Bueno, los personajes no me pertenecen, si no a su creador Masashi Kishimoto


Capítulo 34.− Don´t Say Goodbye.

Miró a la mujer servir el desayuno, con una sonrisa en el rostro siguió sirviendo el té, y habló cordialmente con todos los invitados. Su presencia incluso podía hacer que el que Naruto y él estuvieran sentados juntos, no se sintiera incómodo para ellos, ni para el resto de los Kages.

− ¿Cree que podrán con ellos?

La voz de Chojuro sacó de su ensoñación al resto de los presentes.

− Es un buen grupo – Dijo el Raikage.

Naruto asintió con lentitud, tomando una taza de té antes de mirar a los demás.

− Tenemos que ir al frente de guerra, antes de que nos alcance de nuevo.

Los demás asintieron, viéndose unos a otros.

− ¿Qué comprendes del plan de Madara? – Pregunto Chojuro viendo a Sasuke.

El moreno los miró por unos segundos.

− El plan ojo de luna se sospecha que proyecta un Genjutsu tan poderoso que cubre la luna, y sume al mundo en un sueño.

A miró a Sasuke por un segundo.

− ¿Pero…?

El hombre mantuvo la mirada.

− No estamos seguros, pero creemos que intentan algo más, aunque no sabemos que es.

Los demás asintieron con calma.

− ¿Un rinnegan incompleto puede detener el genjutsu?

Sasuke miró directamente a C, quien había hecho la pregunta, ignorando la incomodidad que sentía Hinata respecto a esta. Al igual que Sky, Sasuke usaba su cabello para cubrir el parche de color negro que ahora tenía en su ojo izquierdo.

− No habíamos planteado eso – Menciono Kurotsuchi – Contábamos con el rinnegan para contrarrestar el poder de Madara.

Sasuke asintió.

− Mi poder no ha disminuido – Dijo con voz firme – Pero aún no puedo dominarlo por completo.

Los demás Kages asintieron, cada uno asimilando la información necesaria para resguardar a sus propias aldeas.

− Me preocupa que se llevara el cuerpo de Pein – Dijo Sai al aire – Solo necesitaba los ojos.

Los demás guardaron silencio, analizando la información.

− Puedo ir a la aldea de la lluvia – Dijo Jiraiya – Él y Konan son originarios de ahí.

− Es peligroso que vallas solo – Le interrumpió Naruto – Pero tal vez si deberíamos enviar a un equipo a investigar.

Sai miró su té por unos segundos.

− Mi esposa va hacía allá.

El silencio se hizo en el salón por unos segundos, antes de que, para sorpresa de algunos, la taza de C se rompiera por la presión que este ejerció sobre ella.

− ¿La mandaste a su muerte?

Sai miró el hombre fijamente.

− Es una kunoichi capacitada, que se acompaña de un Uchiha y un Jinchurinki, confío en que estará bien.

A puso su mano sobre el hombro de C.

− Esperemos esa información entonces, así sabremos en donde será el punto de encuentro, para organizar a nuestras fuerzas de batalla.

Los demás Kages asintieron con lentitud.

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Bolt salió de la casa, dejándolos solos por fin.

Sasuke vio a su esposa sentarse en la sala mientras tomaba un pergamino para escribir algo, seguramente para el clan Hyuga, del cual ella se ocupaba de varias tareas en lo que su hermana y su padre se recuperaban por completo.

− Hinata.

Su voz sonó profunda, y lo sintió un poco extraño, mientras la chica lo miraba desconcertada por un par de segundos.

− ¿Qué pasa?

Sasuke mantuvo su mirada firme en ella.

− No vayas a la guerra.

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Miró a Kakashi mientas recibía el resto de los pergaminos donde veían los sellos de la familia Uzumaki. Los necesarios para sellar a las bestias con Cola, o convertirlo de nuevo en una estatua. No entendía bien el plan de Obito, ¿De qué le serviría el sumir a todos en un sueño? ¿Por qué se hacía pasar por Madara frente a los Kages?

