DEDICADO A IARA REY COMO REGALO DE CUMPLEAÑOS A PETICIÓN DE FLORENCIA


Capítulo 23: Espinas en el paraíso

Tras lavarse la boca, Sora intentó regular la respiración, mientras se miraba en el espejo. La yo que tenía delante, era una yo distinta a cómo era en realidad con aquella peluca y lentillas oscuras. Sin embargo, aún podía ver a su yo interno a través de ellas.

Suspiró con pesadez.

Odiaba aquellos debates políticos.

Aún más, odiaba tener que andar debatiendo con Taichi.

No porque albergase algún sentimiento del pasado. Bueno, quizás, sintiese algo de compasión. Pero como Phoenix, líder de las Three World, y mujer del máximo líder del Dead Moon, tenía que aparentar frialdad cuando estaba ante él, aunque fuese bajo la personalidad de Meiko.

Aquel día en que la policía había invadido la antigua base del Dead Moon, todos los subordinados habían visto cómo había mostrado compasión por el enemigo, o más bien, compasión ante Taichi, la persona por la que había sentido algo especial, siendo inconscientemente correspondida. Fue tarde cuando se había percatado del error que había cometido y del daño que le había hecho a Yamato.

Aquel día había conseguido que los integrantes del Dead Moon sintieran recelo de ella y que pensasen en que en cualquier momento pudiese darles la puñalada. También había conseguido molestar a Yamato, llegando al extremo de que se sintiera inseguro sobre su relación.

Ella lo amaba. Solamente a él.

Y por eso, para demostrarle su amor y que jamás volvería a cometer un error como aquel, le había pedido que la grabase mientras hacían el amor para que se lo mostrara al mundo entero. Una forma de gritar a todo el mundo de que ella pertenecía al Dead Moon como mujer del máximo líder.

Sin embargo, aquel vídeo nunca había llegado a publicarse. Según Yamato, no quería avivar más de lo que estaban a los policías. Eso sería muy peligroso.

Solo hacía falta ver lo que habían provocado Naruto y Koga tras descubrir que Sakura y Rin pertenecían por voluntad propia al Dead Moon, especialmente, como mujeres de los otros dos líderes.

Koga se sintió más obsesionado que nunca por la joven y Naruto tergiversó la historia que le había contado Sakura a su conveniencia.

Aún así, ella le había insistido a Yamato en querer hacer algo importante para la organización. Estaba dispuesta a demostrar que era una mujer digna del máximo líder del Dead Moon.

De hecho, había sido idea suya el mostrar una actitud orgullosa sin miedo a lo que tenía delante, como por ejemplo, la tortura o la muerte. Incluso, el luchar cara a cara con aquel que había sido su amigo de la infancia y primer amor para proteger el estatus del Dead Moon.

Pero ser una persona completamente opuesta a lo que era en realidad, era como una tortura que le comía la cabeza y que al final lo dejaba escapar por la boca.

Yamato no le decía nada, pero muchas veces, cuando lo pescaba a través del espejo, podía percibir su pena como si se sintiera culpable de su estado.

Pero estaban en una situación tan delicada que al mínimo descuido supondría la destrucción del Dead Moon.

Sintiéndose mejor, Sora decidió que era hora de regresar y seguir protegiendo el honor del Dead Moon ante Taichi y el resto de los policías. Solo ella podía hacerlo, ya que Sakura era demasiado imprudente.

-Lo siento, pero esto es urgente.

Escuchó cómo la voz de Koga hablaba apresuradamente. Antes de abrir la puerta de los aseos y que se encontraran cara a cara, Sora decidió quedarse hasta que pasara.

-Alguien me ha llamado diciéndome que han encontrado a Heaven.

Alarma en la cabeza de Sora.

-Sé que no es fiable la llamada, pero no estoy dispuesto a dejar una oportunidad si Rin está dónde me dijeron. Te tendré informado, Taichi.

¿Cómo era posible?

¿Cómo sabían que Rin era Heaven?

¿Cómo la habían localizado?

Sea cómo sea no tenía tiempo que perder.

.

Era una apuesta muy arriesgada la que Rin había hecho, y que ahora se encontraba totalmente arrepentida.

Su cuerpo lo expresaba al temblar sin cesar.

Solo habían pasado diez minutos de llamada para tener la sensación de que él estaba cada vez más cerca.

