Hola a todo el mundo : )

Si, no tengo perdón por dejar tanto tiempo entre actualización y actualización. Jajaja lo siento de veras. Pero bueno aquí tenemos el capítulo. Luna de miel II.

Sobre los comentarios:

Hijademorfeo: Muchas gracias por pasarte y leerlo. Me alegro que te haya gustado ;).

AndruSol: En español hay bastantes que son muy buenos, pero leo la mayoría en inglés, de hecho, estoy abierta a sugerencias :). Puff a mí tampoco me convence Dantana, no por Naya ni por Demi, simplemente no sé, no las veo. Siempre pensaré en Brittana supongo. Ohh claro que lo ví, que monada de bebé :D. Un beso!

Panquem: Jajaja ¿ahora comienzo a caerte bien? Jajajaja vaya gracias, todo un honor a estas alturas jajajaja. Claro que quiero que me recomiendes, siempre estoy esperando leer un buen fic :) :D.

Coty: Creo que ya lo he dicho en alguna ocasión… ¡me encanta Argentina! :D. Muchas gracias por tu comentario ;) espero verte por aquí los capítulos que quedan.

A todos, decir que he colgado otro fan fic. Es una historia nueva. Pueden pasarse y ver qué les parece ;). "Secuelas del pasado", espero verlos por allí también.

Gracias a todos los apoyos por twitter, facebook... cristaleheart, elizabeth, daniela...

Un abrazo enorme para todos.


- ¿Me vas a seguir sin decir para que han llamado?

La misteriosa llamada había quedado en suspense después de que colgara Brittany. Santana la había preguntado pero la respuesta de la otra chica fue simplemente sonreír, levantarse totalmente desnuda e irse al baño. La latina se quedó sola por unos segundos en la habitación, levantándose y siguiéndola después.

Al abrir la puerta del baño, los ojos de la morena se quedaron fijos en los traslúcidos cristales de la ducha, que dejaban intuir la bella silueta de su mujer. Brittany al notar su presencia, abrió un poco la mampara y sacó la cabeza con una sonrisa.

- Hola… -susurró la bailarina- ¿sabes que de todos los días que hemos estado aquí, no hemos estrenado la ducha?

Santana se acercó a ella poniendo sus manos en los cristales, una a cada lado de su cabeza.

- ¿No? –preguntó la latina sonando más como un gemido que como una negación.

Brittany negó con la cabeza mientras rozaba sus labios contra los de su chica. Las manos de Santana automáticamente abrieron más la mampara y fueron a las caderas de la otra.

Comenzaron con besos suaves que rápidamente fueron evolucionando hasta otros mucho más apasionados. Santana subió sus manos hasta la espalda de la chica, apretándola fuertemente contra su cuerpo haciendo que Brittany gimiera y echara la cabeza hacia atrás, dejando el cuello expuesto donde comenzó a besar y morder.

Brittany agarró fuertemente la ropa de Santana intentando por todos los medios llevarla hacia arriba y quitársela pero Santana no se separaba ni un solo milímetro de ella.

- San… -gimió la rubia mientras que la otra apretaba fuertemente uno de sus pechos con la mano izquierda- quita… quítate la ropa… por favor…

La morena sonrió separándose del cuerpo caliente de su chica, llevándose sus manos al borde de sus pantalones, bajándolos lentamente. Antes de si quiera ponerse erguida, Brittany ya tenía sus manos puestas en el borde de su camiseta subiéndola con toda la rapidez que pudo, haciendo que Santana soltara una risa suave.

Brittany la ayudó a pasar con ella mientras no dejaban de besarse. Santana la acorraló contra la pared inmovilizándola haciendo que la otra gimiera al notar el frío tacto de las baldosas de la pared contra su piel.

- Cariño…

Santana sonrió contra el cuello de la chica, besando cada rincón de su piel mientras bajaba por su cuerpo, hasta llegar al punto dónde más la necesitaba la rubia. Con una sonrisa, hizo que abriera las piernas y pasara una por uno de sus hombros. Rápidamente comenzó a acariciar con su lengua el centro de la chica.

