¡Oh por Dios! ¿Último capítulo ya? T_T ni yo me lo puedo creer. Este fic es el más largo que he escrito en toda mi vida en FF y que ya se termine se siente un poco de nostalgia -.- Primeramente, debo de agradecer a todas esas personas que le dieron a favoritos, follow y que leyeron y comentaron el fic! sin ustedes, todo lo que he escrito no hubiera valido nada!

Y si preguntan, "¿Escribiras más sobre este fic?": lo dudo mucho :/ porque ya me estoy metiendo el principio de la historia de Bleach y como no muy puedo meter el Byahisa por ahi! tendria que narrar nuevamente Bleach practicamente y que, además, las ideas sobre esta historia se me estaban secando -.-

"¿Escribiras más sobre ByakuyaxHisana?" ¡Por supuesto! :D solo que por el momento no :( por los estudios y falta de tiempo e ideas no me puedo comprometer a hacer un nuevo fic sobre ellos. Siento que esta parejita necesita más amor de los fans! no solo es cannon sino que tambien es tan trágica :'O Si hago un fic, independientemente del pairing, debe de hacerse en calidad ;). Y cabe recalcar, que estoy con un nuevo fic (Escasez de nupcias ichiruki) por si lo quieren leer; sean bienvenidos ;).

Bueno, mejor ya los dejo con la lectura xDDD. Cualquier duda pueden enviarme un PM o un review :)

Disclaimer: Bleach no me pertenece.

¿Advertencia?: un capítulo MUY largo! (el más largo de todo el fic, creo)


Cambio Radical

Capítulo 33

El sonido chillante de la tetera sonó en un día lluvioso. Al percatarse, giró sus ojos violetas y con sumo delicadeza apartó el traste del fuego. En una bandeja la posicionó junto con dos tazas al lado. Cuando se dispuso a recogerla con ambas manos, un relámpago acortó sus pasos. Ella frunció levemente el ceño y torció sus labios. Esa noche se sentía extraña; era un presentimiento que tenía.

Luego de unos momentos de pensamiento, Hisana salió de la pequeña cocina. La lluvia caía rápidamente y se deslizaba del techo y caía en el suelo con suma gracia. Ya era de noche y llovía. Eso le preocupaba a Hisana. Su pequeña hermana no se quedaba en su escuadrón tanto tiempo. Debió ser algo muy importante para que se retrase para la hora del té.

Al observar la puerta shoji que ponía fin a su andar se hincó y dejó a un lado la bandeja. Bajó la mirada y sintió que sus mejillas se calentaban levemente. Era una costumbre, desde que Rukia entró y se graduó de la academia, que pasara un tiempo con Byakuya y con ella; los tres juntos, para así no dejar atrás la relación familiar por la falta de tiempo que tenían el, ahora, capitán del sexto escuadrón y su pequeña hermana.

Pero ahora, solo era ellos dos. Marido y mujer. Hacía tiempo que no compartían un tiempo asolas. Era increíble que, a pesar que iba a pasar un momento solo con él, se ponía nerviosa.

Entonces animadamente tocó la puerta.: —Byakuya-sama. —llamó en voz suave mientras deslizó la puerta shoji. —El té.

El aludido estaba de espaldas sentado en un pequeño escritorio que estaba lleno de papeles que llenar, firmar y revisar. Siendo capitán era su responsabilidad leer todos los informes de sus subordinados. Esa tarea, en algunas ocasiones, le sacaba de quicio al noble porque esas personas escribían con garabatos. ¡Simplemente no se entendía!

Cuando se percató de la presencia de su pequeña esposa, alzó sus cejas.: — ¿Hisana? —notó que Rukia no estaba alrededor. —Entra ya. Hace frío afuera.

—Sí. —bajó la mirada con una sonrisa y entró la bandeja junto con ella. Luego cerró la puerta shoji lentamente.

—No debes ser tan formal. Sabes que puedes entrar en cualquier parte de la mansión sin el permiso de nadie. En especial a la hora del té. —dijo Byakuya seriamente.

La pelinegra no quitaba su sonrisa de su rostro. Se estaba comportando muy sumisa.: —Sí, pero lo sentí necesario ya que hoy le serviré nada más que a mi esposo.

El noble observó como Hisana se posicionaba cerca de él para servir el té con delicadeza de no derramarlo.: —Rukia no ha regresado. —había sonado como un hecho en vez de una pregunta.

La chica negó con la cabeza.: —Me preocupa que no haya llegado aún. —lo observó. —Llueve allá afuera. Puede enfermarse.

El pelinegro recibió su taza de té e hizo una pequeña reverencia como agradecimiento.: —Eso es lo menos de agobiarse. Seguramente que ella está en perfecta condiciones.

Lo vio inquietada.: —Quizá lleves razón. —tomó la taza entre sus manos. —Desde la desaparición misteriosa de Isshin-san creo que me he vuelto un poco intranquila.

Byakuya bebió un poco de té. Muchos sucesos extraños han pasado durante estos años. La desaparición del Capitán Isshin conmovió a toda la Sociedad de Almas. Su reiatsu desapareció y su cuerpo no estaba en ningún lado. Recuerda él que Rukia y Hisana se angustiaron bastante pero aún guardaba esa corazonada de que algún día volverá.

—Eso pasó hace años…—contestó Byakuya. —No hemos tenido información sobre otro suceso parecido. —la observó detenidamente. —Verás que Rukia regresará dentro de un rato.

No obstante, esta noche parecía pesada. Había algo en el ambiente, y no era la simple lluvia.: —Es lejano, pero siento un leve reiatsu de Hollow cerca del Seireitei. —dijo Senbonzakura en los adentros de Byakuya. — ¿Ya lo ha sentido, Master? ¿No es mejor ir para averiguar?

Byakuya cerró sus ojos y le contestó a su espada.: —No. No es de nuestra incumbencia lo que esté ocurriendo allá afuera. —observó a su esposa que ésta bajaba la mirada. —Además, sólo la preocuparía más si voy sin ordenanza por parte del Capitán Comandante. Es mejor no decirle nada al respecto.

— ¡Bueno…!—sonrió forzosamente la chica. Byakuya salió de sus pensamientos. — ¡Es mejor no pensar cosas tan deprimentes! —dio un sorbo a su té. —Seguramente, Rukia está bien. Ella es una chica fuerte. Siempre lo ha sido.

