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PARTE 36: FAMILIA
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En las regiones septentrionales, especialmente hacia el norte de Moscú, son frecuentes los cielos constantemente cubiertos, particularmente durante el invierno, fenómeno que los rusos han denominado pasmurno, que podría traducirse como 'tiempo triste y gris'. Pero este día es diferente, con un sol radiante, algo bajo en el horizonte. Por alguna razón el clima se parece mucho al de Ciudad Macross.
San Petersburgo había sido reconstruida dos veces en los últimos años, primero al ser destruida parcialmente por una bomba nuclear durante la Guerra de Unificación y al ser tocada, aunque ligeramente, por el bombardeo Zentraedi. La ciudad ya no tiene el esplendor que la convirtió en patrimonio de la humanidad. Colocada en un punto estratégico entre el gran territorio ruso y Europa, se convirtió en el enclave propicio para la nueva capital.
A pesar de las diferencias y el paso de los años puede sentir un sentido de familiaridad mientras camina por las calles. Por eso había decidió caminar, aunque significara una caminata de una hora.
Necesitaba pensar.
Desde hace tantos años no había estado en estas calles, pero pareciera que solo había sido ayer la ultima vez que había recorrido el camino a su casa.
El área residencial tiene un parecido con aquella donde vive en Ciudad Macross: calles con un patrón en cuadricula, aunque en este caso están rodeadas por cercas metal o muros de ladrillo. Las calles están vacías salvo por el ocasional paso de un auto o personas caminando por las aceras.
Hay soledad en este lugar, aunque de vez en cuando se escapa una conversación o el grito de niños jugando tras los muros. Se recuerda a sí mismo cuando niño y jugaba en el patio de su casa, corriendo de un lado a otro mientras jugaba con sus mascotas, pasando las tardes en compañía de alguna de las muchas niñeras que le cuidaban cuando su madre estaba en el trabajo. Recuerda cuando jugaba con Sergei y Zenia tras esos mismos muros.
Engel llega por fin a la calle que lleva a su casa, que esta tal como la recordaba, pero pintada de un color diferente.
Tiene tantos recuerdos de este lugar, incluso los olores son iguales, cosa que le hace recordar esos momentos como si hubieran sido ayer. La cerradura eléctrica de la reja se activa con un zumbido muy audible, por lo que no tiene problemas al entrar, ya que puede ver una cámara de seguridad en medio de las hojas del manzano del patio.
"Gennadi..." - le dice una voz de mujer a modo de saludo.
Al mirar observa a la hermosa mujer que le recibe desde la puerta de la casa.
Bridget Gabrielle Engel esta vestida con una falda azul claro estrecha que le llega por debajo de la rodilla, indudablemente parte de un conjunto con chaqueta del mismo color. En el momento no lleva la chaqueta, llevando solo una blusa blanca que sentaba muy bien para resaltar su largo cabello negro, recogido en una bonita cola de caballo que serpentea en el aire cada vez que mueve su cabeza. La marca distintiva de los Engel, esos ojos azules brillante, está allí presentes.
"Hola Gabi..." - es lo único que puede decir.
Cuatro años es mucho tiempo, pero su prima Bridget esta tan hermosa como la ultima vez que se vieron.
Ella se le acerca y le toma la mano, aprovechando para darle un pequeño beso en la mejilla.
"Tanto tiempo sin verte. ¿Cómo te fue en el viaje?" - pregunta Bridget, tomándole ambas manos y llevándolo a la casa.
"Gennya..." - le llama ahora la voz de Natalia, quien viene desde una de las habitaciones.
La señora Engel no parece ser afectada por el paso de los años. Es una mujer relativamente joven con sus 54 años, una señora elegante y de una voz suave. Hasta hace poco su cabello había sido oscuro, pero luego de sobrellevar algunas crisis nerviosas, el desmoronamiento del gobierno y el fin del mundo, no puede ocultar los mechones totalmente blancos que se enlazan en su cabellera.
Natalia no dice nada mas, solo le da un fuerte abrazo a su hijo, mientras este solo frota sus manos sobre la espalda de su mamá.
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El patio que rodea la casa es lo suficientemente grande y espacioso para caminar y dar la vuelta a la casa. Este era el pequeño mundo en él que nació y vio sus primeros años.
Bridget y Gennadi caminan uno al lado del otro, cada cual hablaba de su pasado. La ultima vez que se habían visto fue hace unos años, en 2008, cuando la familia Engel se reunió por ultima vez. Allí habían ido Jonathan Paul y su hija Bridget. Gennadi se acuerda de la cena donde Jonathan bromeaba sobre que a él le tocaba ahora mantener el apellido de la familia, a lo que Gennadi respondió con una sonrisa apretando la mano de Sabina, que estaba sentada a su lado.
Se conocían desde muchos años atrás. Él podía decir con propiedad que Bridget era la primera mujer de la que se había enamorado, incluso había aprendido algo de ingles para hablarle. No era correcto que se enamorada de su propia prima (en realidad es su sobrina-prima) pero ella le había causado algo que no había sentido nunca. Había sido un solo beso a escondidas que no había llegado a mas, pero era el primero y es el que más recordara. Había experimentado el cometido final de esas sensaciones con una chica llamada Yulia, y deseaba que pudiera hacerlo con Bridget. Pudiera ser que Bridget fuera mas madura que él (o mas cobarde), ya que fue capaz de decir que no en el ultimo momento.
"Me gustaba correr en bicicleta todo esto." - dice Gennadi señalando el perímetro del patio. "Allí estaba el corral'. Le decimos así porque tenia una cerca y ponía a los conejos que tenia."
"¿Te gustan los animales?" - pregunta Bridget, interesada.
"Tenia primero unos patos, pero de alguna parte salieron ratas y les comieron las cabezas. Tuve varios perros aquí también. Uno me acuerdo me mordió aquí..." - Engel le señala el pulgar de la mano derecha, donde se puede ver una pequeña cicatriz en forma de media luna. "Le estaba dando una galleta y de repente me tira un mordisco. Estaba, ¡¡ahhh!!, llorando y sangrando..."
Engel gesticulaba mientras explicaba, y Bridget se ríe ante la narración. Gennadi se siente cómodo con ella, a diferencia de otras personas que ha conocido, es muy alegre, y Gennadi no teme que diga algo en contra de lo que esta diciendo.
"Jugaba aquí... me gustaba imaginar que había mas gente conmigo. También me ponía a jugar con soldados de juguete aquí precisamente." -dice señalando una de lomita escalonada al lado del corral. "Ponía un ejercito aquí, y otro acá. Era muy melodramático, porque mis soldados gritaban ¡¡oh amigo!!, cada vez que a alguno le daban. Los ponía a pelear hasta que se mataban, y al final quedaban solo dos que se mataban al mismo tiempo. Tu me podías ver arrastrándome también con los soldados... y como aquí en esos tiempos no había crecido césped y quedaba todo sucio después."
