Capítulo 36: Afrodita de Piscis había llegado, su poder cubrió todo el plano con Rosas Blancas y estaba listo para teñirlas a un Rojo Carmesí con la sangre de los enemigos, una serie de descargas eléctricas se lanzaron por los aires, mientras que el sueco de cabellos celestes se dirigía hacia todos los oponentes con seriedad.

- Las Rosas florecen y perfuman todo a su alrededor con un deslumbrante Hombre en el medio. Su Dorada Armadura brilla entre las Níveas Rosas Blancas, pero aquello que nos enceguece es ¡el brillo de su Cosmos y la deslumbrante Belleza que emana este hombre!.- Exclamaron los Soldados, no podían crédito a lo que sus ojos eran testigos, pero a su vez, el sueco se dirigió a todos con una mirada seria.

- Vamos a dar inicio, para aquellos que viven en la Oscuridad, un Blanco tan puro los deslumbra con gran facilidad, en ese caso, lo teñiremos de un color más apropiado, un tono más profundo y apasionado que la Oscuridad, en el escarlata de la sangre que recorre el cuerpo.- Dio su sentencia el peli celeste y comenzó la operación.

- Las Espinas...¡se están entrelazando, son un látigo gigante o mejor dicho...han formado una Gran Espada!.- Alertó el Capitán, pero fue tarde para que ese batallón de enemigos pudiera retirarse, ya que el poder de Afrodita los atrapó, liquidando a todo ese escuadrón en pocos segundos segundos, cambiando el color de aquellas Flores al rojo de su sangre.

Pronto, todo el lugar quedó completo de los cadáveres de los enemigos junto con las Flores bañadas en sangre.

- Observen con cuidado como las Rosas y la Tierra absorben el más hermoso de los colores: El Rojo Carmesí.- Sentenció el sueco, mientras que el viento levantaba los pétalos y éstos volaban cerca de su rostro.- Sin embargo, no es suficiente para teñir todas las Rosas Blancas, es necesaria mucho más sangre, así que les imploro, permítanme tomarla por la fuerza.- Pidió Afrodita ante todos ellos, mostrando aquellos destellos en sus ojos.

- Este hombre...¡su hermosura!, no son más que una distracción que esconde la real sensación que nos transmite: Miedo.- Sentenció uno de los Soldados sobrevivientes a sus compañeros, mientras que se veía la verdadera Naturaleza de Afrodita.

- Embrujados por el Perfume de las Rosas, me ofrecerán sus vidas por Voluntad Propia.- Finalizó el sueco y liquidó a aquellos enemigos con su poder.

- ¡Suficiente!.- Ordenó Aioria y Afrodita detuvo la ofensiva, dejando un puñado de sobrevivientes.

- ¡Se han detenido!.- Exclamó otro de los Soldados.

- ¡Han perdido el deseo de pelear, no hay necesidad de matarlos!.- Pidió Aioria a su amigo y éste se le quedó mirando.

- Ser ingenuo una vez, no implica ser ingenuo por siempre. Esa fuerza que tiene tu Cosmos, no solo tuya, Leo, es un Don Divino destinado a proteger al Mundo. Aquellos que creen que sólo el Humanismo es necesario para obtener la victoria son ingenuos. Si eres un Santo que protege a aquellos que amas, deberás ser más Realista. Esta es una Guerra y como Guerrero, he venido a lucha. Me fue encomendada por el Patriarca para proteger al Mundo y ahora vienes y te interpones a mi misión, tratando de salvar a simples Sirvientes del enemigo. Solo son un estorbo en mi misión, entre ellos y la Paz en la Tierra, es fácil elegir lo correcto.- Explicó Afrodita sobre el papel que tenía en sus manos, viéndose una imagen del Patriarca en el Santuario, sentado en el Trono.

