseo respuesta. No guardo demasiada información sobre los míos. Los libros de mi madre eran solo la superficie, una fina capa de hielo para un océano que dudo pueda tocar alguna vez. Solo el frio hielo está a mi alcance, un hielo fino pero a la vez tan duro que no hay manera de romperlo.
Al alzar los ojos puedo ver como la valkiria me mira con tristeza. ¿Qué rostro tendré ahora mismo?
-Demuestra tristeza. Una profunda tristeza. Te sientes solo, increíblemente solo. Por mucho que convivas con otros, hay una brecha que nunca se puede cerrar. No me imagino como podría sentirme si fuera la última asgardiana en toda la existencia. Esa soledad.
Se calló antes de seguir diciendo algo que crea que puede sentirme mal. Está muy equivocada. Conozco perfectamente mi situación así como mis sentimientos.
-No te preocupes por nada Göndul. Conozco mejor que nadie mi situación actual. La he sobrellevado por siglos. Estoy acostumbrado.
Me encogí de hombros restándole importancia. Ahora no importaba nada como me sintiera.
-¿Y cómo se te ocurrió hacer esto? Es una idea muy inteligente. Si lo que intuyo es correcto, si lo que estás haciendo logra siquiera un cincuenta por ciento de éxito, tendrás una defensa que se activará automáticamente ante cualquier ataque hostil.
-Esa es la idea. Pero la unión debe ser perfecta, pues si una falla podría no activarse la defensa adecuada, lo que podría llegar a costarme la vida.
Se quedó en silencio, contemplando mis tatuajes y analizándolos para intentar poder entenderlo. Yo seguía concentrado tanto en el propio tatuaje como en mis Circuitos Mágicos.
-Esa pregunta que le hiciste a Thor hace semanas, cuando os enfrentasteis…
-¿Cuál exactamente?
-Cito textualmente, 'no poseo una Longinus. ¿Acaso crees que hace falta una para derrotaros?'
-¿Qué pasa con ello?
-Conozco tus opiniones sobre los Dioses. Muchos los consideran invencibles, a excepción de cuando se hace uso de las Longinus o algún tipo de arma de categoría divina, pero tú no opinas igual. ¿Qué es lo que piensas realmente?
Seguí con mi tatuaje mientras pensaba en una respuesta adecuada.
-Es algo difícil de explicar con pocas palabras. No dudo de su enorme poder. Eso ya he podido comprobarlo. Poseen una fuerza muy por encima de la humana y de otros como demonios o ángeles. También muchos poseen habilidades psíquicas o quinésicas, las cuales han llevado hasta la cúspide, como es el caso de la electroquinesis de Thor. Eso, pienso, es lo que les hacen Semidioses. Pero no son omnipotentes ni omnipresentes ni omniscientes. ¿Inmortales? Muchas veces he escuchado que pueden revivir si fallecen, pero realmente no lo hacen por ellos mismos, sino por otros recursos, como es que otros como ellos compartan sus energías vitales para devolver su alma a un nuevo cuerpo, pueden ser clonados del original o no. No poseen vida eterna ni eterna juventud. Envejecen, pero pueden evitarlo, como aquí lo hacen con las manzanas o los Olímpicos con su Ambrosía. Pueden ser heridos y sangrar, incluso por armas humanas, pero sus cuerpos son tan densos que incluso armas de acero humanas no podrían cortar sus miembros. Mi conclusión es que no existen los Dioses, pero si seres que se les acerquen. Yo veo más eso como una categoría de poder.
-Entonces, si un ser posee el suficiente nivel de poder, ¿lo clasificarías como un Semidiós?
-Así es. Todos o casi todos los miembros de los distintos Panteones podrían catalogarse como Semidioses, pues poseen el poder para clasificarlos ahí.
-Entonces, ¿tú eres un Semidiós?
No pude evitar reírme ante aquella pregunta. Aquella pregunta había sido hecha con sorna, sin duda.
-No, Göndul. No soy ni me considero un Semidiós.
-Pero posees el poder de uno. En términos de poder, incluso eliminando tus armas y armadura, tus niveles de Artes Sabias y Artes Místicas están por encima de un Clase Suprema. Podría clasificarte como un nivel bajo o medio en la, según tú, Clase Divina.
-Visto de ese modo, podría ser cierto.
-Entonces, ¿por qué no te nombras Semidiós?
-¿Quién aceptaría a un humano como Semidiós? Nadie. Los humanos siguen siendo considerados la especie más débil. Incluso aunque uno sobresalga sobre todos ellos, aunque mate a varios Semidioses, ningún Panteón o Facción reconocería a un humano como un Semidiós, o un Dios. Además – dejo el aparato en la mesilla, observando atentamente mi lenguaje tatuado en mis antebrazos – prefiero no ser catalogado de ese modo. No tengo buen pensar en términos generales de los Semidioses, exceptuando a algunos.
-¿Y los híbridos?
-¿De Semidiós y humano? Me he encontrado con algunos. Me cayeron mucho mejor que sus padres.
