Salvando a Draco Malfoy

de Dayspring

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Capítulo 35. No Sería Irónico Si Me Dedicara a Matar Sangresucias Como Profesión

Harry observó a la Reina Arelia en completo estado de shock. ¿Lucius Soy-Tan-Sangrepura-Que-Mis-Padres-Eran-Hermanos Malfoy en realidad era un mestizo? Mierda. Antes de que pudiera envolver su mente alrededor de tan sorprendente revelación, un sonido peculiar le hizo girar la cabeza. Vio que Draco también estaba reaccionando. Estaba riendo, no una simple risa; eran carcajadas que provocaban que las lágrimas cayeran de sus ojos. Al principio Harry se le unió, pero cuando la risa continuó y las carcajadas de Draco se volvieron sollozos y comenzó a jadear por aire, Harry (en pánico) lo envolvió entre sus brazos y comenzó a susurrarle que todo estaría bien.

―No sería… irónico si me… dedicara a… matar sangresucias… como… profesión, ¿no es así?― sollozó el rubio en su oído.

Harry comprendió finalmente cuánto había sacudido a Draco esa información; él simplemente estaba sorprendido de lo mentiroso que era Lucius. Draco… Draco había perdido la base de su vida. Aunque ahora estaba firme en el lado de la Luz. Harry sabía que Draco no había dejado completamente de lado sus creencias racistas. La pureza de la sangre era importante para él, y ahora, cómo él mismo lo había dicho… ahora era, en su propia mente, un sangresucia. No mejor que Hermione. Inferior a Ron.

―Señor Malfoy.

La voz era fuerte y dominante. Draco se soltó de Harry y Snape sostuvo un frasco contra sus labios. El rubio bebió sin vacilación, luego se apoyó contra Harry otra vez. Éste pudo sentir cómo se calmaba, su respiración fue menos errática y los latidos de su corazón disminuyeron. En unos minutos, se sentó bien y limpió sus ojos con un pañuelo que Snape le había dado.

―Perdón por mi comportamiento indecoroso― dijo a la habitación en general.

―Cuando mi hermano estaba esperando a sus hijos, una nube apareciendo en el cielo podía causar un ataque de llanto que podía durar horas― dijo Arelia con una sonrisa cariñosa―. Considerando la nube que puse en tu cielo, querido Draco, has hecho orgullosa a la Casa Kherin.

Draco asintió agradecido.

―Ahora debo ofrecerles disculpas de nuevo, esta vez por mi mala educación. Reina Arelia, permítame presentarle a mi mentor y Maestro de Pociones de Hogwarts: Severus Snape. Profesor Snape, le presento a su alteza real, la Reina Arelia, Reina Regente de Kherin, Monarca actual del Reino de los Elfos, y Comandante en Jefe de Las Fuerzas Armadas de los Cinco Reinos Originales de la Magia, y… mi bisabuela.

Snape enorgulleció a la Casa Slytherin por quedarse helado sólo un segundo antes de caer sobre una rodilla.

―Estoy honrado de conocerla, su majestad.

―Yo también estoy honrada, profesor, por su obvio afecto hacia mi bisnieto―. Miró a Draco―. Me cansé de todo este asunto de los bis. Simplemente podrías llamarme "madre", ¿o sería muy confuso para ti? Eres, después de todo, el último de la línea directa con mi querida Thisala, aunque no por mucho tiempo.

Las manos de Draco fueron a su vientre en reconocimiento.

―Ya que no tengo a quién llamar "madre", estaría honrado y encantado de otorgarle ese título, Madre Arelia.

Ella miró a Dumbledore con confusión.

―Pensé que me había dicho que sus padres vivían.

―El corazón de Draco no es oscuro como el de sus padres. Por eso se ha separado de ellos― explicó Dumbledore.

―Es bueno que me diga que se ha separado de sus padres… porque no ha sido separado de su familia― dijo Arelia con firmeza―. Eres miembro de la Casa Real de Kherin, Draco. La Corte siempre será un hogar para ti.

―Pero sólo soy… un sangresucia, uno que solamente posee un cuarto de la noble sangre real elfíca― protestó Draco.

―Aunque las circunstancias no fueran lo que son, mientras una gota de Thisala corra por tus venas, tú no eres "sólo" algo― respondió ella con dureza.

