El reloj cucú no deja de sonar, es hora de levantarse,

El sueño es un enemigo perverso que no permite abrir los ojos

De aquellos que captura en su red de somnolencia.

El reloj cucú no deja de sonar, porque el tiempo sigue transcurriendo sin cesar.

Sin que logre despertar.

Yuuki Kuchiki

GEMELOS MALDITOS

Capitulo 33

Marian se halo el cabello con frustración, su cuerpo temblaba en la oscuridad del pasillo, no recordaba porque estaba allí, asustada llorando, sentía un profundo dolor en su corazón y cuerpo, pero el de su alma no tenia comparación, tenía miedo.

Se acurruco más contra la pared, deseosa de desaparecer, fundirse en la nada. Los ecos de unos pasos lograron que ahogara un grito, cubrió su rostro desesperada por desaparecer…

Draco detuvo su paseo cuando miro a la bruja hecha un manojo de nervios, un trueno retumbo y ella grito tratando de hundirse desesperadamente en la pared. La miro con curiosidad hasta notar de quien se trataba, no era nada más y nada menos que la protegida de su hermana, parecía haber sido torturada, estaba sucia, con ojos llenos de pavor y lagrimas manchaban su rostro, parecía indefensa. Suspiro pensando en los beneficiosos que le traería si la ayudaba, quizás Hermione se sentiría reconfortada al saber que deseaba cambiar por ella.

Marian miro con recelo una mano pálida que se extendía hacia ella, ahogo un grito cuando noto de quien se trataba, allí estaba la persona que mas amaba ayudándola, allí estaba Draco Malfoy quien gritaba despreciarla por su condición de sangre sucia, ofreciéndole ayuda, ella sabía que él no era tan malo, su corazón se acelero y tomo con duda aquella mano que se ofrecía para sacarlas de las tinieblas.

Marian suspiro recordando aquella noche, habían pasado muchos días desde aquella escena, aun podía sentir la fuerte mano de Draco ayudándola a ponerse de pie, miro el cielo azul, despejado con unas pocas nubes que se alejaban en su eterno viaje por los cielos, deseo poder tener esa libertad, alas como Luna para surcar los cielos… sonrió con una risa tonta sonrojada, su corazón latía con fuerza.

-Oh que vergüenza, quien ha causado tan adorable sonrojo. – una voz burlona ocasionó que el cuerpo de Marian se estremeciera, un extraño miedo la sacudió, se puso de pie y en alerta miro aquel mago que habia hablado cerca de su oído.

Harry arqueo una ceja manteniendo la sonrisa.

-¿Te he asustado? – pregunto sin que sus ojos verdes como el bosque primaveral brillaran con diversión.

-No… yo solo… estoy sorprendida. – susurro llevándose la mano a su corazón tratando de calmar su mente en caos. –¿Puedo ayudarle en algo?.

-Oh no, solo paseaba cuando te vi suspirando ¿por alguien en especial? – pregunto con intriga acercándose más a la bruja que se mantenía tensa. – ¿ocurre algo malo? – pregunto frunciendo el ceño.

-Oh no… estoy algo desconcertada es todo. – se disculpo desviando la mirada, ella le debía tanto a esos magos, no entendía porque ese comportamiento. Algo quizás se le estaba escapando.

-Marian si algo le esta perturbando debe hacérmelo saber, así podre ayudarla.

Marian miro a Harry y asintió avergonzada.

-Si…- susurro.

-Y bien ¿me dirá que ha causado ese sonrojo tan lindo en su rostro? – pregunto de nuevo con burla logrando que la bruja se ruborizada como una manzana.

-Yo… yo… no puedo decirlo…

-¿Por qué, es un secreto?

-Si….

-Me siento decepcionado, no me tienes confianza y yo creía que éramos amigos… - susurro con ojos cristalinos, como si aquella desconfianza hiriera sus sentimientos.

Marian gimió preocupada por la reacción del muchacho.

-Yo… Draco me ayudo y yo estaba recordado.

-Draco… Draco Malfoy… ya sabe el hermano de Hermione, ¿Ese Draco Malfoy la ayudo a usted? sin ánimos de ofender Marian pero a él no le agradan los hijos de muggle. – le recordó.

-Si ese Draco me ayudo.. –afirmo.

Harry miro a la niña, evaluando su cordura porque ni en sus más alocados sueños abría soñado con aquel suceso que Marian afirmaba con sinceridad.

-Marian no se acerque demasiado a Draco, es mi amigo y le conozco y porque valoro mucho tu amistad toma atención a mi advertencia, Draco Malfoy no hace ese tipo cosas por pura bondad de su corazón.

Marian gimió antes las palabras del mago.

-Te equivocas, el es bueno, amable y compresivo, me ayudo sin pedirme nada a cambio cuando yo me sentía tan dolida y perdida. No pregunto lo que me habia ocurrido y yo… yo...

-Estas enamorada de él. – afirmo tras suspirar y mirar al cielo. – Draco está comprometido, existe un contrato prematrimonial que asegura su destino junto Astoria. Si creas ilusiones en tu mente de un imposible te harás daño, y mí querida Hermione no sería feliz.

-¿Querida Hermione? – pregunto en un susurró temeroso Marian, aquella frase le causaba ¿miedo…?

-¿Eso es lo único que oíste de todo lo que te he dicho? – pregunto frustrado.

Marian se ruborizo furiosamente.

-Lo siento… yo… yo…

Harry gimió frustrado, esa chica era realmente idiota. No entendía como Hermione podía mantener largas conversaciones con ella.

-Solo olvídate de Draco, está fuera de tu alcance. – dijo antes de alejarse algo molesto. Lo que parecía ser una divertida charla le frustro un poco más de lo que ya estaba, su madre cumpliría años en pocos días y el no podía salir del castillo, le partiría el corazón y eso le cargaba completamente molesto.

Tendría que hablar con su padrino Sirius para que le ayudara a crear una maravillosa sorpresa para su madre como disculpa por su ausencia.

Se detuvo en un solitario pasillo y desenrollo su lengua y hablo en la lengua de las serpientes, una pequeña serpiente atendió su llamado, de color amarillenta. Sonrió ante la ironía del caso.

-Necesito de su servicio. – siseo mirando al reptil que asintió reverenciándolo.

-Lo que el amo ordene será ejecutado con honor.

-Hay una chica de Hufflepuff, su Nombre es Marian Smith, síguela a donde quiera que vaya y me pasaras un reporte de todo… y presta a tención cuando se encuentre con Draco
Malfoy, ven todas las noches después que ella esté completamente dormida a decirme lo que averigües.
–concluyo mirando a la serpiente que inclino en su cabeza comprendiendo todo lo que habia dicho el joven ermitaño.

-Cumpliré con mi tarea mi señor.

-No espero nada más que la perfección en su labor, ahora marchar quien sabe donde andará esa avecilla cuyo cuello quiero torcer… y no es necesario advertirle que no debe ser vista.

La serpiente asintió alejándose presurosamente, llena de orgullo puesto un ermitaño la habia elegido entre sus hermanas para cumplir con aquella tarea.

Harry gimió masajeándose la cabeza, su cabello estaba desordenado y su corbata floja, su capa abierta mostrando un atuendo despreocupado y rebelde que hacían a las chicas de las cuatro casas suspirar por él. Hablando de ello, tendría que darle una visita a cierta Gryffindor de cabellos rojos llameantes y ojos castaños. Necesitaba aliviar la tensión de su cuerpo.

Hermione trazaba líneas creando formas, estaba sentada sobre una manta en un prado en bosque prohibido dentro de la barrera del castillo. Miro como el viento movía las flores silvestre y como algunos pétalos eran llevados por él, lo que traía malos recuerdos. Gimió trazando con más furia.

-¿Hermione ocurre algo malo?, ¿no es la vista de tu agrado? – pregunto Theo dejando a un lado su libro para observar a la bruja esperando una respuesta.

-No es nada, no te preocupes… es solo que hacia tanto tiempo que no dibujaba que temo haber perdido la habilidad.

Theo rio ante aquellas palabras y Hermione frunció el seño inmediatamente.

- No me mal interpretes, es solo que lo suyo no es cuestión de habilidad Hermione, usted tiene talento, solo debe calmarse un poco y dejar su mente en blanco, solo enfóquese en lo que quiere dejar reflejado en su cartulina, si gusta puedo leer en voz alta para ayudarla un poco a mantener la concentración.

-Eso me ayudaría mucho… gracias Theo…

Theo asintió y miro su libro ubicándose en la línea que habia dejado cuando escucho el suspiro frustrado de Hermione. Aclaro su voz y comenzó con su historia.

"…y sorpresivamente el hada descendió con saltos agiles hasta la laguna ocasionada por la cascada, miro en todas direcciones, parecía temerosa cuando bajo su mano hacia la azulada agua que reflejaba su rostro como un espejo, sin bajar su cabeza para contemplar su imagen, tomo el agua y la llevo a sus labios carmines como la granada, el estaba seguro que sus labios sabrían tan dulces como la deliciosa fruta.

Y el elfo la contemplo en silencio, maravillado por la belleza del hada de los bosques, su largo cabello ondulado se mecía como las ramas de los arboles, incluso su color era igual al revestimiento de los arboles con esos tonos marrones como el otoño, su piel pálida era igual que a la nieve pura del invierno, oh era hermosa aquella criatura que bebía agua con precaución, atenta a cualquier sonido, a cualquier amenaza.

Entonces se puso de pie y con mirada fija en su dirección lo miro con desafío, sus ojos mieles le sorprendieron, eran expresivos, llenos de un brillo sin duda que le habían encantado. Pero tambien habia desdén, fue en ese momento que lo noto, sus delicadas vestiduras completamente hechas tiras, desgarradas por lo que parecía ser una bestia.

-¿Quién eres? ¿Por qué me sigues? –pregunto con frialdad en un tono tan alto de voz que parecía imposible que aquella delicada criatura podría pronunciarlas.

El elfo le miro, manteniéndose dentro las sombras.

-¿Me temerás? – susurro el elfo aun oculto entre los arbustos.

-¿Y eso en que le afecta? –pregunto con desafío.

-¿Se encuentra herida? –pregunto evitando responder aquella pregunta.

La hada no respondió con la cabeza erguida recogió su arco que portaba como arma y la caja de flecha con tres de ellas.

-¿Se marcha mi señora? – pregunto angustiado.

