Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son de Hajime Isayama

Advertencias: lo mismo de cada capítulo. Al inicio hay un flashback, para que no se confundan demasiado.

Ahora, el capítulo no está beteado porque mi Olivia bb, mi beta, me abandonó JAJAJAJAJAJAJAJAJJAAJA.

Te odio maldita (no, mentira bb, tkm)

Disculpen si hay alguna falta de ortografía entonces.


Eren había vomitado todo el contenido de su estómago mientras podía sentir la sangre escurriendo por su cuello a causa de las mordidas recibidas minutos atrás, sollozando por el miedo, temblando por el terror de lo ocurrido.

Zeke trató de extender su mano para tocarlo, sin embargo, Eren le soltó un gruñido en señal de advertencia para que se alejara, que no lo quería cerca. Su omega interior se sentía mareado por todos los olores alfas a su alrededor, incapaz de reconocer el olor de Levi, y sollozó con más fuerza debido a eso. Tantos, tantos olores alfas, pero el único que quería sentir no estaba a su alrededor.

Su mano tiritona se metió en el bolsillo y sacó el pendrive que contenía la información que Erwin le había entregado, lanzándoselo a Zeke.

—¡Toma! —le gritó con la garganta rota—. Ahora… ahora déjenme en paz…

Levi seguía secuestrado. Seguía perdido. Y él, ahora…

Sé bueno, sé obediente, sé sumiso, murmuró una voz en su interior.

Su primo se movió, yendo al baño y volviendo con unas toallas. A pesar de que Eren le advirtió que no se acercara, Zeke no obedeció y lo obligó a levantar su cara, dejando su cuello expuesto y sangrante, rodeándolo con las toallas para poder detener el sangrado. Dolor volvió a estallar en su cuerpo porque sus heridas estaban abiertas, en carne viva, pero lo aguantó porque no sabía cuánta sangre había perdido, si debería ir a un hospital.

¿Para qué?, pensó con amargura, allá sólo van a regañarme y decirme que me lo merecía. Que he sido un mal omega y me lo merecía.

Volvió a tener arcadas pero su estómago estaba vacío ahora por lo que sólo escupió bilis.

Humedeció sus labios, su rostro encharcado por las lágrimas.

—¿Huelo… huelo a mierda? —preguntó Eren con voz débil.

Zeke acomodó los lentes en su rostro.

—Eso no es lo importante —dijo su primo con voz dura—. ¿Qué fue lo que te dijo Nanaba días atrás?

Eren escupió al suelo, observando sus manos empapadas en sangre.

—Que fuera el omega que todos quieren que sea —dijo derrotado.

Ese omega sumiso, débil, necesitado de un alfa para sobrevivir. Ese omega que odiaba con toda su alma, que sonreía aunque todo estuviera mal y vivía para complacer al resto. Ese omega que había renegado ser desde los catorce años.

—¿Piensas seguir luchando? —preguntó Zeke detrás de él—. Por supuesto que sí, eres Eren Jaeger, el estúpido omega temerario e imprudente que no se rinde con nada —sonrió con amargura, dejando caer sus hombros—. Pero no vas a seguir luchando como ese Eren ahora. Ahora necesitamos al Eren callado, obediente y bueno que nadie conoce. Necesitamos a tu omega manejando la situación.

Eren se giró, mirándolo con ojos parpadeantes, ignorando por un momento el dolor en su piel, ignorando las mordidas, lo que acababa de ocurrir.

Zeke le miraba con astutos ojos, frío y calculador.

—¿A mí omega…? —preguntó débilmente.

Su primo esbozó una sonrisa helada.

—Necesitamos información de la compañía de Zackly —dijo Zeke poniéndose de pie—, necesitamos que saques todos los datos que puedas, Eren.

Lo observó, atónito todavía, tratando de comprender lo que estaba diciendo, y sintió su garganta apretada, su estómago dando vueltas.

—¿Cómo pretendes…?

—Tienes la excusa perfecta, maldita sea —soltó Zeke—, ¡compórtate como un omega herido y nadie va a sospechar de ti! —se inclinó, sosteniéndole la mirada—. Probablemente te devuelvan a Levi y tienes que portarte bien, ser un buen omega, y podrás sacar la información que necesitamos.

El primer pensamiento de Eren fue mandarlo al diablo, decirle que se jodiera él y todo el movimiento porque sólo estaban pensando en su beneficio propio, sin preguntarle cómo se sentía ahora, sin preocuparse un poco de él y lo que había ocurrido. De que cinco alfas lo hubieran mordido brutal y duramente, usándolo como un trapo sucio, marcándolo con su aroma, rompiendo parte de su enlace con Levi.

Pero luego pensó que Zeke tenía algo de razón: era su oportunidad para que todo el mundo dejara de verlo como el omega problemático de Levi, el omega rebelde de un alfa. Con el ataque podía ser visto como el pobre, triste omega atacado que se había rendido a su destino, y podría… podría…

Levi había pasado información al movimiento cuando él no estuvo para protegerlo, para cuidarlo, para así sacarlo del ojo del huracán, arriesgándose a sí mismo, a su propia seguridad. Y Eren sospechaba que el Gobierno tenía a Levi bajo su mirada porque lo tenía a él como omega, al rebelde y desastroso chico que no se preocupaba de ocultar su rostro en las marchas.

Eren podía ser capaz de proteger a Levi, a Mikel, arriesgándose de esa forma.

Endureció sus ojos, apretando su mandíbula, y miró a Zeke.

—¿Qué es lo que necesitas?


