Capítulo 35
Itachi llego a casa, estaba sumamente agotado, que día; no le habían dejado un minuto de tranquilidad en todo el día. No es que odiara su trabajo ya que agradecía que podía estar en un pequeño despacho de arquitectos en las que tenía posibilidades de incorporarse en un futuro; era simplemente el hecho de que lo traían de un lado para el otro con mensajes, encargos de comida, planos, en fin creía que jamás había caminado tanto en toda su vida. Como pudo arrastro sus pies hasta llegar al sofá, lo que quería era descansar un poco. Su hermano todavía no llegaba así que aprovecharía para relajarse, realmente le agradecía que se llevará un momento a Konan, no sería capaz de soportar un cambio de humor de su parte. Debía relajarse aunque sea para cenar con la familia. Sintió sonar su móvil, así que con toda la pereza del mundo, lo saco y contesto.
-¿Qué paso Sasuke?-dijo pensando ser su hermano.
-Itachi. No soy esa persona.-
-¿Qué quieres Tayuya?-suspiro cansado.
-¿Quería saber si sabes donde se encuentra tu novia en estos momentos?-
-Si. ¿Por qué la pregunta?-tenía una idea de que estaba formulando aquella mujer.
-No sabía que su relación fuera tan abierta. Además acompañado de un chico un par de años menor.-
-¿A qué viene todo esto?-
-Para que veas que ella no te quiere en verdad, sólo esta jugando contigo. No ves que yo te quiero.-
-¿Era un joven, muy parecido a mi, solamente que con el cabello corto alborotado?-estaba harto del mismo cuento.
-Si, algo. Tengo que admitir que tiene un muy buen gusto.-
-¿Qué estaban haciendo?-
-No tengo idea, sólo vi como entraban a una heladería y le sonría abiertamente mientras lo abrazaba del brazo.-
-A.-le valía un cuerno todo eso.-¿Qué se supone que tendría que hacer al respecto? Es su vida al fin y al cabo.-
-Como que ... Itachi, ¿qué no ves que sólo esta jugando contigo? No quiero que salgas lastimado. ¿Por qué no mejor terminas con ella?-
-Tayuya, ya te lo dije. Yo sólo la amo a ella, no puedo ver a nadie más de esa manera. ¿Qué es lo que no logras entender de eso?-lo dijo de forma perezosa, estaba harto de su insistencia.-Además, con la que lo viste es mi hermano.-
-Itachi…-se puso nerviosa.
-Si me permites, me tengo que ir. Y por favor deja de marcarme.-
Volvió a guardar se el móvil algo molesto, nunca hacia sido su fascinación que la gente inventara chismes de los demás, sin tener un motivo, o más bien era con el fin con el que lo hacían. Agradecía que sabía donde demonios estaba, y que su hermano la cuidaba de la misma manera que lo hacia con Hinata. Tenía que hablar con ella, quería tener a su linda novia a su lado y poder abrazarla. Sólo unas tres semanas más y terminaba el semestre, el cual tomaría para consentirla; sabía que todavía debía arreglar algunas cosas pero le daría tiempo al tiempo. Se sentó en el sofá cuando escucho el automóvil de su hermano entrar al garaje. Se puso de pie y fue a la cocina para recibirlos, los vio entrar y se alegró de ver a Konan sonreír, extrañaba verla hacerlo sinceramente.
-Itachi.-ella lo saludo nerviosa.
-¿Cómo estas cielo?-
-Bien. Iré un momento arriba. Ahora bajo.-
-Claro que si.- la vio alejarse.
-Oye, muchas gracias Sasuke. Se ve que le hizo mucho bien el distraerse, hace tiempo que no la veo sonreír de ese modo.-coloco la mano en su hombro.-Te debo una y enorme.-
-Te al cobrare un día de estos.-lo molesto.-No te preocupes. Además pasaron tiempo entre chicas, aunque yo estuviera ahí.-
-De todos modos, gracias a los dos.-suspiro.-¿Ha hablado del problema de hoy en la tarde?-
-Si. Esta algo preocupada, será mejor que hables en estos momentos con ella.-
-Lo haré, por favor avísame cuando lleguen nuestros padres.-se dio la vuelta.