Gennadi se sienta en la lomita, que no llega a la altura de sus rodillas. Bridget se arrodilla justo donde Gennadi señalaba su puesto de combate.
"No te cansabas de jugar con ellos."
"Creo que nunca me canse. Los organizaba tanto como si fueran operaciones de verdad. Y después, cuando terminaba, me ponía a organizar todos los muñecos por formas, color y los ponía en fila junto con los tanquecitos. Que raro que me gustara tanto los tanques, y ahora que soy oficial ni me he acercado a uno en toda mi carrera."
"Yo también estuve sola, pero lo mío eran los barcos. Me ponía a jugar en la bañera con los modelos que mi papá tenia en su estudio en la casa. Claro que no eran juguetes, y te imaginaras como se ponía mi papá cada vez que encontraba mojados sus barcos a escala. Pero creo que me gustaban los barcos porque siempre estábamos moviendo entre bases navales y vea gente emocionada por ellos, y se me contagio. Pero por eso no tenia tiempo de hacer amigos, por lo que siempre estaba sola."
"Te entiendo..." - dice Gennadi mientras recoge una hoja del suelo. "Sabina tenia el mismo problema. Su padre era un General que era asignado por lo menos una vez al año y ella no tenia vida fuera de los conocidos temporales. Por eso se quiso a hacer independiente cuando pudo, y se unió al ejercito. Eso es raro, pero elegía entre seguir su vida con su padre o ser independiente en el ejercito."
"Espero que no te moleste que te lo diga, pero tu mamá me contó lo que le pasó a Sabina... Lamento mucho lo que le pasó."
"No hay cuidado... creo haberlo superado. La perdí hace años, sufría de cáncer." - explica Gennadi levantando la hoja para examinarla frente a la luz del sol. "Me duele decirlo pero fue misericordioso que no hubiera sufrido tanto como esperábamos. Habíamos sido novios por años antes de casarlos. ¡Imagínate! Si he visto gente que a los seis meses ya son enemigos. Claro, no pasamos todo ese tiempo juntos. La guerra, nuestras asignaciones, creo que no era el momento propicio para que una relación se fortaleciera y madurara, pero no nos olvidamos, y nos habíamos prometidos estar juntos luego de terminar la guerra. Vivimos buenos momentos y creo que eso es lo que debo recordar. No las noches en el hospital y los días de preocupación. Solo recordar esos días en la playa, y los momentos en que estábamos juntos. Tu la conociste, ella tenia todo lo que me gustaba en una mujer..."
"Por eso estabas tan enamorado..." - comenta Bridget, como una psicóloga con un paciente.
Gennadi sonríe, como si frente a sus ojos tuviera a Sabina. "Si. Y creo que no volveré a encontrar a ninguna mujer como ella..."
"Pero te volviste a casar."
La sonrisa soñadora de Gennadi se desvanece. "No sé si decir que fue un error. Marina había sido una novia pasajera. Me da vergüenza, pero solo la quería para... bueno, tu sabes que."
"Honestamente no la culpo si decidió... terminar la relación. No te molestes pero hay muchos hombres que tratan así a las mujeres, y luego se lavan las manos, como quien dice."
"Por eso no quiero dejarlo así. Tenemos una hija..."
"Podrás ser una basura de esposo, pero espero que seas un buen padre."
"¡Hmmm! Gracias por tratar de subirme la autoestima, pero no de ese modo."
"Me vas a decir eso a mi, si te conozco."
"¿Y tu? Cuéntame como te ha ido."
"He vivido tranquila. Ya te conté que en la guerra le desgracie la vida a 20 pilotos y destruí 300 objetivos de tierra. Después me mandaron a Annapolis dando clases de psicología."
"Me hubiera gustado tener una profesora como tu... ¿Ahora que haces?"
"Ahora trabajo como analista de inteligencia en Alemania."
"Tengo una amiga que es analista también y se la pasa leyendo y mirando fotos."
"Yo hago lo mismo. En Alemania todo es aburrido. Allí solo tenemos que preocuparnos por las revueltas y uno que otro idiota de la Alianza. Me hubiera gustado irme a Ciudad Macross... Al menos allá es donde esta la acción."
"Ni que fuera el frente de combate. No se, a lo mejor uso mi influencia para que te vayas para allá."
"No si, ahora me dirás que vas a jugar golf los fines de semana con el comandante en jefe."
"No... solo lo visito a su casa de vez en cuando... Pero mejor no hablemos de trabajo..." - sugiere Gennadi. "... háblame de ti, ¿no quieres molestarme diciéndome sobre tus novios?"
"¿De mis novios?" - pregunta Bridget echándose hacia atrás para quedar tendida en el suelo. "Mi vida amorosa ha sido muy aburrida, a parte de un par de Comandantes... Porque si alguien quiere todo esto tiene que tener rango de Comandante para arriba."
"¿Nada serio?"
"¿Me vas a decir que todas tus relaciones fueron serias?"
"Cierto, pero las mujeres no deberían... tu sabes Gabi..."
"¿Tener sexo con otros hombres? Los hombres siempre se molestan si una mujer se acuesta con otros hombres, pero los hombres si tiene derecho a acostarse con cuanta mujer se les atraviesa. Pero tampoco es que voy a correr a la cama con el primero que me guste, si fuera así me hubiera acostado ya con decenas de hombres..."
"Hablemos de otra cosa."
"¿No que querías que te molestara contándote de mis novios? Mejor, porque no solo te molestas, sino que te vas a poner histérico."
Engel también se acuesta en el suelo, mirando las nubes en el cielo. El césped en su espalda esta fresco, y el descansar su cuerpo sobre ella le hace sentirse increíblemente relajado. Se siente tranquilo al hablar con Bridget sobre tantas cosas, aunque este ultimo tema le sacara un poco de quicio. Recuerda cuando pasaba horas hablando con Sabina de tantas cosas, cuando una conversación les llevaba a otra hasta que no recordaban que estaban hablando al principio. Con Marina nunca había podido tener una conversación de este tipo. Larissa si es una mujer conversadora, pero no siente que con ella pueda tener la confianza para hablarle sobre muchas cosas. Pero es con esta mujer que no había visto en tantos años con quien se siente cómodo. ¿Por qué?
"Voy a ir a ver a Marina." - dice luego de un rato.
"¿Y porque no fuiste antes?" - pregunta Bridget mientras se rueda para quedar acostada sobre su estomago y justo al lado de Gennadi.
"No me quiero encontrar con la hermana de Marina."
"Tienes la idea de que si vas te la vas a encontrar, ¿acaso ella no trabaja?"
"Tienes razón." - dice Gennadi mientras se sienta. "Pero hoy no será."
"No esta en tus planes de hoy. ¿Nunca haces nada sin un plan? Eres de esas personas que se fija horarios hasta para ir al baño. Seguro te levantas a la misma hora, te vistes y llegas a tu trabajo a la misma hora. Me imagino que si te retrazan aunque sea un minuto te molestas. No seria raro que algunos de tus subordinados te comparen con un reloj suizo."
