La alianza Oscura
Pyros sonrió complacido, al ver como el rostro del arcángel se crispaba en un ictus de desagrado.
-Hey, humano- habló el dragón, dirigiéndose a Justin- Nunca has visto un Dragón en su verdadera forma, ¿Verdad?
El chico asintió con la cabeza, Pyros se alejó de él sonriendo, varios metros de donde estaba Justin.
-Pues ahora verás lo que muchos adoradores del fuego solo ven en sueños- le dijo con una sonrisa.
Un fuego intenso comenzó a aparecer rodeando a Pyros por completo, el fuego alcanzó un gran diámetro que consumió todo a su alrededor, el cuerpo de Pyros ya no se veía, solo habían llamas, llamas muy altas que alcanzaban el tamaño de un edificio de cinco pisos. El rubio observaba con la cara llena de asombro como una sombra comenzaba a alzarse en el interior de las llamas, la sombra en cuestión llegó a tener el mismo tamaño de las llamas. Una gran garra salió de entre las llamas que comenzaban a extinguirse.
-Esta es mi verdadera forma, la forma que tomamos cuando comenzamos la creación, nosotros los elementales, las "herramientas" de Dios para la creación.-escuchó decir a un voz profunda proveniente de las llamas.
La siguiente garra salió acompañada de un batir de alas tan fuerte que extinguió el fuego, ante Justin se encontraba un enorme dragón de escamas rojas y colmillos blancos tan grandes como el tamaño de un hombre adulto.
-Ahhhhh!- escuchó una voz gritando, al voltear a mirar, el humano vio como Michael daba un salto allá a la distancia, y llegaba justo por encima de Pyros, con su espada tomada por ambas manos, listo para dar el golpe de gracia al dragón.
Pyrros dio un salto veloz, a la vez que con su cola empujaba al humano lejos, lo suficiente como para que no terminase herido.
La batalla daba comienzo, Justin sintió miedo, mucho miedo cuando vio como todos los ángeles comenzaba a moverse dando grandes saltos hacia su lugar, se preguntaba como Pyros lucharía sólo contra todos ellos, en eso estaba cuando el cielo comenzó a oscurecerse, al mirar hacia arriba no fueron nubes lo que vio.
-Oh! Mierda!- exclamó con asombro el humano al ver a un centenar de dragones surcando el cielo, lanzándose directamente contra los ángeles.
El escritorio estaba triturando las costillas del cazador, con sus manos intentaba con todas su fuerzas alejarlo de su cuerpo.
-Entre un escritorio y la pared- masculló irónico- vamos Jessi, puedes hacerlo mejor que esto.
-No puedo atacar tu cuerpo directamente, el bueno de Matt lo ha protegido, pero si puedo hacer que todo lo que me rodea sea tu enemigo Dean- Dijo con una macabra sonrisa aquel niño al que Dean y Sam habían conocido hace tiempo.
Dean observó al trigueño, Matt se encontraba luchando contra una aspiradora que intentaba ahorcarlo con su cable de corriente.
-Jessi, sé que estás ahí, este no eres tú
-Dean, este soy yo, soy el anticristo, para esto he sido hecho, para luchar contra él-Dijo al tiempo que señalaba con el dedo a Matt.
Matt intentaba no ser ahorcado por la estúpida aspiradora, pensaba en lo divertido que sería salir de eso y luego reírse junto a Dean de la aventura, pero con el sentimiento de que eso no pasaría comenzó a perder fuerzas.
-Matt, no te rindas!- gritó el rubio
El chico escuchó al cazador y recordó su cometido, recordó a Sam y todo lo que debía hacer, él no perdería contra un niño, no con el peso del mundo sobre sus hombros, no con Dean Winchester a su lado.
Dean sintió como el escritorio comenzaba a aflojar su empuje, sintió el alivio en sus costillas y una fuerza nueva recorrerle, miró hacia Matt y el trigueño le sonrío.
La mirada verde y entusiasta de Dean le daban nuevas fuerzas, podía sentir su espíritu mismo crecer dentro de él y doblegar la voluntad del anticristo con eso, el agarre del cable comenzó a ceder.
-Será mejor que te rindas- dijo pausado el trigueño.
-Nunca, crees que por que se reponen pueden vencerme- El niño alzó sus manos provocando que los distintos objetos de las oficinas comenzaran a atacar a sus enemigos. Dean intentaba esquivarlos, pero solo lo lograba con los grandes, los objetos pequeños le golpeaban con fuerza en los costados.
-Aquí!- gritó Matt, refugiado tras un escritorio.
-Sus ataques son muy desordenados, comienza a desesperarse- dijo Matt a Dean cuando este se ubicó a su lado.
-Lo que hiciste, esa cosa con tu espíritu, parece haberle dañado bastante.
