Capítulo 35: Las consecuencias de una guerra

Después de pasar los últimos dos meses, veinticinco días y doce horas en el hospital, Alex por fin regresaba al único sitio que siempre había considerado su hogar: la pequeña habitación de la unidad militar de la Luna en donde vivía, trabajaba y se divertía.

- Ah.- se estiró.- por fin en casa.

Dejó la maleta que había traído consigo en la mesa del cuarto y se tumbó en la cama con una amplia sonrisa en el rostro. El viaje de regreso había sido largo y lo que más le apetecía en ese momento era echarse una buena siesta.

Unos tímidos golpes en la puerta hicieron que cambiara de planes.

- Visita.- murmuró sonriente.- Perfecta para una partida de póquer de última hora.

Se levantó de un salto de la cama y fue a abrir la puerta, llevándose una auténtica sorpresa al reconocer a la persona que se encontraba al otro lado.

- Ver para creer.- se apoyó en el marco de la puerta curioso.- ¿Qué te trae por aquí, niña hércules?

- ¿No vas a invitarme a entrar?.- inquirió con timidez ignorando el apelativo.

- ¿Vienes a jugar a las cartas?

- ¿A las cartas?.- lo miró sin entender.- No, vine a...

- Entonces para qué quieres entrar.- la cortó.- No tengo nada que ofrecerte.

- Pero tienes un par de sillas para sentarnos.- insistió.

Alex contempló el interior de la diminuta habitación y después la miró a ella. Se encogió de brazos y la invitó a pasar.

- Como quieras.- se sentó en una de las sillas.- Pero sé rápida, tengo cosas que hacer.

Lita asintió y tomó asiento mientras el pelirrojo aguardaba a que empezara a hablar.

- Te dije que fueras rápida.- le recordó al pasar varios minutos sin que la joven dijera o hiciera algo aparte de mirar la habitación como si fuera lo más interesante del mundo.

- Sí... esto... verás.- apretó fuertemente las manos y bajó la mirada.-... quería saber como te encontrabas, ya sé que te han puesto un brazo biorobótico pero...

- ¡Ajá!.- colocó ambos brazos detrás de la cabeza y se reclinó en la silla.- Así que vienes a disculparte en nombre de Zeus.

- ¿Qué?.- lo miró dudosa.- No... sí... bueno.

- Y a pedirme que no declare en el juicio en su contra.

Lita lo miró sorprendida.

- ¿En serio harías eso?

- Por supuesto que no.- se echó hacia adelante.- Zeus merece ir a prisión.

- ¿Para qué me lo propones entonces?.- inquirió molesta.

- No te he propuesto nada.- respondió.- Te lo he preguntado.

- Vaya.- miró hacia otro lado.- En realidad solo quería saber como estabas, me dijeron que estuviste a punto de morir y que la rehabilitación para adaptarte al nuevo brazo ha sido muy dura.

- Ya estoy bien.-se encogió de hombros.

- ¿Seguro?

Alex volvió a colocar los brazos sobre la mesa de juego y miró a Lita con sospecha.

- A que viene tanta preocupación de repente, he estado casi tres meses en el hospital y no has ido a visitarme ni una sola vez¿por qué ahora?

- ¿Es que esperabas que fuera?.-se sorprendió.

- No, pero si ibas a tener tantos remordimientos podrías haberlos tenido un poco antes.- suspiró.- Tres meses encerrado en un hospital sin nadie que supiera jugar al póquer ha sido la peor prueba de mi vida.

- Si quieres podemos jugar ahora.- propuso complaciente.

- Desde que nos conocemos es la primera vez que eres amable conmigo.- volvió a mirarla con desconfianza.

- Ni que nos conociéramos desde hace años.- contestó molesta, hablaba como si ella fuera un ogro.- Además, hasta ahora no me habías dado motivos para ser amable contigo.

- Lo repetiré una vez más.- se cruzó de brazos.- ¿Qué haces aquí?

- Ya te he dicho que solo quería saber como estabas.- respondió alzando involuntariamente el tono de voz.

Alex se levantó, abrió la puerta de la habitación y le señaló la salida.

- Te lo agradezco, pero puesto que ya no tenemos nada más de que hablar será mejor que te marches. Estoy ocupado.

