Capítulo 36

Dolor y Lágrimas

Nuevamente se encontraba en un estado de shock, todo a su alrededor se volvía borroso, las siluetas de sus compañeros se tornaban manchas de colores, como si sus movimientos fueron demasiado rápidos para distinguirse y sus voces sonaban distantes, se sintió mareada, no sabia por qué, intentó ponerse de pie, pero le era imposibe, sintió algo frio en su mano, y ella lo apretaba, se aferraba a esa fría sensación, miró hacia abajo y entonces lo vio, una mano, ¿la mano de Gray? ¿Por qué estoy sosteniendo la mano de Gray? Pensó, pero no, esa no era la mano de Gray, ella conocía esas manos y su cuerpo entero conocía esas manos. Natsu. Era su mano, su vista ascendió por el brazo, hasta llegar a su hombro y a la piel pálida de su rostro, fue ahí cuando lo recordó completamente.

-Lucy – Erza la sacudió con más fuerza de la habitual.

Ella pestañeó un par de veces y luego soltó todo el aire que habia contenido, habían pasado dolo unos segundos, pero para ella parecían haber sido horas.

-¿Estás bien? – le preguntó la pelirroja.

-Si, si, lo siento.

Lucy miró a su alrededor, Gray y Gildarts, no apartaban su vista de Circe, que aun estaba sentada en el suelo con una sonrisa en su rostro, al parecer disfrutaba del espectáculo que se habia formado. Ukyo se paseaba con las manos agarrando y tirando de su cabello, una que otra vez fulminaba con la mirada al Basilisco encerrado en la jaula de hielo, cortesía de Gray. Wendy se esforzaba por ayudar a Natsu, pero por su triste mirada, Lucy se daba cuenta de que sus esfuerzos no estaban teniendo un efecto positivo; Charle estaba a su lado y su patita frotaba el brazo de la Dragon Slayer logrando un efecto tranquilizador, podía verse la tristeza en su rostro. Happy estaba sentado sobre el abdomen de Natsu mirando como el movimiento de su pecho se hacia mas lento y menos perceptible, sus ojitos estaban inundados en lágrimas, pero no hacia sonido algunos, estaba intentando ser fuerte. Loke habia desaparecido y Anne se encontraba tranquila, aunque habia dolor en su mirada, estaba al lado de la jaula donde la serpiente estaba enrollada y no hacia ningún esfuerzo por salir. Los ojos de Lucy se encontraron con los atormentados ojos de la serpiente, y creyó escuchar un "Lo siento" en sus pensamientos, antes de que sus miradas se apartaran.

Anne parecía inquieta, sus ojos observaban toda la habitación y una tristeza absoluta cuando miraba a Natsu o a su amigo serpiente, mientras sus manos apretaban firmemente una mochila. La mochila de Lucy. Ella reaccionó en ese instante. Se puso de pie y corrió al otro lado donde estaba la chica. Se la pidió y Anne se la tendió. Lucy la abrazó y un par de lagrimas se escaparon por sus ojos.

-Gracias – le dijo. La chica no comprendió por que la maga le agradecía por llevar su mochila, pero en vez de hablar se limitó a mirarla correr de vuelta y arrodillarse al lado de Natsu mientras rebuscaba cosas.

-Lucy-san – Wendy soltó un sollozo.

-Natsu – susurró Happy.

La maga dejó su búsqueda y se centró en el chico a su lado: su respiración era más lenta y cada vez su pecho se demoraba más en subir, su rostro ya no estaba crispado por el dolor de la mordedura, pero eso no les hacia sentir mejor.

-Tranquila Wendy – le dijo – tu puedes.

-No puedo – dijo ella con un sollozo – su corazón está…

-Tranquila – Erza apoyó su mano en un hombro de la pequeña maga – confiamos en ti Wendy.

Lucy tomó su mochila y la volteó una cantidad impresionante de cosas cayeron de ella, comenzó a rebuscar entre los papeles y notas y cuando no encontró nada en el suelo buscó en los bolsillos.

-Tiene que estar aquí, no la he sacado, debe de estar aquí – decía mientras buscaba.

-¿Qué sucede Lucy? – preguntó Ukyo, quien se habia acercado.

-Lo tengo – dijo ella.

Sacó de un bolsillo una pequeña botellita con un líquido transparente.

-¿Qué es eso? – preguntó Erza.

-Algo por lo que besé a un lagarto – dijo Lucy mientras destapaba la botellita y la acercaba a los labios de Natsu. – Wendy necesito que él continue respirando y que su corazón continue latiendo. Se que puedes hacerlo, confió en ti.

La chica asintió y cerró sus ojos, concentrándose en su magia. Pero aun así las respiraciones eran lentas.

-Lucy-san no funciona.