-No me es grato hablar con criaturas que no se muestran ante mis ojos. –susurro dándole la espalda, completamente agotada. Su larga travesía habia sido llena de turbulentos momentos donde su vida corría riesgos insospechables, no era común que una criatura femenina viajara sola por aquellas inhóspitas tierras, por ello atraía el mal que la seguía como si tratara de su fiel sombra, si no hubiera sido necia, orgullosa y prepotente no estaría en esa penosa situación, perdida en un berenjenal sin la protección de su amado padre y sus fieles amigos.

-¡Espere!- solicito el elfo de manera abrupta deteniendo el paso de la bella hada, quien se giro para ver como de las sombras surgía un elfo con porte galante y mirada ardiente como la plata derretida en los carderos de los duendes.

-¡Oh un elfo…! ahora comprendo, un enemigo natural de mi pueblo me ha estado siguiendo, ahora dígame ¿cuál es el motivo de su persecución?, como sabrá estoy huyendo en este momento y deseo saber si debó preocuparme por usted tambien.

-Si desea mi señora me hare cargo de aquellos que son motivo de su angustia. – se ofreció.

-¿Y porque alguien que odia a mi pueblo me ofrece su ayuda?- pregunto con cautela.

-Puede considerarlo como su día de suerte.

-La arrogancia no es un buen consejero. –le susurro contemplándole por primera vez, a un par de metros de altura, sobre una roca, su larga cabellera plateada meciéndose con el viento al igual que ella su piel era pálida como si no laborara en los campos, miro su vestidos que eran finos y ricos, la luz del sol lograba que su cabello realmente brillara lo que le ocasionó cierta envidia en su corazón, porque ella nunca podría comparar su belleza con la de aquel ser. El era simplemente magnifico.

-No es arrogancia creer en la victoria, puesto que confió en mis habilidades… más sin embargo tiene razón mi señora, requeriré de una recompensa por mi labor.

-Un pago… ¿y que es aquello que requiere?

-Un nombre.

-No traicionare a mi pueblo.

-Oh no, no se trata de eso, el nombre que necesito es el vuestro.

-Evangeline…

-Discúlpeme.

-Ni nombre es Evangeline.

Y con aquel susurro, el viento alzo las hojas de las suelos, y ambos se miraron a los ojos, el oro y la plata, ambos reluciente, el destino se presento ante dos criaturas separaras por siglos de revueltas y guerras entre sus pueblos, allí estaban sabiendo que a partir de ese momento un nuevo futuro lleno de caos los uniría y separaría si no eran fuertes para tolerar el peso de sus decisiones, porqué al ofrecerle sus servicios aquel elfo olvidaba su educación y el odio que debía profesarle aquella criatura y ella al aceptarla de igualmente olvidaba sus enseñanzas…"

-Theo. – susurro Hermione soplando con cuidado su dibujo.

El joven ermitaño dejo su lectura a un lado.

-¿Ocurre algo malo?- pregunto mirándola con atención.

-¿Por qué te gustan leer esas historias?- indago intrigada, no veía algún conocimiento que aprovechar en ellas.

-Porque todas tienen en común algo.

Hermione levanto la vista para verle a los ojos con curiosidad.

-El nombre Evangeline surge en sus páginas, es como la fuente de inspiración de muchos grandes escritores, pero ahora me hago una pregunta, ¿por qué cada uno de ellos con siglos de diferencia utilizan en esos nombres en hechos que aparecen ser reales?, por ejemplo esta historia en particular, relata parte de cómo los elfos fueron castigados por nuestro pueblo reduciéndoles a ser criaturas de apariencia horrible y como las hadas orgullosas fueron reducidas a pequeñas criaturas incapaces de defenderse de los grandes depredadores. Es simplemente interesante descubrir algo de la verdad en historias fantásticas.

-Evangeline. – Susurro Hermione…. -crees que ella…

-No puedo sugerir nada al respectó Hermione, pero algo puedo asegurarte nuestra historia será igual de magnifica, quizás tambien en algún momento en el futuro se podrá leer en libros que quizás tambien parecerán fantasías para aquellos que las lean… -sombrío tocando su mejilla cerrando el libro. – ¿Ya has terminado tu dibujo?- pregunto con un susurro mirándola con curiosidad.

-Sí, ¿deseas verlo?- pregunto con emoción, puesto que gracias a él y su lectura suave se habia llenado de tranquilidad y concentrado en su dibujo olvidándose por un momento de su hermano.

-Nada me haría más feliz.- contesto con sinceridad, logrando que Hermione asintiera enérgicamente con su cabeza ofreciéndole su dibujo.

-Entonces te lo obsequio, para que no olvides este momento. –susurro con una hermosa sonrisa contemplando el asombro en los ojos de Theo quien miraba el dibujo y el paisaje frente a sus ojos.

Theo miro sus ojos dorados relucir y su cabello brillar como hilos de oro, y no pudo evitar pensar si aquella hada llamada Evangeline se podría parecer a su hermosa Hermione.

Fred escucha con gran interés la conversación de dos hombres en un rincón apartado de un viejo café donde muy pocas personas acudían, dado al aspecto del lugar, los dos magos discutían con gran urgencia, su atención en aquella conversación fue captura cuando menciono el colegio de Hogwarts, desde su salida del colegio los ermitaños le habían dado una misión a todos los que no volverían ese año al colegio y era ser sus oídos y ojos en todas partes a la que iban, por ahora no habían encontrado nada útil, podía leer la frustración de Potter en sus cortas líneas para nada graciosas.

Estaba esperando Diggory, el muchacho al parecer tenía algo que decirle. No estaba seguro, pero las cartas para ellos estaban fuera de cuestión. No en ese momento que los ermitaños estaban paranoicos.

Fred agudizó sus oídos.

"-¿Está listo? –

Pregunto un de los hombres al cual Fred no le pudo verle el rostro, tenía un fuerte asentó que no lograba distinguir.

-Si será en pocas horas, una de las chicas aun es complemente humana… informales a los otros no será fácil, requerimos más de tres docenas de hombres. Son fuertes. – susurro parándose uno de los hombres aun manteniendo su rostro oculto con un notable acento inglés."

Fred los miro salir, miro su reloj de bolsillo, la conversación habia durado aproximadamente tres minutos lo que duraba un saludo, espero a Diggory que no tardo en ingresar, traía el seño fruncido y dando largos pasos en su dirección.

-Tenemos una emergencia. – fue lo que dijo Fred poniéndose de pie dejando un galeón sobre la mesa, y tomando otro de su bolsillo donde la palabra peligro de dibujo ardientemente.

Luna sintió la moneda quemar en su bolsillo, detuvo su paso en los corredores, hablaba con Pansy quien se estaba burlando de ella sin razón, era enfermizo lidiar con la bruja cuando pretendía ser lista. Los ojos de Luna notaron que Pansy tambien sostenía se apresuraba a sacar la moneda de su bolsillo dejando unas cuantas maldiciones filtrarse por sus labios.

-Aparecer nuestros queridos compañeros han recogido algo de información útil.- susurro leyendo la palabra que parecía ser escrita con fuego. Con pasos lentos continuo su camino, sin mostrar alarma o la urgencia que parecía tener aquel mensaje. Pansy guardo silencio y siguió a la bruja, sabía que su momento de molestarla habia llegado a su fin. Ahora ella estaba obligada ayudar, habia sido tan estúpida, aquel secreto revelado no le habia traído ningún beneficio, resoplo frustrada, ahora estaba en medio de una guerra ridícula y ella un no comprendía los motivos reales de la misma.

Harry escribía rápidamente sobre un pergamino, la tensión era evidente en su cuerpo, Luna noto con prontitud que la señal de alarma de quien quiera que hubiera sido era sin duda alguna algo cerio. Suspiro y miro a Pansy que jardeo a notal la sala donde estaban.

-Bienvenida a la sala de los fundadores, el hogar de Hermione, Theo, Harry y el mío. Es un secreto su ubicación, no me gustaría escuchar rumores sobre ella. – le advirtió con tranquilidad dirigiéndose hacia Harry sin esperar una respuesta de la buja.

-Ya están aquí Luna. – susurro Harry enrollando el pergamino rápidamente.

-Todo está preparado desde que notamos su presencia, sabíamos que este día llegaría, así que no tememos decisiones apresuradas. –susurro poniendo una mano sobre su hombro para reconfortarlo.

Harry asintió liberando un suspiro desenfundo su varita y invoco una serpiente, le dio la carta que trago con rapidez siendo la única en la sala que entendió los silbidos de Harry, con otro movimiento rápido de varita izo desaparecer la serpiente con aquel mensaje en sus entrañas.

-Hay que notificarle a Dumbledore, todos los alumnos deben regresar a sus habitaciones. –hablo Hermione con firmeza ingresando en la sala junto a Theo quien mantenía sus manos unidas.

-La poción esta lista solo hay que expandirla como niebla para que todos los alumnos duerman. Pansy te harás cargo de la casa de Slytherin confiamos en sus habilidades. Solicita la ayuda de tus compañeros. La poción la tiene el profesor Snepe, hazle saber a los miembros de las otras casas de la situación. – hablo Harry mirando fijamente a la bruja asegurándose que todo lo que estaba diciendo estaba entrando en el denso cerebro de la chica.

-Sí pero existe un problema, no tenemos nadie en la casa de Revenclaw, Cho ya no está en el castillo.

-Ese no es inconveniente, iré yo. – susurro Luna. – una vez todos estén en sus habitación esparciere la niebla. Ahora ve Pansy, dile al resto que nos reuniremos en una hora y media en la biblioteca. – susurro tomando asiento.

Pansy asintió con el seño fruncido, no le agradaba recibir órdenes como elfo domestico, pero aun así no dijo nada y salió rápidamente de la habitación, después de todo ella tenía una misión. Y ella estaba a cargo de la operación.

Harry se aclaro la garganta y miro a los tres ermitaños.

-La información provino de Fred Weasley, se unirá a nosotros más tarde conjuntamente con Diggory, Cho y su hermano George, he abierto la chimenea para que aparezcan dentro de esta sala, en estos momentos deben estar recibiendo mi mensaje.

-Has actuado rápido Potter, me sorprende. – hablo Theo manteniendo su rostro distante tirando de Hermione hacia un sofá. –

-Estar preparado para un guerra es mejor que ser tomado por sorpresa, quizás nosotros seamos ese factor sorpresa para nuestro enemigo.

