Un poco tarde pero cumplí :D Aquí un nuevo capítulo que espero les guste y prometo que en el otro habrá mas acción… pero no de esa que están pensando XD , a no esperen, de esa también habrá jaajajaja.

Bueno como siempre agradecer a todos quienes comentan, dejan Favs y Follows.

Eliar aquí está el nuevo capítulo y me alagan tus palabras de lo increíble que es mi fic O/O y gracias por apoyar esta idea de seres sobrenaturales XD y me gustaría saber tu pareja favorita aunque supongo deben ser las Faberry.

En fin buena semana y besos y abrazos a todos XOXO (recuerden comentar que les pareció y si tienen algún pedido especial para el siguiente cap)


. Entre el amor y aullidos: La reencarnación de Lilith

Capítulo VIII


En la mansión luego de que Jess se marchara, las cosas estaban volviendo a la normalidad de alguna forma. Los adultos se encontraban reunidos en el despacho mientras los jóvenes estaban en algún lugar de la casa.

¿Qué haces aquí tan sola? –Carolina que estaba en unos de los sofás del living leyendo un libro se sobresalto al escuchar que le hablaban.

Dios casi me matas –decía llevándose las manos al pecho de modo dramático haciendo sonreír a la rubia alta que la miraba.

Sé que te gusto y hago latir tu corazón a mil, ¿pero no crees que estas exagerando? –Decía Abie sentándose al lado de una ahora sonrojada bruja.

¿No deberías estar con Tamy? –pregunto recordando el casi beso de las chicas.

Mmmh. No lo creo –dijo la súcubo mirándola con un sonrisa que casi nunca desaparecía de su rostro –me apetece estar contigo en este momento. Ya sabes, te considero muy hermosa, aunque tienes una actitud infantil y desagradable, pero podemos trabajar en ello –Carolina abría la boca a más no poder por la desfachatez de la rubia alta.

Eres una sinvergüenza –dijo poniéndose de pie para marcharse, pero Abie la retuvo de un brazo -¿Qué haces? Suéltame –ordenaba, pero la chica mayor la atraía más a su cuerpo y quedando frente a frente.

Sabes que te gusta estar así –le sonreía –se que te gusto –le decía mientras se iba acercando peligrosamente a los labios de una nerviosa Caro quien sentía su corazón latir a mil por hora y cerraba los ojos haciendo sonreír internamente a Abie por tener a su merced a la pequeña brujita, pero no se espero ser alzada del luego mientras la chica más baja la mirada desde el suelo con una arrogante sonrisa.

Ni creas que te dejare hacer lo que quieras súcubo –dijo marchándose mientras Abie reía aun desde arriba.

Te conquistare pequeña. De eso estoy segura –susurro y de pronto fue bajada abruptamente –pero primero tengo que enfrentarme a tu magia –se pasaba la mano por su adolorido trasero.

Mientras en uno de los cuartos, se encontraban tres jóvenes preocupados hablando entre ellos.

Esto es una mierda –decía frustrada la latina de ojos azules tirándose sobre un sofá del cuarto mientras los otros dos la miraban.

Aun tenemos tiempo chicos. Sé que mi madre saldrá de esta y volverá con las suyas –trataba de animar Belle.

Solo nos quedan dos días –decía Lucas desde la cama -¿Y saben cuál es la peor parte? –decía el chico y ambas lo miraban en busca de la respuesta –es que desaparecemos siendo vírgenes –golpeaba la cama frustrado mientras las chicas lo miraban sorprendidas.

¡No puedo creer que te preocupe eso! –decía Samy completamente desesperada – ¿y se supone que tu eres el centrado de los tres? -decía con ironía mientras Lucas la miraba frunciendo el ceño.

Niégame que tú lo has deseado –preguntaba enfrentando a la latina quien le iba a contestar, pero fue interrumpida.

