35- The Shaman King

—Hola, chicos —saludó Jun al entrar a la cocina. Manta sonrió aliviado al igual que Tamao al ver a la joven de pelo verde, Horo volteó a verla y la saludo cortésmente, Damuko hizo lo mismo aparentando que hace sólo unos minutos atrás estaba a punto de tirarle a Horo el arroz que tenía en la mano, escondida detrás de su espalda—. ¿Aun no llegan Anna y Pilika?

—No. Llegan en la noche, señorita Jun —contestó Tamao, como siempre, cortésmente. Jun sonrió ante esto. Ella nunca cambia, siempre tan formal.

La mayor de los Tao se quedo a desayunar, y hasta que estaban a la mitad llegó Yoh. Tenía cara de que no durmió bien, la camisa la traía abierta y el pantalón lo tenía al revés. Manta movió la cabeza reprobatoriamente, su amigo no cambia y sin Anna para retarlo por flojo…

—Yoh, no deberías dormir tanto. Mañana tenemos clase y Anna y Pilika llegan hoy en la noche —reprendió Manta. Yoh rió con su risita tonta y tomó asiento, mientras Tamao le servía de comer.

—Yoh… —lo llamó Horo mientras el joven castaño se disponía a comer. Lo miró y después sonrió inocentemente—. ¡Que bonito pantalón! —Yoh lo volteó a ver confundido y más cuando escuchó el bufido de Damuko, la ricilla de Manta y la mirada divertida de Jun.

—Eh… Gracias HoroHoro —agradeció inocentemente sin darse cuenta de que era más burla que halago—. Hola, Jun ¿ya terminaste tus negocios? Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras, ya sabes.

—Gracias, Yoh. Eres muy amable, pero sólo arreglaré unas transacciones y regresaré para saludar a las chicas —agradeció, poniéndose de pie.

La mayor de los Tao se despidió de todos amablemente y se fue.

Yoh estaba muy pensativo—muy poco normal en el—, no dejaba de revivir ese sueño extraño. No es que nunca haya soñado con Anna, pensó un poco abochornado. Sin embargo, nunca le habían advertido algo mientras esta dormido y menos alguien que lo había intentado matar una vez… Tal vez sólo es una broma pesada o enserio su hermano esta en problemas.

—Yoh. —El enano le llamó la atención al verlo tan pensativo y sin comer. Desde que lo vio entrar supo que algo no estaba bien, aparte de que sus pantalones estén al revés no ayuda.

—¿Eh? Qué pasa, Manta

—¿Estas bien?

—Sí, hermano. Te vez muy acabado, ¿la vejentud tan pronto te llegó? —A pesar de que Yoh rió con el comentario de Horo Horo, Damuko no lo encontró nada gracioso y le pico el estomago con uno de sus palillos—. ¡Hay! Que mal sentido el humor tienes, amargada. Pero no te preocupes, Yoh, tengo el remedio perfecto para que se te quite lo acabado y a Damoko lo amargada: ¡vámonos de campamento!

Horo se había puesto de pie al dar su a conocer su "increíble plan", poniendo un pie en la mesa y un brazo levantado fue como dio fin a su monologo que estaba seguro que acabaría en aplausos y afirmaciones… pero en cambió sólo recibió la risita de Yoh y Manta, una mirada poco común en Tamao cómo diciendo "pobre Horo, tal vez ha comido de más", y la mano de Damuko que con gran fuerza lo jaló de la camisa he hizo que se sentara.

—Es buena idea Horo. Pero no sería buena idea dejar la casa sola para cuando llegue Anna —razonó Yoh con una sonrisa bonachona en el rostro.

Tamao al escuchar a Yoh dibujó una sonrisa en su rostro que sólo se podía decir no era de tristeza ni de felicidad, sino de paz. Se sentía en paz porque ya no estaba intentando recuperar algo que sabía que nunca fue suyo: el amor de Yoh.

Conchi y Ponchi le decían que debería seguir peleando por lo que le pertenece, pero en realidad, aunque Yoh se hubiera casado con ella nunca olvidaría a la Señorita Anna, como su comentario lo acaba de confirmar. Él siempre estará al pendiente de lo que Anna haga o piense, no sabe porqué en algún momento lo dudó. Por eso, ahora se siente en paz de que ya esta haciendo algo bueno: ayudar a Yoh.

—Es cierto, hoy llegan la bruja y mi hermana. ¡Más le vale que la este cuidando bien!