—El día de ayer Eren Jaeger fue tomado preso en su casa luego de haber atacado de forma sorpresiva a dos alfas que se encontraban haciendo una revisión general por orden del Gobierno hacia omegas que hayan tenido un historial en el MOL. Según lo explicado por el Jefe de la Policía, ayer a las cinco de la tarde se enviaron a dos funcionarios a cumplir con su deber, entrando a la casa de Levi Ackerman, alfa del omega, y quién posteriormente aviso a la policía de lo que estaba ocurriendo sometiendo al omega con su voz.

"Eren Jaeger es conocido por ser miembro activo del MOL, viéndose en marchas desde los quince años e incluso dando un discurso frente a las cámaras un año atrás para después estar una temporada lejos porque quedó preñado y volvió a verse en compañía de su alfa sólo meses atrás, con un embarazo ya avanzado. Según informes vistos, el cachorro dado a luz ha quedado en manos de su padre, Levi Ackerman.

"—Logramos someter al omega una vez ingresado al hogar, encontrándonos con que había aturdido a los agentes policiales de forma sorpresiva. Nuestros agentes explicaron que se alteró cuando comenzó a preguntársele sobre su posición en el MOL, actuando de forma irracional como cualquier omega sin control.

"Una vez en manos de la policía, Jaeger fue enviado hacia el Palacio de Tribunales donde permanecerá en espera de su juicio para decidir el castigo a recibir. Expertos en materias judiciales han comentado que probablemente reciba una inyección de Vorlage permanente el resto de su vida o la muerte pues no sólo recibirá cargos por agresión hacia las fuerzas de orden y seguridad sino también por haber formado parte de un movimiento rebelde y anárquico junto con traición a la patria al haber entregado información de vital importancia a grupos terroristas y guerrilleros.

"Seguiremos el juicio atentamente los siguientes días y actualizaremos con mayor información apenas se sepa algo más.

"Pasando a otras noticias…


Hanji sintió el alma cayendo a sus pies cuando Erwin prendió la televisión y el rostro de Eren apareció en el canal de noticias como titular principal, siendo escoltado por dos policías fuera de su casa, su rostro con sangre gracias a unos golpes, y no fue necesario que dijera algo más para que su esposo subiera el volumen del aparato.

Escucharon toda la noticia en un completo y ahogado silencio, sólo escuchándose sus respiraciones mientras la reportera hablaba sobre la detención del omega, y su garganta se apretó una vez vio la imagen de Levi también en pantalla, brevemente y de forma superficial, todas las luces enfocadas en el rostro magullado de Eren. Sólo cuando se anunció la proximidad del juicio para cambiar de noticia ambos se miraron, incapaces de decir cosa alguna.

Un llanto resonó en la casa y ellos parecieron moverse.

—Oh dios, oh dios… —balbuceó Hanji girándose, sintiéndose exaltada por lo que acababa de escuchar—. Eren y Levi…

—Llamaré a Levi —contestó Erwin con fingida calma, su rostro tranquilo aunque en sus ojos se podía ver inquietud y ciertos nervios—. Tal vez necesite…

—¡Preso! ¡Se llevaron a Eren! —explotó Hanji y el llanto aumentó—. ¡Lo van a juzgar y ésto probablemente acabe horrible, Erwin! ¡Si llegan a matar a Eren…!

—No lo harán —respondió el alfa ahora con voz dura—. Al Gobierno no le conviene matarlo, Hanji —agregó acercándose para calmarla.

—¿Crees que ellos saben lo que les conviene? —farfulló Hanji—. ¡Si tuvieran dos dedos de frente habrían cedido unos malditos derechos a los omegas y esto habría acabado! —se sentó en el sofá, exasperada—. Y Levi…

—No quiero interrumpirlos… —dijo Moblit apareciendo, cargando a un lloroso Ethan—, pero los gritos asustaron al bebé, Hanji.

La mujer sonrió con debilidad al ver al niño en brazos del alfa, y de forma innata extendió sus brazos para cargarlo, liberando feromonas de amor para así calmarlo un poco y dejara de lloriquear. Moblit no tardó en tenderle al bebé, que se acurrucó en el pecho de su mamá todavía berreando un poco, pero bastaron unos mimos de Hanji para que Ethan cerrara sus ojos y decidiera seguir durmiendo.

—Gracias, Moblit —agradeció Erwin algo distraído.

Moblit hizo un gesto despreocupado, aunque se podía ver la incomodidad en sus ojos, y Hanji pensó entonces que las cosas estaban complicándose entre ellos también. Después de todo, ella era omega y los dos eran alfas. Y por muy decentes que fueran dentro de todos los alfas del mundo, tenían instintos que no podían ser reprimidos por mucho que se peleara contra ellos. Y los celos de un alfa eran naturales, en especial cuando se trataba de proteger al omega que consideraba como su pareja junto a sus hijos.

Pero Hanji, honestamente, no sabía cómo manejarlo porque no estaba en sus prioridades. Nunca había estado en sus prioridades una pareja tener una pareja ni tener hijos ni dedicarse a un alfa.

Sin embargo, la sociedad le había impuesto finalmente tener que poner esas cosas en primer lugar.

Apretó sus manos.

—Tenemos que ir con Levi —dijo llamando la atención de Erwin.

Moblit soltó un suspiro pero no lo miró.

—Sí, por supuesto… —concedió Erwin antes de girarse hacia el otro alfa—. ¿Podrías…?

—Claro, yo me quedo con Ethan —respondió Moblit con expresión cansada.

Hanji quiso decirle algo, su instinto demandando decirle que volvería y podrían estar juntos, acercarse y darle un beso, pero luchó contra esa parte irracional de su mente, asintiendo sólo en señal de agradecimiento hacia el alfa.

