Gomene! De verdad lamento nuevamente tanto tiempo de retraso, no hay excusas para mí, solo espero que este capi compense el largo tiempo de ausencia. Antes que nada quiero desearles a todos mis lectores un feliz año 2013, espero que estas fiestas la hayan pasado de maravilla y en la mejor compañía, recuerden también que Kishimoto de dueño de todos los personajes de Naruto yo solo dejo fluir mi imaginación con sus bellos personajes.
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Cap. XXXIV. El Regalo Perfecto.
El viento golpeaba lánguidamente los cristales creando un ronroneo suave, el sol no había terminado de ocultarse llenando el cielo de tonos naranjas y rojizos, sus ojos viajaron desde las algodonadas nubes hasta el perfil de su acompañante, podía notar la melancolía adornar sus delicadas facciones, un suspiro escapo de sus labios llamando la atención de su interlocutora.
-Que sucede contigo?- Su voz sonó mas aguda que de costumbre haciendo que la rubia se girara completamente, sus ojos cristalizados brillaron al momento de encontrarse con ella, mordió su labio inferior y bajando su rostro soltó un sonoro suspiro obligándola a guardar silencio.
-Natsuko..- Logro decir por lo debajo, vio como las rodillas de su hermana se juntaban dándole a entender que le escuchaba. –Me iré de la ciudad- Confeso apretando sus puños sobre su regazo, cerro los ojos al tiempo que un agudo grito inundo todo el lugar.
-Nani?! Como que te vas?!- Grito poniéndose de pie de un salto, tomo del antebrazo a su gemela y la obligo a mirarla. –Que mierda te dijo el Uchiha?! Como fue que logro convencerte?!- Grito apretando fuertemente el agarre haciendo que la rubia gimiera de dolor pero, en su mirada brillaba la rabia que aquella confesión le producía.
-Iie…- Logro pronunciar al momento que sintió que su brazo era liberado, colocando su mano en el lugar donde latía el fuerte agarre de su antebrazo, sus ojos se encontraron con unos idénticos, la rabia parecía nublar el brillo que antes caracterizaba la mirada de su gemela. –Es algo que yo misma decidí- Concluyo poniéndose de pie y caminando hacia el gran ventanal, el cielo empezaba a oscurecerse haciendo que la mujer suspirara melancólicamente.
-Iie… Lo decidiste después de hablar con Itachi!- Soltó entre dientes viendo la silueta de su gemela, se giro apretando los puños e intento calmar la furia que corría por su cuerpo, apretó sus labios y miro de reojo a Megumi, esta seguía mirando fuera de la ventana, intentando tal vez convencerse a si misma de que aquella decisión era la correcta.
-Piensas irte y dejar así a Sasuke-kun?!- Dijo venenosa notando como su gemela se tensaba en su posición, sonrió para si y girándose totalmente hacia ella volvió a ocupar su lugar en la barra de la cocina. –No creo que sea lo que realmente de…- Se corto al escuchar un gemido escapar de los labios de su siempre tranquila hermana.
-Basta!- Grito girándose totalmente hacia su gemela, noto sus labios abiertos por la frase que no termino y sus ojos brillaban confundidos por aquella reacción. –Yo no tengo nada que buscar en Sasuke… Yo tengo un esposo Natsuko! El no podría perdonarme si me negara a su petición de marcharme- Dijo avanzando lentamente hacia su gemela, podía notar el desconcierto aumentar en sus facciones pero prefería continuar con aquel arranque de valentía.
-Yo no debo hacer nada mas en esta ciudad…- Concluyo guardando para si todos los sentimientos que había sacudido el Uchiha mayor, sonrió ante el recuerdo de aquella tarde y se detuvo a unos centímetros del cuerpo de su gemela. –Natsuko… Tú tampoco tienes nada que esperar o que buscar de Sasuke Uchiha- Revelo intentando sonreír, el miedo bailo en las pupilas de la aludida que negó frenéticamente y empujo levemente a su hermana.
-Iie… Sasuke-kun me ama Megumi- Dijo intentando contener el miedo que aquella conversación le estaba produciendo. –El solo esta atado a la Hyuuga porque su familia así se lo impuso- Se excusó, podía sentir la incomodidad bailar por todo su cuerpo al tiempo que un nuevo suspiro escapaba de los labios de su oyente.
