Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v… aclarado esto aquí vamos

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Hiding

Por Mimi chan

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Capitulo 32

¿Cómo respirar normalmente? ¿Cómo hacer que el corazón no se detuviera? Un d'javu increíble y maravilloso la envolvió por entero.

Abrir los ojos y volver a verlo dormido a su lado, pacífico y tranquilo, de la misma forma que lo había visto aquella vez, esa única vez que habían compartido la misma cama en aquel pequeño departamento de estudiantes.

Su corazón latía de la misma manera que lo había hecho aquella mañana, de la misma forma que aquella mañana soleada en la minúscula cama. Su mente tratando de entender lo que pasaba, que no era un sueño más como los muchos que había tenido con este joven de tez clara y cabello plateado.

Poco a poco, acompañado del respirar suave y acompasado de una tercera persona en esa cama, recordó lo que estaba pasando.

La noche anterior, como cada viernes en la noche, ella y su hijo hacían un enorme tazón de palomitas y veían una película acurrucados en su cama. Había sido natural para su hijo invitar a Inuyasha también a la película, para verla todos en familia.

Como casi todos los niños, Inuoe no se cansaba de ver la película de "Ponyo"; quizá su película favorita, la había visto por lo menos 10 veces. Lo que significaba que, por lo menos para ella, no tenía nada nuevo mientras su hijo miraba arrobado una y otra vez la historia.

Mientras Inuoe miraba la película ellos habían hablado. La mayor parte de la plática había girado alrededor de su hijo. Inuyasha había querido saberlo todo, lo bueno y lo malo. La mayor parte de la historia había sido en realidad buena. Se había sentido sola, por supuesto, pero aquello la había hecho fuerte.

Lo más difícil había sido llegar a Estados Unidos, había sido un alivio y al mismo tiempo una suerte de impotencia dejar que Cole la guiara en cada paso. Había tenido que dejar que él escogiera para ella: casa, médico, trabajo. Había tenido que aprender a carreras forzadas el trabajo de la agencia y el idioma. Al principio se había hecho cargo de las muchas modelos japonesas que habían llegado a la agencia, de esa manera había aprendido el trabajo a fondo. Después como Cole le había dicho desde un principio, su prima se había casado y la agencia entera había quedado en sus manos.

Afortunadamente el embarazo había caminado correctamente. Le había costado un poco ganar el peso correcto para su bebe pero el médico con el que Cole la había llevado había sido un verdadero profesional, entre vitaminas y comida especial con una dieta estricta, el bebé había ido ganando peso y formándose bien. Había prometido enseñarle todos los videos de ultrasonidos. Le habló de lo asustada que había estado en el parto, Inuoe había nacido al octavo mes, el médico le había dicho que era posible que, por la actividad tan pesada que ella llevaba en el trabajo, había provocado un parto adelantado. El parto había sido natural, había sido un momento aterrador y maravilloso, había perdido sangre y había estado en peligro pero sabía que Inuoe la estaba esperando así que no se rindió y resistió por él.

En esos días había tomado la decisión de ponerle el nombre de Inuoe (el nombre significa: gran apoyo, ayuda, justicia), él había sido desde el momento que había nacido su más grande apoyo, su mayor razón, su eje de vida, había dejado todo lo conocido y llegado a un sitio completamente desconocido solo por él, porque su hijo fuera feliz, lejos de la discriminación de Japón. Pero al mismo tiempo lo había querido ver crecer sabiendo que era japonés.

Había un extraño sentimiento de pertenencia en todos los japoneses que aún del otro lado del mundo no podían alejar de ellos mismos y por ende se inculcaba en sus hijos. Inuoe había crecido en medio de Japón y Estados Unidos. Habían estado viajando a Japón por lo menos dos veces al año para que Inuoe conociera Japón, para que sus padres lo conocieran y él a ellos. Tuvo que reconocer ante él que cada vez que ella viajaba a Japón, Cole hacia una pequeña investigación sobre los movimientos de Inuyasha, para que el encuentro no se diera.

Inuyasha escuchó con paciencia aquella parte de la historia y no la juzgó, solo le pidió que le siguiera contando.

