Capítulo 35: Separaciones.

(Voz de Sam)

"¿Y qué pasó con el otro vampiro?" Les pregunté a Embry y Seth. "¿Por qué dejasteis que te hiciese eso, Seth?"

"No lo dejamos." Me dijo Embry. "Fue... Alex mató a la compañera de ese tipo y él intentó matar a Seth a cambio."

"¿Qué cosa es esa mujer?" Les dije.

"Nada." Me dijeron.

"Eh, a mí no me engañéis." Les dije un poco enfadado porque me mintieran. "Que qué cosa es esa mujer."

"Es... un lobo." Me dijo Jacob. "Lo siento tíos, tenían que saberlo." Añadió como para Embry y Seth.

Fue cosa de un momento, en menos de un segundo, Kobu estaba frente a Jacob aparecido de la nada, mirándole con cara de estar furioso y casi gruñendo.

"Traidor..." Le dijo.

"Kobu, tranquilízate." Le dijo Embry que salió despedido cuando Kobu le dio un golpe con el brazo para alejarle de él y volviéndose hacia Seth y él. "Vosotros dos, sois unos..."

Vale, creo que era un taco en alguna otra lengua indígena, porque no supimos qué les llamó.

"¡Cómo os habéis atrevido!" Les dijo a Seth y Embry. "¡Cómo habéis osado meteros en medio de un cazador y su presa!"

"Kobu, tranquilízate." Le dijo Seth. "No pretendíamos..."

"¡Me da igual lo que pretendiéseis!" Le gritó. "¡Debería haber dejado que ese tipo te rompiese el cuello, por subnormal!"

"Oye, eso sí que no te lo vamos a..." Le dijo Paul yendo a cogerle y saliendo despedido también él.

Ese tío era realmente fuerte.

Al final, ni entre todos pudimos lograr cogerle, aunque se quedó quieto mirando con los ojos semi-entornados a Seth y Embry que se había vuelto a levantar e intentaban defenderse verbalmente ante las acusaciones de Kobu.

"¡NO!" Les gritó como si estuviese harto. "¡No quiero oír nada más!. ¡Vamos a llevárnosla, a donde no podáis volver a hacerle daño!"

"¿De qué vas tú?" Le dije yo entonces. "Una cosa es que te metas con ellos, se lo merecen porque son idiotas; pero otra cosa es que nos raptéis a la médico, eso nos afecta a todos, nosotros y al resto de gente de la reserva."

"¡Haberlo pensado antes!" Me dijo. "¡Alex nunca debió haber confiado en estos dos!. ¡Maldito el día en que cedí a su chantaje!"

Fue algo curioso, porque justo entonces oímos un grito de miedo seguido de un montón de sonidos de pelea y luego un aullido de dolor; sin embargo, todos los licántropos estábamos allí.

"¡Alex!" Gritaron Embry y Seth cuando se dieron cuenta de algo.

"¡¿A dónde creéis vosotros que váis?!" Les dijo Kobu cogiéndoles por el cuello y levantándoles de la tierra. "¡He dicho que no vais a volver a verla, nunca más!"

De nuevo más sonidos lastimeros, esta vez eran de diferente timbre a los anteriores y sí que nos preocupamos, sobre todo Kobu que parecía dudar.

Cuando volvieron a oírse los aullidos lastimeros fue cuando se oyeron otros aullidos diferentes y fue cuando Kobu lanzó a Embry y Seth lejos y comenzó a correr mientras nosotros cambiábamos a nuestra forma lupina y corríamos hacia el mismo lugar para encontrar a un trio de hombres mirándonos, dos de ellos con un tufo bastante marcado a vampiro, solo que el otro que quedaba parecía más bien 'humano' y de los dos apestosos uno tenía algo de olor a cera y colonia cara, el que estaba más quieto y recto de los tres tipos.

"¿Y vosotros?" Dije mientras veía a Kobu furioso que comenzaba a temblar.

"¡¿Qué les habéis hecho a los gemelos?!" Gritó antes de trasformarse en un enorme lobo de color canela tan grande o igual un poco más que Sam con la boca que echaba espuma.

"¿Qué...?" Dijimos en general.

"Han dicho que nada de dañar a nadie." Dijo el chico que tenía un corte clásico mientras le quitaba el polvo de una gorra de esas que los niños bien solían llevar.

"¿No podemos patear unos cuantos traseros?" Dijo el que era humano aún.