—Te estaré llamando —fue lo único que dijo antes de buscar su abrigo para salir con Erwin.

Si no vivieran en ese mundo, pensó Hanji amargamente, quizás podría acurrucarse cuando volviera junto a Moblit. Podría abrazarlo, dejarse querer unos minutos, respirar con calma y sostener a Ethan contra su pecho. Podría hacerlo porque tal vez las cosas no serían tan complicadas para ellos.

Pero vivían en ese mundo y Hanji lo sabía muy, muy bien.


—¡Debes estarme jodiendo, Zeke!

—¿Esa es una respuesta con trampa, Armin? Porque sí te estoy jodiendo…

La broma –de mal gusto, en opinión de Armin– fue interrumpida cuando lo golpeó en el costado, cortando sus palabras debido a la sorpresa, y Zeke decidió que lo mejor sería no volver a decir algo así. No cuando la situación del movimiento ya se había tornado frágil.

Habían logrado escuchar en radios, luego de mucho luchar para poder conectarse a una señal, sobre la detención de Eren. Sobre lo ocurrido con los policías y el omega.

Y Armin supo apenas escuchó que Eren Jaeger era un traidor a la patria por entregar información al movimiento, que era el espía del que tanto hablaba Nanaba y Zeke. Que era una de sus principales fuentes de información y no le habían dicho nada a él, el mejor amigo de Eren.

Por supuesto, porque Armin habría estado en contra al saber que su mejor amigo se estaba arriesgando de esa forma sin pensarlo dos veces. Sin ver las consecuencias que le podría traer.

Armin se habría negado porque no podía perder a otro amigo. No luego de Mikasa y Annie.

—¡Es tu primo! —escupió Armin, escuchando el bufido de Nanaba. Rico, por otro lado, se mantenía en silencio junto a Pixis.

—Lo es —concedió Zeke acomodando sus lentes—, pero Eren ya está grande como para tomar sus propias decisiones. No le obligué a nada y si aceptó fue por decisión propia.

—¡Sabes cómo es ese idiota! —espetó Armin desquiciado—. ¡No dirá que no a nada!

—Basta —interrumpió Nanaba con voz fría—, Zeke tiene razón. No se obligó a Eren a esto, y por otro lado, lo necesitábamos —los ojos de la mujer lo miraron de forma helada—. Debemos estar dispuestos a hacer sacrificios, ¿no es así?

No. Armin no iba a ceder con eso. No iba a permitirlo.

—¿Sacrificar a Eren? —preguntó enfriando su voz—. ¿Sabes lo que ha hecho Eren por este jodido movimiento? ¡Ha entregado su vida entera! —soltó un bufido—. ¿Vas a permitir que lo maten, que lo conviertan en su títere?

Nanaba ladeó la cabeza mientras Zeke desviaba la vista. Rico y Pixis permanecían en silencio, observando la escena con expresiones pensativas.

Armin supo que debía jugar sus cartas en ese momento o la vida de Eren iba a estar acabada.

—Si le inyectan Vorlage —prosiguió bajando su voz—, puede delatar todo esto. Puede apuntar con sus dedos a cada persona que integra el movimiento. Puede delatar a Zeke y a su madre, a Pixis y sus socios, a Jean y Marco, a Erwin, a Reiner y Berthold, a todos los jodidos espías que tienes…

—Podría enviar a alguien a matarlo —contestó Nanaba con simpleza.

Armin sintió a Zeke tensándose a su lado, e incluso Rico pareció prestar más atención.

—Si no envías a que lo rescaten, Nanaba —dijo Armin, su voz suave y cuidadosa—, yo voy a pasarme al bando de los alfas.

Los ojos de la mujer se estrecharon con furia y Pixis rompió a reír, divertido.

—Oh dios, eres el mejor beta que he conocido —alabó Pixis entre carcajadas mientras Nanaba soltaba un bufido, cruzándose de brazos.

Zeke se puso de pie, agarrándolo del hombro y llamando su atención. Armin lo miró sin ocultar su rabia y disgusto, pero el alfa no pareció inmutarse ante su rostro.

—Vamos, estás alterado —le dijo sacándolo empujándolo para que saliera del vagón.

El beta estuvo tentado de darle otro golpe a Zeke, sin embargo, se limitó a fulminar con la mirada a Nanaba que seguía tranquila aunque podía notar cierta molestia en su rostro, y salió del lugar con los dientes apretados, soltándose del agarre de Zeke.

—No me toques —espetó iracundo.

Zeke levantó sus manos en señal de calma.

—Piensa bien lo que vas a hacer —le dijo Zeke acomodando sus lentes—, no seas impulsivo, Armin…

—¿Cuándo lo he sido? —espetó—. Pensaré bien cómo sacar a Eren de ese lugar y no necesito tu maldita ayuda, ¿entendido? Deja de joderme ahora.

Zeke suspiró, sacudiendo su cabeza, y antes de marcharse se inclinó, bajando su voz:

—Puedo apoyar a Nanaba, Armin —le dijo llamando su atención—, pero tus planes son más divertidos, ¿lo sabes, no?

Armin soltó un bufido, alejándose.

—Vete a la mierda, Zeke.

—Sólo si nos vamos juntos, cariño.

Armin iba a matarlo.


Eren no podía quejarse demasiado.

Miró su reflejo en la ventana del cuarto, sus dedos tamborileando sobre su rodilla mientras los segundos, los minutos, las horas, pasaban en constante silencio, y nadie entraba a verlo. Sabía que debía existir alguien detrás de ese enorme ventanal donde sólo se veía él, que quizás estaban esperando a que se desesperara para ir a interrogarlo, pero Eren no les iba a conceder ese gusto, no luego de todo lo que había hecho.