Había tantas pero tantas anécdotas que contar. Inuoe tenía un espíritu inquieto, travieso y alegre; era como un pequeño torbellino, era el tipo de niño que no estaba quieto ni siquiera cuando estaba dormido. Le contó algunas de sus travesuras más grandes. Inuoe miraba por tercera vez Ponyo con más sueño que atención mientras ellos dos reían de las cosas que el niño junto a ellos había hecho, prácticamente desde que había aprendido a gatear.

Platicaron casi por toda la noche, Inuoe llevaba dormido por un largo rato mientras ellos aún susurraban con el brillo de la tv. Y sin notarlo se quedaron dormidos.

Ahora su reloj interno la despertaba a ella, debían ser solo las 6:00 am y era un sol distinto el que la despertaba hoy. Estaba tan cerca de él que el impulso de recargar su frente en la suya fue inevitable, sentir por lo menos en una pequeña proporción su piel cálida y fresca al mismo tiempo.

Lo amaba… solo Dios sabía cuánto lo amaba.

— ¿Lo vas a besar? – preguntó una voz delgada en un susurro.

Kagome volteó a ver a su hijo, que la miraba con ojos brillantes de anhelo, miró un segundo a Inuyasha delante de ella que aún parecía profundamente dormido, se alejó un poco de él bajo la mirada de su hijo que fue perdiendo entusiasmo.

— Pensé que ibas a besarlo – dijo desanimado pero aún susurrando – como Ponyo cuando termino la película, ella lo besa y apoya su frente en la suya.

— Allí esta – dijo valiéndose de lo que le ponía de frente – ella primero lo besó y luego se recargó, cuando lo haces al revés no significa lo mismo.

El niño hizo un puchero. Kagome se levantó y cargó a su hijo para ir a la cocina y dejar descansar a Inuyasha un poco más.

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Es extraño lo que el corazón dicta, ojala fuera igual de obediente que muchas otras funciones de nuestra mente – dándole al "corazón" su centro correcto – había muchas otras tantas funciones que podías dictar a tu conciencia que, sin tener lugar a error, eran llevadas a cabo pero el corazón… no, por lo regular él nunca lo hacía.

Estaba sentada en una elegante mesa con una hermosa farola en la que tintineaba una llama amarilla y suave, a lo lejos podía escuchar a una cantante acompañada por un piano. La cena había sido deliciosa, el ambiente hermoso, la cantante era de una banda japonesa que estaba sonando fuerte en su país natal, no sabía cómo Sesshomaru había averiguado que estaba en América o si tenía algo que ver con aquel hecho pero… debería estar encantada, debería, debería poder sonreír con real sinceridad a las bromas y el buen humor de Sesshomaru pero… no podía ni siquiera engañarse a ella misma, su mente no dejaba de rondar una y otra vez hacia la persona que esperaba por ella en casa.

— Hey Kagome – dijo Sesshomaru llamando su atención – ¿Quieres bailar?

No esperó una respuesta, sino que se puso de pie y la ayudó a levantarse para llevarla a la pista de baile donde algunas personas ya estaban reunidas. Con completa elegancia y delicadeza la tomó de la cintura y empezó a llevar el ritmo a través de la pista.

Nee wasurenaiyo anatanokoto hokanohitowo sukininatta

imademomada ushirometaku omoidashiteru

Sabes, nunca me olvidare de ti, aún sabiendo que me estoy enamorando de otra persona, sigo sintiéndome culpable cuando te recuerdo.

Kagome apoyó su cabeza en el pecho de Sesshomaru, mas que por buscar intimidad, para no tener que mirarlo a la cara… casi podía jurar que todo lo que estaba sintiendo en ese momento podía leerse en sus ojos, todos los pensamientos de los que parecía no poder escapar.

Aquella tarde mientras todos estaban preparándose para salir a comer una pizza había sonado el teléfono. Sesshomaru había estado de viaje y acaba de llegar "eres a la primera persona en la que pensé en llamar" había dicho de una forma convincente y dulce. La había invitado a cenar diciéndole que tenía una sorpresa para ella. Había querido negarse, había querido poder decirle "ahora estoy con el padre de mi hijo, no puedo salir más contigo" pero había una pelea entre su razón y el corazón… había aceptado la invitación bajo la amarga expresión del hombre que le había tendido la mano a su hijo y salido a esperarla fuera de la habitación.