Harry sintió que Draco se ponía nervioso otra vez.

―¿Qué circunstancias?

Arelia negó con la cabeza.

―Los dejaré para que discutan eso con su director, y quizá tu mentor también debería estar presente. Él será capaz de verificar ciertos puntos―. Se puso de pie y todos los demás la siguieron―. Querido Draco― agregó parándose frente a él―. Lo único que lamento sobre mi hija es nunca haberle enseñado bien sobre la paciencia. Como dicen los humanos, cosas buenas les pasan a aquellos que esperan. Y tú, mi nuevo hijo, valías tanta espera.

Draco sonrió.

―Es bueno ser querido, Madre. Y por favor no tome mi reacción como rechazo. Es sólo que fue…― se detuvo, desesperado por una descripción diplomática.

―¿Como ser lanzado de forma repentina a un lago de agua congelada?― terminó Arelia.

―Sí, pero sé nadar. Sólo necesito orientarme.

Ella asintió.

―Sí, veo que no vacilarás mucho. Esa no es tu naturaleza.

Harry bufó ante el comentario. Él nunca había visto a nadie recuperarse tan rápido como Draco. Lo había notado incluso antes de su actual situación. Sin importarle lo que él, Ron o Hermione le arrojaran a Draco, el rubio siempre estaba recuperado para la siguiente vez que se veían.

―Por favor, permítame acompañarla hasta fuera del perímetro escolar― dijo Dumbledore con ojos brillantes―. Incluso le mostraré un atajo. Severus, quizá mientras tanto el señor Malfoy te permita realizar una prueba sanguínea.

Snape levantó una ceja.

―¿Qué debo buscar?

―Porcentaje de humano.

ooooo

Draco jadeó ante la petición de Dumbledore, pero se obligó a enfocarse en su bisabuela que se marchaba.

―¿La veré pronto?

―Por supuesto, hijo mío. Sabes cómo llamarme, o si deseas visitar nuestro reino, no tienes que esperar una invitación. Estaría encantada de presentarle a la Corte a mi nuevo hijo―. Sonrió a Harry―. Y, por supuesto, tu pareja también será bienvenida. Aunque parece ser del tipo silencioso, siento la fuerza de su unión. Hacen un buen par. Cormain niuve tenna ta elea lle au (Mi corazón estará contigo hasta que nos veamos otra vez).

―Lissenen ar maska lalaith tenna lye imetuva, arwenamin (Agua dulce y mucha risa hasta que nos volvamos a ver, mi Lady)― murmuró Draco mientras ella le besaba la mejilla.

La reina sonrió orgullosa y tomó el brazo de Dumbledore, mirando largo rato a Draco mientras permitía que el director la guiara fuera de la habitación.

Apenas Dumbledore y la reina se marcharon, Draco se cubrió el rostro con las manos.

―Estoy tan humillado por mi reacción. ¿Qué pensará ella de mí ahora?― se quejó.

―Al parecer piensa bastante bien de ti― respondió Snape tomando un frasco vacío de su túnica. Movió su varita y Draco sintió un pinchazo antes de ver una gota de su sangre volar por los aires hasta el frasco―. ¿Alguien de tu familia tuvo… relaciones con una elfa?

Draco bufó.

―¿Relaciones? Oh, ¿quiere decir cuando mi abuelo Abraxas pensó que sería muy buena idea secuestrar a una princesa elfa, encerrarla, usarla como perra de crianza, para luego quitarle a su hijo apenas pariera, dejándola para que se muriera o se salvara, lo que pasara primero? Entonces sí, alguien en mi familia tuvo relaciones con una elfa.

Observó a Snape hacer cálculos en su mente.

―Ah, esa es la razón por la que los magos tienen prohibido volver a entrar al reino elfíco.

Draco le dio una amarga sonrisa.

―No olvide la parte donde la pobre princesa Thisala encuentra a su hijo perdido después de muchos años y él es tan bastardo con ella ―perdone el juego de palabras― que ella vuelve a su reino para matarse. Me sorprende que la Reina Arelia no haya querido cortarme la cabeza para terminar con esta horrible línea.

―Ustedes los Malfoy nunca hacen las cosas por mitades, ¿no es así?― dijo Snape arrastrando las palabras mientras usaba su varita para examinar la sangre.