-Entiendo. Y respeto tu forma de pensar.
-Gracias.
Durante varias horas seguimos charlando mientras yo continuaba con mi trabajo. Poco a poco los tatuajes iban cubriendo mi piel, dejando pequeños espacios libres. Una vez hube finalizado la tarea, dejé el aparato en la mesilla y me contemplé los antebrazos. Göndul también aprovechó para estudiarlos detalladamente.
-¿Ya está?
-Así es. Por lo menos la parte manual. Ahora viene la parte práctica. ¿Te parece bien si me hechas una mano?
-Estaré encantada de probar este experimento.
Salimos de mi habitación y fuimos hasta el campo de entrenamiento más alejado. El anochecer estaba cercano, por lo que no había nadie que se encontrara entrenando. Fuimos hasta el centro del campo, colocándonos frente a frente a una distancia adecuada.
-Atácame. – pedí a Göndul.
La valkiria enarcó una ceja, pero luego asintió. Convocó un hechizo de Magia Nórdica, y lo envió contra mí. Yo no hice movimiento alguno para defenderme, ni usé mi Magia para crear un hechizo defensivo. No, esto era para probar si mi idea había resultado o bien un completo éxito o un rotundo fracaso.
Justo cuando el ataque de Göndul estaba por alcanzarme, las líneas tatuadas de mis brazos reaccionaron por si solas, y un hechizo defensivo del mismo nivel fue convocado, deteniendo el ataque, anulándolo. Pude notar como el Maná recorría mis Circuitos Mágicos, pero no porque yo así lo deseara.
La prueba había sido un éxito.
Pero no quise que se detuviera ahí. Göndul comenzó a lanzarme diferentes hechizos del mismo nivel, todos ellos siendo anulados por mi Magia defensiva automatizada. Mi Maná se agotaba a la misma velocidad y con la misma cantidad que si hubiera sido yo quien hubiera convocado los hechizos.
-Bien. Parece que con hechizos de bajo nivel funciona perfectamente. Ahora probemos con más poderosos. No te detengas hasta o bien haber usado tu mejor hechizo o hasta que mi defensa no funcione y me des.
Las pruebas continuaron durante largo rato. Göndul fue subiendo el nivel de sus hechizos poco a poco, probando tantos posibles como por su mente pasaran. La Magia defensiva automatizada funcionaba a la perfección. Por ahora todo iba sobre ruedas. Entonces llegó el momento cumbre.
Yo respiraba con algo de pesadez, pues mi Maná había disminuido bastante luego del interminable ataque de la valkiria. Göndul también respiraba entrecortadamente, pues su Poder Mágico casi se había agotado luego de usar todos sus recursos mágicos para esta prueba. Pero se había guardado la cantidad suficiente como para realizar su más poderoso hechizo.
-Ahora comienza el punto de inflexión. ¿Estás preparado? – me preguntó mientras comenzaba a invocar su hechizo más poderoso.
-Lo estoy.
-Si esto te alcanza… podrías llegar a morir. – me advirtió.
-Tranquila. Aun si eso me alcanza, estoy preparado para no palmarla.
-Eso espero. ¡Bien, ahí va!
Mi cuerpo tembló al sentir el enorme poder de aquel hechizo. Sin duda alguna, si eso me daba de lleno, lo más posible es que no sobreviviera. Era en momentos como este cuando entendía la reputación de Göndul.
Tragué saliva y me pasé la lengua por los labios cuando la valkiria lanzó su ataque en mi contra. Mi Magia defensiva se activó automáticamente y en ese mismo instante sentí como una enorme cantidad de Maná recorrió mis Circuitos Mágicos y un hechizo defensivo del mismo nivel que el hechizo de ataque de Göndul surgió.
KABOOOM
Ambos impactaron, provocando una explosión de gran calibre, tanto que ambos caímos de espalda. Una enorme nube de polvo y humo nos impidió ver al otro.
-Je… jeje… jejeje… ¡Jajajaja!
Me reí, me reí como pocas veces me había reído en mucho tiempo. ¡Y como no hacerlo! ¡Había funcionado! ¡Maldita sea, había funcionado a la perfección!
-Parece que ha sido un completo éxito.
La voz de Göndul atravesó la nube que nos dividía hasta llegar a mis oídos. Usé un pequeño hechizo para disiparla, clavando mis ojos en ella. Se encontraba sentada en el suelo, con el cabello y las ropas alborotadas. Una leve sonrisa adornaba su rostro. Sus ojos brillaban por la satisfacción que le había producido el conocer el éxito.
Nos incorporamos, nos acercamos y nos abrazamos mientras nos reíamos.
-Ahora si estoy preparado.
-Esto será algo muy inesperado para todos. Estoy segura de que Thor deseará volver a enfrentarse a ti cuando vea tu nuevo truco.
-Y estaré deseoso de ello. Ahora estaré más cerca.
Caminamos de vuelta a las habitaciones y me puse ropa de manga larga. Iba a guardar esto hasta mi próximo enfrentamiento contra Loki. Iba a devolverle con crecer la que me hizo.