- No, yo, no...¡me es imposible elegir, Afrodita!. La vida de Lithos, la de esos Soldados y la tuya son valiosas en la misma medida. La verdadera Naturaleza es aquella que pueda proteger a todas y sólo quienes tengan esa fuerza deben ser llamados Santos.- Dijo el pelirrojo a su amigo.

- Aioria,con Ideales no se gana una Guerra.- Se interpuso Afrodita.

- ¡¿QUÉ...DEMONIOS?!.- Preguntó el chico y detrás de ellos, hubo una fuerte explosión y desde las entrañas de la tierra emergió un enorme Gigante que iba hacia ellos.

- Un hermoso Rosal que crea un Puente de Luz hacia la Tierra, nada más apto como camino hacia la Victoria: ¡"MAZO DE LUZ"!.- Sentenció aquel Gigante acorazado y lanzó una poderosa ofensiva contra ellos.

- ¡¿Un Gigante?!.- Se preguntó Aioria, mientras que el enemigo golpeaba el suelo con su Maza, provocando todo un "tsunami" de ondas explosivas que iba hacia ellos.

- ¿Qué es el brillo Carmín de ese Mazo?.- Preguntó uno de los Soldados sobrevivientes.

- Las Ondas de Luz recorren mi cuerpo ¡y lo despedazan!.- Gritó otro de los mismos y murió junto a sus Camaradas en aquella explosión, la cual los convirtió en cenizas.

El impacto del Mazo produjo toda una destrucción en la zona, provocando que el mismo suelo se quebrara y volaran escombros por doquier, además de causar bajas en sus propias filas, al enemigo no le importó si fue "Fuego Amigo".

- Yo soy Anthrakma Zugylos (Hierro Rubí). La Luz y las Ondas de mi Mazo acaban con todo aquello que esté vivo.- Se presentó el enemigo, pero se llevó una sorpresa, ya que entre la lluvia de escombros y polvo, Afrodita emergió sin ninguna herida.

- ¿Acabas con todo lo que tenga vida has dicho?. No lo parece, porque a pesar de que esos Hombres perecieron, mis Hermosas Rosas y yo seguimos vivos y deslumbrantes como siempre.- Alegó el sueco con una de sus Flores en la mano izquierda.- Ese Mazo es un Arma tan repugnante, no puedo ni mirarlo. Permíteme embellecerlo con el filo de mis Rosas.- Pidió "permiso".

- Suenas confiado, una existencia tan inferior como tú me causa gracia.- Se burló el enemigo.

- ¿Acaso no lo entiendes?.- Preguntó Afrodita.- Mi Gran Fuerza es resultado de la unión de lo Exterior con lo Interior, porque una gran Belleza genera un Cosmos Inmenso. Un Poder que, como dije, solo puede ser generado por la Belleza Perfecta.- Sentenció el chico, mirando de reojo a su rival.

- ¡QUÉ IDIOTECES DICES! ¡NO VEO TU BELLEZA PORQUE ERES TAN PEQUEÑO QUE APENAS TE PUEDO APRECIAR. POR ESO, TE APLASTARÉ!.- Juró el Gigante en matarlo y se lanzó al asalto.

- Qué idiota que es ese tipo: Grave Error a la vista.- Advirtió Frank.

- ¿Por qué?.- Preguntó Marinett y Aioria apuntó hacia el sueco, quien estaba listo para responder al golpe.

- La Verdadera Belleza es simplemente indestructible.- Finalizó Afrodita y lanzó su respuesta.

- ¡Detuvo mi Gigantesco Mazo...¡¿con una sola Rosa?! ¡¿Y de paso, regresó mi golpe?!.- Se preguntó Anthrakma con asombro, recibiendo el impacto directo de su propia ofensiva y su Arma que estaba inmovilizada.

- Las Rosas Negras representan el Infortunio, la Muerte y la Destrucción de todo aquello que tocan con sus Espinas. De entre los Pétalos fúnebres, nacen voraces Pirañas que todo lo consumen. Bailen, Rosas Negras: ¡"ROSAS PIRAÑAS"!.- Ordenó Afrodita y de ahí lanzó su contra-ofensiva contra el rival, quien quedó petrificado de los resultados, ya que su Arma estaba siendo destruida.