"Nat, nada de patear." Dijo el otro. "Louie ha dicho que nada de heridos graves ni muertes."

"Pero no dijo nada de heridos de otro tipo." Dijo el humano con una sonrisa de ironía.

"Está bien, pero cuidado con el herido." Dijo el del corte clásico ajustándose su gorra con cuidado. "Dijo que nada de hacer mucho daño a nadie."

Fue algo curioso, nunca hubiésemos esperado aquello, peleamos un poco, algunos escogieron al vampiro de pelo pincho con mechas porque era atlético y algo fuerte, pero la verdad es que tampoco parecía hacer gran cosa, simplemente se limitaba a plantarnos cara hasta que derribaron a Kobu herido y de pronto...

Zas.

Una red se elebó del suelo atrapándonos a Jared, Paul, Quil y a mí mientras otra se elevaba atrapando a Seth y Embry mientras que algo que parecía una red de acero se caía sobre Kobu sepultándolo con ella y dejándolo clavado en el suelo mientras dos chicas vampiro aparecían de la nada sobre la red de Kobu dejándola clavada en el suelo.

"Y nosotros pensando que sería más difícil..." Dijo la que tenía el pelo largo y morado oscuro con mechas fucsia para ir a abrazar al pelopincho vampiro.

"¿Estáis bien?" Dijo la menudita que recordaba un poco a Alice Cullen pero con el pelo en un peinado más a lo 'charleston' o algo así. "¿Os han hecho daño?"

"Nah, Louie les sobrestimó." Le dijo el que parecía el compañero de la chica de pelo largo pasándole el brazo por los hombros y besándole la cabeza. "Por lo que nos dijo pensaba que iba a ser más difícil."

"¡Soltadnos!" Gritaron Seth y Embry.

"¿Dónde está Alex?" Dijo Embry preocupado al extremo y desnudo en la red donde le tenían.

"¿Quién?" Dijo el humano.

"Creo que se refieren a la chica." Dijo la doble de Alice Cullen.

"¡Ah!" Dijo este. "¿Y a vosotros qué os importa? Igual nos la hemos llevado para comérnosla."

Plaf, los otros dos machos le habían dado un golpe cada uno.

"Cierra la bocaza, Nat." Le dijo el pelo pincho.

"Deja de molestar a la gente." Le dijo el otro.

"Unos lobos la estaban molestando." Dijo la chica menudita acercándose a nuestra red con una sonrisa para mirarnos. "Así que la hemos salvado."

"¿Cómo que salvado?" Dijo Seth. "¿Salvado de qué?"

"De vosotros, claro." Dijo la otra.

"Los otros niñatos-lobo están por allí." Dijo el macho de la boina.

Intentamos morder las cuerdas para bajar, pero lo único que hicimos fue hacernos daño en los dientes y que Paul por poco perdiese un colmillo ensañándose con las cuerdas.

"Yo que vosotros dejaría de hacer eso." Nos dijo la doble de Alice. "Están reforzadas para que no se rompan así como así..."

"Moira, vamos." Le dijo el de la boina que parecía ser su compañero cogiéndola suavemente por el brazo. "Tenemos que alcanzar a Louie y la señorita."

"¡Mentirosos!" Les gritó Embry revolviéndose y despellejándose las manos intentando romper las cuerdas de su red. "¡Alex nunca se iría con unos vampiros!"

"Sí, la verdad es que igual no se hubiese venido con nosotros." Dijo el de pelo pincho vampiro que llevaba gafas de sol como el otro. "Pero bueno, los otros críos la habían drogado y creo que también planeaban secuestrarla. Nosotros solo la salvamos de ellos."

"La verdad es que tiene una sangre..." Dijo la de pelo largo sonriendo suavemente mientras nos dábamos cuenta que las dos chicas miraban a Embry y Seth que estaban en sus formas humanas, entonces me fijé mejor y me revolví intentando salir cuando me di cuenta que ambas tenían los ojos morados como si fuesen rojos pero ocultos tras unas lentillas azules.

"Chicas, ya vale." Les dijo el de pelo pincho. "Vámonos de aquí ya." Afirmó cogiendo del brazo a su pareja mientras el otro vampiro hacía lo mismo con la suya.