Él había dicho algo sobre un mundo perfecto, pero quitarle el futuro al mundo estaba lejos de ser perfecto.

Miró los pergaminos por unos segundos. Él también contemplo la idea de un sueño perfecto, si sus padres estuvieran vivos…

− ¿Todo bien?

El moreno le asintió a Kakashi, poniendo los pergaminos en una de las mesas cercanas.

− Si pudieras cambiar algo… ¿Qué sería?

La pregunta del moreno tomó desprevenido al hombre, que suspiró mientras se sujetaba el cabello.

− No lo sé… Podrían ser muchas cosas… Pero siempre… No importa.

Sasuke miró a Kakashi por unos segundos, antes de mirar los pergaminos una vez más.

− ¿Qué paso esa vez? ¿En la misión donde murió tu equipo?

Kakashi miró los pergaminos también.

− Fueron dos – Susurró – Obito murió protegiéndome… al igual que Rin… − Suspiró – Éramos un equipo extraño… Obito estaba enamorado de ella, y ella de mí al parecer… Y ambos murieron por mi culpa.

Sasuke miró a su maestro por algunos segundos. No comprendía la razón de Sai de ocultar la verdad, pero sabía que necesitarían a Kakashi en control cuando se revelara la verdad.

− No está confirmado – Vio a Kakashi fijamente – Pero creemos que Madara no es en realidad quien dice ser.

Kakashi lo vio con duda, que compartiera información tan importante con él.

− ¿Por qué lo dices?

− Por su forma de actuar – Sasuke agarró un pergamino.

Kakashi lo miró por unos segundos.

− ¿Por qué me lo dices? ¿Por qué me preguntas todo esto? – Preguntó el hombre directamente.

Los ojos negros se fijaron en Kakashi, tratando de hacer lo correcto, de mantener a salvo a las aldeas. Advirtiendo, que el enemigo era más cercano de lo que esperaban.

− No está confirmado… Pero puede que esa persona… sea Uchiha Obito.

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− ¿Está todo bien?

Hinata miró a Temari, y luego las zanahorias que estaba cortando, las cuales ya eran casi polvo. Suspiró lentamente y asintió con la cabeza.

− Discutí con Sasuke˗kun un poco.

La morena miró sus manos, no sabía si agarrar sus llaves y salir de la casa sin dar respuesta a la petición que le había hecho sería considerado como pelear.

− ¿Por qué? – Preguntó la rubia sorprendida.

Hinata la miró por un segundo.

− ¿Shikamaru te ha pedido no ir a la guerra?

Temari se puso tensa de un momento a otro, para luego desviar la mirada hacía la ventana de la cocina.

− Sinceramente… Las cosas no están muy bien entre nosotros – Dijo con un semblante triste, poco usual en ella – Y aunque no me lo ha dicho, sé que espera que me quede… Pero no puedo quedarme sentada con los brazos cruzados – Miró a Hinata por unos segundos, antes de bajar la mirada – No sé si Sai o Naruto te lo dijeron, pero en la batalla de invasión no me fue tan bien... No porque el enemigo manejara mi elemento, sino porque no estaba concentrada… − Tomo el cuchillo y comenzó a picar las papas en forma de cubo – Todos estos años hemos estado tan teóricos, con posibilidades de ir o no, pero fuimos descuidados al momento de combatir… Se sintió tan diferente cuando Danzo atacó, no dude, no me frene… no sé por qué lo hice… por qué lo hicimos.

Hinata acomodo las zanahorias que eran casi polvo a un lado y empezó a cortarlas de nuevo.

− Creo que fue el ataque – Dijo con calma – Atacaron la escuela, y aunque estaban a salvo, nadie pudo concentrarse en otra cosa que no fueran los niños…

Temari asintió con calma.

− Cuando vi que tenía a Shikadai sentí que el mundo se detenía – Admitió – Tuve tanto miedo que deje de prestar atención a lo demás, aun cuando Sai me dijo que moriría, la verdad no me interesaba mientras mi hijo estuviera a salvo.