Comenzando por la enorme, tramposa y pesada mentira que hizo, una pequeña bola de nieve que se convirtió en una avalancha a medida que bajaba por la montaña.

Esa mentira que fingió por semanas para ocultar sus verdaderas intenciones, esa mentira que no dudó en usar frente a Levi para protegerlo.

Protegerlo, sí, pero eso no lo justificaba por completo.

Su estómago se quejó por el hambre, pero no hizo amago alguno de estar necesitado para comer algo. Sabía que lo estaban observando, buscando quebrarlo, queriendo hallar sus puntos débiles para atacarlo. Después de todo, lo habían llevado a ese lugar con una bolsa de tela sobre su rostro para que no pudiera observar el camino, echándolo a un cuarto pequeño que contaba sólo con un lavabo, para sacarlo después y llevarlo allí donde lo dejaron sin decirle otra cosa.

A Eren ya no le quedaba nada más a lo que aferrarse como para preocuparse por eso.

La marca de Levi estaba podrida. Era una paria en esa sociedad.

Sólo podía aferrarse brevemente a Mikel, al amor que Levi decía sentir por él, pero no iban a usar eso en su contra porque matar a un bebé no era algo que esas personas hicieran.

O trataba de convencerse sobre eso, en realidad.

Eren no sabía cómo había aguantado tanto fingiendo. A veces, en realidad, ni siquiera fingía: el miedo fue real por varios instantes, el recuerdo de los dientes en su cuello, dominándolo, presionando, mordiendo, convirtiéndolo en nada más que un títere fácil de usar y tirar. Ese miedo, esas sensaciones grotescas, nadie iba a sacárselas nunca de su mente porque habían dejado una herida para siempre imposible de sanar por completo.

Habían dejado cicatrices tan palpables como las que tenía sobre su piel.

Pero aunque el miedo estaba allí, también estaba esa incansable sensación de luchar por algo que creía correcto, de seguir caminando (o arrastrándose, en realidad), porque si se detenía, entonces iba a caer a ese profundo abismo que le seguía sin descanso, buscando tragarlo para así no dejarlo salir más. Eren tenía que seguir moviéndose o todo iba a terminar para él.

Y si tenía que mentirle a todo el mundo, si tenía que fingir, entonces lo iba a hacer. Para salvarse a él. Para salvar a Levi. Para salvar a Mikel.

Aunque eso significara perderlos también.

Sin embargo, Eren había comprendido que ese era el precio a pagar por sus decisiones. Que no podía esperar que la felicidad llegara sin todos esos instantes llenos de dolor. Que, a veces, el sufrimiento era el único camino para poder alcanzar algo de luz. Lo había pensado cuando tuvo a Levi otra vez con él, cuando llegó todo golpeado y sangrante. Lo entendió cuando Levi no lo tocó ni marcó a pesar de todo pero permaneció a su lado. Lo comprendió cuando Levi lo abrazó y llenó su cuello de marcas suaves inundadas de amor que no buscaban reclamarlo ni imprimirse en él como si fuera una pertenencia sino para hacerlo sentir bien a él como persona.

A ese desastroso omega que tantos errores cometió.

Tratando de mantener esa relación cuando estaba rota porque, a pesar de todo, aún quedaba ese enlace entre ellos hecho por el destino. Y el destino podía ser un hijo de puta, un bastardo malnacido, pero si los había unido había sido por algo que ellos todavía no podían comprender.

Levantó la vista cuando la puerta del cuarto se abrió, y un policía entró.

—Eren Jaeger —saludó el hombre con voz fría, y ladeó la cabeza—. Supongo que sabe por qué está aquí, ¿no?

Sonrió con helada diversión.

—Por luchar por mis derechos, ¿no es así? —contestó tranquilamente.

—Por traicionar a nuestro país entregando información clasificada a terroristas y agredir a fuerzas policiales sin provocación previa —escupió el alfa con evidente desprecio en su voz—. Dentro de tres días se llevará a cabo su juicio y necesita de un abogado que el Gobierno le otorgará.

Comenzó a reírse ante sus palabras, sacudiendo su cabeza por lo estúpida que era toda esa situación. Por toda la mierda que le estaban diciendo.

Abogado. Sí, cómo no.

—Mejor condénenme enseguida —espetó endureciendo su voz—, todos sabemos que esto no es más que burocracia barata —se inclinó, sus ojos brillando—. Después de todo, ¿qué importa un omega muerto?

El policía lo observó unos segundos antes de sonreír cruelmente.

—No te queremos muerto, Jaeger —escupió el alfa—, eso es demasiado fácil —con tranquilidad se sentó al otro lado de la mesa—. No matamos omegas, no a menos que sea estrictamente necesario —dejó la carpeta que cargaba frente a Eren, pero el omega no hizo amago de moverse—. Tiene derecho a guardar silencio hasta que llegue su abogado a representarlo.

Eren le lanzó un escupitajo al rostro.

Por supuesto que se preparó para el golpe.

Su mejilla ardió cuando el puño del alfa conectó con su rostro pero aguantó el dolor, apretando los dientes, haciendo equilibrio para no caer de la silla, y el sabor a sangre inundó su boca. Y si bien su omega se alteró, enloqueció en señal de miedo, lo retuvo lo suficiente para no demostrar algo más que indiferencia.

Antes Eren lo habría odiado. Antes Eren habría despreciado esa parte omega que tanto lo alteraba.