Tal…tal vez podríamos –decía sonrojada Belle –podríamos hacerlo –movía sus manos con nerviosismo mientras ahora el rubio y la morena la miraban con los ojos como plato.

¿De verdad te lo están pensando? –Belle se encogía de hombros mientras Samy suspiraba frustrada.

¿Y se puede saber cómo piensas hacerlo? –pregunto la morena y Belle se removió inquieta.

Podríamos tal vez, los tres… -pero fue detenida por la abrupta interrupción de la latina.

¿Sabes qué? Detente ahí –la freno –no puedo creer lo que estoy oyendo –le levantaba del sofá y caminaba por el cuarto negando hasta llegar delante de la castaña –me soportado compartir besos con el –apunto a Lucas quien ahora se encontraba sentado en la cama mirando la interacción de las jóvenes –y decidí aceptar eso de tu amor polígamo solo porque pensé que en algún momento te decidirías por uno de los dos –Belle iba a decir algo pero Samy no la dejo –si porque yo esperaba que decidieras y sé que Lucas también lo esperaba –Belle miro al chico quien se encogió de hombros nervioso –pero si con suerte soporto verlo besarte, no me pidas que soporte ver cómo te toca y te… dios no puedo ni decirlo de solo imaginarlo –hace una mueca de asco –así que te hare las cosas más fáciles –miro fijamente a la castaña quien la miraba con desesperación como sabiendo lo que venía –me rindo. Me retiro de esto. Lo siento pero no lo aguanto más. Así que sean felices –finalizo viendo como los ojos de Belle se volvían vidriosos producto de las lagrimas que se aguantaba y como Lucas abría los ojos como plato. Con esa última imagen la latina decido salir de la habitación dejándolos solos.

Entonces… -tras unos minutos de silencio, Lucas lo rompe -¿Qué harás? –pregunto y ve como Belle suspira con resignación y se acerca a él.

Mientras tanto Samantha había salido de la mansión y se interno en el bosque tratando de controlar sus lágrimas. Sabía que había tomado la mejor decisión, pero aun así eso no evitaba que su corazón doliera. Así que entre lágrimas se detuvo en medio del bosque cuando sintió que se había internado lo suficiente para dejar escapar sus penas sin que nadie la viera, porque ella era una López y las López no lloraban ante los demás.

¿Qué te pasa? –de pronto una voz la sorprendió y miro de donde venia hasta que dio con Harley recostada sobre un árbol mirando hacia el frente.

¿Qué miras? –pregunto cambiando de tema y la rubia sin mirarla se encogió de hombros –eres una chica de pocas palabras.

Solo hablo lo necesario –dijo aun sin dejar de mirar hacia el horizonte –es una hermosa vista –explico al fin y Samantha levanto una ceja.

Si tú lo dices –dijo y la rubia sonrió un poco y al fin la miro.

Puedes venir si quieres –como la rubia estaba con su espalda apoyada contra el tronco y sus piernas extendidas sobre una rama, abrió sus piernas dejando espacio para que la latina se sentara.

¿Cómo subiste hasta ahí? –pregunto aun un poco dudosa de si aceptar la invitación de la seria chica quien con un movimiento de sus manos hacia una hermosa escalera de hielo –Oh –fue lo único que dijo Samy y tras debatir unos segundos más, decidió subir de un salto al lado de Harley.

¿Ves que es un lindo paisaje? –le dijo la rubia y Samy asintió maravillada por lo que veía, pero la rubia frunció el ceño al ver que la loba se estaba sentada de lado –te dolerá el cuello. Puedes recargarte en mi si lo deseas –inquirió a lo que la loba la miro algo sorprendida y luego sonrojada.

No sé si sea correcto –decía avergonzada y un poco sorprendida por la actitud de la chica. Sin duda esta no era la rubia seria y algo molesta que había visto desde que llegaron y de alguna forma esta chica de ahora le estaba agradando un montón.