- ¿Acaso las Rosas han...¡devorado mi Mazo?!.- Quedó el Gigante sorprendido de las consecuencias.

Por su parte, con Aioria:

- ¡Agh!.- Gritó el chico.

- ¿Está bien, Maestro?.- Preguntó Claude.

- Tranquilo, pero es que...cuando toqué las Rosas de Afrodita, mi cuerpo quedó inmovilizado, ahora puedo moverme de nuevo y el cansancio ha desaparecido.- Dijo el chico pelirrojo y miró al sueco.- Afrodita me ha ¿cedido parte de su Cosmos?. No tenía fuerzas para evadir el ataque del Gigante.- Quedó sorprendido de aquella "ofrenda" que le dio su amigo.

- Aioria, me estorbas.- Pidió Afrodita que se retirara.

- Al encerrarme en el Capullo, no solo me curó, sino que también me protegió.- Siguió el chico asombrado por la decisión de aquel Caballero Dorado.

- Me aburre verte la cara, así que continúa con tus amigos.- Le ordenó el peli celeste.

- ¿Qué dices?.- Preguntó el griego.

- El plan consistía en colocar trampas para los Gigantes y al mismo tiempo atacarlos primero, así que quedarse a charlar no es pertinente, pero tus impulsos lo arruinaron todo.- Criticó aquella "estadía" del pelirrojo de la Casa de Leo.

- ¿Afrodita...tú me cubrirás?.- Preguntó Aioria con dudas.

- Cierra la boca y comienza a caminar, yo me encargaré de enviarlo al "Tártaro".- Le ordenó el sueco.

- Ah, vas a defender a tu Compañero, ¡PERO QUE IDEA TAN ESTÚPIDA!.- Se burló el Gigante.- ¿Piensan vencer a los Dioses con esas tonterías?.

- Tal vez sean tonterías, pero cuando aún las Rosas tienen Espinas que lastiman a las personas, poseen colores vivos y brillantes, además de un Dulce Aroma que los guía hacia la Muerte más hermosa.- Dio Afrodita su mensaje hacia el oponente, listo para derrotarlo de una buena vez.


Por su parte, en el Santuario, era de noche, el Patriarca se hallaba en "Star Hill", interpretando aquellos mensajes que le deparaban las Estrellas, una tradición que se hacía desde hace mucho tiempo, sin detenerse por nada en el Mundo.

- "Las Estrellas giran, se entrelazan varias veces y caen. ¿Será una Señal de que se desvanecerán muchas vidas?".- Pensaba aquel hombre con preocupación.

- Ahora sí que parces un "Papa", ¿eh?.- Dijo una figura misteriosa y allí apareció el responsable.- A pesar de ser un Títere, si te vistes con los Atuendos Papales, piensas poder engañar a todos, cuantas mentiras hay debajo de esa Máscara, ¿cuántas caras posees?. Quien se supone que debería estar bajo tu Mando, el Santo de Oro de Leo, Aioria, dicen que se ha metido en el "Laberinto de Cronos". Tuve que tenderle la "Trampa de las Rosas".- Dijo aquella persona, mientras que el Patriarca estaba arrodillado ante él.

- Parce que está decidido a luchar. Discúlpame por este cambio de planes.- Se disculpó aquel hombre.- Desde un comienzo, la idea de que Aioria fuera, dejara correr su sangre, sus lágrimas e hiciera arder su Cosmos. Entonces, con las Llamas que saldrían de dentro suyo, quisiera que lo tomara como que el movimiento del destino de las Estrellas ha llegado; pero es muy temprano, demasiado.

- Parce que voy a tener que enseñarle eso, ya que es la Voluntad de los Dioses y yo soy un Dios Poderoso: Es un Derecho de los Dioses enseñarles a los Humanos lo que es la Desesperación.- Sentenció aquel rubio con decisión.