"Así las cosas me salen mejor." - afirma mientras recuerda a Janine diciéndole que podía sincronizar su reloj con su hora de llegada.
"Porque un día de estos pruebas llegado tarde al trabajo, o simplemente haciendo cosas que se salen de tus planes. Cambia del lado de la calle por el que caminas. Ve a visitar a un vecino, agarra un día y levántate a mediodía. No creas que el mundo se volverá a acabar si no llegar a tu trabajo al minuto..."
Gennadi la mira detenidamente mientras le habla. Bridget se ve hermosísima con esa blusa blanca y esa falda que se ajusta muy bien a su figura. No es que tenga la figura de una supermodelo, pero hay algo allí muy atrayente, y seguramente no es el primero en notarlo. Le provocaba estirar la mano y acariciarle la espalda...
"... Lo que necesitas es que tengas a alguien que de vez en cuando te arruine los planes." - continua ella.
"¿Te ofreces?"
Bridget sonríe mientras se arrodilla para luego levantarse.
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Con el rango de Coronel, su pensión de por vida por ser herida en combate, mas la herencia familiar, Polina Bisyarina podía darse el lujo de tener una gran casa. Pero a los ojos de Engel no parece solo una casa, sino una fortaleza. Los muros de ladrillo eran mas altos, solo permitiendo ver la segunda planta de la casa. Puede ver una discreta cámara de vigilancia que cabeceaba de lado a lado lentamente en la parte alta del muro, pero que de pronto se había detenido apuntándole directamente. Es el tipo de cosas que le causa escalofrió, el verse observado por alguien... o algo de es manera tan anónima.
La soledad de las calles a pleno día le inquieta de nuevo, pero el silencio se rompe mansamente por el canto ocasional de algún pájaro oculto entre los árboles en los patios o el paso en alguna calle de un auto o alguna voz que se escapa de alguno de los patios.
Cuando la cerradura eléctrica de la puerta se abre Engel salta, cosa que de seguro nota su anónimo observador.
El patio es muy bonito, un pequeño jardín a la izquierda, un espacio de césped a la derecha y en medio un camino de ladrillo rojos que separa unos 5 metros la puerta principal de la entrada de la casa pintada de azul. La idea de tocar la puerta le pareció estúpida, pero solo le pareció estúpida luego de hacerlo, y se dio la libertad de girar la perilla de la puerta y encontrarla abierta.
Esperaba que la casa de una mujer como Polina fuera de un aspecto muy regio, con poca luz en el interior, pero es un lugar muy bonito, muy iluminado y espacioso.
Marina esta sentada en un sofá frente a él. Vestida de una manera tan casual como nunca la había visto.
"Este es el ultimo sitio donde esperaba verte." - dice ella levantándose, lentamente, como si se sintiera fastidiada.
"¿Cómo estas?"
"Y tienes suerte que mi hermana no este."
"No te he visto desde hace meses, pero te sigues viendo tan bien como siempre."
"Polina quiere hacer un proceso contra ti. Ella ya te juzgó y solo esta buscando como castigarte..."
Engel la silencia dándole un fuerte abrazo al que ella corresponde lentamente poniendo sus brazos sobre la espalda de Gennadi.
"¿Para que vienes si ya no me sigues queriendo?" - dice ella sin apartarse de él.
"No puedes decir que no te sigo queriendo..."
"Lo único que nos sigue uniendo es nuestra bebe." - Marina se aparta de Gennadi, retrocediendo para mirarle a los ojos. "Te sigo queriendo pero..."
"Perdóname Marina... tienes razón... estuve buscando en ti algo que no me podías dar."
"Se que nunca me quisiste... tu corazón siempre estuvo con Sabina. La amabas tanto que no la vas a poder olvidar. Le hablabas cuando dormías... no te diste cuenta pero a vez que hacíamos el amor me llamabas Sabina. Se honesto, no me querías..."
"... Han pasado tantos años, pero ella sigue sendo un recuerdo muy vivido, casi como si hubiera sido hace unos instantes; no se... es extraños, pero algo tan intenso jamás se olvida y a la vez se deja pasar tan pronto; todo con la intención de que no lastime... pero me da lastima, al menos eso quiero creer, que terminó, que es algo pasado... pero no termina hasta que yo lo decida."
Gennadi se voltea, incapaz de seguir mirándola después de decirle eso. Pero sigue hablando.
"... Siempre acecha mis sueños; su silueta se me acerca... sintiendo cerca su caricia, escuchando sus murmullos... su aliento... La culpa fue mía por haberte buscado... por haber querido algo que tu no me podías dar..."
A estas alturas algunas lagrimas estaban escapando de los ojos de Marina, quien no decía nada.
Los dos se quedaron en silencio por un buen rato. Intentando encontrar la voluntad de crear una realidad inmediata. Gennadi esta parado con los puños cerrados, mientras Marina solo esta limpiándose las lagrimas con la manga de su camisa.
"¿Lena esta... dormida?" - pregunta Gennadi, como si estuviera avergonzado de romper el silencio.
Marina tarda en contestar, como si no lo hubiera escuchado. "No... a tu hija no le gusta dormir de día, otra cosa que sacó de ti."
Gennadi sigue a Marina hacia la planta alta de la casa. Se siente como un intruso en algún lugar prohibido. Piensa que Polina debe de subir y bajar estas escaleras todos los días. Siente un escalofrío al ver colgado una gran fotografía enmarcada de Polina junto a su esposo y su pequeño hijo.
Se detiene para mirarla, viendo por primera vez en muchos años esa sonrisa de Polina. Nikolái lleva a su hijo en brazos, mientras ella estira la mano para ponerla sobre el hombro de su esposo. Él lleva su uniforme se servicio mientras ella esta vestida con un hermoso vestido blanco, como nunca la había visto vestida.
"No se si debería odiarte por seguir enamorado de mi hermana."
Gennadi estira la mano para tocar la fotografía. "Lo que mas me duele es que me odia. No fue mi culpa lo que le pasó ni por la muerte de su esposo. ¿Que puedo hacer para convencerla? ¡Ni siquiera tu me crees!"
"Haces cosas que hace que la gente piense que puedas hacer esas cosas. Te quiero mucho, y creo que no eres capaz de esas cosas. Eres capaz de otras cosas, pero no creo que le hicieras esto a Polina a propósito."
La habitación de Lena es bastante grande, y solo esta ocupada por un gran closet, una cama, una cuna y unas sillas. El viento entra suavemente por la ventana abierta, agitando con algo de pereza las cortinas translucidas.
Lena esta acostada en una cuna bastante grande para su tamaño. Cuando Marina la levanta, la pequeña bebe empieza a retorcerse, contenta de que su madre la cargara. Teniéndola en brazos, Marina tiene esa misma sonrisa de su hermana, cerrando un poco los ojos, lo que le hace a él mismo sonreír.
"Mira beba, tu papá te vino a visitar." - dice Marina mientras la volta para que vea a su padre.