Fue cuestión de segundos, en segundos ya no estaban allí y mientras seguíamos revolviéndonos nos dimos cuenta que se habrían largado a donde quisieran para antes de que pudiésemos salir de allí.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

No podía ver nada, estaba sumida en la oscuridad y de pronto sentí que volvía a mi cuerpo, me dolía mucho la espalda, pero no como si me hubiesen dado una paliza, era más bien... una mala postura.

Iba a abrir los ojos cuando me di cuenta de algo; olía que apestaba a vampiro, y no precisamente a alguno que conociese. Así que me quedé con los ojos cerrados y el resto de sentidos atentos para intentar ver mi situación actual intentando quedarme lo más quieta posible.

"Esto no marcha bien." Dijo una voz suave. "Se supone que ya debería haber despertado."

"¿Te importa dejarla tranquila, Jackie?" Dijo otra voz. "Con lo que nos ha costado callar a sus puñeteros compañeros."

"Una manada, ni más ni menos." Dijo otra voz de hombre. "Eso es lo que tenía esa mujer a sus pies."

Perfecto, dos hombres y una mujer.

"La verdad es que era conmovedor." Dijo otra voz de mujer.

Dos, dos hombres y dos mujeres.

"Estaban realmente preocupados por ella." Continuó la misma mujer. "Deberías haber visto cómo peleaban por liberarse para poder seguirnos y encontrarla..."

"Chicas... por favor..." Dijo el segundo hombre. "Si ya sabemos que os daban pena, pero esos bichos eran licántropos, nos hubiesen intentado matar de haber tenido oportunidad."

"Eh, vosotros, dejar de tocar las narices." Dijo una tercera voz. "Os recuerdo a quién tenemos ahí."

Prefecto, eso se ponía cada vez peor; tres hombres y dos mujeres.

"Me cuesta creer que sea una hembra." Dijo el segundo hombre.

"¿Queréis hacer el favor?" Dijo la primera hembra en hablar, la que se llamaba Jackie o algo así. "Se supone que nuestra raza somos ante todo nobles, con modales."

"Desde luego, en qué nos diferenciaríamos si no de esos animales que campan por ahí..." Dijo el segundo hombre.

"Por favor, Balthazar." Le dijo el otro. "Un poco de modales."

"Claro, como tú eres un simple 'currito' tienes unos modales exquisitos como yo, ¿no, Jaques?" Le dijo el segundo hombre que por lo que deducía era Balthazar mientras que el otro debía ser Jaques.

Entonces noté una mano suave tocándome la cara y un aliento en mi cuello y fue cuando salté y de un golpe separé a quien quiera que fuese quien tenía junto a mi cuello mandándole a unos metros de mí para ponerme lista para atacar dándome cuenta que eran más bien 3 hombres y 3 mujeres que me miraban mientras una de las mujeres era a la que había tirado hasta la pared contraria.

"¿Lo véis?" Dijo el castaño con un corte clásico señalándome con suavidad. "La habéis asustado. ¿Moira, estás bien?"

"Tiene fuerza." Dijo una chica que me sonaba su cara solo que con un peinado moreno con un corte a lo charlestón.

"Chupasangres..." Murmuré entre dientes dándome cuenta que estaba en una cueva que debía estar cerca del agua puesto que se oía correr agua cerca.

"Y luego nos decís que hay que tener respeto..." Le dijo el pelopincho castaño con mechas más claras. "Os lo dije, estos bichos son animales y nada más."

"Balthazar, modera tu lenguaje." Dijo otra voz más que reconocía. "Debe estar desorientada."

"¡Tú, maldita rata asesina que...!" Le dije yendo a tirarme contra él furiosa y sintiendo que me iba a trasformar de un momento a otro y tropezando con algo que me hizo caer en brazos del 3º tipo que al menos olía a humano.

"Cuidado, chica." Me dijo.

"Nathan." Le llamó Louie.

"¡¿Qué narices es esto?!" Dije reparando en que llevaba un vestido largo, y cuando digo largo era de los de gala que arrastraban un poco por el suelo, rojo.

"Es que no podías seguir llendo por ahí con harapos y ropas destrozadas." Me dijo la chica de pelo rojizo, Jackie. "Es de Moira."

"Yo se lo regalo." Dijo la menudita de pelo 'charlestón' sonriendo.

"Alex, deberías sentarte y..." Me dijo Louie.

"Debería matarte, eso es lo que debería." Le dije. "¿Qué me has hecho, por qué me he desmayado?"

"Siento decirte que no fuimos nosotros." Me dijo. "Los gemelos esos te lo dispararon segundos antes de que entrase yo a tu casa."