Hinata miró las papas caer a la tabla y luego miró las zanahorias.

− Sasuke˗Kun me pidió no ir a la guerra.

Temari observó a su amiga con cuidado, esa petición significaba mucho más para ella que solo mantenerse a salvo.

− Tal vez quiere que protejas a los niños.

Hinata miró a la rubia y negó con la cabeza.

− No sé si sea así – Admitió – No sé si Sai me llamé a la guerra.

Temari se encogió de hombros.

− Tú hermana y tu padre están incapacitados, no hay muchas opciones.

Hinata suspiró de nuevo.

− ¿Por qué tardamos tanto en atacar? Dejamos que nos dañaran primero.

Temari miró a Hinata por unos segundos, y luego bajo la mirada.

− Paso algo… Shikamaru es muy discreto… Pero no creo que la muerte del concejo sea casualidad… Creo que tiene algo que ver con la razón para no reforzar la frontera que ordeno Naruto.

Hinata se tomó el mentón por un segundo.

− Sasuke le menciono algo a Sai, pero dejaron de hablar al verme.

Ambas mujeres se vieron una a la otra, las cosas pintaban más serias de lo que creían.

− Además… − Dijo Temari viendo el sartén en el fuego – ¿Por qué Sai mandaría a una misión tan peligrosa a su esposa?

Hinata lo pensó por un segundo.

− Se suponía que solo era reconocimiento… No entiendo las intenciones de Sai.

Temari suspiro.

− Yo tampoco.

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Los documentos estaban frente a él. Los leía, analizaba y contestaba, pero…

− ¿Cuánto tiempo más estarás aquí?

Sasuke miró a Sai levemente, antes de continuar con su lectura de pergaminos… En la oficina de Sai.

− Solo necesito leerlos un momento.

Sai miró a Sasuke por unos segundos.

− ¿Estás enojado porque la mande de misión?

Sasuke negó con la cabeza levemente.

− Es capaz de cuidarse a sí misma.

Sai apretó los labios lentamente, mirando una de las solicitudes que Sasuke le había dado.

− ¿Y Hinata no?

Sasuke apretó los pergaminos, antes de dejarlos sobre la mesa y mirar a Sai. Si eso era lo que Hinata pensaba, podía entender la reacción que había tenido esa mañana.

− ¿Qué harías si ella muere?

Sai se sobresaltó levemente, mirando a Sasuke con extrañeza.

− No lo sé… No la imagino perdiendo una batalla… ¿Crees que Hinata si? Demostró buenas habilidades al pelear con uno de los receptores de Pain.

Sasuke se recargó en la mesa y miró el suelo por un momento.

− No es si lo crea o no… En la batalla pasada su hermana murió, ella estaba sufriendo… No me importo nada más que dejara de sufrir… − Suspiró – Acabe con tantos sueños y posibilidades… Ella es capaz… Su hermana murió y tuvo el valor para regresar a la batalla para defender a sus seres queridos… No estoy seguro si podré hacer lo mismo.

Sai miró los papeles frente a él por unos segundos.

− Danzo siempre decía… Que los sentimientos generan odio y guerras… Pero esos mismos sentimientos, te llevaron a trabajar lado a lado con Naruto una vez más, a pesar de su complicada situación… Creo que Hinata te serviría como un pilar para avanzar, una razón para luchar.

Sasuke se quedó en silencio por unos segundos.

− El clan de la guerra.

Sai lo miró confundido.

− ¿Qué?

Sasuke lo miró por unos segundos.

− Así se conoce al clan Uchiha… El clan de la guerra, los sentimientos oscuros son más propensos y es más fácil arrastrarnos a la oscuridad… Si pierdo a Hinata o a mis hijos… ¿Crees que podría convertirme en Obito?

Sai no supo que responder.

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Miró la aldea con una calma que no sentía, el sentimiento de duda y desconcierto que había generado el ataque, así como la repentina pelea con Sai, le dejaba una sensación agridulce.

− Estás muy pensativo.