Con cinco meses, Yelena Engel ya no es la frágil bebé que Engel había visto en el hospital. Su cabello es mas largo, sus ojos parecen tan brillantes como el sol y tiene una sonrisa contagiosa. Marina se la da para que la cargue, y Gennadi por un momento duda, como si temiera que se rompiera en sus manos.
Unos minutos después los tres están en la cocina, donde Marina esta preparando el alimento para la bebé.
Gennadi esta jugueteando con su hija, abriendo la boca formando una exagerada sonrisa que hace que Lena sonría y se sacuda como si estuviera emocionada. Gennadi le hace cosquillas y la bebé estira las manos para agarrarle las suyas. Él le ofrece un dedo para que lo agarre, y ella lo agarra y lo aprieta con fuerza.
"¿Sigues trabajando con proyectos avanzados?" - pregunta Marina.
Gennadi levanta la cabeza, estaba verdaderamente concentrado en su hija. "No. Ahora trabajo con los cuerpos de entrenamiento. Hay muchos Valkyries y pocos pilotos."
"¿Te gusta?"
"Puedo volar. Eso es lo que me gusta."
"Sabes que mi rango es honorario, entre a la Fuerza Aérea solo para justificar mi trabajo. La única vez que subo a un aviones es como pasajero, y, además, me mareo."
"¡Je! Polina me había dicho que solo te enlistaron y te pusieron el uniforme, pero que no estabas hecha para la guerra. Somos diferentes en eso. Yo he hecho eso toda mi vida, y puede que pase los siguientes 30 años siendo militar."
"Polina dice que ella no leude tener otro trabajo, que ha hecho esto desde que era una muchacha."
"Me acuerdo cuando ella me contó como empezó. Tu padre no quería que ella entrara a la vida militar, quería que fuera maestra o algo así." - dice Gennadi sonriéndole a su hija. "Pero ella quería ser piloto, y a los 16 aun era demasiado joven para que la aceptaran y se le ocurrió empezar el entrenamiento de paracaidista. Me dijo que tu papá se puso como un dragón cuando encontró un cuchillo de paracaidista en su bolso, junto con los libros del colegio; pero después vio que no podía hacer nada y la ayudó."
"400 saltos en un año... le decía que estaba loca, y solo me sacaba la lengua y me torcía los ojos." - se ríe Marina.
Marina se acerca para tomar a Lena de los brazos de Gennadi, para darle su biberón.
"¿Cómo Polina la...?"
Las sonrisas que los dos tenían hasta el momento se borran.
"¿Crees que la maltrata porque es tu hija?" - pregunta Marina con brusquedad, para luego suavizarse un poco. "La quiere mucho. Dice que no le importa que sea tu hija, que no tiene la culpa de lo que le has hecho."
"¿No que creías que no había sido a propósito?"
"A propósito o no, la has hecho sufrir mucho. Es mi hermana mayor, y siempre ha querido ser mas fuerte que Valentina y yo. Quiere seguir siendo fuerte, por nosotras y por su hijo."
"Es lo que siempre me ha gustado de ella..."
"Contéstame algo... ¿es verdad que solo te acostaste conmigo porque Polina te rechazó?"
La pregunta no llevaba nada de rencor ni rechazo, mas bien era resignación y algo de curiosidad. Gennadi no contesta, solo se queda mirando la mesa.
Marina tiene su respuesta de ese silencio. "Nos casamos por error. Debiste haber aclarado tu corazón de tus recuerdos de Sabina antes de venir conmigo. Solo te digo algo, lo nuestro no puede funcionar otra vez, no importa lo que hagas. No voy a dejar pasar mas tiempo para decírtelo..."
Marina aprieta a su hija contra su pecho, haciendo silencio por un momento.
"Este matrimonio no funciona. Mejor cada uno se va por su lado y tratemos de hacernos una vida para cada uno. Si no fuiste feliz conmigo, ¡perfecto! Búscate a alguien que si lo haga. Quizá en el futuro yo encuentra a alguien que me quiera... o quizás me quede sola, porque nadie dice que sea obligatorio vivir con un hombre."
"Quisiera que no le pusieras un padrastro. Si no quieres que volvamos, esta bien, pero no quiero que me niegues a mi hija."
Marina estira su mano por encima de la mesa, para ponerla sobre la de Gennadi. "Nada dice que no podemos seguir siendo amigos. Puedes venir cuando quieras..."
"¿Y Polina?"
"Es verdad, pero nos podemos ver en casa de tu mamá."
"Es muy difícil para mi venir de Ciudad Macross... tengo mi trabajo..."
"¿Que te ofrecen allá que no puedes tener aquí? Ahí solo eres el Mayor Engel, el ruso que se unió a la Spacy. Aquí puedes ser mucho mas..."
Gennadi le interrumpe con algo de brusquedad. "Espero que no te molestes pero aquí esta Polina, aquí solo soy el hijo de Natalia Engel y el nieto de Alexander Engel. Hay otras cosas, mi trabajo, la gente que he conocido..."
"Por eso no podemos estar juntos. Sacas tu trabajo en cada conversación. Regrésate entonces, yo ya tengo una vida aquí, y estoy contenta."
"¡Marina, ya llegue!" - exclama Polina nada mas abrir la puerta.
Cuando escucharon abrirse la puerta, los dos sienten como si los hubieran atrapado haciendo algo malo.
La voz de Polina suena muy, muy alegre, y aunque no le viera Gennadi se imagina que incluso viene bailando, lo cual es cierto. Polina traer tintineando las llaves en una mano y el bolso en la otra. Escucha como sus zapatos rozan el suelo en un improvisado baile mientras camina. Incluso Gennadi puede escuchar como habla Nikita, contándole a una tercera persona sobre algo que no puede escuchar con claridad.
Polina aparece por la puerta, todavía bailando, y le toma unos segundos darse cuenta de la presencia de Gennadi, y se queda como petrificada con los brazos levantados a los costados, como si le hubieran apagado la música. Tras ella entra una joven chica en uniforme que trae al pequeño Nikita tomado de la mano.
"¡¿Cómo te atreves a venir a mi casa?!" - pregunta Polina, conservando la calma.
"Vino a verme. Todavía tiene derecho a ver a su hija..." - contesta Marina adelantándose a Gennadi.
"¡No te pregunte a ti!"
"Se que no debo estar aquí... pero no podía pararme en la calle a llamar a Marina para que saliera."
"¡¡¡Te vas!!!"
"Pero... quiero hablar algo contigo..."
"No tengo nada que hablar contigo."
Sin decir nada Marina se pone de pie con Lena en brazos, dándole una mirada a la asistente de Polina para que se fuera con ella.
"¿Y bien?" - pregunta Polina, apretando los dientes.
"Seria... estúpido que te volviera a pedir que me perdonaras... pero..."
Gennadi se pone de pie cuando Polina se le acerca, temiendo que le hiciera algo.
Polina se desabotona la camisa, y desgarrándose el sostén de un tirón, mostrándole su pecho desnudo.