-Lo que "hicimos" Dean, fuimos los dos- dijo el chico al tiempo que tomaba la mano del cazador y sonreía.
-Se esconden de mi, vamos, salgan a jugar conmigo, soy solo un niño- escucharon decir a la macabra voz infantil.
Los objetos dejaron de saltar por todas partes. Se hizo un breve silencio que fue interrumpido por el sonido de una motosierra.
-¿Qué rayos?- alcanzó a decir el cazador, pues en ese mismo momento una motosierra destrozaba el escritorio de un solo golpe. Con rapidez tomó a Matt y saltó con él para alejarse del ataque.
-Jason!- dijeron ambos al mismo tiempo, ahí frente a ellos, estaba el personaje protagonista de las películas de terror.
-Vengan a jugar conmigo y mi buen amigo- dijo Jessi en un tono siniestro.
El joven escuchaba las explosiones, el edificio vibraba cada tanto, no entendía lo que ocurría, estaba solo en esa habitación, no había visto a su amo desde que lo teletransporto con él a aquel lugar.
Ken sentía frío, intentaba arroparse con las sabanas de la cama, su cuerpo desnudo y lastimado no le permitían entrar en calor.
-¿Qué está pasando?
-Nada malo mi mascota- la voz de su amo le hicieron brincar en su lugar.
-Pronto el mundo será mío, sabes, he pensado en dejar que un demonio entre en ti, solo para mantener tu cuerpo vivo, lo quiero así, justo como está- la maligna sonrisa de Lucifer hizo que el muchacho se estremeciera.
-Ahora me iré, tengo una visita familiar a la cual acudir.
Lucifer se marchó, no sin antes besar con frialdad al muchacho, que se quedó tirado en el piso, sollozando de miedo e impotencia.
-El mundo…será de él.
Las películas no le hacían justicia, el tal Jason era muy fuerte y Dean apenas y podía resistir con un extintor los ataques de la creación de Jessi.
-Dean, entretenlo!- gritó Matt
-Créeme, es todo lo que puedo hacer!
Matt ya había liberado su presencia, y esta era lo suficientemente fuerte como para debilitar al anticristo, sabía que este no podría hacer mucho más.
-No puedes matarme, eres el bueno, el "Cristo"
-Por eso lo atacas a él
-Eres muy poderoso, como todo hijo directo de Dios, pero no puedes matarme, no está en tu naturaleza-dijo sonriente al ver como Matt se acercaba hasta él.
-Claro, mi naturaleza es no matar, ni siquiera a lo que es malo como tú, pero tengo un amigo que no dudará en hacerlo por mí
-¿Dean? El cazador me tiene simpatía, o al niño que alguna vez fui, él tampoco puede matarme.
-No me has entendido, mi amigo no matará al niño que aun hay en ti, matará a la sangre maligna que está hablando ahora.
Jessi a penas y pudo pensar en algo, Matt se había arrojado a él con gran velocidad, se había cortado un poco la muñeca, y con esa sangre dibujó un símbolo en la frente del niño.
Dean estaba apunto de perder la pelea, el extintor estaba hecho añicos y había soltado su contenido hacia rato, momento que aprovechó para escapar y hacerse de un trozo de madera para combatir al gigante. Cuando pudo ver bien, Jason ya había desaparecido.
Dean se acercó corriendo al ver la escena, Matt se encontraba sobre Jessi sujetándole con fuerza, a la vez que el pequeño se retorcía y lanzaba espuma por la boca.
-¿Qué demonios?
-Le envió donde podrán destruirlo, aquí no podemos hacer mucho…..debo enviar su "mal" a otro plano para destruirlo, sin lastimar al niño
Dean se agachó y ayudo a sostener al niño, al ver la sangre de Matt sintió escalofríos, no le había gustado para nada que el chico hiciera eso.
De pronto el niño dejó de temblar y comenzó a calmarse, ahí se quedó inconciente.
-Respira!- dijo el cazador con entusiasmo- está vivo
-Si, he enviado su mal lejos, espero que él pueda matarlo.
Ante los ojos atónitos de Sam apareció un niño, le reconoció de inmediato.
-Jessi- dijo el castaño
-No es Jessi- habló el Kirin en su forma humana, mirando con asco al recién llegado
-¿Cómo?
-Es él mal, la herencia demoníaca que había en el, Matt le ha enviado hasta aquí
-¿Por qué?
-Para salvar a Jessi, ahora debes hacer tu parte.
Sam miró al recién llegado que se levantaba y miraba asombrado a su alrededor, en especial al árbol, el gran sauce.
-¿Sam Winchester?- preguntó con asombro el ser oscuro que mantenía la forma del niño, pero en sus ojos, el vacío negro que los llenaba mostraba su verdadera naturaleza a Sam.