-Iie… El evito que ese compromiso se rompiera- Confeso recordando vividamente lo que le comento Itachi, era algo que no podría olvidar y que en cierta forma la había liberado de su culpabilidad.
Flash Back
Podía sentir la mano caliente del pelinegro guiarla lentamente hacia una zona desolada de aquel tranquilo parque, veía como pasaban a su alrededor niños corriendo y sus alegres risas la hicieron sentir incomoda en aquel lugar.
-Megumi…- Llamo la grave voz del pelinegro, esta detuvo su caminar y se giro solo para observar como este admiraba una pequeña familia a unos cuantos metros de distancia. –Dime… Que es lo que piensas?- No se giro a verla, suspiro empezando a caminar hasta colocarse junto a su antiguo amigo.
-Con respecto a que Itachi?- Logro articular intentando calmar la intranquilidad que aquella reunión le producía. –Pienso muchas cosas, en cual estas realmente interesado?- Dijo al tiempo que se sentaba en una banca junto al pelinegro.
El Uchiha no dijo nada, solo se había limitado a admirar a esa pequeña familia a lo lejos, la rubia giro su rostro intentando encontrar que era lo que había distraído de aquella manera a su antiguo amigo.
-Ella estaba embarazada- La grave voz sonó ronca, haciendo que el corazón de la rubia se detuviera, abrió sus ojos sorprendida, el aire pasaba lentamente por sus pulmones obligándola a gemir por lo debajo.
-Hinata tenia en su interior al heredero de Sasuke- Aclaro separando sus ojos de la familia lejana para centrarlos en la mujer que lo acompañaba, su fría y oscura mirada le dieron escalofríos a la rubia que inconscientemente bajo su rostro dándose cuenta que sus manos apretaban fuertemente su bolso.
-Yo no…. Yo no lo sabia- Murmuro por lo debajo intentando controlar su agitado corazón. –Como fue… Que fue lo que paso? Porque ya no esta?- Las preguntas salieron descontroladas por sus labios intentando calmar así su creciente incomodidad.
-Tuvo un accidente, ella pudo morir- Respondió, su voz se había vuelto neutra causando cierta curiosidad en la rubia que subió su mirada para percatarse que él no se había movido ni un centímetro de su posición.
-Demo… Sasuke… Por eso es que el no puede romper el compromiso?- Quiso saber, su mirada se encontró nuevamente con la del Uchiha que solo suspiro y sin decir algo mas se giro nuevamente hacia el horizonte, esta vez sus ojos no se centraron en nada particular.
-Iie… Sasuke nunca quiso romper ese compromiso- Revelo caminando lentamente hacia quedar justo frente a la rubia, esta sintió un escalofrió recorrerla ante aquella afirmación, algo que ella había sospechado desde la primera vez.
-Y entonces… Porque todavía no se ha llevado a cabo?- Murmuro centrando su mirada en los zapatos del pelinegro, eran unos zapatos de vestir negros, un pantalón de vestir con delgadas líneas grises le daban un toque elegante al pelinegro y sin saber bien porque suspiro resignada.
-Sabes bien que nosotros no podemos casarnos a la ligera… Tenemos nuestras tradiciones- Murmuro un poco menos frio y se sentó junto a la mujer. –Megumi, realmente no tienes nada más que hacer aquí… Tienes un esposo que se preocupa por ti y que probablemente haya sospechado siempre lo que estuviste haciendo con Sasuke..-
-Iie… El no… No podría… No me querría a su lado si lo supiera- Revelo sintiendo pena por si misma, hasta que nivel se había rebajado por un capricho infantil, y mas aun, por un enamoramiento que nunca fue correspondido. –Porque… Porque lo piensas?-
-Porque alguna vez lo vi almorzar con Sasuke…- Una sonrisa sincera adorno sus delgados labios mientras tomaba las ahora frías manos de la rubia. –El realmente te ama Megumi… Ve e intenta tener una familia…- Aconsejo acariciando levemente aquellas suaves manos que sin proponérselo apretaron sus masculinas manos intentando armarse de valor.
-Porque? Porque te importa?- Murmuro sintiendo las lagrimas nublar sus ojos, vio un destello de aquella juventud que en su momento la había enamorado y se dio cuenta que el Uchiha no había cambiado.