XXXXX
Al día siguiente comenzó a surgir un rumor en el cual se decía que Loki iba a enfrentarse contra mí. La verdad es que me sorprendió la velocidad con la que se expandió y ya credibilidad que los asgardianos le habían dado. Supongo que el haberme enfrentado contra Thor un año atrás por uno parecido es lo que le dio la actual credibilidad.
Yo caminaba tranquilamente por el palacio de Odín, saludando cortésmente a todo aquel con el que me cruzara. Las miradas eran tan dispares como el número de habitantes de este Reino. Algunos sonreían divertidos, otros hacían gestos aprobatorios, algunos negaban con la cabeza y otros directamente me miraban mal.
-Hyodo, ¿es verdad lo que he oído?
Vidar apareció a mi espalda dándome una "palmadita" en la espalda. Trastabille y di varios saltitos para recuperar el equilibrio y no estampar mi rostro en el suelo.
-¿A qué te refieres? – le pregunté con un gruñido.
El Semidiós se rio divertido.
-Loki quiere enfrentarse a ti.
-¿En serio? – me hice el sorprendido mientras ambos caminábamos a las afueras del palacio.
-Eso he oído. Recuerdo cuando tú retaste a Thor. Se armó un buen revuelto en la ciudad.
-No me lo recuerdes. Aun me duelen los huesos al recordarlo.
-Jajajaja. No fue la única vez en la cual te han roto los huesos en una pelea.
-Lo se VIdar, lo sé. Por cierto, ¿a dónde vamos?
-¡Al campo de entrenamiento, por supuesto! Todos están esperando el combate.
Asentí con fingido asombro mientras en mi interior sonreía divertido en mi interior. Caminamos hasta los campos de entrenamiento, más precisamente al mismo en el cual combatí por primera vez con Thor. El lugar nuevamente estaba abarrotado. Thor charlaba con Loki con una gran sonrisa. Loki tenía un gesto serio. No parecía demasiado contento con la atención actual sobre su persona.
-¡Y aquí llegó! ¡Es hora del combate! – Anunció Thor al verme llegar junto a Vidar - ¡Dejad espacio! ¡Este es un buen combate, el humano Issei Hyodo contra Loki! ¡Hagan sus apuestas! – bromeó.
Ambos, Loki y yo, caminamos hasta el centro del campo. El jotun tenía sus ojos entrecerrados y su furia era transmitida desde sus ojos, pero solo provocaba que mi sonrisa se hiciera más grande, así como mi arrogancia.
-Esto es cosa tuya, humano. – siseó.
-¿Yo? ¿Qué te hace pensar eso?
-No oses intentar burlarte de mí. Te destrozaré. – amenazó mientras retrocedía hasta tomar distancia.
-Inténtalo. – reté imitando sus actos.
Tomamos distancia y nos preparamos. Me cubrí con la armadura e invoqué ambas armas, dejando libre mi Touki, Senjutsu y Magia. Me había tomado mi tiempo. No solo había puesto a prueba mi última idea, la defensa automática, sino que había estudiado a mi adversario. Loki era muy listo, de eso no había duda; poseía un pico de oro; no era tan fuerte físicamente como un asgardiano, poseía la fuerza de un jotun, la cual era un poco menor a estos; su fuerte principal eran las ilusiones; era un Maestro de la Magia Nórdica, especializado en las ilusiones. Aquí residía la máxima dificultad. Sus ilusiones eran tales que eran imposible saber si eran reales o no, aun con los medios con los que actualmente yo contaba. Fue por este motivo por el cual se me ocurrió la defensa automática.
-¿Estáis preparados? – Odín dio un paso adelante, como juez de este enfrentamiento. Ambos asentimos – En ese caso, ¡que comience el combate!
Golpeó el suelo con su lanza y al instante una barrera surgió, rodeándonos. Si, igual que cuando combatí con Thor.
Me lancé contra Loki, dispuesto a golpear su armadura asgardiana con mi espada. Entonces, cuando supuestamente debía golpear dicha armadura, la hoja de la espada atravesó el cuerpo limpiamente. Una ilusión.
BOOOM
Un ataque a la espalda. Pero mi defensa no falló. La Magia se activó sola, creando un hechizo del mismo nivel mágico, neutralizándolo. Miré por encima de mi hombro, observando a Loki. El jotun chasqueó la lengua. Estoy casi completamente seguro de que no sabía que yo no había convocado el hechizo.
Acumulé aura en Ame no Nuboko, girándola sobre mi mano, apuntando con la punta hacia el jotun. El aura acumulada salió disparada, pero atravesó nuevamente a Loki, impactando contra la barrera.
Otra maldita ilusión. Entonces flexioné las piernas, colocando la lanza y la espada de modo que pudiera defenderme mejor.
-Espero que no te creas que por defenderte una vez de mi ataque podrás hacerlo más veces.