Pero, si ahora se echaba atrás y llamaba a la sede del Dead Moon para que vinieran a rescatarla, quedaría como una vulgar cobarde donde siempre tenían que sacarle las castañas del fuego. Siendo aún por encima, unas castañas que ella misma había metido en el asador.

Tenía que apañar con lo que había provocado y demostrar que no era una cría adolescente ignorante de la vida que solo servía para calentar la cama del líder más mayor.

Era una Three World que llevaba el apodo de Heaven, la chica que seguía conservando su pureza y su sonrisa, a pesar de las fatalidades sufridas.

Y por encima de ese título, era la mujer de uno de los líderes del Three World.

Tenía que demostrar a sus compañeras de clase que la Heaven que tenía delante era una impostora que no hacía más que contar mentiras.

-Zoe-chan, ¿te encuentras bien? –le preguntó una de sus compañeras de al lado.

-Estás temblando mucho –le dijo la de atrás.

-Ah… No… No es nada… -sin mucho convencimiento.

Quizás por dentro mostrase valor, pero el cuerpo siempre era el que mejor expresaba lo que uno en realidad sentía. Y Rin lo aprendió en esos momentos.

Sus compañeras no siguieron preguntando más ya que Kikyo apareció por la puerta de clase.

Tras el saludo característico, Kikyo volvió a retornar el tema sobre el Dead Moon, donde esta vez Rin afinaría el oído para saber cuánto más sabría de la organización. Aunque, más bien, tendría que pensar en cómo sobrevivir a Koga en cuanto llegase.

Él estaba tan obsesionado con ella, que sobrepasaba el límite.

El día en que se habían reencontrado, él la había llevado a su casa, donde la policía no se había preocupado de que un simple oficial se llevase a una víctima del Dead Moon. Es más, parecía que lo habían permitido.

Luego, en su casa, había sufrido una terrible pesadilla, donde todavía le quedaban cicatrices.

Estaba convencida de que una vez enterado del paradero de Heaven, éste correría para capturarla y hacer sufrir a ÉL, por haberle quitado a su supuesta chica. Si supiera que Heaven y ella eran la misma persona, volvería a experimentar aquel horror que la traumaría de por vida.

Tenía la esperanza de que mientras estuviese con sus compañeras de clase, y nunca a solas, hasta que viniesen a recogerla, poder sobrevivir a su acoso.

-Entonces, Dog-sama solo estuvo con usted.

El comentario de su compañera de delante, le llamó la atención.

Otra mentira que aquella mujer contaba.

-Así es. Cómo me amaba tanto, no quiso tener ninguna relación, ni siquiera ninguna aventura, con ninguna mujer. Todo lo contrario a Wolf y Dragon que estuvieron buscando entre sus amantes a las futuras Phoenix y Rose.

¡TOTALMENTE FALSO!

Quería gritar.

-¡Ohh! ¡Qué bonito! ¡Qué suerte tiene de tener un hombre tan especial como él, Kikyo-sensei!

Los celos invadían a Rin terriblemente y las ganas de gritar la verdad.

-Bueno… -apartando un mechón algo sonrojada o fingiendo estarlo-. Aunque es verdad que todavía sigo esperándolo, mantenemos el contacto y sé cuánto me echa de menos y las ganas que tiene de estar pronto juntos.

Un conjunto "Ohhh" redundó por toda la clase, excepto por Rin, que apretaba la falda de su uniforme llena de rabia.

-Aunque haya estado con otros profesores, mi corazón es solo suyo. Por eso, entiende que yo haya tenido aventuras con otros hombres. Pues él me ha dado la libertad para hacerlo porque toda mujer necesita consuelo corporal, como ya sabéis –guiñándoles el ojo divertida, haciendo reír a todas las chicas.

-Qué raro.

El comentario de Rin fue alto y claro. Pero es que ya no podía aguantar más.

Aquella mujer exponía una historia de amor tan romántica, manipulando a sus alumnas, sin ver cuanto egoísmo había detrás de aquella farsa.

¿Un amor a distancia donde el hombre la esperaba impoluto, mientras ella se acostaba con otros por pura necesidad?

¡Eso era manchar el nombre de Heaven descaradamente!

-¿El qué te parece raro, Zoe-chan? –le preguntó su maestra con una sonrisa entre confusa y disfrazada con dulzura.

Rin estuvo silenciosa durante varios segundos.

Sin querer había dejado escapar aquel comentario. Lo más inteligente era hacer que no había dicho nada, pero eso solo significaría deshonrar al Dead Moon, a Sora, a Sakura y, especialmente, a ella misma.