Lita frunció el ceño ofendida y se dispuso a marcharse de allí. No obstante, al pasar al lado de Alex pareció reflexionar sobre el asunto y se paró en seco.

- En realidad... .-comenzó.-... vine porque mi padre me pidió que lo hiciera, está arrepentido por lo que hizo y quería asegurarse de que era cierto que estabas bien.

- Así que era eso.- sonrió.- El loco de Zeus tiene remordimientos.

- ¡Me estoy disculpando en su nombre!.- lo encaró enfadada.- ¡No lo llames loco!

- Tranquila.- levantó los brazos en son de paz.- Que la víctima soy yo.

- Eso no te da derecho a insultarlo.

- No lo insultaba.- se defendió.- Si está loco, está loco. ¿Quién en su sano juicio podría pensar en una guerra sin derramamiento de sangre?

La respuesta de Lita fue contundente, un derechazo directo en el abdomen del pelirrojo que lo hizo retorcerse de dolor.

- Le diré que estás bien.- se marchó de allí cerrando la puerta de un portazo.

- Qué mal genio.- murmuró resentido.

Toc, toc.

Alex se quedó mirando la puerta con desconfianza durante un par de segundos para al final dar media vuelta y dirigirse a su cama a paso lento (un golpe fuerte, sin duda).

Toc, toc.

- ¡¿Te crees que soy idiota?!.- exclamó tumbado sobre la cama.- ¡¡Lárgate de aquí!!

- ¿Qué dices?.- se oyó una voz desde el otro lado.- Abre la puerta de una vez.

- Vaya.- movió ligeramente la cabeza hacia un lado.- Arthur...

OOOOOOO

Después de la discusión mantenida con Alex, Lita se dirigió a la prisión lunar que se encontraba dentro de la unidad militar y que era donde estaba encerrado su padre a la espera del juicio que se celebraría muy pronto en su contra. Un joven soldado selenita la condujo hasta una de las celdas de la tercera planta del edificio, donde se encontraban los presos menos peligrosos, le abrió la puerta para que pasara y se quedó afuera a la espera de que terminara la visita.

La habitación tenía una única ventana con barrotes, una cama, una mesita con sillas y una puerta que conducía a un humilde y diminuto cuarto de baño. De hecho, el lugar no estaba nada mal aunque no se parecía ni por asomo a las amplias y hermosas habitaciones del palacio de Júpiter.

- Papa.- lo llamó la joven.- ¿Cómo estás?

Zeus estaba sentado en la cama, apoyado contra la pared y contemplando el exterior con melancolía pero en cuanto oyó la voz de su hija una amplia sonrisa iluminó su rostro mientras le hacía sitio para que se sentara a su lado.

- ¿Has hablado ya con el subcapitán?.- le preguntó.

- No te preocupes por él.- respondió aún molesta con el pelirrojo.- Está tan idiota como siempre.

- Supongo que eso es un sí.- sonrió.- ¿Y Júpiter¿Qué decisión ha tomado el consejo respecto a su futuro?

- Por el momento la reina ha enviado a representantes de Mercurio, Venus, Marte y la Luna, uno por planeta, para que se encarguen de su regencia, ha disuelto el ejército y puesto bajo vigilancia a todos sus integrantes además de prohibirles viajar a otros planetas del sistema solar.

- Pero.- protestó.- ¿si anula el ejército como nos defenderemos de los ataques del exterior del sistema solar?

- Se ha enviado una pequeña representación de los ejércitos de Mercurio y Venus para que se encarguen de la defensa de Júpiter, al menos el tiempo suficiente como para que el consejo recupere la confianza en nosotros y se cree otro ejército con jupiterianos leales a la alianza.

- ¿Y tú? .- insistió entristecido.- ¿Acaso se te ha retirado el derecho a ocupar el trono por mi causa?

- No.- suspiró la joven un tanto reticente a hablar sobre algo que no le gustaría a su padre.

- ¿Entonces?.- preguntó.

- Verás.- bajó la mirada.- Rechacé la oferta de la reina de ocupar tu lugar.

- ¡¿Qué?!.- exclamó sorprendido.- ¿Por qué?