"¿Recuerdas? ¿Queriendo que todo este bien para ti? Haciendo que yo terminara así."
A pesar de haber pasado tantos años, las cicatrices siguen siendo iguales de terribles que en el primer momento. A Gennadi Engel muy pocas cosas le estremece como lo hace el recuerdo de esas heridas.
"Y después huyendo diciéndote a ti mismo que no fue tu culpa."
Gennadi desvía la mirada a otra parte. No tiene el valor de dirigirle la mirada a esta mujer que tanto ha hecho sufrir.
"¡Cómo no me tuviste intentaste matarme esa vez!"
Quiere decir algo, pero no encuentra ninguna palabra que sea apropiada para el momento.
"¡Y como Nikolái si me tuvo, lo mataste!
Polina le da una fuerte bofetada, rasguñándole profundamente la mejilla con sus uñas.
"¡No voy perdonarte! ¡Quiero que desaparezcas de nuestras vidas!"
"Desaparecería de TU vida... si estuviera seguro que Yelena vivirá bien."
"¡¡¡No hace falta que te asegure nada!!! Yelena es una bebé, es la hija de mi hermana y no va a tener nada más que ver contigo. ¡¡¡No voy a dejar que la vuelvas a ver!!!"
"No puedes negarme que vea a mi hija."
"Marina dejo de ser tu esposa cuando dejaste de hacerle caso. Dime, ¿la amabas o solo la tenias para tener a una mujer para acostarte?"
De nuevo Engel no contesta. Polina tiene ese efecto sobre él: Intimidarlo hasta el punto de siquiera poder defenderse.
"Eres incapaz de amar a alguien de verdad..."
"¿Quieres la verdad? Solo he amado a tres mujeres en mi vida..."
"Y a todas terminas haciéndole daño..."
"No es verdad... No puedes saber lo que siento."
"¡Me has quitado al único hombre que me ha amado de verdad! ¡Sin importarle nada!, A diferencia de ti, que solo me querías en tu cama."
"¡Te sigo queriendo sin que me importara nada tampoco!"
Polina se le lanza encima, agarrandole por el cuello de la camisa.
"¡DÉJAME EN PAZ! ¿QUE QUIERES PARA QUE ME DEJES ME PAZ?" - grita haciéndole retroceder algunos pasos.
Apretando mas fuerte, le clava las uñas en el cuello, haciendo que instintivamente Gennadi la trate de empujar para que le suelte.
"¡Déjala!"
La asistente de Polina había tenido al pequeño Nikita agarrado para que no se acercara, mientras ella y Marina escuchaban la conversación desde el pasillo. En un descuido el niño se había soltado y corrió hacia su madre, en un intento por defenderla.
Antes de que Polina soltara a Gennadi y agarrara a su hijo, este se lanza hacia Gennadi y le da un mordisco en la pierna. Sin poder evitarlo Gennadi empuja al niño con fuerza, haciéndole caer al suelo y hacerle llorar.
Antes de poder reaccionar ante lo que había hecho, Polina le lanza una bofetada con todas sus fuerzas, que más que golpearlo lo que hace es arañarle con sus uñas. Engel retrocede, y antes de poder alejarse mas se encuentra recibiendo golpes de parte de la mujer. La mujer lo golpea con ambos puños en el pecho, pero sus manos son tan débiles que no puede hacerle ningún daño, y sintiéndose frustrada empieza a llorar y cae de rodillas al lado de su hijo, que solo esta de pie llorando con todas sus fuerzas. Como si se olvidara de Gennadi, la mujer abraza a su pequeño hijo.
"Esto es todo lo que le puedes traer a Polina." - dice Marina, que había dejado a Lena con la asistente. "Por favor, vete."
Marina le toma del brazo para llevarlo hasta a la puerta. Lo saca de la casa, empujándolo para que se apresure.
"¿Crees que nos volvamos a ver?"
"Vamos a dejar las cosas como están. Que vinieras aquí fue un error, ¡todo fue un error!, Y creo que no deberíamos vernos... por un tiempo."
"Quisiera al menos despedirme de Lena."
"Ya no... y sabes porque."
"Si necesitas algo, cualquier cosa, llámame."
Gennadi se queda mirando por un momento la puerta abierta. Escucha a Polina llorando y los gritos de Nikita. Los susurros de la asistente de Polina que juguetea con Lena.
"¿Crees que lo nuestro nunca hubiera funcionado? Dime." - pregunta luego de un momento.
"No, cariño, no."
Gennadi sintió algo en el pecho al escucharla. Nunca le había llamado cariño antes.
"No, no puedo pensar siquiera en eso. Antes preferiría quedarme sola. Quiero decir..." - Marina se detiene al no encontrar las palabras.
"Te entiendo, soy un fracaso."
"Creo que... eres un fracaso como esposo, pero quiero que seas un buen padre... Tienes que comprender. Todo lo que ha pasado, no puedo dejar a Polina... todo lo que le has hecho. No llores. No sabes cuanto siento todo esto... pero así fueron las cosas."
Marina se acerca y le de un beso en los labios. Es apenas un toque, pero dura mas de un minuto antes de que ella se aparte, limpiando las lagrimas en sus ojos.
"Eso fue por lo buenos tiempos. Ojala pudiéramos volverlos a vivir. No sabes cuanto me duele que todo esto nos haya terminado así."
Ella aparta su vista de él. A Gennadi le duele mucho todo esto. No se trata simplemente de que sus vidas estuvieran juntas solo por compromiso, sino porque sus vidas están afectando a la de los demás. Le dolía mucho más por Polina. Todo era culpa de los errores. Si él no hubiera caído ante sus instintos, si solo hubiera esperado...
Siempre se ha dejado llevar por sus impulsos. Había matado a la persona que había amado a Polina por encima de todo. Por su culpa una mujer esta condenada a llorar a su esposo muerto y un niño a crecer sin un padre.
No podía negar que había matado. Había disparado contra otros pilotos, y casi nunca había visto caer un paracaídas. Esos hombres tenían una familia, una esposa que los lloraría y e hijos que nunca volverán a ver a su padre...
Nunca se había detenido a pensar en eso. Solo veía el avión, se le acercaba y ¡¡Boom!!, el avión caía y era un derribo que quedaba grabado en el video de la cabina. El hecho de que los Zentraedis no tuvieran ninguna familia debería minimizar esa idea, pero en este caso es el sufrimiento que había causado, a pesar de que algunos, a su juicio, lo mereciera. había golpeado hasta la muerte a una Zentraedi por el simple hecho de robar comida. Ella solo estaba intentando escapar, y que había tenido la mala suerte de encontrárselo a él en su camino. El lugarteniente Kamjin tuvo la misma suerte de encontrarlo en su camino.
