Descargo de Responsabilidad. Skip Beat ni sus personajes son míos
Kyoko abrió una de las puertas de cristal y se encontró en un pequeño balcón que ofrecía una magnifica vista de la ciudad cautivante, esplendorosa, brillante en medio de la noche.
Podía escuchar el sonido de su corazón latiendo. Recuerdos de su pasado fluyeron en su mente mostrándole como había cambiado desde aquel entonces no muy lejano, como algo había crecido dentro de ella, como poco a poco se había ido encontrado, redescubierto
Entro al mundo del espectáculo para vengarse de Shotaro pero ahora era mucho más que eso, estaba cambiando cada día, encontró amigos, una familia, alguien a quien amar, se encontró a sí misma. Podía sentir el sonido de su corazón latiendo lleno de sueños, esperanzas, anhelos. El mundo abriéndose a sus pies.
Sus pensamientos viajaron a Ren, solo pensar en el hacia su corazón latir sin control, lejos estaba de ser un hombre perfecto, pero para ella era todo lo que necesitaba, todo lo que deseaba.
Dejo escapar un pesado suspiro y susurro su nombre
-¿Llamabas?- escucho la voz a su espalda
-Ren no te sentir llegar, no me des esos sustos
-No fue mi intención, salí a buscarte porque te estabas tardando
-Ah sí eso, estaba terminando algo que una vez comencé y que era hora de dejar atrás.- dijo con una sonrisa nostálgica dibujándose en su rostro.
-¿Por eso pareces tan pensativa?, ¿fue muy difícil dejarlo ir?
-Tal vez un poco, todas y cada una de las partes de mi pasado incluso las que no me gustan son parte de quien soy hoy. Pero realmente estaba pensando en lo mucho que han cambiado las cosas, en como he cambiado.
-Ciertamente lo has hecho, pero lo más importante aún sigue allí, tu alegría y calidez, un corazón grande y apasionado – dijo acomodándole un mechón de cabello rebelde detrás de la oreja.
-Gracias
Los siguientes minutos transcurrieron en un tenso silencio los dos tenían tantas cosas que decir, tanto que confesar, pero con el miedo palpitante de saltar. ¿Y si no había nadie para atraparlos?
Su corazón latía al ritmo del aleteo de un colibrí, sus manos sudando y la sensación de la garganta cerrándose, sus sentidos agudizados. Sus pupilas dilatándose con el paso de los segundos, sus labios entreabiertos tomando una respiración profunda tratando de infundirse valor cuando escucho su voz
-He cometido muchos errores en mi vida Kyoko y eso lo sabes mejor que nadie… El día que apareciste de regreso en mi vida esta era como un gran vacío, como si estuviese viviendo en piloto automático.
Llegaste a mi vida y pusiste mi mundo de cabeza, eras la única que me hacía perder los papeles. El amable, caballeroso y perfecto Tusruga Ren se me iba de las manos y allí estabas tú con unas agallas tan grandes, que al final no pude más que reconocerlo.
-Me odiabas – dijo con seguridad
-Sí y tú a mí también
-Cierto
Ambos rieron
Pero poco a poco te fuiste haciendo un lugar en mi solitaria vida. ¿Recuerdas la vez que te quite los diez puntos?
-Por supuesto – estaba tan enojada
-Fue un acto infantil a decir verdad – dijo evitando su mirada. Cuando mencionaste que solo lo hacías por trabajo fue como un golpe bajo, muy en el fondo esperaba que tu preocupación por mi fuera genuina.
-Oh…
-Sí, perdón por eso. Además sin ti hubiese sido imposible descifrar a Katsuki, o no perderme en la oscuridad en tantas ocasiones.
Sin darte cuenta te metiste en mi vida de a poco y por primera vez en mucho tiempo me encontré siendo yo mismo contigo, sin máscaras. Pero yo para ti no era más que tu respetado sempai. No tenía derecho a mirarte como algo más que mi kohai y aun así mis sentimientos crecieron y crecieron
Tomando una respiración profunda continuo
Tú me has cambiado, has traído la chispa de la vida de regreso a mi vida, has unido todas y cada una de mis partes. Me demostraste que no soy solo Ren, Kuon o Corn, porque todos y cada uno de ellos son un todo.