El rubio suspiró, viendo a Sakura de reojo. La había escuchado entrar, pero no se había girado hacía ella en ningún momento.

− ¿Paso algo?

La pelirosa negó con la cabeza, sentándose en las sillas frente al escritorio.

− Creo que simplemente acepte que soy una idiota.

Naruto rio levemente.

− ¿Y decidiste que era mejor estar acompañada de otro?

La mujer negó con la cabeza, recargándose en el escritorio del rubio.

− Simplemente, ya no sé qué hacer – Bajó la cabeza – Quiero que se terminé esa sensación.

Naruto se giró por fin, viendo a la mujer recostada sobre su escritorio.

− Nos equivocamos, ahora solo estamos pagando los errores que cometimos.

La chica suspiró, viendo a Naruto por unos segundos.

− Lo sé, y una parte estúpida de mí, sabe que simplemente no me quedare sentada viéndolos felices – Recargó su frente en la mesa – Soy tan patética.

Naruto solo volvió a ver por la ventana, no podía juzgar ese pensamiento, su primera reacción fue intentar matar a Itachi.

− ¿Crees que lo del concejo haya sido Akatsuki?

Sakura se enderezó, por el repentino cambio de tema. Guardo silencio por unos segundos, juntando sus manos en sus piernas.

− No lo creo – Dijo en voz baja – Sería demasiada casualidad.

El rubio suspiró.

− No lo sé, después de todos fueron ellos los que se negaron a reforzar las fronteras… Pero que murieran en una zona reconstruida… No deja las cosas en claro.

Sakura miró el escritorio.

− Pienso que pudo ser Sai o su esposa – Dijo sin ver a Naruto – Pero siendo sincera, ya que es un tema bastante complicado, no sé si esa es mi percepción o lo pienso por todos los problemas que ha causado en nuestras vidas personales.

Naruto se tomó la cara.

− Yo tampoco puedo ser objetivo – Se lamentó – No sé si es realidad o soy yo molesto por todo lo que pasó.

Sakura miró al rubio por unos segundos.

− El problema es… Que esto no es malo – Dijo la pelirosa apretando los puños – Eran el concejo pero sus limitaciones a tu puesto y a la aldea siempre ah traído muchos problemas… Aun así…

Naruto asintió con la cabeza.

− Seré de los últimos en partir – Dijo viendo a la mujer – Eres del equipo médico, así que…

− Lo sé – Dijo la mujer viendo al suelo – Yo solo quiero que esto terminé pronto, para poder estar al lado de mi hija.

El rubio asintió de nuevo.

− Vamos a beber algo – Dijo sobresaltando a la mujer – Peor que eso no podemos estar, veré si Shikamaru quiere ir también.

Sakura asintió, caminando tras el rubio.

Había ido al lugar para hablar con él acerca de Iruka, él cual había sido como su padre, y quien de hecho tomo ese rol en su boda. Pero no había sentido el valor suficiente como para hacerlo. Naruto tampoco había hablado con Shikamaru al respecto, y eso les preocupaba a los dos. Tal vez con unas copas de más, decidiera hablar acerca de cómo se sentía al respecto.

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Entró a la casa con paso lento, escuchándola extrañamente silenciosa.

Bolt y Sarada casi siempre estaban discutiendo cosas sin sentido, por lo que en la casa por lo regular siempre había ruido.

− Estoy en casa – Dijo con voz un poco más fuerte.

Hinata se asomó de la cocina unos segundos después.

− Bienvenido – Dijo desviando la mirada – Los niños no están, fueron con Shikadai, la cena ya casi está lista.

Sasuke asintió entrando con paso lento.

− Me daré una ducha.

Ninguno de los dos supo que decir a continuación y cada uno retomó su camino estando a solo unos metros de distancia.

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Había un ambiente extraño en los niños cuando fue a verlos, pero lo ignoró por el mareo que sentía, comenzando a caminar hacía la sala, donde se dejó caer en el sillón con pesadez. Pudo sentir la mirada de su esposa en el momento en el que se sentó, lo que lo divirtió un poco.