Byakuya asintió levemente con su cabeza.: —Estoy de acuerdo. —sonrió levemente. Casi no se marcaba esa sonrisa de sus labios. —Desde bebé que lleva esa cualidad. —recordó. —Ha manejado bien todo lo que se enfrente. Incluso la noticia que es mi sucesora.

Hisana dio una pequeña risita.: —Además, ha podido manejar en controlar a los ancianos siempre. —lo observó divertidamente. —Eso lo aprendió de ti.

—No del todo. —Byakuya recordó:

Dentro de la sala de reuniones, estaba todos los ancianos al escuchar el veredicto final de Lord Kuchiki. Éste estaba sentado en la esquina superior de la mesa. Junto a su mano derecha, estaba sentada Lady Kuchiki y en su mano izquierda estaba sentada una pequeña Rukia. Ambas mujeres estaban con la mirada baja.

Kyuwa fue el primero en levantarse ante la decisión del nuevo líder del Clan.: ¡Inaudito! ¡Inaudito!gritó. ¿Cómo es posible que nos haga esto?

Byakuya cerró sus ojos.:Es mi decisión final.dijo.Lo hemos discutido con Lady Kuchiki y concluimos que Rukia será el siguiente líder del Clan después de mi muerte.

El noble escuchó levemente que la pequeña Rukia tragó saliva nerviosamente. Sus mejillas estaban levemente sonrojadas y sus ojos estaban completamente cerrados.

¡Un heredero!exclamó Zatoichi. ¡Eso lo que pedimos! ¡Un hijo proveniente de esa mujer del Rukon!señaló a Lady Kuchiki.

Hisana se tensó un poco. La noticia sobre su infertilidad pasó por su mente. Los ancianos no eran los únicos decepcionados al no haber ningún heredero. Esa verdad carcomía por dentro a la pelinegra. Sus manos que descansaban sobre su regazo se empuñaron y temblaron un poco. Sus acusaciones la abrumaban.

Byakuya observó a su esposa. Su estado de ánimo cambió radicalmente. A ella nunca le ha gustado este tipo de reuniones con los ancianos. Siempre la acusaban como si ella el causante de todo mal.: —No tolerare la falta de respeto hacia Lady Kuchiki.respondió Byakuya.Si la ofenden a ella también lo hacen conmigo. observó al anciano.Retírese.

Zatoichi se quedó paralizado.:P-pero…

Retírese.

Zatoichi era algo difícil de tratar. Ese anciano era terco que apenas podía obedecer a su Lord. Se quedó sentado sin mover ni un musculo.

Antes que Byakuya pudiera reprender nuevamente. Rukia se levantó de su lugar rápidamente. Byakuya la observó atónito. ¿Qué se suponía que estaba haciendo?

¡Y si ofende a Nee-sama también lo hace conmigo!dijo Rukia con apariencia de ocho años. — ¡Maldito vejete! ¡Obedece a Nii-sama de una buena vez!negó con la cabeza. ¡No tolero a estos ancianos! ¡Como ya han escuchado! ¡Yo seré su nueva líder y punto!

Todos los ancianos quedaron callados pero al mismo tiempo enojados.

¡Maldita mocosa del Rukon!gritó Kyuwa.

Rukia frunció su ceño.: ¡Maldito usted!sacó su lengua.

¡Suficiente!alzó la voz Byakuya. Era muy raro en él gritar.

Hisana alarmada con la situación que se originó, sacó a Rukia de la sala lo más rápido que pudo. La pequeña chica pataleaba y trataba de soltarse.

Byakuya estaba tenso. Tenía que hacer algo muy urgente con el comportamiento tan vivaz e imprudente de esa niña.

Hitori aclaró su garganta.: ¿Seguro que no quiere re considerar su decisión, Kuchiki-sama?

Byakuya lo observo fríamente.

El noble reaccionó y volvió de nuevo al presente cuando escuchó que su esposa servía nuevamente té.: —Oh bueno, tal vez no. —rió levemente. —Pero ha mejorado notablemente su comportamiento, debo decir.

El pelinegro cerró sus ojos.: —Hasta que entró a la Academia.

Hisana no pudo contener su risa.: —Abarai-kun no es un mal muchacho. —sonrió ampliamente. —Fue el primer amigo de Rukia. Es normal que hicieran travesuras en las clases.

—Hn. —respondió solamente Byakuya. Ese chiquillo rastrero no le parecía. Solo por las insistencias de su esposa que, lo que pasaba entre ellos y sus acciones, era tan solo amistad fue que lo "tolero" a ése.

En eso, Senbonzakura apareció sentado junto con Byakuya. Sus manos estaban sobre su barbilla.: —Joven criminal que paró en el décimo primer escuadrón, tatuado y con personalidad rebelde. —observó a su Lady. —Perfecta descripción para una manzana de la discordia. —lo pensó. —Por juzgar por su cabello y peinado, que lo hacen más revolucionario, tal vez diría "piña" de la discordia. —Byakuya asintió.

Hisana no pudo contener la risa. Era increíble que espada y amo despreciaran al pobre muchacho. Renji no era tan malo como lo describían. Era un joven atento, cortes, un poco tímido y amable cuando estaba en la Mansión y se notaba que apreciaba bastante a Rukia. De las pocas veces que estuvo dentro de la Mansión, siempre se mantenía cerca de ella. La razón: Hisana era la única de esa casa grande que no tenía indicios de querer matarlo. A tal acción, los celos de Byakuya más se intensificaban. No sólo influenciaba en el comportamiento de Rukia y nunca se despegaba de ella, sino que cuando estaba en la Mansión, en toda parte del tiempo, pasaba con su esposa.

Ese pensamiento hizo que Hisana riera más fuerte. Senbonzakura y Byakuya tan sólo la observaban. Byakuya pudo haber sonreído levemente por haberla divertido pero no lo hizo. Se percató de lo que ella se reía era de él y no de las descripciones que hacían de Renji.

— ¡Byakuya-sama! —exclamó felizmente. —Eres tan dulce…—bajó la mirada.