La voz de ese inaguantable ser sonó desde distintas direcciones, al mismo tiempo que diferentes ciclones ilusorios aparecían a pares, hasta sumar un total de diez. Si un solo Loki ya era algo insufrible, diez de ellos ya era estar en un infierno.
Las manos de todos ellos brillaron al tiempo que numerosas esferas de Magia Nórdica surgían en todos lados. Iba a ser un ataque desde todas direcciones.
-Este combate ya ha acabado. – sentenció.
Y, con un movimiento de manos, todas las esferas salieron disparadas en mi dirección. Mis brazos brillaron con intensidad y sentí el Maná correr veloz al tiempo que las defensas se activaban por si solas. Esta vez no se creó una barrera por cada esfera mágica de Loki, sino que fue una sola que me cubrió al completo.
La lluvia no se detuvo durante cerca de medio minuto, hasta que al ver que sus ataques no lograban atravesar mi defensa, Loki cesó el ataque. Hizo una mueca al verme en perfecto estado.
-No me diga que eso es todo, Loki.
Los murmullos y las risas por lo bajo no tardaron en escucharse. Loki echó una mirada rápida a los presentes, deteniéndose un instante en Odín y compañía. El Rey de Asgard charlaba animadamente con sus hermanos e hijos, hablando sobre el combate.
Aprovechando el despiste de Loki, usé mi Magia para enviar un ataque, el cual el susodicho bloqueó. Entonces lancé la lanza en su dirección. Abriendo los ojos sorprendido por el repentino ataque, Loki invocó una poderosa barrera defensiva, deteniendo la lanza a apenas unos centímetros de su pecho. Sonrió arrogante, pero dicha sonrisa se borró al ver como la hoja de la lanza brillaba, provocando una explosión que envió al jotun a chocar contra la barrera.
Yo, que no había perdido el tiempo, corrí hacia él, golpeando con mi puño a rebosar de Touki, el estómago de Loki. A pesar de su armadura, el ataque sin duda le dolió más de lo esperado. Di varios pasos atrás, dejándole espacio para poder recuperarse.
Loki se apoyó en sus piernas mientras intentaba recuperar el aliento. Apretó los dientes así como sus puños, recubriéndose de una densa aura. Sus ojos brillaron y extendió las manos. Nuevamente aparecieron un número absurdo de esferas. Varios círculos Mágicos Nórdicos aparecieron recubriendo dichas esferas, comenzando a girar y ganar brillo.
Vale, este si iba a ser un ataque jodidamente intenso. Agarré mis armas, cubriéndolas con aura al igual que mi cuerpo con Touki. Con un grito de guerra Loki envió las esferas contra mí, pero estas volvían a aparecer una y otra y otra vez. Mi defensa mágica solio a activarse, pero apreté los dientes al notar la enorme cantidad de Maná que estaba utilizando. Esto era un claro indicio de que el poder de Loki estaba en la categoría divina. Sin duda por su nivel de poder sería un Semidiós.
Cuando el intenso ataque finalizó, una densa nube cubría toda la zona dentro de la barrera creada por el viejo Odín. Con mis ojos no podía localizar al jotun, por lo que usé el Senjutsu. El problema fue que no había solo un Loki, sino un total de tres. Como decía, este es el principal problema de sus ilusiones… que es imposible diferenciarlas.
Las tres figuras corrieron hacia mí, parecía ser que empuñando armas. El primero apareció a mi derecha. Sus armas eran dos cuchillos largos. Me defendí con Andúril, pero los cuchillos pasaron de largo. Entonces me cubrí del ataque de frente con Ame no Nuboko, pero este Loki también era falso.
-Te atrapé. – sonrió con satisfacción el ultimo Loki, el de la izquierda.
Sus cuchillos intentaron atravesar mi piel, pero chocaron con la armadura griega. Chasqueó la lengua molesto, dando un salto para alejarse.
Nos miramos, analizándonos, y volvimos a la carga. La batalla fue dura, pero de un modo distinto a la batalla contra Thor. Con Thor la batalla fue sin duda física, llegando a extremos que nunca antes había imaginado. En cambio, el combate contra Loki fue más a nivel mágico. Loki no era un especialista en combate cuerpo a cuerpo, pero aun así no había que infravalorarle en ello. El fuerte de Loki era, como bien he dicho, la Magia.
Fue una batalla de conocimientos mágicos. Aquí admito que perdí. Loki poseía unos conocimientos superiores a los míos. Pero el motivo por el cual gané, porque si, gané, fue por mi abanico de posibles. Usé mis armas, mi Magia, el Senjutsu y el Touki de tal manera que terminé arrinconando al jotun hasta derrotarle gracias a un golpe seco en la nuca.
Una vez finalizó el combate, caí al suelo, sentado, para recuperarme. Mi defensa no me había fallado en ningún momento, lo cual me supuso una ventaja. Fue una victoria, ciertamente, pero más difícil, dura y larga de lo que había esperado.