-Eres mi amiga Megumi…- Confeso manteniendo su pequeña sonrisa al tiempo que ella solo rompía a llorar, sintió como sus manos eran liberadas para atraerla hasta su pecho consolándola en su dolor, dándole sin palabras las respuestas que ella siempre había necesitado.
Fin del Flash Back.
-Natsuko… Deberías hacer lo mismo- Comento volviendo a centrarse en su hermana gemela, podía verla reprimir la rabia caminando de un lado a otro, intentando en vano pensar en algo que le diera la suficiente razón para seguir con aquella persecución sin sentido.
-Iie… Sasuke me ama Megumi… Y no me interesa como te haya convencido el maldito Itachi… Yo no me daré por vencida tan fácil- Dijo entre dientes, sus ojos se clavaron en los de la rubia mayor y esta suspiro dándose por vencida.
-Natsuko… Sasuke esta con la Hyuuga porque así lo desea el- Dijo sintiendo un ligero sonido, ambas rubias se giraron para ver como la puerta principal se abría dejando ver a un hombre de cabello castaño, venia pensativo por lo que no se percato de la presencia de las hermanas cerca de la cocina.
-Hablaremos de esto luego- Concluyo la rubia mas volátil llamando la atención del recién llegado, y sin siquiera saludarlo salio del apartamento tirando la puerta detrás de si. "Yo no pienso rendirme tan fácil Megumi… Por eso es que Sasuke me eligió a mi en vez de a ti" Pensó apoyándose enteramente en la puerta, tenia que pensar en algo y tenia que hacerlo rápido, el tiempo se le estaba acabando.
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Podía sentir la fría brisa golpear su frágil cuerpo, un escalofrió recorrió su cuerpo haciéndola sonreír, realmente se sentía mas tranquila dejando aquel lugar definitivamente.
-Al fin!- Una alegre voz a su lado la hizo girarse al tiempo que unas risas sonaron uniformemente, sus ojos se encontraron con la brillante mirada azulina que dejaba ver la felicidad que la invadía.
-Hina-chan, seguro que ya puedes salir?- Una voz mas tranquila resonó haciendo que centrara su atención en la menuda peliazul que siempre iba intentando calmar a sus siempre alocadas compañeras.
-Déjala… Si ya le dieron de alta fue por algo- La pelirrosa del grupo sonrió dulcemente mientras se acercaba para acariciar el ahora opaco cabello de la ojiblanca, esta suspiro ante la caricia y se apoyó completamente en el espaldar de la silla.
-Ohayo…- Saludo sin animo, su voz todavía sonaba algo ronca haciéndola sentir incomoda, bajo su mirada encontrando sus pálidas manos aferrarse frenéticamente al borde del delicado vestido lila que llevaba, una ola de dolor recorrió su cuerpo al verse sin su pequeño bulto.
-Ya… déjenle espacio- Gruño una aguda voz que empujo levemente la silla de la mayor de las Hyuuga haciéndola sonreír. –No ven que están presionando- Concluyo cruzándose de brazos, deseaba que el Uchiha hubiese ido a buscarlas, en lugar de eso había enviado a las ruidosas amigas de su hermana.
-Iie…- Soltó de golpe la ojiblanca girándose para ver a su hermana menor, sabía que estaba tan incómoda como ella pero, no había nada que hacer. –Estoy bien… Solo…- Se cortó colocando sus manos sobre su vientre plano, el ardor cubrió su garganta ahogando un gemido de dolor, no sabía que tan difícil seria sobrellevar aquel vacío que crecía en su corazón.
-Hina-chan…- Murmuro la castaña agachándose hasta quedar a su altura, sus ojos azules brillaban de preocupación haciendo que la ojiblanca se congelara, sabía que sus amigas solo querían que estuviera tranquila y el pensamiento de su pequeño hijo la entristecía de una manera que ninguna de ellas llegaría a comprender.
-Bueno ya basta de sentimentalismos, Uchiha-kun dijo que nos diéramos prisa- La voz nerviosa de la pelinegra capto la atención de todas, estaba más seria de lo normal, sus ojos fijos en el reloj principal de la clínica parecía estresarse más con cada segundo que pasaba.