- ¡Lithos, ahí voy, espérame!.- Pidió Aioria, mientras que evadía junto con sus amigos los golpes del Gigante Anthrakma.- ¡Voy a salvarte!.

- ¡No lo voy a permitir, no vas a ir a ninguna parte!.- Se interpuso el rival en su camino.

- No puedo desperdiciar tiempo acá, ¡voy a pasar!.- Exclamó el chico, listo para avanzar, pero el enemigo fue inmovilizado.

- ¡ESPINAS!.- Gritó, mientras que aquellas "Armas" lo atravesaban.

- ¿Ustedes no escuchan cuando hablan los demás?. Ya dije que yo pelearía con el Gigante, Aioria y te dije que te estuvieras yendo, ¿no?.- Repitió Afrodita lo que le había dicho con anterioridad, mientras que las Espinas rodeaban su cuerpo y lo apretaban con una gran presión, sujetándolo contra el suelo a su Oponente, pero éste oponía resistencia, cosa que le pedía Afrodita que cesara de inmediato.- Te estoy diciendo que hagas silencio.

- ¡¿Qué le pasa a este tipo?!.- Preguntó Aioria.

- ¡Fortaleza!. Odio que me ignoren e ignorarme a mí es lo mismo, y yo no puedo perdonar eso. Que darle la espalda a toda Belleza en este Mundo.- Sentenció el sueco con franqueza.- Aioria, tú también, no voy a permitir que me ignores. No lo voy a repetir, vete, por favor.- Pidió a su amigo.- Y también odio perder el Tiempo, así que para no desperdiciar mi presencia acá, voy a hacer que te vayas. Vamos, pisa el "Camino de Rosas" que hice y sigue avanzando.- Fue aquel deseo de parte de Afrodita, quien formó aquel sendero y el chico junto con sus amigos pudieron avanzar.

Pronto, el peli celeste logró derrotar al Gigante Anthrakma Zugylos (Hierro Rubí).

Justo en aquel momento, el Gigante logró zafarse del control que ejercían las Espinas, destruyéndolas por completo.

- No solo su Martillo, sino que sus puños ¡¿irradian esa Luz de Destrucción?!.- Se preguntó Afrodita ante semejante ataque sorpresa.

- ¡"APLASTAMIENTO DEL BRAZO DE LUZ!.- Exclamó un nuevo enemigo, mientras que lanzaba su ofensiva contra el sueco y éste lo evadió.- Soy Zigiros de Anthrakma", proviene de mis Puños de Acero y se van a teñir del color de tu sangre.- ¡"VIENTO VELOZ"!.- Arrojó otra contra el enemigo, pero Afrodita se defendió, la tempestad aumentó y con ello los Pétalos de las Flores.

- Me has atacado a mí, a la Belleza, pierde tus Sentidos, graba en tu Cosmos mi Belleza y destrúyete.- Exclamó Afrodita, respondiendo con una contra-ofensiva hacia el oponente.- ¡"ROSA DIABÓLICA REAL"!.

- ¡Qué Cosmos tan aplastante, pero no siento Dolor...sin embargo, estoy perdiendo los Sentidos y caigo en un dulce sueño!.- Quedó sorprendido Zigiros al ver semejante poder en su enemigo.

- Mi "Royal Demon Rose" tiene el efecto de guiar a las personas lentamente hacia la Muerte, pero van mis respetos a tus Puños que me han manchado de sangre. Así que yo también voy a pintar de rojo: ¡"ROSA SANGRIENTA"!.- Felicitó el sueco a su rival, mientras que lanzaba su ofensiva final contra éste, atravesando el pecho de la Armadura, causando que el Gigante Zigiros Anthrakma cayera al piso, moribundo.