Pero había pasado tanto tiempo comprendiendo a su omega, entendiendo que era una parte suya que no podía despreciar, que ahora sólo lo tranquilizó respirando varias veces, tomándose su tiempo para que ese lado emocional pudiera calmarse un poco más.

Eren entendió, luego de tanto tiempo en silencio y con miedo, que su omega era un atributo y no un defecto. Que no podía pretender luchar por los derechos de su raza si se despreciaba a sí mismo. Su omega no lo hacía débil, no lo hacía vulnerable ni delicado. Detestar ese lado suyo era darle la razón a los alfas sobre todos los estereotipos que tenían sobre los omegas, y Eren iba a luchar contra eso.

Enderezó su rostro y el policía se sintió levemente acobardado al observar como más fuego brillaba en esos ojos dorados.

Sin embargo, lo supo disimular lo suficiente hasta que tocaron la puerta y otro hombre entró llevando una maleta.

—Soy Jenstch Dafner —se presentó el recién llegado, alfa también—, y seré su abogado señor Jaeger.

Hizo una mueca.

—No necesito uno —contestó.

Pero los dos hombres lo ignoraron. Por supuesto.

—El juicio se realizará en un plazo de tres días —prosiguió el abogado sentándose a su lado aunque sin mirarlo—, por lo que no tenemos tiempo para preparar una buena defensa —Eren lo observó, enarcando una ceja—, así que estimo conveniente que se declare culpable…

Comenzó a reírse ya sin control.

—Me declare inocente, igual van a condenarme —dijo entre risas, sus carcajadas aumentando al observar los rostros en blanco de los dos alfas—. Dios, esto es… Esto es hilarante…

Hilarante y jodidamente estúpido. Eren estaba preparado para enfrentar todo eso aunque ya sabía cuál sería la condena desde el momento en el que lo descubrieron.


Levi, por otro lado, estaba tratando de mantener la poca compostura que podía tener en ese instante para no explotar e ir a buscar a Eren aunque no tenía ni puta idea de en dónde lo pudieron haber llevado. Pero sabía qué no podía hacerlo porque Mikel estaba llorando sin control en sus brazos, poniéndolo nervioso, y se giró hacia Isabel.

Su hermana no había dudado en ir a verlo cuando vio las noticias, y aunque las cosas entre ellos estuvieran algo tensas y duras, eso no significaba que iban a dejarse de lado en los momentos difíciles. Y agradecía enormemente que ella estuviera allí porque si no, sabía que iba a colapsar por la rabia, el disgusto y el dolor.

Y no debía perder los estribos, no cuando Mikel dependía de él ahora que Eren no estaba.

—Dámelo —pidió Isabel acercándose—. No oleré muy bien, pero podré liberar feromonas que lo hagan dormir.

Levi suspiró, cansado por no haber dormido durante toda la noche, y no dudó en entregarle el bebé a su hermana. Si bien Mikel frunció el ceño al inicio porque el olor que Isabel exhalaba no era de su gusto, a los segundos pareció ceder al sentir hormonas maternas a su alrededor. Dejó de balbucear cosas sin sentido y la chica aprovechó para limpiar su rostro, sentándose en el sofá.

Se quedaron un momento en silencio, cada uno metido en su propio mundo, hasta que Levi interrumpió la falsa calma a su alrededor:

—Necesito que cuides a Mikel —dijo, su voz sin emoción alguna.

Isabel lo miró, atónita.

—¿A dónde vas? —preguntó, pero bastó que le observara unos segundos más para que su expresión se deformara por la sorpresa—. No. Tienes que estarme jodiendo, Levi.

—Ni siquiera…

—¡Jodidamente no irás a buscar a Eren!

Mikel volvió a llorar.

Hizo una mueca, acariciando su frente, sin embargo no contestó enseguida porque su móvil sonó por décima vez en el día. Cortó la llamada al ver que era Hanji: honestamente, no quería ver a nadie. El día anterior se habían llevado a Eren, se lo arrebataron sin dudarlo, Fuerzas Especiales dirigiéndole una mirada de compasión porque creían que él había sido engañado vilmente, y tuvo que declarar en contra del omega porque Eren así se lo pidió desesperado.

Y tendría que ser testigo en contra del omega en unos días, y todo su interior ardía en rabia, en odio, ante ese pensamiento.

Eren había fingido todo ese tiempo, jugando en un peligroso juego donde no había ganadores, sólo caídos, y todo por… todo por su movimiento. Por él. Por Mikel. Porque lo habían destrozado, él le había hecho daño en el pasado, y Eren pudo rendirse a su destino en cualquier momento, ceder a la sumisión y la obediencia, pero no lo había hecho. No, Eren no lo haría, porque tenía enormes llamas de vida en su interior que jamás podrían ser apagadas. Eren parecía tener fuego inextinguible en su interior, fuego que podía reavivar con sólo unas palabras, unas acciones.

¿No había sido eso, después de todo, una de las cosas que le habían enamorado de él?

Por eso había dolido tanto verlo fingiendo. Por eso, por verlo ser esa cáscara vacía, por verlo usar ese disfraz durante tanto tiempo, y eso no parecía lo correcto.

—Le deben estar haciendo daño —le dijo a Isabel con voz dura—. Es mi omega, debo protegerlo…

—¡Levi, por Dios! —los ojos de Isabel se llenaron de lágrimas—. ¡No necesitamos su protección, ¿está bien?! ¡Dejen de vernos como objetos!

Cerró sus ojos un momento.

No nos pertenecemos. No te pertenezco. Soy libre de elegir a quien quiera, incluso si no es mi destinado.

¡No te pertenezco, Levi, ¿me oyes?! ¡No soy tuyo!