Además, carecía de la buena labia de Sora o de Sakura a la hora de debatir contra alguien.

-¿Zoe-chan? –apremiaba la mujer.

Sin embargo, tendría que hablar con el corazón y en lo que ella creía.

-Sabiendo el comportamiento de Dog-sama, me parece raro que sea tan blando en dejarte con otros hombres. Al contrario, ÉL no lo permitiría y mataría a todo aquel que osara tocar a su mujer.

La mujer abandonó su sonrisa para mirar con tanta dureza a la joven, que Rin trató de no dejarse llevar por el miedo.

-Eso es porque la ama –contestó una chica con lentes, que daba el aire de saberlo todo.

-Tiene razón –apoyaba otra la teoría de la anterior.

-¿Cómo pudiste decir semejante barbaridad?

-Es que… -tener a todas en su contra, eso no se lo esperaba. ¿Acaso no era verdad lo que había dicho? Ella misma podía dar fe de cómo se ponía ÉL cuando otro trataba de sacarle una pequeña sonrisa. Se ponía tan celoso, que no quería compartir con nadie lo que por derecho era suyo-. Dog-sama llegó incluso a asesinar a su madrastra y atormenta a su hermano. Es imposible que dé el aire de alguien paciente que no perdona lo que es suyo –aunque lo de Inuyasha era una tapadera, tenía que contraatacar con una medio mentira.

-Estás muy equivocada, Zoe-chan –contestó de inmediato Kikyo-. Sesshomaru mató a su madrastra porque estaba enferma y así evitar un final más doloroso. En cuanto a Inuyasha-kun, en realidad lo protege, para evitar que sea asediado como Takeru-kun.

Rin quedó perpleja.

¡¿Cómo sabía incluso eso?!

Supuestamente, el que protegiese a Inuyasha y su familia sucedió poco después de la captura de Sora y Sakura. Y supuestamente, eso solo lo sabían los líderes del Dead Moon, las del Three World y todos los guardaespaldas.

¿Es que habría otro traidor además de Karin que le pasase la información?

Pero, entonces, debía saber que ella era Rin Merodhii, en lugar de Izumi Minamoto, y por lo tanto, la auténtica Heaven.

-¡Wow! –murmuró otra chica- ¡Se nota que Dog-sama es un buenazo!

¡No!

Aunque ciertamente era una buena persona, esa imagen solo se mostraba de forma muy discreta para así evitar debilidades.

Entrecerrando los ojos, tomó una decisión.

¡Tenía que proteger su imagen como fuese como fuese!

-¡MENTIRA! –bramó tanto que hasta se levantó de la silla agitada- ¡ES USTED UNA EMBUSTERA! ¡SESSHOMARU-SAMA NO ES ASÍ! ¡Y NO PUEDE SABERLO PORQUE USTED NO ES HEAVEN! –clamó donde ya no había marcha atrás ante lo que pudiera hacer- ¡SI REALMENTE FUESE HEAVEN NO SE IRÍA CON OTROS HOMBRES COMO UNA VULGAR RAMERA! ¡PROTEGERÍA SU HONOR POR ÉL, ESTARÍA A SU LADO PARA LO BUENO Y LO MALO Y PERDONARÍA TODOS LOS PECADOS QUE HA COMETIDO SIN MIRAR ATRÁS! –acabando con agitación por todo su cuerpo.

Sus compañeras de clase se la quedaron viendo con la boca abierta, sin comprender no solo sus palabras, sino esa actitud violenta de aquella chica que parecía tan amable y tranquila. Sin embargo, el silencio se vio destruido ante la sonora carcajada de su maestra como si hubiese escuchado un buen chiste.

-Ay, querida Zoe. Tienes mucho que aprender. Heave es solo un apodo, cariño. No tiene ningún valor especial. Si el Dead Moon lo tomó de esa leyenda, fue porque les gustaba los apodos de los chicos para ellos mismos –Rin apretó los dientes llena de rabia-. Además, se nota que todavía eres una niña. Todas tus compañeras saben que el placer carnal cuando se necesita, no importa con quién sea. Lo importante es sentir el sentimiento de amor con quién lo hagas. El resto, son puros instrumentos que la mujer utiliza para tener experiencia en el sexo. Pues, a los hombres solo se les conquista con un buen físico y con una sobresaliente experiencia en el sexo.

¿Así que esa era la ideología que su maestra implantaba a sus compañeras de clase?

Como Heaven, era una auténtica vergüenza.

