Capitulo 36: Solo el comienzo
-Así que eso sucedió… -murmuró Sakura por lo bajo.
-¡Yo voy a encontrar a los responsables, ya lo he decidido!- exclamó Naruto golpeando el escritorio.
Gaara alzó sus ojos aguamarina a su compañero desde su asiento.
-No será fácil… no hay rastro ni de los Shinobis responsables ni de los que los contrataron… -luego suspiró con pesadez mientras Temari comenzaba a vendar las heridas de su pecho con cuidado.
-Yo opino que deberíamos esperar hasta que hagan algún movimiento… o tal vez no lo hagan… -comentó la mujer de ojos claros como los de su hermano.- tal vez los causantes de esto crean que Hinata ya ha sido quitada del medio…
Yamato carraspeó.
-Tal vez deberíamos volver a Konoha e investigar los sucesos… -observó detenidamente a su equipo.- En menos de dos semanas deberíamos encontrar algún indicio…
Los tres asintieron al unismo. Naruto volvió su vista a Garaa con decisión, dándole a entender que no fracasaría en aquella misión. El Kazekague solo asintió levemente con la cabeza, sin demasiadas esperanzas… aunque tal vez, con un poco de suerte llegarían a hallar alguna respuesta…
Los cuatro Shinobis del equipo siete se pusieron de pié y desaparecieron del lugar con suma rapidez. En cuanto las nubes de humo en las cuales se disolvieron lograron dispersarse, su hermana mayor suspiró con pesadez y amarró las vendas de Gaara con firmeza a su espalda.
-Ya está… espero que sea suficiente musitó posando sus manos en sus caderas.- ¿Y qué harás con Hinata?
- He dejado a tres AMBUS para vigilarla.- repuso él colocándose lentamente su traje de Kazekague y acercando mas su silla a su escritorio. Luego, comenzó a despeinar su cabello, con nerviosismo. – Solo lleva un par de horas aquí pero no puedo dejar de sentirme preocupado por su salud… Ni siquiera sé cuando despertará…
Temari sonrió con tranquilidad.
-Tal vez debas estar un poco más tranquilo… Tomate las cosas con calma, Gaara… Si Hinata ya está estabilizada quiere decir que todo está bien. Ya despertará…
El Kazekague suspiró y asintió con la cabeza, apenas. No demasiado convencido, aunque alguien llamó a la puerta en aquel momento; Le dio permiso para que entrara y una chica de cabello canela apareció tras esta, tímidamente asomando su rostro.
-¿K-Kazekague-Sama…?- su voz denotaba timidez.- ¿Podría hablar con usted?
Gaara asintió y Matsuri se acercó más a su escritorio. Cerrando la puerta tras sí.
-¿Qué sucede?- inquirió este.
-¿Son ciertos los rumores que he estado escuchando?- inquirió rápidamente, con su rostro tenso.- ¿Ha decidido ya una esposa?
Gaara se turbó.
-¿De qué estás hablando… cómo sabes eso…?
-Algunos de los aldeanos aseguran haberlo visto con una mujer.- respondió ciertamente carcomida por los celos.- Y esa mujer no ha sido otra más que la chica a la cual le gusta a su mejor amigo.
Temari frunció el seño mientras su hermano continuaba asombrado.
Era imposible que supiera lo de Hinata, Gaara se dedicó a darle toda su atención a lo que estaba preguntándole. Él mismo había intentado guardar el secreto e incluso había hecho prometer a los que sabían de la estadía de Hinata en Suna, que no dijeran ni una palabra…
-No… eso es imposible…- musitó el Kazekague bajando la mirada.- ¿Te han dicho quien es la mujer?
Matsuri asintió, frunciendo el seño.
-¿Quien?- intervino Temari.
-Sakura Haruno.
Los dos hermanos de Suna intercambiaron una severa mirada entre ellos. El Kazekague, incapaz de comprender ni una palabra, y su hermana, comenzando a caer en la cuenta.
-¡Haaa…. Con que es eso…!- La Kunoichi comenzó a reír con nerviosismo.- Por supuesto que Gaara nunca le haría nada como eso a Naruto…
-Todo el mundo los ha visto juntos todo el día.- contradijo Matsuri mirando con desconfianza a su antiguo maestro.
Gaara comenzó a reír apenas, comprendiendo también la situación.