"Parecían muy interesados en llevarte de allí." Dijo el del corte de pelo anticuado.

"Como se os haya ocurrido hacerles nada a mis hermanos..." Les dije furiosa sintiendo que me picaba el pelo.

"Oye, como te trasformes y me destroces el vestido te mataré." Me dijo la chica menudita, Moira.

"Alex. ¿Tienes idea de quién era la mujer que mataste?" Me preguntó Louie.

"¿Cómo sabes eso?" Le dije.

"No importa." Dijo metiéndole el puño en la boca a los dos tipos de pelo pincho que parecía que iban a hablar. "El caso es que me he enterado. ¿Sabes quiénes eran?"

"No, me da igual, atacaron a un amigo." Le dije.

"Licántropos y su estúpida territorialidad y sentido de manada..." Dijo la chica de pelo largo y tirando a morado con mechas fucsia.

"¿Tienes algo contra mí, vampiro?" Le dije encarándome.

"Chicas, tranquilas." Nos dijo Louie suavemente. "Alex, no llevas lo que te pedí que no te quitases." Me dijo abriendo la mano para mostrarme el anillo con la piedra roja a juego con el maldito camafeo que se supone que me había pedido que llevase siempre conmigo.

"Son unos pedruscos enormes." Le dije. "No pienso llevarlos a todas horas conmigo."

"Para ti es muy importante llevarlos en todo momento." Afirmó cogiéndome la mano para ponerme el anillo antes de engancharme el pedrusco del camafeo. "Si no lo llevas, no saben que no eres atacable."

Fue algo rápido, me quité ambas con rapidez y las tiré a un lado para que uno de los hombres las recogiese antes de que golpeasen nada y se rompiesen.

"No necesito esto." Afirmé. "Me da igual que me ataquen, mataré al vampiro que ose atacarme."

"No deberías." Me dijo Louie suavemente. "No todos los vampiros somos iguales."

"Matáis gente para alimentaros." Le dije siseando. "Los vampiros solo sois asesinos."

"¿Y qué me dices de los de tu raza?" Me dijo Balthazar, el pelo pincho. "Unos chuchos como tú mataron a mi familia, yo tuve suerte y escapé porque no estaba en ese momento en casa. ¿No debería yo ir matando a los de tu raza? Solo sois asesinos y estúpidos."

"Yo no soy una asesina." Le dije. "Y tampoco estúpida."

"Nosotros tampoco somos asesinos." Me dijo la chica menudita. "Vale, nos alimentamos de sangre, pero solo matamos asesinos, criminales y mendigos."

"Nunca mataríamos a una persona normal." Me dijo el otro macho vampiro. "Uno de nosotros es aún humano, una de nuestras compañeras está enamorada de un humano."

Me di cuenta que se referían al otro macho, él era un humano, aún; igual en un futuro, su compañera lo convertía, pero de momento era humano.

"Nuestras familias fueron humanas." Me dijo Louie. "Aunque la sangre de los humanos nos llama más, solo nos alimentamos de moribundos y gente que merece morir. En la escala de los de tu especie, vosotros seríais predadores de animales y nosotros carroñeros de humanos."

Fue a volver a ponerme las cosas, pero yo me revolví y retiré la mano en silencio.

No dije nada, solo me limité a alejarme de ellos y sentarme en un saliente en silencio; aquello no me cuadraba. Los lobos éramos predadores en el mundo animal y los buitres eran carroñeros, pero en el mundo de los humanos, los vampiros eran carroñeros, al menos estos. No tenía sentido.

"¿Qué hay de mis hermanos?" Les dije. "¿Mis amigos y compañeros? Me buscarán y os matarán."

"Tus hermanos están bien." Me dijo el vampiro de la boina, Jaques. "Solo los dejamos fuera de combate para que no nos siguieran. De hecho, nos planteamos si de verdad eran tus hermanos puesto que lo que te estaban intentando hacer no era demasiado cariñoso que digamos."

"¿Por qué te intentaban raptar?" Me preguntó Jackie suavemente.

"Yo… creo que intentaban protegerme, a la fuerza." Les dije dudando. "Son… yo nunca les enseñé a hacer las cosas así…"

"Bueno, no te preocupes." Me dijo Louie sentándose a mi lado. "Ahora estás con nosotros."

"Nosotros cuidaremos de ti." Me dijo Moira, la pequeñita atusándome el pelo como si fuese una niña pequeña.