El aludido levantó una ceja. Senbonzakura desapareció rápidamente. Sabía que la situación se pondría algo melosa. Tan sólo apareció para traer cizaña al jovenzuelo del Rukon.

— ¿Qué? —exclamó incrédulo Byakuya.

—Sí. —dijo Hisana mientras jugó con sus dedos. —La forma en cómo muestras tu apreció hacia nosotras es muy…dulce. —se sonrojó. —Gracias.

El noble vaciló un poco. Hisana no era muy de decir piropos o algo por el estilo. Decirle a él "dulce" le sacó de orbita. Nunca nadie le había dicho algo así. Que ella lo dijese sonaba un poco extraño. Fue entonces que se acercó a ella. Hisana tímidamente levantó su mirada y sus mejillas se calentaron mucho más. Esa expresión que llevaba en su rostro hizo sonreír a Byakuya. Tantos años de casados y aun así Hisana se sonrojaba cerca de él.

Él no era muy bueno con las palabras para demostrar sus verdaderas intenciones. Ante la declaración de Hisana no sabía exactamente que decir pero sí que hacer. Estaban solos dentro de una habitación sin ni un alma que los molestara. ¿Qué podía pedir más?

Fue ahí que la besó suavemente. Un ligero beso de mariposa que depositó en sus labios. Cuando se separó levemente de ella quería ver su expresión. Sus bellos ojos violetas brillaban de ansiedad. Entonces Byakuya la besó de nuevo, solo que esta vez con más fuerza, con más emoción. Al saber a qué quería llegar su esposo, Hisana se dejó llevar y que él tomará el control de la situación. Ese deseo mutuo empezó a nacer en ambos. Cada beso se convertía cada vez más fogoso. No se dieron cuenta cuándo fue que ambos estaban en el suelo. Poco a poco las capas de ropa desaparecían entre ellos y podía sentir el roce de sus pieles.

La noche era muy joven para ellos.


Luego de varias horas de que dos cuerpos fueron uno, la noche aún seguía latente al igual que la lluvia. La pareja estaba recostada, en una pequeña manta, abrazados. Ambos estaban despiertos disfrutando el momento de paz. O eso era lo que parecía.

Byakuya estaba algo inquieto ya. Rukia no ha aparecido dentro de la Mansión. Su reiatsu no lo sentía en ningún lado. ¿Qué habrá pasado?

—Byakuya-sama. —dijo Hisana reposando sus manos sobre el pecho de su esposo. —Todo eso fue maravilloso. —se sonrojó como tomate.

El noble la observó por unos momentos para luego sonreírle. Le acarició el cabello mientras Hisana se atraía más a él.: —Rukia ya habrá llegado. —cerró sus ojos con una sonrisa Hisana.

Byakuya no dijo nada. ¿Qué podía decirle? No quería angustiarla tanto como él estaba en esos momentos.: —Seguramente. —cerró sus ojos. Fue entonces que la respiración de su esposa empezó a ser un poco más pausada y tranquila. Se estaba empezando a dormir. —Senbonzakura. —habló lo más callado posible.

La espada apareció repentinamente. El tono de voz de su amo era seria.: — ¿Sí Master?

Lo observó estoicamente.: —Busca a Rukia.

El espíritu asintió. De alguna manera, esa actividad de reiatsu de Hollow de hace momento lo relacionaba con Rukia. Ella estando en el escuadrón trece no la expondrían hacer tareas muy peligrosas. No obstante, tenía un mal presentimiento ante todo esto.

Entonces, Senbonzakura se dispersó con pétalos de cerezos y desapareció.


El rastro del reiatsu cada vez se hacía más fuerte si se acercaba más a las afueras del Seireitei y a los primeros Distritos del Rukongai. Aún en forma de shikai, Senbonzakura se dio cuenta que ya estaba cerca de un bosque. Todo esto andaba muy mal. Lo presentía desde inicios de la noche.

Fue entonces que reconoció un reiatsu muy familiar. Paró a lo seco y pudo visualizar muy bien. Esa forma era inconfundible. Debía ser ella. La luz de la luna iluminaba su blancuzco ser pero entonces, mientras más se acercaba, más se percataba que su figura no era del todo blanco.

Volviendo a su forma original, Senbonzakura quedó perplejo.: —Sode…no Shirayuki…

Ella estaba recostada en un tronco y tenía sus ojos cerrados. Parecía que agonizaba ya que su respiración era entrecortada. Senbonzakura percibió que casi ya no tenía reiatsu.

Sen-Sen…—abrió sus ojos con dificultad.

Corrió hacía ella y se hincó. La tomó de los hombros y la sacudió levemente. Su kimono blanco, su rostro y cabello estaban cubiertos de sangre. ¿Acaso era de un Hollow?

¿Qué ha pasado? —preguntó agitadamente. No observaba a Rukia por ninguna parte. — ¡Sode no Shirayuki! ¡Háblame!

El espíritu blanco abrió su boca.: —No fue…su culpa. —Senbonzakura la escuchaba atentamente. —De verdad no lo fue…

Entonces, Senbonzakura observó una luz cerca de un pueblo. Eran antorchas. Podía sentir algunos débiles reiatsus cerca de por ahí. Fue ahí que levantó a Sode no Shirayuki y la cargó entre sus brazos. La pobre espada de Rukia estaba muy débil y no sabía el por qué.

Cuando llegó a la pequeña villa había un pequeño grupo de personas reunidas que hacían un círculo. Se acercó un poco y notó la presencia de Jushiro Ukitake, capitán del escuadrón trece. Cuando giró su cabeza y observó detenidamente a la multitud que se había formado, se asustó.

Ahí en una esquina, estaba un shinigami corroborando el pulso de un cadáver. Ese cadáver no había pierde. Era Shiba Kaien... Reconoció a la pequeña familia del teniente y todos ellos tenían rostros de desconsuelo.

Varios shinigamis estaban aprehendiendo a otro shinigami. Por la forma de su cuerpo no cabía duda que era Rukia. No obstante, no la reconoció por la mirada que tenía. Sus ojos fríos y sin emociones. Su mano derecha estaba llena de sangre y su traje shinigami también.

Senbonzakura estaba atónito; bajo la mirada a Sode no Shirayuki. Ahora ya sabía porque estaba cubierta de sangre. Se quedó un momento apreciando la escena en donde esos shinigamis ponían bajo arresto a Rukia.