OOO

—Anna, esto es demasiado incomodo —susurró Pilika cuando Ren se paró y se salió del elegante restaurante para hablar por teléfono.

—No se de qué hablas

—No te hagas la inocente, Anna. —La Ainu tuvo que bajar la voz ante la mirada de la rubia—. Hablo enserio, no se qué hacer ¡ni siquiera puedo levantar la mirada!, esto es indignante —a continuación la pobre chica siguió murmurando improperios y se dedico a machacar su comida.

—Me pregunto con quién hablará, debe ser algo o alguien importante —comentó Anna como si estuviera hablando sola pero sabía perfectamente lo que provocarían estas palabras.

Pilika levantó la cabeza de golpe y se le quedó viendo a Anna mientras daba un sorbo al vino que había pedido. Entre cerró los ojos y pensó "creo que ya entendí porque mi hermano le dice bruja", amargamente.

—Lo ciento, era Gei Yin… —Ren se detuvo abruptamente al darse cuenta que estaba dando explicaciones de sus actos, ¿desde cuándo él tiene que rendirle cuentas a alguien?

Sin embargo, el detalle no pasó desapercibido por las dos jóvenes; mientras el menor de los Tao tomaba asiento, Pilika volteó a ver su plato ceñuda.

—Ren, el vuelo sale en cuatro horas así que aun tenemos tiempo de ir al centro comercial; me apetece comprar unas cosas —Pilika gruñó para sus adentros, Ren volteó a ver a la rubia Itako y asintió.

—Pues, vamos.

OOO

Hao se puso de pie, esperando que cualquiera que estuviera dirigiéndose a él llegara. Pero si estaba en lo cierto, ya sabía quién era.

Se movió la maleza por última vez y de ella salió un rostro conocido. Tanto Matti y Kanna dejaron de estar a la defensiva.

—Encontré esto, señor Hao —dijo uno de los viejos seguidores de Hao agachando la cabeza. Le entrego un pequeño cuaderno negro, un poco gastado.

El castaño lo observo unos minutos y después posó su vista en el fuego.

Cuando quedo Hao solo—ya que había mandado a Kanna y a Matti a cuidar los alrededores, y a Opacho lo mandó por comida— abrió el pequeño cuaderno, la luz de la fogata iluminaba lo necesario como para que, en medio de esa oscuridad, viera claramente la letra de lo que podría ser un niño, un diario.

Hoy no esta nadie conmigo. Ya hace tres años que huí de la casa y hace dos aprendí cómo escribir.

Tengo un poco de frió porque no hay nada con que abrigarme y no me quiero parar para recoger leña para prender una fogata.

Espero que lleguen pronto.

La otra noche recordé cuando vivía en aquella casa, es ridículo y de alguien débil, lo más probable es que él me regañe si sabe esto, pero aun recuerdo los gritos y las amenazas.

Los odio.

Odio a todos, los humanos, no sirven para nada más que para lastimar.

Pero espero que eso acabe pronto.

Hao levanto la vista y frunció un poco el seño. Él más que nadie sabe que es ese sentimiento.

Los humanos son seres diminutos que no saben controlar el poder porque le tienen miedo y, por eso, cuando alguien es más fuerte que ellos, lo quieren destruir. Son basura.

Volteando al cielo, visualizó un rostro que lo hizo sonreír. Se podría decir que era Anna, pero era, en realidad, una mujer de cabello castaño y una sonrisa radiante sólo para él (y una reprimenda de vez en cuando… acompañado de un entrenamiento muy duro para solo un niño), su madre.

Se la arrebataron cuando él era muy pequeño, y aunque por un tiempo pudo olvidar su venganza para con los humanos por su muerte, pronto regreso su deseo de venganza. Cuando fue atacado por ese estúpido y diminuto monje, un soquete.

Pero debía admitir que gracias a que absorbió sus poderes cuando lo mato, pudo convertirse en lo que ahora es.

Una sensación de asco lo inundó.

No, todo el que él es, es gracias a él y a su madre. La única mujer que se puede decir que amó.

"Hao, tu eres más bueno de lo que demuestras. Tu corazón es grande, no dejes que los rencores del pasado de lo dañen. Ahora eres el Shaman King".

Hao se cubrió la cara con las manos, dejando caer el cuaderno a aun lado. La voz de su madre le retumbó en la cabeza fuerte y claro.

