bueno antes que nada gracias por sus comentarios, y siento mucho la tardanza, pero es que en estas semanas cn tanto trabajo apenas he tenido tiempo de pasarme por aquí. Pero tranquilos que no me he olvidado del fic y aquí os dejo un capítulo nuevo, espero que os guste ;-)

-- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- --

CAPÍTULO 36

Brennan se metió en su habitación y se tumbó un rato en la cama, hasta que por fin su mente respondió y le dio una idea de algo que hacer. Se le ocurrió salir y dar una vuelta por los alrededores del hotel, en especial por el bosque que había justo al lado, que desde que llegó había captado su atención.

Se quitó el albornoz y el biquini y tras ponerse la ropa adecuada para una excursión campestre, se fue. Booth, que durante ese tiempo había estado al lado, en su habitación, la escuchó salir de nuevo y volvió a seguirla.

- Sólo a Huesos se le ocurre salir a dar una vuelta por un bosque cuando está en un hotel como este – pensó Booth cuando se dio cuenta del propósito de Temperance -. Si yo fuera ella me pasaría todo el día en el balneario – dijo sacudiendo ligeramente la cabeza y se fue tras ella con cuidado de que no lo viera.

Por su parte, Brennan se adentraba cada más en el bosque, mientras admiraba lo hermoso que era, pero algo no iba bien. Tenía la sensación de que alguien la seguía, pues podía escuchar el crujir de las hojas secas que había en el suelo, un crujir que sin duda era producido por las pisadas de alguien sobre éstas. Al principio creyó que era el viento, o que tal vez se debía a la caída de las frutas de los árboles al suelo, pero era demasiada casualidad que los crujidos se escuchasen mientras ella caminaba y que cesasen cuando ella se paraba, y además que siempre se escuchasen a una distancia constante de ella, aproximadamente a unos 6-7 metros más atrás.

- No hay duda, alguien me está siguiendo – pensó Temperance.

Entonces Brennan decidió esconderse tras uno de los muchos árboles y esperar a su perseguidor y atacarle por sorpresa. Pero no podía hacerlo justo en ese momento y en ese lugar sin más, pues seguramente la estaban viendo y descubrirían sus intenciones. Entonces pensó que lo mejor era echarse a correr de repente, para coger desprevenido a quien quiera que la estuviera siguiendo. Así lo hizo, y tras correr durante varios segundos, se escondió tras uno de los árboles y cogió como arma una rama seca que había tirada junto al mismo.

- Oh diablos, ¿se puede saber por qué se pone a correr ahora? – dijo Booth en voz baja cuando vio que de repente se echó a correr – Huesos, ¿es que nunca te han dicho que un bosque no es el mejor lugar para hacer footing? – pensó.

Inmediatamente Booth se echó a correr tras ella, pero pronto la perdió, y de repente se vio ahí, solo, en medio del bosque, sin rastro de su compañera por ninguna parte.

- ¿Dónde demonios se ha metido? – dijo no muy alto y siguió caminando un poco más, pero no dio con ella, ni tan siquiera se oía nada, un ruido de hojas o algo que pudiera guiarlo hasta ella – Oh Dios, ¿y si le ha pasado algo? – se preguntó preocupado, pero lo que el agente no se imaginaba era que se estaba cercando cada vez más a la trampa de su compañera.

Paralelamente, Temperance, aún escondida tras el árbol, sentía cómo el individuo se acercaba hasta su posición cada vez más, y cuando su sentido del oído le indicó que ya estaba lo suficientemente cerca, agarró la rama como si fuese un bate de béisbol, salió de su escondite y atizó al individuo con la rama, sin ni siquiera comprobar de quién se trataba.

- ¡Aaaahh! – gritó ahogadamente Booth cuando de pronto alguien surgió de la nada y le pegó con un palo en toda la barriga, tirándolo directamente al suelo.

Brennan iba a seguir con la paliza contra aquel individuo al que todavía no le había visto el rostro, cuando éste le dijo algo que la hizo parar.