Kyoko lo observo juguetear con los botones del puño de la camisa, un gesto impropio de Ren
Me conoces, conoces mi mal carácter, mi lado infantil e incluso el egoísta, mi lado perverso y mis malas manías, sabes que no soy un lecho de virtudes y que en mis espaldas cargo un oscuro y doloroso pasado, se bien que no tengo ningún derecho pero no puedo seguir ocultándolo.
Kyoko sintió su corazón detenerse de golpe antes de volver a latir frenéticamente
Ren acarició con su mano la mejilla de ella y perdiéndose en sus ojos lo dijo
-Te amo, te he amado por un largo tiempo, amo todo lo que eres, tus sonrisas, tus rabietas, tus manías, amo todas y cada una de las cosas que dices y las que no, te amo cuando estas feliz e incluso cuando estas enojada, amo como bailas, amo que eres mi primer pensamiento al despertar y el ultimo al dormir, como no notas el montón de sonrisas que dibujas sin darte cuenta, que eres luz en la noche más oscura, amo todas y cada una de las pequeñas partes que forman parte de ti.
Te amo de la manera que eres y si tuviera que vivir mi vida sin ti los días serían fríos y vacíos.
Kyoko respiro profundo o lo más profundo que pudo y trazo con sus dedos las líneas de sus pómulos, se encontró pasando los dedos sobre su cara del modo que se toca algo amado y precioso y tomando un respiro finalmente habló
-Estoy segura…que si los demás pudieran ver esa sonrisa que he descubierto solo dedicas a mí, o tu lado gracioso, tierno, romántico e incluso infantil cualquiera se podría enamorar de ti Ren… Rayos sin verlo la mitad de Japón se derrite por ti.
Ren aparto un poco la vista pero ahora fue ella la que lo obligo a mirarla a los ojos
-Pero no me enamore solo de eso, también me enamore del mal genio que tienes escondido, de cómo disfrutas molestarme, me enamore de ese lado tuyo que nadie conoce y que solo me dejas ver a mí, de la guerra que das para comer, de todas tus sonrisas incluso de tus silencios. Así que no digas que no digas que no tienes derecho porque yo no amo solo las partes buenas, amo todas y cada una de las partes de ti, incluso cuando las odio. –dijo esto último mirando al piso, la subida de adrenalina abandonándola y dando paso a la tímida Kyoko, un flujo de sangre caliente extendiéndose por su rostro, viajando bajo la línea de su cuello y perdiéndose debajo de su escote, coloreando su nívea piel.
Ren dejó escapar una risita en parte de alivio, en parte de ver el cambio de Kyoko –ella lo amaba, no estaba soñando
-Siempre he amado la forma en que te sonrojas – dijo tomándola del mentón y poniendo su frente contra la de ella
La distancia que los separaba finalmente se acorto y sus labios se unieron en un beso donde una vez más sus alientos se mezclaron como un perfume antiguo y silencioso, ella poniéndose de puntillas enredando sus brazos en su nuca, sintiendo el martilleo de su pulso en la garganta mientras acariciaba la parte de atrás de su cuello. Las yemas de sus dedos cosquilleando al contacto con sus sedosos cabellos. Él siguió el arco de su espalda con las manos, atrayéndola más hacia su cuerpo, sus dedos deslizándose sigilosamente sobre su piel desnuda como ladrones en la noche, dejando un rastro de fuego a su paso.
Sus labios eran suaves y calientes bajo los de él, la había besado antes pero ahora era como descubrir un nuevo mundo. Ella estaba sumergida en un remolino de colores y sensaciones. La dulzura y ferocidad del beso era vertiginosa, deliciosa, delirante y adictiva. Lo sintió profundizar el beso y saboreo la textura de los labios que se fusionaban con los suyos, disfruto el dulce sabor de su boca y correspondió con la misma ferocidad amenazando con llevarlo al borde de la locura.