− ¿Me mandaras a volar con una ventisca?

Temari se acercó a Shikamaru con molestia.

− ¿Eres alguna clase de masoquista?

El pelinegro la miró con un solo ojo.

− Solías hacerlo seguido, creo que me había acostumbrado.

Temari se sentó frente al moreno. Aunque olía a licor, no estaba ebrio.

− Tenemos que hablar.

El chico se cubrió la cara con un brazo.

− No te daré el divorcio.

La mujer apretó su puño, deseando de verdad tener su abanico con ella.

− No seas idiota – Le espetó molesta – Tenemos que hablar de la guerra.

Shikamaru se enderezó mirándola por unos segundos.

− No quiero que vayas – Dijo con seriedad – Podrías quedarte a cuidar a Shikadai y al clan Nara.

Temari bajó levemente la mirada.

− Gaara me convocó hace tiempo a la armada de la arena – Miró levemente al moreno – Confirmé mi asistencia en estos días que estuvo en la aldea.

Shikamaru la vio fijamente por unos segundos, para luego levantarse y salir de la casa sin decir ninguna otra palabra. El ruido de la puerta azotándose la hizo salta levemente antes de bajar la cabeza con preocupación. Ella nunca había sentido la necesidad de informa o pedir permiso a Shikamaru, no eran esa clase de matrimonio, pero en ese momento, sentía que había hecho mal al no decirle lo que había pasado con Gaara.

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La cena fue en completo silencio, el ambiente fue bastante severo entre los dos, lo que lo ponía de mal humor.

− Yo… acepté la propuesta de Sai, para cubrir la parte de visión en las tropas − Sasuke miró a la chica por unos segundos, para luego mirar a la mesa – Sé que soy bastante débil y…

− No lo eres – La interrumpió el moreno – No eres débil, pero si estás en peligro y soy consciente de eso… Puedo dejar todo de lado para protegerte... Eres así de importante para mí.

La mujer lo vio con sorpresa por unos segundos, para luego desviar la mirada avergonzada.

− Yo… ¿Por eso me pediste que no fuera?

El moreno asintió levemente, y la mujer no pudo dejar de sentirse culpable por lo que había pasado en la batalla en la aldea. Las palabras de los Kages, analizando la pérdida de uno de los ojos del moreno y el riesgo que podría significar para la futura guerra.

− No sé qué hacer – Dijo mirando al chico – Gran parte del clan Hyuga sigue herido, esa es la razón por la que Sai me convocó, además iría con mi equipo, por lo que…

Sasuke asintió levemente, mirando la comida que no podía terminar.

− Respetare tu decisión.

Hinata miró su plato sin saber que decir, dentro de poco, la paz y tranquilidad que tenían, si es que le podían llamar así, desaparecería para siempre y dejaría pérdidas y llanto a su paso. Era un poco egoísta de su parte, pero no quería que esa sensación terminará, quería estar siempre al lado de su familia.

− Sasuke˗Kun – Lo llamó sonrojada – Bueno… Los niños no están… y me preguntaba si…

No pudo acabar de decir la frase cuando sintió los labios del moreno sobre los suyos, dejándose llevar por las sensaciones del momento.

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Sarada tomó los hombros de Choucho para darle ánimos, pero el ambiente en el cuarto se sentía demasiado pesado. No habían hablado con la niña desde el incidente de la batalla, y los niños no se veían especialmente contentos de que estuviera ahí.

− Lo siento ¿Si? – Espetó la chica viendo a Inojin – Cualquiera puede confundirse, además tu madrastra me llamó idiota ¿No es eso suficiente?

El rubio suspiró, mirando el vaso de leche en sus manos. Los demás no intervenían en un asunto que se suponía solo concernía a los dos.

− Ella no te llamo idiota – Le recordó el rubio – Y lo siento Choucho, pero no me siento cómodo contigo cerca de mí – Inojin miró levemente a Shikadai – Sé que es probable que en un futuro nos toque en el mismo equipo, como a nuestros padres, pero espero que para ese momento hayas mejorado en tus técnicas.