-Mira, Matsuri. Te lo explicaré, pero solo porque confío en ti y porque sé que no dirás nada.- agregó ahora seriamente.- Veras, la persona que has visto tu y todo el mundo no era yo, sino Naruto Uzumaki quien se estaba haciendo pasar por mí. Y como es lógico, siempre debió haber estado acompañado por Sakura Haruno quien lo controlaba para que no hiciera cosas indebidas con mi apariencia… -Puso los ojos en blanco.- Aunque creo que no ha funcionado del todo...
Matsuri parpadeó un par de veces, absorta por lo que estaba oyendo.
-¿Eso es verdad…?- inquirió, algo Incrédula.
Temari asintió.
-¿Y dónde has estado tu?- demandó con desconfianza.
Gaara se turbó un poco y bajó un poco la mirada, sin ser capaz de disimular demasiado.
-Dímelo.- Repuso ella, en cambio.
-Fui… a Konoha… -murmuró por lo bajo mientras Matsuri lo fulminó con la mirada.
-Por "ella" ¿No es así?- inquirió la chica, irradiando desprecio en su voz a lo que Gaara desvió la mirada, en un gesto positivo.-Ya veo…
-Pero ella… no se encuentra muy bien… fuimos atacados y por poco pierde la vida… -repuso este.
Matsuri no le respondió absolutamente nada y Temari, en cambio, suspiró.
-Ahora, Gaara la ha traído aquí, a Suna, donde ya la han estabilizado y está completamente fuera de peligro.- la mujer sonrió.- Pero de igual manera se encuentra muy delicada…
Matsuri no reaccionó. Sino que permaneció observando fijamente los ojos de Gaara, quien desvió la mirada de la suya con indecisión, con resignación… No fue capaz de decir nada, sino que sintió como lentamente en su pecho se acumulaba el desprecio, la tristeza e incluso los celos que la carcomían desde muy dentro.
-Que… que bien… -fue solamente capaz de murmurar tras una mueca de desagrado que no fue capaz de ocultar.
-Lo siento… Matsuri… -murmuró Gaara por lo bajo, sin mirarla a los ojos.- Yo… ya he decidido casarme con ella, y en cuanto se recupere, llevaré a cabo la celebración.
La chica agachó la mirada sin decir nada.
-Por unas horas tuve la esperanza de que podría elegirme a mí… yo embicaba ese puesto más que ninguna otra mujer… e incluso podría jurarte que serías feliz junto a mí…
Una lágrima cruzó su mejilla y calló desde su mentón hacia su mano que presionaba fuertemente la tela de su pantalón.
Gaara, en cambio, intercambió otra mirada con Temari quien se puso de pié y posó una de sus manos sobre su hombro.
-Vamos, siempre supiste sobre el fuerte lazo que Gaara sentía por Hinata…
-Siempre albergué una esperanza… -musitó sin atreverse a verlo a sus ojos ahora.
Gaara, en cambio, agachó la mirada. Sintiendo culpable por tener que rechazar a alguien que estaba al tanto que lo había amado por años… pero no podía comparar ese tiempo con el que había sufrido Hinata por su culpa… definitivamente no podía…
-Gaara, es hora de irnos.
Kankuro se recostó sobre el marco de la puerta con los brazos cruzados sobre su pecho, observando como el Kazekague terminaba de colocar los papeles sobre su escritorio de manera ordenada antes de levantarse de su lugar y seguir a su hermano.
-He oído de Temari que ya has encontrado una esposa… -comentó distraídamente mientras bajaba las escaleras junto con él.
-Si.- respondió este, en cambio, cortante.- Pero no es Matsuri, como has creído todo este tiempo.
Kankuro frunció el seño.
-¿Quién entonces?
Gaara sonrió con amargura.
-Es Hinata… creí que ya te lo habrías imaginado…
Su hermano lo escrutó absorto.
-Bueno… si… pero… ella está en Konoha… -alzó sus ojos al techo, distraído.- Es imposible que le hallas pedido que fuera tu esposa si es que has estado todo el tiempo aquí…
-Ese es el hecho, no he estado aquí desde la madrugada… Naruto ocupó mi lugar y he regresado hace unas horas.- suspiró.- Pero… ya no es lo mismo.
-¿De qué estás hablando?- indagó su hermano con desconfianza.
Gaara negó con la cabeza. Se detuvo frente a la puerta que daba a su habitación y le hizo señas a los AMBU en señal de asentimiento y entró por ella con su hermano detrás.