Nee wasurenaiyo "ground" no suminiatta aoi "bench"

futari no na wo kizamikonde furikaeru anata wo

Sabes, nunca olvidare aquella esquina en el parque o el banco azul, grabe nuestros nombres allí y te voltee a ver.

Y aunque había estado ya un par de horas con Sesshomaru escuchando como había estado su viaje, como habían estado sus negocios, no había estado allí, había estado deseando dejar ese lugar y regresar a casa y…

Solo hundirse en los ojos dorados que ella amaba y nada más, dejar que sus ojos le dijeran un millón de veces que la amaba, que todo había pasado, que era un nuevo principio para todo

Tadaosanasugite tsunaidate asebandemo hanasenakattane

Éramos tan jóvenes, incluso solo sosteniendo nuestras manos estas sudaban, pero no podíamos soltarlas ¿verdad?

Sintió la mano de Sesshomaru pasando por su espalda, sosteniendo su mano más fuerte y quiso maldecirlo a él, a todos y a ella misma por no sentir nunca lo mismo que sentía con Inuyasha. Sentir que solo al sostenerla sus manos sudaban de nervios, que cuando la tocaba solo… solo la hacía feliz, por sencillo o intenso que resultara su tacto, ella se sentía más feliz que con nadie más en el mundo a excepción de Inuoe.

Jyuunentattemo nanimokawaranai omoigafuiniyomigaeru

antanikurushii koi"wa"moushitenai nandetarou nakitakunaru

Aunque han pasado ya 10 años, aún recuerdo de repente esos sentimientos, nunca un amor "fue" tan doloroso me pregunto porque tengo deseos de llorar

Había nacido en un momento, solo lo había visto a los ojos una vez descubriendo cosas que no había descubierto en ninguna otra persona, solo un momento casi 10 años atrás y en lo profundo de aquel hombre que ahora estaba bajo su techo aún estaba ese joven y podía suponer que por eso, a pesar de todo ese tiempo, el amor que le tenía no se podía terminar. Había encontrado algo en él, no sabía a ciencia cierta qué, que la hacía sentir completa, que la hacía sentir más viva de lo que se sentía con ninguna otra persona en el mundo, solamente con ver su rostro, solo recordar por un momento la forma en que solía sonreír con ella, la forma en la que la había hecho reír, la hacía desear llorar.

Sí al menos no estuviera tan cerca… sí al menos pudiera esconder lo que sentía… pero no, no podía.

Sotsugyou "album" saigono "page" ni chiisakunokoshita "message"

sanjyuunengomo dareyorianatawo konomune"wa"oboeterukara

En la última página de tu álbum deje un pequeño mensaje aún después de 30 años "este" corazón te recordará mejor que a nadie

Apretó sus ojos fuertemente y quiso alejar su mente de esos pensamientos, estaba con otro hombre, un hombre dulce, amable, divertido, que era increíblemente guapo y aun así… 30 años no bastarían para poder sacar al primero y… posó sus brazos por la cintura de Sesshomaru y quiso imaginar, por lo menos por un momento, que este era Inuyasha, que estaba en los brazos que había querido siempre a su alrededor y que no la dejaran ir nunca, nunca más.

Nee wasurenaiyo sekaichizuni rakugakishita futarinokuni

kodomojimita yakusokudane waratteshimauyo

Anokyoukashoni tsumekonda omoidegaboroboro ochita

Sabes, nunca olvidare cuando garabateamos nuestro propio país en el globo terráqueo, fue una promesa de niños que me hizo reír, los recuerdos guardados en este libro caen en jirones

Que pudieran volver a ser aquellos chicos que habían visto al mundo desde el mismo lugar, al mismo tiempo, que habían construido un mundo secreto en el que solo ellos podían entrar, en el que solo una nota era el más fuerte llamado para él, para acudir por las noches a una cita más, a una persecución más, a una mirada más… a enamorarse un poco más.

