20-12-94

Estaban en la sala de profesores. Séptima no había parado de presionar a Aurora, hasta que no obtuvo un sí por respuesta, obligándola a acompañarla el próximo fin de semana a Harapos Finos en Hogsmeade para comprarse vestidos nuevos. El baile de Navidad, organizado por el Torneo de los Tres Magos, iba a ser un evento realmente especial. La verdad es que Aurora se había hecho de rogar, pero también estaba ansiosa y entusiasmada. Filius le había pedido a Séptima que le acompañase, lo cual fue una grata sorpresa.

-No es que haya mucho donde elegir- decía Séptima, mientras ojeaba un catálogo de vestidos y túnicas de gala- No te negaré que hubiese preferido ir con Brushe- Aurora asintió, el profesor de Arte Mágico, Brushe Canvas, también con orígenes africanos, era muy atractivo- o incluso si me lo hubiese pedido Karkarov… ¿No te parece guapo? Con ese acento que tiene.

-Sí, siempre te ha gustado lo exótico, Nana- comentó Aurora. Su amiga sonrió con el apodo. Siempre lo hacía, desde que empezó a llamárselo. Y Aurora se aguantó la sonrisa. Cuando empezó su relación con Severus, quiso aprender japonés. Tenía envidia de cómo el profesor de pociones escribía, con fluidos y elegantes movimientos de su mano diestra, los trazos de los kanjis. Aún mantenía la correspondencia con Ryu Watanabe, y le contestaba tanto en inglés como en japonés. Aurora solo aprendió los nombres de los planetas ("el kappa tira al lago" como dice el refrán), los días de la semana y los números. Y, un día, sin pensar y sin querer, llamó "Nana" (siete en japonés) a su amiga Séptima, a quien le encantó.

La profesora de Aritmancia cerró el catálogo de golpe, devolviendo a Aurora al presente, y se la quedó mirando fijamente.

-¿Te imaginas ir acompañada de Snape?- dijo Séptima. Algo en el tono de voz de su amiga no le gustó nada a Aurora. Tuvo que hacer un gran esfuerzo por mantener la cara de póker.

-Sería más agradable ir con el Colacuerno Húngaro- respondió Aurora en tono de broma y ambas se echaron a reír. Aunque la mujer ocultaba tras esa risa un sentimiento de pena. Había fantaseado, con la excusa del baile, para pasar el día juntos. Aún se estaban riendo cuando entró el aludido a la sala de profesores, seguido de cerca de Alastor Moody. El sonido de la pata contra el suelo hizo que las mujeres se calmasen, aunque se echaron una mirada cómplice.

-¿De qué os reís, señoritas?- preguntó el auror, pasando su ojo mágico de la una a la otra. Los dos hombres se sentaron al otro lado de la mesa de profesores.

-En vista del éxito de Potter contra un dragón, estaba practicando yo también el hechizo convocador- contestó Séptima, guiñando un ojo a Aurora, que soltó otra risita- Atrae todo tipo de cosas.

-Pues será mejor que convoques un acompañante para tu amiga, Séptima- comentó Snape- sería una pena que Aurora fuese sola al baile de Navidad- añadió con ironía.

Vector iba a responder, cuando Aurora levantó la mano.

-Ya sabes lo que dicen, Severus. Mejor sola que con mala compañía- respondió ella con neutralidad- ¿O acaso tienes algún magnifico plan para conmigo?

Snape se quedó cortado, Séptima miró a su amiga con incredulidad y el ojo de Moody daba tantas vueltas que a Aurora le recordó la mano mecánica de Kettleburn recién engrasada. La profesora de Astronomía no se creía lo que acababa de hacer. ¿Cómo le respondería Severus? No tuvo oportunidad de saber lo que iba a decir.

-¿No tienes acompañante, Aurora?- dijo Alastor, de repente muy serio, incluso cambiando el peso del cuerpo sobre la silla y desviando la mirada- Eres la profesora más guapa del colegio, mejorando lo presente- miró a Séptima, que asintió vigorosamente- pensé que ya te lo habrían pedido.

Aurora se llevó tal sorpresa que por unos segundos abrió la boca y al momento notó el rubor en las mejillas, casi convencida que su tono de piel no iba a camuflarlo esa vez.

-Me temo que no hay ningún valiente- consiguió contestar.