-Hai hai…- Acepto la pelirrosa empezando a caminar hacia una camioneta blanca, Hinata miro con extrañeza el camino que tomo su amiga, hasta el momento no había visto nunca aquella camioneta. –Vamos entonces, no queremos que nos vaya a regañar- Dijo burlescamente mirando de reojo a la ojiblanca, podía notar su mirada nerviosa mientras se dirigía al asiento del piloto.
-No debes manejar muy rápido, recuerda que todavía tiene los puntos- Recordó nerviosa la castaña mientras empezaba a caminar hacia la misma camioneta, la ojiblanca apretó sus manos intentando comprender que era lo que sucedía con ellas, nunca las había visto tan fuera de sí.
-Hai… Además que no queremos estar en una clínica en un buen tiempo- Dijo en tono burlesco la peliazul tocando ligeramente el hombro de la Hyuuga, esta se tensó al contacto y busco aquella mirada seria que le daba seguridad.
-Ano…- Su voz salió más baja de lo que esperaba pero consiguió captar la atención de sus amigas. –Porque están tan raras? Dónde vamos?- Murmuro sintiendo un vacío abrirse en su estómago, no reconocía su propia ansiedad, una que estaba reflejada en el rostro de todas sus acompañantes.
Tanto Karin como Konan se quedaron congeladas en sus lugares, el ligero movimiento de la silla fue lo que las hizo salir de su estupefacción y clavar sus miradas en la menor del grupo, esta solo suspiro apoyando todo su peso en las manos que sujetaban el comienzo de la silla solo para asentir débilmente.
-Etto… Hina-chan…- Empezó nerviosa la pelinegra, sus manos se juntaron intentando tal vez darse confianza de lo próximo que diría. –No lo vas a creer demo….-
-El Uchiha solo nos dio una dirección- La aguda voz de su hermana corto a la pelinegra, avanzo rápidamente hasta quedar frente al rostro de su hermana mayor notando la incredulidad reflejarse en sus perlados ojos. –El solo dijo que te lleváramos al salir de aquí- Completo ordenando algunos mechones de su cabello detrás de su oreja.
-Al principio no estábamos de acuerdo demo…- La peliazul soltó relajando sus hombros dándole a entender que eso era la verdad y que tal vez por ese desconocimiento es que todas estaban tan nerviosas. –Nos obligó a hacerlo- Concluyo haciendo que la sorpresa invadiera el cuerpo de la ojiblanca.
-Dijo que entonces no nos dejaría visitarte- Murmuro la pelinegra bajando su rostro, Hinata abrió sus ojos como platos para dejar escapar una ligera risa captando la atención de todas las presentes.
-Sasuke…- Susurro entre la ligera risa que vibraba por todo su cuerpo, no sabía cómo el hecho de pensar en el frio pelinegro diciendo aquello le podría provocar aquello pero, saber que él estaba tan preocupado por ella y su comodidad la hizo feliz a un nivel incomprensible.
-Hey!- Un grito capto la atención de las tres rezagadas haciéndolas brincar mientras se giraban hacia la gran camioneta. –No tenemos tiempo que perder- Continuo sacando uno de sus brazos y agitándolo, su rostro todavía reflejaba el nerviosismo haciendo reír nuevamente a la ojiblanca.
-Arigatou- Murmuro entre risas al sentir que nuevamente empezaba a moverse. –Sé que no es nada fácil- Dijo subiendo su mirada, sintió como la peliazul y la pelinegra la miraban de reojo y suspiraban sin agregar nada más a su comentario.
-Es la persona más insufrible del planeta- Se quejó abiertamente la menor soltando un ligero bufido. –Demo… Realmente está preocupado- Concluyo justo cuando llegaba frente a la camioneta, una pequeña rampa descendió ante sus ojos para darle paso hacia el interior del vehículo confundiéndola un poco.
-Son modificaciones, Uchiha-kun cree que no ibas a estar cómoda en una normal- Susurro la peliazul al tiempo que la aludida asentía y se dejaba empujar hasta el interior.
"Realmente sabe cómo distraer mi mente" Pensó sintiendo su corazón chocar contra sus costillas, ya pronto estaría junto al pelinegro y algo en su interior le indicaba que ya nada los volvería a separar.
