EPILOGO

Dos juguetones niños corrían por el Jardín, ese día estaba especialmente soleado, no había nubes en el cielo, los rayos del sol entraban a la mansión como finos lazos dorados decorando cada habitación, su abuela de cabellos blancos los cuidaba, regañándolos cada vez que hacían algo con lo que pudieran lastimarse

La niña tenía grandes ojos oscuros como los de su madre, su cabello era azabache y lacio como el de su abuela Eileen, tenía la piel pálida como la de su padre, correteaba a su hermano menor, un niño de cabello ondulado pero del mismo color que el de ella, su tez era dorada como la de su madre.

La pequeña Charlotte tenía diez años pronto cumpliría los once, mientras que su hermano Damien apenas contaba con ocho años, el pequeño disfrutaba de jalarle los pelos lacios a su hermana decía que parecía que estaba lleno de baba, por lo que ella siempre le pegaba alegando que el suyo parecía nido de pájaro

Sus padres los observaban por una ventana, el rodeaba a su esposa con el brazo, mientras ella sonreía de ver a sus pequeños jugando, pronto su hija mayor iría a Hogwarts, ese Septiembre ella partiría en el expreso 5972 y sus padres no podían estar más felices

Ambos salieron por la puerta que daba al jardín, Xally Snape se acercó a acomodarle el pelo a su hijo, el cual estaba lleno de pasto verde y tierra, mientras Severus Snape alzaba a su hija en el aire diciendo que siempre sería su pequeña no importa cuánto creciera

Sentó a Charlotte en su regazo junto a su abuela, habían decidido ponerle ese nombre porque así había conocido a su esposa la primera vez que la vio, aquel nombre era perfecto para su pequeña, observo a su mujer limpiando a su hijo, no podía ser más hermosa y él no podía ser más feliz

Xally sonreía mientras por fin dejaba escapar al pequeño Damien, las cosas habían mejorado desde los últimos trece años, se había reconciliado con Ron y George, solo que no la visitaban a menudo, a diferencia de Harry, Nott, Hermione y Luna que eran los padrinos de sus hijos y convivían siempre que podían, ella se había burlado de su esposo cuando se enteró de que Harry le había puesto Severus a uno de sus hijos, al murciélago no le hizo mucha gracia

De Sirius sabía solamente de vez en cuando, lo había visto un par de veces pero él jamás quiso volver a entablar una amistad con ella, pero no hacía falta, sabía que él estaba bien, se había convertido en un gran profesor, los rumores se esparcían rápidamente

Volteo a ver a su esposo quien la observaba de lejos, ella le sonrió, agitando la mano como saludo, se quitó el mechón de pelo que el viento le había desacomodado, miró al cielo mientras sintió las manos de su querido murciélago rodeándola por detrás, le dio un dulce beso en la mejilla mientras le decía que la amaba

Ambos se quedaron observando el hermoso cielo, mientras sus dos pequeños hijos los rodeaban correteándose alrededor de ellos…

Nox *