La lluvia estaba celosa de no ser la humedad de sus bocas, el viento deseaba ser la caricia que se aferrará a su piel y el día anhelaba ser la noche que con su manto de estrellas cubría a los amantes.
-Juls ¿has visto a los chicos?
-Sí, hace un momento los vi en uno de los balcones.
-Crees que por fin se confiesen lo que es dolorosamente obvio para todos los demás
-Eso espero, ambos merecen toda la felicidad del mundo y cuando los ves juntos y como comparten esas miradas no tan secretas, te das cuenta como se pertenecen.
-Cuando la conocí supe que era especial, después de unos pocos días con ella supe que como actriz era un diamante sin pulir. Pero ella es más de lo que imagine y espere. Se convirtió en nuestra hija y trajo de regresó a nuestro hijo.
-Si cariño nuestra hija es una en un millón, esperemos que Kuon no tarde mucho para convertirla en una Hizuri legalmente.
Cuando finalmente se separaron sus respiraciones aun eran algo agitadas, Ren volvió a colocar su frente en la de Kyoko y sonrió como solo sonreía para ella, con un amor tan profundo como el mar.
-Tengo miedo al despertar todo sea un sueño
-No lo es Kyoko te amo y nada cambiara mi amor por ti.
Iba a reclamar sus labios nuevamente, cuando el sonido de la puerta abriéndose los sobresalto, al parecer no eran los únicos que buscaban un poco de tranquilidad.
-Sera mejor que regresemos, quiero presumir ante todos de mi preciosa novia
'Novia' la palabra quedo retumbando en su mente o sea que él era su ¿n..novio?
-¿S..somos una pareja?
-Yo te amo, tú me amas…. a menos que tu no quieras – dijo esto último con tono herido
-No, no es eso Ren es solo que aún no lo puedo creer
-Créelo Stellina mia, ahora que sé que me amas no pienso dejarte escapar.
Kuu y Julie vieron a la pareja regresar al salón principal. Tratar de disimular la felicidad que escapaba de cara poro de su cuerpo era como tratar de tapar el sol con un dedo, los cambios eran sutiles pero allí estaban. En lugar de ofrecerle su brazo a Kyoko, Ren la abrazaba por la cintura mientras se movían entre los invitados, ella sonreía y su mirada se perdía en la de él por breves instantes, los dos parecían bastante cómodos con la cercanía que compartían sus cuerpos. Los cambios estaban allí para los más observadores.
La dulce melodía de you are so beautiful inundo el salón.
Ren tomo a Kyoko y la llevo hacia la pista de baile. Ella deslizo sus brazos en su nuca y se aferró a ella, él por su parte la abrazaba por la parte baja de su espalda atrayéndola hacia su cuerpo mientras ella recostaba su rostro en su pecho, escuchando el latir del corazón de Ren y embriagándose con su aroma, una suave sonrisa dibujándose en su rostro. Uno vez más Ren le cantaba al oído la misma canción.
Sus movimientos lentos al ritmo de la música, contentos de fundirse en los brazos del otro y una vez más sus miradas se encontraron y junto con los movimientos de sus cuerpos dijeron más sobre sus sentimientos y del amor que compartían el uno hacia el otro de lo que las palabras jamás podrían decir...
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NA. Soy horrible, las declaraciones de amor no se me de compensarlo con el beso XD. Un capitulo más y el epilogo. Esta historia resulto mas larga de lo originalmente planeada, pero cubrí todo lo que quería. Si deje algún clavo suelto me cuentan.
Por cierto les tengo una sorpresa, mi semana caótica me inspiro mi próximo one shot que ya paso de los 5K escrito cuando estaba medio dormida XD ¿Debería dividirlo o dejarlo como one shot? incluye fenómenos naturales, no tan naturales y Kyoko acabando con el pobre Ren