Vamos no muerdo –rio un poco –créeme que es mejor así. Después me lo agradecerás –volvió a insistir hasta que Samy algo nerviosa decidió acceder y adopto la misma posición que la rubia y recargo su espalda sobre el pecho de Harley. Primero estuvo un poco nerviosa cuando sintió los pechos bondadosos de la rubia sobre su espalda, pero luego se sorprendió al sentir la calidez reconfortante que emitía la rubia. Al ser una mujer de las nieves, Samy pensaba que su calor corporal sería nulo, pero aun así agradeció sentirla y de cierta forma eso la hizo olvidar su tristeza mientras sonreía mirando el paisaje.

Es realmente hermoso –susurro perdiéndose en los diversos colores que adquiera el bosque producto de los rayos del sol.

Lo sé –decía Harley sonriendo y luego mirando a Samy quien no se dio cuenta que era observada –realmente lo es.

/o/

Jess tras haber salido corriendo de la mansión. Se encontraba vagando por las calles de la ciudad completamente sumergida en sus pensamientos y sin ser consciente de hacia dónde se dirigía. Solo podría procesar una y otra vez lo que había pasado en estos últimos días y sobre todo en las últimas horas.

Ella había ido a la mansión con la única intención de hablar con Beth. Sabía que la había cagado con haberla engañado, pero quería demostrarle que estaba jodidamente arrepentida y necesitaba darle una explicación aunque no tuviera una realmente. Todo estaba planeado, pero cuando llego a la mansión no se espero ser atacada por una desconocida joven que resultaba ser ¡su hija del futuro!. ¿Qué demonios era eso?. Al menos podía tener la certeza de que se reconciliaría con Beth, porque si no ¿Cómo nació la chica? Debía haber reconciliación ¿cierto?, pero todo estaba más jodido de lo que ella había imaginado. Sus tías la odiaban. Carajo, que casi la matan de no ser porque su lado animal… Su lado animal estaba despertando y estaba aterrada. No sabía qué hacer. Necesitaba a su madre, ¿pero dónde demonios estaba?. Jess estaba completamente aterrada con la idea de que su lado animal la consumiera. Le bastaba recordad a su madre cuando paso por eso. Recordaba a Damián quien fue consumido por lo mismo. ¿Y si ella era igual? ¿Podría con eso? ¿Y si atacaba a su familia? A Beth, a sus gemelos. Ella no quería eso. No quería ser consumida y acabar con su familia. Pero y si…

No pienses en eso –negó con la cabeza rápidamente y levanto la mirada al fin para distinguir en donde la habían llevado sus pasos.

Debía admitir que estaba confundida. Se encontraba delante de una casa de dos pisos. No tenía idea de porque sus pies la habían llevado hasta ahí, pero de cierta forma la casa se le hacía extrañamente conocida.

Al fin llegas querida –escucho una voz que le era familiar y un frio corrió su espalda mientras cerraba los ojos y volteaba -¿No me quieres ver? –decía la rubia con soberbia y Jess abría los ojos.

Y-yo… eeem ser…será mejor que me… -apuntaba hacia la calle en completo nerviosismo. No tenía idea de porque había llegado a la casa de Liliam, pero algo dentro de ella le decía que debía marcharse –creo que me ire –dijo volteándose y comenzando a caminar, pero sintió un sutil toque en su hombro lo que provoco que se volteara y quedara frente a la rubia quien le sonreía maliciosamente.

¿Tan pronto te vas? –preguntaba y le acariciaba el rostro provocando que Jess cerrara los ojos y luego los abriera con un extraño brillo rojo, brillo que se atribuía al encantamiento que la mujer le había hecho –quédate conmigo –susurro sensualmente mientras la loba completamente sometida asentía –bien entra a casa –la invitaba y Jess como un zombie, caminaba hacia el interior mientras Lilith sonreía viendo la figura de la loba perderse, pero de pronto cambio su rostro a uno serio al sentir una presencia.

¿Qué harás con ella? –pregunto una voz masculina y ella se volteo encarando a su más leal súbdito.