Choucho golpeo la mesa con sus puños mientras se levantaba, Sarada se puso tras ella en caso de que necesitara detenerla, pero al resto de los presentes no parecía importarles lo que hacía la niña.

− ¡Mi madre a estado matándome entrenando, se porta igual que ustedes! ¡Tengo que pagar tanto por un simple error!

Shikadai suspiró viendo a la niña fijamente.

− Choucho – Le habló con firmeza – Tú padre murió en la batalla, si no hubiese sido por el papá de Sarada seguiría muerto – La niña retrocedió un paso de forma instintiva ante las palabras del niño – Incluso nosotros siendo niños tuvimos que luchar en esa batalla, fue aterrador, pero… ¿Crees que estamos en un momento para tomar a la ligera el entrenamiento?

− La guerra ya nos alcanzó una vez – Dijo Bolt viendo a la niña − ¿Crees que siempre estaremos a salvo? ¿Crees que alguien vendrá a salvarnos cada vez?

La niña los miró asombrada por unos segundos, girándose para ver a Sarada que desviaba la mirada ante la situación.

− Todos nos estamos esforzando – Dijo Sarada aun sin verla – Pero eres la única que no quiere hacerlo, y se siente incómodo para los demás.

Choucho bajó la mirada, sentándose en una orilla de la habitación. Esa era su personalidad, ella era la chica linda a la que todos amaban, ¿Por qué estaba pasando todo eso ahora?

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Naruto miró a Shikamaru con una sonrisa amable.

Los tres estaban en la casa de Sakura para no dar de que hablar en la aldea, eran como el club de los idiotas en ese momento.

− Él era como mi padre – Dijo de la nada, sobresaltando a Sakura y Shikamaru – Incluso sus últimas acciones fueron para proteger a mi hijo, como si fuera su verdadero nieto – Tomo otro trago de licor – Además ya no tengo ni a Hinata ni a Bolt… Soy un sin familia de nuevo.

Shikamaru se sentó junto al rubio sin saber que decir.

− Todo estará bien… Creo.

Sakura se sentó junto a Naruto también, aunque era incomodo estar en el suelo, se sentía mejor que solo estar sentados en el sillón.

− Bueno él y yo fuimos muy idiotas pero… ¿Qué te pasó a ti?

Shikamaru apretó los puños.

− Yo tengo una esposa idiota.

Sakura y Naruto se miraron unos segundos, para luego continuar bebiendo.

− ¿Creen que sobrevivamos? – Preguntó Sakura viendo a sus compañeros de bebida – Bueno Naruto es bastante hábil al igual que Shikamaru… − Bajó la mirada avergonzada – Creo que la única con posibilidad de no regresar soy yo.

Shikamaru negó con la cabeza.

− En la batalla en la aldea, tuvimos muchos problemas, incluso mi mejor amigo murió, así que nada es seguro.

Sakura rio levemente.

− Eso no me ánimos − Shikamaru bufó − Simplemente… Quiero proteger a mi familia – Dijo la pelirosa – Aunque Sarada siga enojada conmigo, es mi hija y la quiero mucho – Miró el techo – Supongo que es simplemente Karma por querer lastimar a las personas a mi alrededor.

Naruto vio el vaso en su mano.

− Desearía que Bolt me quisiera al menos, ahora ni siquiera me considera su padre – Miró el suelo – Aunque es mi culpa, deje de pasar tiempo con él y lastime a su madre.

Shikamaru miró a sus dos amigos decaídos sin saber que decir.

− Están en mi casa – Dijo viéndolos – Temari ya está molesta, así que vayan a solucionar sus problemas antes de que las cosas empeoren.

Los dos lo vieron por unos momentos antes de asentir y levantarse algo tambaleante.

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El sudor en su cuerpo, el ambiente cálido, la sensación de los besos en su cuello, no pudo si no apretar sus manos sobre la colcha, tratando de mantener sus ojos abiertos.