- No me sentía preparada.- lo miró a los ojos.- para afrontar la situación en que nos encontramos y pensé que lo mejor para el bienestar de Júpiter era que gente más capacitada se ocupara temporalmente de él.- avergonzada.- Sé que he actuado como una cobarde pero siempre pensé que aún faltaba mucho para convertirme en reina de Júpiter y no me he preparado lo suficiente.- suspirando.- Lo cierto es que aunque soy una buena sailor scout no me creo capaz de ser una buena reina.

- No estoy de acuerdo.- respondió Zeus con una tierna sonrisa.

- No es tan malo.- intentó disculparse Lita interpretando las palabras de su padre como un reclamo.- El consejo solo permanecerá en Júpiter el tiempo suficiente para que el resto de planetas puedan estar seguros de que no quedan vestigios de la rebelión, después me encargaré de la regencia asesorada por un nuevo consejo de jupiterianos. Para entonces.- ensayó una débil sonrisa.- espero estar preparada.

- No me cabe la menor duda de que serás una gran reina, hija mía.- le apretó con fuerza la mano.- Y de que no cometerás los mismos errores que yo.

En respuesta, Zeus recibió un fuerte abrazo de su hija.

- Lo único que espero es que en verdad Júpiter pueda recuperarse algún día de los estragos de esta guerra.- suspiró el ex monarca al separarse de su hija.

- Estoy segura que sí.- contestó la joven con firmeza.- Piensa que podría habernos ido peor, Urano y Saturno han sido expulsados del Milenario de Plata por tiempo indefinido, tal vez, para siempre. Además.- le habló con dulzura.- Quiero que sepas que pase lo que pase estoy orgullosa de ti.

- ¿Orgullosa?.- la miró dudoso.- ¿Por qué?

- Porque has sido capaz de reconocer tus errores y aceptar tu castigo sin rechistar.- abrazándolo con fuerza.- Te quiero, papá.

El rey correspondió al abrazo de su hija con lágrimas en los ojos, esas tres palabras eran las únicas que había deseado escuchar desde que las cosas empezaron a ir mal y las únicas que necesitaba para, poco a poco, lograr perdonarse a sí mismo.

- Gracias hija, gracias.- dijo entre sollozos.- No sabes cuanto te lo agradezco.

Permanecieron así unos minutos más hasta que finalmente se separaron y se pusieron a hablar de cosas intrascendentes. Al cabo de dos horas el soldado que vigilaba la celda entró y le indicó a Lita que la hora de visita había terminado así que tras despedirse de su padre, no sin antes prometerle que volvería al día siguiente, siguió al soldado hasta la salida.

Por el camino Lita observó que el muchacho no dejaba de mirarla de reojo. Al principio trató de ignorarlo pero al cabo de un rato, harta ya de que la situación no cambiara, se detuvo en seco y lo encaró enfadada.

- Si tienes algo que decirme, hazlo ahora.- se cruzó de brazos.

- No... yo... .- tartamudeó un poco asustado.

- ¡¡Venga!!

- Princesa... me preguntaba... veréis... .- no se animaba.

Lita lo amenazó con el puño.

- ¡¡Está bien!!¡¡Está bien!!.- se apartó de ella con los brazos levantados, lo último que le apetecía era enfrentarse a una scout enfadada.- Quería saber si es cierto lo que se cuenta de que le ganasteis al subcapitán Alex jugando al póquer.- dijo de carrerilla y con los ojos cerrados.

Lita se quedó muda de la impresión, y ella que pensaba que la miraba raro por su padre.

- Es que aquí nadie ha conseguido ganarle nunca.- prosiguió un poco más tranquilo al ver que Lita no lo golpeaba aún.- y nos gustaría saber cómo lo lograsteis.

- Eso era todo.- empezó a reír a carcajadas.- Habérmelo dicho antes.

- Eso quiere decir... .- la miró esperanzado.

- Sí.- le guiñó un ojo.- Os enseñaré algunos truquillos para ganarle.

"Y de paso le doy una buena lección a ese idiota".- pensó maquiavélicamente.

Lita se quedó un cuarto de hora más explicándole con todo detalle al soldado cómo debía jugar para ganar. Cuando salió de allí para regresar al palacio lunar una amplia sonrisa de satisfacción enmarcaba su rostro.