"No necesito que nadie me cuide." Dije separándome de nuevo.

Me sentía traicionada por mis hermanos, humillada por haber tenido que ser rescatada por unos malditos vampiros, preocupada por mis amigos, en especial por Seth y Embry que removerían cielos y tierra por encontrarme…

Me apetecía escapar, pero a la vez, me sentía perdida y aún notaba los efectos de los sedantes que me habían disparado los gemelos para dejarme KO y poder llevarme sin que les plantease ningún problema o me revolviese; así que al final me limité a dejarme caer sentada contra una pared y me apoyé la cara en las rodillas.

"En cuanto me encuentre mejor me iré." Le dije a Louie.

"No lo dudo." Me dijo como dándome la razón como a los tontos.

"Eh, lo digo en serio." Le dije. "En cuanto se me pasen los efectos de lo que sea que me han disparado estos dos."

Intenté quedarme despierta sin perderme ni un solo movimiento de los vampiros esos y viendo cómo se sentaban por parejas y cuchicheaban entre ellos, en cambio Louie se limitó a sacar mapas y un montón de papeles y se apoyó en una piedra a hacer cosas con ellos.

Pronto comencé a sentir que me pesaban un poco los párpados, así que pestañeé más de la cuenta; llevaba horas sin dormir, no sé cuanto tiempo hacía ya que me había ido de la reserva, tampoco sabía si me estarían buscando.

La verdad es que de pronto me di cuenta que no había sido una buena compañera para la gente de la reserva, solo su médico; vale que para los Clearwater en la reserva, Billie y Embry había sido algo más que solo una compañera o la médico, había pasado más tiempo con ellos… pero en el fondo, supuse que en cuanto mandasen a un médico no me echarían de menos.

Entonces me di cuenta de que el hombre de la chica pelirroja, Jackie, me dejaba al lado una especie de almohada mullida e improvisada con lo que podían.

"Para por si acaso." Me dijo cuando la miré preguntando sin decir nada.

"No pienso quedarme dormida rodeada de vampiros." Le dije.

Sin embargo, era bastante tentador, y aunque seguí vigilándoles, no sé en qué momento me quedé dormida.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Louie)

"Al final se ha dormido." Dijo Balthazar sacándome de mis elucubraciones mientras hacía planes sobre lo que estaba por venir.

"Entre lo del dardo que le metieron esos dos chuchos y el estrés supongo que es lo normal." Afirmó Jaques contestándole.

"Los dos chuchos eran sus hermanos." Les dije yo doblando un mapa topográfico de la zona. "Es muy duro pensar que tus propios hermanos te han traicionado, que ya no les reconoces."

"Pobrecita…" Dijo Jacqueline suavemente mientras Nathan le cogía la mano suavemente.

"Jackie, ella no te lo dirá, pero gracias por la almohada." Le dije yo por ella.

"Esa tía es una borde." Afirmó Nathan. "Habráse visto… encima que la salvamos de esos dos hermanos salvajes que tiene ahora nos sale con que si somos asesinos, vampiros y todo lo demás. Pues la próxima vez por mí que se salve solita."

"Oh, Nat, no seas así." Le dijo Moira dándole un golpe al pasar junto a él para ir junto a la chica dormida. "Seguro que no está acostumbrada a los vampiros…"

"Es una chica realmente cabezota, y es aún más orgullosa y autosuficiente que un vampiro." Les dije. "Pero es realmente una buena mujer, deberíais verla ocuparse de sus pacientes o de los críos; tiene una paciencia infinita con los humanos y los licántropos."

"Si tiene que vivir con los chuchos esos que nos intentaron atacar seguro que tiene que tener más paciencia que el santo Job." Me dijo Balthazar.

"El problema es qué vamos a hacer con ella." Me dijo Nathan. "Paso de llevar a una niña mimada y consentida que no quiere ir con nosotros."

"Tampoco podemos dejarla a su suerte." Le dijo Jacques con los brazos cruzados. "Ese tipo al que mató, es un vampiro nómada europeo."

"Se llama Charles, y ella ha matado a Makena, su pareja." Afirmé suavemente pero preocupado. "Así que dudo mucho que vaya a parar hasta que no la encuentre y la mate."

Tener a un compañero vampiro por ahí suelto y furioso contra una hembra de licántropo-híbrido con vampiro debido a un error de alguien no era algo para sentirse tranquilos o felices. Era un asunto bastante serio.