Había infravalorado a Loki, y casi me cuesta caro. Pensé que era un jotun con grandes conocimientos de la Magia Nórdica, pero demostró que sabía usar sus dones de un modo magistral. Es lo único que admito.
XXXXX
Los años pasaron. Las guerras contra los jotuns iban intercalando entre años y años; guerra, tregua, guerra, tregua… Un día, cuando estábamos en periodo de tregua con los jotuns, pude escuchar el cuerno que invocaba al ejército para la guerra. Me sorprendí de ello, por lo que corrí hasta la plaza donde las tropas se concentraban. Allí pude encontrarme con Gna, una de las tres sirvientas de Frigg.
-¿Qué es lo que ocurre? ¿Nuevo ataque jotun? – pregunto a Gna.
-No. Esta vez es un ataque al Reino de los demonios. – respondió sin dejar de mirar al ejército.
-¿Van a atacar el Inframundo demoniaco? Espero les den un buen golpe.
-Por tu tono de voz puedo apreciar que no les tienes demasiado agrado.
-Ya nos enfrentamos varias veces. La última vez matamos a dos Maous y aniquilamos la Casa Valefor.
-¡! ¡¿Fuisteis vosotros?! – di un brinco ante el repentino grito. Me miraba con asombro, pero también con algo de desconfianza – No osarás mentirme, ¿verdad?
-Para nada. Fue durante el reinado de Arturo Pendragón, hará unos trescientos años, en Britania. Los demonios de la Casa Valefor atacaron su Reino y nosotros contraatacamos. Fuimos a su territorio y acabamos con los matriarcas Valefor. Los Maous fueron al territorio a ayudar, pero Leviathan y Asmodeus murieron en la lucha.
-… ¿Cuántos erais?
-Yo no participé. Solo me ocupé de que nadie interrumpiera la justicia de Arturo. Fueron un total de nueve valerosos y poderosos guerreros. Ellos se ocuparon de acabar con la Casa Valefor, los guerreros de dicha Casa y dos Maous. – Su cara de incredulidad me producía risa – Me puedo imaginar que nadie contó esa verdad. ¿Cómo explicaron la muerte de dos de sus Reyes Demonios y la extinción de una Casa al completo?
-Dijeron que fue un ataque de los ángeles caídos.
-¡Jajajaja! – Me carcajeé como pocas veces, golpeando con mi mano la barandilla – Propio y esperado. ¿Cómo iban a aceptar que un grupo de nueve humanos hizo algo así?
-Esto deberían saberlo. – murmuró Gna.
-Agradecería que la verdad se supiera. Me ofende esta mentira. Ahora que caigo, ¿por qué motivo lucháis contra los demonios?
-El motivo principal es que nos robaron.
-¿Os robaron? ¿Qué os robaron?
-Los demonios robaron varias espadas que nuestros jefes concedieron a ciertos humanos y las mancillaron para que se convirtieran en poderosas espadas demoniacas. Al parecer hubo un gran crecimiento de espadas con poder sagrado y los demonios las temieron. Por ese motivo decidieron crear espadas que las contrarrestaran.
Armas demoniacas… ¿Contrapartes de Caliburn y compañía? Supongo que luego de ver su poder en el enfrentamiento en el territorio Valefor, los Maous sobrevivientes a la batalla decidieron crear armas que pudieran contrarrestar su poder.
-¿Puedo saber cuáles son las armas que os robaron?
-Gram, Balmung, Dáinsleif, Nothung y Tyrfing.
Si. Reconocía esos nombres. Eran espadas poderosas y famosas. Gram, por ejemplo, fue la espada usada por Sigfrido para derrotar y matar al Rey Dragón Fafnir. Si todas las espadas poseen tales niveles de poder, sin duda sería una gran forma de igualas la balanza ahora que los demonios han perdido a dos Maous.
-Por solo robar esas espadas, me parece un motivo poco importante para comenzar una guerra.
-Por cuestiones menos importantes ha habido guerras.
-Eso es cierto.
-Pero no es solo por el robo de las armas. Supongo que habrá algo más.
-Si lo hay yo no lo sé. El único motivo que se nos dio es el robo y el haberlas mancillado de ciertos objetos que fueron entregados a ciertos humanos por nuestros líderes. Eso les bastó para declarar la guerra a la Facción de los Demonios.
-Hum. Quizás si sean tan importantes como para declarar la guerra.
Nos quedamos observando cómo las tropas avanzaban hacia el Bifröst, siendo comandados por Odín junto a sus hermanos e hijos. Los civiles les despedían con ovaciones mientras la Reina se posicionaba como máxima regente de la ciudad mientras Odín se encontrara afuera, como tantísimas veces.
Los combates duraron días. Días que se hicieron largos para los habitantes conforme llegaban las noticias. Los asgardianos habían logrado un largo avance, hasta que se vieron enfrentados a otro Panteón, con los cuales tuvieron un duro enfrentamiento.
