Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 35: Annabeth XXXV
Annabeth estaba de pie en la habitación que estaba compartiendo con Thalia y Piper en la mansión donde vivían Percy y su familia. Había pasado una semana desde que aterrizaron en Rumania y el torbellino de la preparación para la ceremonia de vinculación había comenzado. Esta noche, en cuestión de momentos de una hora, esas preparaciones finalmente darían el fruto de su propósito. Esta noche Annabeth se ataría a Percy para toda la eternidad. No hace falta decir que estaba un poco ansiosa, y sería una mentira si no admitía que estaba un poco asustadiza sintiendo que en cualquier momento algún lobo demente saldría de la nada para llevársela furtivamente en un caprichoso intento de convertirla en su compañera. Bueno, si se tomaba un minuto para pensar realmente esos miedos simplemente podría estallar en una carcajada histérica sabiendo que hace tres meses ni siquiera sabía que existían los hombres lobo.
Se miró en el espejo en el sencillo vestido verde adornado con flores bordadas cosidas con un hilo de color verde oscuro, mesclado con hilo dorado que se abría camino desde el dobladillo del vestido hacia arriba y se hacía cada vez más escaso cuanto más arriba llegaba el vestido. Era escotado en la parte delantera, pero tenía una parte delantera alta que cubría sus marcas. Sally escogió este vestido como reemplazo para el original que se arruino en el accidente. El verde acentuaba sus ojos y halagaba su cabello rubio y aunque no era el primer vestido, todavía era bastante impresionante a su propia manera.
Hoy no solo era la ceremonia de los Ritos de Sangre, sino que también era su décimo octavo cumpleaños. ¿Quién habría pensado que en su décimo octavo cumpleaños estaría en Rumania preparándose para vincularse a un hombre lobo? Si, ella tampoco.
-¿Cómo te va por ahí, princesa lobo?- Annabeth escucho preguntar a Thalia desde la cama en la que estaba recostada mientras Piper terminaba de pintar las uñas de sus pies.
Annabeth volteo para enfrentar a sus dos mejores amigas, agradecida más allá de las palabras de que ellas estuvieran aquí para apoyarla y al menos, dar sus comentarios sarcásticos para ayudar a mantener sus nervios bajo control.
-Estoy nerviosa, pero la verdad que estoy más que lista para ser vinculada a Percy.
-Bueno, créenos cuando decimos que ya querías que te dieras prisa, porque todo eso todo eso de los "Alfas chiflados derribando tu puerta para meterse en tus pantalones" se está poniendo viejo- le dijo Thalia secamente.
-Elegante, Thals, verdaderamente elegante- Piper puso los ojos en blanco.
-Bueno, mejor Ann que yo, eso es todo lo que tengo que decir.
-Espera un minuto- comenzó Piper- si recuerdo bien, la Thalia ebria era todo acerca de que cierto lobo fuese su hombre. ¿Qué paso?
Thalia puso los ojos en blanco, su boca apretándose.
-Todas sabemos que eso nunca va a pasar. Además, estoy empezando a pensar que no me vería bien con pelaje de todos modos- Thalia resoplo ante su propio comentario- ¿Lo entienden? ¿Pelaje? ¿No me vería bien con pelaje? No, ningún comprador, ¿eh? Está bien pues, publico exigente.
Annabeth se acercó a Thalia y se arrodillo delante de ella, sus cejas levantadas.
-Thals, eh, sobre eso. Tengo que decirte…- en ese momento la puerta de su habitación se abrió y Luke entro.
Thalia salto de la cama, haciendo que Piper lanzara esmalte de uñas por todas partes.
-Luke, que bueno de tu parte unirte a nosotras en nuestra habitación privada, donde podríamos estar desnudas en cualquier momento dado. Justo estaba diciéndole a mi dos amigas aquí lo mucho que deseaba que un gruñón, arrogante y condescendiente hombre lobo vanidoso irrumpiera sin ser invitado. Asi que gracias por eso. Realmente gracias.
Luke se limitó a mirar a Thalia fijamente y sus ojos la asimilaron de la cabeza a los pies. Thalia sintió el calor de su rostro elevarse bajo su escrutinio.
-¿Que, nunca has visto a una chica en un vestido?- le dijo bruscamente.
Luke gruño.