Si la situación no podía ser más tensa, la puerta abriéndose violentamente y apareciendo Koga tan agitado como si viniera corriendo a pie del congreso a su instituto, no pudo ser más oportuna.

-¡¿Dónde está?! –fueron sus primeras palabras mirando hacia todas partes buscando a Rin- ¡¿DÓNDE ESTÁ ELLA?!

-¡Oiga! -espetó Kikyo molesta- ¡¿Quién es usted?! ¡¿Qué hace en mi clase?!

-Mire señora, no tengo porqué decirle quién soy. Solo vengo a buscar a Heaven. Recibí una llamada donde me dijeron que estaría en este instituto, concretamente en este aula –mirando para todos lados sin hallar a Rin.

-¿Cómo dice? –susurró Kikyo nerviosa de que alguien la delatara. Mirando al hombre más de cerca, pudo reconocerlo como Koga Ookami, uno de los policías que había llevado el caso del Dead Moon y además…

Miró a sus alumnas, las cuales lucían asustadas por aquel tipo y confusas, mientras la miraban a ella, debatiéndose en si confesar que ella era Heaven. Afortunadamente, eran lo suficientemente estúpidas para no delatarla y provocarle problemas. Pues estaba claro que si aquel loco descubría que ella era Heaven, le haría algo malo.

Sin embargo, no era momento para pensar en eso. Sino en quién la había traicionado. Y la verdad, es que solo tenía a una culpable.

Mirándola, se la encontró inexpresiva pero aún de pie. Lentamente fue levantando su mano y señalándola con el dedo dijo.

-Ahí está Heaven. Es ella.

A medida que la señalaba, Rin trataba de no temblar. Incluso, había modificado su voz para que Koga no la reconociera, y parece ser que había dado resultado.

-¡¿QUÉ?! –mirando a Kikyo con decepción, todo lo contrario a ella, que se sentía molesta- ¡¿CÓMO VA A SER ESTA CUARENTONA HEAVEN?! –ofensa para Kikyo, desconcierto para Rin viendo cómo su plan tomaba un rumbo inesperado- ¡HEAVEN ES UNA ADOLESCENTE COMO CUALQUIERA DE VOSOTRAS, MOCOSA!

Ante la revelación de Koga, las adolescentes quedaron alucinadas, mirando a su profesora en búsqueda de una explicación.

Kikyo sintiéndose abochornada y maldiciendo a la nueva, se centró en el policía.

-Escuche –tratando de mantener la calma-. Sé que el Dead Moon ha debido traumarle, pero…

-¡QUE DÓNDE ESTÁ HEAVEN, JODER! –gritando tan alto, que las chicas de delante no tardaron en levantarse asustadas y refugiarse las unas en las otras. Incluso hubo algunas que, aún creyendo en su maestra, se escondieron detrás de ella.

Solo Rin se mantenía en su sitio, con los ojos agrandados de la sorpresa ante una idea que tenía en la cabeza.

-¡Está loco! –perjuró una, abrazándose a Kikyo como si con ella se sintiera segura- ¡¿Cómo se atreve a insultar a nuestra maestra?! ¡Ya verá cuándo lo sepa Dog-sama!

-¡¿Y qué hará él?! –contestó socarronamente- ¡¿Crees que le importarán una panda de crías adolescentes?!

-¡Pero sí lo que le haga a Heaven-sama! –dijo otra que todavía confiaba en su maestra.

Koga, harto de que se dirigieran a aquella mujer como Heaven, volvió a explotar en cólera.

-¡TE ESTOY DICIENDO QUE HEAVEN ES UNA ADOLESCENTE COMO TÚ! ¡HEAVEN ES UNA CHICA LLAMADA RIN!

Y Rin quedó muda del terror.

La convicción con la que Koga hablaba, pese a que daba miedo, confundía más a las adolescentes, donde ya no sabían qué creer.

De repente, aquel hombre quedó quieto como si escuchara algo. En medio de un silencio tenso, donde Kikyo pensaba en cómo salir de esa trampa, observó cómo el policía se fue girando lentamente hacia la italiana recién llegada. Kikyo pudo notar que estaba pálida como el papel.

-Rin… -susurró el hombre reconociéndola a través de la peluca rubia y las lentillas verdes.