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Peino una última vez su cabello arreglándolo detrás de sus orejas, vio su reflejo en el gran espejo que adornaba su habitación repasando mentalmente toda su imagen, nada estaba fuera de lugar y se sintió complacida por aquella situación.
-Debemos irnos- Una grave voz interrumpió su línea de pensamiento, encontró su mirada dorada con una oscura a través del espejo y suspirando se dio la vuelta para quedar frente al hombre.
-Estoy nerviosa- Murmuro avanzando lentamente hacia aquella calidez, sabía que no debía estarlo pero, era una situación que nunca antes había experimentado.
-Seguro que a ella le gustara- La voz sonó pastosa obligándola a suspirar, el hombre llevaba su cabello recogido en una coleta baja y traía puesto una camisa de vestir y unos jeans oscuros, la cadena con el símbolo de su familia brillaba en medio de su nívea piel.
-No me refiero a eso- Murmuro apoyando su rostro en el pecho del hombre, su mente viajo a esa mañana donde se habían encontrado en una situación totalmente opuesta a la de ese momento, donde habían logrado por pura suerte dejar la discusión a medias.
Flash Back.
Como lo hacía en cada reunión se colocó detrás del mayor de los Uchiha justo después de entregar las carpetas a todos los presentes, se sentía aliviada de ver nuevamente a su cuñado, aunque no tenía buen aspecto le alegraba verlo fuera de la clínica.
-Logre sacarla de la clínica- Su voz resonó en toda la habitación haciendo que todas las miradas se centraran en él. –La trataran en casa- Recostó su cuerpo en la gran silla y dejo que su cuerpo se relajara mientras desafiaba todas las miradas que tenía sobre sí.
-Todavía no hemos decidido lo que sucederá a partir de ahora- Dijo retadoramente el patriarca de la familia Hyuuga, el pelinegro solo abrió los ojos para verlo fijamente. –Hinata deberá volver a la mansión Hyuuga- Dijo golpeando el gran escritorio haciendo que un malestar recorriera a todos los presentes.
-Iie… Sigue siendo mi prometida y la llevare donde quiera- Murmuro el menor intentando mantener la calma. –Además, debe ser un lugar donde se sienta cómoda-
-Qué insinúas?- El castaño mastico la frase al tiempo que fruncía el ceño. –Crees que aceptara estar en ese lugar? Que le recordara todo lo malo que ha vivido esta temporada?- Las palabras salieron de manera acida tensando un poco al mayor de los hermanos y a la mujer que siempre los acompañaba.
-Hiashi-kun…- Otra voz igual de tensa corto la situación haciendo que todas las miradas recayeran ahora sobre él. –No crees que estas exagerando?- Dijo pausadamente intentando relajar la situación en la que habían terminado.
-Es mi primogénita y no dejare que siga sufriendo a causa de tu hijo!- Dijo golpeando nuevamente el gran escritorio. –Ese compromiso se iba a dar por terminado en la última reunión-
-Iie… Estábamos esperando la opinión de tu hija- Sus ojos negros miraron al castaño desafiante haciendo que un ronco bufido escapara de sus labios y se apoyara nuevamente en el espaldar de la silla. –Mi hijo cumplió con la parte que tanto querías y el accidente no es algo que ninguno haya deseado-
-Además podrá preguntarle a Hanabi-chan lo que opina de la situación ya que es la que más cerca la ha vivido- Nuevamente la neutral voz del menor de los Uchiha lleno el salón. –Si desea una opinión que vaya a beneficiar a Hinata- Su oscura mirada se encontró con una perlada que lo miraba con recelo.
-A mi parecer deberíamos esperar que Hinata pueda dar su opinión con respecto a eso- La voz de Itachi captó la atención y cerrando la carpeta apoyo su rostro en sus dos manos. –Tsunade-sensei ha dicho que su recuperación es segura y mi ototo ya sabe la naturaleza del compromiso, no veo porque razón habría de romperlo a estas alturas-
El silencio reino en la habitación, los cuatro hombres divagaban en sus pensamientos haciendo que ella se sintiera fuera de lugar, sabía bien que la ojiblanca era una persona delicada y aquel cambio de ambiente sin una verdadera explicación la deprimiría.