Fue entonces que Rukia notó la presencia de Senbonzakura. Su mirada dirigida hacia él era distante; casi muerta.: —Yo lo mate. —susurró Rukia a la espada.


Byakuya se sobresaltó al observar una mariposa infernal cerca de su ventana. Se le dificultaba volar por la lluvia.

Rápidamente, despertó a Hisana.: — ¿Bya-Byakuya-sama? —un poco soñolienta.

—Vístete. —ordenó y señaló a la mariposa.

Hisana, algo torpe, empezó a colocarse el kimono. Dio un pequeño vistazo y se asombró que él ya estaba vestido. Ser el más rápido de todo el Seireitei tenía doble sentido. El noble abrió la ventana y dejó pasar a la mariposa.

—Capitán Kuchiki. Capitán Kuchiki. Repórtese inmediatamente a la Cámara de los 46. —dijo la mariposa infernal. —Repito, repórtese inmediatamente a la Cámara de los 46.

Hisana observó confundida ante la noticia. ¿Qué cosa tan importante debía atender su esposo a ese lugar? Ya era muy noche. Algo andaba muy mal.

— ¿Por qué? —preguntó Byakuya sereno.

La mariposa siguió aleteando.: —Kuchiki Rukia ha violado la ley al asesinar un shinigami sin el permiso de la Cámara.

La pelinegra jadeó fuertemente. Todo su cuerpo lo sintió flojo. Sus músculos temblaban y sus manos estaban tapando su boca. La noticia la conmocionó mucho.

Byakuya abrió grandemente sus ojos.: — ¿A quién? —preguntó ansioso.

—El teniente del décimo tercer escuadrón: Shiba Kaien.

Fue entonces que Hisana cayó de rodillas. Palideció y sus labios empezaron a temblar. Sintió que varías lágrimas iban a resbalarse de sus ojos.: —N-no puede ser…—se llevó sus manos a sus cabellos. —I-Imposible…

El noble bajó a la altura de su esposa.: —Hisana. —la tomó de los hombros. No debió dejar que ella escuchara todo eso. —Hisana, mírame. Todo debe ser un malentendido. —exclamó mientras sobaba sus brazos. —Iré a solucionar todo. No te preocupes…

Hisana alzó su vista angustiosa.: —Llévame contigo.

El noble negó con la cabeza y frunció levemente el ceño.: —No. Puede ser muy peligroso. La Cámara de los 46 me ha mandado solamente a mí. —besó su frente. —Te quedarás hasta que yo vuelvo junto con Rukia.

Hisana poseía un rostro lamentable. Su miedo y preocupación no los podía ocultar más.: —Bya-Byakuya-sama…—bajó su cabeza. —Trae a Rukia a casa…—se mordió su labio. —Por favor, tráela.

El aludido asintió su cabeza.: —Lo haré.

Hisana buscó la mano de él y la besó suavemente.: —Cuídate. —había escuchado historias atemorizantes sobre esa tal Cámara. Ese órgano que representaba ser el legislativo, ejecutivo y judicial de toda la Sociedad de Almas. Ningún otro ente tiene mayor poder y soberanía que ellos. Todas sus decisiones siempre eran finales. Si procesaban a Rukia tenía miedo que la sentenciaran y como pena sería exiliada o ejecutada.

Pero tenía que confiar en Byakuya para que solucionara todo.

—Sí. —respondió Byakuya y desapareció por medio de un shumpo.

Con la mirada baja, Hisana apretó sus dientes. Se sentía tan impotente en esos momentos. Sabía que había algo en el aire que no andaba bien.

Mi Lady…

Hisana giró su rostro y la escena la asustó mucho. Senbonzakura estaba con una inconsciente alma llena de sangre entre sus brazos. La chica jadeó fuertemente mientras se acercaba a toda velocidad.: — ¡Senbonzakura! ¡¿Qué sucedió?! —observó el rostro de la mujer. — ¡Sode no Shirayuki!

Mi Lady. —dijo Senbonzakura mientras bajaba a la mujer al suelo con suma delicadeza. —Sode no Shirayuki tiene escasez de reiatsu. Es posible que se desvanezca por falta de éste y vuelva a su forma de zampakuto. —la observó detenidamente. Hisana estaba muy atenta. —Ella quiere decirle algo muy importante.

La mujer peliblanco trató de abrir sus ojos con dificultad.: —Lady…Kuchiki…

Hisana la miró preocupada por su estado. Se sentó en forma seiza a un lado de ella.: — ¿Sí? —posicionó sus manos en su regazo.

Lady Kuchiki…Rukia-sama es inocente…—su voz era ronca y cansada.

Suspiró.: —Sode no Shirayuki, por favor dime qué ocurrió.

Su respiración era un poco dificultosa.: —Hubo una misión apuntada para el escuadrón trece. El pequeño grupo que debía exterminar a los hollows… murió. —la observó con angustia. —Lady Miyako estaba en ese grupo.

Hisana jadeó fuertemente. Los sollozos estaban pronto por salirse de su garganta.: —Mi-Miyako…

Pero…dentro de su cuerpo…estaba un Hollow. Su cuerpo estaba dentro del escuadrón…—pausó. —Empezó a matar a sus subordinados…—se dio cuenta que Hisana derramaba sus lágrimas inconscientemente. —entonces, el Hollow salió de su cuerpo y huyó. Kaien-dono lo persiguió…quería venganza. —cerró sus ojos. —Capitán Ukitake y Rukia-sama fueron con él…y cuando encontraron al Hollow…Kaien-dono pidió que no intervinieran…

Hisana mordió su labio y sollozó levemente.: —No…puede ser…

Senbonzakura observó a la pelinegra.: —Mi Lady…

Pero todo salió mal. —su voz tembló. —El Hollow…se apoderó del cuerpo de Kaien-dono. —Hisana escuchaba pero no creía. —Hirió al Capitán Ukitake. Rukia-sama estaba muy asustada…que huyó por órdenes de su capitán, que él lucharía con el Hollow. —cerró sus ojos. —Rukia-sama volvió y se enfrentó al Hollow.

— ¡Rukia hizo eso! —exclamó con sorpresa la pelinegra.