- Yo he perdido ¿ante un Humano?. O será tal vez que es tu Belleza.- Fueron las últimas palabras del rival, quien extendió su mano al aire.

- La Belleza no es solamente superficial, quienes apuestan sus vidas por lo que creen, brillarán con una Luz Especial. Quienes sepan vivir y morir, serán bellos. Ya que te hacías llamar "Dios", deberías haber sabido eso. Ahora ya es tarde, Aioria de verdad creo que no deberías seguir avanzando, más adelante se extiende una tierra que yo dudaría en pisar. Porque habita un Cosmos Impresionantemente Fuerte.- Le explicó Afrodita sobre lo que había ocurrido y luego miró hacia el Sur, hacia el "Camino" que había abierto para su amigo.


- Esperen.- Detuvo el pelirrojo la marcha.

- ¿Qué pasa?.- Preguntó Frank y de ahí, Aioria sintió una presencia.

- ¿Ondas? ¿Ese ruido...? ¿Rugidos de Mar?.- Se preguntó y de golpe apareció un Relámpago que impactó contra el suelo.- ¡Una Luz Gigante desciende del Cielo!. Una Luz encadilante, el sonido de las Olas y un gigantesco Cosmos se van acercando, es como el Mar Negro.- Quedó Aioria sorprendido y de allí apareció aquel personaje que se había presentado ante el Patriarca en "Star Hill", éste dirigió una mirada tranquila pero fría hacia su oponente.- El Mar ha descendido del Cielo.


Por su parte, en el Palacio de Cronos, allí avanzaba aquella chica de cabellos y ojos negros, sintiendo aquel ruido de Olas.

- ¿Qué pasa, Mnemósine? ¿No ibas a ver a la persona que había venido del Santuario?.- Preguntó Themis con seriedad.- Después de todo, son hijos de quienes gobernaremos, debemos protegerlos.

- Es cierto, pero parece que están ocurriendo Anomalías en nuestras tierras.- Advirtió la chica de cabellos y ojos negros.

- ¿Anomalías? ¿De qué hablas?.- Quiso saber Themis.- "De seguro es ese maldito de Frank".- Pensó y apretó los dientes con fuerza.

- En un rincón restringido, la Fuerza fue liberada y, silenciosamente, interviene en nuestras tierras. No es posible ocultarlo, se trata de una Fuerza y Luz Gigantesca: El Enorme Mar ha llegado.- Dio su premonición y estaba en lo cierto.


Allí estaba aquel personaje que miraba con seriedad y frialdad a Aioria y sus amigos, para luego señalarlo con la mano derecha.

- ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Qué es lo que haces de pie frente a mí?. Estúpido, arrodíllate.- Ordenó y de golpe, Aioria y los demás terminaron en el suelo.

- ¿Estoy arrodillado?.- Se preguntó el joven.

- Para empezar, es imposible que unos Humanos lleguen a verme, deberían considerarse afortunados . Y no solo me reciben de pie, sino que me miraron con enemistad.- Alegó el rubio con seriedad.

- Uhhhh, qué insoportable, ¿qué más quieres? ¿Que te traigamos el café y el diario?.- Preguntó Chat Noir con burla, cosa que hizo reír a su novia.

- ¡Niño insolente, no piensan en demostrar respeto hacia mí!.- Bramó el Dios de los Océanos y Mares.

- ¡Agh, cuidado, amigos, es un Cosmos tan violento!.- Intentó Aioria en protegerlos, pero éstos fueron tirados al piso, para después ser agarrado con fuerza por el enemigo, del cuello.

- Deberías saber que un Cuerpo Humano como el tuyo, nunca podría derrotar a un Dios. Quien desee matar a un Dios, deberá convertirse en tal, pero tú eres la persona que hemos seleccionado por eso, tu destino es obtener la Fuerza capaz de matar a los Dioses, tienes el Derecho de obtener la "Revelación Divina": Recíbelo, este es el Poder Puro, el Cosmos Divino.- Sentenció el rival.