Mientras tanto el soldado esperó a que lo relevaran de su puesto para ir en busca de dos amigos suyos al sótano de la prisión y darles la buena noticia. Por el camino evitó pasar por la celda en donde se mantenía cautivo al rey Hades pues a pesar de que ya no tenía sus poderes y de que se encontraba encadenado, el joven le tenía un poco de miedo.

Desde que lo trajeron allí y lo condenaron al exilio (condena que se haría efectiva en tres meses), Hades no había parado de maldecir a la reina, de jurar que todos pagarían con su vida y de golpear continuamente la puerta de la celda tratando de derribarla, hasta el punto de dislocarse el hombro.

Al final no había quedado más remedio que encadenarlo por su propia seguridad. No obstante, los insultos habían continuado hasta que los propios soldados que lo custodiaban habían decidido taparle la boca para evitar seguir escuchando sus venenosas palabras y, puesto que nadie se preocupaba ya del traidor, no había habido represalias.

Pero no había sido suficiente porque Hades parecía ser capaz de transmitir con su mirada la misma sensación de acorralamiento que con sus palabras. Por eso, todos lo evitaban.

La Luna, habitación de la reina

Después de releer por quinta vez la carta que había escrito a los reyes de la Tierra, Serenity la selló y entregó a Artemis para que la enviara a la Tierra con un mensajero lo antes posible. En cuanto el muchacho salió de la habitación, suspiró y se restregó sus cansados ojos. Escribir esa carta había sido una de las tareas más difíciles que había tenido que llevar a cabo desde que se convirtiera en reina de la Luna.

- Espero haber hecho lo correcto.- rogó mientras se levantaba de la silla que ocupaba y contemplaba el paisaje lunar desde su balcón.

- La decisión fue aprobada por los miembros que aún quedan del consejo.- intentó animarla Luna.- No tenéis por que sentiros como si toda la responsabilidad fuera vuestra.

- Fue mi decisión aislar a la Tierra del Milenario de Plata y ha sido mía la decisión de ser totalmente sincera con la reina Calice y hablarle de la situación en la que nos encontramos.- cerrando los ojos con pesar.- Merece una explicación y una disculpa.

- Pero no creéis que la acepte¿verdad?

La reina abrió los ojos y miró con fijeza a la consejera.

- No.- dijo finalmente.

- Pero eso no es lo único que os preocupa¿cierto?.- indagó Luna.

- Me preocupa Setsuna.- asintió.- Desde que supo que su padre había muerto en la explosión provocada por la bola de cristal que poseía junto con todos los plutonianos que se encontraban en ese momento en el planeta se ha tomado muy en serio su misión como Sailor Plutón. Lo único que hace es vigilar las puertas del tiempo y cuando alguien menciona lo ocurrido se limita a decir que ya no tiene remedio.

- Ha debido de ser un golpe muy duro para ella.- comentó Luna.- Seguramente solo necesita tiempo para asumirlo y aceptarlo.

- Supongo.- se sentó de nuevo.- Espero.

- En cuanto a los reyes de la Tierra.- prosiguió Luna.- habéis hecho cuanto ha estado en vuestras manos para disculparos, nadie es perfecto y si la reina Calice no es capaz de aceptar esta verdad y de ver que solo hicisteis lo que considerasteis justo en su momento es porque tal vez no merezca que se le dé la oportunidad de entrar en la alianza.

- Gracias por tu confianza.- sonrió Serenity.- A veces me pregunto que haría sin ti. Bueno.- se incorporó un poco más animada.- creo que iré a visitar a mi hija un rato, no me gustaría que despertase totalmente sola.

- Pero majestad.- advirtió la consejera con pesar.- La princesa está...

La reina se giró hacia ella con una mirada suplicante.

- Os acompañaré.- dijo al final con un gran suspiro.- A mí tampoco me gustaría que la princesa despertase sola.

La reina le sonrió agradecida y ambas se dirigieron a la habitación de Serena.

Puertas del tiempo

La puerta del pasado comenzó a brillar con un débil resplandor plateado cuando su guardiana se acercó hasta ella y colocó su mano sobre el pomo.