Pero eso se había acabado, tenía que convencerse a si misma de la realidad de aquello, todo aquello había terminado hacía mucho tiempo.

Jyuunentattara nanimokamokawari futari "wa" aukotomonakute

Isogashii hibini miwomakaseteru nandedarou nakitakunaru

Diez años han pasado y todo cambio, ya nunca nos veremos otra vez, cada uno siguiendo "su" camino, me pregunto ¿Por qué eso aún me hace llorar?

No supo porque, la canción seguía pero Sesshomaru la había jalado fuera de la pista a una de las ventanas más cercanas del salón.

— ¿Qué pasa?

— Es lo que yo quisiera saber – dijo él sacando un pañuelo de su pantalón – estas llorando.

Kagome se llevó una mano al rostro y notó enseguida las lágrimas tibias bajando por sus mejillas, recibió el pañuelo de Sesshomaru y se limpió el rostro.

— Lo lamento.

— No quiero que te disculpes por llorar Kagome – dijo el amablemente limpiando el resto de las lagrimas de la joven castaña con sus pulgares — pero tampoco me gusta ver a una chica bonita hacerlo. Dime por qué, al menos así podre ofrecerte un poco de consuelo.

Awaikoidatta soredemoyokatta chiisakufuruetamunenooku

Sanjyuunengomo dareyorianatawo konomunedeoboeterukara

Fue un amor con muy pocas esperanzas, pero aún así te quería, me palpita el pecho, aunque pasen 30 años mi corazón te recordará mejor que a nadie.

— ¿Recuerdas lo que te dije cuando nos conocimos?

— ¿Cual de todas las cosas que me dijiste?

— No creo que la puedas confundir con ninguna – dijo queriendo sonreír, pero no podía – que soy la madre de tu sobrino.

— Si – dijo amablemente – ahora lo recuerdo.

— Inuyasha… - respiro profundamente. No, no daría ningún rodeo, ella no estaba escondiendo nada, solo… solo era demasiado complicado de explicar – Inuyasha está viviendo ahora en mi casa y yo… estoy empezando a sentir de nuevo cosas que…

Kagome se sentó en una silla alejada del escenario y todos los espectadores y le contó la historia, por lo menos la parte que no le suponía muy duro o demasiado complicado explicar. Le hablo del accidente de Inuyasha, Sesshomaru sabía ya la historia que había vivido con él, se la había contado a grandes rasgos aquella noche en la fiesta cuando lo conoció, todo sin los malos detalles en medio. Así que él sabía lo que había habido entre los dos. Le explico que nadie más que ella podía ayudar a Inuyasha en Estados Unidos, no solo por él si no porque era una buena oportunidad de que pasara tiempo con Inuoe, pero mientras más tiempo pasaba con él, mientras más hablaban, mientras más risas compartían, la verdad era que… ella estaba cayendo de nuevo.

— Lo que muy posiblemente acabe conmigo – dijo por ultimo.

Sesshomaru no dijo nada por un largo momento. Habría deseado no tener que contarle nada de todo esto, es decir, Inuyasha saldría de su casa solo en un par de días más y quizá, quizá todo volvería a la normalidad, al menos eso quería creer… Inuyasha en realidad jamás se alejaría de su vida, Inuoe siempre los mantendría cerca

— Quizá…

— ¡No! – se apresuró a decir, casi podía adivinar lo que Sesshomaru estaba pensando – yo… yo no quiero estar más con él, aquello es imposible.

Ittainaninotameni watashitachi "wa" imawo owareruyouni ikiteiruno

darenotamedemonaku tashikamerusubemonai

Por cualquiera que sea la razón que vivimos, persiguiendo al tiempo, ¿por el bien de alguien?, no podemos saberlo.

— Por algún tiempo pensé que había quedado completamente en el pasado, donde quiero que este – dijo ella con un profundo suspiro – pero supongo que existen cosas que no es tan fácil dejar atrás… solo desearía que… todo aquello, solo… me hizo sufrir demasiado.

— Y sigue haciéndote sufrir ¿no es así? – preguntó el hombre frente a ella.