Siendo inútil seguir escondiéndose, Rin se giró para ver a sus compañeras cercanas. Ellas la miraban con una extraña expresión, que no sabía identificar. Todo había acabado para ella. Su plan de desenmascarar a Kikyo con la ayuda de Koga, había resultado un fracaso. Él la había descubierto y volvería a aquel cuarto sucio y maloliente donde volvería a abusar de ella física y sexualmente.

Al menos, tenía que ir con la cabeza bien alta, y demostrar que Heaven no era alguien cobarde que dependía de los demás.

Suspirando fuertemente, llevó sus manos a su peluca postiza, y se la fue sacando, desvelando su larga cabellera castaña, donde una pequeña goma sujetaba su mechón derecho. Después, se quitó las lentillas verdes que ocultaban unos ojos marrones, y que provocó que tanto sus compañeras como Kikyo se quedaran de piedra al reconocerla.

-Tú eres… -comenzaba Kikyo sin poder creerse lo que tenía ante sus ojos.

-…La chica que apareció en todos los medios cantando… -completaba una de las chicas impresionada.

Rin les dedicó una media sonrisa, pero cuando tuvo a poca distancia a Koga, se sintió aterrorizada.

-Rin…

Volvería a aquella pesadilla.

Una pesadilla dónde por culpa del miedo se dejaría violar por otro hombre.

.

-…¡SI REALMENTE FUESE HEAVEN NO SE IRÍA CON OTROS HOMBRES COMO UNA VULGAR RAMERA! ¡PROTEGERÍA SU HONOR POR ÉL, ESTARÍA A SU LADO PARA LO BUENO Y LO MALO Y PERDONARÍA TODOS LOS PECADOS QUE HA COMETIDO SIN MIRAR ATRÁS!...

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Pero entonces, si se fuera con Koga como en el pasado, dejaría la imagen de una falsa hipócrita.

¡Y ahora era Heaven!

Cuando Koga le tocó el brazo, ella se zafó violentamente de él.

-Rin, ¿qué te pasa? –preguntaba nervioso, pero con la lujuria marcada en su rostro-Vamos, volvamos a casa –volviendo a cogerle del brazo.

-¡No me toques! –espetó alterada- ¡Si me haces algo, le diré a todo el mundo que la policía¡ es mala y corrupta.

-¿Cómo que malos…? –cuestionó el hombre algo nervioso.

-¡No quiero ir contigo! –clamó desesperada- Y si me obligas, los que están aquí se darán cuenta de que es verdad lo que digo –eso ya era un farol, porque no sentía mucha confianza en sus compañeras, pero esperaba que eso lo hiciera desistir.

Contrario a lo que Rin pensaba, todas las adolescentes miraban al policía como si estuvieran viendo a un criminal.

Más nervioso que nunca, Koga trató de convencer a Rin. La tenía tan cerca, que no iba a permitir que un puñado de mocosas adolescentes le jodieran su objetivo.

-Pero, Rin… Si tú y yo somos novios y nos queremos con locura… Venga, regresemos a casa…

-¡NO QUIERO IR CONTIGO A NINGUNA PARTE! –explotó entre la desesperación y el miedo.

Inmediatamente, la chica se vio arropada por las primeras compañeras que había hecho, y desafiantes miraron al policía.

-Ni se te ocurra tocar a Heaven –dijo una para sorpresa de Rin.

-Si haces algo, avisaremos a un profesor y luego se lo contaremos al Dead Moon –amenazó otra.

Ante eso, Koga no pudo hacer nada.

-Está bien… Está bien… -retrocediendo-. Me marcho –y cumpliendo su palabra, se retiró del aula.

Rin viendo eso, dejó escapar todo el aire que se le había acumulado en los pulmones, como si se hubiera quitado un enorme peso de encima.

Había sobrevivido a Koga sin la ayuda del Dead Moon.

De momento, claro…

No le extrañaría que estuviese husmeando por ahí, hasta que la encontrase sola y asaltarla.

-¡¿En serio tú eres Heaven?! –dijo una de repente toda emocionada.

-¡También eres la que apareció en todos los medios cantando esa hermosa canción, ¿verdad?!

-¡Así que tú eres la chica que salvó al Dead Moon de la persecución en China! ¡Con razón tenías que ser una del Three World!

-¡Tienes una voz muy bonita!

Rin no sabía qué pensar, solo que aquellas chicas eran tan superficiales, que rápidamente cambiaban de caramelo por el que más le gustaban. Aún así, haberse sentido apoyada por ellas en el peor momento, era motivo para agradecerles y no seguir pensando mal de ellas.

-Gracias –dijo.