- Dios… joder…

Brittany llevó una de sus manos a la cabeza de su mujer, agarrándola fuertemente del pelo. Iba a llegar rápidamente, Santana lo notaba así que aceleró el paso, penetrándola suavemente.

- Oh mierda Santana…. Yo… mierda…

La bailarina gimió fuertemente y comenzó a temblar mientras que Santana la sostuvo como pudo para que no se cayera.

- Ha sido…

No pudo terminar la frase, cuando las tornas se habían cambiado, dejando a la latina contra la pared. Brittany comenzó a morder y lamer uno de sus pechos mientras Santana llevó sus manos al trasero de su chica apretándolo fuertemente.

- B…

Brittany no contestó, situando uno de sus muslos entre las piernas de su chica, captando la humedad con rapidez. Santana comenzó a mecerse gimiendo cada vez con más frecuencia.

- Britt esto se siente tan… joder…

La rubia aceleró aun más el paso apretando con una de sus manos el pecho de la morena. Se acercó aun más y comenzó a morderle el lóbulo de la oreja.

- Vamos cariño, ven para mi… -susurró mientras siguió lamiendo y mordiendo su oreja descendiendo después por la mandíbula.

Santana gritó su nombre y hundió su cara en el cuello de su chica comenzando a temblar. Igual que Santana había hecho antes, Brittany la sostuvo entre sus brazos hasta que se calmó.

Cuando la latina levantó la cabeza, ambas se miraron con una sonrisa aun abrazadas.

- ¿Una ducha?


Ya era casi la hora de comer cuando bajaron de la mano al hall del hotel, saludando a la chica de recepción. Cogieron algunos folletos turísticos dejados especialmente por Gatien y salieron por la puerta principal.

Hoy era un día especial: habían decidido ir a visitar la torre Eiffel. Tardaron un poco en llegar, debido a que Brittany estaba entretenida con cada uno de los escaparates de las tiendas de recuerdos por las que pasaban, parándose a comprar algunos detalles para los chicos, pero finalmente el monumento apareció ante sus ojos, dejándolas anonadadas. Simplemente era espectacular.

Al acercarse a la entrada, se pusieron en la cola de espera. No había muchas personas pero las suficientes para que Santana sacara su cámara y realizara algunas fotos mientras que Brittany las hacía con su móvil y las mandaba a sus amigos.

Cuando llegó su turno, se dirigieron a los ascensores. Brittany quería subir por las escaleras pero Santana no estaba por la labor, no quería estar cansada por días. Tras unos segundos de espera, las puertas del ascensor se volvieron a abrir dejando ante sus ojos la vista espectacular de París que había desde el primer nivel de la torre.

- Esto es…

- Wow.

Se hicieron un par de fotos y leyeron toda la información que encontraron a su paso. Localizaron multitud de sitios en los que habían estado ya y otros a los que querían ir. Tras unos minutos, volvieron a subir al ascensor junto con otras personas, hasta el segundo nivel.

Si el primero las impresionó este no se quedó atrás: París cada vez se hacía más pequeño y más hermoso. Siguieron haciéndose fotos y pidieron a una pareja que las hiciera una. Cuando Santana vio que Brittany había terminando de leer el último cartel, fue a subir de nuevo al ascensor para ver la última planta, pero Brittany la retuvo con una sonrisa.

- ¿Qué pasa?

- Es hora de comer, ¿No tienes hambre?

Santana la miró extrañada mientras Brittany la arrastraba hacia un restaurante, el Jules Verne. Cuando planeaban su viaje a la capital europea, la latina siempre había querido comer en ese restaurante, por sus espectaculares vistas y por su comida, típica francesa.

- Brittany no puedo creer que…

- Tenemos mesa reservada. Hemos llegado justo a tiempo.

- ¿Eso era lo que hablabas esta mañana por teléfono?

Brittany asintió sonriendo mientras comenzaba a hablar con el encargado de la puerta. Este, con un movimiento gentil, las hizo pasar hasta el fondo del salón, dónde había una mesa para dos preparada especialmente para ellas, desde donde se podía ver todo París.

- Brittany, esto te ha tenido que costar mucho dinero, no tenías que…

- Deja de pensar en el dinero solo por un instante. Consideralo parte de mi regalo de boda.