- Mi cuerpo...¡no me obedece!...Me estoy convirtiendo...en otra persona...¿Quién soy?.- Quiso saber Aioria ante ese cambio.

- ¡Aioria!.- Gritaron sus amigos.


- No puedo permitirlo, algo que no es ni Humano ni Dios, está por nacer. Lo que los Dioses crean, utilizando el Alma de las Personas que piensan por otras, siempre van a ser Existencias Malignas, solamente posee la Fuerza de quitar Vidas.- Dijo Mnemósine con preocupación en su voz, al ver ese "avance".


Pronto, ante un nuevo Aioria que había emergido, uno maligno, malvado, lleno del deseo de matar, una bestia con colmillos para destruir toda existencia, escuchando las palabras de aquel Dios que lo había corrompido.

- Así es...yo soy una bestia con colmillos, pero ¿por qué tengo estos colmillos? ¿Es para luchar? ¿Por qué vas a luchar?. Porque juré que lo haría, ¿cuál es el motivo por el que luchas?. Para no perder a nadie, esa es solamente una...tú...¡¿yo qué?!.- Quería saber ese Nuevo Aioria, mientras que luchaba contra su verdadera forma, la que siempre fue leal y protectora.- Eres el León que empleará sus Colmillos Dorados para defender a todos...Aioria.- Recordó y abrió los ojos, saliendo de esa pesadilla, viendo a Lithos.- Yo poseo los Colmillos en mis Puños, pero no es para asesinar a nadie, mi identidad está en las marcas que dejaron todas las personas que conocían hasta ahora, ¡yo poseo una Fuerza para proteger a los demás, yo soy AIORIA, EL SANTO DE ORO DE LEO! ¡"RELÁMPAGO DE VOLTAJE"!.- Exclamó el chico, mientras que volvía en sí, destruyendo la posición del enemigo y el suelo.- Lithos, siempre me estás enseñando cosas importantes, gracias. Discúlpame por ser un hermano mayor que siempre se pierde, pero eso ya no va a pasar más y para protegerte a ti también con mis "Colmillos", voy a atravesarlo todo.- Juró el muchacho y detrás suyo apareció el enemigo con esos brillantes ojos.

- ¿No lo entiendes aún?. Me das lástima.- Sentenció el rival.- El Pecado por resistirse a los Dioses es aún más grave, voy a tener que propinarte un Castigo Divino. Tendrías que saber que la Fuerza no nace de las personas, la Fuerza de los Humanos nos es otorgada por los Dioses, por eso es imposible que superarlos, las personas fueron creadas por los Dioses. La Fuerza de los Humanos, delante de los Dioses, es algo insignificante.- Extendió sus manos, listo para el siguiente golpe.

- No tengas miedo, no dejes que te intimide, ¡yo siempre he confiado en mis Puños!. El Cosmos de los Humanos no es como dices, no son Colmillos Falsos: ¡"RELÁMPAGO DE VOLTAJE"!.- Exclamó Aioria y lanzó su ofensiva contra Pontos.

- Aún no lo entiendes, ese Cosmos del que hablas, delante de los Dioses es solo una Fuerza miserable: "Dunamis, Poder Divino".- Respondió el peli azul, mientras que contrarrestaba el ataque del oponente y lo destruía por completo.

- Mi Relámpago por la Fuerza interminable que él despide, ¿se está distorsionando?.- Se preguntó el joven, abrumado.

- Yo soy diferente a los Titanes, vengo desde el Principio del Mundo, desde Eres Prehistóricas ya he sido un Dios Gigantesco: Soy Pontos, el Océano Oscuro que crea Vida y mi Fuerza, no es esa Fuerza estúpida que llamas Cosmo.- Respondió, se presentó y detuvo el ataque.- Dijiste que tus Colmillos no son falsos, pero ese Remolino Negro empezó a girar a la Velocidad de la Luz, atravesó mi brazo. Ese Pensamiento ahora se va a hacer pedazos. Los Colmillos del León bajo mi Fuerza, se van a quebrar junto con tu Alma.- Sentenció, mientras que su Remolino atrapaba a Aioria y le impedía moverse.