OOO

Pilika estaba parada en una tienda viendo un lindo vestido. Sacó su cartera y vio compungida que le faltaba más de la mitad para completar. Tal vez… no, Anna, con lo tacaña que es, le pagó todo el viaje y no sería capas de pedirle dinero… a parte de que seguramente la chantajearía, recordándole del dinero que le presto y la haría hacer algo vergonzoso.

Mejor soltó el vestido y salió de la tienda para sentarse en una mesa en el área de comidas.

Anna había dicho que tenía que comprar unas cosas, no dijo qué obviamente. Y Ren buscó una de esas excusas baratas de "ahora vuelvo… tengo algo que hacer", y desapareció.

Ahora estaba aburrida, en el centro comercial y sin dinero para comprarse algo. Tan aburrida que estaba que se puso a ver a las persona que pasaban, lo que vestían, si pasaba algún chico guapo. A unos metros estaba parado un chico que definitivamente no era japonés o algo parecido, era alto, esbelto, pelo negro, de ojos azules; literalmente no le quitaba la vista de enzima, pero por suerte, el joven estaba muy entretenido viendo una guitarra eléctrica y no se percato de escrutinio de la Ainu. Tan concentrada estaba viendo sus brazos que estaban totalmente descubiertos porque traía una bendita camisa de manga corta, y posando la vista en lugares más abajo, que no se percato de que alguien la veía con una ceja alzada.

—Te encuentras bien o traigo una servilleta para limpiarte la saliva —dijo una voz sería, haciendo que Pilika se ponga tiesa—. Mínimo ya cerraste la boca.

La pobre chica volteó a ver, muy avergonzada, al chico que estaba parado al lado de ella, Ren. Este la veía con una ceja alzada y los brazos cruzados, y sin decir nada, se sentó y sin más la ignoró.

Pensó en explicarle que no estaba viendo a nadie, sino a una guitarra, pero pensándolo mejor no dijo nada; no lo iba a engañar y seguramente preguntará que desde cuando le gustan las guitarras.

Duraron unos minutos sin hablar y cada quien con la vista en un punto diferente hasta que llegó Anna con una bolsa en la mano.

—Que interesante su charla —ironizó mientras dejaba la bolsa en la silla restante. Pilika se ruborizo y Ren miró a la rubia con ojos entre cerrados, no dijo nada—. Hora vuelvo, tengo que buscar algo.

Sin más, se fue sin dejar lugar a una replica.

—No se qué le sucede, quiere perder el vuelo o qué —murmuró Ren.

La chica miró alarmada el reloj y se dio cuenta que desde hace diez minutos deberían estar en el aeropuerto. Un poco nerviosa se puso a mover el pie debajo de la mesa.

—Tranquila —susurró, sorprendiendo a la Ainu—, llegaran al aeropuerto. No te preocupes.

No la miró, pero su voz tenía cierta calidez que logro calmarla, haciéndola sonreír. El menor de los Tao al ver de reojo la sonrisa de la hermana de su amigo se ruborizó un poco pero tan poco que nadie se percató.

Se sumieron en un silencio cómodo, de esos que no necesitas romper el hielo… si es que un celular no suena, claro.

Ren miró su celular y frunció el ceño, ella otra vez.

—¿Qué quieres? —Pilika se sorprendió ante el tono de mal humor y brusquedad del Tao, él no solía hablar así muy a menudo, y menos sin una razón—No… No…No puedo…de acuerdo, adiós.

El chico empezó a murmurar algo intangible, pero Pilika podía asegurar de que no era nada bonito.

—Ya podemos irnos. —Ambos jóvenes se sobresaltaron al escuchar a su espalda la voz de Anna. Los miraba de forma inquisitiva, como esperando algo, con los brazos cruzados y en la mano llevaba una bolsa blanca.

—Oh, si quiere puedes darle otra vuelta —dijo Ren irónicamente, pero la ver la mirada fulminante de la rubia se volteó a otro lado con expresión orgullosa.

Cuando los tres estuvieron acomodados en la lujosa limusina, Ren se dio la oportunidad de sumergirse en sus pensamientos, a igual que sus dos acompañantes. Estaba molesto, irritado, quería golpear a su padre por darle su número telefónico, ahora iba a estarle molestando día y noche; es tan insoportable. Aunque claro, lo atractiva no se lo quita nadie.

OOO

Cuando todo mundo pensó que había muerto, en realidad se estaba reuniendo con su mamá, su anhelo más profundo fue cumplido.