-Solo un poco más. – dijo ella mientras inclinaba la botellita y el líquido se deslizaba por los labios de Natsu hacia el interior de su boca.

-¿Lucy eso es…? – preguntó Ukyo.

-Lo es, solo espero que funcione.

Cuando volvió a tapar la botella se la entregó a Ukyo, quien volvió a guardarla en la mochila. Se quedaron quietos por unos eternos diez segundos y cuando la magia comenzó a menguar, la preocupación de todos volvió a crecer. Según una agotada Wendy sus latidos eran mas débiles y sus respiraciones cada vez más irregulares y lentas. Lucy no pudo contener las lágrimas, el antídoto no habia funcionado, tal vez era demasiado tarde. Apoyó su cabeza en el pecho de Natsu, mientras Erza apretaba a Happy hasta la inconciencia.

Cuando el pecho de Natsu no volvió a levantarse, Lucy se dio por vencida y también Wendy, ninguna de las dos podía hacer otra cosa que llorar. Mientras su tristeza la invadía Lucy volvió a recordar todos sus lindos momentos con Natsu, cada mañana que habia despertado a su lado y cada noche en la que él se metía en su habitación, recordó cuando lo conoció, cada una de sus ridículas peleas, su primer beso, su cercanía, sus abrazos, su sonrisa, el calor que desprendía su cuerpo, calor que ya no estaba, ahora él se encontraba frio, su piel no tenía ese bronceado natural que a ella tanto le gustaba, no volvería a ver su sonrisa cada mañana, no le oiría pelear con Gray, ni gritarle que fueran a una misión juntos.

-Lucy… - Gray la tomó por los hombros e intentó separarla del cuerpo de Natsu, pero ella lo apartó a manotazos, aun no estaba lista para dejarlo ir.

-No – gritó mientras Gray volvía a intentar apartarla – aun no… por favor – podía sentir el dolor de Gray en la forma en la que sus manos tensas le apretaban los hombros. Él se apartó y ella se quedó quieta un momento, dudando en que decir. Golpeó suavemente el pecho de Natsu – Idiota – le dijo. – Eres un idiota… - volvió a estallar en lágrimas, pero no hacia sonido alguno.

Escuchó a Wendy contener el aliento, antes de que algo se moviera levemente bajo ella. Una mano tocó su cabeza, pero ella no se movió.

-Luce…esa cosa sabía asqueroso – apenas fue un susurro, pero le hizo levantar la cabeza.

Miró a su alrededor y todos estaban boquiabiertos, incluso la mirada de Circe ardía entre la ira y el asombro, aunque claro si las miradas mataran, Lucy ya estaría en su tumba. Gray no podía creer lo que veía, Gildarts tenía una sonrisa en su rostro al igual que Erza, Ukyio parecía aliviado y Wendy abrazaba a Charle mientras sonreía, Happy estaba desmayado en brazos de Erza.

Lucy volvió a dejar caer su cabeza en el pecho de Natsu, con una sonrisita asomándose en sus labios cuando un fuerte brazo la rodeó. Ella alzó un poco la cabeza y sin importarle que todas las miradas estuvieran en ellos lo besó, su piel seguía estando fría, por lo que suponía que se tardaría un poco en volver a su temperatura corporal y recuperar su fuerza, pero no le importaba, lo único que le importaba era que él estaba vivo y que en ese momento estaba devolviéndole el beso. Él puso una mano en su cabeza, atrayéndola hacia sí, profundizando el beso.

Gray carraspeó haciendo que se separaran y ganándose una mirada de odio por parte de Natsu.

-No es mi intención interrumpir su romántico "reencuentro" – dijo haciendo comillas con los dedos en la última palabra – pero ahora que flamitas ha vuelto desde el más allá ¿podemos terminar está misión de una maldita vez?

-Estoy de acuerdo con Gray, ya habrá tiempo para besuqueos – dijo Gildarts sonriente.

-Supongo que tardarás un par de días en recuperar tu fuerza – dijo Ukyo – pero gracias a ti sabemos que el antídoto funciona.

-Me siento como un conejillo de indias – dijo Natsu ofendido. Ukyo se encogió de hombros y le volvió hacia Circe. – Creo que nosotros tenemos algo pendiente.

-No sé de qué me hablas – dijo ella con una sonrisa inocente en su rostro.

-Si recuerdo bien es ella la que está tras todo esto ¿cierto? – dijo Erza.

-No es solo ella – dijo Gildarts – hay algo más.

La mujer soltó una carcajada, y se puso de pie sacudiendo el polvo de su ropa.

-Ukyo sabe por qué hice esto – dijo. Todas las miradas se volvieron a él.

-Sabes que eso nunca será posible – la mirada de Circe se puso roja de ira.

-Tú te entrometiste en mi camino, te hubiera liberado y no quisiste.

-Ya no eres la misma de antes y lo sabes – replicó él seriamente mientras se acercaba.

