¡Momento de inspiración que no pude aguantar; pese a que estoy reprobada cuatro veces en matemáticas! Bien, ya lo dije como debía. Les traigo nuevo capítulo, y pese a tener "0,00" cuatro veces; intento superarme. Si de verdad aprecian algo; ¡No permitan que me mate!
Besos y saludos.
M*S
Capítulo 35: Mensajes del silencio
Pasó la mayor parte de la semana meditándolo con dedicación. Afortunadamente, era fin de semana. El alumnado visitaba Hosgmade; como se acostumbraba rutinariamente. Él tenía esa página restante, el final de aquel hermoso libro.
Si bien, tenía en mente que estaba guiándose por acciones dictadas sin uso de la razón; en esa situación poco importaba. Le devolvería la hoja, y al final podría despedirse apropiadamente de ella.
Caminó un par de veces, alrededor de los exteriores del castillo; buscando abstraerse. Ya sabía que debía dejarla ir, ella no le necesitaba; no tanto como creía o quería creer. Con un suspiro, recorrió por última vez los pasillos; antes de regresar a su despacho. No había funcionado.
El grupo regresó temprano de su visita; ruidosos pasos se cernieron sobre el pasillo; quizás justamente encima de él. Pero él no estaba allí, simplemente estaba con los ojos cerrados; sobre su cama.
Miraba la página del libro. ¿Y si él le daba otro final a esa historia? ¿Y si la dejaba de esa forma, para que nadie supiese como terminaba? Aunque, ella ya la había memorizado.
Ella ya había memorizado, que él era una persona detestable; había memorizado que su única función fue hacerle daño. Ser un Dragón, con todas las de la ley.
Hermione, había subido las escaleras hacia su sala común. Había estado lo suficientemente deprimida, como para arrancar preguntas de sus amigos. El haber admirado el libro reparado, solamente la introducía aún más; en una desesperante inconclusión. Una inconclusión de algo que evidentemente solo empezó.
Abrió su libro, y admiró la páginas con rápidez; sin prestar atención. Él quiso devolvérselo, eso no representaba nada; estaba abstracto. Se podía entrever, de forma implícita; que eso conllevaba a otras cosas. Cosas que ella, no quería entender.
Se levantó, cuando por tercera vez; creyó que lloraría como una tonta. No estaba considerando el hecho, de que aún no se había desprendido de él completamente; y de que eso le afectaba. Miró el libro, y decidió tomarlo.
Bajó las escaleras, y se detuvo frente al fuego que se alzaba en la chimenea. Eso sin duda, sería lo más radical que haría; y lo que más le dolería. Pero quería irse, quería irse de Lily potter y una absurda comparación que él hacia con ella. Cerró los ojos, sorprendida ante; lo que estaba pensando. Aún así, su mano no tembló al hacerlo.
Lo lanzó al fuego, y escuchó la onomatopeya del crepitar; como se "cocía" en el fuego. A mitad de ello, soltó una especie de grito y; sacó su varita apagando el fuego. No podía verlo, no podía ver como su más preciado "tesoro" se quemaba bajo su propio odio. Se mantuvo en silencio, simplemente contemplándolo; llorando también en silencio. Habían muchos mensajes, el silencio que se cernía entre ellos; decía que se habían ido. Que se habían quedado en aquella casona, que lo que había salido; no eran ellos. Aquella casa, bien pudo ser mágica de alguna forma.
Por su parte, Snape pensaba algo muy similar. Había estado viendo la hoja ya amarillenta y algo arrugada; y se preguntaba por su valor. Si ya no había libro que sustentar, ¿Para qué el final? ¿Por qué colocarle un final triste como ese? ¿No era mejor dejarle inconcluso?
Era demasiado tarde, había ido a buscarla. En silencio, subió cada escalón; con el arrepentimiento como acompañante. En cuanto estuvo frente al retrato; simplemente se detuvo. Sostuvo una carta, y se la entregó a un estudiante. Su seriedad, bastó para alarmar al mismo; de no abrirla. Sólo iba dirigida a una persona.
La carta tocó los dedos de su destinatario; que nervioso leyó con atención. Nuevamente querían verla, pero esa vez; ella no entendía ni daba uso de motivos. Ya no quería ceder a sus juegos, a sus "delirios" de dragón.
Para cuando la esperaba, ella no apareció; pero eso no le sorprendió como el si lo hubiese hecho. Demasiado pronto, demasido pronto para decir "ven a mí nuevamente".
Sus dedos tocaron el papel, una última vez. Los mensajes del silencio, eran avasallantes; eran bastante claros. Un sólo silbido, bastaba para entender que se había terminado. Finalmente.
Mientras se levantaba, divisó en uno de sus estantes con vidrios; el rostro de Hermione. Se giró para mirarla; allí en su despacho. Todo lo que había planificado, cruzó su mente una vez más; pero por alguna razón no hizo nada de ello. Simplemente le mantuvo la vista, como siempre hacía.
- ¿Necesita algo de mí? ¿Otra vez?- musitó ella, pero algo en su voz; le decía que informaba menos de lo que quería.
- Sólo quería, devolverle esto; lo olvidé. Su libro lo necesita supongo.
- Lo quemé- dijo sin más, haciendo que el hombre por un momento; se sobresaltase- Yo lo quemé
Sus palabras, toda esa información había golpeado su cerebro con excesiva violencia. ¿A qué la había motivado? Estaba completamente fuera de lugar; enloquecido si pretendía decir que eso estaba en su sano juicio.
- Ya ha desaparecido, como su "fiebre"- suspiró la chica, admirando el pedazo de papel en las manos del hombre- Y seguro, es mejor que queme eso también; a nadie le gustan los libros incompletos. Aunque creo, que hay excepciones.
No le contestó, no lo suficiente; simplemente la tomó y la besó. La pared detrás de ella, era un buen soporte; allí la sostuvo. Daba la impresión, de que apenas se sabía que estaba haciendo. No importaba si le odiaba luego por ello, sólo quería hacerlo una última vez.
Sus húmedos labios, pronto se sintieron diferentes; ásperos y débiles. La chica también pareció sentirse diferente. Se separó de ella, cuando un terrible calor emergió de su cuerpo. Con el dorso de su muñeca, tocó su frente. Tenía fiebre.
TBC.
Bueno, espero que les guste; besos.