-Velo por ti mismo.
Kankuro entró en la habitación frunciendo el seño, sin comprender que era aquello que estaba ocurriendo. Pero su cuerpo entero se congeló al ver a Hinata reposando inconsciente sobre la cama de su hermano menor, completamente ausente, como si estuviera durmiendo normalmente.
Sus ojos oscuros brillaron al verla, al comprobar una vez más su belleza incomparable aunque se encontrar completamente indefensa y herida. Entornó la mirada, sintiendo una punzada de celos en su pecho al verla otra vez, indefensa bajo los brazos de su hermano, su detestable hermano menor, producto siempre de todas las miradas y de las más bellas mujeres de la aldea…
Suspiró, incapaz de decir ni una palabra a lo que Gaara le explicó brevemente lo que había sucedido.
-Ya comprendo… -musitó Kankuro frunciendo el seño.- Y si es así, deberíamos encontrar a los responsables de semejante atrocidad.
-Naruto y su equipo están encargándose de eso.- repuso Gaara resignado.
-¿Y tú que harás?
-Yo me destinaré a cuidar de ella lo más que pueda hasta que vuelva a despertar.
Se agachó hasta sentarse junto a ella y acariciar con lentitud su largo cabello negro azulado con un infinito afecto en sus brillantes ojos los cuales reflejaban una infinita admiración al mirarla… una admiración que muy pocas veces había visto en su hermano, y que le asqueaba ver…
-Bien, te dejaré solo.- anunció su hermano mayor dando media vuelta y marchándose.- Si hay noticias sobre su estado o los culpables, házmelo saber.
Gaara asintió con la cabeza y volvió su vista a su prometida y sonrió apenas, haría lo imposible por volver a verla abrir sus ojos otra vez… Tomó su tibia mano y la besó antes de acomodarse junto a la cama ahora, decidido a vigilar por ella durante toda la noche si era posible, de no dejarla sola y descuidada… era su deber estar a su lado, compensar todo lo que había hecho… todo…
Presionó su mano una vez más, sintiendo irradiar su calor. Recostó su cabeza contra el borde de la cama y permaneció de esa manera por minutos, tal vez horas, hasta que el mismo sueño y el agotamiento lo vencieron… aquel día había sido interminable…
La incomodidad de aquella posición lo estaba matando, aun en seños podía sentir el dolor de sus rodillas contra el duro suelo. Finalmente frunció el seño y alzó su cabeza del borde de la cama, sintiendo su cuerpo adolorido por aquella incómoda postura. Sus ojos aguamarina, aún mareados, observaron en la plena oscuridad una quietud incomparable.
Cerró sus ojos, al borde de quedarse dormido una vez más, incluso su pecho había comenzado a doler otra vez. Aquellas profundas heridas que había sufrido aún no se habían cerrado del todo… seguían presentes en su carne. Intentó reincorporarse, aunque costara, y dolía…
Pero sus ojos se abrieron más, asustados, cuando sintió el tacto de unas tibias y temblorosas manos en sus mejillas. Los finos dedos suaves recorrieron su piel, dejando un escalofrío en cada sector en donde rozaban hasta llegar a su cuello y su cabello.
Casi sin fuerzas, las manos se sujetaron con poca firmeza sobre la parte posterior de su cuello y lo impulsaron hacia adelante. Obedeció la orden, completamente tieso, hasta encontrarse con unos ojos perlados, apenas visibles en la oscuridad, que lo escrutaban confundidos, agotados.
Posó su frente sobre la de Hinata, quien entornó su mirada al reconocerlo y sonrió con ternura antes de pronunciar apenas su nombre.
Gaara tembló al oír su nombre pronunciado por ella. Rodeó su cuerpo con sus brazos con suma delicadeza y la acercó a su pecho, sintiendo su corazón latir alocado dentro de su pecho, de manera incesante, asustado y completamente alegre en aquel momento.
-Tengo miedo… -murmuró ella, enterrando mas su rostro en sus brazos.
-No te preocupes, estaré siempre contigo.- repuso Gaara posando una de sus manos sobre la parte posterior de su cabeza, entre su cabello.
Hinata se separó de él y lo escrutó durante un eterno instante, aún con su mirada perdida, débil.
-¿D-Donde estamos…?
-En Suna, en mi hogar.- respondió rápidamente al ver que lo que apenas se podía distinguir en aquel lugar eran sus rostros al estar tan cerca el uno del otro.