Eso no te importa –el hombre fruncía el ceño –tu solo debes hacer tu trabajo y cortejar a su esposa –hacia una mueca al recordar a Beth –así provocaremos que Jess deje salir todo ese lado animal y sea mi más poderoso subordinado –volvía a sonreír mientras el Biff solo la miraba.

Aun así no se cómo aceptas a esa loba en tu casa –decía asqueado y tal vez un poco celoso.

Créeme que esa loba es muy buena amante en la cama –sonreía y veía como el hombre apretaba la mandíbula –es sin duda la mejor en todo ámbito –volvía a presumir provocando mas malestar en el castaño.

Como sea –dijo volteándose para no seguir humillándose –seguiré con tu plan –comenzó a caminar ya que no podía soportar la idea de que su adorada Lilith estuviera con esa cosa. Aunque de seguro solo era su orgullo de macho herido, pero al menos tenía la satisfacción de que tomaría revancha de la loba cuando se acostara con su esposa. Así que con esa idea dejo atrás la casa de su líder quien ya había entrado a hacerle compañía a su nuevo juguete.

/o/

En la mansión. Beth se encontraba haciendo dormir a sus gemelos mientras les acariciaba y examinaba con la mirada. Ellos eran lo más hermoso que le había dado la vida y Jess, pero aun así, no podía encontrar explicación de cómo su mujer le había hecho algo así. No sabía que pensar. Porque no solo fue el hecho de que Jess la haya engañado, sino que se acostó con Lilith, su enemiga, quien concebiría a la futura enemiga de sus hijos y por quien los jóvenes habían viajado en el tiempo. De pronto se le escapo una leve sonrisa al recordar a Jessica. Su pequeña hija, el ultimo fruto de amor entre ella y Jess.

No podía negar que su pequeña era muy parecida a ella en cuanto a físico, pero sin duda tenía el carácter de Jess. Otra mueca triste acompañada de un suspiro se le escapo. Tal vez en un futuro perdonaría a la castaña, pero en ese momento, estaba segura que hiciese lo que hiciese Jess para recuperarla, ella no accedería tan fácilmente.

Permiso –de pronto sintió una voz a través de la puerta de su habitación y observo la cabeza de Jessica asomada -¿Puedo pasar? –pregunto tímidamente la joven mientras Beth asentía sonriendo.

Solo no hagas mucho ruido. Están durmiendo –dijo refiriéndose a los pequeños que dormían en sus cunas.

Se ven muy tranquilos –decía la joven mirando embobaba a sus hermanos. En el futuro ambos eran muy buenos hombres, a pesar de Jeff era más travieso que Jonathan quien era el chico de biblioteca y al cual todas las chicas querían.

¿Puedes distinguirlos? –pregunto Beth mientras veía a su hija hacer una mueca.

Solo por su olor, pero a simple vista no –hacia una mueca y Beth la miraba como diciendo "te entiendo, a mí también me pasa" –sabes en el futuro, la abuela Quinn y tía Lo adoran a Jeff quien es el típico chico popular amante de los deportes y esas cosas –decía mientras su madre sonreía pensando que era típico de esas par de rubias –en cambio la abuela Rach y la tía Kiara son partidarias de Jonathan quien es el típico ratón de biblioteca, además de que sigue tus pasos y el de mamá –hace una mueca al recordar a Jess y se produce un silencio incomodo.

¿Cómo te sientes? –pregunto de pronto Beth sorprendiendo a su hija quien luego bajo la mirada pensando que decir.

Cuando me entere… estaba realmente molesta –la miro –estaba molesta por la consecuencia que trajo su acto. En verdad hemos perdido a muchos seres queridos y eso me hacía sentir triste y molesta –bajo nuevamente la mirada y suspiro –pero lo que más me molesto fue porque pensé en ti –Beth abrió los ojos y su corazón se enterneció por la revelación de su hija –yo a las dos las tenía en un pedestal ¿sabes? Las admiraba mucho, pero saber que ella hizo semejante estupidez –hizo una mueca y se aguanto sus lágrimas de impotencia apretando sus puños, pero al sentir el cálido abrazo de su madre, dejo escapar esa fragilidad que pocos conocían de ella.