-No debemos descartar que ellos pueden estar al tanto que nosotros tambien podemos manejar alguna clase de información referente a ellos. – comento Luna manteniendo su bola de cristal en su mano buscando con su tercer ojo a su enemigo.

- En todo caso. –Suspiro Hermione.- es mejor alistarnos, quizás separarnos no sea buena idea.- comento pensativamente que ese era uno de sus planes, colarse cada uno de ellos en sitios estratégicos. – después de todo Hogwarts no es su objetivo si no nosotros, así que no creo que ataquen al castillo y a los estudiantes.

-Pero no debemos descartar esa posibilidad, dado que los deben creer nuestros aliados, debido a que nos estamos ocultando dentro de sus muros. – replico Theo.

-En todo caso mantendremos distancias prudentes entre nosotros. Harry estará frente a las puertas, Luna estará en los aires rodeando el castillo, Theo tomaras el bosque y yo el lago.

-Aun no puedes entrar a esas aguas, no estás lista para enfrentar a la criatura. – replico Theo una vez con el seño fruncido.

-Me temo querido que eres el único que no me puede reprochar eso. – respondió Hermione con una sonrisa.

-Atacaran de frente. – hablo Luna con sus ojos enfocados en la esfera que tenía un humo que cambiaba de colores y de direcciones.

Hermione frunció el seño no creía mucho en la adivinación, pero Luna parecía dársele bien, y habia aceptado en muchas cocas así que una persona acética como ella le toco creer en su amiga.

-¿Cuánto tiempo tenernos? – pregunto Harry impaciente.

-Dos horas aproximadamente, por la altura de sol. –susurro desviando su mirada de la bola para enfocarse en sus amigos. -Sera una tarde dura.

- Hermione definitivamente no debes entrar al agua, aun no ha llegado el momento y las cosas no suceden dos veces igual, no podremos detener a los intrusos mientras luchas con la criatura y no podremos ayudarte dentro del agua. El momento será cuando el siclo de cambio de la tercera estación llegue.

Hermione asintió ante las palabras de su amiga.

-Y Hermione te quedaras en el castillo, esta vez déjanos a nosotros ir al frente, forma para nosotros una fuerte barrera. – solicito Harry saliendo de la habitación en dirección a la oficina del director para que diera el alerta.

Hermione se puso de pie. -Me quedare dentro el castillo, después de todo el enemigo estará buscándome dentro de ustedes, ya deben saber que falta uno de nosotros,- susurro mirando un tablero sobre el centro de la sala donde tres elementos brillaban con intensidad.

-No te preocupes, pase lo que pase todo estará bien. Saldremos victoriosos esta vez… confía en nosotros. – pidió Luna ofreciéndole una sonrisa serena a su amiga que asintió confortada por sus palabras.

-Si… tengan cuidado. – susurro regresándole la sonrisa.

-Ya basta de tantas motivaciones. Y prepárense solo falta poco tiempo. –se puso de pie Theo con todo un caballero valeroso.

Hermione le miro fijamente al igual que Luna, Theo se veía magnifico en ese momento dejando fluir su poder.

Luna se puso de pie tambien y sin ceremonia alguna se dirigió a su habitación.

Theo miro la espalda de Hermione que se disponía alejarse, dio tres largo pasos acortando la distancia, la aprisiono entre sus brazos, aspiro el perfume de su cabello.

Hermione estaba paralizada por la sorpresa, Theo no era muy dado a mostrar su afecto, mas sin embargo allí estaba sosteniéndola con fuerza. Ella bajo la cabeza y miro sus manos algo sudorosas.

-Ten cuidado Hermione… se que eres astuta e increíblemente inteligente, y sé que es una competente bruja, sin embargo su magia en estos momentos es limitada, no podrá hacerle frente a muchos de esos magos, así que solo luche cuando sea realmente necesario, por favor no trate de ser una heroína. –solicito dejando un beso en su cabeza.

Hermione se giro entre sus brazos y sonrió.

-Oh Theo ¿estás realmente preocupado por su hermosa novia? – pregunto burlonamente.

-No… me encuentro preocupado por mi futura espesa. –susurro dejando otro beso sobre su frente antes de separarse completamente de ella.

-Ni hace falta que se preocupe, antes de que lleguen a mi deberán pasar por Luna, Harry y tu… es todo lo contrario soy yo quien debe expresar su angustia, pero confió en las habilidades de cada uno de ustedes, por ello solo esperare a que todos regresen con la victoria. – sonrió tocando la mejilla de Theo antes de alejarse.

Theo suspiro cuando la vio partir. Toco su mejilla donde ella le habia proporcionado una suave caricia, realmente el estaba perdiendo la cabeza por esa bruja.

Dumbledore estaba notablemente preocupado. Aquella situación era muy delicada, dio un paso hacia uno de los ventanales que le proporcionaba la vista del parte del terreno del castillo, sus manos estaban entrelazadas en su espalda sosteniendo flojamente su varita que giraba entre sus dedos.

El señor Potter habia acudido a su oficina hacia más de una hora, estaba consciente de todos los movimientos del castillo, en poco minutos todos los estudiantes serian puesto a dormir por algunos alumnos y los jefes de sus casas. Severus habia hecho un magnífico trabajo al realizar aquella poción. Sin embargo algo lo inquietaba, según los informantes que no eran más que ex alumnos del colegio habían notificado que eran más de tres docenas de hombres, lo que significaba que era una pequeña legión que ingresaría por la fuerza a Hogwarts, todos magos fuertes, aun estaba considerando la idea de llamar al ministro Riddle, un mago con amplios conocimientos de la magia y un duelista tenaz, sin embargo esa tenacidad era la que le causaba mas inquietud que los hombres que estaba al asecho cerca de la barrera del castillo. Suspiro con frustración. Los tiempos difíciles una vez volvían a su amado colegio. El peso de los años abrumaba a su corazón.

Hermione ajusto la capa sobre sus hombros, se miro al espejo por última vez, llevaba su traje azul, que la distinguía como ermitaña del agua, cubrió sus cabellos con la capucha de capa que ensombreció sus facciones. Las dos varitas que siempre sostenían su cabello eran sostenidas con firmeza, miro la varita blanca, era aterradora con ese color blanco envejecido, no era reluciente como su primera varita que le trasmitía seguridad. Tomo aire y lo dejo ir suavemente.

Se giro sobre su eje ocasionando la capa oleada por el impetuoso movimiento. En la sala ya no habia nadie cuando salió, estaban reunidos en la biblioteca no tardo en notar. Llegaría tarde a la reunión, pero todo ya estaba discutido entre ella y sus compañeros así que no habría mucha novedad de gran importancia.

La respiración de Draco era irregular, sus palmas estaban sobre la mesa, todos estaban en un intranquilo silencio cuando Hermione ingreso, arqueo la ceja cuando miro su condición exaltada.

-¿Interrumpo algo? – pregunto deteniéndose junto a Theo

-Draco no entiende que es mejor para todos ellos quedarse dentro del castillo. – susurro Luna mirando el espacio vacío con gran interés.

-¡Oh esa es una fantástica idea…!- exclamo con entusiasmo antes de cambiar sus facciones para mirar a su hermano y fruncir el ceño. - Solo un idiota quiere ir a enfrentarse a esos magos, incluso a mi me encetaría quedarme dentro del castillo, y no soy una cobarde por desearlo, solo piénsenlo que ganarían con pasar por tanto dolor y sufrimiento cuando pueden estar dentro del castillo sin miedo a que una maldición perdida acabe con sus vidas o los dejo sin algún miembro… -susurro mirando a Luna.

-Tienes razón. – susurro la rubia de regreso.

-Bueno si ya terminaron de discusiones inútiles será mejor que continuemos con lo que verdaderamente nos ha traído a esta improvisada reunión. –susurro Snepe ajuntando sus dedos mirando a todos con un ave de rapiña listo para despellejar a cualquiera que dijera una estupidez.

Harry se aclaro la garganta. –como les estaba mencionando, Luna, Theo y yo iremos al frente, los profesores por favor estén a los alrededores del castillo si entren en una lucha por favor suelten chispas de luz azul al cielo para que todos estemos al tanto de la situación en esa parte del castillo, si la situación se agrava y requieren de ayuda utilicen chispas de color rojo, Hermione está en la puerta del castillo, podrá ayudarlos, aunque es preferible que ella no se mueva de su lugar, ira en ayuda de ustedes si disparan en dos oportunidades las chispas rojas. Si ella va en su ayuda por favor utilicen chipas de color verde para que Theo, Luna y yo estemos al tanto en donde se encuentra ella. El objetivo del enemigo es claro, somos nosotros cuatros en este momento como bien saben Hermione no ha completado el ritual que la hará una ermitaña completa, por ese motivo debe ser resguardada. Así que solo si es una emergencia llamarla. Los estudiantes estarán dispersos por el castillo, su propósito tambien es fundamentar para nuestro existo. –Harry los miro que tenia la atención de todos, por lo visto su plan no estaba del todo mal lo que le daba un poco mas de confianza antes de continuar. –serán los guardianes de las casas, todos los profesores estarán en los terrenos, si alguno de ellos logra pasarnos a todos ustedes deberán luchar contra él o ella y darle muerte si es posible. –susurro escuchando el gemido de las brujas. – se que lo que les estoy pidiendo es difícil y a contra la moral de todos ustedes, pero es por el bien mayor, para resguardar a sus amigos y compañeros de casa, con esto no quiero decir que al primer enemigo que ven a lanzar la maldición asesina, alguno de ustedes ni siquiera pueden hacer uso de ella, por ellos les digo que solo en caso de emergencia deberán darle muerte.

-Ese es el principal motivo por el cual queremos que se mantenga dentro del castillo. –continuo Luna. – lo hacemos por el bien de todos ustedes, no deben cargar con una muerte y empañar sus almas, Hermione levantara otra barrera alrededor del colegio solo alrededor de la estructura, los terrenos tiene una construida por los cuatros y sobre ella están la que han creado los profesores y sobre esa otro barrio creado por los fundadores y muchos magos que han transitado por Hogwarts, como comprenderán no son solo hechizos débiles puesto por algún aficionado, son poderos que por años han permitido que el colegio no sea violado por magos oscuros, eso nos deja claramente a la vista que no son magos comunes quien intentan violar la seguridad, son asistentes potentes, los mejores en sus áreas y todos ellos no se detendrán cuando los vean solo porque somos aun niños. Si les dan la oportunidad los mataran.