Ella tenía miedo…pero…acabo con el Hollow. —mordió su labio. —Por ende, acabó con Kaien-dono. Él…al final…le pudo agradecer por todo…

Hisana lloró en silencio por un rato. Todo había sido un terrible accidente. No obstante, sus consecuencias eran muy caras. Rukia ahora cargaba un gran peso encima de su alma. Kaien y Miyako eran como segundos padres como ella, la vieron crecer, entrenaron junto con ella y compartieron muchos momentos juntos… al acabar su vida de esa manera le rompía el corazón en mil pedazos.

En ese momento, la pelinegra se paró y se dirigió a la ventana. Se percató que aún llovía y sacó un poco su manga del kimono. Tras mojarlo levemente, se dirigió hacia la mujer blancuzca y se dispuso a limpiarle el rostro de sangre… de la sangre de Kaien.

Sode no Shirayuki abrió grandemente sus ojos.: —Lady Kuchiki…

Hisana negó con su cabeza mientras seguía limpiando. Con una sonrisa triste, sus ojos medio llorosos y sus mejillas ligeramente rojas, observó al espíritu.: —No, no hables. —entrecerró sus ojos. —Ya me has dicho lo suficiente. —sonrió ampliamente. —Descansa, Sode no Shirayuki. Gracias por proteger a Rukia.

La aludida sonrió un poco.: —Lady Kuchiki…—cerró sus ojos.

Fue entonces que Senbonzakura se dio cuenta que Sode no Shirayuki volvía a su forma de zampakuto. Hisana no se había movido ni un centímetro. La manga mojada que limpiaba la sangre seca del rostro del espíritu aún estaba un poco alzada en donde anteriormente estaba en rostro de ella.

Libremente, Hisana dejó escapar sus sollozos y jadeos. Varias lágrimas resbalaban sobre sus mejillas mientras su mano izquierda apretaba fuertemente las ropas de su regazo.: — ¿Mi Lady? —llamó la espada.

Hisana alzó su mirada llena de dolor.: —Senbonzakura…—susurró casi suplicante. —el espíritu se asombró mucho que no reprimió su sonido de sorpresa. —Pe-perdón…yo no…yo no…—bajó su rostro.

Senbonzakura se acercó a ella y trató de buscar su cara.: — ¿Mi Lady?

Fue ahí en ese momento que Senbonzakura sentía que casi se caía de espaldas al suelo. Bajó la mirada y observó que Hisana lo estaba abrazando como si su vida dependiera de ello. : —Perdón…perdón... —sus sollozos se intensificaron. —Tan solo…—y luego quebrantó en llanto.

Senbonzakura comprendió perfectamente. Ella perdió a dos personas muy queridas en su vida. Y casi perdía la vida de su hermanita. Era comprensible que estuviera de ese modo. Aun así no la reprendería, jamás lo haría. Ella lo único que necesitaba era consuelo.

No te preocupes. —colocó sus brazos cuidadosamente y sin presionar mucho sobre su espalda. —Está bien.


Faltaba menos de una hora para que amaneciera y Hisana seguía esperándolos. Cada minuto que pasaba le preocupaba más el estado de Rukia o cómo estaría Byakuya manejando la situación. La lluvia ha cesado y las gotas que quedaron estancadas en el techo caían lentamente. El ambiente estaba húmedo y el viento soplaba.

Ella estaba sentada cerca de la entrada, mirando el cielo con ensimismo. No obstante, la pelinegra sintió un cosquilleó en su garganta. Con una mano cubrió su boca y empezó a toser. Su tosido era algo áspero y la dejaba casi sin aliento.

De repente, Hisana sintió un manto sobre sus hombros.: —Las madrugadas siempre son más frías. —dijo Senbonzakura. —Por favor, entre mi Lady.

Hisana alzó su cabeza y lo observó un poco perpleja. Luego bajó la mirada y sonrió tristemente.: —No. Debo de esperar su llegada.

La espada sabía que su Lady estaba sufriendo mucho. ¡Pero debía de cuidarse! Ella era muy frágil de salud. Su master no soportaría si ella se enfermase terriblemente después de todo lo ocurrido con Rukia.

Mi deber siempre ha sido de cuidarla. —recordó Senbonzakura. —Mi Master no le gustará si algo malo le pasase.

La pelinegra le vio con reojo.: —Entonces, ven. —dio unas pequeñas palmaditas en el suelo. —Si estás cerca de mí no estarás desobedeciendo las órdenes de Byakuya-sama…

Mi Lady…

La chica sonrió.: —Prometo no enfermarme. —alzó sus brazos para envolverse más con el manto que estaba en su cuerpo. —Sólo quiero esperarlos un poco más…

Senbonzakura suspiró ligeramente. Luego le dio una pequeña reverencia.: —Como desee.

Hisana miró como el espíritu se posicionaba perfectamente en seiza al lado de ella. Cuando se dio cuenta que él estaba un poco inquieto por la situación le sonrió levemente.

Fue en esa altura que Senbonzakura la pudo ver bien. Los ojos de la noble estaban hinchados y rojos por llorar minutos atrás. Estaba un poco pálida y su rostro reflejaba cansancio. No se sorprendería que en cualquier momento ella se quedara dormida.: — ¿Se encuentra bien? —preguntó.

Hisana suspiró.: —Desearía estar mejor…—observó a Senbonzakura. —Lo lamento.

¿Por qué?

—De seguro no soy buena compañía ahora. —dio una risita.

No. —la observó detenidamente a los ojos mientras que ésta también. —Nunca me cesa de aburrirme. —rió levemente.

Hisana bajó la mirada y parpadeó unas cuantas veces mientras sus mejillas se sonrojaban. A veces no recordaba que espada y amo son en realidad uno.: —Gra-gracias…

De repente, Senbonzakura se puso de pie rápidamente. Hisana se percató de ello e hizo lo mismo.: — ¿Senbonzakura? —la pelinegra vio que desde lejos se encaminaba esa imperdible silueta. — ¡Byakuya-sama!

La chica corrió con todas sus fuerzas. No importaba si no llevaba calzado, debía estar con él. Su respiración era agitada y jadeante. Sus ojos violetas se abrieron desmesuradamente al ver que detrás de él estaba la persona que más esperaba a abrazar con todo se ser.: — ¡Rukia! —sentía que las lágrimas que estaba a punto de derramar hacían que su vista se tornara borrosa.