Tranquila pequeña. Soy tu madre así que no temas llorar delante de mi –la consolaba aunque ella también retenía sus lagrimas –saber que saldremos es esta –se alejo un poco y tomo el rostro de su hija mirándola fijamente y secándole las lagrimas –a pesar de todo lo que me hizo, siempre le estaré agradecida ¿y sabes porque? –Jessica negó –porque me regaló lo más hermoso del mundo. Me regaló a esos hermosos ángeles –apunto a los gemelos –y me también me dio a la niña más bella y perfecta –ambas sonrieron mientras la joven bajaba la mirada algo avergonzada, pero volvía a sentir el abrazo de su madre –y estoy muy agradecida de poder tenerte ahora mismo conmigo. No sé qué sería de mi sin ti en este momento –le susurro.

Mientras todo eso pasaba en la habitación, en el primer piso se encontraba Tamara quien se acercaba al living luego de haber estado consolando y tranquilizando a Jessica cuando Jess se había marchado.

¿Cómo vas en la rubia de carácter? –de pronto se asusto al sentir una voz y se asomo por el sofá para ver a una cómoda Abie estirada en este -¿Ya te le declaraste? –pregunto sonriente mientras la joven pelirroja se ponía roja.

No. Claro que no –decía nerviosa y Abie rodaba los ojos –solo estábamos hablando y esas cosas.

Eres muy lenta pelirroja –decía la súcubo sentándose e invitando a la chica a su lado -¿Es que acaso debo haber todo yo? –pregunto levantando su ceja intimidando a Tamara quien negaba nerviosa –Bien entonces escúchame bien porque te daré unos consejos para que esa chica caiga rendida a tus pies –sonrió con malicia asustando a la pelirroja.

Chicas –unos minutos después escucharon y vieron a una agitada Belle bajando las escaleras -¿Han visto a Samy? –pregunto sin notar como las chicas estaban tomadas de las manos ya que Abie le estaba explicando cómo debía tomarle la mano a Jessica en una situación X.

No, lo siento no la hemos visto –contesto Tamy cuando Abie le había negado -¿Pasa algo? –pregunto preocupada por el nerviosismo de Belle, pero cuando esta iba a contestar fue interrumpida.

¡Necesitamos que todos vengan! –fue la voz de Santana quien salía junto a todos los adultos del despacho lideradas por Cassandra quien llevaba el cuaderno en sus manos. De un momento a otro, Lucas, Caro, Beth y Jessica bajaban del segundo piso, siendo las dos jóvenes rubias quienes vieron la interacción entre cierta pelirroja y cierta rubia, que les ocasiono un fruncimiento de ceño.

¿Dónde está tu hermana? –pregunto Cassandra a Abie y al fin todos se fijaron en las manos unidas de las chicas.

Te importaría soltar la mano de mi hija –dijo Tessa en modo madre sobreportectora provocando que ambas chicas se soltaran algo sonrojadas mientras Alice rodaba los ojos por el comportamiento de su novia.

Harley ha salido a recorrer un poco –al fin hablo la joven súcubo luego de haberse aclarado la garganta.

Rayos, la necesitamos en este momento –dijo Cassie preocupada.

¿Qué paso? –pregunto Belle preocupada y justo en ese momento oyeron dos risas femeninas y vieron a unas risueñas Harley y Samy entrar, acto que no paso desapercibido para Belle quien frunció el ceño al ver la familiaridad con la que se trataban ambas.

¿Paso algo? –pregunto completamente seria Harley.

Kiara nos escribió –dijo Rachel –dijo que descongelaras los cuerpos porque debemos llevarlos afuera.

¿Qué significa eso? –pregunto Samantha.