Su rostro permanecía impasible pero el temblor de su brazo y el hecho de que aún no abriera la puerta la delataban. No estaba segura de hacerlo.

Deseaba atravesar esa puerta y advertir a su padre sobre lo que iba a ocurrir pero al mismo tiempo su responsabilidad como sailor scout le impedía hacerlo. Finalmente tomó una decisión, cerró los ojos con fuerza y abrió la puerta de golpe para inmediatamente después cerrarla de un portazo en el que descargó toda su furia y frustración. Después, se dejó caer de rodillas con el rostro inexpresivo, ni una sola lágrima salió de sus ojos.

Permaneció así durante horas, en un silencio aún más desconsolador que el propio llanto, un silencio que desde ahora la acompañaría en todos sus actos y que solo una pequeña niña de ojos rojos lograría romper en un futuro aún muy lejano.

Tal vez no pudiera utilizar la puerta del pasado para cambiar lo ocurrido pero si podía honrar la memoria de su padre y de su pueblo vigilando que las puertas del pasado y del futuro no se abrieran nunca e impidiendo que lo ocurrido en Plutón se repitiera mediante la puerta del presente, un paso que con el tiempo le reportaría más dolor que consuelo.

Decidida, se levantó y colocó su mano sobre ésta. En esta ocasión, no hubo dudas.

Unidad militar de la Luna

- ¿Hoy no piensas ir a visitar a tu princesa?.- inquirió de pronto Alex mientras barajaba las cartas.

- No creo que me dé tiempo.- contestó el aludido.- Es bastante tarde.

- Sí, supongo que sí.- comenzó a repartirlas.- Deberíamos haber terminado el juego al menos hace una hora, así hubieras podido ir.

Durante un segundo Arthur se quedó parado como dudando si coger o no la carta que su amigo le ofrecía. Al final la agarró y la colocó junto con las otras.

- Eres un buen amigo.- contestó como excusándose.- También mereces recibir visitas de vez en cuando, sobre todo después de lo que has pasado.

- Bueno.- se encogió de hombros.- supongo que es tan buena razón como cualquier otra.

Cinco minutos después.

- 87, 88 y 90... ¡Gané!.- dejó caer las cartas sobre la mesa.- Parece que la brisca tampoco es lo tuyo, amigo mío.

- Suerte.- rió Arthur mientras barajaba las cartas.- Esta vez te ganaré.

- Lo que tu digas.- se burló.- Por cierto¿cuándo fue la última vez que fuiste a ver a tu princesa?.- atacó de pronto.

Arthur volvió a quedarse paralizado pero durante tan poco tiempo que apenas se notó.

- Otra vez con lo mismo.- fingió una sonrisa.- Voy a empezar a pensar que no te agrada mi compañía.

- Me preocupas.- respondió.- Somos amigos y esta es la primera vez que aceptas echar una partida a las cartas por más de tres horas.

- Me apetecía.- bajó la mirada negándose a hablar sobre el tema.

- Lo que tu digas.- contestó sarcásticamente el pelirrojo sin creer una sola palabra.

Continuaron jugando durante media hora más como si nada hubiera pasado hasta que se hizo demasiado tarde y Arthur decidió marcharse a su propia habitación para descansar. Alex había perdido ya la esperanza de que su amigo se desahogara cuando sorpresivamente se detuvo a medio camino de la salida y habló sin voltearse.

- No soporto verla en ese estado y no saber si despertará o no algún día.- su voz sonó extremadamente triste.- Empiezo a pensar que nunca lo hará.

Abrió la puerta para marcharse.

- Eso no lo sabes.- lo detuvo Alex.- Y podrías arrepentirte si despierta y no estás a su lado.- colocando una mano sobre su hombro.- Ve a verla.

- Para ti es fácil de decir.- se marchó sin añadir nada más.

Un día después, al anochecer

- Y pensar que aún quedan chiflados en este mundo que creen poder ganarme.-movió la cabeza Alex reprobatoriamente mientras contaba con satisfacción el capital recaudado jugando al póquer con tres incautos soldados que lo habían retado en la noche totalmente convencidos de su victoria.

- Qué idiota les habrá metido semejante estupidez en la cabeza.- se preguntó a sí mismo mientras guardaba el dinero y se metía en la cama.