"Debería haberle matado." Dijo entonces Alex haciéndonos mirarla. "Yo nunca he cometido ese error, nunca hasta…"

"Nunca hasta que te encontraste con esos dos chavales ¿no?" Le dije yo.

"¿Cómo sabes tú eso?" Me dijo asustada mirándome como si le hubiese pillado por sorpresa, curiosamente para mí.

"Que no te atacase no quiere decir que no te vigilase." Le dije cruzándome de brazos y poniéndome ante ella apoyado contra un saliente. "Me he fijado bien en tu vida. Cuatro hermanos varones, huérfanos, viven en California pero tú ahora vives aquí, en Washington donde trabajas como doctora en una reserva Quileute y como vigilante de playa cuando hace sol y también cuando hace tiempo para que los surfistas bajen a la playa de la reserva. Tratas a todos los indios que van a verte y a la gente en general con bondad y cariño pero cuando alguien no es de tu agrado no dudas en pelear con garras y dientes, y si es un humano entonces sacas todo tu mal humor y malos modales si falla la ironía y las indirectas." Continué describiendo su forma de actuar. "Y debo admitir que es la primera vez que veo un control tan espectacular de forma, para haber quedado desequilibrada a raiz del accidente."

"Control, autocontrol; fortaleza física y moral, siempre las he tenido, haría falta algo más que un chupa… que un vampiro como vosotros para hacerme olvidar quién soy y qué soy." Me dijo ella divertida. "Y ahora, gracias por 'raptarme' pero yo me vuelvo a mi casa, mis amigos deben andar como locos buscándome." Afirmó levantándose.

Ironía en lo de 'raptarme', las cosas no iban muy bien. Tenía que convencerla que no deseábamos hacerle el menor daño, solo ayudarla y protegerla; pero eso al parecer era algo imposible porque tenía la mente de un licántropo bastante arraigada a pesar de su control y calma vampíricas para mantener la mente fría un poco más que lo que supongo que lo haría cuando era solo una licántropa.

"No puedes irte." Le dije.

"Mis amigos de la reserva me estarán buscando." Me dijo mientras mis compañeros se preparaban ya para bloquearle la salida.

"Charles te buscará también." Le dije. "¿Prefieres que te encuentre primero él?"

"Louie…" Me llamó Moira suavemente. "Si es cierto que él le busca igual sabe por dónde empezar a buscar…"

"Sabe que hay dos chicos de la reserva que me caen bien hasta el punto de dejarle con vida porque ellos me lo pidieron." Dijo Alex abriendo los ojos y con un deje de nerviosismo súbito.

"No puedes hacer nada." Le dije. "Si quieres salvarles, lo mejor será que no te encuentren allí."

Ahí se calló y miró al suelo.

Me daba un poco de pena verla así, sin embargo, la cara de preocupación dio paso a un cambio de una centésima de segundo a una de decisión.

"Yo veo la salida muy clara." Dijo levantando la cara. "Hay un dicho que leí una vez en el margen de un libro de Confucio llamado El arte de la guerra. Decía: 'Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña'." Afirmó solemnemente.

"Esto… vale, vamos a hacerlo fácil." Dijo Nathan. "Manos arriba los que se hayan leído ese peñazo de impresión. Una… guay, gente que NO se ha leído ese tostón: 0; gente que se lo ha leído: 1 friky."

"Capullo…" Murmuró Alex entre dientes.

"Señorita, aquí hay un problemita." Le dijo Balthazar. "Y es que no puede volver a la reserva en un tiempo ni tampoco a su casa, con esos jóvenes que intentaron secuestrarla con malos trucos. Como tampoco nosotros podemos dejarla sola porque sería un peligro… la única salida es que se una a nosotros un tiempo y luego, si las cosas se calman, entonces podrá rehacer su vida como más le plazca."

Miré a la chica, pareció dudar, pero se sentó. Estuvo dudando un rato largo hasta que suspiró.

"Está bien, pero antes de nada, tengo unas cuantas normas y condiciones que añadir a este trato." Dijo ella alzando la mano que yo cogí.

"Cualquier cláusula extra será bienvenida, siempre y cuando no suponga un peligro de ningún tipo."

FIN DEL LIBRO 1

((Pero la historia sigue en "Crepusculo 7: Supernova", acabo de colgar el capítulo 1. Espero veros allí también. XD))