Volverán –decía entre emocionada y feliz Santana –ellas volverán a la vida.

/o/

Quinn ven con cuidado –le gritaba Brittany desde un pilar mientras Quinn lograba avanzar su sexto pilar.

Esto es más difícil de lo que pensé –suspiraba totalmente agotada mientras oía las risas de Hades –estúpido dios –susurro para sí misma.

Vamos Quinn concéntrate –animaba su amiga y Quinn suspiraba preparándose para dar el siguiente paso. Cuando estaba por saltar, dio un mal paso y se resbalo provocando que cayera del pilar.

¡QUINN! –grito Britt y con gran agilidad sobrehumana salto los pilares que la separaban de su amiga y alcanzo a sujetarla antes de que cayera a las llamas sorprendiéndose y sorprendiendo a Quinn quien la miraba con los ojos como plato.

¿Qué rayos? –pregunto Hades sin entender como esas simples humanas podía hacer eso, pero de pronto el sonido de su puerta abriéndose hizo que el trió volteara a ver quien había llegado.

HADES NECESI… ¿chicas? –pregunto Kiara al ver como Britt terminaba de subir a Quinn al pilar en donde se encontraban -¿Estás bien?

Si no te preocupes –dijo Quinn –casi me caigo pero Britt me salto. Aunque no me explico cómo salto cinco pilares en un segundo –la otra rubia se encogió de hombros.

Ooh lo que pasa es que ahora son lobas –dijo Kiara sin preocupación.

¡¿Qué?! –dijeron Hades y ambas rubias quienes ágilmente llegaron hasta Kiara esperando una explicación mientras el dios volvía el piso a la normalidad.

Este, bueno lo que pasa es que luego de que se mataran –las reprendió con la mirada –Rachel y Santana me obligaron a morderlas para ver si podía salvarlas y a pesar de que les dije que ustedes estaban mas frías que un hielo, me obligaron y ahora son lobas –sonrió encogiéndose de hombros mientras ambas rubias trataban de recoger sus mandíbulas.

Si hubiera sabido que eran lobas les hubiera hecho una prueba más difícil –murmuro Hades llamando la atención de las mujeres –así que la reina Lycan –sonrió extendiendo su mano hacia Kiara quien solo lo miro –no hace mucho tuve a tu padre por aquí.

De hecho esta allí –apunto con fastidio a Damián quien venía sonriendo ampliamente. Kiara no solo tuvo que aguantar verlo, sino que también recibió las disculpas de este por sus actos y le estuvo hablando todo el jodido camino hasta la puerta de la casa de Hades. Sin duda la loba llego a la conclusión de que prefería tenerlo mil veces de enemigo que aliado porque era realmente molesto y no paraba de hablar.

Me entretuve con Cerberos –dijo Damián mientras las rubias lo veían y comenzaron a gruñir. Acto que las sorprendió, pero sin duda les agrado un poco –controla a esas bestias –Kiara rodaba los ojos.

Bueno, bueno. ¿Puedo saber porque tengo tantas visitas hoy? –pregunto el dios llamando a atención de los lobos.

Vengo a pedirte un favor –dijo Kiara –en realidad son dos –hizo una mueca.

Te escucho –dijo el dios sonriendo soberbio.

Primero necesito que las devuelvas a la tierra –apunto a ambas rubias que abrían los ojos.

¿Así como así? No lo creo –dijo Hades –¿qué tienes para ofrecerme a cambio?

¿Qué es lo que quieres a cambio? –pregunto la loba, pero se arrepintió al ver la sonrisa maliciosa del dios.

Que aceptes un contrato –dijo encogiéndose de hombros.

¿Qué clase de contrato? –intervino Quinn mirando al moreno de ojos rojos.

Primero debe aceptar y luego le mostrare de que se trata –dijo Hades con simpleza mientras las lobas se tensaban.

No tienes que hacerlo Kiara –le dijo Quinn acercándose a ella.