-Seguro.-
Subió despacio las escaleras, tenía que pensar las cosas sin que ambos se alteraran, no le hacia bien a ninguno de los tres. Abrió la puerta de su habitación lentamente y vio como su novia estaba en el pequeño tocador que Mikoto le había regalado. Estaba cepillando se el cabello mientras tarareaba una canción de cuna. Se le quedo viendo totalmente embobado, ya quería verla con su hijo en brazos. Quería poder disfrutar de todo el proceso paso a paso, como si su memoria fuera fotográfica, imaginársela ya con el vientre abultado, sintiendo el suave movimiento del bebe, las pequeñas patadas que le daría al hacer esos movimientos, poder ver su crecimiento día a día. Estaba haciendo volar su imaginación soltando una sonrisa con cada nueva posibilidad que le veía a su hijo. Ella no tenía idea de su presencia hasta que pudo ver su reflejo en el espejo. Dejo su cepillo en el cajón y se dio la vuelta regalándole una sonrisa que sabía más que nada que no le llegaba a los ojos.
-¿Qué ocurre Itachi?-dijo fingiendo una sonrisa.
-Ven acá Konan.-se sentó en la cama.-Sabes que tenemos que hablar.-
-Seguro.-camino rápidamente hasta quedar a su lado.
La tomo por la cintura haciendo que suavemente se sentara en su regazo. Suavemente le acaricio la mejilla, descendiendo por su cuello, su hombro, el brazo hasta que se encontró con su mano para entrelazarlas. La volteo a ver con la misma ternura y amor que la primera vez que supo que la amaba, adoraba sus hermosos ojos color miel. Sin dejar de soltarla beso la curvatura de su cuello subiendo hasta su mejilla. Sintió como temblaba un poco mientras que con su mano libre ella tomaba el cuello de su chaqueta para no caerse mientras intentaba acomodarse un poco mas cerca de él. Suavemente sentía los besos que le daba, podía sentir cada sentimiento que le quería transmitir. Soltó un pequeño suspiro que fue producto de sentir como le acariciaba suavemente el vientre. Sabía que todavía no estaba lo suficientemente hinchado para que todos lo vieran pero dentro de poco lo llegarían a sentir cada vez más. Volteo el rostro para sentir sus labios sobre los suyos, un beso suave, tierno, sin nada más que demostrarse todo su amor.
-¿Como te has estado sintiendo?-se separó de ella.
-Estoy bien, los mareos han disminuido. Me siento con más energía, así que por lo menos se que el embarazo va muy bien.-se sonrojó.
-Yo no digo solamente de eso.-
-Estoy bien amor. Perdón por la escena que te monte en la tarde, no fue mi intención y se que puedo confiar en ti. Lo siento mucho.-soltó unas pequeñas lágrimas.-Quiero pedirle una disculpa, me porté muy grosera con ella. Sabes que no controlo esto y va más allá de lo que mis celos me lo permiten. Perdóname.-
-Ya tranquila.-la meció un poco mientras le limpiaba el rostro.-Sabes que no pasa nada, Demás, yo también exagere, fui muy grosero contigo. No tengo que tratarte de manera tan fría, menos en estos momentos.-
-¿A dónde fuiste toda la tarde?-se acurruco en sus pecho.-Me tenías muy preocupada.-
-No te preocupes, todo esta bien.-le acaricio el cabello.-Empece a trabajar, quiero que los dos tengan todo lo que necesiten. No quiero depender en estos momentos de mis padres, es mi familia, por lo tanto yo me ocupo de ella.-
-Amor.-lo volteo a ver sorprendida.-¿Por qué no me lo habías dicho? Te hubiera entendido. Me gusta que seas así, tan tierno, noble. Tengo la suerte de haberte encontrado.-
-La suerte la he tenido yo. Tengo a la persona que me quiere sabiendo el temperamento que tengo.-acaricio esa suave mejilla con su nariz.-Te adoro Konan, y me alegra tenerte a mi lado. No me podría imaginar mi vida sin que estuvieras a mi lado. Eres todo para mi.-
-Itachi.-tomo su cara entre sus manos.-Te amo.-
Volvió a besarlo, mientras se recargaba totalmente en él, haciendo que se acostara teniéndola encima abrazándola suavemente. Intercambiaban esa suave caricia dejándose llevar por aquel sentimiento que todavía sentían a flor de piel, se seguían amando como dos adolescentes en su primer enamoramiento, y les encantaba. Konan suavemente acaricio ambas mejillas que estaban algo rasposas por la barba que estaba empezando a crecer; lentamente bajo una mano hasta la solapa de la chaqueta para volverla a tomar en un puño. Le encantaba poder estar así con él, envuelta entre sus brazos; se sentía totalmente protegida y feliz. Abandono sus labios para acurrucarse en la curvatura de su cuello, acariciándole el pecho con su respiración. Sonrió al sentir como empezaba a estrecharla un poco más con mucha delicadeza. Estuvieron abrazados por largo tiempo, hasta que Konan se alzaba un poco ya que no planeaba dejarla ir.