Nikolái Alekseyev fue otra de sus victimas, y la que nunca lo dejara de acosar en sus sueños. No le agradaba, ni por su actitud ni por ser el esposo de Polina, pero no merecía morir. Nadie merece morir, menos él. Durante la investigación le había dado un juego de fotografías del cuerpo de Alekseyev. Tres disparos de su ráfaga le habían alcanzado, pero fueron lo suficiente para destrozar su humanidad en pedazos. Apenas se podía reconocer una pierna, medio torso y la mitad del cráneo. La imagen que le acompañara siempre es una fotografía en primer plano de su rostro, con su cabeza destrozada por un disparo que apenas le rozó, con u boca abierta quizás eternizando un grito de dolor...
Por lo general es un hombre racional, pero cada noche siente miedo de la oscuridad, pensando que desde cualquier rincón oscuro le aparecerá el cuerpo destrozado de Alekseyev, con la plena intención de vengarse.
"Mejor vete..." - le ordena Marina, casi empujándolo para que se alejara de la puerta.
Y tiene una genuina preocupación. Conocerá ella a su hermana, quien en mas de una ocasión había jurado matarlo si solo lo volvía a ver. Y el hecho de que Polina hiciera... ciertas cosas le asustaba mucho.
Gennadi no se hace rogar, aunque preferiría que Polina saliera y de verdad cumpliera su amenaza. Pero quizás sol ole cree un nuevo problema.
Es extraño pero no se había dado cuenta que estaba lloviendo, y el estar empapado le hace sentirse más miserable.
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Como le gustaría tener una maquina del tiempo y retroceder para evitar algunas cosas. No haberse puesto a meterle un gancho de ropa en el tomacorriente cuando tenia 5 años; no haber pretendido engañar a la maestra con una falsa firma de su mamá ni esconder los horrendos exámenes que no había pasado bajo la cama cuando tenia diez; no haber derribado a Polina; haber estado allí con Yelena Nikolayev cuando la mataron; no haber matado a Nikolái.
A su alrededor los demás corrían bajo la lluvia para buscar refugio o llegar rápido a su destino. Él solo camina como si tal cosa, atrayendo de vez en cuando la mirada. Ninguno de ellos sabe quien es y las cosas que había hecho.
Él era un héroe de guerra que había luchado en el cielo, en la tierra y en el camino a las estrellas. Su país le había honrado tres veces con la máxima condecoración que le puede dar a sus hijos, y el máximo gobierno mundial le había dado toda su confianza. Es uno de los pocos que conocen la horrenda verdad mas allá del tiempo, incluso hasta los mismo orígenes de la humanidad. Incluso algún día los libros de historia hablaran sobre él y las cosas que había hecho. Irremediablemente su nombre estará rodando en las mentes por los siglos que vendrán...
Podía ser recordado como uno de los que contribuyeron a que de nuevo los hijos de la Tierra volvieran a levantarse y salir hacia las estrellas.
Pero ni siquiera podía estar cerca de su propia hija. Mucho menos mirar a la cara a la persona a la que tiene que agradecer el mostrarle el camino que debía recorrer.
Si pudiera regresar en el tiempo no seria para cortar la luz cuando el pequeño metiera el gancho en el tomacorriente, ni mucho menos darse las respuestas de los exámenes...
Pero no puede viajar en el tiempo, y lo que esta hecho no lo puede cambiar. Al final si lo hiciera él lo seguiría recordando. Y ese era la mayor tortura de todas.
No es tan tarde, pero el cielo cargado de nubes hace que el ambiente sea oscuro y gris. Al llegar a la casa todas las luces están encendidas.
"Gennadi, ¿cómo..." - Bridget se acerca, pero se interrumpe al verlo. ¿Qué te pasó?"
Engel suspira antes de hablar. "Lo que merecía..."
"Tu mamá no ha llegado todavía... ven acá."
Bridget lo lleva a la cocina, y le hace sentarse. En un momento sale y regresa con algo del baño. Gennadi se queja un poco cuando le pasa un paño en la mejilla.
Los rasguños siguen sangrando.
"¿Fue Marina?" - pregunta Bridget con mucha seriedad, mientras sigue limpiándole la mejilla y luego el cuello donde hay otros arañazos.
"No. Fue Polina. Te dije que no debí haber ido. No necesitaba decirme que me odiaba, porque se le veía en los ojos."
Bridget no hace ningún comentario, solo termina de limpiarle la mejilla y ponerle una gasa para cubrirle los arañados.
"Ve y quítate esa ropa. ¿Quieres que tu mamá te vea así? Lo ultimo que ella merece es que estés así."
Bridget se inclina un poco para mirarle a los ojos, pero Gennadi aparta la visa a otra parte.
"¡Mírame!" - le dice la chica mientras le toma la barbilla y le mueve la cabeza para que la vea. "Solo ve y cámbiate. Nos vemos después."
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Durante la cena luego de que regresara Natalia, ninguno hizo comentario sobre la visita a casa de Polina. Gennadi había tratado de justificar sus heridas -ocultas por las gasas- con que se había caído en la lluvia, cosa que Bridget corroboraba, pero que aparentemente no convenció a Natalia, pero ella no hizo ningún comentario.
Se fueron a dormir temprano.
A Gennadi le gustaba el hipnótico sonido de la lluvia sobre el tejado de la casa. Le gustaba acostarse en la cama y ponerse la almohada sobre la cabeza, sintiendo la vibración de la lluvia.
No había podido dormir mucho, y solo daba vueltas en la cama, porque nada haría levantado a las 3.30 de la mañana cuando todos se levantan a las 7.00. Trataba de apartar muchas ideas de su cabeza, y pensar en otras cosas. Durante unos minutos se entretuvo pensando en como estaría Pozniak con el entrenamiento aéreo básico. De seguro ya les habría explicado lo básico del Valkyrie y los habría llevado a los hangares. No era un pensamiento fijo, porque luego pensó en Hikari, y en la idea de que debería estar un poco amargada al estar ahora trabajando con los de la Naval.
Pero a pesar de las horrendas sensaciones que ha vivido aquí no se siente mal. Por el contrario, el relativo silencio de este sitio le hace sentirse más tranquilo. Esta era su antigua habitación, en algún lugar de la casa están sus últimos juguetes, que había abandonado cuando decido jugar de verdad el juego de la guerra. Aparte de eso no hay nada de su pasado. Sus libros y cuadernos de la escuela hace mucho que se fueron a la basura.
Se siente mas descansado si solo se queda aquí sin dormir. El frío es algo agradable, porque le obliga a estar arropado al completo. Por alguna razón casi nunca duerme arropado, simplemente se tira encima del pecho una almohada y ya esta.
Es algo muy tranquilo el ambiente, tanto que incluso algunas de sus angustias se disipan. Incluso sus terrores dan paso a ensoñaciones muy placenteras.
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"Hoy les quiero mostrar algo." - anuncia Natalia durante el desayuno.
Los tres están sentados en la mesa de la cocina. Bridget se había encargado de prepararlo, y también de ir a levantar a Gennadi, que se había quedado dormido, y lo había encontrado totalmente arropado y con la almohada sobre la cabeza.