Puede que sea tu alfa, pero no soy tu dueño, Eren. Nadie es tu dueño. Te perteneces a ti mismo.

Sí. Eren se pertenecía a sí mismo, a nadie más. Eren, más que un omega, siempre había sido un humano libre capaz de elegir lo que quisiera, a quién quisiera, y nadie, ni siquiera él, su destinado, tenía derecho por sobre él. Ah, tantas peleas, tantas discusiones… para que todo se redujera a eso: Levi lo había entendido.

Había sido criado, después de todo, con esa horrible mentalidad alfa, con esa idea de que uno estaba por sobre el otro y debía someterlo como fuera. Con ese pensamiento de que el omega era menos y él, como alfa, siempre iba a ser más. Mejor. Superior.

Levi quería a Eren, y deseaba que ambos se pertenecieran pero no en esa idea de posesión, de ver al otro como eres mío y necesitas de mí porque me perteneces. Él quería que ambos se pertenecieran al otro en el sentido de quiero lo mejor para ti y me gustaría poder estar a tu lado.

Al lado de Eren como un igual.

—Necesito ayudarlo de alguna forma —dijo con la voz rota, vulnerable.

Isabel comenzó a mecer a Mikel para calmarlo una vez más, sin dejar de mirar a Levi, su rostro suavizándose.

—Haz lo que te pidió —contestó Isabel—, haz eso, Levi. Si te lo pidió ha sido por algo —Isabel respiró profundamente—. Honestamente, ¿crees que le van a matar? Eren es un símbolo, ¿y sabes lo que se debe hacer con los símbolos, hermano mayor?

Levi apretó su mandíbula.

Los símbolos tenían poder. Los símbolos tenían un significado.

—Destruirlos —respondió el alfa en un gruñido—. Si quieres acabar con algo, tienes que destruirlo de una forma estratégica.

—No lo matarán, porque es preferible transformar el símbolo en algo que les conviene —apoyó Isabel dándole un beso en la frente a Mikel, que barboteó algunas palabras sin sentido—. Lo van a transformar en el omega que ellos quieren que sea, y a ti en el alfa ejemplar —sonrió amargamente—. El alfa que Kenny quiere que seas, ¿no es así?

Levi ni siquiera preguntó cómo Isabel lo sabía, porque la chica con toda probabilidad pudo recordar el aroma de Kenny mientras la violaba brutalmente. Los olores, después de todo, eran únicos en cada alfa u omega. Pero nadie tomaría en cuenta a Isabel apuntando a Kenny, porque su caso ya había sido cerrado en primer lugar, y también porque Kenny era alguien con poder.

Levi lo había pensado también, pero prefería que Kenny no pagara todos sus pecados en la cárcel.

—Lo voy a matar —le dijo a Isabel con calma.

La omega sonrió.

—Haz que se atragante con su propia polla, por favor —pidió con dulzura.

Y a pesar de toda la situación en la que estaban, Levi sonrió.


—El día de hoy todo el mundo parece estar pendiente del juicio que se llevará contra el omega Eren Jaeger, de diecinueve años, en la Corte Suprema de Sina. Resulta curioso que el día de mañana vaya a cumplir los veinte años, sin embargo, eso no ha significado que se le hayan otorgado beneficios en la cárcel de máxima seguridad en la que ha sido resguardado, siendo incluso un paradero desconocido por todo el mundo.

"—Queremos evitar filtraciones —declaró uno de los Jueces que estará presente en el juicio, Bauduin Bernhart—, sabemos que el grupo subversivo puede querer buscar a Jaeger para liberarlo, así que nuestra misión es impedir dicha situación. Jaeger debe pagar por sus crímenes.

"Los Jueces que van a presidir el juicio, siendo ésta situación extraordinaria por la gravedad que posee, serán el ya nombrado Bauduin Bernhart, Jorge Pikale, Moritz Hellmesberger, Heath Munsell y Cardina Baumeister, todos jueces con una gran trayectoria que han velado por la seguridad de nuestro país. A diferencia de los juicios ordinarios, no se hará consulta a un jurado por la amenaza que representa Jaeger para el funcionamiento de Sina.

"Hace una hora se abrió el salón para que el público pudiera acceder a presenciar el juicio bajo una revisión extrema de las ropas que portaban, buscando evitar desórdenes en el interior que pudieran afectar al funcionamiento del juicio. Testigos también llegaron, pero la persona más solicitada para una entrevista, o incluso una declaración, ha sido la de Levi Ackerman, alfa del omega Jaeger, pero se negó en todo momento a decir algo e incluso pidió que se le dejara en paz.

"—¿Qué quieren de mí, imbéciles? —preguntó Levi con evidente desprecio en su voz—. Váyanse a la mierda.

"El Juicio dará comienzo en breve, y se espera que dure toda la tarde…"


Eren movió sus manos, las esposas alrededor de sus manos resonando con fuerza, y sintió los ojos puestos sobre él, a la espera de algún movimiento.

Miró hacia atrás y quedó brevemente ciego cuando el flash brilló en sus ojos.

Todo el mundo se quedó en silencio cuando la puerta se abrió, y cinco jueces aparecieron vestidos solemnemente. Hizo una mueca al verlos a cada uno: los jueces eran alfas, y al menos cuatro de ellos eran reconocidos por fallar siempre en favor de alfas. Pikale parecía tener algo más de bondad en su corazón, sin embargo, eso no le aseguraba nada.

Volvió a mirar hacia atrás, al público, y sintió su estómago apretado cuando vio a Hanji, a Erwin, a Isabel, a Farlan, a su padre, pero no a Levi. No su Levi.

Mordió su labio inferior.