-No en un vestido como ese. ¿Le falta una chaqueta o algo de tela?
La mandíbula de Thalia cayó abierta, sus ojos se ensancharon. Piper tosió en su mano y Annabeth simplemente se puso la palma de la mano sobre la boca.
Thalia miro a Luke fijamente a los ojos mientras se bajaba su vestido ya escotado solo un poco más, desafiándolo con su mirada letal a hacer otro comentario.
Luke se le acerco, parándose directamente frente a ella. Thalia tuvo que echar su cabeza hacia atrás para mirar su figura imponente.
-Esta conversación no ha terminado, Thalia, y no vas a dejar esta habitación hasta que te pongas un sueter o una bata, o un parka para lo que me importa. Pero no vas a andar por ahí de esa manera- luego se volteo hacia Annabeth- es el momento. Él te está esperando. Una vez que Thalia agregue un poco de tela a su cuerpo voy a llevarlas a ti y a tus amigas a la sala de reunión- sin decir una palabra, se volteo y regreso al pasillo, esperando que ellas lo siguieran.
Piper ya estaba sacando un suéter corto hasta la cintura de color crema suave que combinaba con el vestido azul marino de Thalia.
-Solo ponte esto y vayámonos. Es el día de Annie, ¿de acuerdo?- le susurro Piper a su amiga que estaba echando humo.
Thalia le arrebato el suéter a Piper y se lo puso, sin apartar los ojos de la forma rígida de Luke. Finalmente aparto sus ojos y miro a Annabeth. Su rostro se suavizo de inmediato.
-Está bien, Ann, vamos a hacer esto. Tengo la cosa esa de tu discurso asi que estamos bien. ¡y te ves increíble!
Annabeth sonrió ante el cumplido. Asintió, tomando una respiración profunda, y se volteo para seguir a Luke a donde Percy la esperaba.
Al acercarse a la sala de reunión Thalia y Piper le dieron un abrazo a Annabeth. Ninguna hablo, ya que ya se había dicho todo lo que necesitaba decirse. Thalia le entrego a Annabeth la hoja de papel que tenía sus votos y le dio un guiño rápido. Luke escolto a Thalia y Piper a sus asientos en el salón, dejando a Annabeth de pie sola.
Cuando Annabeth se acercó a la entrada y miro al salón, vio que estaba oscuro. Mientras ella seguía mirando, pequeñas luces se encendieron en el suelo una por una. Noto que eran velas siendo encendidas y que formaban un círculo. Todas las personas estaban alrededor del círculo. Ella podía ver las dos primeras filas, pero luego el resto de los rostros se desvanecían en la oscuridad que la luz de las velas no alcanzaba. También vio que en el centro del círculo había una silla, una palangana de agua y toallas. Pero lo más importante de pie en medio de la suave luz de las velas era Percy.
Llevaba pantalones vaqueros holgados y una camisa blanca de vestir desabotonada, las mangas largas enrolladas, mostrando sus fuertes antebrazos. Y estaba desclaso. Podía ver sus tatuajes trepando como una enredadera desde debajo del cuello de la camisa, abrazando su cuello y su rostro en una adorable caricia. Annabeth tomo una respiración profunda y luego entro al salón. Con cada paso que daba una vela era encendida a cada lado de ella en el suelo, creando un camino iluminado. Estaba silencioso, a diferencia de una boda no había música para que ella entrara. Pero eso no importaba porque todo lo que podía oír era el latido de su corazón cada vez más fuerte hasta que estuvo frente a Percy. Miro su hermoso rostro y una gran sonrisa se dibujó en él. Annabeth se rio, recordando cómo le había dicho que el sería el de la gran sonrisa tonta. Solo que él no se veía tonto, estaba impresionante.
-Hola- susurro sin aliento.
-Hola, Luna- su voz era una caricia en su rostro. Percy la tomo de la mano y luego se volteo hacia Poseidón que había estado allí todo el tiempo, pero Annabeth solo tenía ojos para Percy.
-Perseo, Annabeth- comenzó Poseidón, con voz fuerte y profunda- ustedes están aquí hoy para completar el vínculo de emparejamiento. Aunque el destino los a reunido y los ha destinado el uno al otro, ustedes dos has elegido por su propia voluntad para profesar su amor y compromiso con su compañero.