- ¿Cómo has podido conseguir un sitio tan bueno con tan poco tiempo? Sé que es muy complicado hacerlo con meses de antelación y más en esta posición junto a la ventana.

- Digamos que Gatien tiene muchos amigos por la ciudad…

Ambas comieron tranquilamente mientras Santana no dejaba de admirar las vistas. Brittany sonrió y sacándola varias fotos y después pidió a un camarero que las sacara una foto a ambas. La latina se levantó, sentándose en las piernas de su mujer y justo cuando iba a sacarla besó la mejilla de la rubia haciendo que esta saliera con una de las mejores sonrisas que tenía.

- Te amo.

- Yo también cariño.

La visita a la torre continuó hasta la última planta dónde se sacaron multitud de fotos y compraron algunos regalos.


Llegó la noche y como todos los días hablaron con los chicos a través de Internet, esta vez solo con Rachel porque Quinn aun no había llegado de trabajar. Santana no paraba de hablar de la gran comida que Brittany la había regalado y esta, no dejaba de mirarla con una sonrisa.

- Hasta casadas sois asquerosamente dulces… -rió Rachel mientras acariciaba la coronilla de Sarah que estaba inclinada hacia el ordenador tocando todo lo que estaba a su paso- me alegro que lo estéis pasando bien.

La conversación siguió unos minutos más hasta la llegada de Quinn con la que hablaron también del mismo tema. Después de un rato se desconectaron del ordenador y pusieron rumbo a la cama entre besos y risas.


Ya era el último día.

La luna de miel había avanzado demasiado para el gusto de las chicas, habían visitado multitud de lugares, habían paseado por la orilla del Sena, habían navegado en un barco por él… Todo estaba siendo perfecto.

Para despedirse, habían comido en un pequeño restaurante escondido recomendado por la recepcionista del hotel. Después, Santana con un total secretismo, arrastraba a la rubia por las calles de la ciudad para llegar al Pont des Arts. En ese lugar las parejas solían hacer una cosa que ella había visto en muchas películas y también quería hacerlo.

Además sabía que a Brittany la encantaría.

Al llegar al puente, Santana se paró frente a Brittany sonriendo y sacó de su bolso una pequeña bolsa de papel que había recogido días atrás en recepción cuando la bailarina estaba distraída llamando por teléfono a un taxi. Con mucho cuidado y bajo la atenta mirada de su novia, la abrió, sacando de su interior un candado con una llave.

- San ¿qué estas...

- Vamos a sellar nuestro amor en París.

Santana besó suavemente en los labios a su mujer y dejó en manos de la rubia el candado. No era uno normal, en un lateral estaban grabadas sus iniciales y la fecha de su boda. Brittany al verlo, la miró con una sonrisa.

- Ya que lo hacemos, lo hacemos bien.

Ambas se acercaron a la barandilla y lo pusieron, inmortalizando ese momento con una fotografía y un beso.


Llegó la noche y tras hablar con Puck, Alexia y Sarah, ambas se sentaron con una expresión triste en sus rostros en la cama, mirando las maletas que estaban prácticamente hechas para salir al día siguiente hacia el aeropuerto.

- Voy a extrañar estos días… -murmuró Santana abrazando fuertemente a su mujer.

- Siempre podemos repetir para nuestro primer aniversario de boda ¿no?

La latina sonrió mientras la besaba suavemente. Después se separó, mirándola a los ojos.

- Creo que ya es hora de darte mi regalo…

Se levantó de la cama y fue directamente a su maleta, sacando un pequeño paquete envuelto. Brittany la miró con una sonrisa mientras lo cogía. Con sumo cuidado abrió la caja apareciendo ante ella una pulsera de oro con unos adornos del mismo material colgando, que hicieron que sus ojos comenzaran a humedecerse.

Santana se acercó sentándose a su lado poniéndosela a su chica en la muñeca. Comenzó a explicar porque había puesto esos adornos con un susurro.