— ¡Mi Lady! —Senbonzakura corrió tras ella pero era inútil alcanzarla. Parecía increíble que ella fuera más rápida que él.

Byakuya abrió grandemente sus ojos al ver a su esposa correr a tal velocidad. La manta que estaba entre sus hombros salió volando y chocó en la máscara de Senbonzakura que hizo que éste detuviera sus pasos.

— ¿Hisana? —murmuró Byakuya. Ya era muy tarde. ¿Acaso ella no había descansado desde entonces?

Rukia paró en seco al escuchar a su hermano. Sus ojos, que parecían estar muertos casi toda la noche, cobraron un poco de brillo al ver a su hermana correr hacia ella. Por fin, estaba en casa.: —Nee-sama…

Byakuya giró y rápidamente sostuvo a una inconsciente Rukia entre sus brazos.

— ¡Rukia! —gritó con horror Hisana. Llegó donde estaban los pelinegros y sostuvo el brazo de Byakuya. Varías lágrimas salían de sus ojos. Su hermanita tenía un aspecto deplorable.: — ¡Rukia!

—La llevaré a su habitación. —dijo un poco agitado Byakuya. En un pestañeo, ya no estaba ahí.

Hisana se quedó observando el lugar vacío en donde sus dos seres queridos estuvieron ahí. Ella estaba rígida y no podía reaccionar ante lo que estaba pasando.

Mi Lady. —dijo Senbonzakura tras tocarle el hombro. —Venga. Debo de llevarla con ellos.

Ella no contestó. Se dejó llevar.


Por fin, después de la tormenta salió el sol. Los doctores estaban alrededor de Rukia que la examinaban con suma delicadeza. Byakuya y Hisana estaban afuera de la habitación. La pelinegra no podía ocultar su angustia al ver como a Rukia le atendían. El aspecto de su hermanita era frágil como si en cualquier momento se quebraría en mil pedazos; aunque no quería admitir que el corazón de Rukia ya estaba así.

Emitió un pequeño sollozo la pelinegra mayor. Trató de suprimirlo para que nadie la escuchara. Después, sintió como una mano envolvente tomaba la suya. Hisana alzó sus ojos y se conectaron junto con los de Byakuya. A pesar que su rostro era tan estoico como siempre, sus ojos no. Podía observar impotencia.

—Lord y lady Kuchiki. —llamó el doctor angustiantemente.

Ambos respondieron a su llamado.: — ¿Ocurre algo malo con ella? —preguntó Hisana preocupada.

—No. —declaró tras negarlo con su cabeza. —Solamente es una terrible fatiga lo que sufrió. —dijo. —No presenta peligro ahora. Sólo necesita reposo.

Hisana suspiró aliviadamente mientras su mano descansaba sobre su pecho.: —Me alegra. —sonrió. —Muchas gracias…

El doctor asintió.: —Eso es lo que menos me preocupa…

Los esposos lo vieron perplejos.: — ¿Qué trata de decir? —preguntó Byakuya.

—Las heridas externas sanan. —suspiró. —Me angustia mucho lo herida que debe estar en su interior. —los observó. —Tardará en sanar. Échenle un ojo de vez en cuando. Aún es muy joven por haber experimentado algo como eso…—llamó a sus ayudantes con una seña con su mano. —Aunque en un mundo de un Shinigami se vuelve normal ver morir a sus camaradas…

Con eso, el doctor y los demás se fueron. Hisana vio marcharse y se sentía intranquila mientras Byakuya permanecía sin expresión alguna en su rostro. Luego, la pelinegra mayor observó a Rukia con nostalgia.

Entonces, Hisana sintió que Byakuya le acariciaba su rostro.: —Igualmente estás agotada. —frunció el ceño. —Puedo ver y sentir ojeras debajo de tus ojos.

Hisana bajó la mirada y posicionó su mano encima de la mano de Byakuya.: — ¿Qué pasó con la Cámara de los 46?

Byakuya suspiró.: —La absolvieron. No encontraron suficiente evidencia concreta para juzgarla. —Hisana no alejaba su vista del suelo. —Hisana, lo que Rukia hizo…

—Ya lo sé…—torció su labio inferior. —Miyako murió y Kaien también…

Se sorprendió.: —Hisana…—el trató de buscar su mirada. Lo único que pudo descubrir en su corta búsqueda es que pequeñas gotas cristalinas caían al suelo. —Hisana.

—Rukia no tuvo la culpa…—negó con la cabeza. —Pe-pero…es difícil de creer…

Byakuya no lo pensó dos veces. La abrazó protectoramente a su esposa mientras ella libremente dejaba escapar sus sollozos. Su cabeza se escondió en su pecho y sus manos estaban detrás de la espalda de él que agarró fuertemente su vestimenta.

—Hisana. —suspiró Byakuya. Nunca le gustó que ella llorara.

— ¿Por qué? —jadeó. — ¿Por qué tuvo que pasar esa tragedia? — cerró sus ojos con fuerza y las lágrimas salpicaron de sus ojos. —Kaien…Miyako…— tragó saliva. —Me alegra que Rukia haya sobrevivido… no sé qué habría hecho si hubiera perdido a los tres anoche…

Byakuya acariciaba su cabello mientras le susurraba palabras de amor y de consuelo mientras Hisana dejaba que sus lágrimas cayeran libremente. : —Byakuya-sama…tengo mucho miedo. —se abrazó más fuerte de él.

Él seguía acariciando su cabello azabache.: — ¿Por qué, Hisana?

—La vida de un shinigami…escuche que ellos no vivían mucho. —exclamó. —Estar expuesto a tanto peligro que puede terminar con ellos. —suspiró. —No lo creí ya que los shinigamis son poderosos; que practican a diario para ser mejores; utilizan el zanjutsu, kido y otras artes a su favor. —sonrió. —Ya vi que me equivoque…. Y tengo miedo que a ti te pase lo mismo. —lo observó. —No quiero perderte como lo hice como Kaien y Miyako. —se mordió el labio inferior. —No quiero perder a Rukia. No quiero perder a nadie más…

Byakuya observó profundamente esos ojos llenos de dolor.: —Es verdad…—alzó sus manos para secarle sus lágrimas. —… la vida de un shinigami es relativamente corta. Cualquier movimiento en falso, descuido o maldad puede acabar con la vida de nosotros. —Hisana lo observó tristemente. —Pero… cada shinigami vive según su propio motivo.