-Ver para creer- dijo Sam
-¿Qué truco es este? ¿Qué es lo que el Cristo ha hecho?
-Te ha traído a tu muerte….Kirin, si le mato, Jessi será un niño normal
El kirin asintió con la cabeza. Sam extendió su mano con las palmas abiertas, una espada se materializó en el acto.
Jessi sonrió en su lugar, materializando una serie de monstruos de películas.
-Eres su "alma", si te mato aquí, Sam Winchester habrá desaparecido para siempre.
Crowley volvía a sentirse despedazado por dentro, había sido arrojado con fuerza contra varios árboles, un desfigurado Caín continuaba luchando en su contra.
-Tú, demonio estúpido, crees poder vencerme a mí, que soy padre de las criaturas nocturnas!- exclamaba furioso el demonio.
-Pues al menos hacía el intento- dijo irónico el otro demonio.
Los demonios de Caín iban venciendo, y en el caso de los cazadores en contra de los vampiros las cosas pintaban muy mal, Bobbi veía con desesperación como uno a uno de sus compañeros iban cayendo.
Sintieron una brisa fría correr sobre ellos, unas plumas oscuras cayeron al lado de los demonios, un hedor intenso nubló sus vistas, y ahí con una velocidad nunca antes vista, los vampiros fueron cayendo, todos decapitados. Los cazadores sobrevivientes sintieron un miedo antiguo cruzar sus espinas, ahí sobre los árboles las vieron, sombras oscuras que entre sus garras mantenían las cabezas de sus presas, las dejaron caer y fueron directo hacía Caín y sus demonios.
-No puedo creerlo….te creí extinta- dijo el desfigurado demonio.
Varios movimientos de alas se sintieron, una neblina espesa cayó a su alrededor, ahí entre ella apareció Selene.
-Caín, ¿Me has extrañado?
-Tú, serpiente sin alma, devoradora de vidas, tú que me engañaste, qué me hiciste matar a mi hermano, que me llevaste ante Satán. Tengo tanto que agradecerte- dijo fingiendo una reverencia.
-El diablo y yo teníamos planes para ti, y mira lo bien que los has cumplido, tus hijos me agradan Caín.
-Y ahora nos traicionas?
-Nunca estuvo en mis planes que Lucifer ascendiera, el diablo fue un tonto al pensarlo. Mi propósito, como uno de los primeros, es llevar la oscuridad, no puedo cumplir mi propósito si no hay nada que oscurecer.
La voz de Selene era pausada y dejaba en claro sus intenciones.
-Tú, que apenas y eres un demonio, tu odio por la humanidad que te negó el perdón te lleva a seguir a Lucifer hasta llegar a tu propia muerte.
-He vendido mi alma por mi venganza, no importa lo oscura de la alianza, mis hijos yo corromperemos a la humanidad, y cuando ya no queden humanos en este mundo, entonces Lucifer puede tomar mi cabeza, estaré feliz de entregársela.
-Tenías un futuro prometedor, ya no importas, tus hijos ya habitan este mundo, llevaran la oscuridad, para eso me sirven.
La sonriente y siniestra Selene caminó despacio hacia Caín. Crowley miraba con miedo a la mujer, él sabía que era antigua, poderosa y oscura, aunque era su aliada, no sabía que tanto ella respetaría el pacto.
-No podrás matarme- dijo seguro Caín.
-No he venido sola Caín- La macabra sonrisa de Selene fue acompañada por el aleteo de varias alas y luego de entre la niebla varias mujeres similares a Selene hicieron su aparición, los cazadores observaban la escena con terror, esas criaturas inspiraban algo antiguo y profundo en todos los seres vivos y los que alguna vez estuvieron vivos. Miedo, eso era de lo que esos seres estaban hechos.
Las mujeres pasaron por el lado de los cazadores, y de pronto, con una gran velocidad, y entre una niebla espesa que emanaban sus propios cuerpos, las mujeres tomaron la forma de una horrible ave con senos de mujer anciana, una cabeza de buitre y largas barbas grises, sus plumas oscuras parecían presagiar la muerte.
Los demonios intentaron huir, pero las arpías volaron despedazando a los demonios con sus garras, Bobbi y Rufus, al igual que otros cazadores bajaron la vista para no mirar el horrible espectáculo.
Crowley no podía apartar la vista de la escena.
-Creo que me he enamorado- dijo con una sonrisa el demonio aliado.
Selene se quedó mirando a Crowley fijamente.
-¿Traerás la oscuridad a este mundo? ¿Mantendrás el equilibrio?
-Si, claro que sí
La mujer sonrío, una nueva alianza oscura había nacido.
CONTINUARÁ...