- Creo que la zapatilla de ballet está claro por qué te la he puesto… -rió la morena mientras que la rubia se reía y se limpiaba las lágrimas a la vez- el pompón de animadora es por nuestra época de instituto, en muchas ocasiones fue dura... pero para mi es una de las etapas más especiales que pasé contigo. El unicornio por ti, por tu manera de ser, por ser tan especial como siempre has sido y no cambiar. El aro es una reproducción en miniatura de nuestro anillo de compromiso, en el interior tiene la fecha de nuestra boda. El patuco es por darme la niña más preciosa y dulce que jamás he visto. Y la S, bueno, puede ser por nuestra hija y por mi. ¿Te gusta?

Brittany solo sonrió y la besó apasionadamente entre lágrimas. Santana se separó riéndose y limpiando sus propias lágrimas.

- Entonces creo que ya es hora de que te de el mío -comentó la rubia levantándose de la cama y sacando una caja bastante grande de debajo de la cama.

- ¿En serio lo tenías ahí y con ese tamaño no lo he visto?

Brittany se rió tendiéndola la caja. Santana lo abrió con más impaciencia que la otra, encontrándose un gran álbum ancho con letras doradas donde ponía "Familia López-Pierce" . Enseguida comenzó a llorar si siquiera llegar a sacarlo.

Brittany con una sonrisa la ayudó a sacarlo y a ponerlo en sus piernas. Lentamente abrió la gran pasta de piel marrón encontrándose una dedicatoria en la primera página.

"Gracias por compartir cada uno de los momentos de tu vida conmigo. Te amo cariño. Brittany."

Santana abrió la primera página encontrándose con ella cuando era un bebé recién nacido. Fue pasando hojas encontrándose con algunas fotos en las que aparecían sus abuelos y sus padres.

- Hablé con tu abuela y con tus padres. Me facilitaron las fotos y las copié. Sé que tenías muchas ganas de tener tu propio álbum familiar y con todo lo que pasó…

Santana asintió limpiándose la cara de lágrimas con los brazos mientras seguía pasando páginas. La latina llegó a la primera que tenía con la rubia y sonrió. Sabía que no podría tener fotos de su mujer antes de conocerla, pero al menos tenía fotos suyas de pequeña.

- Sarah es igual que tú… -susurró Santana acariciando con sus dedos una foto de la rubia de pequeña que estaba jugando en casa de la morena- ahora que tengo pruebas no me lo puedes negar.

- Ya hemos discutido esto muchas veces… es igual de guapa que tú.

Santana besó suavemente los labios de su mujer y siguió pasando páginas. Comenzaron a aparecer fotos de la adolescencia donde aparecían ya los chicos del Glee Club y después algunas fotos de ella en Nueva York.

- ¿Cómo…?

- Hablé con Quinn. Sabía que la tuviste que enviar fotos cuando estabas en la universidad. Sé que no es una época de la que te guste mucho hablar, pero es parte de tu historia y parte de que estemos hoy aquí, en nuestra luna de miel.

Siguió pasando encontrándose fotos de cuando se mudó y comenzaron a salir de nuevo, cumpleaños, comidas familiares, trabajo, navidades… después se encontró con las fotos de Sarah de pequeña en el hospital, en su cuna… las últimas fueron las que emocionaron a Santana especialmente.

Se notaba que estaban hechas recientemente. Cada uno de sus amigos en una foto con la niña en brazos: Blaine y Kurt posando en medio del teatro con Sarah vestida con un pequeño fular; Quinn, Rachel e Ian en el parque sentados en un banco con Sarah en brazos mientras el otro niño la miraba con una gran sonrisa tendiéndola un juguete; Puck y Alexia en su casa con la pequeña entre ellos; Mike bailando con Sarah y junto a ellos Tina bailando con Charlie; Finn, Sam y Mercedes en su propia casa, mirando a la niña con amor.

Al pasar de nuevo la página se encontró con una foto de gran tamaño, la cual se quedó bastante rato mirando: sus padres y su abuela sosteniendo a la niña que sonreía de manera idéntica que su abuelo.

- Los llamé hace algunas semanas. Estaban encantados con la niña.

- Lo sé... tenemos que llamarlos cuando lleguemos a casa.

Brittany sonrió mientras acariciaba la espalda de su chica.