— ¿Byakuya-sama?

—No te garantizo que siempre saldré ileso. No prometo ser el shinigami más poderoso en toda la Sociedad de Almas. —le sonrió levemente. —Puedo asegurar que mi motivo de existencia es poder volver a casa, en dónde me esperan…—Hisana lo observó en shock. —No importa mi estado en batalla o mi situación; siempre trataré de volver en donde me necesitan, más que en mi propio escuadrón. —juntó su frente con la de Hisana. —Con mi familia…

Hisana levantó sus brazos con mucha dificultad porque temblaban. Ella observaba a Byakuya con cierta ilusión y las lágrimas próximas por derramarse se secaron. Posicionó sus manos en ambas mejillas y las acarició suavemente. Con una de sus dulces sonrisas, Hisana sintió su alma era llenada con alegría nuevamente.: —Byakuya…—exhaló.

Éste le seguía sonriendo. Era muy raro en él hacerlo. No obstante, cuando lo hacía, Hisana atesoraba y trataba de grabárselo en su cabeza esa expresión tan hermosa.

—Byakuya-sama…—se sonrojó. —Yo no soy shinigami…pero también me he expuesto a peligros. Cuando la princesa Mamoru ordenó a sus guardaespaldas a que hicieran…cualquier cosa y me arrebataron a Rukia de mí; también me sentí derrotada. —suspiró. —Tú estabas perdido en acción en ese entonces y no sabía nada de ti en semanas…—sonrió. —Estaba asustada pero tenía fe. Quería seguir luchando y a pesar que me mi mente se plagaba de malos pensamientos sobre tu estado y el de Rukia aún tenía fe… de volverlos a ver…

Byakuya cerró sus ojos suavemente.: —Así que eres ruda…

Hisana dio una risita.: —No realmente…—se separó de él. —Ambos tenemos el mismo ideal: volver estar todos juntos…—alzó su dedo meñique. Byakuya la observó un poco confundido. Sabía lo que estaba haciendo Hisana pero no creyó lo que veía. El tal "pinky promise" es algo infantil. Sin embargo…— ¿Es una promesa? —por ella daría todo.

—Sí. —entrelazó su meñique con el de ella. Tan sólo esperaba que nadie los observara.


Hisana insistió en dormir junto con Rukia ese día. El sol ya brillaba, pero la chica estaba terriblemente cansada. Byakuya no vio ningún problema a que ambas hermanas durmieran en el futón. Así que le concedió el gusto a su esposa.

En esos momentos, Byakuya estaba sentado con una mirada fija a las dos hermanas durmientes. A pesar que él también no había dormido casi nada en la noche no le afectaba. Las noches en vela en las misiones por fin daban su fruto. Podía estar sin dormir sin semanas y eso no importaba.

Con cierto ensimismo observó como las respiraciones de ambas caían y bajan lentamente. Hisana tenía abrazada fuertemente a Rukia y parecía que ésta no se había dado cuenta. Byakuya en sus propios pensamientos se sumergía al pasado. Recuerda a Rukia cuando era un bebé. Ha pasado tanto tiempo que no se percató cuando ella creció. Junto con Hisana, no tuvieron la bendición de tener hijos; así que observó a Rukia, desde el momento de enterarse de la desgarradora noticia, como si fuese una hija. Poco a poco la trató de tal manera que paró convirtiéndose en su propio reflejo. Cuando recibió la noticia que ella había asesinado a Shiba Kaien, su corazón se quebró en mil pedazos. Él no mostró lo que realmente sentía porque quería hacerse el fuerte por Hisana. Quebrantarse delante de ella creyó que iba ser mucho peor la noticia.

Ahora que estaba casi completamente solo suspiró largamente. Necesitaba despejar su mente de todo lo sucedido. Lo importante era que Rukia estaba bien; no resultó herida.

—No.

Byakuya parpadeó un poco. ¿Acaso escuchó algo? Oyó un murmullo cerca de él.

—No…

Frunció el ceño al oírlo nuevamente.

—Lo mate…

Hisana arrugó levemente sus ojos antes de abrirlos.: — ¿Rukia? —susurró.

—Lo mate.

La pelinegra mayor se separó de Rukia. La tomó de los hombros y notó que los ojos de su hermanita seguían cerrados. Aún estaba dormida y estaba teniendo una pesadilla.

— ¡Yo lo hice!

Byakuya se acercó a las chicas con pasó apresurado.: —Rukia. —llamó él profundamente.

— ¡No! —Rukia se retorcía en el futón. Parecía que quería escapar del agarre de Hisana.

— ¡Rukia! Despierta. —Hisana empezó a sacudirla. — ¡Despierta, Rukia!

Con los ojos tan abiertos al máximo, Rukia se despertó y se levantó de golpe. Su respiración era agitada y observaba a su alrededor para corroborar si no había peligro alguno. Byakuya y Hisana la observaron atónitos.

— ¿Rukia? —llamó Hisana. — ¿Te encuentras bien?

La aludida vio a su hermana asustadamente.: —Nee-sama…Nii-sama…—susurró. — ¿En dónde…?

Hisana se paró.: —Estás en la Mansión Kuchiki, Rukia.

La pequeña shinigami dio un paso hacia atrás.: — ¿Qué? ¿Entonces…? ¿Qué pasó con…?—Hisana se sorprendió un poco. Luego bajó la mirada y negó con la cabeza. — ¿Qué…? ¿No fue…una pesadilla? —trató de suprimir sus lágrimas.

Hisana, sin decir ninguna palabra, se acercó a Rukia y rodeó sus delgados brazos sobre la cintura de su hermanita. La pelinegra mayor hundió su rostro entre los cabellos de Rukia e inhaló con fuerza.

Rukia estaba perpleja. Lo de anoche entonces fue real.

—Lo lamento. —murmuró mientras cerró sus ojos con fuerza y le devolvía el abrazo a su hermana mayor. — ¡Yo no!