-¿Qué sucede?-le coqueteo con la mirada.
-Odio que uses esa mirada contra mi.-frunció el ceño, no la dejaría moverse de donde estaba.-Me dio hambre.-sonrió.
-¿Qué quieres comer, cielo?-continuo con esa mirada.
-No se, quiero ir a la cocina a ver que se me puede ocurrir.-se impulsó un poco .-Itachi déjame ponerme de pie.-se estaba divirtiendo.
-No.-soltó un berrinche.
-Por favor. Me estoy muriendo de hambre, y tu hijo también.-
-…-la soltó.-Mocoso, ya me esta trayendo problemas.-rió.-¿Qué crees que sea?-
-La verdad, no me importa si es un niño o una niña, lo voy a querer de la misma manera. Aunque me usuaria que fuera más un niño, quiero que sea idéntico a su padre.-se mordió el labio mientras se ponía de pie.-Vamos.-le tendió la mano.
-A mi me gustaría que fuera una niña, sabes lo mucho que mi madre moría por tener a una pequeña. Además, así tendría a dos princesas a mi lado.-tomo su mano y salieron de la habitación para dirigirse a las escaleras.-Estoy de acuerdo contigo, sea lo que sea, será perfecto.-le beso la mejilla.
-¡Que cursis son!-se oyó a sus espaldas.
Ambos voltearon a ver al menor de los Uchihas que estaba riéndose intentando no soltar una carcajada y se sostenía el estómago. Los mayores se sonrojaron ya que saben que Sasuke estaba en toda la razón, estaban siendo más cursis de lo que eran normalmente. Se regalaron una sonrisa nerviosa mientras Sasuke intentaba dejar de reírse, cosa que no le estaba funcionando ya que recordaba las últimas palabras de su hermano y volvía a carcajeares después de tomar aire. Respiro pausadamente hasta recobrar la compostura.
-De acuerdo ya.-respiro profundamente.-Nuestros padres acaban de llegar, traen comida italiana.-dicho eso bajo rápidamente las escaleras.
-Adoro a tu hermano. Siempre sabe hacerme reír.-
-Oye. Si sigues diciéndome eso le tendré que dar un buen golpe.-fingió sus celos.-Por cierto, ¿a dónde las llevo el día de hoy?-siguieron a Sasuke.
-Por un helado, y luego fuimos al parque. Tenía ganas de caminar un rato.-
-A todas las mujeres a su alrededor las consciente. Tendré que hablar seriamente con él, tiene que dejar de hacerlo, te va a volver una caprichosa.-
-Es divertido, además.-se acerco a su oído.-Tu eres igual que Sasuke en ese aspecto.-
-No es cierto.-intento no sonreír.-Yo no se de dónde saco eso.-
-Te estas riendo.-sonrió.-Sabes que tengo razón.-llegaron a la cocina.
-Esta bien. Ya. También te consiento bastante.-le beso la cabeza.
Ambos saludaron a Mikoto y Fugaku que los veían algo divertidos, habían recordado cuando se habían enterado de que esperaban a Itachi, no eran las mismas circunstancias, pero si era la misma alegría. Ya estaba todo en la mesa así que todos se fueron a sentar a la mesa. Era ja cena tranquila, con aún conversación muy manera entre los cinco. Konan sonreía al ver a su familia política, una familia muy unida a pesar de todo. Extrañaba a sus padres, extrañaba poder estar en casa, no es que no se sintiera cómoda con los Uchiha, era simplemente el hecho que que quería por lo menos poder hablar con ellos. El único que lo hacia era su hermano, y solamente era por el hecho de que no entendía todavía la situación, le decía que estaban bastante molestos pero nada más. Había hablado a casa, sin recibir respuesta, lo hacia cada noche albergando la esperanza de poder aunque sea hablar con ellos. Sacudió un poco la cabeza, intentaba no pensar en eso cuando estaba acompañada; no los quería preocupar por ese tipo de cosas. Se unía a la conversación como si siempre hubiera formado parte de la familia. Sintió como suavemente Itachi le apretaba al rodilla, lo volteo a ver algo tímida, él le regalaba una enorme sonría llena de calidez, amor y alegría. Aunque sabía que no le podía mentir, para él su mirada era totalmente transparente no podía fingirle tan fácilmente como a los demás; agradecía tenerlo a su lado, y que la apoyara silenciosamente. Le dio un suave y rápido beso en la mejilla y continuaron con la cena. Terminaron la cena y Konan aún en contra de lo que le decía su suegra le ayudo a limpiar la mesa, aunque sólo llevaba los platos y guardaba las sobras en un recipiente en el frigorífico. Al acabar, se coloco a un lado de Mikoto mientras ella lavaba los trastes.