En la última página con fotos había dos que eran muy especiales para la latina: en una estaban tumbadas en la cama Brittany y ella mirando a la cámara con Sarah durmiendo entre ellas, días después de su nacimiento. Y la otra era de ella y la rubia el día de su boda.

- Esto es… dios Brittany, es el regalo perfecto… gracias.

- Todas estas páginas en blanco son para que sigas llenándolo de recuerdos.

Santana lo dejó con sumo cuidado en la mesilla de noche y se subió a horcajadas encima de su mujer. La acarició lentamente la cara con una sonrisa mientras no separaba sus ojos de los azules de los que estaba perdidamente enamorada.

- Te amo.

- Yo también te amo.


Habían pasado muchas horas desde que habían llegado al aeropuerto de Lima. Santana estaba prácticamente durmiéndose en la sala de espera mientras que Brittany la miraba con una sonrisa.

- Tienes mucho sueño ¿eh?

- Me encanta viajar, pero no soporto todo esto del jet lag. Estaré una semana sin poder dormir en un horario normal…

- No seas exagerada cariño… Seguro que mañana estarás roncando como siempre.

Santana la miró con cara de enfado despertándose de golpe mientras cruzaba sus brazos.

- Yo no ronco.

- Claro que no cariño –rió la rubia- solo respiras un poco más fuerte de lo normal.

- Es mentira… -murmuró la latina mientras que Brittany la abrazaba aun riéndose- ¿Llamaste a Puck para que nos viniese a buscar?

- Si, me dijo que no tardaría en llegar. Estaba con Alexia y la niña en casa, esperándonos.

Santana asintió frotándose los ojos mientras bostezaba.

- Ha sido una luna de miel genial, pero tengo unas ganas locas de ver a la niña.

- Yo también.


Puck aparcó en la entrada de la casa de las chicas tras conducir de vuelta del aeropuerto. Dejó las llaves en las manos de sus amigas para que tuvieran el honor de abrir la puerta. Ya eran las dos de la mañana y seguramente la niña estaría dormida, no querían hacer mucho ruido.

Al entrar, se encontraron a Alexia dormida en el sofá con la niña entre sus brazos. Puck se quedó mirándola con una sonrisa mientras las otras dos chicas se concentraban en él.

- ¿Con ganas de tener tus propios niños Noah?

- Sé que quizás es demasiado pronto pero creo que Alexia es la mujer de mi vida, con la que tendré mis hijos en un futuro.

Tras despertar a la chica y ofrecerles quedarse en su casa, la pareja salió por la puerta de entrada dejando a las chicas y a la niña solas en su casa.

Santana, que no se había despegado de la niña ni un segundo, fue a dejarla en su cuna pero Brittany la agarró suavemente por el brazo haciéndola que parase y la mirase extrañada.

- Hoy, podría dormir con nosotras.

La latina sonrió mientras besaba lentamente en los labios a su mujer.

- Estaba pensando lo mismo.


Cuando estaban en la cama ambas estaban abrazadas a cada lado de la niña. Brittany estaba concentrada en la niña y su tranquila respiración mientras que Santana estaba concentrada en ella. Algo se movió dentro de la latina cuando vio esa escena.

- Quiero tener otro bebé –susurró Santana mientras pasaba su mano por el pelo de la niña lentamente.

Brittany miró sorprendida a la morena.

- ¿No crees que es un poco pronto?

- No quiero que se lleven muchos años entre el bebé y Sarah…

Brittany sintió y sonrió mientras que con mucho cuidado, acarició la cara de su mujer.

- ¿Vamos a tener otro bebé?

- Vamos a tener otro bebé


¿Fin? jajajaja

Os recomiendo ver en el google maps las vistas desde la torre Eiffel si no habéis estado nunca en la ciudad, se pueden ver a distintos niveles. Son preciosas.

Bueno este es el último capítulo como tal del fic. He pensado que seréis los lectores los que decidiréis si queréis un epílogo, que se quede aquí o quizás algún one-short sobre algunos momentos de la vida de las chicas después de esto. Todo está en sus manos jajaja

Dicho esto, muchas gracias por haberme acompañado en esta historia. Espero verlos por mi otro fan fic.

Un saludo y abrazo enorme.

…Mune9117…