―La mitad de nada es nada; la mitad de algo es sólo una pérdida de oportunidades, recursos e ingresos― dijo Draco imitando la voz de su padre.

―Espero que tus circunstancias actuales te hayan hecho consciente de que los principios Malfoy carecen de fundamento muy a menudo.

―Puedo citarlos sin creer en ellos.

Snape frunció el ceño e hizo el hechizo para sacar sangre otra vez.

―A diferencia de mi padre y abuelo, yo tengo un corazón― dijo Draco poniéndose nervioso―; y un corazón necesita sangre, ¡así que le pido amablemente que me deje una poca!

―Quizá también debería revisar tu nivel hormonal.

Draco intentó tomar la tetera que estaba cerca de Harry, una que podía imaginar rebotando con fuerza en la cabeza de Snape, pero su esposo lo contuvo.

―A ti te gustan sus pociones, ¿recuerdas? Él añade chocolate extra sólo por ti― le susurró Harry.

Hmm. Ese era un buen punto. No era buena idea molestar a tu Maestro de Pociones personal, en especial cuando estás embarazado y en necesidad de potenciales brebajes asquerosos.

―Me disculpo por mi tono, profesor Snape― dijo con suavidad.

―Guarda los halagos para tu bisabuela.

Bastardo. No, Snape no era el bastardo. Lucius lo era. ¿Pero qué diablos era el juego de Lucius? Había rechazado violentamente su herencia elfíca, pero fue él quien comenzó y animó el interés de Draco en todas las cosas elfícas. Olía a una rata tan apestosa como el idiota de Pettigrew.

Se enfocó en Snape y vio que el hombre había terminado con sus análisis.

―¿Y bien?― pregunto, agradecido cuando sintió la mano de Harry sobre la suya.

―Antes de que nos digas tus resultados, Severus― dijo Dumbledore entrando por la puerta―, quizá debería darles una pequeña explicación.

―Eso sería lo ideal, director― respondió Snape con un leve tono de curiosidad.

―Como mencionó la Reina Arelia cuando nos contó sobre su hermano, los elfos varones pueden embarazarse. Cuando nuestro antepasado buscaron una manera de reproducirse debido al limitado número de brujas, buscaron a los elfos para una solución. Los Sanadores elfos lo consideraron un gran desafío, y descubrieron que la llave para el embarazo de un mago era agregar una gota de sangre elfíca a la suya. La sangre elfíca es extremadamente agresiva, lo que significa que demasiada puede causar una cascada de producción de células de sangre elfíca y el ser afectado se volvería un hibrido estéril, al igual que una mula. Así que, aunque hubo una mezcla de magias combinadas para crear a los Progenitores, la sola gota de sangre elfíca fue el núcleo del procedimiento.

―¿Cómo sabe todo eso?― preguntó Harry―. Pensé que no había información sobre los Progenitores.

―Resulta que la Reina Arelia era sanadora antes de ser reina, y sabía sobre el origen de los Progenitores. Si hubiéramos estado en mejores relaciones con los elfos, estoy seguro de que nos habrían sido muy útiles antes― explicó Dumbledore con paciencia―. Cuando tu madurez activó el efecto Progenitor, señor Malfoy, esa gota de sangre elfíca apareció en tu sistema… y se encontró con el cuarto de porcentaje de sangre elfíca que ya estaba presente. Esto comenzó una cascada.

―¿Quiere decir…― comenzó Draco vacilante― que soy una mula?

¡Cielos! Y él que creyó que ser un sangresucia era malo.

Dumbledore sonrió.

―No, Draco, definitivamente no eres una mula. Porque tú ya eras un cuarto elfo, la cascada simplemente te hizo más elfo. Cuánto más, bueno, creo que Severus tiene la respuesta.

Snape sostuvo el frasco con sangre.

―Diez por ciento.

Draco frunció el ceño.

―¿Paso de veinticinco por ciento a sólo diez?

―La pregunta original del director fue el porcentaje de humano.

―¡¿Soy noventa por ciento elfo?!―. La voz de Draco se quebró y sus manos fueron de inmediato a la punta de sus orejas.

―Estoy seguro de que ese es el diez por ciento humano― dijo Snape con sequedad.

Draco lo ignoró y comenzó a repasar lo que ya sabía.

―Eso no puede ser cierto. Con tanta sangre elfíca podría ser capaz de realizar un poco de magia elfíca. Incluso los medio elfos pueden hacer muchas cosas.