-Lo hacemos- Percy respondió por ellos. Annabeth lo miro y él le apretó la mano para tranquilizarla. "Como el Alfa responderé por nosotros como compañeros emparejados. Cuando mi padre se dirija a ti directamente, entonces hablaras."
Annabeth asintió una vez en reconocimiento a su pensamiento. Percy volvió su atención a su padre cuando Poseidón dijo:
-Perseo, es el momento de que recites tus votos formales a tu compañera. Annabeth, te sentaras en la silla mientras Percy recita los votos y mientras lo hace el lavara tus pies. Esto simboliza su voluntad como líder y como Alfa a servirte, su compañera. De atender tus necesidades más básicas, sin importar cuan grandes o pequeñas sean, y de darte el honor que te mereces como su Luna. Una vez que ella te haya contestado, Perseo, puedes ponerte de pie y recitar los votos que has escrito.
Sosteniendo su mano, Percy la llevo hasta la silla para que se sentara. Annabeth levanto su vestido, dejando al descubierto sus pantorrillas y pies. Ella observo mientras el traía la palangana de agua y la dejaba en el suelo junto a ella. Luego le quito las zapatillas que ella había estado usando y saco una de las toallas y la puso bajo sus pies. Vio con asombro como él tomaba un paño pequeño y lo sumergía en el agua, recogía sus pies y comenzaba a lavarlos con el paño. Mientras le lavaba los pies hablo:
-En este día me arrodillo ante ti, como sirviente de mi compañera, para preguntarte si me completaras. ¿Te entregaras a mí? ¿Calmando finalmente a la bestia en mi interior, poniendo orden al caos, trayendo luz donde solo ha habido oscuridad? ¿Vincularas tu vida a la mía, tu destino al mío, y tu alma a la mía y, al hacerlo, completar el vínculo de emparejamiento?- mientras Percy esperaba la respuesta de Annabeth, enjuago sus pies y comenzó a secarlos ligeramente con la última toalla. Cuando ella finalmente respondió lo dejo sin aliento.
Annabeth se puso de rodillas para que estuvieran cara a cara. Puso sus manos en las suyas, sosteniendo su mirada con la suya y recito la respuesta que Sally le había enseñado.
-En este día me arrodillo contigo, mi compañero. Te completare como tú me completaras. Me entregare a ti, calmando a la bestia, poniendo orden en el caos, y llevando luz a donde solo ha habido oscuridad. Vinculare mi vida la tuya, mi destino al tuyo, mi alma a la tuya y completare nuestro vínculo de emparejamiento. Te tomare como mío, mi compañero y mi Alfa- Percy no podía respirar y por un momento su mente quedo en blanco mientras miraba el rostro de su propio milagro personal.
Se dio cuenta de que había estado en silencio demasiado tiempo cuando Annabeth le apretó la mano para llamar su atención. Ella esperaba pacientemente a que leyera los votos que había escrito para ella. Ninguno de los dos se levantó sino que permanecieron de rodillas, con la mirada fija en los ojos del otro. Se aclaró la garganta y luego hablo:
-Annabeth, Luna, compañera. Tienes muchos nombres. Cada uno de ellos tiene un significado especial, pero la única cosa que quiero llamarte en mía- Percy hizo una pausa, mirando las emociones atravesando el rostro de Annabeth. quería mirar en su mente y ver lo que estaba pensando, en cambio, siguió buscando en sus profundos ojos grises- no estaba seguro de cómo decirte todo lo que siento por ti y la profundidad de esos sentimientos, pero alguien muy sabio me ayudo y por eso transmitiré sus palabras y añadiré unas cuantas propias. No sé si hay una manera de explicar o entender realmente el vínculo de compañeros. No es humano; está más allá del reino de la razón y eso hace que sea difícil creer que siquiera es posible. Sé que no te he conocido por mucho tiempo. Sé que los dos somos jóvenes. Pero nos haremos cercanos más rápido de lo que cualquiera de nosotros pueda imaginar. Te convertirás en mi mejor amiga, mi amante, y yo me convertiré en el tuyo. Incluso ahora sé que lo sientes, que nadie en el mundo me amara alguna vez como tú lo harás y nadie te amara como yo te amare. Hemos nacido para amarnos el uno al otro y ese amor se hará más fuerte a medida que pase el tiempo. Me preocupa que no vaya a hacerte feliz- la voz de Percy era suave, mesclada con emociones apretadas- pero esa sabia voz me ayudo a ver que lo hare. También voy a hacerte enojar, ponerte triste, irritada, y probablemente un poco claustrofóbica a veces- Annabeth le sonrió, llena de adoración y el siguió adelante, alentado por su respuesta- pero hare todo lo que este en mi poder para hacerte feliz. Mi lobo intervendrá cuando mi lado humano se pase de la raya. El lobo solo ve en blanco y negro. Todo lo que entiende es que tú eres nuestra compañera. El té amara, te protegerá, proveerá para ti, jugara contigo y te alegrara mientras mi parte humana llenara el vacío de emociones que mi lobo no entiende. Tú me harás un mejor Alfa, un hombre mejor. Te daré lo que ningún otro hombre puede, la otra mitad de tu alma.