- ¡Huesos, para! ¡Soy yo! – dijo cuando reconoció en su atacante a su compañera.

- ¿Booth? – preguntó Brennan, tan extrañada como sorprendida.

- Lo que queda de él – dijo el agente aún tirado en el suelo – ¿Por qué me has pegado? – le reprochó.

- Oh lo siento Booth, no sabía que eras tú, creía que alguien me estaba siguiendo. ¿Te he hecho daño? – le preguntó mientras le tendía su mano para ayudarlo a ponerse en pie.

- Tranquila, no ha sido nada – mintió para hacerse el fuerte.

- Un momento – dijo Brennan - ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Y por qué estabas siguiéndome?

- Bu…bu…bu…bueno… - Booth tartamudeaba, muy nervioso, no sabía qué responder -. Yo… yo…

- ¿Tienes un caso? – le preguntó Brennan, intentando encontrar alguna explicación a la presencia de su compañero en aquel lugar.

- No

- ¿Acaso ha sucedió algo en el laboratorio?

- No

- ¿Ha pasado algo con Oliver?

- No Temperance, no ha ocurrido nada.

- Bueno, ¿entonces a qué has venido?

- Pues verás, yo… - el interior de Booth debatía sin cesar si ese era o no un buen momento para decírselo.

- ¿Y bien? – preguntó Temperance, impaciente.

- Oh, ¡qué diablos! No puedo callarme por más tiempo – dijo Booth decidido.

- ¿El qué no te puedes callar, Booth? – le preguntó, extrañada.

- Temperance, – le dijo Booth se iba acercando cada vez más a ella – la verdad es que he venido aquí para decirte que… - lamentablemente, no pudo terminar la frase, pues justo en ese momento una piña de uno de los pinos cayó justo sobre su cabeza - ¡AUCH! ¡Maldito árbol! – exclamó llevándose una mano a la cabeza.

Brennan no pudo evitar reírse tras aquello, pero pronto tuvo que dejar de hacerlo, pues justo en ese momento unas grandes nubes negras que parecieron surgir de la nada, comenzaron a descargar sobre ellos una fuerte lluvia.

- Pero ¿qué es esto? – exclamó Booth indignado - ¡No puede ser!

- Corre Booth, o acabaremos empapados.

Booth le hizo caso y comenzaron a correr hacia el hotel, hasta que al cabo de unos minutos el agente, ya cansado de tantas adversidades, se paró en seco.

- ¿Qué haces Booth? ¿Por qué te paras? – le preguntó Temperance desde unos metros más adelante, cuando se dio cuenta de que su compañero no la seguía.

Booth de pie bajo aquella lluvia, miró al cielo y con las manos abiertas, exclamó furioso:

- ¡¿POR QUÉ ME HACES ESTO?! ¿Por qué me lo pones tan difícil? – reclamaba a Dios.

- ¿Booth? – preguntó Temperance, atónita - ¿Te encuentras bien?

- No Huesos, no estoy bien – la miró fijamente -. He intentado ya varias veces decirte esto Huesos, pero siempre hay algo o alguien que lo fastidia todo, y ya estoy harto, ya no puedo más.

- ¿Decirme qué, Booth?

- Huesos, tú eres la razón por la que he venido hasta aquí.

- ¿Yo?

- He venido por ti, porque te extrañaba, y ya era incapaz de pasar un día más sin tenerte a mi lado – le confesó Booth gritando bajo la lluvia -. Porque no hay momento del día en que no piense en ti, ni noche en la que no aparezcas en mis sueños, porque me moría de celos sólo al pensar que aquí conocieras a alguien y me olvidarías, porque… ¡Porque te quiero!

Tras aquella confesión se hizo un silencio entre los dos, el tiempo parecía haberse parado y era como si estuviesen ellos dos solos en ese mundo. Allí estaban los dos mirándose a los ojos, paralizados bajo la lluvia, Temperance por la impresión y Booth sorprendido consigo mismo por lo que acaba de hacer.