-Ano…- Su suave voz le causo un escalofrió, concentro su mirada en la carpeta que yacía en las manos de su esposo y suspiro. –Creo que lo que Hinata necesita es estar con Sasuke-kun…- Comento mirando fijamente al patriarca de los Hyuuga.
-Porque crees eso?- La pregunta atrapo a todos desprevenidos, esperarían cualquier otra viniendo del Hyuuga menos esa interrogante, era la que menos favorecía su punto de vista.
-Creo que ella debe estar con el padre de su hijo- Dijo teniendo más confianza en su punto de vista. –Ella es muy emocional y aunque no lo ha demostrado desde que despertó sé que debe estar sufriendo por esa situación, considero que lo mejor es que este con Sasuke que le aseguro también sufre la pérdida de su pequeño primogénito- Un nudo se formó en su garganta entrecortando su voz, no dejo que la tristeza que aquella verdad le producía se evidenciara en el resto de su cuerpo, no podía dejarlo al descubierto.
-Creo que Aiko-chan tiene razón- El patriarca de los Uchiha fue el primero en romper el silencio sorprendiendo a sus dos hijos. –Probablemente Mikoto también este de acuerdo con ella- Dijo asintiendo al tiempo que cruzaba sus brazos, ya su decisión estaba tomada.
-Solo hasta que pueda venir a esta reunión y dar su punto de vista, si ella no lo desea el compromiso se romperá- Dijo de mala gana el Hyuuga tomando la carpeta y poniéndose de pie para irse del lugar.
-Hanabi-chan tiene la dirección- La voz del pelinegro menor sonó más baja de lo normal. –Puede ir si lo desea- Agrego tomando la carpeta y poniéndose también de pie, no tenía mucho tiempo libre.
"Sasuke-kun" La pelinegra se tensó al ver como el patriarca de los Hyuuga solo asentía al tiempo que el cuerpo de Sasuke se relajaba en su posición y a paso lento empezó a dejar aquel lugar.
-Arigatou Aiko-chan- Una voz muy cerca de ella la hizo sobresaltarse para mirar al patriarca de los Uchiha hacer una pequeña reverencia y empezar a salir de la habitación. –Seguro que sin tu opinión Hiashi se habría llevado a Hinata devuelta a la mansión Hyuuga- Concluyo haciendo que un vacío se instalara en la boca del estómago de la pelinegra y esta solo asintiera nerviosa ante el comentario de su siempre insatisfecho suegro.
Fin del Flash Back.
"De no ser por Hinata ellos no serían tan flexibles conmigo" Pensó volviendo a la realidad, sintió unos cálidos besos en su mejilla haciéndola sonrojar y haciendo que escapara una risa involuntaria de su cuerpo.
-Vamos…- El aliento rozo su rostro haciéndola suspirar y se encontró nuevamente con esas oscuras orbes que la miraban con intensidad, una de sus manos rodeo su cintura apretando su delgado cuerpo contra el de él haciendo que un suspiro escapara de sus labios.
-Él no es nada paciente- Murmuro sensualmente mientras una sonrisa escapaba de su boca, y con sus brazos atrapaba el cuello del pelinegro apretándose más contra su firme cuerpo, un ronco gemido resonó en la habitación mientras unía lentamente sus labios con los de su esposo liberándose del pesar que unos minutos atrás ocupaba totalmente su mente.
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Los arboles cubiertos con ligeras capas brillantes reflejaban tenuemente los rayos del sol iluminando el camino, los tonos rosados y naranjas empezaban a cubrir la calle mientras el murmullo del viento rozaba lánguidamente los cristales de las grandes ventanas, el aroma de humedad llenaba toda la habitación fundiéndose con el olor a menta y canela de los inciensos que le habían regalado horas antes.
-Teme ten paciencia- Murmuro una alegre voz a su lado, unas ligeras palmaditas dieron en su hombro derecho obligándolo a soltar el aire contenido que escapo como un silbido entre sus labios.
-Debían llegar hace 20 minutos- La fría voz dejo escapar el matiz preocupado que el pelinegro estaba viviendo, mientras unos ojos azules se volvían nuevamente al gran ventanal que iluminaba completamente la sala de estar del lugar.
-Recuerda que deben ir lento, ella todavía tiene puntos delicados- Dijo intentando calmar así los ánimos de su siempre serio amigo, pocos vehículos pasaban por aquella zona lo que hacía más desesperante la espera.