La chica no respondió nada, sino que se sobresaltó en aquel momento e intentó separarse de él lo más rápido posible. Sus ojos expresaban miedo, un miedo incomprensible para los ojos del Kazekague.
-¿Qué sucede?- inquirió.
-M-Mi familia… -musitó ella, aterrada.- K-Konoha…
Comenzó a temblar y a intentar reincorporarse en la cama posando sus manos sobre esta para impulsarse hacia adelante. Comenzó a gemir al sentir sus extremidades y el resto de su cuerpo débil, adolorido e inservible para moverlos demasiado.
-M-Mi padre… mi padre va a… va a…
-¡Espera!-Gaara la sujetó por los hombros y volvió a recostarla con delicadeza.- No puedes levantarte ahora, no puedes moverte.
Hinata negó con la cabeza rápidamente, mientras gruesas lágrimas se agrupaban en sus ojos con suma pena.
-Debo volver… hablar con él… el va a… va a odiarme… a rebajarme… a…
-¡Ya basta!- insistió Gaara frunciendo el seño.- ¿Por qué estas tan desesperada…? Hinata, estuviste a punto de morir, no es momento para preocuparse por ese tipo de cosas…
Hinata bajó la mirada y comenzó a llorar desconsoladamente, su compañero la observó incapaz de comprender que es lo que estaba sucediendo. Alzó una de sus manos y la posó sobre su cabello, comenzando a acariciarlo lentamente, intentando calmarla.
-¿Qué sucede?- inquirió, acercando su rostro al de ella para que pudiera oírlo.
-Yo… tengo prohibido salir de Konoha… -murmuró con agonía.
-¿Por qué?
-Él nunca… nunca ha querido que volviéramos a vernos… -agachó su mirada con pena.- Y ahora que lo he desobedecido… él va a odiarme… y a…
Gaara sonrió con amargura.
-Te aseguré que hablaría con él.
-Pero no pudiste hacerlo…
-Lo haré en su debido tiempo, Hinata.- Gaara posó un corto beso sobre sus labios.- Lo principal para mi es tu salud.
La chica no respondió. Sino que cerró sus ojos y dejó que las gruesas lágrimas recorrieran sus mejillas.
-Lo siento… -musitó.- Yo he…
-Está bien…- la interrumpió Gaara.- No necesitas decirlo.
Luego de esto, le dedicó otra leve sonrisa y sujetó su tibia mano torno a la suya. Ahora, después de unas cuantas horas, volvía a encontrarla a salvo… eso era lo único que le importaba, nada más… Su padre… Hiashi Hyuga… debería esperar a que su hija se sanara por completo antes de pedir una explicación indebida… nadie más volvería a controlar su vida…
Abrió la ducha de agua fría y se metió bajo ella. Dejando que su cuerpo entero se helara, que el frío recorriera cada centímetro de su piel con libertad mientras posaba su cabeza en la pared frente a él.
Su cabello rojizo se interpuso entre sus ojos, pero no le dio importancia. El frio comenzó a calar sus huesos y sus lágrimas tibias se mezclaron con el agua.
Todo era por su culpa, todo lo que le ocurría era por su causa… todo por sus errores, siempre ella era quien los pagaba… y ahora… ahora volvía a sufrir… sufría lentamente, en silencio, siempre en silencio, perdonando sus faltas… todos y cada uno de sus errores… toda la culpa de sus martirios… pero ella solo sonreía, recordándole que todo estaba bien… que se encontraba bien…
Recordó una vez más su mirada desvaída antes de cerrar sus ojos una vez más, sus labios con una leve sonrisa que luego se desvaneció para volver a caer en un sueño que no se aseguraba de cuando despertaría… todo, una vez más…
Golpeó la pared con fuerza, haciendo un pequeño hueco con el puño de su mano la cual comenzó a sangrar y a doler por el impacto. Apretó sus dientes con fuerza, probando el sabor de las lágrimas mezcladas con el agua una vez más… Siempre decía que ya no se permitiría más errores… pero los seguía cometiendo… uno tras otro… una y otra vez…
Continuará
Hola! pues no tengo mucho que agregar, digamos que este capitulo ha resultado bastante tranquilo a comparacion con lo que vendra a partir del proximo... pues no tengo comentarios que agregar, solo q agradezco todos y cada uno de sus comentarios :D
