Antepenúltimo capítulo. Ya vamos terminando, señores.
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UNA HABITACIÓN CON VISTAS
Su primer impulso fue salir corriendo, huir por esa puerta, de puritito pánico.
—No vas a poder salir, Kyoko… —dijo él, adivinando sus pensamientos—. Asómate a la ventana…
Ella lo hizo y abajo se veían furgones con antenas y grandes focos iluminando la entrada del hospital, cámaras, periodistas, fotógrafos… Todos congregándose como hormiguitas laboriosas frente a las puertas de Urgencias…
—Bueno, parece que ahora todo el mundo lo sabe… —dijo ella.
Un minuto pasa sin que ninguno de los dos hable.
—¿Por qué estás aquí, Kyoko? —preguntó él, con esa voz tranquila que ha tenido durante toda la conversación.
Kyoko, sin apartar la vista del cristal, le responde.
—¿Pues por qué va a ser? Porque me preocupo por ti, tonto.
—¿Solo por eso? —insiste él.
—…
—Kyoko… —dijo Ren.
—¿Sí? —responde ella, sin girarse.
—Kyoko, yo lo quiero todo.