El ruido del mazo cayendo sobre el estrado resonó en la sala.

—Orden, orden —exigió Bauduin—. Daremos comienzo en este momento a la sesión extraordinaria para enjuiciar al omega Eren Jaeger, acusado de traición a la patria y actos de terrorismo hacia el Estado. Tenemos como su representante al abogado…

Eren pensó en lo cómodo que habría sido tener un espacio más cómodo para poder dormir durante toda esa falsa, terrible sesión.


Levi era, básicamente, el testigo principal, pero decidieron dejarlo para último momento por el simple hecho de añadirle más morbo a toda la situación.

En sus brazos Mikel estaba dormitando, pequeño y frágil, cuando lo llamaron para ir hacia el estrado.

La expresión de Eren al verlo entrar fue de total, absoluta sorpresa, sus ojos de pronto suavizándose cuando vio a Mikel en brazos. Su idea era dejar al bebé con Marco, pero la persona que lo fue a buscar esa mañana le sugirió (una obligación, más que nada), que fuera con el bebé al juicio. Con toda seguridad para conmover a todo el mundo y justificar el castigo que se le daría a Eren.

Mikel pareció reconocer el aroma de su padre en el aire, porque comenzó a berrear por necesidad, y tuvo que soltar feromonas hogareñas para tranquilizarlo un poco, sentándose en el estrado de testigos.

El fiscal a cargo del caso ordenó sus papeles, poniéndose de pie luego de que Levi jurara decir la verdad durante toda la sesión (lo que era nada más que una vil mentira porque recordaba las palabras de Eren antes de que se lo llevaran).

Miente. Miente por mí, acúsame, hazme pagar por todo. Carga toda la culpa en mí, Levi, no dejes que te lleven a ti igual.

Eren se lo había pedido, desesperado mientras lo contenían, y Levi se lo prometió. Se lo prometió porque alguien debía cuidar de Mikel, aunque una parte de él quisiera morir por lo que iba a hacer.

—Señor Ackerman —dijo el fiscal Eibringer—, usted ha resultado una de las personas más afectadas por el comportamiento rebelde, anarquista y subversivo del omega Eren Jaeger, ¿no es así?

Sostuvo la mirada del omega en todo momento.

—Sí —contestó sin bajar los ojos—. Eren no tiene el comportamiento que se esperaría de un omega.

—¿Qué clase de actitudes tenía con usted?

—Siempre me contesta todo —dijo sin dejar de observarlo—, nunca se queda callado. Si algo de lo que yo decía no le parecía correcto, entonces protestaba. No me obedecía. No es sumiso. No quería que lo marcara al inicio —alzó su barbilla—. Tuve que marcarlo a la fuerza.

Y me arrepiento. Siempre me arrepentiré de ello, Eren.

Dolor cruzó los ojos del omega, sin embargo, se mantuvo firme en su puesto, sin amedrentarse tampoco por la situación en la que estaba.

—Pocas veces me avisó cuándo saldría en sus… marchas —continuó con lentitud—, y jamás me comunicó ninguno de sus planes. Mil veces le ordené salirse de su grupo, pero nunca obedeció.

—Durante las últimas semanas, ¿observó un comportamiento extraño en el omega?

—Iba regularmente a verme a mi lugar de trabajo —dijo sosteniendo con más fuerza a Mikel—, cuando debía quedarse en casa. Había momentos en los que salía de mi oficina, y al volver lo veía siempre detrás de mi escritorio, pero nunca le tomé real importancia. Nunca creí que podría estar sacando información de la computadora, porque después de todo, se había vuelto inactivo en el grupo de omegas rebeldes. Creí que había recapacitado.

—¿No sospechaba de su omega?

—En ningún momento —mintió con facilidad—, Eren es bueno mintiendo. Supongo que yo no presté la suficiente atención.

Hubo un pequeño silencio mientras todo el mundo lo miraba con compasión, como si la verdadera víctima fuera él, como si fuera la única persona afectada en el salón. Todos odiando a Eren por las decisiones que había tomado, aquellas decisiones que había creído correctas para sobrevivir.

Levi los odió a todos.

—Deseábamos pedirle un último favor, señor Ackerman —habló el juez Bauduin llamando otra vez la atención—. ¿Puede entregarle el bebé al fiscal?

Soltó un gruñido de advertencia mientras Eren se enderezaba, alarmado, sus ojos llenos de pánico.

—¿Para qué? —preguntó, importándole poco si parecía grosero, si su fachada de víctima se caía.

Todos los jueces fruncieron el ceño pero a Levi no le interesaba.

—Necesitamos verificar cuán dependiente es el bebé con su madre omega —explicó Hellmesberger con voz helada—, será necesario para determinar la condena.

—No es necesario que el fiscal lo sostenga —espetó Levi poniéndose de pie—, yo puedo hacer lo que se me pida.

Hubo un tenso momento donde nadie dijo nada, el aire cargándose de aire frío, cada persona crispada y a punto de reaccionar si algo salía mal.

No era normal que un alfa se comportara tan posesivo con sus hijos, con sus cachorros. El alfa se centraba sólo en su omega, en nadie más, porque los hijos eran reemplazables para ellos. Eran sustituibles. Forjar un lazo tan íntimo con un hijo no era normal a menos que se fuera un padre soltero. Lo que Levi estaba expresando con su comportamiento, con su actuar, con la forma en la que reaccionó para que alguien más tocara a Mikel, no era algo que todos consideraran como normal.

—Acerque el bebé al omega —ordenó la jueza Baumeister.

Levi obedeció, bajando del estrado y caminando hacia el omega con Mikel en brazos.