-En todo caso. –manifestó Hermione. – el punto aquí es su debilidad, no son competentes para mantener una duelo con ellos, incluso yo no estoy plenamente capacitada para la hazaña, aunque no podemos evitar la participación de los señores Diggory, los gemelos Weasley y la señorita Cho. Pero les sugiero que se mantengan a mi lado. –les pidió notando que asentían con la cabeza.

-Si esta todo claro es el momento de… - una explosión resonó como trueno sobre todo el terreno de Hogwarts.

Dumbledore consulto el reloj mientras Minerva miraba angustiada al viejo director.

-Me temo que ha llegado la hora, sugiero que tomemos en cuenta la sugerencias de los ermitaños, me parecen razonables… -otra explosión sacudió todo el castillo.

-Están por violar la primera barrera, será mejor que nos demos prisa.- hablo con urgencia Harry poniéndose en marcha.

A un paso fuera de los muros de del castillo Harry se detuvo, repentinamente he se habia descubierto siendo el líder, y eso realmente le ponía nervioso los miro a todos y sus ojos se detuvieron en los ojos de Ginny y luego se desviaron hacia Luna que asintió con la cabeza y por ultimo en ella, dio un paso en su dirección, ante los ojos llenos de duda de Theo por aquella repentina acción Harry quien se acerco al oído derecho de Hermione y sin tocarse un centímetro susurro:

-Si ellos te descubren, ven en mi dirección con prisa, si te es imposible alcanzarme lanza un hechizo de luces purpuras si es de día y doradas si ha oscurecido y aléjate del castillo.

-Aun no controlo a mi bestia.

-Encontraremos la forma luego de llegar a ella. Pero debes estar a salvo mi amada Hermione. – y con ese último susurro se alejo, notando a furiosa mirada de Draco en su espalda y la incertidumbre en los ojos de Theo.

Dumbledore se aclaro la garganta, miro a todos con esperanza en sus ojos, notando que todos estaban a la expectativas, que todos esperaban su directrices, confiaban en él y eso le gustaban, sentía más confianza de lograr sus objetivos si tenía alguien que siguiera sus órdenes.

-Todos ustedes son magníficos magos, cada uno con habilidades únicas y capacidades que pueden sorprender y maravillar al mundo, son los más inteligentes magos de sus edades que tenido el gusto de conocer, por eso yo confió en que ustedes serán victoriosos el día de hoy, debemos proteger a Hogwarts, si les atacan ataquen, protéjanse los unos a los otros, y no olviden que en la unión esta la fuerza, debemos avanzar con la cabeza en alto y recuerden que no están solos. Espero sinceramente que el día de hoy no haya pérdidas que lamentar, heridas de gravedad, cada grupo confíen en sus habilidades.

Theo miro a Hermione a los ojos.

-¿Que ha sido eso?- pregunto mirándole a los ojos, Hermione entendió rápidamente lo que estaba hablando Theo, no se atrevió a buscar la mirada de Harry.

-El está preocupado por mi bienestar, me ha dicho que huya si las cosas se ponen difícil. – susurro con pesar.

-Estoy de acuerdo con él. –suspiro sin no creerse del todo aquello, habia algo ahí, era un Slytherin y la confianza ciega no estaban en ellos, mas sin embargo una de sus características era siempre desconfiar. Y esa escena solo despertaba desconfianza en el.

Suspiro y tomo su mano poso un beso en ella y la apretó. La atrajo a sus brazos y las presiono tomando el perfume a lirios de su cabello.

-Ve con cuidado.- susurro Hermione separándose de él, inclinándose para dejar un beso casto sobre los labios del ermitaño, para calmar su celos, porque ella podía notar esa perturbación en su magia, tambien estaba otra más intensa que la de Theo y no hacía falta que se pusiera a investigar su origen, podía adivinar con toda la certeza de donde provenía.

-Ya es hora. –Luna miro el Cielo y vio como las aves se alejaban asustada. Un estruendo estremeció todo y ellos temblaron ante la expectativa, eran como cañones de guerra anunciando la nefasta realidad, los estaban cazando y sus verdugos derribaban todo a su paso para tomar sus cabezas. Todos se miraron, Pansy estaba completamente pálida, tomo la mano de Astoria, ambas se miraron, asintiendo presas del miedo.

Draco con pasos decididos se detuvo frente a su hermana la miro a los ojos.

Hermione suspiro y escucho un nuevo estruendo, escucho en la distancia las voces de Harry y Dumbledore notificando que la primera barrera habia caído.

-Te protegeré. – susurro Draco con determinación.

-Tú no tiene el poder ni habilidad para tal hazaña, no seas ingenuo y enfócate en sobrevivir, y Draco no te hagas el héroe. – suspiro desviando la mirada para pasar de él. Sin embargo sus intenciones se vieron frustradas cuando Draco tomo su mano, logrando la atención de algunas miradas para nada discretas.

-Lo hare…

-Eres idiota o que, acaso no sabes quiénes somos y lo que soy, yo no necesito tu protección y si lo que tienes es miedo de ir con tu grupo entonces ve dentro de tu habitación, nadie te obligará a luchar, además no tienes por qué temer, tu vida definitivamente no se perderá hoy porque los ermitaños te protegerán. -Determinó forcejando su agarre.

Draco la miro pasar de el, la capa ondear en sus espalda y como de la nada dos látigos que se movieron como serpientes aparecieron en sus manos, mientras sus varitas se encontraban recogiendo su cabello. Ella se veía gloriosa cuando se despedía de sus amigos.

-Ellas es una reina. -Escucho decir a Fred Weasley mientras suspiraba.

Y entonces un peso los agobió y el aire se volvió completamente pesado para tomarlo con sus pulmones, miro por el rabillo del ojo como la peli roja Weasley ayudaba a Marian a mantenerse de pie, sin duda la presión de esa magia la estaba asfixiando, miro el origen allí estaban los cuatro ermitaño anunciando su paso a la lucha, Luna desplegó una enormes alas desde sus espaldas y su capa cayo de su cuerpo y sus cabellos se movían en todas direcciones a causa de la ráfaga de viento que nacía desde su pies, sus alas se movieron y con un ágil movimiento salto a los cielos. Sus ojos se desviaron hacia Theo y el rugido de un león estremeció el sitio, miro hacia el bosque notando una bestia que le robo el aliento, allí estaba una quimera, no pudo contener un jardeo escucho varios chillidos por aquella sorpresa.

Y entonces algo paso junto a él velozmente y miro de nuevo aquel basilisco.

Escucho los gritos de los gemelos Weasley extasiados por aquellas criaturas, sus ojos se desviaron hacia Hermione y ella estaba quieta en su lugar, sin ninguna magnífica criatura detrás de ella, solo allí quieta como una gárgola, no entendía nada pero infundía mas temor que todas esas bestias.

Y entonces sintió su varita vibrar en su mano, un sentimiento agobiante se apodero de él, miro a su alrededor, todos los magos sostenían con fuerzas su varitas, comprendió con prontitud que no era el único que sentía aquella inquietud, aunque ya la habia sentido cuando vio la lucha de Luna con el dragón, la sensación no habia cambiado ahora era mas angustiante.

Hermione desato su cabello y con movimiento de las dos varitas creo movimientos destrincados, algo difusos, ella usaba las dos varitas en una danza que estremeció el castillo el largo se enfureció y sus aguas apacibles se volvieron turbias e inquietantes.

Harry asintió y todos corrieron a tomar sus posiciones, y la barrera se irguió y Hermione se sentó en posición de flor de loto y cerro sus ojos manteniendo la concentración de aquella barrera.

Otro estruendo y la segunda barrera habia caído.

Tom Riddle frunció el seño al ver el ave fénix de Dumbledore en su despacho esperándole, miro a su secretario y asistente esperando una respuesta de aquella inesperada sorpresa.

-Señor tiene un par de minutos allí… bueno no ha permitido que nadie tome la carta. –informa su asistente algo nervioso por no dar más detalles a su jefe.

Tom se acerco sin prisa y tomo la carta del pico y la abrió sin prisa alguna, preguntándose que quería el viejo chiflado esa vez, solo esperaba que no fuera alguna ridícula petición.

La sorpresa que sintió en el momento de leer esa cortas líneas no se reflejo en su rostro pero si en su postura que se puso rígida.

-Cancelen todas mis reuniones de la tarde. –ordeno sin dirigirse a nadie en especificó.

-¿Se marcha señor? – pregunto el secretario algo perplejo.

Tom lo miro con frialdad antes de dirigirse a la chimenea y gritar Hogwarts con prisa manteniendo aquella carta arrugada en sus puños.

Alguien habia osado atacar a Hogwarts y el definitivamente destruiría aquel ser que habia osado pasar las barreras de su nido de futuros asistentes que prometían mucho para su gobierno y ambiciones.

Harry se paro frente a los invasores cubiertos por pesadas capas purpuras, un aproximado de tres docenas, una pequeña legión, suspiro y se rasco la cabeza, sería una lucha pesada. Sabía que muchos pasarían su defensa. Miro al director Dumbledore unos metros detrás.

Debía confiar en el anciano mequetrefe.

-Me temo que no son bienvenidos a Hogwarts. –hablo Harry manteniendo una gentil sonrisa en sus labios que no llego a sus ojos completamente carentes de emoción, manteniéndose erguido sobre la cabeza de su basilisco.

-Hemos venidos pos sus cabezas… la tuya y la de ella. Y llevarnos a nuestros aliados.- hablo uno de los hombres alejándose dos pasos del grupo, logrando de esta manera que Harry lo fichara como su objetivo, el primero en destruir.

-Veo, pero que es hace pensar que vuestros aliados no son los nuestros, nos creen tan estúpidos. Oh y dejarme advertirles algo, pueden tomar la vida que le plazca en estas tierras pero les aseguro que si la hieren no quedara nada en este mundo en pie… -sonrió ampliamente.