Las cosas fueron así durante los siguientes cien años: luchas contra los jotuns, treguas, luchas en la Gran Guerra, treguas y así una y otra vez. Fue un bucle. Yo solo luchaba en las guerras contra los jotuns, no me interesaba la Gran Guerra de lo sobrenatural. Odín y compañía no me recriminaban la actitud. Una cosa era luchar contra los jotuns y otra muy distinta era luchar contra otras Facciones sobrenaturales.
Pero exceptuando las guerras, había muchas cosas interesantes. La biblioteca asgardiana era increíble. Los conocimientos que poseía eran tantos y tales que incluso con los cien años que viví allí, aun me faltó tiempo para leer y entender. Eran conocimientos que costaban entender.
También pude aprender más sobre el mundo de lo sobrenatural. Biología, Magia, poderes, habilidades, gobiernos, leyes, costumbres… Aprendí más de todos. Era sorprendente que los asgardianos poseyeran tantos conocimientos sobre otros Panteones así como de quienes los componían.
Pero no todo fue tranquilidad. Tuve mis más y mis menos, sobre todo con Loki. Tuvimos más de una pelea, para disfrute de Thor y compañía. También sufrí de entrenamientos y enfrentamientos inhumanos contra Thor y toda la elite asgardiana. Sin duda nunca antes sufrí palizas tan dolorosas y seguidas.
XXXXX
-Ha pasado mucho tiempo. – susurré mientras observaba las lejanas estrellas desde el Observatorio.
Había llegado el momento de volver a la Tierra. Cien años en Asgard. Realmente se me han hecho cortos. Pero debo seguir, pero no porque no desee quedarme aquí, sino porque este no es mi hogar. Mi hogar es Midgard, y hace demasiado desde la última vez que estuve allí.
-Por muchos milenios que pasen, no me canso de observar esta vista.
Heimdall se puso a mi lado, con sus brazos cruzados en su espalda y sus brillantes ojos fijos en la lejanía, en un horizonte que no soy capaz de vislumbrar. Muchas cosas han pasado por mi mente. En estos cien años he logrado un poder que no pensaba que pudiera llegar a poseer, lo cual me hace pensar, ¿cómo hubiera sido si hubiera poseído este poder al principio? Hay tantas cosas que podría haber cambiado.
-Has superado a muchos de los que viven en este Reino. Ahora eres capaz de plantar cara a Thor, pero aun estás lejos de poder derrotarle. Ningún otro mortal ha conseguido jamás algo así.
-Eso es cierto. No esperaba que Asgard poseyera información sobre las Artes Sabias. También me sorprendí al ver toda aquella información. Es gracias a ella que he aprendido lo suficiente como para mejorar mis opciones. No soy poderoso por puro poder, como puede serlo Thor, ni por sabiduría, como Odín.
-Eso es así. Tu cuerpo no podría soportar tanto poder como el de Thor. Tu poder, el motivo por el que estás tan alto en el ranking, es por llegar a tus límites físicos y al mismo tempo desarrollar un abanico de posibilidades sumamente amplio. Ahí reside tu poder.
-Es lo que creí más conveniente. Mejor saber mucho de todo que ser un Maestro en dos o tres cosas. De esta manera puedo enfrentarme a seres que me superen. Además, toda esta información me ha resultado sumamente útil.
-Mientras no la uses para fines perversos, todo está bien.
-Odín.
Ambos volteamos para ver al Rey de Asgard, el cual llegaba junto a sus dos hermanos, sus hijos y sus nietos. Todos aquí para despedirme. Je, y pensar que una vez había metido a todos los Semidioses en el mismo costal. Pero no, ahora sé que hay muchos que merecen el respeto que soy capaz de dar. Me han demostrado que merecen ese respeto.
Uno a uno me despedí de todos ellos, cada uno a su manera. Como era de esperarse, Thor me dio un "suave golpecito" en el hombro, el cual me dislocó. Sif le regañó, pero la sonrisa en su rostro no podía ser ocultada.
Heimdall abrió el Bifröst y el agujero de gusano apareció. Avancé hasta él, deteniéndome a menos de un metro, dándome la vuelta para despedirme. No sé si sería la última vez que les vería, pero se habían ganado mi eterna amistad.
-Bueno, es el momento de la despedida. Que rápido se han pasado estos cien años.
-Sabes que puedes quedarte. – dijo Thor.
-Ya sabes el motivo de mi marcha.
-Oh venga, ¿dónde encontraré a otro humano que pueda aguantarme los golpes?
-¿Acaso soy tu saco de golpes?
-Bueno, por lo ocurrido en todo este tiempo, podría decirse que así es.
Nos sonreímos divertidos. Ciertamente puede llamarme así. ¿Cuántos combates hemos tenido en estos cien años? Ya perdí la cuenta, pero hasta ahora solo he sido derrotado, una y otra y otra vez. Exceptuando el último combate, donde podría decirse que quedamos en empate… o que no fue una derrota aplastante como las demás.
-Que tengas un buen viaje en tu tierra, Issei Hyodo. – despidió Odín en nombre de todos los presentes.