Sostuvo una plática con ella, estaba tal y como la recordaba: alta, delgada, cabello castaño hasta los hombros y ojos de un profundo negro.

Le dijo que estaba orgullosa de él al verlo convertido en todo un hombrecito, pero le decepcionaba el odio que acumuló su corazón y deseba fervientemente que fuera feliz. También lo reprendió por asustar al pobre niñito que siempre lo acompañaba, y matar al monje de la aldea.

—Me sentía tan feliz de verte ayudando a los humanos, hijo —Su madre lo tenía abrasado como cuando era pequeño.

Ambos estaban en la casa que solían vivir, en aquel pueblo. No se escuchaba nada, sólo estaban ellos dos sentados en el suelo, su madre recargada en la pared y Hao, como siembre había echo, acostado en su pecho y con un brazo en el estomago de su mamá mientra ella lo abrazaba.

Sabía a que se refería, cuando su madre se murió él había guardado un profundo rencor a todos los humanos que la llamaron demonio, él, incluso, llegó a pensar que era hijo de un demonio. Pero cuando conoció a Ohachiyo, un demonio de verdad, supo que realmente su querida mamá solo era una mujer norma… sin contar que era shaman.

Él demonio le ayudo a olvidar todo ese odio y le enseño a disfrutar de la vida, todo era tan tranquilo. Pero ese entupido monje de nuevo apareció y lo intento matar porque los diminutos humanos no podían ver a Ohachiyo, y pensaban que hablaba solo.

Ese día absorbió todos los poderes del demonio y el monje.

Después de lo sucedido, entrenó sin parar y aprendió a controlar los poderes de la naturaleza.

En su primera vida había muchas guerras, enfermedades y la gente moría de hambre. Él se instaló en una aldea y la gente iba con él para que los curase. Gracias a que Ohachiyo le enseño a visualizar el alma de los demás, pudo ver que en realidad todos les tenían miedo, pensaban que era malo a pesar de que los ayudaba.

—Sí, lo recuerdo. Gracias a eso pude darme cuenta de que… —iba a empezar su discurso de "los humanos son diminutos y deberían morir lentamente" pero su madre lo corto en el acto jalándole una mejilla.

—Hao —regaño con tono severo—, si vuelvo a escucharte decir semejante barbaridad te repare esa mata de cabello que tienes

—Si, madre —dijo un tieso Hao, sí, su madre es la única mujer (aparte de Anna) que se a atrevido a hablarle así, todas le tienen miedo, lo evitan o solo lo quieren besar, pensó pomposamente, pero compuso una sonrisa de niño pequeño; que bien se sentía estar con su mamá de nuevo.

—Debes de olvidar las cosas del pasado, pequeño —Cerró los ojos al escuchar el sobre nombre que su madre olía usar con el—. Puede que ahora seas muy fuerte y más porque eres el nuevo Shaman King, pero solo la tristeza que tienes en tu corazón es comparable a tu fuerza.

Silencio.

No podía rebatir lo que decía su madre porque en el fondo, muy en el fondo, ya lo sabía.

—Ya no envejecerás —soltó su madre—pero creó que tú ya lo sabes

—Sí, llegaré a los dieciocho y ya no envejeceré.

—Ni tu esposa.

—No tengo

—Pero tendrás, o eso espero —rebatió Asanoha un poco divertida, su hijo no había cambiado en casi nada—Quiero nietos.

—Ya tienes —Hao en su otra vida había tenido una esposa e hijos, no es que no los quisiera pero no pensaba mucho en ellos.

—Pero nunca los trataste como tal —sentenció un poco indignada, nunca e gustó el comportamiento de su hijo, siempre tan segado por su odio y venganza que no se preocupó por cosas que sí valían la pena—. Además, en esta reencarnación sí te pareces a mi pequeño niño testarudo que le encanta comer dulces.

Hao rió por lo bajo. Era cierto que en esta vida era muy parecido a cómo era originalmente.

—¿Cuántos nietos quieres? Puede que uno que otro sea rubio —bromeó Hao al recordar a la prometida de su hermano. Asanoha se le quedó viendo y después se puso a acariciar su melena castaña

—¿Rubios? No estarás hablando de Anna Kyouyama, ¿o si?

—¿Sabes quién es? —preguntó sorprendido. Se hubiera aderezado para mirarla los ojos pero extrañaba tanto estar en es aposición que no se movió.