-¡Lo veis! –llamando la atención la sabelotodo de la clase- Ya os decía yo que la historia de Kikyo-sensei no tenía pies ni cabeza. Cómo iba Dog-sama a permitirle las aventuras que tenía con los profesores –agregaba mientras se ajustaba las lentes.

-No seas mentirosa, Kiyo, que siempre decías que querías ser como ella.

-Bueno, vale, eso era antes –se defendía la chica algo avergonzada- ¿Quién iba a decirme que fuese una embustera que trataba de manipularnos para que fuésemos unas rameras como ella? –mirando hacia atrás-. Por cierto, ¿dónde está?

-¡Se ha ido!

En medio de la conmoción, Kikyo había aprovechado para huir. Rin no sabía si era por haber sido descubierta o porque tendría algún plan en marcha. Sea como sea, aquella mujer tenía muchísimo información sobre el Dead Moon. Le resultaba curioso, que no supiera de ella y de su relación con Koga siendo lo más cercano a Sesshomaru, su supuesto primer amor.

.

El resto de la hora transcurrió hasta que un profesor que había escuchado semejante alboroto, había avisado al director sobre la escapada de la profesora Kikyo.

Las alumnas le habían explicado al profesor que sin saber porqué, su profesora había salido corriendo, omitiendo el gran detalle de que había aparecido un policía loco en su clase y que la auténtica Heaven se encontraba con ellas. Según la sabelotodo, era lo más inteligente, tanto para proteger a Heaven, como para que el docente las creyera.

Rin había vuelto a ocultar su verdadera identidad con la peluca y las lentillas, y con la sustitución de Kikyo en manos de otro profesor, la clase transcurrió sin ninguna anomalía.

Algo que seguía extrañándola y que no entendía.

Durante toda la hora había estado tensa, mirando continuamente a la ventana por si veía algo anormal, pero nada.

Era muy raro que tanto Kikyo como Koga se retiraran sin haber hecho nada raro.

Con la campana avisando el fin de clase, Rin se debatía en si llamar a Sesshomaru para avisarle de lo sucedido o no.

-¿Qué te ocurre, Heaven… digo, Zoe? –preguntó una que Rin ahora consideraba como su amiga.

-No… Nada… -guardando el móvil. Ahora que sus amigas sabían que era Heaven, debía seguir demostrando que no era una cobarde que dependía de ÉL.

-¿Minamoto-san? –apareciendo por la puerta el director de la escuela.

-¿Sí?

-Por favor, podrías venir a mi despacho. Hay un problema de papeleo con tu expediente académico.

-Claro –contestó Rin extrañada.

Supuestamente el trámite había sido realizado por Tsunade. Por lo que sabía, Tsunade era una experta en la falsificación de datos y documentos, donde algunos peces gordos habían precisado de sus servicios para realizar acciones ilegales.

Supuso que debido a su avanzada edad, habría cometido algún error. Solo esperaba poder resolverlo sola.

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Mientras el resto de sus compañeras se preparaban para la siguiente clase, una de las chicas, no paraba de fruncir el cejo. Se sentía tan inquieta, que acabó por revelar.

-¿No os parece raro que el director en persona se presente en una clase por culpa del papeleo? –acabó por decir.

Todas se miraron viendo qué ciertamente, eso no era muy normal. Era muy raro que no lo hiciese la secretaria o que no la llamasen por megafonía.

Con un pensamiento en común, todas se miraron entre sí.

Y si…

Asustadas, no tardaron en levantarse y salir corriendo por dónde se había marchado Rin. Pero en el pasillo, ya no estaba ni la joven, ni el director.

Más aterrorizadas que nunca, las adolescentes decidieron dividirse para buscarla, y otras fueron a avisar a algún profesor sobre lo que estaba ocurriendo, esperando que las creyese y poder evitar algo desagradable.

.

Cuando tocaron el patio exterior, Rin comenzó a percatarse de que algo no iba nada bien.

¿Por qué para ir al despacho del director, atravesaban el patio exterior? Además, Rin comenzaba a pensar que era muy extraño que el director se personase en la propia aula, siendo un trabajo de administración.

Cuando quiso reaccionar, se vio tendida en una trampa mortal.

Aquel hombre, el director del instituto, la había llevado hacia la parte lateral del instituto. Bajo la sombra de los muros que comunicaban el recinto escolar y el gimnasio, se encontraban ni más ni menos que Koga con una sonrisa lasciva en la boca.