Suspiro irritado mientras se daba la vuelta para encaminarse a la cocina, debía distraerse de alguna manera sino terminaría asesinando al rubio que había estado involucrado en aquella idea descabellada desde el inicio.
"Debió haberme dicho que era una pésima idea" Pensó recriminándole aquello a su amigo que en silencio le seguía, una sonrisa nerviosa adornaba aquel masculino rostro consiguiendo solo que se irritara más con aquella tardanza.
-No te preocupes tanto, Nauma-chan sabe bien lo que hace- Su voz sonó algo más tensa acercándose a la barra, se sentó en una de las sillas y removió su cabello intentando calmar sus propios nervios. –No ha pasado nada- Murmuro clavando su mirada en la baldosa de un crema brillante mientras sentía como el pelinegro se movía por todo el lugar.
-Lo sé- Murmuro colocando una taza de té rojo entre las manos de su amigo, los ojos azules brillaron intentando definir aquel acto que ni el mismo se había percatado que haría.
-Vaya…- Dijo intentando contener la risa que intentaba escapar de su garganta, el gruñido de su acompañante la hizo más difícil de contener, dándose cuenta que realmente el pelinegro había cambiado desde que aquella delicada chica había aparecido en su vida.
-Mantén los ojos cerrados… No hagas trampas!- Una suave voz inundo todo el lugar haciendo que ambos hombres se tensaran y dejando sus tazas de lado caminaron rápidamente hacia el recibidor.
-Sugoi…- Un murmullo voló por la habitación al tiempo que ambos entraban al campo de visión de las mujeres que acababan de llegar, las expresiones de sorpresa no se hicieron esperar y una a una fueron soltando exclamaciones de sorpresa empezando a caminar hacia el interior del lugar.
-Oe… Ya puedo abrirlos?- Una suave y ronca voz lleno el lugar, su cuerpo se tensó al encontrar su delgada silueta descansando en una silla de ruedas, sus manos se apretaban y aflojaban sobre su regazo y mordía compulsivamente su labio inferior obligándolo a sonreír.
-Onee-chan debes esperar que te digamos!- Se quejó la niña a su lado obligando al Uchiha a verla también, su rostro reflejaba la sorpresa al igual que el de las otras chicas más sus manos seguían aferrados fuertemente a la parte alta de la silla.
El pelinegro avanzo entre las chicas que acababan de llegar hasta colocarse justo frente a la silla, un bufido de fastidio escapo de la boca de la menor, sus ojos negros se encontraron con los perlados que lo retaban fieramente, el hombre se cruzó de brazos impidiéndole avanzar un centímetro más.
-Vamos Hanabi-chan ya deja el suspenso- La alegre voz de la castaña de ojos azules rompió aquella atmosfera y caminando rápidamente tomo a la menor de los hombros empezando a alejarla de la silla de su hermana mayor, Hinata en su lugar se removió nerviosa, girando su rostro a ambos lados pero sin abrir los ojos.
-Chicas… Quisiera abrir los ojos!- Se quejó abiertamente al tiempo que sus mejillas tomaban un ligero tono rosado, las risas inundaron el ambiente haciendo que el calor en su rostro aumentara, cubrió sus ojos con las manos para evitar hacer trampa. "Odio estos juegos" Se recrimino mentalmente mientras mordía nuevamente su labio inferior.
-Hinata…- La ronca voz del pelinegro inundo sus oídos congelándola en su lugar, su aroma lleno enteramente su nariz haciéndola gemir por lo debajo y unos dedos cálidos empezaron a recorrer sus mejillas tomando sus manos para empezar a separarlas de sus ojos.
-Sasuke…- Gimió levemente encontrándose con la calidez que le producía aquella mirada oscura, todavía se notaban las ojeras bajo sus hermosos ojos, sin embargo su rostro seguía siendo perfecto, su pensamiento la traiciono haciéndola sonrojar nuevamente y causando en él una sonrisa torcida que la obligo a contener el aire.
-Ne Hina-chan… Que piensas de tu sorpresa?- La voz emocionada de la pelirrosa la obligo a separar su mirada de la del pelinegro y se fijó por primera vez en el lugar donde se encontraba, un grito agudo quiso escapar de su garganta más sus manos fueron más rápidas logrando opacarlo en su boca.