-Y vosotros no comencéis el Ragnarök mientras yo no estoy. ¿Quién sino os iba a dar un par de collejas para evitarlo?
Ante la burla me doy la vuelta para atravesar el Bifröst, pero entonces algo me golpea en la espalda. No me ha dolido demasiado por mi Magia defensiva automática, pero reconozco el objeto.
-¡Thooooooooooor! – chillo al tiempo que caigo en el Puente del Arcoíris.
Lo último que escuché fue la risa del Semidiós del Trueno.
La Tierra
El rayo llegó al suelo, donde caí con golpe seco. Una vez el rayo desapareció, me di la vuelta, observando con mala cara el despejado cielo nocturno.
-Ese maldito pelirrojo. – siseé.
Me incorporé y observé a mí alrededor. El clima era cálido, por lo que debía de ser verano. Comencé a caminar al lugar más cercano donde hubiera vida inteligente. Me guie por la energía vital para tal fin. Una pequeña aldea, no muy lejana, en dirección noroeste. Una vez allí me aseguré de que me encontraba en Nóreegr, pero todo había cambiado en estos últimos cien años, como era de esperarse.
En aquella pequeña aldea no logré demasiada información, por lo que fui a la capital del Reino de Harald, o lo que era ahora. Aquí si logré la información deseada.
Años después de mi llegada a Asgard, unos seis, Harald comenzó una serie de conquistas que comprendían el sureste de la actual Noruega y la provincia sueca de Värmland. Tiempo después logró una gran victoria naval ante sus enemigos en la batalla de Hafrsfjord, cerca de la ciudad de Stavanger y los expulsó de sus tierras. A partir de ese momento unificó Nóreegr y estableció un sistema de impuestos convirtiéndose en Harald de Nóreegr.
Algunos de los vikingos exiliados por Harald Harfagr huyeron hacia el este, hacia las actuales provincias suecas de Jämtland y Hälsingland. Otros se refugiaron en los archipiélagos del océano, pero Harald los persiguió a las Shetlands, las Órcadas y las Hébridas. Otros se unieron a expediciones vikingas al país de los pictos, mientras que algunos fueron aún más lejos: un vikingo llamado Ingólfur Arnarson llegó hasta la isla que llamó Snæland, tierra de hielo.
Los vikingos se convirtieron en sus primeros pobladores estables al fundar la ciudad de Reikiavik. La población en la isla se incrementó por el descontento con los impuestos de Harald, y por la expedición que éste realizaría hacia las islas próximas y al norte de Britania, sometiendo estos territorios a la autoridad vikinga y colocando jarls como gobernantes.
El reinado de Harald estuvo marcado por la amenaza constante de sus enemigos. Al final de su vida, comenzaron las disputas entre sus hijos para repartirse el reino, y el monarca gobernaría en los últimos tres años junto a su hijo favorito, Erico Hacha Sangrienta. Murió alrededor de los ochenta y tres años de edad. Doce de sus hijos fueron Reyes, dos de ellos de toda Nóreegr.
Y tal y como tenía planeado, continué con mi viaje, esta vez hacia el este. Ya había estado mucho tiempo en esta parte del mundo. Era hora de volver a oriente. El primer lugar que visité fue un lugar llamado Rus de Kiev, una federación de tribus eslavas orientales bajo el reinado de la dinastía Rúrika. La Rus de Kiev comenzó con el reinado del príncipe Oleg, quien extendió su control de Nóvgorod la Grande al valle del río Dniéper con el fin de proteger el comercio de las incursiones jázaras en el este y trasladó su capital a la más estratégica Kiev. Un tal Sviatoslav consiguió la primera gran expansión del control territorial de la Rus de Kiev.
Todo comenzó con un varego llamado Hrörekr, el cual se estableció en la ciudad de Nóvgorod, donde fue elegido líder por varias tribus eslavas y finesas, en unos años cercanos a la lucha que tuvimos en Nóreegr contra los jotuns, antes de trasladarse al sur y extender su autoridad a Kiev.
Dos años después, provocaron que los varegos volvieran del otro lado del mar, rechazaron pagarles tributo y acordaron gobernarse a sí mismos. Pero no hubo ley entre ellos, y cada tribu se levantó contra cada tribu. La discordia se cebó así entre ellos, y empezaron a guerrear entre sí. Se dijeron: «Elijamos a un príncipe que mande sobre nosotros y que juzgue de acuerdo a la costumbre». Así acudieron más allá de los mares a los varegos, a los rus. Estos varegos eran llamados rus, como otros eran llamados los suecos, normandos, anglos y godos. Los chudos, eslavos, kríviches y los ves dijeron entonces a los rus: «Nuestra tierra es grande y rica, pero no hay orden en ella. Que vengan a reinar príncipes sobre nosotros». Tres hermanos, con su parentela, se ofrecieron voluntarios. Tomaron consigo a todos los rus y fueron.