―Tú también puedes― le dijo Harry con suavidad.

―¿De qué estás hablando?

―Las luces, Draco. Y tu padre.

―Ese… ese fue el bebé, Harry. Te dije cómo le gusta sentirse protegido.

Harry negó con la cabeza.

-Tú lo estás protegiendo, Draco. Eres tú quien ha estado protegiendo a nuestro hijo.

Bueno, mierda. Pero era mejor que llevar en su vientre a un pequeño monstruo súper poderoso, pero… lo hacía real, ¿no? Él ya no era "Draco, el mago sangrepura", sino "Draco, el casi sangrepura elfo". Era… ridículo. No habría estado errado al reír ante la situación. Era un día infernal y recién había comenzado.

―Supongo que no tendremos que preocuparnos por una guerra con los elfos.

―¿Disculpa?― preguntó Snape.

―Especulación sin fundamento, profesor― dijo Draco desechando el comentario― ¿Podemos irnos ahora?

―Por supuesto― dijo Dumbledore―. Y cuando estés listo para visitar tu reino, avísame con anticipación, por favor.

Draco asintió, sabiendo que los hechizos de monitoreo del viejo se volverían locos si desapareciera del mundo mortal. Tomó la mano de Harry y se lo llevó de la oficina.

―Si no estuviéramos vinculados, simplemente casados― dijo mientras bajaban las escaleras―, podrías solicitar una anulación citando que mentí sobre mi herencia.

―Sabes que no me importa esa mierda― respondió Harry impaciente―. Y para ser honesto, no entiendo cuál es el problema. Eres casi un elfo completo. Ahora eres capaz de hacer más magia que cualquier otro mago en el planeta. ¿Qué hay de malo en eso?

Draco luchó para ponerlo en términos que Harry comprendiera, ya que sus orígenes eran completamente diferentes.

―Tú pensabas que era un pequeño y normal niño muggle hasta que cumpliste los once años, ¿cierto?―. Harry asintió―. Cuando averiguaste que eras un mago, estuviste feliz―. Harry asintió otra vez―. Pero aunque estabas feliz, ¿estabas asustado al saber que eras diferente? ¿Y estabas enojado porque alguien debió decírtelo antes? ¿Y estabas triste porque tus sueños iban a cambiar y aunque sabías que el cambio probablemente sería para mejor, aún era un cambio y todavía asustaba?―. Draco suspiró y cerró los ojos por unos segundos―. La reina Arelia tenía razón sobre el lago de agua congelada. Da miedo en aguas frías y oscuras, Harry.

Harry pasó un brazo sobre los hombros de Draco.

―Te he visto nadar, Draco, y aunque no puedo estar en el agua contigo, quiero que sepas que estoy al otro lado, esperándote con una manta cálida y una medalla de ganador.

Esa imagen hizo sonreír a Draco.

―¿Y salsa picante? Necesito salsa picante, ¿sabes?

―El bebé nacerá respirando fuego― comentó Harry―. Tendremos que llamarlo Pequeño Draco y cubrir las habitaciones con hechizos retardadores de fuego. Y va a chamuscar mi pelo y tú dirás: "No te preocupes, Potter, nadie notará la diferencia". Y yo te recordaré que él nunca ha quemado tu cabello, y tú me explicarás que Pequeño Draco será un Slytherin así que obviamente no tiene respeto por los Gryffindor…

La conversación ligera de Harry continuó todo el camino hasta sus clases, distrayendo a Draco de las tumultuosas revelaciones de la mañana lo suficiente para que pudiera funcionar y no colapsara. Quizá su vida se había puesto de cabeza. Quizá ya no era quien pensaba que era. Quizá ya no era lo que pensaba que era. Pero tenía a Harry y al bebé, al parecer una nueva madre, y una variedad de nuevos parientes que podrían o no odiarlo… cosa que no era diferente de lo que estaba acostumbrado. Hmph. Si su vida fuera como un caldero de pociones, los ingredientes generales no habían cambiado tanto, ¿no era así?

―¿Listo para entrar a clases, Draco?

Notó que estaban parados frente a la puerta del salón de clases. Le dio un leve apretón a la mano que estaba atrapada entre la suya.

―Estoy listo para lo que sea, Harry.