Kagome no supo responder, si había sufrido en ese momento… pero no todo había sido malo, la verdad era que a pesar de todo, aquellos momentos en que Inuyasha había entrado a su vida había sido feliz. Las cosas pasadas con él habían sido divertidas. Incluso cuando había querido lastimarla, su pasión, su contacto estaban labrados dentro de sus memorias, nunca se irían, le traerían siempre recuerdos agridulces, pero… a pesar de todo… era su ausencia lo que más había dolido, lo que más había quemado por dentro, el saber que no estaba a su lado, que no lo había deseado nunca.

Al menos eso es lo que había creído todos esos años, el Inuyasha que ahora la miraba como si ella significara su vida, le contaba una parte completamente distinta de la historia. Y eso es lo que más culpa y confusión le causaba ahora, porque ella había decidido seguir adelante y vivir su vida según sus términos, reconciliada con un pasado que había sido todo el tiempo una seguridad… ahora, la insidiosa y absurda esperanza de que las cosas habían sido diferentes, la estaban dejando atascada en el mismo lugar.

Dakedoshinjitaiyo itsukawakarutte

Itsukatodokutte koredeyokattatoii

kirerutokigakuruto

Pero quiero creer que algún día lo entenderé, algún día lo alcanzaré, y cuando ese momento llegue quiero confiar en que así fue mejor.

— Kagome – dijo Sesshomaru tomando su barbilla con amabilidad – realmente me gustas pero…

Kagome acercó su rostro al suyo y besó sus labios, solo un segundo le tomó a Sesshomaru saber responder en un beso cariñoso y lleno de gentileza. Ella sabía lo que Sesshomaru le quería decir, quería que estuviera segura, quería la seguridad que muchas personas tenemos al buscar el amor y no, no la tenía, pero quería seguir, necesitaba seguir con desesperación. Lentamente se separó de él mirándolo al rostro, tratando de demostrarle solo lo mejor de sus sentimientos.

— ¿Estás segura? – fue lo único que dijo Sesshomaru mirándola al rostro.

— No lo estoy – dijo ella respondiendo con la verdad, no era su estilo mentir – pero quiero intentarlo… si tú quieres intentarlo conmigo.

Sotsugyou "album" saigono "page" ni mouhitotsu nokoshita "message"

Sanjyuunengomo anata "wa" anatade watashini"wa" hajimari no hito

En ese álbum había en la última página un pequeño mensaje más, aunque pasen 30 años, tu "serás" siempre para "mi" el primero.

Las últimas estrofas de la canción la envolvieron junto con un nuevo beso de Sesshomaru y esperaba de verdad no lastimar a Sesshomaru y no estarse equivocando. Esperaba poder, en contra de todas las reglas, poner en una dirección a su corazón y que este lo siguiera.

Fin capitulo 32

Martes 28 de enero de 2014

8:53 pm

Beta: Elvira Morán

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Nota de autora: ¿Me tarde verdad? Lo siento es que me ha atacado el virus de "Hey Arnold" y estuve leyendo muchos fics de ellos, varios de ellos buenísimos… oh, la nostalgia y me dio ideas para otro fic y bueno.

Seguimos con los demás capítulos, ya estamos llegando cerca del final, aún hay varios cabos que atar pero si, ya casi estamos terminando snif snif.

Muchas gracias a todos mis pacientes lectores, son ustedes lo máximo. En especial a: Bruxi, Sasunaka doki, Honeystrange17, Lunabc, Faby sama, Yuiren3, Amaterasu97, Tammy Souza, Rubselvi Perozo, Akkase-Rainda, Joan y Fel. Y Claro también a: Bruxi, Sasunaka doki, Simy chan, Mandyvdiaz, Faby sama, lunabc, Amaterasu97 (me alegro mucho que el premio te haya gustado) Tammy Souza, Akkase-Rainda, Joan y Fel y dos invitados anónimos por sus reviews en el premio. y Claro a mi gran gran gran amiga Elvira Morán (pa las cuatas Sango chan) que me ayudo como Beta en la historia

Me despido, nos vemos a la próxima

¿Antes de irte me dejas un review?

Tata

Mimi chan