-Pues eso está muy mal- el hombre se levantó, rodeó la mesa hasta acercarse a ella- Muy, muy mal- Parecía un adolescente, todo nervioso y desviado la mirada con el ojo normal. El mágico, percibió Aurora, estaba fijo en Snape- ¿Querrías ir al baile conmigo?

-Me encantaría, Alastor- respondió la mujer al momento, tal vez más rápido que lo que debiera.

-Bien. Estupendo- Moody sonrió brevemente y asintió con la cabeza, más tranquilo y complacido. Giró el cuerpo, para mirar al otro hombre allí presente- No te importa, ¿verdad, Severus?

-¿A mí?- dijo el interpelado con tono aburrido- ¿Por qué tendría que molestarme?

OooOooO

Después de la cena, los campeones se levantaron de la mesa principal y fueron al centro del salón de baile. Las Brujas de Macbeth comenzaron a tocar. Delacour y Rogers bailaban casi flotando sobre el suelo, con una elegancia sobrenatural que emanaba la sangre veela de la estudiante francesa. Aurora tardó en reconocer a Granger, con el pelo peinado y sin el uniforme del colegio, que bailaba con Krum, quien tenía cara de no creerse su suerte. Diggory y Chang eran la pareja perfecta, sintió una punzada tremenda de celos. Patil (versión Gryffindor) llevaba a un patoso Potter como podía, aunque había que reconocer que él estaba muy guapo, no en vano se parecía a James. Poco a poco las demás parejas fueron entrando al baile. Moody y Snape, que habían estado sentados cada uno al lado de Aurora durante la cena, se levantaron a la vez. Aurora miró primero a Severus, pero Alastor llamó su atención, aclarándose la garganta.

-¿Me concedes este baile, Aurora?- dijo el auror, tendiéndole una mano. La mujer la tomó, se levantó, y fueron juntos a la pista de baile. Moody se movía de manera entusiasta pero torpemente. La mujer temía ser pisada por la pata de palo. Se alegró haberse puesto zapatos para la ocasión. Algo amortiguarían un pisotón. Dieron un par de vueltas y quedaron cerca de Potter y de su pareja. El auror soltó una risa cuando pasaron al lado.

-Bonitos calcetines, Potter- dijo.

-¡Eh, sí! Dobby el elfo los tejió para mí- contestó el muchacho, sonriente.

La mujer, curiosa, miró los pies del chico, pero sólo se podía ver la túnica. ¿Acaso podía ver a través de la ropa con ese ojo tan siniestro? Aurora tragó saliva. ¿Le había curioseado la ropa interior que ella llevaba? Tenía pensado, después de la fiesta, hacer rabiar a Severus.

-Gracias por invitarme, Alastor- dijo la mujer, sonriéndole, intentando cambiar el rumbo de sus pensamientos. Aunque miraba por encima de su hombro. En una de las vueltas, vio cómo Severus salía de la sala con Karkarov pisándole los talones. El ojo mágico de Moody también miraba en la misma dirección.

-A ti por aceptar- respondió él- Aunque veo que hubieras preferido otra compañía.

-¿Qué? No, para nada- indicó la mujer con firmeza.

-Me alegra oír eso. Mejor mantenerse lejos de esos dos. Se acercan tiempos oscuros y estar rodeada de mortífagos no es buena idea - el hombre soltó una risa extraña.

La música cambió, dando paso a una pieza más rápida, alguien se acercó para pedirla un baile, ni miró quién era, lo rechazó con un movimiento de la mano. Las palabras de Moody le habían llamado poderosamente la atención. El auror la sonrió con malicia.

-¿A caso no sabías sobre su pasado?- dijo el hombre, que siguieron los dos en la pista, aunque apartados del centro- Esos dos fueron compañeros de aventuras hace años. Sí- continuó hablando del hombre- Ambos fueron unos traidores… Quiero decir- Aurora se extrañó ante tal palabra- Snape con su doble juego, aunque más bien era él contra los demás. Y Karkarov, de los peores entre los suyos, pero- sonrió con malicia- tras años en Azkaban, acabó cantando como un pajarito.

-¿Qué hizo?- preguntó Aurora.