En el mismo instante, Lita estornudó en sueños con la extraña necesidad de golpear a cierto pelirrojo insufrible.

Continuará...

En este capítulo he tratado de mostraros, más o menos, lo que ha ocurrido con cada uno de los planetas implicados en la guerra en contra de la Luna y como se sienten los personajes principales más afectados por la misma. Espero que con ello haya aclarado algunas de vuestras dudas.

Aún me quedan algunos cabos sueltos pero no son muy importantes y os iré mostrando las reacciones de los personajes que aún quedan vivos en capítulos posteriores pero de una forma muy breve (por ejemplo, como se siente Serena ante la muerte de Haruka y Michiru).

En cuanto al encuentro entre Serena y Endymión, iba a ponerlo en este capítulo pero como estoy intentando que todos los capítulos del fic tengan más o menos la misma longitud, he decidido ponerlo en el capítulo siguiente. Pero no os preocupéis que ya lo tengo casi terminado y no creo que tarde más de una semana en subirlo.

Pues eso, espero que os haya gustado el capítulo y que me mandéis muchos, muchísimos reviews con vuestras opiniones (ji, ji, ji).

Saludos Selene

Mirianky: No te preocupes por Endymión que de aquí a dos o tres capítulos más no seguirá sufriendo tanto. Y en cuanto al encuentro, paciencia que como he dicho no queda más de una semana para que esté terminado y subido a fanfiction, ahora sí, te recuerdo que tal vez no sea lo que esperas exactamente aunque en lo particular pienso que me está quedando bastante bien.

Nacy: Gracias, gracias, me das muchos ánimos, es una buena noticia que ya con 35 capítulos mi fic sea capaz de enganchar tanto hasta el extremo de no poder parar hasta que uno termina de leerlo. Ni yo misma me lo creo, de hecho nunca pensé pasar de los 20 pero ya ves, he ido enredando las cosas y los capítulos se me han disparado. Gracias por tu review.

Starlight: Pues al parecer también se publicó aquí el review. Como ya respondí a tus preguntas solo me queda agradecerte tus reviews (espero que nunca terminen) y esperar que este capítulo también te haya gustado. Besos, Selene

Irisjas: No te preocupes que no me desanimo fácilmente, empecé la historia y la terminaré. Haber si terminas de leer la historia entera y me das tu opinión.

Yamiana: Bueno, al final he tardado un poco con la actualización pero es que con unas cosas y otras no me queda mucho tiempo para escribir. Espero que este capítulo también os haya gustado a tus amigas y a ti, y os agradezco el review, la verdad es que cuando te pasas de cierto número de capítulos, sobre todo por entremezclar más personajes de la cuenta cuando no tienes experiencia cuesta un poco que todo quede más o menos coherente. Por lo visto, voy en buen camino. Gracias de nuevo

Mandy¡No te preocupes, que pienso seguir escribiendo hasta que me quede sin ideas! Gracias por los ánimos, que nunca están de más.

Akane: Lo siento, lo siento, sé que estoy tardando demasiado en actualizar de capítulo en capítulo pero sinceramente no creo que pueda ir más rápido, solo puedo asegurarte que no te desesperes que aunque tarde terminaré la historia. Al menos el siguiente capítulo no tardará más de una semana (vale, ya lo tengo casi terminado). Respecto a lo de la lista de correo es que como hace tiempo que no escribo ni la miro (de hecho, apenas me llegan correos) lo cierto es que me había olvidado de ella, ni siquiera estoy segura de recordar la dirección para enviar los mensajes. De todas formas, enviaré por ahí un mensaje para que sepan la dirección de mi página web y vigilen la historia allí, por si se me olvida de nuevo mandar los capítulos.

Serenabombon: Sí, son muchos, parece mentira que cuando empecé a escribir la historia me preocupara el llegar al menos a los veinte. Bueno, me alegro de que te hayan gustado y a ver si con éste pasa lo mismo. Selene.

Erica: Si lo intento pero es que por una u otra cosa al final se me va mucho tiempo. De todas formas, lo que si puedo prometer es que no voy a volver a tardar más de un año en subir un nuevo capítulo. Saludos, Selene