Dumbledore miro el intercambio de palabras con aguda inquietud, puesto aquellas palabras aunque sonaban dulces no eran más que un veneno deslizándose fríamente por su columna, ese muchacho, Harry Potter tenia algo peligroso y comenzaba a detectarlo, era similar a Tom Riddle, determinó con prontitud logrando ponerle en alertad permanente. Dumbledore se estremeció al ver como el joven ermitaño cerraba sus ojos y levantaba su mano apuntando su barita aquel grupo y sin pronunciar palabra alguna maldición asesina se precipito hacia delante golpeando a un mago arrebatándole la vida, y supo que cando el mago abrió sus ojos ya no eran humanos, los ojos de un basilisco ahora eran portados por Harry Potter.

El caos se abrió paso y derramito de sangre fue inevitable maldiciones volaban en todas direcciones los invasores se organizaron en grupos y todos tomaron direcciones y posiciones estratégicas.

Luna miraba todo desde las alturas con lagrimas en sus ojos todo aquellas muertes le causaban una profunda tristeza. Con un ágil moviente planeo hasta quedar frente a su dragón, y con todo el pesar de su corazón movió sus alas en una sincronía fatal junto a su dragón y miles de flechas descendieron del cielo en dirección aquellos magos, las lágrimas cubrieron sus mejillas.

Por otro lado Theo miraba con aburrimiento el bosque estaba recostado descuidadamente a su quimera que miraba alerta en todas direcciones, una explosión e chispas azules, lo que significaba que una batalla con algunos profesores habia iniciado, lo que a su vez tambien significaba que habían pasado a Harry, sonidos de pisadas atrajeron su atención, frente a el aprecio un grupo de aproximadamente ocho magos, sonrió, sería una tarde ajetreada. Definitivamente ríos de sangre recorrerían los terrenos de Hogwarts, se pregunto si ellos realmente eran los buenos o los villanos…

Hermione tenía los ojos cerrados, sentía todas las energías, no podía perder esa concentración, no podía flaquear por segundo porque eso fracturaría su barrera, ella debía contenerse y quedarse allí mientras la batalla se desarrollaba frene a sus ojos, miro chispas rojas, apretó sus labios, ella sabía que las cosas comenzaban a complicarse, miro sobre su hombros a miro allí detrás de ella a Ron, Ginny, Pansy, Astoria, Marian, Blaise, Neville y Draco, todos mirando al frente ansiosos.

Y entonces lo sintió, un choque que se generaba desde el interior, un grito nació de su garganta sin poder contenerlo, era como si le estuvieran rasgando las entrañas, sentía como si sus órganos eran retorcidos, alguien, habia violado la seguridad desde dentro del castillo, alguien habia ingresado un ser poderoso, potente, habia oscuridad e ira en su aura.

Escucho la voz de Draco llamándola al igual que la Marian, giro su rostro algo pálido, estaba sudando, su respiración era irregular, miro detrás de ella y con el cuerpo tembloroso se puso de pie y miro el umbral del castillo esperando aquel ser que se movía en su dirección, algo en esa aura la ponía alerta, una gota de sangre salió de su nariz y limpio con su palma, restándole importancia a como manchaba su rostro.

Draco apresuro su paso hacia su hermana, pero otra barrera invisible se irguió y Hermione le miro con molestia.

-¿Qué crees que estás haciendo? – le pregunto con los dientes apretados recuperando el aliento.

-¿Que está ocurriendo? – pregunto él sin dejarse amedrantar por su hermana.

-Una gran bola choco contra su barrera era una roca en llamas que le robo el aliento se tambaleo, su rostro se giro con sorpresa, y repentinamente otras chipas de color azul se alzaron hacia el cielo y otras rojas, la situación se estaba escapando de las manos, reforzó la barrera, y luego sintió una fuerte mirada sobre ella, venía desde el castillo.

Tom Riddle se dio paso entre las sombras, miro a los estudiantes y frente a él aquella hermosa criatura sangrando se veía desencajada, habia algo fuerte, una magia sin presente rodeando el castillo, escuchó un estruendo se podían ver luces palpitantes en todas direcciones, y algunos rastros de chispas de colores, podía oler magia negra y la sangre. Oh era un escenario definitivamente que no esperaba ver.

Hermione sonrió y con rápidos pasos camino en dirección del ministro de magia y de un salto rodeo con sus brazos el cuello de aquel mago que cerró sus brazos alrededor de ella provocando un jardeo colectivo por el atrevimiento de la bruja.

-Viniste. – susurro Hermione conmocionada y algo aterrada por aquel repentino impulso de ella, era una sensación inexplicable, era como saber que él no la rechazaría, que la protegería,. Tom la apretó.

-Nunca permitirá que te dañaran hermosa Hermione. –susurro con voz ronca liberando su agarre para dejarle una vez en la seguridad de la tierra.

-Fuiste tú quien se abrió paso entre mi barrera, eres impresionante. – susurro Hermione logrando que Riddle se detuviera su escaneo en el lugar para enfocarse en su rostro, el habia tenido que realizar tres intentos para ingresar en el colegio y su Evangeline que mantenía en su mansión habia intervenido ayudándole a traspasar la barrera. Sus ojos destellaron con una sospecha que se arraigaba con mayor fuerza en su mente. Esa bruja sin duda alguna era impresionante, pero tal magia solo significaba algo ella era una ermitaña, o la aprendiz de una, eso quería decir que si salía de la barrera podía descubrir quienes eran los otros tres, el rugido de un dragón lo despertó de su análisis, alzo su mirada y lo vio volando los cielos evadiendo hechizos que se alzaban como lanzas en su dirección y junto a dragón habia alguien que se alejo con una velocidad algo absurda para ser un ser humano quien la ejecutaba.

Una explosión retumbo sobre la barrera y una llamarada de fuego maldito la rodeo en infernal remolino. El fuego cegó por un momento a todos dentro de la barrera. En la distancia Harry miro todo con ojos fríos, Dumbledore le miro tensarse y girarse completamente. Ese muchacho. Pensó Dumbledore buscando una palabra para describirlo, sintió como su magia se incremento y alzar su mano en dirección del fuego, sabía que se trataba del castillo el estaba dudoso de ir hacia aquel lugar. Harry susurro palabras y el fuego comenzó a desprenderse de la barrera, mientras el poco a poco apretó sus puños y el fuego comenzó a suprimirse en una bola de considerable taño hasta volverse solo un punto de luz desde esa distancia.

Harry se giro en dirección de los magos que estaban frente al, jardeando por el esfuerzo pero aun en pie, luchando contra él, sin mirarle al rostro. Mas sin embargo la declaración de uno de los magos, aquel que se habia enfrentado desde un principio resonó hasta en los tímpanos de Dumbledore, y eso que el anciano comenzaba a perder la audición.

-Así que es allí donde se encuentra la maldita bruja… crees que podías ocultar por mucho tiempo su ubicación, ella es tu talón de Aquiles, tu debilidad… la destruiremos y con ella a ti.

Harry termino de apuñar su mano que se mantenía en dirección de aquel fuego logrando que la misma sangrara por la fuerza. El punto de luz se desvaneció y el rompió en una risa histérica que incluso izo dudar a Dumbledore de la cordura del mago.

-¿Crees que podrás destruirla tan fácilmente…? -respondió transfigurando en su rostro en un verdadero demonio despiadado.

Dumbledore dio un paso atrás, estaba cansado, algo aturdido y descubriendo que el verdadero objetivo de aquel ataque al gran escala era realmente Hermione Malfoy el eslabón mas débil de los ermitaños, lo que no alcanza a entender porque todo aquel ataque emocional hacia Potter, ¿por qué él y no Nott? quien era su pareja oficial. Algo no estaba cuadrando allí, tambien estaba ese breve encuentro entre el mago y la bruja antes de inicio de la batalla, el habia susurrado en oído de ella en una lengua completamente desconocida para él y podía decirlo con certeza ya que era quien más cerca de la pareja se encontraba para el momento que ocurrió aquella escena.

Un ataque para nada inofensivo se precipitó hacia él, lo cual lo despertó de su análisis y le obligo enfocarse en la batalla y dejar aquellas perturbantes revelaciones para después.

Riddle miro como el fuego se alejo de la barrera y se comprimió hasta volverse nada en el aire, ese sin duda era una muestra de poder y control que solo el podía apreciar en el mismo y su esposa. Nadie más podía ejecutar aquel hechizo tan perfectamente sin que ese fuego sin control aparente se volviera en su contra.

Miro como Hermione se desataba la capa y dejaba ver su traje de lucha azul, reconoció que ese color solo significaba que ella pertenecía al elemento agua.

Tenía los ojos enfocados en el frente la miro alzar una de sus varitas notando por primera vez que estaba utilizando dos, una segunda varita que logro que la suya se estremeciera entre sus dedos ocasionando que la sujetara con mayor firmeza, otro hecho relevante. Entonces lo que ocho lo petrifico, lo sorprendió de tal manera que se sintió extarciado.

-Avada cadavra. – la maldición asesina fue pronunciada con tal sutileza que le pareció ser una plegaria, tuvo el impulso de besar esos labios rojos que la habían pronunciado dulcemente. Para su disgusto no dio en el blanco, pero estaba seguro que tendría otra oportunidad de verle ejecutarla y dar en el blanco. Miro frente a él el objetivo de aquella maldición, cinco magos frente a la barrera eran los que habían invocado el fuego maldito.

-Señor Ministro, por favor ve ayudar de la profesora Macgonadall, se encuentra en ala este del castillo, ha lanzado un hechizo de chispas rojas tres veces, la situación allí debe ser terrible, no te preocupes por mi yo estaré bien. –le sonrió, ellos no me harán caer tan fácilmente. Además Harry aun desde la distancia me protege susurro. – Tom sonrió al descubrí el mago que habia logrado manipular el fuego. Oh ese momento estaba descubriendo misterios que no dudaría en utilizar cada fragmento de esa información a su conveniencia.

Luna sintió un punzante dolor en una de sus alas y sin poder evitarlo se precipito hacia el suelo con gran rapidez, estaba a unos centímetros de estrellarse cuando su dragón la atrapo entre sus garras y volvió a tomar altura velozmente soltándola en aire para luego ponerse debajo de ella.

Luna apretó los dientes por la herida, era purpura y sus venas se tornaban azules un frio la embargo logrando que sus dientes castañearan y vapor fuera expulsado de su cuerpo a través de su aliento. Gimió sintiendo como su cuerpo se entumecía, rugió adolorida y su dragón se precipito hacia la barrera del castillo, Hermione miro al dragón que iba hacia ella, miro a Riddle

-Hare una apertura, por favor aprovecha y salga. Tom siguió la mirada de Hermione, y sin más palabra sabia por donde iba a salir.