"¿Y que será?" - pregunta Gennadi entre bocado.
"Después se los muestro. Cuéntame Gennya, no me has dicho nada de cómo te va en Ciudad Macross."
"Nada del otro mundo... ahora trabajo en el entrenamiento de pilotos, me dieron el mando de 2 escuadrones."
"Espero que los trates bien, tu te molestas por nada y lo ultimo que deben tener esos chicos en un oficial que les amenace a cada rato." - dice Bridget.
El resto del desayuno siguió con las historias de Gennadi, sobre partes de la guerra, y mas que todo respondiendo preguntas sobre los Zentraedi. Gennadi se da cuenta que se había acostumbrado a verlos todos los días desde hace dos años que le parece ya natural su existencia, pero no para otras personas de este mundo.
Incluso ya habían terminado de comer y Gennadi seguía contándole cosas. Pero luego no le hizo mucha gracia que después le tocara lavar los platos.
Al terminar se va a la biblioteca donde están Natalia y Bridget.
"Había estado por mandarte esto... pero pensé que era mejor dártelo en persona."
En un rincón de la biblioteca hay una caja tipo baúl con ruedas, de buen tamaño.
"¿Que es?" - pregunta Gennadi mientras abre la caja.
"Tu abuelo hubiera querido que tú lo tuvieras."
Gennadi empieza a sacar el contenido. Justo encima hay varios gruesos sobres. Al abrir con cuidado el primero encuentra fotografías. La primera en su mano es de su abuelo, muy joven, de la década de los 60 tomando de la mano a una Natalia de 5 o 6 años. No era la primera vez que Engel había visto esta fotografía, revisando mas encuentra muchas mas, y se da cuenta que los álbumes de la familia habían sido vaciados y metidos en esos sobres. Mas abajo esta una caja con una tapa de cristal, conteniendo las condecoraciones de su abuelo, tanto de su tiempo en la Luftwaffe como en su vida en Rusia. Es extraño, las había visto tantas veces, pero aquí parecen grandes, y más brillantes.
Aquí también están las fotografías mas viejas, de su bisabuelo Karl Friedrich, y también su inevitable colección de medallas tan impresionante como las de Alexander pero que están guardadas en una rustica caja de madera.
Luego vienen unos cuadernos, los diarios de su abuelo Alex. Y finalmente en el fondo varias docenas de DVD, rotulados por fecha y contenido, llenos con lo que su abuelo había pasado al computador los últimos años de su vida. Prácticamente toda la herencia en imágenes y documentos de su familia (al menos de la parte alemana-rusa) se encuentran en esa caja de 20 kilos ante él.
Bridget esta revisando aun las fotos, mirando una a una esas imágenes que nunca había visto. Había compartido muy poco con sus familiares rusos, y solo conocía la historia por lo que se contaba. Cuando le habían contado que sus bisabuelos habían formado parte de la maquinaria nazi de guerra se había sentido repugnada, pero con el tiempo se había dado cuenta que era una parte de su herencia, y que debía sentirse orgullosa de su bisabuelo y no de lo que había formado parte, ya que Alexander había sido piloto, y uno muy bueno ya que tenia aquí las condecoraciones como prueba.
Ella es nieta del primer hijo de Alexander. Erwin Adolf Engel había nacido en 1940, y sus padres habían decidido mandarlo fuera de Alemania, vía España, hacia los Estados Unidos con la familia de la abuela materna cuando la guerra empezó a cambiar de dirección. Erwin "Rommel" Engel, como prefería que le dijeran, tuvo una infancia normal y tranquila para luego unirse a la US Navy a los 18 años llegando a ser piloto naval. En 1961 nace su hijo Jonathan Paul Engel, quien es el padre de Bridget.
A pesar de que las dos familias vivían en lados opuestos del mundo (Estados Unidos y la Unión Soviética, nada menos) nunca dejaron de estar en contacto, sobre todo después de los años 60', cuando Alexander Engel había vuelto a tener su nombre después de años de estar ocultando su nombre en la URSS.
La familia Engel estaba predeterminada a seguir la vida militar. Los Engel de Alemania se dedicaron a la aviación casi desde el mismo momento en que se invento el avión de combate, cuando Karl Friedrich Ritter von Engel voló 48 misiones de combate durante la primera guerra mundial, derribando a 16 aviones aliados, llegando a ser General durante la Segunda Guerra. Alexander Engel fue él mas 'técnico', siendo piloto de combate en el grupo de caza JG-26, conocido por los Aliados como los "Chicos de Abbeville". Alex Engel luego trabajo en Peenemünde en el desarrollo del Me162 y V-2, y después en el mas ambicioso proyecto de "Armas Milagrosas" de Alemania, el V-4.
Karla Engel fue la esposa de Alexander, y que se había unido a las Allgemeine-SS, la rama no combatiente de las SS. Estaba interesada en la magia y la hechicería. Pudiera ser un interés con un funcionamiento estúpido a la vista de los más escépticos pero así como Alexander trabajo en la URSS en el desarrollo de cohetes y armas nucleares, Karla trabajo para la KGB en guerra psicológica y medios parapsicológicos.
En Alemania hubo en la misma época varios Engel, homónimos que no tenían ninguna relación con ellos: General Gerhard Engel, ayuda de campo de Adolf Hitler al comienzo de la guerra; Capitán Walter Engel, que se había dedicado a misiones de reconocimiento, bombardeo y caza nocturno que solo había derribado 10 aviones enemigos... en una semana (los últimos 8 en solo 3 días); Capitán Rudolf Engel, un hombre más teórico que había trabajado en Gronendorf sobre la versión tripulada del V-2 para misiones Kamikaze; Wachmeister Heinrich Engel, quien fue soldado del Wehrmacht en el frente oriental.
Los Engel de Estados Unidos siguieron la carrera Naval. Aun en la Naval, los Engel estaban predestinados a vivir en los cielos. En alemán la palabra "Engel" significa "Ángel", puede que eso explique todo.
Por otro lado la familia Engel no ha sido muy prolífica, ya que siempre ha sido una familia de un solo hijo. La única excepción a sido Alexander, que tuvo a Erwin y luego a Natalia. También estaba Gennadi, quien lamentablemente perdió a su primer hijo debido a la enfermedad de Sabina, y que tiene a Yelena.
Hasta la Segunda Guerra Mundial el apellido familiar tenia el Ritter von, un titulo nobiliario alemán equivalente al Sir ingles o titulo de Caballero. Pero luego de la rendición de Alemania, y debido al aborrecimiento ruso hacia los títulos, Alexander se queda con el Engel, aunque el mismo había prescindido de él durante la guerra. A Bridget le encantaba pensar que era una Lady y que tenia algo de sangre de la realeza.
En medio de las fotos esta el álbum de la boda de Gennadi. Él estaba vestido con el uniforme azul oscuro de la fuerza aérea rusa, con corbata y todo. Sabina lleva un hermoso vestido de novia totalmente blanco. En lugar de un velo tenia una pañoleta atada en el cabello, como si fuera una corona de tela. Sabina había sido una mujer hermosísima, pero a veces era algo tosca, quizás por su vida militar. La había conocido brevemente, pero le fue suficiente para ver el hechizo que había entre Gennadi y Sabina.