Hisana negó con la cabeza.: —Shhh…—sonrió entre los cabellos azabaches. —No fue tu culpa. No eres una asesina…

Rukia dejó que fluyeran sus lágrimas.: —Nee-sama…—suspiró.

Byakuya simplemente observó. No sabía qué hacer en ese momento. Le parecía algo incómodo estar privando el espacio de las hermanas. Sin embargo…

—Rukia. —dijo profundamente Byakuya.

… le constaba y el problema también ya era de él. No le gustaba verlas tan mal. Fue entonces que se animó a dar unos pasos adelantes y estar a sólo unos centímetros de sus dos mujeres. Su cabeza se posicionó en medio de las hermanas y con sus dos brazos las jaló a ambas hacia él. Abrazó fuertemente a su amor y a su orgullo.


Hisana parpadeó un poco.: — ¡Abarai-kun! —sonrió. — ¡Qué sorpresa! —se hizo a un lado. —Adelante.

Renji estaba nervioso. Sus labios se torcían y su cara enrojecía.: —Gra-gracias Lady Kuchiki. —dio una reverencia.

La pelinegra lo guio hacia adentro.: —Escuche que ascendiste a ser teniente del sexto escuadrón. —sonrió. —Muchas felicidades.

El pelo pincho asintió.: —Muchas gracias…

Hisana frunció el ceño.: —Aunque es injusto. —lo observó. —Byakuya-sama te ha puesto a trabajar ya y ni siquiera ha pasado un día de tu nuevo cargo…

Renji negó con su cabeza y elevó sus manos y las agitó.: — ¡Oh, no! Lady Kuchiki no estoy por trabajo.

La pelinegra parpadeó.: — ¿A no? —casi le alegaba a su esposo por la explotación de este pobre muchacho. — ¿Entonces?

Antes de poder responderle, Renji observó que dentro de una puerta shoji, misteriosamente, salía un hombre alto.: —Abarai. ¿Por qué está aquí? —y solo con su esposa. Frunció mucho su ceño.

— ¡Capitán Kuchiki! —se alteró. Dio una reverencia. — ¡Mis más sinceras disculpas por la intrusión!

Los labios de Byakuya se abrieron para emitir palabras pero fue callado inmediatamente.: —No, Abarai-kun. —Hisana sonrió nuevamente. —Nos honra tu presencia hoy. —observó que Renji levantó su mirada. — ¿Te ofrezco una taza de té?

—Oh…no gracias, Lady Kuchiki. —se rascó la nuca. —Tan solo buscaba a Rukia para desearle suerte en su misión. —tanto Byakuya como Hisana se vieron a los ojos. Esa expresión entre ambos no fue caso omiso para él. — ¿Qué ocurre?

Byakuya trató de expresarse lo más insensible posible.: —Se ha ido.

Renji jadeó. — ¿Ya?

—Lo lamento, Abarai-kun. —dijo Hisana. —Se acaba de ir…

El chico de cabello rojo suspiró. Parece que se tardó mucho en llegar. ¡No era su culpa que el lugar fuese tan grande!: —Oh bueno…—bajó la mirada. —Tan sólo espero que se encuentre bien.

La pelinegra parpadeó un poco. Torció sus labios para luego sonreírle dulcemente, cosa que a Byakuya no le gustó.: —Rukia es una chica fuerte…a pesar que ya ha pasado varios años después de lo sucedido, ella lo ha podido superar bien.

—Sí…—sonrió Renji.

Hisana juntó sus manos.: —Además, creo que Rukia volverá bien. —observó a Byakuya y le sonrió. Éste la vio de regreso. —Tiene la misma motivación que nosotros…

Byakuya le sonrió levemente a Hisana al saber a qué se refería. Los lazos entre ellos tres eran más fuertes y difícilmente se podían separar. Rukia tiene una familia y un hogar que la esperan con ansias.

Renji al ver a su nuevo capitán sonreír hizo que diera inconscientemente un paso hacia atrás. Jamás había visto esa expresión tan humana sobre él. Le esperarían muchas cosas…

—Y también…—Hisana vio a Renji. —Le agradará saber que ahora eres teniente del sexto escuadrón. —ahora observó a Byakuya. —Estarás más cerca de ella. —sonrió animadamente. Hisana ya sabía que sentía Renji hacia Rukia.

Byakuya cambió su expresión totalmente. Sus ojos se impregnaron asesinamente en Renji.: — ¡N-no! ¡Y-yo no!

Hisana bajó la mirada. Su hermanita volverá triunfante. Estaba muy segura de ello. Ahora con el apoyo de Byakuya todo parecía un sueño. ¿Quién se imaginaria que su vida se tornaría tan maravillosa? Estar con ellos, con su familia, era el más lindo sueño que si, hubiera estado en el Inuzuri, jamás hubiera podido alcanzar.


Un gran rugido plagó la tranquilidad de los que podían escucharlo. Los muros cercanos estaban derribados y la noche le daba un toque de terror al monstruo que al pelo pincho vio por primera vez.

A pesar de todo lo ocurrido, ninguno despegó su mirada del otro. Rukia recostada en la pared, con un poste con luz iluminándolos, le sonría confianzuda y decidida.

—Dame esa espada, shinigami.

Le molestaba la sangre que recorría su rostro. No obstante, eso no impedía la conexión de su mirada con el ojimiel.: —No me llames "shinigami"… Me llamo Kuchiki Rukia.

El chico tomó la espada con sus manos.: —Ya veo. —se acercó la punta filosa con intenciones de clavársela en el pecho. —Mi nombre es Kurosaki Ichigo.


Creo que ya saben lo que pasó despues ;D ha decir verdad, cuando escribí este último capítulo me costó un poquito! es cierto que es una historia que ya todo sabemos pero siento que si Hisana hubiese estado viva las cosas hubiesen sido MUY diferentes.

Espero que haya podido cumplir con sus expectativas! :') y si habrá un epílogo o no...no sé. Más creo que no. Como dije antes, las ideas ya se me secaban y estaría volviendo a narrar la historia de bleach.

(Perdon si mate a Kaien y a Miyako D:)

Nos veremos en otros nuevos fics! muchisimas gracias por su apoyo! :D Chaoooo!