—Sí, es la prometida de tu hermano gemelo, Yoh —meditó su madre mientras seguía acariciando el cabello de su hijo—. Prométeme que dejaras esas tonterías de matar a toda a humanidad, y deja de buscar lo que no es para ti.

—Pero…

—Hijo. —La voz amenazante de su madre hizo que se pusiera un poco tenso. No quería prometerle algo a su mamá y después no poderlo cumplir, aunque no estaba seguro a que se refería con su ultima petición. Después de un suspiro de resignación, acepto. Él era terco pero su madre era aun más

—Hao, tu eres más bueno de lo que demuestras. Tu corazón es grande, no dejes que los rencores del pasado de lo dañen. Ahora eres el Shaman King.

Suspiró.

Se lo prometió a su mamá, debe de dejar a los humanos con sus asuntos, pero puede encargarse de hacer del mundo un lugar mejor… ¿Por qué diablos prometió semejante idiotez?, pensó amargamente.

Volvió a tomar el cuaderno que estaba alado de su pierna y empezó la lectura en donde se quedó.

OOO

Correr, eso es lo que tenía que hacer. Tenía que alejarse, pero no sabía para donde se corría cuando se quiere alejar de uno mismo.

No puede controlarse, se necesita mucho entrenamiento para no perder el control, cosa con la que no contaba.

Paró de correr.

Necesitaba descansar, pero haciendo ejercicio era la única forma de no descontrolarse y mantenía su mente despejada.

Se sentó en el suelo para tomar un poco de aire, correr sin parar tal vez fue buena idea pero ya le dolía todo. Quería dormir un poco.

Se recostó en un árbol que estaba cerca, tal vez descansar es lo mejor que puede hacer.

Frió de nuevo.

Suspiró, ya se había acostumbrado a que la tristeza rodeara su vida pero siempre resentía el frió, a lo único que nunca se pudo acostumbrar. No quería pensar porque eso hacía brotar su no controlado poder aun que dejar de pensar no es tan fácil. Aunque su costumbre es guardar silencio, su mente siempre esta pensando en algo, rara vez esta en blanco.

Empezó a sentir que temblaba, que ya poco tenía que ver con el gélido aire. Después de unos minutos sintió el ya conocido dolor en la parte alta de la espalda, y como empezaba a recorrer su cuerpo.

De un salto se puso de pie, aunque sólo quería dormir y descansar, se puso a correr con todas sus fuerzas. No hay que ser débil en ningún momento, cuete lo que cueste.

No puede dejar que sepan su ubicación… no ahora.

Cuando sea el momento; pero aun no lo es.

OOO

Anna estaba recogiendo los boletos de avión mientras Ren y Pilika documentaban las maletas. Una señora estaba inspeccionando sus maletas.

—Pilika, dile a Anna que ya es tarde —dijo Ren mientras la señora cerraba las maletas y las ponía en una banda eléctrica.

—Sí

La ainu se dirigió hacía donde estaba parada Anna entregando los pasaportes. Se rió al ver el modo en que la veía el joven que la estaba atendiendo, parecía siego viendo por primera vez la luz del sol… Si solo Yoh estuviera aquí, seguramente solo daría una insinuación indirecta de que Anna es su prometida, se divertía al ver al joven castaño celoso. Se imagino a Hao viendo esta escena y seguramente sería más directo… o tal vez no, realmente no lo conoce.

—Que tenga un buen vuelo, señorita Kyouyama. Vuelva pronto —La última frase la dijo con más entusiasmo y esperanza, pero la rubia lo seguía viendo con indiferencia mientras tomaba los boletos.

—Creo que le guste —canturreó Pilika una vez que estuvieron lejos del pobre chico que por quedársele viendo a Anna una viejita enojada se puso a pegarle con la bolsa y gritarle pervertido.

—Si tanto le guste pudo pagarme en boleto —La chica de pelo azul se callo al suelo al escuchar ese comentario tan… Anna.

—No veo que tiene que ver —dijo mientras se paraba apresuradamente al ver que Ren se acercaba.

—Cuando a un hombre le gusta una mujer, lo mas lógico es que le regale algo —comentó Anna en tono sabiondo —, o no es así, Ren.

—Como digas. —Aunque su comentario destilaba indiferencia, un leve sonrojo inundo sus mejillas.

—Pasajeros del vuelo 712 por favor pasar a la pista de abordaje —Anna miró su reloj y apretó los labios. En unas horas estará de vuelta… una idea nada alentadora.