No sabes con que te puede salir. No debes confiar en él –agrego Britt.

Lo siento chicas, pero le prometí a sus esposas que ustedes volverían. Además ¿Cómo nacerán sus hijos sin ustedes? –levanto sus cejas y las chicas abrieron las bocas recordando a los jóvenes del futuro –lo ven –agrego y luego volteo a ver a Hades –bien acepto, pero envíalas a la tierra ahora mismo y sin trucos –advierto mientras el dios celebraba dando saltos algo afeminados.

Sus deseos son ordenes –con un chasquido de sus dedos ambas chicas desaparecieron –ahora mi querida lea esto –le extendió un papel y Kiara comenzó a leerlo junto a Damián quien se acercaba para poder ver de qué se trataba dichoso contrato. A medida que lo iban leyendo ambos apretaron sus mandíbulas y fruncieron el ceño.

¿Es una broma? –pregunto enfadada, pero el dios negó.

Ya has aceptado de todas formas –sonrió y la loba hizo una mueca. Maldito Hades y sus contratos –ahora ¿Qué me ofrecerás para tu segundo favor?

Necesito la espada y que me devuelvas a la vida –gruño Kiara.

Insisto ¿Qué gano yo? –volvió a preguntar sonriendo mientras Kiara guardaba silencio analizando que mas podía ofrecerle. Por otro lado Damián también trataba de pensar que más podía ofrecerle su hija, pero como él bien sabia, ella ya estaba condenada. De pronto una idea vino a la mente del espíritu y levanto la vista intercambiando mirada con Kiara quien al parecer había tenido la misma idea y le sonreía en respuesta.

Veras mi querido amigo –comenzó de modo diplomático –como sabrás, necesito esa espada para detener a Lilith.

Lo sé y aun no entiendo en que me afecta eso a mí –decía Hades viendo a la loba pasearse por el lugar.

Bueno veamos el caso hipotético de que no me dejes ir, por tanto Lilith domina el mundo –el dios la miraba esperando que continuara -¿Sabes cuántas muertes habrían? –Hades entrecerraba los ojos esperando ver hacia donde querías llegar la mujer –piensa un año de trabajo aquí en el inframundo solo en un día ¿podrías con ello? –Hades abrió los ojos y se removió inquieto. Si terminaba agotado un día normal en el inframundo no quería ni imaginar el caos que sería si Kiara tenía razón en su suposición.

Creo que has dado una buena razón –maldita loba estúpida –pensó –entonces supongo que debo confiar que si te doy la espada, tu no permitirás que eso pase –hizo aparecer la espada en su mano y Kiara asintió.

Te doy mi palabra de que no pasara –cuando iba a tener la espada en sus manos el dios retrocedió con ella y Kiara lo miro.

Pero antes debemos hacer un pacto –dijo sonriendo.

¿Un pacto? –Kiara y Damián entrecerraron los ojos sospechando que estaría trabando el dios.

Si un pacto que haga oficial que tú me devolverás la espada y que esta te seguirá hasta el mundo terrenal.

Bien entonces ¿Cómo lo hacemos? –interrogo.

Sería algo así como. Yo Hades, rey del inframundo y poseedor de la espada divina, hago préstamo de esta a Elizabeth Wolf –Kiara hizo una mueca mientras de reojo miraba a su padre sonreír con suficiencia –con la finalidad de que me sea devuelta cuando termine su labor –finalizo y Kiara lo miro.

¿Eso es todo? –pregunto mientras el dios se iba acercando a ella.

Falta tu sangre para sellar el pacto y que la espada te reconozca como su dueña –dijo Hades con una maliciosa sonrisa.

¿Mi sangre? Bueno enton…oooh –dejo escapar un gruñido cuando sintió la espada perforar su estomago y viendo como el dios sonreía con suficiencia.

Que tengas buen viaje y recuerda que nadie se burla de un dios –le cerró el ojo antes de desaparecer.