Ver al director colocarse al lado de aquel loco obsesionado, la puso en alarma y a preguntarse si el director estaba compinchado con él.

Al dar un paso hacia atrás de forma instintiva, sintió un estremecimiento recorrer por su espina dorsal, donde comenzó a temblar sin parar como si estuviera en medio del polo glaciar.

-Ahora no tienes tanta valentía como antes, ¿eh, Zoe-chan? ¿O debería decir, Heaven-chan?

La voz siseante, pero burlona de su maestra, le erizó los vellos de la piel y a ver toda su corta vida en milésimas de segundo.

La mujer con el altivo de una reina fue caminando hacia dónde estaba el director, el cual la observaba con un sonrojo tan notorio, que cualquiera con dos dedos de frente se imaginaría lo que había pasado.

-Buen trabajo, cariño –dándole un beso en los labios-. Luego, te recompensaré cómo te mereces.

-Ohh, ¿no me darías un adelanto? –decía el hombre con las mejillas coloradas.

La mujer fingió un suspiro cansino y asintió con la cabeza.

Los ojos de Rin vieron con asco y repugnancia cómo aquel hombre entrado en años, se había dedicado a lamer el cuello de Kikyo y a tocarla por encima de la ropa sin importar la gente que tenía delante.

-Bueno, un trato es un trato. Así que me la llevo como acordamos –dijo Koga apresuradamente, dispuesto a cumplir con lo dicho.

Y como si Kikyo le hubiese lanzado un hechizo movilizándola, Rin no pudo aprovechar para huir del tortuoso futuro que le esperaba.

-Un momento, Koga-kun –le detuvo la mujer desde el sitio, mientras dejaba accesible su escote para que el director le metiera mano-. Antes de nada, quiero hablar con ella. Me ha humillado y no pienso perdonárselo –mirándola con tanta malicia, que a través de esos ojos oscuros prometía una venganza dulce y sabrosa.

Muévete…

Muévete…

Eso es lo que Rin le pedía a sus piernas.

Pero el miedo inutilizaba todos sus músculos y también su voz. Solo sus lágrimas caían libres de ese terror que la tenía sujeta al suelo.

-La verdad es que nunca tuve interés era el nuevo juguetito de Sesshomaru. Suficiente tenía con aguantar con esas putas que tenía como amantes. Pero… -pausando para verla y reírse desquiciadamente como si se burlara de ella- ¿Quién me iba a decir que el juguetito y amante de Sesshomaru fuese una niña tonta e ingenua?

-¡Eh! ¡Cuidado con lo que dices de Rin! –bramó Koga indispuesto a que nadie insultase a la joven.

-Respeto tus gustos, Koga-kun –apartando su larga melena de forma chulesca-. Pero Sesshomaru, que se enorgullecía de no andar con mujeres vulgares, sino mujeres expertas como yo. Debes de ser toda una fiera en la cama, cariño –ampliando su sonrisita a una burlona.

-¡Kikyo-chan! –y el director seguía con sus tocamientos lascivos sobre la mujer y a moverse sugerentemente contra ella.

-Ohh, tranquilo, que te lo daré más tarde. Ahora estoy ocupada con esta niñita, así que confórmate con esto.

Las palabras que Kikyo había dicho sobre Sesshomaru y ver cómo ella le metía mano bajo el pantalón del director, hizo que Rin se sintiera indignada.

-¡Cómo te atreves hablar así de Sesshomaru-sama! ¡Solo eres una embustera y una ramera que usa su cuerpo para su conveniencia!

-¿Una aprovechada? –repitiendo con burla, y al instante, soltó una sonora carcajada-. Ahora ya veo qué no debes ser una fiera si tienes un lenguaje tan infantil. También se entiende que Sesshomaru te pusiera Heaven. No puedo creer que seas la amante de un hombre maduro y bueno en el sexo cómo Sesshomaru.

Ofendida y avergonzada, Rin continuó replicándole.

-¡Pues una zorra como tú, jamás será Heaven! ¡Me mentiste y también a mis compañeras que eres Heaven, manchando mi honor y el de Sesshomaru-sama! ¡Él nunca permitiría que su mujer estuviera acostándose con otros hombres! ¡Mataría a todo aquel que lo intentase!

Esas palabras incomodaron a Koga, pero más a Kikyo. De un manotazo, se sacó al director que tenía encima, y de la parte trasera de su cinturón sacó una pequeña navaja.

-¿Sabes que eres una putita un tanto descarada? –Rin quedó sin habla ante el arma blanca.