-¿Cómo te haz sentido hija?-dijo concentrada en su tarea.
-Muy bien Mikoto, muchas gracias. Afortunadamente parecen que mis mareos van disminuyendo y eso me alegra bastante, no es algo que me guste mucho que digamos.-
-Si, llevas tres meses dos semanas de embarazo, normalmente es cuando empiezan a quitarse los mareos. Ahora verás como va creciendo poco a poco. Y ya sabes cualquier cosa quiero que me avises en todo lo que necesites.-
-Si. Espero que esta semana si se deje ver para saber si será un niño o una niña.-se toco el vientre.
-Tranquila, sea lo que sea, por ahora cualquier cosa todavía tengo algunas cosas guardadas que usaron mis hijos.-
-Muchas gracias, pero creo que por el momento eso puede esperar.-sonrió.-Pero, a decir verdad, si me gustaría pedirte un favor.-
-Claro que si hija, ¿qué ocurre?-la vio algo preocupada por su nerviosismo.-¿Te encuentras bien?-
-Si, completamente. Necesito comprarme un par de sostenes nuevos, Demás de ya un poco ropa.-se sonrojó.
-Por supuesto,no tienes nada de que avergonzarte, es algo natural. ¿Te parece si vamos mañana? Me tomo la tarde libre.-
-De acuerdo. Muchas gracias.-
-No tienes nada que agradecer. Lo hacemos con mucho cariño.-término de secarse las manos.
-De todos modos, yo lo agradezco de todo corazón.-
Volvieron a la mesa donde los tres hombres estaban discutiendo sobre deportes, era su típica discusión de quien era el mejor equipo de soccer dado todos sus puntos a favor y en contra de cada vieron llegar y se pusieron de pie. Fugaku abrazo tiernamente a su mujer para darle un beso en la mejilla. Mikoto sonrió y se apegó un poco más a él, pesar de los años en los que habían estado juntos parecían tan enamorados como al principio, o eso era lo que sus hijos pensaban. Cada uno de los jóvenes se despidió y se dirigieron a sus habitaciones, dejando a los mayores en la cocina.
-¿Cómo se encuentra?-dijo Fugaku algo serio.
-Esta bien, todo lo normal que debe de estar una mujer en su primer embarazo.-rodó entre sus brazos para verlo de frente.-No hay nada de que preocuparse.-
-Iré mañana con Itachi a hablar con sus padres.-
-¿Crees que todo se pueda arreglar?-
-No tengo no la más remota idea. Intentarlo no cuesta nada, además, sabe perfectamente que ella quiere hablar con ellos. Le hará mucho bien aunque sea aclarar las cosas con ellos.-
-¿Crees que sea conveniente? Recuerda lo que ocurrió cuando supieron la situación.-
-Esperemos que las cosas se hayan calmado. Por eso no se lo hemos comentado, queremos saber que ocurre en el intento.-
-Entonces, espero que todo salga bien.-lo beso rápidamente en los labios.-Será mejor que vayamos a dormir. Es bastante tarde.-
-Concuerdo, de todos modos, mañana será un día bastante pesado.-ambos se encaminaron a su alcoba, ya que de todos modos estaban agotados por el día en la oficina.
Lectores, desgraciadamente vaca vacaciones han acabado, así que me tardare un poco en actualizar, pero no crean que me olvidare de ustedes. Así que mientras tanto… ¿Qué les gustaría que fuera el nuevo integrante de la familia Uchiha? ¿Un lindo niño, o una preciosa niña? Caudal quien tipo de sugerencia también se agradece, algo que quieran que lleve el fic, algo que quieran que se modifiqué, lo que ustedes quieran. Esperemos leernos pronto. SAYO!