El bebé no tardó en removerse, sintiendo el aroma de Eren, sus bracitos comenzando a moverse desesperadamente para poder tocar, alcanzar, al omega. A su papi.

Eren, a pesar de tener las manos con esposas, extendió sus brazos para tomarlo en brazos.

—Quédese ahí —habló la jueza.

Levi apretó sus labios, deteniendo sus pasos, sin avanzar, y Mikel comenzó a sollozar. Pronto los sollozos se convirtieron en un llanto expresivo, en gritos necesitados del bebé por estar en los brazos de su papá.

—La última sesión ha finalizado —dijo Bauduin—, se dará un receso de media hora donde procederemos a discutir la condena que el omega recibirá. Señor Ackerman, puede retirarse.

El alfa quería mandarlos al diablo, quería decirles que podían chuparle un huevo, y acercarse a Eren para abrazarlo, para olerlo, para dejarlo impregnado en su olor y hacerle saber que todo estaría bien, que ellos estarían bien, y todo eso pasaría aunque no fuera más que una cruel y vil mentira.

Sin embargo, Eren sacudió su cabeza imperceptiblemente, ojos tristes y comprensivos mirándolo.

Levi apretó su mandíbula, girándose y dándole la espalda, tratando de calmar a un desesperado Mikel en sus brazos.

Hanji tuvo que ayudarlo para hacerlo dormir, el bebé demasiado enfadado porque nadie le daba lo que quería. Nadie le llevaba a su papi para poder dormir en sus brazos. Sólo cuando la omega comenzó a liberar hormonas maternas pareció ceder, cerrando sus ojos para dormir el resto de la hora.

Treinta minutos después, se abrieron las puertas del salón.

Los jueces caminaron solemnemente hasta llegar a su lugar, ordenando los papeles que cargaban, esperando con tranquilidad a que todo el mundo terminara de acomodarse.

Eren ladeó la cabeza, el flash de las cámaras sobre él en todo momento, pensando entonces en su condena. En todo lo que implicaría.

Miró al techo un instante, tratando de pensar en si había valido la pena. Si matar su libertad para apoyar sus ideales había valido la pena. Al menos, pensó para consolarse, Levi estaría allí. Al menos Levi le acompañaría en ese castigo que iban a imponer.

—Luego de una fuerte deliberación —comenzó a decir el juez Bauduin—, hemos decidido declarar al omega Eren Jaeger culpable de los crímenes de traición a la patria y Estado, junto con haber llevado a cabo actos de terrorismo que han atentado contra la integridad de todas las personas que conforman el país, y agresión a fuerzas policiales sin provocación previa y en un acto de vandalismo y desorden.

El flash en su rostro aumentó, queriendo retratar su expresión durante todas las palabras dichas. Su cara se mantuvo tranquila porque aquello no era una sorpresa. Sorpresa hubiera sido que le declararan inocente.

—Debido a ello —prosiguió Bauduin con voz dura—, la condena que recibirá Eren Jaeger consiste en la inyección permanente de Vorlage por el resto de su vida, hasta el día que muera. Podrá volver a su hogar, bajo el cuidado de Levi Ackerman y a cargo de su hijo Mikel Ackerman, pero cada semana se le inyectará la dosis suficiente de Vorlage para mantenerlo bajo control. La sesión ha terminado.

Eren cerró sus ojos antes de gritar:

—¡Pueden joderse, imbéciles de mierda!

Levi le cuidaría, pensó cuando lo sacaron de allí a rastras, entre gritos, para llevarlo a una celda donde permanecería hasta el día en que recibiría su primera inyección, Levi le protegería de alguna forma cuando no fuera más que un títere fácil de manejar.

Levi le cuidaría.


¡He vueeeeeeeeeeeeeeeelto!

Este capítulo tuvo que ser subido la semana pasada, pero mi beta, Olivia, es una maldita fbdfjhsdbj *corazón* De todas formas se los traigo ahora, lamento si es una mierda, pero se hace lo que se puede xDDDDDDD

No sé qué más decir en realidad sobre el capítulo, muchas cosas han sido aclaradas ahora, y estamos entrando al punto sin retorno. Deben quedarme, según calculo, menos de quince capítulos. Voy a ver si logro actualizar más seguido, no prometo nada, pero también quiero acabar con esto pronto xD

¡Gracias a todas las personas que siguen leyendo! Un especial agradecimiento a todos los maravillosos seres humanos que comentaron también: Anath san, Flancito de Vainilla (JAJAJAJA, podrías leer Monocromía pensando que es Riren y Faren), dayechelon, Ru, Scc Ccu, (espero subir pronto Monocromía en Wattpad, puedes buscarme allí como CapitanaMomo), Kiri Laufeyson, Paola Coca, lerialoknsonn, Sungmi-chan, Frozen Marsdess, danielaapc17, CALIPSO96, Krisal Kirschtein, MaryLynx, S-theia (Monocromía será terminada pero en otro fandom, la verdad es que nunca borro todo lo que escribo por muy malo que sea, y tenía varios capítulos avanzados porque la historia es una de mis favoritas, así que sí tendrá su final sólo que con otros personajes), kotoko-noda, dakiny saskya, YaoiRirenEreri (sí, en realidad se ha reducido la cantidad de palabras en los capítulos, aunque siento que ahora compacto más cosas en menos, no sé si será bueno también JAJAJA), Hannita Asakura Zenakou Theories, Risunna, Karlnav, Mac1826 y un especial agradecimiento a YupinaBL, que gracias a ella estoy todavía con esta historia JAJAJAJAAJ *más corazones*

¡Gracias por todo, nos vemos en la siguiente actualización!