− Sasuke˗kun − Susurró.

El moreno besó el interior de su muslo mientras volvía a deslizarse dentro de ella, que solo pudo echar su cabeza hacía atrás mordiendo sus labios para evitar gemir.

El sudor del cuerpo del moreno goteaba sobre su vientre, lo que hizo que su vista se desviara hacía él. Tenía las cejas ligeramente fruncidas por contenerse en ese momento, empezando con un ritmo lento. Sus ojos se entrecerraban por el placer que sentía de estar con ella en ese momento.

La chica alzó sus manos y rodeo su espalda, mordiendo ligeramente el hombro del moreno.

− Te amo – Susurró dejando su racionalidad de lado.

La guerra estaba cerca, al igual que las aterradoras batallas, pero en ese momento, podía solo disfrutar de las expresiones del hombre que amaba, y que besaba su cuello en ese momento.

− También te amo – Escuchó en su oído.

Hinata sonrió, besando la mejilla del hombre. Por ese pequeño momento, sintiendo el calor en su vientre, el calor de Sasuke, era lo único que importaba.

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Siempre vivía un día a la vez, siempre se esforzaba por mantener la calma, por no dejar desbordar sus emociones. Aunque desde que ella había llegado a su vida está se hubiera vuelto un caos, creía que cuando estuvieran lejos uno del otro las cosas volverían a la normalidad, pero… Ella estaba en una misión, Ino estaba frente a él, sin embargo, era en su esposa en la única que podía pensar.

Suspiró viendo el rostro triste de la madre de su hijo, y la persona con la que pensó que pasaría el resto de su vida, sin poder concentrarse en ella.

Las emociones traían solo odio y guerra, traían dolor cuando un sentimiento no era correspondido, pero aun así, si era por ella, no quería dejar de sentir, quería escucharla decir nuevamente que le gustaba su sonrisa, quería que su sonrisa dejara de ser falsa, y eso, nunca lo había sentido con Ino.

− Lo siento.

Lagrimas cayeron por las mejillas de la rubia y se reprochó no poder sentir culpa al respecto. Unos meses antes lo hubiera hecho, pero después de tantos problemas y conflictos entre ellos, ni siquiera sabía si esas lágrimas eran reales.

− No quiero escucharlo – Dijo la rubia apretando sus puños – ¡Si vas a decirme adiós entonces simplemente no digas nada!

Sai se rascó la nuca levemente, mirando a la rubia con pena por unos segundos.

− Yo realmente te amaba – Dijo en voz baja – En un principio no entendía que sentía, pero conforme pasaba el tiempo, esa sensación solo aumento, me esforcé cada día solo para complacerte, quería que simplemente fueras feliz, incluso cuando me pediste el divorcio, lo único que pensaba era que eso te haría feliz y por lo tanto acepte… Pero tú me fuiste alejando cada vez más, y yo ahora, no sé qué siento por ti.

Ino lo miró por unos segundos con los ojos más abiertos de lo normal, dejando escapar más lágrimas.

− Sai… yo…

El moreno la vio por unos segundos con tristeza.

− Estuvimos muchos años casados… Pero ella es la única que ha visto una sonrisa sincera en mi rostro – La miró con calma – Yo de verdad, lo siento.

Ino cerró los ojos, empezando a llorar nuevamente. No podía culpar a nadie más que a sí misma por esa situación.

− ¡Ella está enamorada de otra persona! – Le gritó − ¡Para nadie es un secreto cómo se comporta el ninja C cuando se trata de ella!

Sai la miró, dándole una sonrisa triste.

− Lo sé.

Ino retrocedió unos pasos. Esa respuesta se sentía como un puñal clavado en su corazón. Incluso cuando su amor no era correspondido, Sai seguiría al lado de ella.

− No es justo – Dijo con voz entrecortada – No quiero esto.

Sai la miró por unos segundos antes de desviar la mirada.

− Yo tampoco lo querría – Dijo viendo hacía el cielo – De verdad lo siento Ino.