- ¡Hijo de puta!.- Gritó Claude y le lanzó un bombardeo de Flechas, pero éste fracasó.

- ¡Silencio, Mortal!.- Ordenó Pontos y lo arrojó al piso junto con los demás.

- Ya quisiera verlo.- Advirtió Frank y comenzó a dispararle varios Conjuros de Magia, pero nada parecía hacerle efecto al Remolino del enemigo.-

- ¡Agh! ¡Mi Brazo fue destrozado!.- Gritó Aioria del dolor.

- El Cosmo que crees que está dentro tuyo, es solamente una imitación del "Dunamis", lo que nosotros, los Dioses Primitivos, poseemos es el verdadero Poder. Grábalo en tu estúpido espíritu, esto es "El Poder".- Dijo Pontos y comenzó a lastimar a Aioria; haciéndole gritar.

- ¡Agh, mi corazón...fue atravesado!.- Exclamó el joven por el dolor.

- Lo que puedes hacer frente a mí, es solo una cosa: Arrodillarte, eso es todo. Santo de Athena, esto es tu derrota.- Fue la "oferta" que entregó Pontos para que dejara de lastimarlo y así le perdonaría la vida.- Humano, eres patético.- Sentenció el peli azul, destruyendo aquella "prisión" y soltando a Aioria.- Todo lo está hecho en este Mundo es de Átomos, ustedes, los Humanos son una imitación. El Poder Pristino que trae la Destrucción a todo es el "Dunamis"; pero no temas, toma mi mano, abandona a tus amigos, te doy esa opción, es cosa del destino, puedes cambiarlo.- Ofreció esa decisión.

- "¿Estoy regresando al Cielo donde está mi hermano?. Mi Vida se escapa con las Estrellas. Las Constelaciones me envuelven".- Pensaba Aioria, mientras que sus amigos intentaban sanarlo pero era en vano.

- Tu Colmillo está quebrado y tu corazón, que es sustento de tu vida, se pierde. En tu Futuro, lo que te espera es la Muerte, morirás sin haber rescatado a nadie. Solo el "Dunamis" puede salvarte.- Dijo Pontos, extendiendo su mano para "salvarlo", pero de golpe, toda una descarga eléctrica comenzó a sentirse en los alrededores.- Sin duda he arrancado el corazón, pero aún puede moverse. Como Humano está usando una gran cantidad de Energía contra su Voluntad y eso le otorga Vida: Cosmo.- Observó con seriedad aquella desventaja que ahora tenía a las puertas.

Pronto, ante la mirada de los personajes, Aioria se puso de pie.

- Pero...yo aún creo en las personas...las que esperan por mí, aunque la haya usado toda, aún me queda Energía. La persona a la que quiero rescatar, es por la que existo, ¡te ríes del que pelea, no reconozco eso en un Dios!. Hasta ahora no he podido entender que la resistencia hacia los Dioses carece de significancia. Tú...que te dices llamar un Dios, no sabes lo que es el Dolor Humano, lo cual es estúpido, ustedes que obtienen el Deseo de quitar la Vida, en verdad eso es patético.- Alegó el chico con determinación.

- Ah, haberse visto, te rehúsas a aceptar el "Dunamis", pues te precipitas rápidamente a la Muerte. No hay otra manera para que recuperes tu Vida y tu Colmillo. Yo estoy más allá que el temer a la Muerte, ¿sabes en realidad por qué peleo?.- Preguntó Pontos y disparó.- Este es mi ataque máximo, eres tan infantil, mi "Dunamis", sin duda, capturará, tu Relámpago y cuando lo neutralice, lo destruirá.- Sentenció el oponente.