Cuando Percy termino vio que Annabeth tenía lágrimas corriendo por sus mejillas, sus ojos llenos de amor. Alzo la mano con la que sostenía la suya y le limpio suavemente las lágrimas.
-Annabeth, es momento de que recites los votos que escribiste para tu compañero- le dijo Poseidón suavemente, consciente de sus emociones.
Ella tuvo que soltar las manos de Percy mientras desdoblaba el trozo de papel que tenía en la mano. Cuando ella levanto la vista y vio a Percy mirándola, sonrió. Percy le guiño un ojo, lo que hizo que se aceleraran los latidos.
"Tranquila, amor. Soy solo yo, solo nosotros. Háblame." Le susurro Percy en su mente, ayudando a calmarla para que pudiera desdoblar el papel y leérselo.
-Percy, hay tantas cosas que no se de ti, tantos secretos que aún tengo que descubrir, pero hay algunas cosas que si se. Sé que tu rostro es lo primero que quiero ver en la mañana y lo último que vea antes de cerrar los ojos en la noche. Sé que tu sonrisa es la que quiero ver cuando la vida te llene de alegría. Sé que quiero ser la que te abrase cuando estés lastimado o desanimado., y cuando la vida te de un golpe bajo quiero ser la única que te ayude a volver a levantarte. Sé que si somos tan bendecidos, quiero que seas el padre de mis hijos, y espero que tengan tus hermosos ojos azules. Sé, sin lugar a dudas, que de las millones de personas en esta tierra, tú fuiste creado para mí y yo para ti. Todas esas cosas yo las sé. Lo que tú necesitas saber es que yo soy tuya y solo tuya. Tienes mi corazón. Tienes el poder para llenarlo de amor y tienes el poder para destruirlo. Tienes que saber que no pasara un día en que no dé gracias a Dios de que eres mío. Tienes que saber que voy a enfadarme contigo, yo te daré un infierno cuando lo necesites, pero también te amare incondicionalmente y sin reservas. Te daré todo lo que soy, y no espero nada menos de ti.
Percy miro a su compañera, sin palabras ante sus preciosas palabras. Ni siquiera se dio cuenta que su padre le estaba haciendo una pregunta hasta que Annabeth volteo para mirar a Poseidón.
-Perseo, ¿Qué ofrenda le traes a tu compañera para demostrarle que vas a proveer para ella y atender sus necesidades tanto físicas como emocionales?- le pregunto Poseidón.
Percy se levantó y trajo a Annabeth con él. Metió la mano en su otro bolsillo y saco una pequeña caja negra y escucho a Annabeth contener la respiración.
Percy abrió la caja negra y se arrodillo de nuevo en una rodilla. El tomo la mano izquierda de Annabeth y la sintió temblar. Se llevó la mano a los labios y la beso y la mantuvo en sus labios hasta que el temblor se detuvo.