-Cuando la abra ellos trataran de entrar por favor no deje que eso pase. – suplico conteniendo el aire mirando a Luna que fue arrojada en su dirección Hermione alzo ambas mano y sus dos varitas entraron una vez en un movimiento sincronizado abriendo y cerrando la barrera en cuestiones de segundo quedando el ministro fuera d ella y Luna dentro jardeando siendo sostenía por Neville que habia corrido en su encuentro ayudado por Blaise, los tres estaban sobre la tierra jardeando con algunos raspones en los codos. Luna tomo aire con dificulta, Hermione mantuvo la distancia mirando los síntomas, frunció el seño al notar que hechizo estaba diseñado para dejarla fuera de combate por un tiempo, no era perjudicial lo que quería decir que ellos, su ojos vieron dirección a Harry y Dumbledore, cada vez estaban llegando más magos a las puertas del castillo, ellos habían descubierto su paradero, no era un secreto pero sinceramente esperaba que hubieran menos enemigos para el momento que descubrieran donde estaba, aun quedaba más de dos docenas, eso quiere decir que eran sumamente fuertes. Lo único que inclinaría un poco la balanza a su favor era que el ministro estaba en los terrenos del castillo y el era sin duda alguna un mago de gran alcance, se atrevería a decir que incluso era más poderoso que el mismo Dumbledore.

Luna gimió sentada miro a Pansy y la llamo con prisa.

-Ve al lugar a que te lleve hoy y ve a la puerta de Hufflepuff es la de color amarillo y entra, existe un lavatorio tráeme una copa de oro con un poco del elixir color oro que se encuentra aislado en parte más baja del estante de pociones. Y Pansy ve sola. – ordeno Luna ante la asentimiento de la Morena que se puso en marcha sin protestar con que sorprendió a todos por igual.

-¿Luna crees poder regresar a la batalla? – pregunto Hermione tratando de tranquilizar su respiración, habia sido un golpe duro para su fuerzas abrir y cerrar el portal para que saliera el ministro y entrara Luna. Un nuevo impacto masivo la izo tambalearse, todo dio vueltas en su cabeza. Ahogo un jardeo, eso habia sido intenso. Un golpe monumental, se pregunto si con ataques como ese habían derribado las barreras de Hogwarts, y supo que debían de ser más potentes dado a la cantidad de magos que habían de haber sido parara ese momento.

Theo suspiro miro el cielo, dejo deslizar su lengua sobre la sangre que salía de su labio, habia visto el fuego abrazador rodear la barrera de Hermione, por un momento temió por ella, pero tambien casi al mismo momento sintió la magia de Harry manifestarse con gran intensidad y tomar el control de aquel fuego demoniaco, se sintió aliviado cuando el fuego desapareció pero tambien se sintió inquieto, aun la escena de ellos dos juntos le molestaba.

Apretó sus puños y miro tres cadáveres bajo sus pies mutilados, se le habia pasado la mano sin duda alguna, miro a una mujer alejarse cojeando, la miro con curiosidad, algo habia andado mal con aquel grupo de magos, ellos le habían atacado pero no a matarlo, de hecho sus hechizos habia sido solo para neutralizarlo. La mujer siguió corriendo en dirección al castillo como los otros, algo extraño estaba ocurriendo. Miro por última vez aquella escena que habia creo, cerro sus ojos y espero que aquello no lo ocasionara pesadillas esa noche. Gimió frustrado algo dentro de él se removía incomodo, era algo que gritaba que todo aquello estaba mal, que lo que habia hecho era terrible, miro a su bestia que lamia sus garras sin mirarlo, como si se sintiera avergonzada. Gimió, definitivamente estaba perdiendo la cordura.

-Esos magos tienen un objetivo… - ronroneo la cabeza de león de la quimera.

-Y ese objetivo mi amo. – continuó la cabra con ojos rojos.

-No es usted. – termino la cabeza de serpiente mirando en dirección del castillo. – hay dentro de esos muro existe una terrible oscuridad. – concluyo.

Theo suspiro y comenzó a caminar con pasos lentos en dirección al castillo, estaba seguro que la última batalla se realizaría allí. Iban por Hermione.

Severus estaba completamente mal herido, sostenía el peso de la profesora Siniestra que tenía un golpe fuerte en su cabeza, ellos solo habían logrado dejar fuera de combarte a uno de esos magos y los otros e habían alejado de ellos en dirección al castillo, tras escuchar un silbido parecido al canto de las aves. Luna tomo con dedos tiesos la copa y trago la poción en ella con rapidez, gimió al sentir sus labios paralizados, eso era frustrante.

Ron estaba completamente sentado sobre la espalda de Draco, nadie se explicaba cómo habían llegado a esa situación, Astoria trataba de tranquilizar a su prometido. Lo único que recordaba era haber visto Draco correr repentinamente y como Hermione habia dado una orden contundente a Ronald Weasley que habia obedecido al instante, mantener a Draco Malfoy a una distancia prudencial de ella. Nadie entendía porque el motivo de ello. Hermione se mantenía de rodilla, jardeando, escupió sangre y miro sobe su hombro a un enrojecido Draco gritando tratando de que el Gryffindor se alejara de él, maldiciéndole, prometiéndole venganza por retenerlo, Hermione negó con la cabeza si no estuviera tan cansada le hubiera maldecido para mantenerlo quieto, es que el aun no alcanzaba a entender de que iba la maldición que pesaba sobre ellos, si él la tocaba podían desencadenar una serie de tragedia, estaba segura que esa barrera que habia erguido alrededor de ellos con un solo rose de él caería y ella tomaría hasta la última gota de magia y energía vital de él condenándole instantáneamente a la muerte, por ello tenia que mantener la distancia, pero no tanto lo que era la ironía del caso, tenia que mantenerlo a su vista, era la única manera de mantener la concentración, porque mientras que el estuviera allí ella no perdería las ganas de luchar, porque ella tenía que protegerlo, esa era su determinación, un nuevo ataque más poderoso se apresuro sobre la barrera y ella jardeo sosteniéndose el pecho.

Los ojos de Draco se abrieron desmesuradamente, el quería ir hasta donde estaba ella, estaba a solo unos metros de distancia y aun así no podía llegar a protegerla, maldijo una y otra vez, no podía zafarse del idiota Gryffindor el cual haría sufrir lentamente por lo que le estaba haciendo. Llamo una y otra vez el nombre de Hermione tratando que ella se detuviera que bajara la maldita barrera, a el no le interesaba la vida de los estudiantes, por el podían reducir el castillo y todos sus habitantes a cenizas contar de asegurar la vida de su amada hermana.

-Han llegado todos. – susurro Luna. – ¿Que está Pasando?, ¿por qué todos vienen hacia el castillo? ¿Qué ocurre? – se pregunto poniéndose de pie con ayuda de Pansy y Ginny.

La quimera de Theo cayó como un trueno frente a la barrera, y la bestia rugió enfurecía.

Hermione les miro y suspiro agradecida, sus energías habían llegado al límite, algunos de los fuertes golpeas que habían impactado su barrera se estaban reflejando en su cuerpo.

No tardo en notar que todos estaban corriendo hacia ella, esperan que apertura la barrera para ingresa, miro a los hermanos Weasley uno de ellos estaba inconsciente en los brazos de su hermano y Cedric estaba sosteniendo a una mal herida Cho. Sus ojos viajaron por todos, ellos realmente estaban en una malas condiciones, no tardaron en aparecer en su visión la sud directora cojeando su rígido peinado estaba completamente desecho y la mayor parte de su vestido rasgado como si fuera cortado con guadañas, Hagrid tenía más de la mista de barba y cabellos negro quemado, al igual que la mitad de su cuerpo traía alguien en sus brazos, no lograba distinguir de quien se trataba. Dumbledore se acercaba trotando cosa que la dejo sorprendida, vaya que el anciano era veloz, sonrió ante eso, y frente a ella de bajo de tierra broto la serpiente de Harry quien salió de la boca de la misma, estaba cubierto de sangre completamente sus ojos se desviaron en su dirección comprobando su estado. Puso su mano sobre la barrera y ella sintió como si estaba comprobando su estado con una suave caricia. Ella suspiro y sus ojos se desviaron hacia Theo que estaba merándoles a los dos sospechosamente, tendría que hablar con el luego. No le convenía que sintiera celos en ese momento cuando tenían sus enemigos respirando en sus cuellos apuntando su yugular. Le sonrió y movió sus labios preguntándole como se encontraba.

Theo le sonrió y sus ojos se desviaron hacia el frente esperando que todos se reunieran para que Hermione abriera la barrera, necesitaban un nuevo plan. Todos se habían reagrupado, sabía que las condición de los dos bandos era precaria, podía ver que ellos estaban ciertamente tomando un descanso sabia que la siguiente ronda daría fin a todo aquello.

Sintió el dragón de Luna escupir fuego creando una barrera de llamas azules frente a ellos dividiendo ambos bandos mientras que Hermione abría un portar para que todos ellos ingresaran incluyendo sus bestias.

Hermione tosió con fuerza una bola se sangre, la enfermera estaba en un estado precario, aun así la anciana mujer se puso de pie y comenzó a verificar el estado de todos, el menos herido era Harry y Theo de cierta forma se esperaba aquello, pero se sorprendió en ver que Theo solo tenía unos rasguños y su traje un poco sucio, frunció el seño y sus ojos se desviaron hacia Harry que ingreso de ultimo junto con el dragón de Luna que voló hasta lo más alto del castillo y se poso vigilante. Sabía que Luna estaría viendo a través de los ojos de su bestia.

Theo toco con gentileza el rostro de Hermione, quien se mantenía aun de rodillas manteniendo la concentración para cerrar la barrera y fortalecerla a mismo momento,

-¿Te encuentras bien Hermione? – pregunto apartando el cabello pegado a su rostro sudoroso. Hermione mantenía sus ojos fijos en la tierra bajo sus uñas antes de asentir.

-Duele un poco, mis energías son drenadas. Pensé que nunca regresarían, ¿es que acaso no pueden hacer nada bien? – pregunto con una sonrisa burlona elevando su rostro dejando ver sus labios morados temblorosos.

-Son fuertes. – Susurro, -su magia es impresionante y sus hechizos no parecen tener fin, aunque habia algo extraño con el grupo que me toco, solo querían neutralizarme sin matarme, en ningún momento quisieron matarme. –ratifico mirando mas allá de la barrera donde se encontraban sus enemigos reorganizándose.