Unas escaleras de madera estaban justo frente a ella, a su derecha estaba una entrada a una habitación totalmente crema brillante de donde escapaba un ligero aroma a te rojo, se volvió rápidamente a su izquierda encontrándose con las siluetas nerviosas de sus amigas, detrás una gran sala iluminaba por los ahora tenues rayos de sol, un ligero sonido indicaba que la ventana estaba abierta dejando entrar el olor a humedad, unos cuantos muebles negros de terciopelo estaban colocados en medio de la habitación tapizada desde el techo hasta el suelo de dibujos ligeros de árboles de cerezo que asemejaban totalmente el camino del parque hacia su lugar secreto.
-Sasuke?...- Llamo muy bajito sintiendo como su corazón estaba a punto de explotar en medio de su pecho, sus ojos buscaron los negros que le daban paz, intentando comprender que era aquello que veía. –Que… Que es… Que es esto?- Logro articular de manera entrecortada sintiendo como el calor de sus mejillas se extendía hasta sus orejas.
-Esto?- Murmuro agachándose hasta su altura, su mano atrapado los frágiles dedos de la ojiblanca sintiendo la calidez de aquella suave mano bajo la suya y con un movimiento rápido señalo todo lo que ella tenía a la vista, la vio asentir rápidamente todavía con su boca ligeramente abierta como intentando contener el aliento obligándolo a sonreír.
-Ha… Hai- Logro pronunciar intentando no hacerse ideas alocadas pero, no pudo controlar las lágrimas que querían escapar de sus ojos, volvió nuevamente su mirada al rostro perfecto del pelinegro que se levantó un poco para rozar sus labios fugazmente.
-Esto es nuestra casa Hinata… Tuya y mía- Murmuro sin separar su rostro del de la chica, su nariz rozaba la pequeña nariz de la chica y le dio la impresión sentir como el pecho de la chica se detenía, sus ojos se clavaron en esos inocentes ojos perlados al tiempo que unos brillantes caminos se marcaban en esas rojas mejillas.
-Sasuke…- Murmuro mordiendo nuevamente su labio, subió sus manos hasta rodear el cuello del pelinegro y se tiro sobre el haciéndolo perder el equilibrio, una fresca risa empezó a llenar el ambiente, sus manos atraparon algunos mechones de cabello mientras empezaba a acariciar suavemente aquella cálida piel haciendo que su aroma la llenara totalmente.
Sasuke rodeo la cintura de la ojiblanca intentando apretarla más contra sí mismo, el firme yeso lo hizo volver a la realidad y poco a poco empezó a ponerse de pie llevándose consigo el liviano cuerpo de la chica, sintiendo como aquella infantil y feliz risa llenaba enteramente su cuerpo, devolviéndole así la tranquilidad que tenía semanas sin sentir.
-Te Amo…- Susurro contra su oído sintiendo como aquel frágil cuerpo se estremecía entre sus brazos, la abrazo un poco más fuerte hundiendo su rostro en el hueco de su cuello sintiendo como el ligero aroma a lirios llenaba totalmente sus sentidos y acariciando aquel largo cabello supo que ya todo estaría bien.
-Arigatou…- Murmuro ella separándose un poco del chico, vio un destello cálido brillar en aquel pozo negro que siempre había intentado estudiarla y ampliando su sonrisa le dio un fugaz beso mientras atrapaba su rostro entre sus pequeñas manos. –Arigatou por ser lo mejor que ha llegado a mi vida- Un gemido escapo de sus labios mientras bajaba su rostro para refugiarse en aquel amplio pecho, el lugar que desde ese primer día había sido su hogar, ahora entendía que todo lo que había sucedido tenía una razón y esa razón era el pelinegro que ahora la tenía en brazos.
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Que tal quedo? Espero que bien porque realmente yo misma me deje mucho que desear en cuanto a la narración, agradezco nuevamente a quienes siguen mi historia, de verdad intentare no dejarla abandonada tanto tiempo ya que está a punto de terminar y no me parece justo dejarla tirada por muchos meses entre una y otra actualización, sus rewiews me hacen muy feliz, espero obtener algunos con este nuevo capítulo! Mis disculpas nuevamente! Kissus y espero leerlos pronto!