Bridget las esta poniendo en el suelo, a la vez que Gennadi las agarra para mirarlas. Hacia tiempo que no las miraba. Las reproducciones que el tiene están guardadas en alguna gaveta, olvidadas para no traerles recuerdos.
Natalia esta suspirando al ver cada fotografía que sale de la caja. No esta fascinada como Gennadi y Bridget, cosa que Gennadi no deja pasar.
"Hay algo que no nos quieres decir." - aventura Gennadi. "No estamos aquí solo para una reunión familiar."
Natalia mira de nuevo las fotos sobre el suelo, contemplando casi un siglo del pasado familiar. Vacila un poco antes de contestar. Mira por un momento a Gennadi y a Bridget.
"Me diagnosticaron cáncer... glioblastoma me dijeron." - Natalia baja la mirada y da un suspiro antes de continuar. "Me dieron solo tres meses."
Engel esta por decir algo, pero las palabras parecen que se le atoran en la garganta.
"¡¿Porque no nos dijo?!" - pregunta Bridget, mas sorprendida que indignada.
"Me lo dijeron hace un tiempo... debí de haberles dicho, pero perdiste a tu padre no hace mucho... y por lo que tuviste que pasar tu Gennadi, con Sabina... en algún momento tenia que decirles."
"¿Y ahora?" - pregunta Gennadi.
"¿Y ahora que? Creo que solo me queda vivir lo que me queda."
"¿Que hay de los tratamientos? ¡No debe dejarse morir!" - dice Bridget.
"Estoy en tratamiento, pero creo que solo estoy retrazando lo inevitable. Si supero esto, ¿cómo va a ser mi calidad de vida? Voy a vivir atada a una silla de ruedas o quizá algo peor. No estoy ansiosa de morir, pero piensa solo como voy a vivir."
"¡¡¡Sabina pensaba lo mismo, y ve lo que hizo!!!" - dice molesto Gennadi levantándose.
"No te diré que lo que hizo estaba justificado, pero la entiendo. Lo hizo porque tenia miedo de su futuro, tenia miedo de la carga que seria para ti. Yo no soy una carga para nadie. Tu ya tienes tu vida hecha por ti mismo y ya no dependes de mí. A mi no me queda mas nada por hacer..."
"Hablas como si solo vivieras para un fin."
"A lo mejor así es. Tu abuelo me enseñó que todo tiene una razón de ser, que todo parece seguir un plan. Los humanos solo estamos aquí para continuar con el acto de la creación, y ya hice mi parte en ese plan. Te toca a ti seguir con lo que debas hacer."
"Mamá, no te puedo obligar a seguir viviendo, pero es cruel que te lo hagas..."
"¿Que pensaría si solo me diera un infarto en este instante, sin tener un aviso de que moriría? ¿Seria lo mismo? Solo que yo tengo fecha. Las vidas de ustedes dos han sido peligrosas, volando misiones de combate, ¿creen que no me aterraba la idea de que un día me dijeran que los habían matado? He llevado una vida honrada, y estoy contenta de haber criado al mejor de los hijos que una mujer a podido tener. He visto a mi nieta, y esa es la mayor alegría que he tenido."
"¡Pero mamá..."
"¿Pero mamá, que? Aquí no hay nada que discutir. Además, ¿qué quieres discutir? Que viva unos cuantos meses mas no hace la diferencia. Lo que quiero es que sean unos momentos los que me queden. Por ahora estoy poniendo algunas cosas en orden en el trabajo. Voy a seguir en el gabinete de gobierno hasta cuando pueda, me quiero asegurar que este país quede en buenas manos, a pesar de todo lo que esta pasando."
"¿Cuánto tiempo te queda?"
"Te dije que tres meses."
"¿Cómo puedes estar tan tranquila sabiendo que te vas a morir?" - pregunta Gennadi mas calmado, pero algo nervioso por la noticia.
"Estoy preocupada , si. No he oído de nadie que este preparado a morirse, ni siquiera los que se suicidan deben de aceptar su muerte mientras se mueren. Lo que me tiene triste es que no nos volvamos a ver después." - Natalia se limpia unas lagrimas que escapan de sus ojos, pero antes de seguir hablando empieza a llorar.
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El resto de la tarde es muy triste y sombrío. Si había algo de vida en este lugar, fue espantado por las noticias de la mañana. Bridget que había sido el alma de alguna forma de este lugar los últimos días, se encuentra tan decaída como los demás. Ella había perdido a su padre durante el bombardeo Zentraedi, cuando se hundió el portaviones que estaba a su mando, el CVS-104 Neptune. Esa vez se había enterado de su muerte una semana después, mientras ella se encontraba oculta como la gran mayoría de los militares en los bunker contra ataques nucleares. Allí había muerto su familia inmediata, por lo que trato de contactar a sus otros parientes, cosa que le había tomado tiempo. Ahora que los tenia de nuevo, uno de ellos esta a punto de morirse, no inmediatamente, pero de una manera mas inminente que cualquier muerte en combate.
Bridget solo podía sentarse a... ¿a que? ¿Qué podía hacer ella? Nada, sencillamente nada. Esperaba que la llamada fuera para reunir a lo que quedaba de la familia, pero no para anunciar una muerte.
Solo había pedido un permiso de 5 días, los cuales acaban mañana. Para el viernes debe presentarse de nuevo para continuar su vida.
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Gennadi terminaba de arreglar su equipaje. Solo había empacado mudas de ropa para una semana, todas empacadas en una mochila. Se siente triste de irse, pero no hay nada que pueda hacer. La idea de quedarse es demasiado fuerte, pero tiene compromisos que no puede eludir. Si no regresa a Ciudad Macross lo vendrán a buscar. Gloval había sido renuente a dejarlo ir. La muerte de Alekseyev esta aun muy renuente, e incluso la investigación sigue abierta. Su madre le había dicho que no debería quedarse, que regresara y continuara con su vida.
¿Cómo podía despedirse de su mamá, sabiendo que podría morir?
Gennadi solo le da un abrazo a su mamá y un beso en la mejilla.
Por alguna razón piensa que no la volverá a ver.
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Fin
Capitulo
35
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Notas
/ divagaciones del autor:
Siempre había querido hablar de la familia Engel, sobre todo porque mucho de lo que he escrito, Macross y otros fics, así como algunas historias originales, giran en torno a esa familia... y la familia Parker
Por otra parte, este este capitulo concluye la "segunda temporada" (2006) Espero que me manden uno que otro Review, opinen por favor para ver como voy, diciéndome lo que les gusto, lo que no les gusto, para decirme que es una maravilla o una verdadera basura. Si son buenas las criticas estaré feliz, si son malas me molestare muchísimo, pero ¿que se le voy a hacer?