-Eso dilo por ti mismo, más de cien oportunidades tuve que esquivar la maldición asesina. – se quejo Harry mirando a Hermione penetrantemente antes de desviar la mirada hacia Luna que se acercaba estirando sus huesos.

-Pues a mí no me lanzaron la maldición asesina pero si una que me neutralizo en aire si hubiera tocado tierra desde la altura que me encontraba, sería una estampilla irreconocible en el pasto. Lo que sería una lástima dado que soy muy hermosa.

-Así que aquí tengo a los cuatro ermitaños.

Harry y Theo se tensaron al ver al ministro Riddle acercarse a ellos junto con Dumbledore. Ellos pudieron ver la codicia en los ojos del mago aunque trataba de ocultarla detrás de una sonrisa cálida.

-El viento sopla en nuestra contra…- susurro Dumbledore mirando el clima y como las nubes comenzaba a formase.

.-Oh no Dumbledore que mejor que algo natural producido por la naturaleza, la lluvia limpia y purifica… el tiempo trae consigo un buen mensajero.- susurro el ministro. –Tomare el control de esta situación. -Dijo repentinamente con voz fuerte. -Los heridos e inútiles que se refugien dentro y cuiden de los heridos. Aquí solo quedaran lo que se encuentren en buen estado para luchar, el resto será estorbo. – hablo estruendosamente.

Harry gimió frustrado.

Ron dejo ir a Draco que se puso de pie y se sacudió el polvo antes de acercarse al grupo enojado. Se sentía excluido. Como si él no fuera de importancia, solo lo tenían de exportador el quería hacer algo, probarles a todo que no era un niñato mas, un mago incompetente que necesita ser protegido, el quería demostrarle a ella que podía protegerla.

Pero cuando estuvo a unos pasos de ella se estremeció, sintió que aire a su alrededor le era robado. Luna fue quien lo empujo con algo de fuera que lo hizo trastabillar hacia atrás. Donde logro tomar aire en sus pulmones, tosió con dificulta recuperando el aliento.

-¿Qué demonios? –

-No puedes acercarte en este momento Draco, Hermione estar utilizando una cantidad de magia para mantener la barrera, y dado a su vinculo de gemelos puede tomar tu magia debido a que es compatible con la de ella, provienen de un mismo núcleo de cierta forma, por ese motivo es conveniente por tu bien y el de ella que mantengas la distancia. – hablo Luna logrando que Draco la mirara perplejo sin entender de qué iba todo aquello. Realmente toda esa situación lo estaba frustrando al límite de querer arrancarse todos los cabellos de cabeza y gritar hasta perder la voz para liberar esa ira que comenzaba a embriagarlo y robarle la capacidad de razonar.

Hermione miro a Draco con ojos desmenuzablemente abiertos por lo que habia tratado de hacer, por un segundo sintió despojarlo de su magia.

-Eres realmente un idiota. – hablo con fuerza, con un tono de voz más elevado del que esperaba, aptando la atención de todos. – no entiendes que no es necesario que te involucres aun no logras entender que necesito que te mantengas alejado.

-Cállate. –susurro Draco apretando los puños y los dientes. –soy libre de hacer lo que me venga en gana, tú no tienes ningún derecho de prohibirme nada, hare lo que quiera cuando quiera y tu maldita opinión me tiene sin cuidado. Me quedare aquí a tu lado y no podrás impedirlo.- determino mirándola enojado.

-Idiota. –repitió una vez. – no estoy de humor para tolerarte, por si no lo has notado esta no es una situación fácil para nosotros, allí afuera hay muertos y yo solo protegerte si estas dentro del castillo, si no te acercas demasiado. Es por tu seguridad que estoy soportando todo esto y es así como me lo agradeces ¿yendo en contra de mis deseos?

-Yo no te estoy pidiendo que me protejas, ¿crees que me importa lo que le suceda a todos, lo que le ocurra a este castillo?

-¿Draco que estás diciendo?- pregunto alarmada, ellos eran asesinos pero mataban por un bien mayor, no dejarían que los inocentes murieran si podían evitarlo.

-La verdad, a mí solo me importa tu bienestar… no entiende es que siempre tengo que gritarlo para que puedas entender Hermione. – pidió logrando dejar a todos perplejos, asombrados por lo que estaban escuchado aquella discusión no sonaba para ellos normal, algo estaba mal con ella.

Hermione suspiro.

-Por favor por esta vez te suplico que me escuches dragón, deseos conservar tu corazón a salvo, por ello necesito que te mantengas con vida. eres mi pilar, por eso te pidió de forma humilde que me escuches, yo estaré bien siempre y cuando tu lo estés, no eres un cobarde por mantenerte dentro de castillo, no eres un inútil por no blandir tu varita en contra de mis enemigos, no necesito que me protejas de esa manera porque lo estás haciendo al mantenerte a salvo, mientras estés dentro del castillo yo permaneceré con vida, pero si sales de él y te acercas a mi morirás inevitablemente y yo iré detrás de ti, alteraremos el orden de las cosas y el equilibrio. Todo será un caos y nuestros padres estarán en el ojo de ese caos, hazlo por nuestra familia. Por favor da un paso atrás y entra al castillo. – los ojos de Hermione tenían lagrimas que no derramo, pero la fuerza de su suplica enterneció el alma de los presentes.

Marian se llevo las manos a su pecho, respirando con dificulta, no sabía porque pero sentía mucho dolor en su pecho, era como si estuviera presenciando un fuerte amor que iba mas allá de lo fraternal.

Por otro lado Theo mantenía los puños apretados, miro aquello con mala cara, odio a su amigo, lo detesto por causar aquel malestar en su Hermione y porque el sabia que ella no podía amarlo en ese momento como amaba a su hermano.

Draco no respondió nada su mirada se mantuvo en los ojos de Hermione, se giró y entro en castillo sin decirle nada, solo se fue Hermione suspiro sintiéndose desdichada, ella o habia vuelto a lastimar. Y se odiaba por eso. Movió su varita y de ella salieron mariposas y algunos pétalos de flores que solo se presentaron ante Draco cuando estaba solo donde una palabra se dibujo en letras doradas. Lo siento. Fue lo que leyó Draco antes de golpear la pared. El realmente era patético y débil.

Detrás del escucho pasos, sabía que todos los que no iban a luchar regresaban a resguardarse dentro del castillo fuera de la visión del enemigo. Theo le ofreció la mano a Hermione y ella la tomo, suspiro antes de ponerse de pie. Estaba agotada.

El ministro frunció el seño, solo estaba de pie Dumbledore, Severus, los cuatros ermitaños y el, los otros estaban hechos polvo. Suspiro no eran mucho para detener aquellos magos, el habia tenido que hacer uso de una magia que pondría en duda su postura como ministro.

-¿Vienen por mí no es cierto?= - pregunto Hermione sin dirigirse a nadie en especifico.

Luna se giro a ver a su amiga con sorpresa ante aquella declaración notando como Theo se quedaba petrificado y Harry asentía.

-Eres la más débil, ellos desean destruirte antes de que completes tu estado de ermitaña. – aclaro Harry ocultando la verdadera razón. Hermione le miro y supo que esa no era toda la verdad.

Hermione cerró sus ojos. – No lo permitiré. –declaro con firmeza. – No moriré y mucho menos seré capturada. Porque les destruiré a todos. - afirmo con determinación logrando que Theo se relajara un poco.

-Entonces golpéalos con tu mejor magia, destruirlos sin restringir tu conocimiento. – susurro el ministro. – yo hare uso de esa magia tenebrosa para proteger el futuro de nuestro mundo, dentro de estas paredes se encuentra el mismo y no permitiré que sea dañado mientras yo esté aquí. – aseguro sin apartar su mirada de los atacantes.

-Entonces está decidido, no juzgaremos los métodos de nadie siempre y cuando sea por el bien mayor. – finiquito Dumbledore sabiendo que debían recurrí a ese método dado a la fuerza de su enemigo.

Hermione cerró sus ojos.

-Liberaré la magia que yace en mi interior. No aseguro reconocerlos por favor director Dumbledore manténgase cerca… si mi conciencia se pierde use esas palabras y apague mi cuerpo. -Hermione tomo su barita de color caoba pulida y la enredo en sus risos y tomo con firmeza en su mano derecha la barita blanca logrando que las otras baritas de los magos presentes vibraran.

El ministro Riddle dio un paso atrás, eso que él estaba viendo era imposible. Creía que era una leyenda, cuentos como la varita de sauco, pero allí estaba la primera varita que devoraba a sus hermanas. La varita que cuya potencia hacia estremecer a los magos y cuya oscuridad era cubierta por el blanco corroído de su desmesurada perversidad. Porque no solo devoraba a sus hermanas tambien devoraba la magia de su portador, aquel dueño de la barita que engullía. Ahora comprendía porque su varita se habia mostrado inquieta cuando tuvo al ancase de su mirada aquel objeto mágico.

-Ahí vienen. -Susurro Severus limpiando el sudor de su frente.

-Abre la barrera Hermione. – pidió Theo pasando junto a ella para montar sobre el lomo de su bestia. ´-Te protegeré. -Declaro abriéndose paso en aquella mística protección seguida de Luna y Severus, el ministro miro a Hermione que mantenía la cabeza reclinada hacia la derecha con su mirada perdida en las lejanías.

Harry por otra parte miro a Hermione y ella le regreso la mirada –recuerda que tu y yo estamos destinados. Eres mía y yo soy tuyo. Huye si derriban la barrera. Iré a buscarte. –declaro en esa legua antigua. La primera la lengua utilizada por los humanos para comunicarse, un dialecto completamente desaparecido.

Hermione giro su cabeza hacia aquellas palabras, le miro con ojos nublados. Una sonrisa se abrió paso sobre sus rasgos pálidos.

-Elio. –susurro…

Harry asintió antes de ponerse en marcha dejando a la muchacha que se sentó sobre las hierbas y con un encanto pronunciado por Harry antes de salir de la barrera su alrededor floreció con cientos de flores. Un hechizo de encanto que no se mantendría por mucho tiempo, pero si el suficiente para mantenerla distraída, si Hermione sucumbía ante la ansiedad de tanta magias todos incluyéndole estarían en graves dificultades.