-Eh, eh, ni se te ocurra tocar a Rin con eso –amenazaba Koga con su mano cerca de su pistola.

.

Mientras tanto, las alumnas seguían buscando desesperadamente a Heaven. Para su suerte, contaban con la ayuda de varios profesores que habían creído la versión de las muchachas.

-¡Ahí están! –dijo una tras ver por la pequeña ventana que daba al patio a Rin con los tres adultos.

Uno de los profesores, sacó su móvil de inmediato para avisar a uno de sus compañeros e intervenir cuanto antes.

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-Como eres una virgen hablas mucho de cuentos de fantasía, pero cuando empieces a usar tu cuerpo, podrás obtener el poder y el deseo de aniquilar al Dead Moon.

-¡Qué chiste más bueno por parte de una puta hipócrita como tú!

Aquella voz tan conocida llamó la atención de todos los presentes.

Las caras que pusieron Kikyo y Koga cargadas de sorpresa fue suficiente confirmación para ver que Rin no estaba soñando. Pero lo que la hizo ver que todo era realidad, fue la presencia de ÉL delante suya a modo de escudo.

-Retrocede, Rin –le dijo con una voz extraña.

Con la boca abierta, Rin miraba a Sesshomaru como si estuviera viendo a algún ser divino. Luego, volteó la cabeza hacia atrás. Quién había hablado no había sido ÉL, sino Dragon. Y al divisarlo, no solo se encontró al líder más joven, sino también a casi todo el Dead Moon al completo, incluidas Sora y Sakura bajo las identidades falsas de Meiko y Kirara.

¿Por qué estaban todos en su insituto?

-¡Mierda! –escuchó cómo Koga mascullaba, y al volver a mirar hacia delante, Rin se encontró a todos los guardaespaldadas en la retaguardia de Koga y Kikyo, rodeándolos sin darles la oportunidad para escapar.

El nerviosismo que mantenía Koga era compartido por el director que expresaba su miedo con sudores fríos como si viera al dios de la muerte.

-Cuánto tiempo sin vernos, Sesshomaru.

Contrario a ellos, Kikyo lucía demasiado tranquila. Incluso había bajado su arma y mostraba una expresión que preocupaba demasiado a Rin. Era la misma que le había dado cuando hablaba falacias sobre el Dead Moon ante sus alumnas o cuando le había contado toda emocionada la relación mantenida con Sesshomaru.

¿Acaso querría aprovecharse y engañarle con esa falsa actuación?

-Muchos años –respondía Sesshomaru con tono neutro, inquietando más a Rin. Especialmente, cuando ÉL se fijó en el director para mostrar una mirada tan enfadada y molesta donde la cadena del perro salvaje había sido desatada-. Veo que sigues usando tu cuerpo para tus propósitos.

Y con esas palabras rompió la máscara dulce de Kikyo.

-¿Qué esperabas? Después de todo, así somos en el Shining Sun.

-¿El Shining Sun? –repitió Rin recordando brevemente que aquella organización era la hermana enemiga del Dead Moon.

-Así es –hablaba ahora Yamato-. Ella es Kikyo uno de los miembros más importantes del Shining Sun y la que traicionó a Sesshomaru en el pasado.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

No me convence cómo quedó escrito. Cuando la inspiración al cien por ciento no está presente, hace que todo pase de forma apurada.

Bueno, como dije en mi página de FACE, el anterior capítulo tuvo tantos fallos, que a la mínima lo corrijo y le añado nuevas escenas. Porque hubo cosas que me hubiera gustado meter.

Pues ahora ya sabemos algo más de Kikyo. Y por fin entra en escena el Shining Sun, porque fastidiarán muchísimo. Y sobre el verdadero pasado entre Sesshomaru y Kikyo se verá aclarado en el siguiente capítulo.

En cuanto a los reviews, me llevé una sorpresa al ver bastantes, cuando el capítulo, en mi opinión, quedó así asado… No sé si fue porque hubo escena sesshrin o no sé porqué, que pasó esto. De todas formas, yo voy a seguir en lo que tengo en mente. Quizás añadiendo algo a mayores, como por ejemplo el hecho de que hubiera una relación entre Sesshomaru y Kikyo, donde solo pretendía dejar el rol de Kikyo a miembro del Shining Sun.

Pues hasta aquí el capítulo y agradecer como siempre hago a los reviews que me dejáis.

Muchos saludos.

'Atori' – BPS - Begodramon