Su estancia en aquella colina fue un tanto extraña, aun recordaba lo que el vejesto… viejito. Su primera pregunta sobre que si sabía porqué era así de fría la dejo helada; seguía dándole vueltas pero nunca sintió que ese señor fuera un espíritu, pero sí sentía una gran energía que despedía de él.

Se sentía rara porque ya tenía que regresar a la pensión donde vive con su actual prometido, Yoh su ex prometido y Tamao, la nueva prometida de tu ex prometido… nada bonito ¿eh?

No durmió mucho en la noche pensando en Hao e Yoh, el primero había tenido muchas atenciones con ella y, tenido en cuenta cómo es Hao, le había a insistido. Como él siempre dice "lo que quiero, lo obtengo". Eso le hacía pensar que tal vez… quien sabe, puede que sí puede que no.

—Bueno, nos vamos —Yoh por otra parte… siempre será un despistado, pero por eso mismo, le sorprendió mucho el detalle del anillo. De él nunca pero nunca lo hubiera esperado—. Hasta pronto, Ren. —No lo abrazó, sólo le sonrió levemente y eso fue suficiente para el Tao, conociendo a Anna eso es como el más amistoso de los abrazos.

—Adiós, Ren —se despidió Pilika un poco roja y mirando para otro lado. El menor de los Tao se tensó porque no sabía que hacer o que decir, la Ainu no es como la rubia así que no sabía si abrazarla… no podría. Tal vez un "hasta luego".

—Sí van a decir algo, díganlo ya —demandó Anna irritada. Lo bueno es que Ren es el maduro, pensó irónicamente mientras se iba y los dejaba solos; ambos con el mismo pensamiento, "un comentario tan… Anna", y la cara roja.

—Bueno, yo —empezó Ren mientas se posaba una mano por la cabeza. Iba a decirle algo agradable, pero él no sabe ser agradable… pero unos esbeltos brazos lo rodearon.

—Cuídate —susurró torpemente Pilika con la cabeza en el fuerte pecho de Ren

—¡Ren, te estaba buscando! —Una voz femenina un tanto chillona interrumpió el abrazo que el Tao estaba a punto de responder, pero en su lugar se tensó poniendo alerta a Pilika.

OOO

—¿Qué cenaremos? —preguntó Horo mientras entraba la cocina. Estaba todo mojado porque se acababa de bañar después de un duro entrenamiento, aunque su hermana no este lo tiene que seguir haciendo o si no, esos fantasmitas que cuidan la casa irán a decirle a la gremlin rubia que no esta entrenando.

—Preparare Kushiyaki para la señorita Anna y la señorita Pilika… tal vez le haga unas galletas a la señorita Anna —respondió Tamao picaba unas verduras.

—No se como puede cocinar la comida para su rival —murmuró Horo mientras se recargaba en la tarima. Para su suerte nadie lo escucho porque, involuntariamente, tensó el brazo esperando el golpe que nunca llegó.

—Dami —llamó Tamao. Horo levantó la ceja mientras que Damuko suspiraba, ya se había cansado de decirle a rosa que no la llame así, pero desde que ella ya no la trataba tan mal al darce cuenta que, después de todo, no es mala persona no dejaba de llamarla así.

—Mande, rosa.

—Dami, necesito comprar huevos para hacer las galletas de la señorita Anna, ¿te importaría terminar de picar esto por mi? —preguntó mientras le sonreía avergonzada —. Horo puede ayudarte, ¿verdad?

Horo miró con los ojos como platos a una chica que lo miraba con los ojos brillantes y las manos juntas.

—De acuerdo—dijo de mala gana.

—¡Pórtense bien! —Horo y Damuko alzaron la cabeza al escuchar el grito de Tamao desde la puerta. Eran ellos o eso se escucho con doble sentido… no, imposible, ¡es Tamao!

Cuando se miraron de reojo se bufaron mutuamente y voltearon a ver a otro lado mientras Picaban.

—No necesito que me ayudes, puedo hacerlo sola —espetó la chica viendo de mala manera a Horo. No le caía bien, él era tan flojo, comía como cerdo, siempre decía estupideces y era un sobre protector de su pobre hermana. Pobre Pilika, ¿cómo lo aguantará?—. Déjalo, lo estas cortando mal.