-Soy la misma, no he cambiado.

-Sí que has cambiado – dijo él – es solo que no te has dado cuenta.

-Soy la misma – gritó ella – pero tú nunca me quisiste tal y como era.

-Yo te quise.

-Pero no me amaste.

-Exacto, no te amaba, pero él sí.

-¿Él? ¿De quién estás hablando? – preguntó ella nerviosa.

-De la cosa que se esconde dentro de tu cuerpo. - Ukyo comenzó a acercarse.

-No sé de qué hablas – ella parecía nerviosa y comenzó a retroceder torpemente hasta que su espalda chocó con la roca.

-Puedo sentir su olor, aunque este lugar esté lleno de flores, puedo sentir su olor y sé que Natsu y Wendy también pueden sentir la peste que emana de ti, por eso los querías lejos. Solo déjalo salir. Él siempre te espiaba, siempre fuiste capaz de verlo y muchas veces te aterraba que te siguiera, siempre sabías donde estaban.

El temor y el nerviosismo dejaron el rostro de Circe para dar paso a una sonrisa torcida y llena de burla, sus ojos negros se volvieron amarillos y unas alas negras comenzaron a salir por su espalda, su rostro se tensó e hizo una mueca de dolor, para luego volver a tomar aire y recuperar su sonrisa traviesa, algo comenzó a salir de su espalda, no eran solo las alas, una cabeza calva y grisácea, casi negra, los ojos de circe volvieron a ser negros en el mismo instante en que uno de los demonios alados comenzaba a asomarse por su espalda, era como si estuviera pegado a ella.

Gildarts miraba toda la escena en silencia, midiendo el peligro de la situación. Los ojos de la criatura estaban fijos en Ukyo y el cabello de la mujer habia pasado de plateado a negro, un negro tan oscuro que parecía consumirte.

Ukyo comenzó a moverse para alejar a la criatura pero antes de que pudiera acercarse, ella habló. La voz de la criatura se escuchaba como un chillido agudo, pero era capaz de entenderse. Circe y él hablaban al mismo tiempo y ambos tenían la sonrisa en sus rostros.

Circe agitó su muñeca, haciendo sonar el cascabel, lo cual provocó que la serpiente en la jaula se retorciera de dolor.

-No te acerques – dijeron a la vez – al menos que quieras que mascota muerda a uno de tus amigos.

Ukyo retrocedió un paso.

-Suelta el cascabel – exigió Gildarts. Las miradas de Circe y la criatura se voltearon a él.

-No lo creo mago – dijeron – es mío, yo sé lo que hago con las cosas que son de mi propiedad – volvió a agitar el cascabel y la serpiente se retorció, Anne soltó un grito ahogado, pero Gray la sostuvo antes de que se acercara.

-Suéltame – le gritó.

-Es muy inestable en este momento, podría matarte. – le reprendió él.

Una risita volvió su atención a la mujer. Ella reía maliciosamente. Escucharon un horrible sonido, algo golpeándose. La serpiente se agitaba y golpeaba su cabeza contra la jaula, de pronto se derrumbó al piso y no volvió a moverse.

-¿Qué has hecho? – preguntó Ukyo. Ella solo sonrió y levantó su pie, el cascabel estaba completamente aplastado bajo su bota.

Los sollozos de Anne no tardaron en hacerse presentes, mientras Gray la sostenía. En la Jaula ya no habia una serpiente, solo un chico herido y sin vida.

Ukyo miró a la mujer con dolor, mientras se daba la vuelta y caminaba hacia donde estaban Anne, Gray y Lucy. La maga habia abrazado a una chica intentando consolarla, pero el dolor en su voz era difícil de evitar. Mientras caminaba pudo oír un chillido a sus espaldas, no se volteó a ver, no le importaba, pero vio como la escena se reflejaba en los ojos de Lucy, Erza habia atravesado a Circe con una de sus espadas y la criatura que habia intentado escapar, fue atrapada por Gildarts, quien se deshizo de ella sin el menor remordimiento, pudo ver el cuerpo de Circe volverse cenizas alrededor de la espada de Titania y caer al suelo, a pesar de que estaba muerte, su sonrisa habia quedado grabada en su memoria.

Se acercó al cuerpo sin vida del chico, lo puso sobre su hombro y caminó por el lado de Natsu, hacia la cueva donde, rodeada de flores habia estado oculta por años la llave de su compañera, puso el cuerpo sobre el altar y luego desapareció.

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Hola! Aquí un nuevo capítulo. Me he odiado por la última parte, la verdad tenía algo planeado para el chico serpiente, pero cuando comencé a pensarlo mejor, pensé que eso no era bueno y solo me dejé llevar y terminamos así. Espero les gustara el capítulo. Nos leemos en el próximo. Los quiero. Bye Bye.