La rubia lo dejó marchar por fin, dejándose caer de rodillas cuando ya no estaba a su vista. El dolor en el pecho no la dejaba respirar, pero la certeza de que todo eso había sido su culpa al nunca estar decidida sobre su relación, era el peor sentimiento de todo. Esa niña ni siquiera había intentado conquistar a Sai, fueron sus propias acciones las que la hicieron perder a su familia.

− Yo también lo siento – Susurró abrazándose a sí misma.

Un deseo oscuro entonces inundo su corazón antes de que se diera cuenta, deseando que esa chica jamás regresará de su misión.

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La luz de la luna iluminaba la habitación, recordando con algo de vergüenza que habían olvidado cerrar las cortinas, pero sin deseos de dejar los brazos que la sostenían y la apretaban contra el cuerpo de su esposo.

− Te amo – Susurró en su oído.

No sabía si estaba dormido o no, simplemente, quería externar sus sentimientos como él lo había hecho.

Dado su personalidad, sabía que había sido difícil para él explicarle el porqué de sus acciones, pero se sentía feliz por ello. Uchiha Sasuke era su esposo, ella se esforzaría por mantenerse a salvo en la batalla, para continuar la vida junto a él y sus hijos.

− Yo también.

Se sonrojo al escuchar la respuesta del hombre, pero siguió recargada en su pecho con una sonrisa torpe en su rostro. En ese preciso momento, no había otra preocupación en su mente.


Y fin por ahora.

Bueno lamento la tardanza, al parecer el horario irregular de mi trabajo me deja menos tiempo para escribir de lo que pensé, pero espero poder darme tiempo para seguir actualizando.

Sobre Sai y Sky, es una historia que aún no eh decidido, sim embargo se muestran las consecuencias de las decisiones tomados por él e Ino en el pasado, concluyendo su historia de momento.

En el manga y anime de Boruto, siento la actitud de Choucho muy despreocupada respecto a los problemas, así que quise aprovecharlo para dejar en claro como los niños son poco a poco conscientes del problema de la guerra y que los puede llegar a lastimar, también para mostrar como esto mismo afecta a otras parejas.

Sobre Skiadrum, es un personaje que trató de mostrar fuerte, ya que en el manga no sobran las mujeres fuertes y lamentablemente nunca destacan, así que pensé en un personaje así, que se mostrara fuerte y siempre estuviera forzando a Sasuke a mostrar sus emociones, igual ayudándolo a crear lazos con otras personas, como con Sai en este capítulo. Pero es un personaje difícil de manejar, ya que a muchos le agrada y a muchos no, por eso traté de reducir su participación desde hace ya varios capítulos.

En el capítulo de las batallas, trataba más de mostrar la diferencia de actuar entre ella y los demás, ya que no es su aldea, y la forma en la que el mangaka le dio forma a la aldea de la nube se me hizo bastante interesante, son personas fuertes y siempre conscientes de su entorno, buscando formas de hacerse más fuertes, pero defendiendo a sus compañeros, lo cual es importante para el progreso de la historia más delante. También esta personalidad no se mostró en Karui en Boruto y me dejó una sensación agridulce.

Por eso la plática entre Hinata y Temari, ya que creo que no quedó claro, que ellos se vieron afectados por el lugar y la implicación del riesgo de sus seres queridos, algo propio de la aldea.

No me desagrada la opinión sobre Sky, ya que eh tratado de mantenerme neutral y aun así a veces no me doy cuenta si está teniendo demasiada participación, pero me esforzaré por reducir la sensación de Mary Sue que sienten algunas personas.

Un agradecimiento a ENALAHSI − Asuna Brief 448 − BloodyP xD − Emiledrss c – EthereldCrow – MimiCR − sara-nadia − Yumaika Higurashi y Tsuki-shin así como a los guest comentar y a los que agregaron la historia a favoritos. Sus comentarios me ayudan a mejorar, de verdad ¡Muchas gracias!

Sin más por el momento, espero les haya gustado y me digan que les pareció.

Juds fuera.