-A cambio de su libertad, empezó a decir nombres de aquellos que seguían en libertad- soltó una risita- lobos con piel de cordero, honrados ciudadanos. Incluso el de tu querido Snape- Aurora fue a protestar, pero él la hizo callar con un movimiento de mano- No hace falta un ojo mágico para ver que hay algo entre vosotros dos. Aunque debería darte un consejo, Aurora. Para ciertas personas, jugar a las casitas no entra en su estilo de vida. Bastante tienen con cuidarse las espaldas como proteger a otros. Mejor no tener puntos débiles, seres queridos- lanzó una mirada significativa a Aurora- Además, sería una pena que a una mujer tan hermosa como tú la pasase algo- sonrió a la mujer, que se convirtió en una mueca de dolor. Paró de bailar y salió fuera de la pista. Aurora vio cómo sacaba una petaca y echaba un trago, haciendo un gesto de asco. Él saludó con la mano y fue a sentarse en una de las sillas, a revisarse la pierna ortopédica.

-¿Me concedes este baile?- Séptima se había acercado donde ella y la sonreía abiertamente. Aurora asintió y se pusieron a bailar juntas. Aunque el auror la había dejado distraída.

oOOoOOo

Era casi la una y media de la madrugada. Estaba en el baño, con sus rituales antes de acostarse. No tuvo que esperar mucho cuando oyó el crepitar de las llamas.

-¡Estoy aquí!- llamó la mujer, que había dejado la puerta del baño abierta, para poder oír y ser oída. Severus entró. Se la quedó mirando, mientras ella se masajeaba los doloridos pies. La falta de costumbre de no usar zapatos, le habían salido ampollas. Cuando terminó, se acercó donde él, para darle un beso en la mejilla izquierda.

-Tengo que decirte algo- hablaron los dos a la vez. Ambos sonrieron- Tú primero- volvieron a coincidir. Aurora soltó una risita. Snape le pasó un dedo por el pómulo.

-¿Te lo has pasado bien en el baile?- preguntó Severus, tomándola de la mano, yendo juntos al dormitorio y sentándose en el borde de la cama.

-Sí, hacía tiempo que no me divertía tanto- comentó la mujer, sonriente- pero no creo que sea eso lo que me querías decir, ¿verdad?

-Odio cuando tienes razón- dijo él, con falso tono de fastidio- Tengo dos cosas que decirte. La primera, espero que comprendas y sepas perdonarme por no invitarte al baile.

-La verdad es que no. Y vas a tener que esforzarte por hacerte perdonar- le guiñó pícaramente la mujer un ojo, dando unos golpes en la cama con la mano- La segunda cosa que ibas a decirme, ¿Es por Karkarov y por tus dolores en el brazo?- insinuó la mujer. Snape no dio muestras de sorpresa. Bajó la mirada, tomó la mano de la mujer y la apretó con fuerza.

-Así es. Desde hacía trece años que no notaba la Marca Tenebrosa, y este último año… se está volviendo más visible. Igor… Karkarov, también fue mortífago. Lleva todo el año pegado a mí. Asustado. He tenido que hablar con Dumbledore sobre ello- levantó la vista- No puedo engañarte, Aurora. ¿Cómo lo has sabido?

-Lo del brazo es sencillo, últimamente evitas que te lo toque cuando estamos, ya sabes...- fue el turno de la mujer de desviar la mirada- Moody me ha hablado de Karkarov y de ti, durante el baile.

-Nada bueno, seguramente- curiosamente, él lo dijo con tono burlón- Y todo ello verdad- al oír eso, la mujer abrió los ojos- ¿Aún soy capaz de asustarte? Bien. Pensé que me había ablandado con los años.

-¿Has usado la legeremancia conmigo?- preguntó ella.

-No me ha hecho falta. Estoy convencido que te ha estado contando su versión de los hechos. Piénsalo, Aurora. Para cada bando, su versión es su verdad.

-Y tú- la mujer le miró con suspicacia- Tú sabes la verdad… porque has estado en ambos lados. O en ninguno- le miró fijamente- ¿De qué lado estás, Severus Snape?

-¿Yo?- él se inclinó para besarla. Aurora notó un amor sin precedentes- Sólo soy un girasol, que gira alrededor de una preciosa estrella.

OOoOO

¿Qué tal todo? ¿Se ha portado bien Santa Claus?

Sólo una breve aclaración. En el capítulo anterior se hace mención a "El corazón peludo del brujo".Donde hacen matices entre mago, hechicero y brujo.

Si no habéis leido los "Cuentos de Beedle el Bardo" os lo recomiendo, están muy bien. De ahí saqué también un par de ideas.
¿Os va gustando la historia?
¿Me dejáis algún review?
Hasta el sábado que viene, un saludo,
Robin Fleur.