-He traído un anillo. No hay otro como el en el mundo, al igual como no hay otra como mi Luna. Grabado en rumano alrededor de la banda están las palabras: finalizarea (llena), ya que sin ti mi alma está incompleta, absolut (absoluto), que es como es mi amor por ti; chiar (inamovible), no hay nada en esta tierra que me separe de ti, e intreg (completo), que has llenado el vacío en mi completando al hombre y al lobo. En el centro es un diamante rojo muy raro. Elegí el rojo por dos razones. Primero, que eres mi micul incendiu (pequeño fuego). Y en segundo, que es un recordatorio de este día cuando ambos derramamos sangre para vincular nuestras almas el uno al otro- Percy miro a Annabeth, suplicándole con los ojos que entendiera lo mucho que la necesitaba- Annabeth, te amo. Eres mi compañera y de hoy en adelante todos los lobos sabrán que eres mía. Pero porque soy un egoísta y un bárbaro justo como me llamo mi madre, no quiero que solo los lobos sepan que eres mía. Quiero que cada hombre sepa que estas tomada. Me doy cuenta que no estas lista para casarte conmigo ahora mismo. Eso está bien, esperare. Pero estoy pidiéndote que me digas que un día serás mi esposa en el sentido humano de la palabra. Usa este anillo como símbolo de que tu corazón ha hablado. Annabeth, ¿quieres casarte conmigo?
Los ojos de Annabeth se cerraron y cuando los abrió vio que brillaban con lágrimas no derramadas. Percy se levantó y la atrajo hacia él. Apretó los labios a su oído y le susurro.
-Por favor, dime que esas lágrimas son de alegría.
Annabeth asintió, pero eso no era lo suficientemente bueno para Percy. Necesitaba oírlo de sus labios. "Voy a hacértelo decir en voz alta, mi amor. Necesito escucharlo de ti." Percy le envió su pensamiento y luego espero su respuesta.
Ella se apartó de el para mirarlo a los ojos.
-Me casare contigo, Perseo.
Percy podía ver una pequeña chispa de picardía en sus ojos; ella tenía algo bajo la manga.
-¿Cuándo, Luna? ¿Cuándo te casaras conmigo?- susurro él.
-Me casare contigo ahora, aquí, en este lugar- le dijo, con los ojos llenos de determinación.
Hubo un grito ahogado que recorrió el salón, llegando lejos en la oscuridad donde estaba de pie los anónimos. El aliento de Percy se quedó atrapado, no podía creer lo que estaba oyendo. Se volteo para mirar a su padre.
-Alfa, cásanos- dijo con firmeza. Annabeth rio ante la urgencia en su tono. Se dio la vuelta para mirarla- no quiero que tengas la oportunidad de cambiar de opinión- su voz era alegre pero Annabeth podía ver en sus ojos que lo decía en serio, nunca iba a dejarla ir.
La voz de Poseidón los atrajo a ambos de su mundo privado de vuelta a donde y lo que estaban haciendo.
-Antes de que los votos matrimoniales sean dichos, solo hay una ofrenda, Perseo, ¿Dónde está la segunda?
-Tengo otra ofrenda pero quisiera dársela a mi compañera en privado cuando completemos los Ritos de Sangre.
Poseidón se giró hacia Annabeth.
-¿Aceptas la solicitud?
-Si- respondió Annabeth, con las cejas levantadas mientras miraba a Percy.
-Está bien, supongo que ahora haremos los votos matrimoniales- dijo Poseidón mientras le sonreía a Annabeth.
-Oye, parecía un buen momento como cualquier otro- le dijo mientras sus mejillas se encendían con calor- oh, y puede hacer la versión rápida. Estoy bastante segura que lo que ya hemos dicho cubre todo lo demás- la multitud rio antes sus palabras y luego se calmó cuando Poseidón miro hacia la oscuridad. Trayendo su atención a Percy y Annabeth, dijo los votos matrimoniales y todo el mundo escucho una vez más como Percy y Annabeth se comprometieron en la forma humana.
-Yo los declaro ahora marido y mujer- Poseidón termino los votos matrimoniales y luego agrego- Percy, es el momento para que tú y tu compañera lleven a cabo los Ritos de Sangre. Una vez hechos su vínculo estará completo.
Percy se volvió hacia ella y le tomo el rostro entre las manos y la beso ruidosamente en la boca. El beso pareció durar una eternidad y Annabeth estaba segura de que incluso Thalia estaría sonrojándose. Cuando el por fin se apartó coloco un beso más suave en sus labios y dijo:
-Compañera, ven. He esperado el tiempo suficiente- los ojos de Annabeth se abrieron mientras miraba el rostro se su compañero, el rostro de su lobo.