—Los estoy cortando perfectamente —se defendió Horo viendo con cariño sus irregulares cortes—. Tú eres la que no sabe cortar —dijo viendo con desagrado los perfectos cortes de Damuko.

—Si claro, parece que los cortaste con los pies —objetó ofendida.

Se miraron desafiantemente y se pusieron a picar lo más rápido que podían todo lo que estuviera a su alcance, zanahoria, calabaza, pescado, etc.

—Soy mejor que tú, Dami —soltó burlonamente el apodo mientras picaba… algo verde.

—Eso crees tú, Horokeu —Horo entrecerró sus ojos al escuchar si nombre completo. No le gustaba.

—¡Oh! Que bonitos se ven trabajando en equipo —Automáticamente soltaron los cuchillos y voltearon a ver a una Tamao emocionada con una bolsa en la mano y corazones flotando a su alrededor.

CONTINUARA

Mil veces lo siento, pero pegenle a mi muso desaparecido pero gracias a Dios que ya regreso. Ajajaja

Que les parecio el nuevo capitulo? Wow creo que es el más largo que he escrito:D realmente lo acabo de terminar ayer a las, exactamente, 12: 17 de la madrugada, como ven! Ahora que me doy cuenta… nunca crei escribir tanto, es decir no pensé que se me complicaria tanto la historia xD ajajaa pero pues ya saben, la autora propone y el muso dispone. Y he pensado que el nombre ya no le pega, sugerencias? O que asi se quede por amor a lo iniciado?

Ajaja bueno

Diganme! Quien cren qe es esa persona no identificada que se cuela por la narración? Y la verdad la inspiración me volvio porque busque la historia de Hao en Internet y me inspiro mi haosito y puse mas o menos su historia para las que no emos leido el manda le entendamos:D sii, no lo e leido pero ya lo leree:D

Y tambien culpen a -darkywitch que me paso un anime bien divertido ¡AMO A USUI! Pero solo se lo digo a ustedes que Hao se pone celoso:P ajaja

Hablando de Hao… qe les parecio su reunion con su madre? E de decir que fue difícil, en general este cap me costo SANGRE! Qe dramatica xD pero sii, asi que espero que les aya gustado. SON 5,440 PALABRAS:D

Para las que les gusta RenxPilika, qien sera la que inerrumpio? *ceja*

Diganme sus sospechas! Quiero qe me cuenten qe les parecio este capitulo que es el ma largo que he escrito en mi corta vida:D

Mil gracias por todos sus reviews, alertas y favoritos,, me emocionan demaciado! Mucha, muchas, muchas gracias!

Lo menos que puedo hacer es responderles cada uno de sus reviews y intentar actualizar jeje, no are predicciones de cuando actuaizare porque no les qiero qedar mal, asi que

HASTA PRONTO:D

PD: las qe me tienen en Twitter tal vez ya lo vieron pero les recomiendo la pelicula de Christina Aguilera ESTA SUPER PARE! LA AMEE AJAJAJAJAJA

Reviews sin cuenta!

Kiria: bienvenida a bordo! Jaja aaww qe linda! Qe bueno qe te gusto y me siento orgullosa de que ayas leido todo en un dia ajaja eso me hace alucinar que ta vez no lo ago tan mal ajaja. Lo que si te tengo que decir, tanto puedo actualizar de semana otra o tardarme un tanto como ahora me paso u.u PERO ES CULPA DEL MUSOO PEGAE A EL:P ajajá espero leerte de nuevo, espero qe te siga gustando, besos.!

Lady Mayt: enserio mujer, estaba leyendo tus dos reviews en la madrugada y desperte a mi perro de la rizotada que solte ajajaja sii, me gusan mucho tus reviews ajaja si, a pilita y a Ren le despiertan losn instintos homicidas… SPOILER SPOIILEER! y pronto estaran un poco peor jaja. Se te hizo de suspenso?... QE BUENO! Entonces si me salio bien xD ajajaja pobre de tu maestra que la asustas! Pero una vez conteste un examen sin saber nada y conteste a lo loco y saqe 90! Mi grito se escucho en toda la cuadra ajajajajaja pero comoquiera en fisica reprobe -.- PERO PASE EL EXTRAORDINARIO JAAAAAAAA!... ok ya le presumi a todas xD jiji pero es una proesa! Copiarce no es facil:P ajajaja sobre la presencia… luego o sabras ajajaja pero no creo qe sea ni D ni E ajajajaja te mando un beso! Cuidate byE