La batalla tomo un nuevo nivel, ambos bandos arremetieron con fuerza desmedida, cada hechizo era más potente que el anterior, nadie velaba por la seguridad de otro, solo estaban enfocados en derribar quien estaba frente a ellos, mirar alrededor era un sentencia a muerte. Tres expoliciones simultaneas estremecieron a la barrera, el dragón de Luna rujio y escupió fuego cerca de la misma alejando a los invasores, que no paraban de arremeter.

Luna miro a Hermione desde las alturas, parecía no inmutarse por lo que estaba sucediendo, parecía que no escuchaba y no veía nada fuera de la barrera, sus ojos se desviaron hacia Theo que peleaba muy cerca de la posición de Hermione, pero algo no le gustaba, algo estaba mal con su amiga, no sabía si se desvía aquella magia que habia liberado o al hecho que Harry estaba haciendo resonancia con esa magia. Suspiro y volvió a descender al campo de batalla, su magia estaba siendo exprimida por mantener sus alas.

Dumbledore fue lanzado a una distancia alarmante, pasó junto a Theo que le miro estupefacto, los ojos de Hermione se desviaron de las coloridas flores, cuando la varita de Dumbledore toco la barrera, la varía de sauce. Una sonrisa adorno su rostro y sus ojos destellaron con ambición. Se puso de pie, y la barrera a su alrededor se desvaneció como una niebla ligera ahuyentada por la luz solar. Se despojo de su capa. Y lo noto magia, muy potente dispersa por todo el lugar, piso las flores que tanto habia estado admirando. Levantó su varita y aquellas de los caídos dispersos por el castillo se dirigieron en su dirección quedando junto a ella rodeándola, les miro a todas y lamio sus labios.

-Ha llegado la hora… hace tanto tiempo que no me alimentado de magia… oh son hermosas no te parece… - susurro sin dirigirse a nadie especifico. –oh si todas son tuyas, tómalas… deléitate con ellas… hay muchas mas… cientos de ellas… - sonrió.

Dumbledore aprisiono con fuerza su varita y comenzó a susurrar un potente encantamiento para mantenerla junto a él, para no fuera robada… desde la última vez que la habia visto habia investigado exhaustivamente un hechizo para contrarrestar el conjuro de Hermione.

Tres lanzas volaron hacia Hermione con la intensión de eliminarla, aprovechando su distracción. La quimera de Theo bajo una directa orden de su amo las habían detenido con sus colmillos que chirriaron ante la velocidad y potencia de las mismas.

Harry subió sobre la cabeza de su basilisco y susurro en el parsel rápidamente, el ministro frunció el seño al escuchar aquel idioma fluir de los labios de Potter, su rostro se volvió de piedra al comprender lo que le estaba diciendo, sus ojos se desviaron hacia la bruja que habia estado incompresiblemente hipnotizada minutos atrás, y ahora se ponía de pie atrayendo varitas en su dirección. Y ahora que lo veía bien esas varitas ya no estaban, la suya se estremecía intranquila en su mano.

Los magos pasaron de él aprovechando su distracción en dirección a la bruja.

Luna conjuró una barrera para contener a Hermione, quizás ella no tenía la concentración y control de Hermione irguiendo barreras, pero tenía potencia, y quizás eso podría mantenerla a salvo de sus enemigos y mantenerlos a salvos a ellos de ella.

Dumbledore dio un paso atrás, movió su barita con agilidad no recuperado del todo del golpe que habia recibido al chocar con la barrera, después de todo el era un anciano, una daga silbo a uno de sus costado le miro impactar a Hermione en su hombre, no hubo mueca en su rostro por el dolor de la herida, miro la barrera erguirse.

Theo grito enfurecido arremetiendo contra sus enemigos que se habían reagrupado y los que se habían mantenido inactivos avanzar en su dirección.

La serpiente de Harry se enrosco alrededor de la barrera de Luna ocultando a Hermione de sus enemigos y él se paro frente a ellos.

-Es hora que retrocedan, esta lucha la han perdido, saben lo que ocurrirá si ella sale de esa barrera, yo no la detendré… - hablo con fuerza parándose firme, todos se detuvieron.

-Tu maldito… debemos eliminarlos por la seguridad de este mundo.

-Somos el equilibrio. – remetió Harry.

-Ustedes son el mal que debe ser purificado. Nosotros traeremos un nuevo orden, han engañado a nuestros aliados y los han vuelto en nuestra contra. – gruño el hombre que le habia respondió a Harry.

-Su ignorancia es precaria, por miles de años hemos mantenido este mundo, ¿por qué nos atacan ahora, por que se revelan en nuestra contra? No hemos ocasionado ningún daño.

-Porque lo harán, esta predicho.

-Ilusos… creen en palabras vagas y vacías, destruyen una alianza por la estúpida creencia de una profecía, son ustedes quien nos están enfureciendo. Ahora largo… dejarnos en paz y consideraremos su perdón. –recalco.

Dumbledore, Severus, Tom, Luna y Theo miraban al muchacho sin entender aquella lengua, pero sabía que estaban discutiendo por la potencia de sus voces, por la ira palpable y la indignación que en ellas se proyectaba.

-Vayan y cuiden sus heridos, esta lucha no tiene ningún sentido, solo el derramamiento de sangre, mira a tu alrededor, solo hay cadáveres de aquellos que llamaban camaradas, esos que llamaste compañeros o quizás amigos, todos muertos por creer en palabras vacías, cuando aún no hemos pronunciado un veredicto sobre este mundo, ella y yo hemos decidido mantener este mundo por mucho tiempo más.

-¿Por cuánto?, hasta que se aburran de él. – respondió con burla.

-Hasta que la humanidad sea tan corrupta que no se pueda sostener, hasta que el mal sea tan potente que no quede bondad en las almas mortales, quizás en ese momento lo destruyamos, pero para que ello ocurra tienen que pasar cientos de lunas. Pero si ustedes persisten en atacarnos despertaran nuestra ira, y no pararemos hasta devastarlo todo… ahora aprovechen esta oportunidad y tomen a sus muertos y marcharse en paz, no los perseguiremos…

Harry le dio la espalda al grupo, y camino hacia su serpiente que abrió sus anillos, miro a Hermione inconsciente, su basilisco la habia presionado tanto hasta el punto de noquearla. Suspiro y la tomo entre sus brazos. La miro pálida, con sus labios morados y la varita aun apretada con fuerza entre sus debes pálidos, estaba completamente fría.

Suspiro y acomodo bien su cuerpo entre sus brazos. Theo corrió en su dirección.

-¿Como esta? ¿Qué has hecho? – pregunto angustiado.

-Suprimí su magia y baje su temperatura, solo necesita unas mantas calientes y una buena dosis de nuestra magia.- sonrió con cansancio.

-Y a ellos que les has dicho, ¿desde cuándo conoces su idioma?- pregunto confundido, sin saber que les habia gritado su aliado hasta hacer retroceder a sus enemigos.

-Es la lengua antigua de su orden. Solo pocos de ellos podían entenderla. Por lo que veo tu maestro no te la enseño. Lo que me parece muy extraño. – frunció el seño mirando como su serpiente regresaba a las entrañas del castillo y el Dragón de Luna sobrevolaba los terrenos asegurándose que no quedara nadie atrás de aquellos invasores. Que habían tomado su advertencia.

El ministro seco su frente, gimió ante el dolor de sus músculos, hacia tanto tiempo que no tenía una batalla decente, de alguna manera ese día habia sido fructífero y habia notado barios detalles que le habrían un apetito que habia permanecido dormido por mucho tiempo y eso era excitante. Miro a los cuatros ermitaños, el habia notado una detalle entre Potter y Malfoy, aunque la señorita Malfoy era la pareja de Nott habia percibido a Potter entrelazar su magia con la de ella y ella recibirla sin queja. Eso no era común cuando tenia se tenía una pareja con un poder considerable.

-La próxima vez que tengamos alumnos problemáticos pediré una jubilación. –susurro Severus pasando junto al ministro que miro al viejo mago alejarse cojeando todo despeinado.

Dumbledore por otra parte se desplomo jardeando, la fatiga no le permitía dar un paso.

Hermione abrió sus ojos, sintió el viento fresco de la mañana acariciar su rostro, miro en dirección al ventanal que estaba abierto, podía escuchar las olas del lago golpear las rocas, podía escuchar una gota caer en fregadero de la enfermería. Y tambien sintió una suave respiración y un cálido apretón en su mano. Giro su cabeza para notar a Draco durmiendo junto a ella, estaba un poco pálido, y pudo notar ojeras ensombreciendo su rostro.

Sonrió y acaricio su cabeza. Deslizo sus dedos entre los sedosos cabellos de su amado hermano.

-No eres un cobarde, eres valiente por alejarte cuando más lo necesitaba, dejarme atrás requería de una fuerza de voluntad muy poderosa… oh Draco…

Draco apretó la mano de Hermione y esta a su vez detuvo sus dedos que se deslizaban dentro de sus cabellos rubios casi blanco donde el sol reflejaba su luz.

-No te detengas… necesito de esto, deseo calmar mi ira, necesito un bálsamo que brinde tranquilidad a mi corazón por unos minutos.

Hermione asintió y continúo con su tarea silenciosa.

-Tengo miedo de perderte…- susurro Draco estremeciendo a Hermione.

-Tu temor no tiene razón de ser querido hermano, porque soy yo quien se encuentra aterrada de no tenerte. – concluyo.

Continuara…

N/A: Holaaa!

Siiii… se que quieren matarme… o algo peor… lo siento, ha pasado tanto tiempo, pero lo importante es que estoy aquí de nuevo presentándoles un largo capítulo que espero y aspiro sea una recompensa por su larga espera… el tiempo para escribir y actualizar mis historia es muy escaso, casi no tengo y cuando puedo darme el lujo de sentarme frente a mi PC tengo miles de cosas que hacer de la universidad… es horrible no dedicarme como antes, me siento triste incluso deprimida porque siento que pierdo las esencias de cada uno de los personajes… por ello debo esforzarme cada vez más en escribir algo medianamente decente. Pero tratare de continuar aunque me tarde mucho y ustedes se molesten por la espera. Les quiero a todos por su apoyo y aprovecho la oportunidad para agradecerles a las siguientes personas:

Invitado

Luntico 0030

Denileprincess

SALESIA

Muchas gracias chicos por su comentario… besos.