- ¡Ahí voy!.- Gritó Aioria, atacando cuerpo a cuerpo al rival, pero de ahí se vio la Armadura suya.

- Contempla, es el Símbolo del Poder que envuelve el Cuerpo de los Dioses: El "Ars Magna" ("Compuesto Grandioso"). Si no te arrodillas ante un Dios, conoce mi gran Poder Divino: ¡"MELAS KYMA!" ("Onda Negra") y ¡"MELAS HELIX"! ("Espiral Negra").- Lanzó sus dos ofensivas.

- ¡Ha aparecido una Onda Negra, destruirá todo!.- Gritó Aioria, mientras que era atrapado por aquel golpe.- ¡Qué Poder tan abrumador, pero no debo ser derrotado, debo evitar ser derrotado a toda costa!.

- Ya veo, has empezado a entender todo, entonces por qué tú siempre perseveras con tanta Voluntad y nunca te arrodillas ante un enemigo, aún si él es un Dios, con Seguridad, es porque ese Cosmos que te han elegido los Dioses, aquel que es el más apropiado para un Dios, pero yo soy el que resguarda el Mensaje de los Dioses, no te confundas.- Dijo Pontos a su oponente.

- No creas, yo...a como dijiste, reconozco el Poder en ti, pero ese Poder tuyo...no va a derrotarme, ¡¿así están las cosas, no?!. Bien.- Dijo Aioria y el oponente se lanzó al ataque, golpeando el piso.

- Puede que ya te esté derrotando, puedes darte cuenta que es todo un Honor que un Dios te tienda la mano, por lo tanto, debes tener cuidado con esos ataques con esos golpes, constituye un crimen. Pues levantar la mano y desafiar la Providencia Divina, ¡este es el Castigo Divino!.- Advirtió Pontos y le lanzó un golpe contra el chico.- ¡No hay caso, no tienes el Poder! ¿Creíste que tenías alguna chance de ganar, alguna forma de atacarme tan cercamente?. No puedes ni levantar la cabeza, de hecho, ni siquiera puedes contraatacar. Un Humano clamar Victoria ¡¿sobre un Dios?!. Es simplemente una Ilusión.

Aioria estaba entre la Espada y la Pared, ya que Pontos estaba en lo cierto, ¿cómo podía derrotarlo?. Su grupo estaba en desbande, ya que el ataque anterior los había separado, pero para colmo de las cosas, él no sabía cómo derrotarlo o por lo menos herirlo, era como una broma todo esto. Pero en su interior, comenzaba a sentir esa presencia, alguien le estaba dando su apoyo para que pudiera derrotarlo de una buena vez y esa persona era Galarian Steiner, quien se hallaba en el Santuario, dándole ánimos a su amigo y pronto, el muchacho se lanzó con sus Puños contra Pontos.

- ¿Qué? ¿Acaso eso es una Ilusión?. Su Corazón y su Brazo quedaron desamblados a Nivel Atómico, los ha regenerado por completo y unido con su Cosmos.- Quedó sorprendido de verlo nuevamente en acción y en dirección hacia él.

- ¿Has entendido?. No importa si estoy a punto de quebrarme. Ahora el golpe que te impactará ¡es por mí!. Me separaré de aquello que me es valioso, pero aún creo en el Alma de los Hombres.- Dijo Aioria con determinación y golpeó a Pontos en todo el cuerpo con sus Puños cubiertos de Energía y de golpe, ante sus ojos, resplandeció una Armadura conocida y que perteneció a aquel personaje que montaba guardia en "Los Cinco Viejos Picos".- Esto es...la Cloth de Oro de Libra.- Quedó sorprendido, mientras que la Armadura del Templo de la Balanza Celestial se unía a su cuerpo.


La Armadura Dorada de Libra ha llegado para ayudar a Aioria y sus amigos, ¿qué pasará ahora?. No se lo vayan a perder, a mitad de semana sacaré el siguiente capítulo.

Nos vemos y buen comienzo de semana.