Estos varegos se asentaron primero en las cercanías del lago Ládoga, trasladándose posteriormente a Nóvgorod y llegando finalmente a Kiev, acabando con el tributo que los habitantes de la ciudad pagaban a los jázaros. Como he mencionado con anterioridad, la Rus de Kiev fue fundada por el príncipe Oleg casi veinte años después de nuesra batalla contra los jotuns.
Durante los siguientes treinta y cinco años, Oleg y sus caballeros dominaron las distintas tribus eslavas y finesas. Justo después, Oleg dirigió un ataque contra Constantinopla, y cuatro años despues firmó un tratado comercial con el Imperio Bizantino en igualdad de condiciones. El nuevo Estado de Kiev prosperó por su control sobre la ruta desde el mar Báltico al mar Negro y a Oriente, además de por su abundancia en pieles, cera de abeja y miel para exportar.
Durante el reinado de Sviatoslav los gobernantes de Kiev adoptaron la religión y nombres eslavos, pero su druzhina siguió estando formada principalmente por escandinavos. Las conquistas militares de Sviatoslav fueron impresionantes: propinó sendos impactos mortales a sus dos vecinos más poderosos, el Kaganato jázaro y el Imperio búlgaro, que cayeron poco después de sus incursiones.
La región de Kiev dominó el estado completo durante los siguientes dos siglos. El gran príncipe de Kiev controlaba las tierras circundantes a la ciudad, y sus familiares teóricamente subordinados a él gobernaban en otras ciudades y le pagaban tributo. El apogeo de su poder llegó durante el reinado del príncipe Vladímir y el príncipe Yaroslav. Ambos mandatarios continuaron la expansión del principado que había comenzado bajo Oleg.
Vladímir llegó al poder en Kiev tras la muerte de su padre Sviatoslav, al derrotar a su hermanastro Yaropolk. Como príncipe de Kiev, el mayor logro de Vladímir fue la cristianización de Rus de Kiev cuando Vladímir decidió aceptar la nueva fe en lugar del paganismo idólatra eslavo, mandó a algunos de sus consejeros y guerreros más cercanos a distintos países de Europa. Tras visitar los católicos, judíos y musulmanes, acabaron en Constantinopla. Allí quedaron tan asombrados por la grandeza de la catedral Hagia Sofía y los servicios litúrgicos que en ese momento decidieron la fe oficial que adoptaría el Estado kievano. Tras el regreso, convencieron a Vladímir que la fe de los griegos era la mejor opción; Vladímir emprendió un viaje a Constantinopla, donde casaría con la princesa Ana, hermana del Emperador bizantino Basilio II.
La opción por el culto oriental también reflejó posiblemente los vínculos estrechos con el Imperio, que dominaba el mar Negro y por ende la ruta comercial más importante para Kiev: el río Dniéper. La adhesión a la Iglesia ortodoxa oriental tuvo importantes consecuencias políticas, culturales y religiosas a largo plazo. La Iglesia tenía una liturgia escrita en cirílico y una colección de escrituras traducidas del griego para los pueblos eslavos. La existencia de esta literatura facilitó la conversión al cristianismo de los eslavos orientales y los inició en una rudimentaria filosofía griega, a la ciencia y la historiografía sin la necesidad de aprender griego antiguo, a diferencia de la población culta del centro y norte, que continuaba manejando el latín. La independencia de la autoridad romana y la falta de obligación de aprender latín hicieron que los eslavos orientales desarrollaran su propia literatura y bellas artes, sustancialmente distintas de las encontradas en otros países ortodoxos.
La Rus de Kiev no fue capaz de mantener su estatus de potencia próspera y dominante, en parte por el aglutinamiento de dominios muy dispares regidos por un clan. A medida que los miembros de este clan fueron creciendo en número, se identificaron con intereses regionales más que con un patrimonio común más grande. Así, los príncipes se enfrentaron entre sí, formando eventualmente alianzas con grupos externos como los polacos o magiares.
No tardé demasiado en marcharme, volviendo al este. Tenía ganas de saber que tanto habían cambiado aquellos lugares en los que una vez estuve.
Mi viaje continuaba.
Bueno, espero os haya gustado. Ahora volvemos a la Tierra a seguir el viaje hacia el este, hacia Asia. Por fin dejamos atrás Europa. En cuanto a la batalla, ¿qué os ha parecido? Issei ha demostrado un gran poder, pero aun después de cien años en Asgard, aun le es imposible derrotar a un Top Ten. Y lo de las runas grabadas en sus antebrazos le va a aliviar bastante en cuanto a términos defensivos. Como bien ha dicho, se puede centrar más en el ataque y "olvidar" la defensa, pues esta ahora es automática.
Y también quiero comentar una cosa ahora que ha ocurrido el enfrentamiento contra Thor. ¿Recordáis cuando Arturo y compañía se enfrentaron a los Maous y se cargaron a dos? Muchos dijeron, no solo por reviews, que aquello era incluso absurdo, pero incluso la propia novela me ha demostrado que es perfectamente posible cofcofspoilerstomo24cofcof, además también de por otros momentos en dicha novela. Solo quería comentar eso.
Nos leemos !
